Hermano, mi hermano.
Advertencia: Saint Seiya, etc. NO ME PERTENECEN, ni gano dinero haciendo esto, tampoco es propaganda política para financiar a dos maliciosas personas que desean despertar a Hades usando leche y canciones sobre lluvia. AU humano, humor, slice of life, vida escolar, serie de diez oneshot's (no necesariamente conectados), con los hermanos más populares de la Orden Dorada (no, no son Saga y Kanon, pero ellos también van a salir). Una humilde disculpa a las personas que resulten ofendidas por el contenido aquí expuesto.
Sólo para aclarar, las ideas surgieron tras ver algunos videos de "Historias caseras con Cheems", al Fedewolf y las clásicas frases de mamá y los sketchs o memes que surgen de éstas. Tampoco es publicidad directa para ellos, pero ya mencionados se dan una idea de lo que viene. También hay un guiño a Frasier.
Para los que dejaron review:
Mika: Si, Aioria es un poco dramático, pero es un niño. ¿Qué se le hace? El tío Kardia está terminando la universidad y trabajando, no se preocupen por él. Sobre Aioros... Quizá algún día escriba sobre ellos, pero hoy no. Gracias por tu review.
Bastian Baxt: Si, la ausencia de los padres es notoria, porque la historia no está enfocada en toda la dinámica familiar, solo hermanos y amigos, pero tendrán presencia cuando las cosas se vayan al sur. Aioros debe lidiar con su hermanito, como buen hermano mayor, y Shura sólo sugirió la pijamada, el que tomó la foto fue Kanon. Hoy se aclararán tus dudas y te agradezco el review.
Aquarius No Kari: Me da gusto que te haya gustado. Se entiende que Aioria sea apegado a su hermano, considerando que sus padres trabajan muy duro, y más si consideramos que, desde pequeño, tiene celos de la cercanía que tiene con Saga. Los amigos a veces no ayudan y lo sabes, pero le dan sabor a la vida. Kanon y Shura son esos amigos que no faltan, y un día Kanon mostrará su galería de berrinches de Aioria, pero hoy no. Gracias por el review.
Hanna-lika: Si, son tiernos. Camus tiene ese aire de niño rico, y pensé que no sería mala idea, ya lo verás en este capítulo. Y no creo que sea buena idea que un adolescente saque un iPhone a crédito, terminará de pagarlo su descendencia. Estoy escribiendo un oneshot de Kardia con Manigoldo, así que no comas ansias. Y sobre Aioros y sus travesuras... Ya veremos, gracias por tu review.
Sunny us: Thanks a lot! Sorry but, making it in comic style means money,and I barely made ends. Thank you for the review.
Les recuerdo: Marín y Argol tienen 6 años, Camus, Mu, Aioria, Shaka y Milo tienen 8 años, Máscara de Muerte, Aldebarán y Afrodita 10 años, Aioros y Shura 15, y Saga y Kanon 16. Y si, puse a Shion como familiar de Mu, aunque él se refiera a Shion como tío en esta serie. Mención de Dégel.
Hermano, mi hermano.
3.- ¡Todo es su culpa!
-Aioros, Aioros, hermano, hermano, despierta...
Eran las 4:18 am, y el ateniense despertó por los susurros y sacudidas de su hermano menor Aioria. Se percató de que su hermanito estaba recién bañado, a juzgar por las gotas de agua que caían de sus rizos, y se había puesto una cantidad criminal del perfume de su padre.
-Es muy temprano, cachorro. ¿Qué sucede?
-Voy a tener novia.
-Qué bueno... -Aioros bostezó y volvió a acomodarse en la cama para reanudar sus sueños.- La invitas a cenar y le dices que a mamá le gustan las almendras...
Tras unos segundos, Aioros se levantó como resorte, casi derribando a su hermano de la cama.
-¿¡Qué has dicho!?
-Hoy voy a tener novia.
El mayor se incorporó de la cama, fue la lavarse el rostro y atender otras necesidades, pero su hermanito lo seguía con una sonrisa radiante en su infantil carita.
-Es la niña más bonita de toda la escuela, no, es la más bonita del mundo. ¡De todo el universo!
