Lección 12: Es importante tener tiempo en familia.
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Sabía que esto sería difícil.
Pero.
¿Desde el primer día?
Scorpius estaba sentado en la mesa de Hufflepuff esa mañana sintiéndose bastante incomodo, la cantidad de miradas y susurros que había escuchado, era algo completamente ridículo, ni siquiera cuando papa Percy se presento en el campamento había sido un caos como ahora. Sabía que la historia de su padre era difícil, pero no sabe como los chicos de años mayores se habían enterado quien era y como la voz se había pasado tan rápido al punto que cuando las clases del primer día terminaron.
Todos sabían que era hijo de un mortifago.
La cabaña de Afrodita donde Althair y Nathaniel deben estar envidiosos de lo que unos adolescentes como estos pueden hacer.
Está bien.
Es el primer día, si bien difícil, solamente puede mejorar.
Había enviado cartas a sus padres, había hablado con Sher por mensajería Iris sobre que todo era maravilloso, porque no había forma de decirles que luego de un primer día se sentía completamente agotado. No iba a echarse atrás, pero claramente las cosas no estaban pasando como quería que pasaran, se consolaba pensando que esto era aún manejable.
Difícil.
Pero manejable.
La jefa de su casa era Justin Finch Fletchley, el hombre de mirada amable era presentado como el profesor de transformaciones que también había sido un Hufflepuff en sus épocas escolares. Aunque le había dado una mirada curiosa cuando el sombrero seleccionador grito "Hufflepuff" en lugar de Slytherin, no lo había juzgado.
A diferencias de otras miradas que pudo sentir sobre él.
Había querido estar en Slytherin, era la casa donde su padre y abuelos habían estado, pero no parecía haber una forma de cambiar de casa. Así que solamente tomo asiento en la mesa y se dejo llevar por la multitud de personas.
No estaba totalmente solo.
—¿Scorpius cómo te fue en tu primera semana? —habla la voz radiante de Teddy Lupin, que siempre parece tener una mirada serena.
Scorpius sonríe un poco tenso, pero intenta restarle importancia mientras se une a una charla sencilla sin complicaciones con el Hufflepuff dos años mayor que él.
Era una sorpresa que lo recordara, Scorpius tenía muy pocas memorias del niño que había conocido tanto tiempo atrás, pero Teddy parecía tenerlo mucho más claro en su mente. El chico era un estudiante de tercer año y parecía ser uno de los golpeadores en quidditch, por lo que siempre estaba ocupado entrenando o con sus amigos.
No podía estar todo el día con Scorpius.
No quería eso también.
No quería depender de otros para su trabajo, aun así, era agradable que alguien que no fuera un adulto, no lo viera o susurrara entre ellos. Había escuchado a una niña de Gryffindor decirle a su amiga Ravenclaw que se alejara de él, que eso le habían dicho sus padres y Scorpius no entiende como eso pudo saberse tan pronto de sus padres.
Bueno, ahora entiende la advertencia de papá Draco.
Una parte de él quiere renunciar, ya estaba acostumbrado al campamento, pero en su anterior hogar en nueva roma, todos parecían querer a Scorpius; querer es una palabra fuerte, pero al menos no era odiado y eso era una gran mejoría con su actual situación. No quiere ni imaginarse porque pudo haber pasado papá Draco todos estos años, si lo odiaban solamente por ser su hijo, no quiere pensar en lo triste que este podría estar entre otras personas.
¿Realmente era tan malo?
Si le habían contado lo que hizo y tal vez no era correcto, pero papá Draco había cambiado tanto de las historias que le contaron, le parece difícil creer que aunque alguien cambiara y fuera una mejor persona, nadie podría quererlo nunca.
Pero Scorpius iba a cambiar eso.
Solo ocupaba una oportunidad.
En el campamento solo se ocupaba un momento, una misión para poder cambiar todo a tu alrededor. Claro que Scorpius tampoco tenía suerte en ese entonces, pero ahora era diferente, aquí estaría todo el año escolar y las oportunidades para demostrar que su familia había cambiado tienen que estar por ahí.
Hay que encontrarlas.
No sería fácil.
Tiene 7 años para hacerlo.
—Ha sido una semana…lenta, pronto me acostumbrare—habla Scorpius con una sonrisa a Teddy manteniendo la mochila contra él.
Nadie había intentado hacerle daño, demasiado asustados por que era supuestamente el hijo de un mortifago, aunque quisiera pensar que se mantendrían alejados sabe mejor que eso no siempre es posible. Los hijos de la cabaña Ares le habían demostrado que incluso con temor o respeto, se puede atacar y era una enseñanza que tenía.
Odiaba estar siempre alerta.
Tenía que hacerlo.
En una misión incluso si era débil, había aprendido que estar alerta mientras no estaba seguro de que el terreno era 100% seguro, incluso entonces parecía que nunca se sabia cuando era 100% seguro.
Bueno.
Cuando estaba al lado de papá Draco o papá Percy siempre era seguro.
También con tío Nico y tío Will.
También Lavender.
Leo era divertido y podría protegerlo.
También Quirón.
Acaba de perderse en sus pensamientos, tal vez si tenía más TDHA del que le gustaría pensar. Agita su cabeza para poder concentrarse nuevamente y sonríe de forma amable a Teddy, quien parece tener una expresión preocupada, antes que se distraiga.
Una niña mayor que Scorpius, pero menor que Teddy aparece, era bastante bonita con la cabellera rubia perfecta, ojos azules y piel como la porcelana. Según había escuchado su nombre era Victoire Weasley, quien siempre que veía que Teddy estaba hablando con él, se acercaba corriendo para tomar la atención de este.
No eran familia.
Pero según había escuchado eran amigos de toda la vida.
