Capítulo 5: Ojos Yanquis Sobre Guadalupe*
En las sombras del campamento militar de Guadalupe, entre el ir y venir de médicos y soldados, se movían figuras discretas, observadores silenciosos que parecían confundirse con el entorno. Sin embargo, sus miradas escrutadoras y su comportamiento metódico los delataban como algo más que simples curiosos. Eran agentes estadounidenses, enviados desde el otro lado de la frontera por el gobierno de los Estados Unidos para confirmar los rumores sobre una supuesta "ángel" con poderes milagrosos.
El Agente Davies, un hombre curtido por años de trabajo en inteligencia, ajustó sus binoculares con precisión. Desde su posición oculta, enfocó la figura central del improvisado hospital de campaña. Allí estaba ella, la famosa "Ángel de Guadalupe," trabajando incansablemente entre los heridos. Su vestido blanco, aunque manchado y desgastado, aún irradiaba una pureza casi irreal bajo el sol abrasador del desierto. Observó con atención cómo extendía sus manos sobre un soldado con una herida de bala en el pecho. Un tenue brillo blanco emanaba de sus manos, y el soldado, que momentos antes gemía de dolor, ahora suspiraba aliviado.
"Increíble," murmuró Davies para sí mismo en inglés, mientras bajaba los binoculares. "Esto no es un truco barato. Hay algo aquí que no entiendo."
A su lado, el joven Agente Miller frunció el ceño con escepticismo. "¿De verdad cree que esto es real? ¿Magia? ¿Ángeles? Esto parece sacado de un cuento de hadas."
Davies lo fulminó con la mirada antes de responder con tono pragmático: "No importa si es magia o no, Miller. Lo que importa es lo que puede hacer. Y lo que estamos viendo aquí... cambia las reglas del juego." Se detuvo un momento, reflexionando mientras volvía a observar a Emilia. "Un poder como este... en las manos equivocadas o correctas... podría alterar el equilibrio en toda la región."
Miller tragó saliva y asintió lentamente. Aunque no lo admitiera en voz alta, algo en lo que había visto le inquietaba profundamente.
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En Washington D.C., Despacho Oval*
A miles de kilómetros al norte, en el Despacho Oval de la Casa Blanca, el Presidente Harrison examinaba una fotografía en blanco y negro sobre su escritorio. La imagen mostraba a una joven de apariencia etérea rodeada por campesinos mexicanos arrodillados. Aunque borrosa y granulada, la fotografía capturaba algo peculiar: una figura femenina con cabello claro y ojos que parecían brillar incluso en blanco y negro.
"Un ángel," comentó Harrison con ironía mientras giraba la fotografía hacia sus asesores más cercanos: el General Thompson, un militar pragmático y directo; y el Secretario de Estado Hughes, un hombre elegante cuyo tono siempre sugería diplomacia calculada.
"Señor Presidente," comenzó Thompson con un tono incrédulo, "esto parece pura superstición campesina. Propaganda religiosa para mantener a raya a los rebeldes."
Hughes levantó una ceja antes de intervenir con cautela: "Tal vez sea superstición... pero nuestros informes son consistentes. Hablan de curaciones milagrosas y un fervor popular creciente alrededor de esta figura." Señaló la fotografía sobre el escritorio. "Incluso en esta imagen borrosa... hay algo inusual en ella. Esa palidez... ese cabello plateado... esos ojos."
El Presidente Harrison volvió a mirar la fotografía detenidamente antes de hablar: "Peculiar, sí. Pero lo importante no es si es un ángel o no." Levantó la vista hacia sus asesores con una expresión calculadora. "La pregunta es: ¿cómo podemos usar esto para nuestro beneficio?"
Thompson frunció el ceño pero entendió rápidamente la lógica del Presidente. "¿Usarla? ¿Para qué exactamente?"
Harrison apoyó los codos sobre el escritorio y entrelazó las manos mientras respondía: "Para lo mismo que siempre buscamos: estabilidad regional favorable a nuestros intereses." Hizo una pausa antes de continuar. "México está al borde del caos. Revolución por todas partes; Porfirio Díaz está perdiendo su control... Si esta figura tiene algún tipo de influencia real sobre las masas o incluso algún poder tangible... podríamos usarla para estabilizar la región."
Hughes asintió lentamente mientras añadía: "Si logramos persuadirla para cooperar con nosotros, podríamos consolidar nuestra posición en México e incluso expandir nuestra influencia hacia América Latina." Su tono era diplomático pero no ocultaba la ambición imperialista detrás de sus palabras.
"¿Y si no coopera?" Preguntó Thompson con franqueza militar.
El Presidente Harrison sonrió fríamente antes de responder: "Entonces asegurémonos de que no pueda ser usada contra nosotros." Su mirada se endureció mientras daba instrucciones claras: "Quiero un informe completo sobre esta 'ángel.' Sus poderes, sus motivaciones, sus debilidades... Y quiero opciones sobre cómo asegurarnos su lealtad o neutralizarla si es necesario."
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De regreso en Guadalupe*
Mientras tanto, Emilia seguía trabajando incansablemente entre los heridos del campamento militar sin sospechar que era objeto de escrutinio internacional. Su magia brillaba tenuemente mientras cerraba heridas y aliviaba dolores imposibles para los médicos convencionales. Cada vida salvada reforzaba la fe casi fanática que los soldados y campesinos depositaban en ella.
Puck flotaba cerca de Emilia, observándola con ojos preocupados mientras ella continuaba usando su magia sin descanso.
"Lia," dijo Puck suavemente desde su hombro, "te estás esforzando demasiado otra vez. No puedes seguir así sin descansar."
Emilia hizo una pausa breve antes de responder: "Lo sé... pero no puedo ignorarlos. Cada vida que salvo es un regalo, un milagro." Sus ojos lilas se encontraron brevemente con los amatista de Puck antes de volver al soldado frente a ella.
Desde las sombras cercanas al campamento, Davies observaba esta interacción entre Emilia y Puck con creciente fascinación.
"¿Qué demonios es esa criatura?" Preguntó Miller mientras señalaba a Puck desde su escondite.
Davies guardó silencio por un momento antes de murmurar: "No lo sé... pero parece ser parte del paquete. Algo que la hace aún más misteriosa y poderosa." Bajó los binoculares y añadió: "Esto va mucho más allá de lo que esperábamos. Necesitamos saber más sobre ella y su conexión con... eso."
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Conclusión de capítulo para evitar relleno*
Mientras Emilia seguía luchando contra la muerte y el sufrimiento en Guadalupe, fuerzas mucho más grandes comenzaban a moverse a su alrededor. Para los Estados Unidos, ella era más que una simple figura milagrosa; era un posible activo estratégico o una amenaza latente. Y aunque Emilia desconocía estas maquinaciones geopolíticas, pronto descubriría que ser vista como un ángel podía ser tanto una bendición como una maldición. La sombra de la política y el poder comenzaba a cubrir el cielo de Guadalupe, y Emilia, con su magia y su corazón puro, se encontraba en el centro de una tormenta que apenas comenzaba.
Fin del capítulo