Empezó a describir a la pequeña que había cautivado sus pensamientos, y el sagitario sonrió ante el inocente romance que estaba experimentando el pequeño Leo. Todo le parecía perfecto en ella, incluso la forma en la que pateaba pequeñas piedritas durante el recreo.
-Mis amigos dicen que no puedo tener novia hasta que esté en sexto año, pero no quiero esperar más, o me haré viejo. Voy a pedirle que sea mi novia, y nos casaremos, y tendremos hijos, y haremos fiestas de cumpleaños, y nos iremos de viaje, y jugaremos bingo, y nos enterrarán juntos cuando nos muramos.
-Aioria... No deberías...
El mayor no tenía el corazón para desengañar a su hermano pequeño, no mientras lo veía hablar con tanta ilusión.
Pero también sabía que si lo dejaba volar alto en su imaginación, la caída le iba a doler, y mucho.
-Cachorro, no deberías emocionarte tanto. -Aioros secó la cabeza de su hermano con una toalla, y se inclinó para estar a su altura.- No sabes si ella te quiere como tú la quieres a ella. A lo mejor ni siquiera le gustas.
Aioros pensó que su hermano lo entendería, pero estaba lejos de imaginar lo que entendió su hermano, hasta que lo vio fruncir el ceño.
Furioso.
-¡Estás celoso porque yo sí voy a tener novia! -Y el pequeño lo dejó con la palabra en la boca, cerrando con fuerza la puerta al salir de la habitación.- ¡Que te robe Saga, no me importa!
Tampoco le dirigió la mirada durante el desayuno, ni la palabra.
Una hora más tarde, los niños se reunían en la entrada del salón de clases. Milo trataba de que Camus le prestara su figura de acción, pero el pequeño francés se resistía a soltar el juguete.
-¡Vamos Camus! ¡Sólo un ratito!
-¡Ya dije que no, Milo!
Aioria llegó y lanzó su mochila en su asiento, fue a la jardinera del salón de junto y arrancó unas florecillas. Sus amigos se acercaron a él, puesto que les había dicho que le diría a Marin que fueran novios.
-Estás loco, Aioria.
-No estoy loco, Shaka, estoy enamorado. Y en la hora de recreo, le voy a decir que me gusta, que la quiero hasta el universo, y que quiero que sea mi novia.
Los niños se miraron entre sí y miraron al griego, quien practicaba poses para declararse, tal como lo hacían los personajes de series y televisión.
-¿Y si no te quiere? -Preguntó Mu, escondiéndose detrás de Shaka.
-¡Claro que Marin va a quererme! Lo he visto en Facebook y la tele, el hombre le dice a su novia que sea su novia, y la mujer llora de alegría y dice "¡Si! ¡Mil veces si!"
Los niños ingresaron al salón de clases, pero el pequeño ateniense no tenía su mente en los ejercicios ni en la historia de su país.
Marin ocupaba su pensamiento, y la sonrisa en su rostro no se borró ni cuando lo mandaron a escribir 100 veces "Debo prestar atención en clases". Terminó 200 veces la frase antes de salir al recreo.
Fue al área de los baños para mojarse la cabeza y peinarse adecuadamente, buscó más flores y se dirigió al área donde estaban los salones de 1r y 2o grado. Sus amigos siguieron a Aioria de cerca, pues tenían miedo a la catástrofe.
Finalmente dio con ella. La niña japonesa mantenía la mirada baja, pateando algunas piedritas del suelo, pues casi no era invitada por otros niños para jugar.
Aioria tomó valor y pegó las florecillas al pecho, avanzando directo hacia la pelirroja, sin percatarse que otro niño lo seguía de cerca y hacía señas a otros niños.
-Carambolas... -Exclamó Milo al reconocer al niño que le pisaba los talones a Aioria.- Es Argol.
-Marin -Aioria puso la rodilla en el suelo frente a ella.- ¿Quieres ser mi novia?
Los amigos de Aioria abrieron grande la boca, pero no por la declaración del Leo, sino porque Argol atrajo a más niños, quienes rodearon al pequeño Romeo.
-¡Son novios! ¡Son novios! ¡Se van a besar!
Y todos empezaron a reír a carcajadas y señalarlos.