—Teddy me prometiste estudiar conmigo—habla la Ravenclaw con un puchero y una mirada envenenada a su persona.
Suspira por bajo.
Esto era un malentendido, no entiende porque la niña quiere competir con él por el tiempo de Teddy, aunque es un poco triste que la única persona que parece soportarlo no tenga tiempo para él, está bien.
Teddy es demasiado amable cuando lo invita a estudiar con ellos, pero por el rostro horrorizado de Victoire, sabe que no es alguien que quiera invitarlo. En lugar de soportar varias hora de una posible tragedia con ellos, sonríe diciendo que estaba un poco ocupado, que ocupaba enviar algunas cartas que no son del todo mentira.
Había prometido cartas a sus padres cada semana.
Aunque comenzaba a dudar que tanto podría encubrir que su vida no era tan feliz como quisiera.
Teddy se va con Victoire que no deja de sonreír.
—Ella acapara mucho la atención de Teddy, siempre han sido así—dice una voz a su derecha.
Cuando voltea a ver se encuentra con un niño también rubio como él, aunque un poco más oscuro y ojos azul oscuro. Su nombre era Louis Weasley, el hermano menor de Victoire y su compañero de la casa Hufflepuff este año; también compañero de habitación. Parecía muy serio, se pregunto varias veces porque no estaría en una casa como Ravenclaw.
Pero no.
Quedo en Hufflepuff.
No eran amigos, pero no parecía verlo con malos ojos cuando se dio cuenta que era hijo de Draco Malfoy, algo que era un orgullo para Scorpius; tristemente nadie más en este colegio podía comprender eso.
—No quiero quitarle la atención, aunque me gustaría hablar con alguien que no me odiara—musita por bajo viendo por donde ambos chicos mayores desaparecen.
—Buena suerte con eso—expresa Louis antes de seguir su camino solitario.
Piensa en seguirlo, antes de negar y caminar hacia la lechuceria, tiene que enviar cartas a sus padres y hacer la tarea de transformaciones, supone que lo hará solo. Extraña a sus amigos del campamento mestizo, al menos, aunque no era amado por todos ahí, tenía amigos que lo querían.
Había esperado que eso pudiera suceder aquí.
Parece que se equivocó.
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Los siguientes días comienzan a volverse más, cansados. Scorpius intenta por todos los medios mantener una sonrisa alegre, siempre intenta aportar en clases, pero es imposible no notar las miradas de los demás sobre él; muchas veces no de forma positiva. El ambiente comienza a ser tenso y cuando piensa que prefiere estar mil veces en alguna misión que envía Dionisio, que en este lugar, comienza a pensar que todo está mal.
Lo peor es fingir.
Con sus amigos lo hace de forma natural, aunque ellos parecen saber que hay algo mal, Scorpius solamente sonríe diciendo que esta bien. Algunos como Desirée lo entienden y dejan tranquilo, su amiga a veces toma tiempo para ella, donde no le gusta hablar con nadie. Otros como Sher que son más apegados aceptan con cautela cuando Scorpius dice que está ocupado en sus trabajos y por ultimo Jayce puede ser quien más tiempo dura charlando con este, siempre hablando de cualquier tema o libro con tal de distraerlo.
Después de todo lo que ha pasado.
Ni siquiera quiere leer.
Le escribe largas cartas a Viktor, el hijo de Vulcano le distrae con cartas que parecen hacerlo sentir mejor sobre sus nuevos inventos.
Luego estaba sus padres.
Papá Percy era amable en cada llamada siempre intentando levantarle el ánimo, pero era difícil fingir frente a papá Draco que parecía estar esperando que algo malo sucediera; lo cual estaba pasando, pero Scorpius no quería que este se preocupara por él.
O peor.
Que hiciera algo.
Scorpius había visto a lo largo de los años lo que su padre era capaz de hacer, ambos, prefería manejar el asunto con sus propias manos, pero esto se estaba volviendo una molestia. La mayoría de personas lo ignoraban, si hacía algo que sobresaliera mucho los Ravenclaw lo miraban mal, si pasaba muy cerca algunos Gryffindor comenzaban hacer comentarios salidos de tema y los Slytherin simplemente fingían que no existía antes de verlo de mala manera.
Los Hufflepuff no lo trataban mal.
Pero no lo trataban del todo.
Maravilloso.
Simplemente maravilloso.
Luego comenzaron las bromas.
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No eran nada grave, Lucas de la cabaña de Hermes había hecho bromas mucho más ingeniosas a la cabaña de Atenea en la cual se vio de fuego cruzado. Pero usualmente esas bromas terminaban con Scorpius riéndose en medio de la locura y ayudando a contratacar, lo cual su cabaña, aunque no lo excluía, simplemente solía involucrarlo más entonces porque Scorpius era un gran estratega. En medio de esas charlas siempre estaba riéndose, estaban corriendo, había muchas risas y ahora mismo no había ninguna.
Esta vez no estaba riéndose.
Estaba en medio de la enfermería viendo con ojos llorosos sus manos, que habían tomado su túnica esa mañana y había despertado una gran alergia en sus manos. De reojo noto algunos chicos de Gryffindor reírse cuando pasaba, mientras que sus manos no dejaban de picar y aunque solamente era un polvo inofensivo, la sensación de este quemaba en sus manos.
Habían puesto demasiado, de forma incolora, era ingenioso pero hizo que sus manos quemaran como si tuvieran lava.
—Esos niños—susurra Madame Pomfrey, la enfermera de la escuela que toma sus manos mientras las trata con cariño y preocupación.
En su rostro hay una sensación de angustia y Scorpius se pone tenso, temiendo que de alguna forma esto llegue a oídos de su padre.
