NA: Esto es un rewrite de "Instintos" un ff que publiqué hace ya casi 20 años y nunca terminé. Desde entonces ya tengo mas edad, he madurado y vivido experiencias que obviamente me han cambiado. Consideré que nunca podria terminar con el estilo y palabras que utilizaba antes. Quise regresar a escribir, y completar las ideas que quedaron incompletas. No estoy muy segura si aun existe un fandom de SK, o si existe más, hace poco Netflix rehizo el anime mas cercano al manga. Si es que todavia alguien lee la historia, basicamente sigue la misma linea, pero sin tantas descripciones o enunciados largos, me enfoqué a avanzar la historia y solo escribir lo necesario.
Capítulo 1 – Aromas de un deseo silencioso
El silencio en la boutique era casi ceremonial.
Afuera, las luces de la ciudad comenzaban a titilar con la llegada del atardecer, pero dentro del local, solo se oía el leve tintineo de un péndulo de obsidiana colgado junto a la puerta, movido por la brisa. Anna Kyouyama se inclinó sobre una mesa de madera oscura, los dedos pálidos mezclando con precisión aceites esenciales en un frasco de cristal ámbar. El aroma que emanaba era delicado, con notas cítricas y un fondo de incienso sagrado.
Un perfume para la fertilidad, pensó. No que lo fuese a decir en voz alta.
El lugar no tenía un letrero vistoso. No lo necesitaba. Quienes llegaban allí sabían exactamente qué buscaban: fragancias que no solo olían bien, sino que despertaban memorias, instintos, secretos dormidos. Su fama había crecido en silencio, como ella misma.
Cuando terminó la mezcla, se permitió cerrar los ojos. Respiró hondo.
—Aún no —murmuró para sí misma.
Ese pensamiento la visitaba cada noche, como una gota de aceite cayendo sobre una superficie ya pulida: una punzada de vacío, un deseo que no encontraba salida lógica.
Un hijo. No un romance, no un matrimonio. Solo la experiencia de crear vida, de compartir su linaje, de enseñar a otro ser cómo encontrar su fuerza. No necesitaba más. Eso se repetía.
El sonido de la campanilla quebró su concentración. Anna giró con gesto neutro. Ren Tao acababa de entrar, su sonrisa arrogante suavizada por la familiaridad.
—Sabía que estarías trabajando hasta tarde —dijo, caminando entre los estantes con la confianza de quien no necesita permiso.
—Y tú sabías que no me gusta que interrumpan —replicó ella, pero no lo echó.
Ren tomó un pequeño frasco, lo olió y arqueó una ceja.
—¿Este es nuevo? Huele como... decisión y duda.
—"Raíz de almendra y resina lunar". Lo he llamado Madre de uno.
Ren la observó con atención. Sus ojos eran afilados, como si vieran más de lo que él decía.
—Anna... ¿aún estás con esa idea?
Ella no respondió. Le quitó el frasco con cuidado y lo colocó en su sitio.
—No necesito tu aprobación, Ren. Ni la de nadie.
—Lo sé —respondió él suavemente—. Pero me preocupa que quieras hacerlo sola.
Anna apretó la mandíbula.
—No necesito una pareja. Solo un padre. Uno digno.
—Entonces ven a la fiesta de mañana —dijo él, como si cambiara de tema—. Es una reunión pequeña. Viejos conocidos... y uno que quizás no te suene, pero deberías conocer. Yoh Asakura.
El nombre encendió una chispa en su memoria. Vago, lejano. Una familia poderosa. Recuerdos lejanos de una temporada de su infancia.
—No estoy buscando citas —murmuró.
—No dije que lo estuvieras. Solo ven. No por él. Por ti.
Ella dudó. Luego asintió, casi imperceptiblemente.
Después de que Ren se fue, Anna se quedó sola en la penumbra, con el frasco entre las manos. Lo abrió y dejó que el aroma la rodeara. Cerró los ojos otra vez.
Tal vez era hora de dejar que algo —o alguien— cambiara el rumbo que ella había marcado con tanto cuidado.
Continuará
Si alguien de los antiguos fans de SK leen esto, dejenme su review.