Ese no era el escenario que el internet y la televisión pintaron en la mente del cachorro cuando un hombre se declara a una mujer. Todos deberían estar aplaudiendo. Marin debía estar llorando de la emoción antes de abrazarlo. Pero nada de eso ocurría. Parecía una pesadilla de la que no podía despertar.
La pequeña Marín vio a Aioria, enrojecido hasta las orejas, y a los niños que los estaban rodeando, quienes se reían aún más, todos burlándose por las palabras dichas por su compañero Argol y señalándolos con el dedo.
Su compañero de clase Argol no le agradaba, pero tampoco le gustaba la idea de tener novio. Y menos si ese novio era un niño tan grande que olía mucho a perfume, le picaba la nariz.
-Guácala. -Fue todo lo que la pelirroja dijo, y se fue, antes de que las risas de los niños de diferentes grupos retumbaran por todo el patio de recreo.
Por su parte, Aioria sintió que le arrancaron el corazón, lo pisaron, patearon y arrojaron a la basura. Dejó caer las florecitas y sentía sus ojos húmedos, ¿o acaso lloraba ya? No pensó mucho, y su mente le dijo que todo era culpa de ese niño metiche. Cerró con fuerza sus puños y pegó un grito que superó las risas, callando de inmediato a los niños, y se volteó hacia el intruso que le arruinó la vida.
-¡Todo es tu culpa!
De inmediato, Milo y los demás se lanzaron para inmovilizar a Aioria, antes de que le pegara a Argol.
-¡No lo hagas, o te volverás un abusivo! -Le dijo Milo tratando de evitar dos cosas: que Aioria lo mordiera y que su amigo escapara.
Algunos de los niños se fueron, otros siguieron riendo, mientras que el resto veía el forcejeo del griego humillado y sus amigos, hasta que un par de maestros llegaron al centro de la conmoción y cancelaron el recreo, regresando a cada estudiante a su grupo.
De nueva cuenta, el niño no prestó atención a las clases, pero no por pensar en Marin y cosas de amor.
Estaba tan enojado como nunca lo estuvo en su vida. Quería lastimar a ese niño. Quería que sufriera tanto o más de lo que estaba sufriendo él.
El camino de regreso a su casa, escuchaba lo que sus amigos decían, pues se negaron a dejarlo solo.
-¿Creen que vaya a buscar a Argol y pegarle? -Preguntó Mu realmente preocupado.
-No, Aioria no es un abusivo. -Milo se veía lleno de convicción.- Pero le puede hacer un par de bromas para que a Argol se le quite.
-Eso es venganza. -Dijo Shaka.- No importa si le hace bromas, le grita o le pega, está mal. Debe decirle a un adulto para que hablen con Argol.
Camus se había mantenido en silencio en el trayecto, pero no por mucho. Se detuvo y señaló una calle.
-Cruzando esa esquina está la casa de Argol, no está muy lejos de la escuela.
Todos, incluyendo Aioria, se voltearon a ver la dirección que señaló Camus.
-¿De verdad? -Preguntó Milo.
-Cerca hay una panadería que mi papá visita cuando cree que nadie lo ve. Una vez me llevó y vi a Argol jugando con su papá.
-Es cierto, la panadería. -Dijo Mu limpiando un poco de saliva.
Los chiquillos empezaron a conversar sobre pan y comida, cuando Camus dijo algo que los preocupó un poco. A todos menos a Aioria.
-Si vas a vengarte, lo mejor es hacerlo en la noche, cuando nadie te vea, y no pegarle a él, sino causar un daño que ponga el miedo en su corazón.
Y eso le dio una idea al pequeño heleno.
Esperó a que su hermano regresara de la escuela, y mientras sus amigos platicaban de una caricatura, Aioria fue al patio de los vecinos. Estaban construyendo una especie de chimenea para el jardín, y tomó un pesado ladrillo rojo sin orificios, mismo que guardó en su mochila, y regresó a su lugar, sin levantar sospechas.
Es decir, Camus siempre miraba a sus amigos de la misma forma, no se pudo haber dado cuenta de sus intenciones. ¿Verdad?