—No pasa nada malo, fue una broma que salió mal, es algo que hacen los amigos—intenta suavizar el tema Scorpius.
Es mentira.
No tienen amigos.
Puede que la mujer no le crea, pero espera apuntar a la falta de conocimiento previa de su persona. La mirada de la mujer indica lo poco que esta creyéndole, pero Scorpius intenta sonreír en medio del dolor haciendo a la mujer suspirar. Esta llama a otra chica, parece tener la edad de su padre y Pomfrey la presenta como Padma Patil.
Había estado trabajando en San Mungo, pero aparentemente quería entrar a trabajar en Hogwarts, algo sobre mucho estrés y problemas que la chica morena solamente desestimo como el típico: "es algo de adultos". No veía que fuera nada malo, dos enfermeras eran mejor que una y Pomfrey parecía feliz de tener una especie de asistente a quien enseñar.
Parecía de la edad de su padre, lucia una sonrisa amable trabajando con la mujer mayor.
—Los amigos no deberían lastimar a otros—dice Pomfrey sanando sus heridas y Scorpius piensa en la cabaña de Ares que usualmente tenían los huesos rotos con diversión—si pasa algo deberías hablar, recuerdo a tu padre, era un niño que le gustaba ocultar sus verdaderas intenciones—
Se tensa ante la mención de su padre, pero luego de notar que la mujer no parecía decirlo de mala manera se tranquiliza un poco.
Está bien.
Si no odia a su padre.
Está bien.
Seria la primera persona supone, pero tal vez los adultos son solamente diferentes, no piensan en esas cosas de niños.
—¿Conociste a mi padre? —
—Si, era un niño muy arrogante, algo altanero, pero sin duda era alguien que…en su sexto año fue una persona muy protectora, especialmente con los de su casa—habla Pomfrey como si estuviera meditando en que decir.
Nuevamente no hay un odio puro en su hablar que hace a Scorpius sentirse un poco más aliviado, sabe que su padre no hizo nada muy bueno, pero tampoco parece ser totalmente un villano. Casi quiere preguntarle más al respecto, pero decide quedarse cayado tomando la primera cosa buena que le han dicho en días con cariño.
Sonríe a la mujer que solamente asiente y le da un dulce, por suerte no parece ser algo demasiado grave que tengan que indicarle a su padre.
Por ahora está a salvo.
Pero si las bromas siguen, solo es cuestión de tiempo.
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—¿Estás seguro que todo está bien? —
—Lo está papá Draco, solo tengo mucha tarea, sabes Sparky ha estado enviado cartas muy lejos, sin duda es una gran lechuza—
—Ese mochuelo me odia—
—Te ama—
—La última carta me pico el dedo—
—Bueno, es que te quiere mucho—
Scorpius sonríe en medio del baño hablando con su padre, sabe que no tiene mucho tiempo, pero cuando sale Louis no hace comentario sobre que acaparo el baño por un largo rato. El silencio dentro de su habitación es asfixiante cuando entra, porque las charlas se detienen y nadie le habla. Tampoco lo tratan mal, pero se siente asfixiado.
Se acuesta en la cama queriendo estar en casa.
No aquí.
Se pregunta si alguna vez su padre se sintió igual de solitario que él.
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Las clases siguen siendo una mierda, pero Scorpius encuentra un poco de tranquilidad en tener que estar haciendo tareas, la biblioteca comienza a ser su lugar seguro y lo siente por los Ravenclaw, pero parece ser que es la persona que mayor puntos ha obtenido en su primer año; todo lo que hace no tener amigos. Su principal problema actualmente es Marcus Moody, el Gryffindor de primer año que no dejaba de jactarse de ser el nieto de un antiguo auror que había ayudado en ambas guerras. No tiene que ser un genio para entender porque claramente no es amigo de él, pero tampoco entiende como alguien que se jacta de que su padre era alguien justo que podía ver bien lo que otros hacían, es un matón con él.
Esta seguro que fue él quien le puso el polvo pica pica en su túnica.
Aunque sin pruebas, sabe que no puede señalar a nadie, tampoco es que señalar a alguien ayudara mucho.
En el campamento mestizo ir con Quirón era la última opción, era algo estúpido, pero se veía como débil a cualquiera que no pudiera solucionar los problemas por su cuenta. Eran semidioses, querían ganar el respeto de sus padres, lo cual significaba el hacer todo por cuenta en la mayoría de caso o con tus aliados.
No es que importara.
Su madre nunca volteo a verlo.
¿Qué importaba si pedía ayuda?
Tal vez orgullo.
Quería hacerlo solo para variar, siempre estuvo conteniéndose detrás de sus amigos, pero ahora Scorpius podía demostrar que era valiente e inteligente. Aunque era complicado, porque no sabe que puede hacer por su cuenta, Marcus claramente lo odia como el grupo de Gryffindor que siempre está a su alrededor.
Le lanza miradas como si hubiera sido su culpa que su abuelo muriera.
Hasta donde recuerda, papá Draco no mato a ningún mortifago, había admitido que le daba mucho miedo el asesinar a otros; Scorpius no pensó que eso fuera miedo, pensó que era valiente que a pesar de todo no se manchara las manos con sangre.
Veía lo bueno de su padre en la oscuridad, porque papá Draco no lo hizo.
Ahora.
Ver lo bueno de Marcus.
Era otro tema.
—Miren el mortifago bebé se acaba de tropezar, ni siquiera sirve para caminar bien—dice el niño de cabellera castaña con anteojos, que parecía verlo divertido cuando había tropezado y caído al suelo.
No fueron sus pies, fue el pie de Marcus que provocó la caída. Realmente eso no le molestaba, se había caído de peor forma en medio del campamento mestizo, especialmente en la pared de lava, así que esto no era algo que ameritaba alguna especie de venganza.