Cuando Aioros llegó, sus amigos se despidieron y partieron a sus casas, y mientras entraba a su casa, Aioria por fin soltaba un doloroso suspiro y se iba directo a su habitación.
-Cachorro, ¿Quieres hablar...?
-No tengo hambre. -Y cerró de un portazo.
Sentado en la cama, y sosteniendo el ladrillo, el Leo se puso a pensar en las palabras de Camus.
Debía causar daño.
Debía darle miedo.
Debía ser de noche.
Fue al pequeño armario y buscó ropa oscura que casi no usaba. La dejó en la parte superior de un cajón para que no se le olvidara.
Esperó a que su hermano empezara a hacer los deberes de la escuela, y fue a una habitación donde su madre guardaba las toallas, cortinas y otras cosas. Buscó con cuidado y encontró lo que buscaba. Tres cortinas a juego, las ataría y así podría usarlas de cuerda.
Regresó a su cuarto tratando de no hacer ruido, y apenas alcanzó a esconder las cortinas en el armario, cuando Aioros entró.
-Cachorro, necesitas comer algo y hacer tus tareas.
Ese contratiempo no estaba en sus planes. Tampoco quería responder las preguntas que le hizo su hermano, pero el mayor entendió de inmediato que las cosas no salieron como esperaba su hermanito, razón por la que dejó el tema por santa paz.
Regresó a su cuarto y empezó a atar los extremos de las cortinas, y hacer algunos nudos para poder usarla como escalera. Fue a cenar con su hermano y sus padres, y agradeció que Aioros les dijo que tuvo un mal día para que no le hicieran más preguntas.
No quería romper a llorar o revelar sus planes de venganza. Terminó de cenar, se despidió y fue a su cuarto a asearse y ponerse la pijama.
Estuvo en cama lo más quieto posible, pues sentía la mirada de su hermano Aioros encima de él. Así que esperó.
Pues aún era temprano y muchas casa tenían las luces encendidas, debía actuar cuando todos se fueran a dormir.
Su señal fue cuando Aioros se acercó para darle las buenas noches, y por fin salir de la habitación. Ya estaba muy oscuro, salvo por las luces de la calle y uno que otro vecino que dejaba encendida la luz del patio de su casa.
Se levantó de la cama y se puso la ropa especial, dejando la pijama en el armario, y sacó las cortinas atadas.
Ató la improvisada cuerda al pie de la cama, se aseguró que no se soltara, y la arrojó por la ventana, comprobando que era lo bastante larga para bajar y subir. Tomó el ladrillo, y bajó con cuidado, esperando que sus papás o su hermano no fueran a visitarlo más tarde.
Empezó a correr, amparado por la oscuridad de una noche sin luna.
En una casa bastante grande en comparación con las casas de la comunidad, básicamente una mansión, vivía Camus. El niño se mantuvo despierto leyendo novelas de misterio, hasta que su madre lo atrapó, le confiscó la linterna y lo mandó terminar de asearse y dormir. También le quitó el libro.
-Esta clase de libros sólo llenan de ideas extrañas tu mente. Debes enfocarte en tus estudios, hijo.
-Si madre.
El pequeño se dispuso a cumplir su ritual de aseo, que culminaba con ponerse guantes desechables para lavar su boca, cuando vio por la ventana a uno de sus amigos correr por la calle.
Específicamente, a Aioria, quien sostenía algo en sus manos.
Sin pensarlo, apagó la luz y salió por la ventana de su habitación, utilizando un imán para burlar el sistema de seguridad de la ventana, como ya había hecho en otras ocasiones, y fue a correr tras su amigo.
Finalmente, Aioria dio con la casa de Argol. La mayoría de los hogares tenían las luces apagadas, pues la noche ya estaba entrada, y notó que su objetivo no se encontraba, pues la casa estaba totalmente a oscuras y no se veía el auto del papá del niño.
Apenas recuperó el aliento, Aioria alzó el brazo donde tenía el ladrillo. Calculaba cuán fuerte debía lanzarlo para romper la ventana correcta, cuando un grito y una tacleada lo regresaron a la realidad.
-¡Detente, Aioria!
-¿Camus?
A pesar de la poca iluminación de ese tramo de la calle, el pequeño Leo notó que el niño francés tenía manchas de dentífrico en la boca y playera, y tenía unos guantes de plástico puestos.
-¿Por qué estás usando guantes?
-No me gusta sentir la pasta de dientes en las manos. Olvidé quitármelos. -Camus de inmediato frunció y le quitó el ladrillo a su compañero.- ¿Acaso perdiste la razón? La policía encontrará el ladrillo, le hallarán tus huellas e irás a la cárcel, y tu hermano va a llorar.
El ateniense no había pensado en eso. Pero estaba tan molesto, que no sabía cómo desquitarse.
-¡Todo es su culpa! -Aioria gritó hacia la casa de Argol, y Camus volteó, esperando que los vecinos no se despertaran.- ¡Si él no se hubiera metido, Marín y yo ya seríamos novios, y los niños no se hubieran burlado!
-¿Y Marín realmente quería ser tu novia? ¿Se lo preguntaste antes? ¿Le preguntaste al menos si te gustaba?
Aioria empezó a respirar agitadamente, pero con cada pregunta que le hacía su amigo, se iba calmando, terminando por sentarse a media calle, y empezó a llorar. Así estuvo un rato, hasta que sintió un par de palmadas toscas en su hombro, notando además el olor a dentífrico que se pegó en su ropa.
-No vale la pena. Es como cuando Milo me dijo "Hielera portátil" y los demás empezaron a llamarme así. Mi primo Dégel dijo que son sólo palabras. No vale la pena molestarse.
-Pero no fue Milo. -Aioria vio por primera vez una expresión de sorpresa absoluta en la cara del niño francés.- Fue Argol, y de ahí otros niños empezaron a llamarte así.
-¡Y yo culpando a Milo!
Mientras Aioria empezaba a pensar en todo lo que sucedió ese día, Camus buscaba en los jardines de las casas algunas piedras.
-Tienes razón, los chicos también. Aún soy muy chico para casarme y tener novia...
El sonido de una ventana quebrándose sacó de sus pensamientos al pequeño Leo, quien se sorprendió al ver a Camus arremetiendo contra todas las ventanas de la casa y los vidrios del auto estacionado frente a la cochera.
-¿Qué estás haciendo? ¡Dijiste que no vale la pena!
-¡Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa! -El niño de cejas partidas, al terminar de lanzar las piedras, buscó una más grande, con la que golpeó un hidrante que estaba colocado específicamente frente a una de las ventanas rotas de la casa. Algunos vecinos empezaron a encender las luces.- ¡Esto le enseñará a no abrir su bocota!
Y tras unos intentos cargados de ira, el hidrante cedió y por la presión de agua, un fuerte chorro terminó de quebrar la ventana y empapó el interior de la casa. Luego lanzó la piedra al vidrio del auto, fragmentándolo por completo. Al escuchar voces de los vecinos que despertaron, los niños iniciaron su escape, pero a medio camino Camus se regresó para recuperar el ladrillo.
-¡Sin evidencia no hay crímen!
-Mi hermano Aioros tiene razón, Camus es un delincuente.
Cuando regresó a su casa, subiendo por la cuerda hecha con cortinas, Aioria pudo respirar más tranquilo; se quitó la ropa, guardándola con cuidado, y se puso la pijama. Estaba por dormirse, pero recordó la cuerda que hizo con las cortinas aún colgando fuera de la ventana, y empezó a jalarla cuarto adentro. Justo cuando se sentó para deshacer los nudos, en ese momento entró Aioros.
-Aioria, detente. -El mayor le quitó la cortina a su hermanito, pensando que apenas iba a escapar.- Mira, hoy tuviste un mal día, y te voy a decir la verdad, no va a ser el único. Pero no significa que todo vaya a ser malo. Apenas tienes 8 años, debes estudiar, divertirte con tus amigos, aprender cosas nuevas. Un día podrás tener novia, y... ¿Quién sabe? Podría ser esa niña que te gusta, Marina...
-Marin.
-Algún día ella se fijará en tí. Lo que te quiero decir es que no debes desesperarte, y menos tomar venganzas. Sé que tú no eres un delincuente como Camus, y necesitas comprender esto: Argol es un niño pequeño aún, un día entenderá que lo que hizo estuvo mal, y..