Miro de reojo a Marcus que parecía usar los anteojos con orgullo.
Parecía que era común en la escuela, algunos usaban lentes redondos, parece ser que en conmemoración del famoso Harry Potter. Scorpius tiene la idea de que una vez lo conoció cuando era niño, pero la verdad es que no le importa mucho.
Ahora mismo.
Solo quiere un día tranquilo.
Comienza a recoger sus libros con paciencia, solamente lleva 3 semanas en el colegio, 3 semanas de lo que serian 7 años. Había estado intentando hacer negociaciones con él mismo, sobre como iba a permitirse un colapso una vez al año, entonces debía guardar el momento en que estallara en lagrimas e hiciera el caos por una buena vez.
No por el estúpido de Marcus.
Tiene que ser fuerte.
Tiene que traer honra y orgullo a la casa Malfoy.
Por su padre y abuelos.
Intenta tomar su ultimo libro, que Marcus pisa, no lastima su mano, solamente su libro y Scorpius arruga el ceño ante eso. No piensa quejarse por eso, porque solamente traería una pelea estúpida y sin sentido, discutir con un idiota es ponerse al mismo nivel de este y no pensaba darle ese lujo. Aun así, Scorpius realmente ama los libros y le parece muy feo lo que Marcus está haciendo.
Toma aire para decirle con paciencia al niño que quite su pie.
—Míralo, es tan patético como su padre, seguramente se está ocultando del mundo como el horrible mortifago que es—se ríe Marcus y sus dos amigos parecen reírse con él.
Scorpius se congela.
Aquí hay algo curioso de Scorpius.
Realmente es malo para defenderse, Sher, Jayce, Desirée, Viktor, pueden dar fe que Scorpius siempre intentara el método pacifico, antes de la lucha. Algunos podrían pensar que como hijo de Atenea, simplemente prefiere llevar todo a una batalla verbal que pueda dominar, aunque la verdad es que Scorpius a veces tiene mucha desconfianza de él mismo y las batallas verbales a veces le salen peor que cuando está entrenando con Alisandra.
La hija de Dionisio lo había visto con lo más similar a lastima la única vez que Scorpius intento derrotarla verbalmente.
Había sido un K.O que Ali gano.
Entonces es normal pensar que Scorpius era un inútil en batalla de cualquier forma, usualmente destacaba mejor en las estrategias como hijo de Atenea, lo cual pudo hacerlo feliz. Siempre pensó que era mejor ser bueno en algo y esforzarse lo mejor posible para mejorar esa habilidad en lugar de otras que no es bueno.
Pero entonces en medio de una misión, un chico había tratado mal a Sher, un humano normal.
Y Scorpius simplemente.
Reacciono.
Como ahora.
Puede que para estándares del campamento este muy por detrás en lucha física como con armas, pero comprado a un humano normal o mago, su condición física está mucho más afilada. Recordó los consejos de papá Percy como si estuvieran hablando en su mente, dejo el pulgar por fuera, cuando se levanto mantuvo el eje, apretó bien el hombro para no sentir el rebote.
El puño impacto sin piedad en la nariz de Marcus tumbándolo en el suelo, en medio del pasillo fuera del gran comedor cerca de la cena.
Hay un silencio tal, que si alguien arroja un alfiler, probablemente se escucharía.
Debería ser suficiente.
Si hubiera sido para él, tal vez el golpe seria suficiente, pero si iban hablar de su padre, no se iba a quedar quieto. Suelta sobre el vientre del niño y el siguiente golpe impacta el pómulo del chico, contiene la fuerza, no va a estamparle el cráneo, pero iba a dejar adolorido al arrogante Gryffindor.
Sus ojos dejan de ser cansados, se ven afilados, porque Scorpius piensa darle una lección estilo campamento mestizo.
Solo lleva cuatro puñetazos cuando alguien lo sujeta de la cintura, intenta apartarse, pero este es un poco más fuerte de lo que espera. Gira sobre su hombro para ver a Teddy Lupin lucir sorprendido, debe ser algo en su genética que lo hace más fuerte que un adolescente común. Gruñe y hace una llave que lo envía a volar sobre su hombro sorprendido, para regresar a darle un quinto puñetazo a Marcus.
Quien llora con sangre saliendo de su nariz suplicando por piedad.
Bueno.
Hubiera pensado en eso antes.
No puede darle un sexto puñetazo porque la magia lo congela, intenta luchar contra el hechizo claramente de un profesor, pero no puede.
Grita mentalmente.
No es suficiente.
Va enseñarle a ese niño idiota a no meterse o hablar mal de su padre, puede decir lo que quiera de Scorpius, pero no piensa dejar que tachen el nombre de su padre.
Neville Longbottom el jefe de la casa Gryffindor, lo mira con preocupación, pero una fría distancia, que hace que Scorpius simplemente maldiga por bajo cuando la magia lo suelta. De todos los profesores, si bien la mayoría lo trataba de forma imparcial, si notaba que Longbottom había estado actuando un poco más lejano.
Estaba tan frito.
¿Siente lastima por Marcus?
No.
Más bien debería agradecer, porque pensaba dejarlo peor.
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Hay un caos en la sala de la directora, Scorpius está ahí con la mirada gacha, mientras los Profesores Neville y Justin intentan hablar con la directora McGonagall que parece preocupada. Todo empeora cuando Theo Nott, el nuevo jefe en casa de Slytherin entra con una sonrisa tranquila; Scorpius intenta no emocionarse demasiado. El nuevo profesor de pociones era amigo de su padre y solamente gracias a eso, las clases de pociones se habían vuelto rápidamente sus favoritas. Aunque intentaba no demostrarlo demasiado frente a los demás, por temor que ser cercano a un profesor solamente hiciera todo peor.
Tal vez ahora el castigo pudiera ser un poco más leve.
Tal vez no les dijeran a sus padres.
A quien engaña, papá Draco iba a matarlo.
—Merece un castigo adecuado, lastimo a un estudiante—habla Neville con expresión cansada al tiempo que Theo parecía estar ahí para defenderlo mejor que el profesor Justin.
—Un estudiante que llevaba varios días comportándose de manera errónea Longbottom, ¿acaso no le tienes correa a tus estudiantes? —comenta Theo con una sonrisa sin verse afectado.
El ambiente se siente demasiado tenso.
Scorpius piensa que, si hizo algo malo, la violencia no es la solución (excepto en misiones de vida o muerte) y que no debió haberlo hecho, aunque la parte mala es que no se siente en lo más mínimo arrepentido porque ese tonto de Marcus Moody se lo merecía totalmente.
No dice eso en voz alta.
Duda que fuera bueno para su defensa.
—¿Profesor? —pregunta a Justin en voz baja, el adulto gira a verle curioso mientras Scorpius se encoge—¿Llamaran a mis padres? —
La mirada de disculpa del líder de la casa Hufflepuff hace que se encoja en su lugar, claramente no feliz con esa respuesta. Solamente habían sido 3 semanas y sus padres tienen que venir por él, teme que de alguna forma esto signifique que lo sacarían de Hogwarts.
Claro.
Odia este lugar.
Las personas.
No tener amigos.
Estar aislado.
Pero si se lo llevan, no podría cumplir su deseo de mejorar el apellido de su padre, aunque si pensaba en esa línea de pensamientos, lo que hizo no fue más que echar leña de una fogata ya encendida. Si ya pensaban mal de él, que atacara a otro estudiante, no iba ayudar con los murmullos y susurros del lugar.
Joder.
Si todo había salido tan mal.
Debió golpear más fuerte a Marcus al menos.
Cuando la puerta se abre con violencia, Scorpius no levanta la mirada inicialmente, hasta que la presencia de Draco Malfoy hace que voltee a verlo con ojos llenos de lagrimas a punto de llorar; su padre se veía muy enojado. Por otro lado, Percy rápidamente paso del lado de Draco viendo rápidamente a Theo con una mirada que nadie entendió inicialmente.
Hasta que abrió la boca.
—¿Quién gano la pelea? —pregunto Percy con total seriedad.
La oficina quedo en silencio, antes que papá Draco tomara a Percy del cuello y lo echara fuera de la oficina, lo peor, Scorpius también fue expulsado, aunque era el causante de todo; parece ser que los adultos iban a charlar en privado.
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—No te preocupes tanto Scorp, no has roto mi récord de que mamá fuera a mi escuela luego de 3 días en mi segundo año—habla papá Percy con una sonrisa tranquila mientras están sentados fuera de la oficina.
No se escucha nada por dentro.
¿Magia?
Toma asiento al lado de papá Percy abrazando sus rodillas contra su pecho.
—'Esta mal que no me arrepienta? —pregunta sintiéndose fatal por esto.
Debería estarlo.
Golpear a un niño está mal.
Un semidios no debería aprovecharse.
Y, aun así.
Scorpius debe ser el niño más malo del mundo porque lo volvería hacer.
Una mano sobre su cabeza hace que levante la mirada sintiéndose vulnerable, la mirada de papá Percy no tiene ninguna pizca de enojo o molestia, solamente se encuentra preocupado y eso provoca que Scorpius se abrace un poco a su costado buscando consuelo.
—¿Qué paso pequeño? —
—Tienes que prometerme que no le dirás a papá Draco—el suspiro de papá Percy indica que ya sabe por donde va el asunto y eso hace que Scorpius se sienta cansado—estaba bien si era solo conmigo, pero hablaron mal de papá Draco y…solamente vi rojo—
—No puedes golpear a otros Scorp, pero si te sirve de consuelo, probablemente yo habría hecho lo mismo—dice Percy acariciándole la mejilla y frente apartando parte de su cabello.
Scorpius le gusta los toques de sus padres, siempre son suaves, cálidos, como los de abuela Narcisa y abuela Sally, son pequeños toques que demuestran el cariño y amor que le tienen. Scorpius se abraza más a su padre, sabe que papá Percy quiere mucho a papá Draco y suele enojarse si alguien hace algún comentario negativo de su esposo.
Puede confiar en él con su padre, que siempre lo estará ayudando.
También cuida de él.
—No quiero irme del colegio—susurra Scorpius por bajo, porque no ha hecho nada bueno, solamente ha hecho empeorar todo—tengo que solucionarlo primero, no quiero que hablen mal de papá Draco—dice esto ultimo casi suplicante, mientras Percy lo abrazaba.
—Yo tampoco—es el susurro que se escapa de su padre mientras lo abraza con cariño.
Scorpius quisiera que la vida fuera más fácil de lo que es.
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Papá Draco salió varios minutos después, intercambiando una fría mirada con el jefe de la casa Gryffindor, que solamente suspiro antes de irse sin verlos. Scorpius miro como Draco agradecía amablemente a Justin, su jefe de casa que solamente sonrío amablemente indicándole como Scorpius había sido un buen estudiante; académicamente hablando. McGonagall también tuvo una charla un poco más amable con papá Draco, que lucia algo incomodo al charlar, pero hubo un apretón de manos antes de despedirse de ellos.
Les indico que tenían el tiempo que quisiera antes que tuvieran que volver.