En ese momento escucharon la sirena de un auto patrulla, y por la ventana se veía el resplandor rojo y azul.
Aioria tembló en su lugar, incapaz de razonar.
-Es la policía... -Aioros dijo al fin, y tomó la mano de su hermanito.
Los dos bajaron cuando escucharon la puerta y a sus padres hablando con la policía sobre el vandalismo realizado a unos bloques de distancia, diciendo que los vecinos de la familia afectada sólo alcanzaron a ver a dos posibles vándalos correr, pero que por el daño realizado debían ser más. Preguntaron si no habían visto algún grupo en actividad sospechosa, pero los adultos aseguraron que no había pasado nada en el área donde estaban, y los oficiales se retiraron tras un par de palabras y consejos.
Al día siguiente, toda la escuela hablaba sobre el vandalismo que sufrió la casa de Argol, y Aioria, sentado al lado de Camus y la figura de acción del francés, esperaba sobrevivir sin confesar.
-Tenemos que decir la verd...
Para sorpresa de Aioria, Camus lo agarró de forma violenta de la camisa, alzándolo del suelo y amenazándolo con la figura de acción como si fuera un cuchillo en su cuello. Jamás había visto tan enojado al francés.
-Escúchame bien, Aioria, nosotros nunca salimos de casa, ni estuvimos frente a la casa de Argol, ni siquiera sabemos dónde vive. Si alguien pregunta, lo que sea, la respuesta es "NO", y si tú me delatas, te arrastraré al infierno conmigo.
Apenas terminó su amenaza, Camus soltó a Aioria y regresó a su tranquila expresión, jugando un poco con la figura de acción que por poco se convierte en herramienta de crímen.
-¡Aioria, Camus! -Shaka se acercó corriendo apenas vislumbró a sus amigos.- ¿Sabían que anoche...?
-No. -Respondieron los dos niños al mismo tiempo.
-¡Chicos! -Mu llegó con rapidez pocos segundos después.- ¡Hicieron cosas en la casa de Argol! ¿Sabían...?
-No. -Volvieron a responder Aioria y Camus.
Shaka y Mu se miraron sorprendidos, Aioria lucía nervioso, pero Camus lucía... Igual que siempre.
-¡Hey, chicos! -Milo se acercó al grupo con tal velocidad, que parecía que su vida dependía de eso, y se detuvo para recuperar el aliento.- ¿Sabían...?
-Toma. -Camus lo interrumpió, entregándole la figura de acción.- Te lo regalo.
Los niños se impresionaron, ya que Camus no prestaba sus juguetes, y menos los regalaba. Milo olvidó hasta el cansancio y tomó con ambas manos la figura de acción como si sujetara el objeto más frágil del mundo.
-¿¡De verdad!? -Los ojos de Milo brillaron como hermosas gemas, y parecía que se soltaría a llorar de la emoción.- ¡Camus me dio su juguete! -Se volvió a sus amigos, y dio vueltas con el juguete en manos.- ¡Chicos! ¡Camus me regaló su juguete!
Mu puso su manita sobre la frente de Camus, totalmente extrañado y asustado.
-No estás enfermo, ¿verdad?
-No, sólo le regalé mi juguete a Milo para no convertirlo en arma de crímen. -Ante la sorpresa de los chiquillos, Camus agregó.- Y para disculparme por creer que Milo inventó cosas de mí, así que si saben lo que les conviene, no van a decir nada.
El pequeño francés se retiró al salón, mientras Milo, ajeno a la amenaza que acabara de hacer el galo a sus amigos, ponía una rodilla en el suelo y alzaba la figura de acción.
-¡Me siento como el malandrín de la película del Rey Kimba, digo, Simba! -Y empezó a cantar desafinado el tema de la película.
Por su parte, Shaka le dio una palmadita en el hombro a Aioria.
-Tu hermano tiene razón, Camus es un delincuente.
Y los tres no podrían estar más de acuerdo.
Fin de este oneshot.
En el próximo capítulo...
-Es muuuuuy simple. Sólo tienen que ver toda la película en la noche, dormir, y en la mañana contar la parte más terrorífica.