—Este lugar es curioso, pensé que a estas alturas de la vida no me sorprendería nada, pero aquí todo es divertido—habla papá Percy en un intento de aliviar el ambiente.
No funciona.
Papá Draco lo ignora para arrodillarse frente a él, Scorpius se siente incomodo cuando la mirada de su padre esta sobre él y toma sus manos.
—El profesor Finch te dirá tu castigo, creo que será limpiar trofeos o ir con Madam Pince para ayudarle en la biblioteca, a diferencia de su predecesor la directora McGonagall si sabe hacer castigos—musita eso ultimo con resentimiento antes de tomar con un poco más de dureza la mano de Scorpius—escuche lo que paso, ¿estás seguro que no quieres irte?, Ilvermorny sería una mejor opción—pregunta su padre.
No lo regaña, lo cual es peor, un regaño al menos seria enojo.
Esto es preocupación.
Scorpius odia preocupar a las personas que lo rodean, se siente tan mal, porque no es suficiente para mantenerse bien por su cuenta. Odia preocupar a los demás, quiere demostrarles que puede hacerlo bien, que solamente puede hacerlo todo junto si le dan tiempo.
La mano de su padre en su mejilla lo hace querer llorar, querer decirle que se lo lleve de aquí, que quiere volver a casa.
Pero el recuerdo de Marcus hablando mal de su padre lo detiene.
No.
No puede dejar que eso siga pasando, tiene que detenerlo, tiene que demostrar que son mejores que esto. Si bien un puñetazo no fue la mejor forma de acción, tiene que solucionarlo, puede hacerlo solo tiene que sentarse armar bien un plan y dejar de llorar por que nadie le presta atención.
Fue un incidente.
Ahora tiene que hacerlo mejor.
Su padre y sus abuelos lo merecen.
—Estoy bien papá, no volveré a luchar así, solo en defensa propia. Quiero quedarme—dice con convicción y mirada decidida.
Puede ver a Papá Draco buscar algo en su mirada, pero al no encontrarlo solamente suspira derrotado antes de abrazarlo. Scorpius rápidamente se derrite en el abrazo de su padre, quien lo levanta y acuna haciendo que el niño se acomode mejor contra él.
Papá Percy da los mejores abrazos.
Pero aquí en los brazos de Papá Draco, sabe que es amado y querido, es la mejor sensación del mundo.
Papá Draco siempre dice que Scorpius le salvo la vida, que le dio un motivo para seguir adelante cuando todo parecía oscuro, que era lo mejor que le había pasado en la vida. Una y otra vez su padre lucho por él, para que tuviera lo mejor, era capaz de ponerse frente a él si un monstruo aparecía, aunque no tuviera magia, aunque papá Percy siempre los derrotara.
Draco siempre estaba ahí para él.
—Esta vez no hare nada porque fuiste tu quien dio el primer golpe físico, pero si alguien te lastima, vendré y destruiré todo por ti. Haría arder el mundo si eso te pusiera a salvo—susurra Draco para Scorpius que suelta una risa divertida.
Lo ve curioso.
—¿Cómo harías eso? —pregunta Scorpius.
—Dejaría que Percy lo hiciera—acepta Draco sin dudarlo sacándole risas a Scorpius.
Chilla cuando Percy se une al abrazo, envolviendo tanto a papá Draco como Scorpius aun en sus brazos, así es como Scorpius ama estar. Sus dos padres sonriéndole y viéndolo con cariño, hacen al niño querer llorar, pero esta vez de felicidad.
Lo aman.
Lo sabe.
Abraza a ambos por el cuello y con estas nuevas energías, sabe que no puede dejarse perder.
Va a conquistar este colegio, es un hijo de Atenea, puede hacerlo.
Algunos minutos después deben irse, pero le hacen prometer volver para navidad y Scorpius no piensa perderse eso.
Duele ver a sus padres irse, pero va a la sala común de Hufflepuff donde el profesor Justin espera pacientemente explicando su castigo de dos semanas. También hace una charla sobre porque la violencia esta mal, pero cuando nadie lo ve, le da un confite asegurando que fue asombroso el puñetazo y que ya era hora que alguien le ganara a un Gryffindor molesto; luego le hizo prometer no repetirle eso a nadie y Scorpius sonrío divertido. Es muy tarde cuando llega a su habitación, nadie esta esperándolo, todos están dormidos y Scorpius solamente toma asiento.
Unos segundos.
Luego cierra sus cortinas viendo al techo decidido.
Mañana va ser un nuevo día.
Tiene que hacerlo mejor.
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Lo que hace a primera hora es buscar a Marcus, parece ser que no ha estado toda la noche en la enfermería así que lo ve en un pasillo a primera hora. Scorpius intenta ignorar las miradas que esta recibiendo ahora, a diferencia del día anterior, claramente estas parecen más precavidas y asustadas que con asco. Pocas personas lo habían visto realmente molesto, así que se pregunta qué clase de expresión pudo tener para que el colegio pareciera incomodo con su presencia. Bueno Marcus esta solo y cuando lo ve, tiene una pequeña venda sobre la nariz aun algo hinchada.
Pomfrey debió curarlo lo mejor posible.
Le da un punto al Gryffindor por no asustarse al verlo, lo ve con molestia y claramente resentido, pero parece obligarse a quedarse.
Este va a decir algo, pero Scorpius lo detiene.
—Lo siento por lastimarte el día de ayer, prometo que siempre y cuando no te metas conmigo eso no va a suceder nuevamente—tal vez no sea la mejor disculpa que pudo pensar, pero Scorpius aunque no quiere volver a pegarle.
Bueno.
Si hablan de su padre otra vez de esa manera, no promete nada.
Aunque intentara que no se repita.
Marcus parpadea sorprendido, antes de verlo confundido.
—¿Estas disculpándote? —
—La violencia no es la solución, mi padre me enseño que cuando alguien hace algo malo se debe disculpar—
El otro niño parece listo para decir algo sobre su padre, pero se lo traga de ultimo momento con la mano tocando suavemente su nariz. Scorpius sonríe un poco más amigable pensando que era como un pequeño perrito que aprende que no se debe hacer algo con una reprimenda, solamente que no es una leve palmada o echarle agua.
Fue un puñetazo.
En todo el rostro.
Ups.
—Lo que sea—gruñe Marcus listo para irse y Scorpius piensa que no fue tan mal la charla, a la hora de hacerlo en un lugar público.
Tendrá testigos.
De esa forma podrá usar esto a futuro si Marcus vuelve a molestarlo.
—Creo que Scorpius también merece una disculpa—habla una voz que los detiene a ambos, Scorpius gira a ver al mismo tiempo que Marcus la presencia de Louis.
El niño camina con calma hacía ellos, casi pareciendo aburrido, aunque de reojo ve algunas niñas de primer año lucir emocionadas por este. Al igual que sus rumores, los que tiene Louis son bastantes especialmente por sus padres.
Le da una mirada curiosa.
—Yo fui el agredido—se defiende Marcus de forma molesta.
Si.
Eso.
Aunque se lo gano, piensa Scorpius para sus adentros.
—Solo porque no dejas de hablar mal de sus padres—defiende Louis para su sorpresa—merece una disculpa como él te dio la tuya—
—¿No sabes quién es? Su padre estuvo con los que lastimaron al tuyo—
Scorpius se encoge, no ha visto al padre de Louis, pero si sabe que hubo un problema con un hombre lobo de por medio. Quiere decir que no fue culpa de su padre, pero duda que funcionara de algo en la charla.
Marcus golpeaba duro.
Sabía mucho de la historia de sus padres, Scorpius tiene que ponerse más al día con eso para preparar sus defensas de antemano.
—No veo porque eso tiene que ver con Scorpius, él no estuvo presente, nosotros tampoco, así que deja de atormentarlo si no ha hecho nada. Puede que no sea un Gryffindor que se va de cabeza, pero es un Hufflepuff como yo—extremadamente leales, piensa Scorpius sorprendido de la seriedad de Louis que hace a Marcus bufar.
Este se marcha sin decir nada, no se disculpa, pero Scorpius no lo esperaba.
Voltea a ver a Louis, quien comienza a ver a los demás que estaban observando y quienes parecen irse avergonzados al notarlo. No todos eran capaces de aguantar la mirada de Louis, lo que atrae curioso la mirada de Scorpius, aparte de los hijos de afrodita no había visto una presencia tan penetrante.
Aunque no parezca que eso le interesa a Louis.
Vaya.
Scorpius se queda ahí observando al chico también.
—¿Por qué te disculpaste? —pregunta Louis cuando no hay nadie en el pasillo, como faltan algunos minutos para el inicio de las clases, Scorpius no piensa que tener una charla será algo malo.
El tema no es su favorito, pero es la primera vez en un tiempo que nadie le habla directamente sin juzgarlo. Tristemente siempre que Teddy parece intentar acercarse, la hermana de Louis lo intercepta antes de lanzarle miradas llenas de dagas a Scorpius; como si fuera su culpa de alguna manera que el niño quisiera hablar con él.
No dice nada.
Después de Todo Victoire es alguien querida por los demás, es una batalla perdida y ya tenía suficiente con Marcus.
—Es lo correcto—contesta con calma la pregunta de Louis.
Este parece confundido, levanta una ceja como si no lo entendiera y Scorpius solamente sonríe con calma.
—El hablo de tu padre, tenías todo el derecho—
—Bueno es por eso que le lastime, no dejaría que nadie hablara así de mi padre, pero también es lo correcto disculparse cuando se hace algo mal—
Sus respuestas parecían no entrar en la mente de Louis, cuyos ojos parecen verlo ahora como si fuera un idiota. Le recuerda un poco la mirada de papá Draco cuando ve mal a papá Percy luego de decir una estupidez, no tiene que agregar que no se siente cómodo con la mirada que le está dando Louis ahora.
Puede soportarlo.
—No sé si eres amable o un idiota—
—Golpee a Marcus—
—Si gracias a eso pude ver porque no entraste a Ravenclaw, también entiendo que no eres tan valiente para actuar o temerario como un Gryffindor y te falta malicia Slytherin; supongo que tu lealtad es lo que te destaca en Hufflepuff—
Las palabras de Louis hacen que Scorpius ladee la cabeza sin entender si fue alagado u ofendido, su mirada hace que de alguna manera el niño sonría levemente y se ve muy apuesto, pero tan apuesto como los hijos de afrodita.
Eso siempre es señal de peligro.
Entrecierra la mirada dudoso.
Algo está mal.
—Sabes Scorpius tal vez ser tu amigo pueda ser interesante—dice el niño con una sonrisa un poco de cazador que hace que Scorpius se vea perdido.
Algo esta mal, algo tiene mal ese niño, pero hay algo que Scorpius tiene.
—Claro eso sería encantador—habla emocionado, porque nunca le diría que no a un amigo.
Le encanta hacer nuevos amigos.
.
.
Los siguientes días las cosas mejoran para él, las miradas nerviosas y juzgadoras se mantienen, pero Marcus aprende a guardar espacio, eso no evita que en la primera oportunidad diga algo hiriente, pero al no tocar el tema de su padre no hay necesidad de golpearlo. Louis por otro lado es una nueva adicción a su vida que es muy agradecida. Ya no tiene que estar solo, hay alguien que lo espera para ir a clases, hay alguien que se sienta a su lado en el comedor, hay alguien que escucha cuando Scorpius habla sobre sus libros. Es como volver a estar con sus amigos del campamento, pero ahora está aquí las 24 horas del día, lo cual es asombroso.
Intenta no acaparar mucho a Louis, hay chicos de su casa que parecen ser sus amigos, pero Louis usualmente iría con Scorpius lo que hace que se siente feliz.
Otros niños de su casa parecen hablar con Louis y si Scorpius esta a su lado, por ende, terminan hablando con él.
Hablar es encantador.
Scorpius es una criatura muy social, que disfruta de charlar con los demás, a veces era difícil en el campamento y le estaba matando que en la escuela fuera igual; pero las cosas parecen ir mejorando poco a poco.
Aunque tiene que tener cuidado.
—¿Por qué quemaste una parte de la tarta? —habla Louis a su lado con duda, viendo como Scorpius había lanzado su recién aprendido hechizo de fuego para quemar parte de su postre.
Se ríe nervioso.
—Estaba practicando—susurra por bajo comiendo su cena.
Papá Draco había dicho que entre los sangre pura era normal conocer sobre los mestizos, aunque era muy raro encontrarse uno que también fuera mago (que no fuera directamente hijo de Hécate o Trivia), esta seguro que si dijera que tiene ascendencia de dioses podría cambiar muchas cosas. Tal vez para bien, pero tal vez para mal, no esta seguro que tan positivo sea que los Malfoy estuvieran relacionados con Atenea.
Además.
¿Cómo podría demostrarlo?
Su madre nunca había mostrado interés en hacer acto de presencia, mostrarse, mejorarle o simplificarle la vida a Scorpius.
Así que duda cambie ahora.
—Eres raro—dice Louis viéndolo fijamente, pero se lo han dicho toda la vida, así que simplemente se encoge de hombros.
La verdad es que sí.
No se ofende al respecto y Louis parece feliz que no este molesto por eso, tal vez el niño popular tiene una extraña forma de expresarse a los demás y algunos podrían considerarlo casi grosero; Scorpius por otro lado cree que es un poco encantador.
.
.
—Escuche que hiciste un nuevo amigo—habla una voz en su espalda, había estado acomodando libros en la biblioteca.
Porque está castigado.
Cuando una presencia estaba detrás de él, Scorpius voltea a ver a Teddy que esta ahí sonriendo como siempre, su cabello es azulado y sus ojos parecen algo verdes hoy. Scorpius ladea la cabeza un poco antes de colocarse recto y ver a todos lados, pero la bibliotecaria Pince parece no estar cerca para regañarlo por hablar del trabajo.
Pensaba que su tía Annabeth era estricta, pero esta bibliotecaria era peor.
Regresa su atención a Teddy un poco más relajado.
—Louis es agradable—acepta emocionado por tener alguien con quien charlar al respecto.
Teddy asiente emocionado.
—De los tres hermanos, Louis es el más tranquilo, Victoire es demasiado altanera y Dominique pasa demasiado tiempo con su padre—habla Teddy con calma, cariñoso incluso y con un deje de familiaridad que hace que Scorpius se sienta un poco incomodo.
Louis no habla mucho de su familia y se pregunta si eso es malo, Scorpius no suele hacerlo tampoco por eso, pero no sabía que tenía una segunda hermana.
La mano de Scorpius sujeta con fuerza el libro viéndose preocupado.
Solo llevan pocos días de amigos, no significa que deban saberlo todo del otro.
—No sabía que tenía otra hermana—
—Dominique es unos meses menor, vendrá el próximo año—
—Ya veo—
Scorpius sabe que no debería alterarse, que solamente porque el próximo año su hermana menor entre a Hogwarts no sean más amigos. Incluso aunque tengan la misma casa, Louis no iba a dejarlo solo, o eso quería creer. Es patético que luego de estar semanas solo, dado que ahora Louis le presta un poco de atención tema el quedarse a solas.
Ocupa trabajar en eso.
Como si leyera sus pensamientos, Teddy palmea su hombro amablemente, Scorpius debe verlo con una mirada patética que ablanda al mayor.
—No temas Scorpius, Louis le cuesta hacer amigos, si él quiere ser tu amigo seguirá siendo tu amigo. Los veo todo el tiempo en navidad (o actividades de familia) y sé que a él le cuesta conectar a veces, pero lo veo animado contigo—
No sabe si lo dice realmente o si solamente lo dice para que se sienta mejor, espera que sea lo primero, porque a Scorpius le hace mucha ilusión tener un amigo.
—Es un poco patético creo, no quiero estar a solas, odio estar solo…extraño muchos a mis amigos de América—su forma de hablar es patética mientras acaricia el lomo del libro.
Teddy le revuelve el cabello y Scorpius se deja viéndolo solo un poco perdido.
—No te preocupes, no estás solo, sé que ha sido un poco difícil, pero puedes contar conmigo—el chico parece intentar verse un poco genial, pues funciona.
Piensa en Victoire y como la niña odia que se acerque a Teddy, pero en su defensa, este fue quien se acerco primero. Así que solamente le da una sonrisa brillante al niño, que parece sonrojarse un poco antes de toser y comenzar ayudarle acomodar los libros.
Eso es suficiente.
Dos amigos.
Bueno, parece que no todo será tan malo.
Con ese pensamiento, esa noche le envía una carta a sus padres que por primera vez desde que entro a Hogwarts, es genuinamente feliz por su decisión.
Continuara…
Feliz día del libro, espero que esta actualización les gustara. Vemos un poco más de Scorpius en Hogwarts, pero el próximo capitulo será sobre Draco soportando tener a su bebé lejos.
Y tal vez.
Con sorpresa incluida.
