-Así que esto ¿Es un cine? -

-Se ve bastante grande-

-Y… ¿Aquí también se pueden ven películas como en casa? - Un confundido hombre de cabellos castaños y una cinta roja en la frente, señala con el dedo índice, mirando a unos niños.

-Si- Asiente un pequeño de cabellera castaña corta y rostro feliz -Solo que aquí pagas tu boleto primero, compras palomitas y refrescos, y entras a una sala toda oscura con varias personas desconocidas- Lo explica con mucha facilidad, denotando que ya ha estado en este lugar varias veces.

Otro pequeño niño, de rostro muy similar al primero, solo que sus cabellos castaños son más largos -También chocolates, helados, y dulces- Sonríe mostrando sus dientitos, y unas mejillas regordetas y sonrojadas.

-Aunque esas cosas son muy caras- Suspira con los ojos cerrados y brazos cruzados por detrás de la espalda.

El otro hombre adulto, de cabellera negra corta y en punta, de semblante bastante serio e imperturbable -Entonces… ¿Por qué no mejor verlo en Capricornio? ¿Para que gastar? - Alza una ceja, porque en realidad no entiende el gusto y fascinación por ir a un lugar como este.

-Porque deben vivir la experiencia- El niño de cabellos mas largos, alza los brazos para enfatizar sus palabras, y posicionándose delante del azabache.

- ¿La experiencia? – Entrecierra sus ojos, sin mucho entendimiento al respecto.

-Abuelitos Sísifo y El Cid. A ustedes casi no les gusta venir a Rodorio, a lugares modernos, divertidos y llamativos- Argus, el gemelo menor, sigue tomando la batuta de la conversación, enfrentando al Capricornio, con un tono más infantil y convencedor.

-Deben conocerlos. Porque será muy divertido. ¡CRÉANME!- Una pequeña niña de cabellos rojos, atados en dos coletitas, da saltos emocionada delante de los adultos –Cuando vine con mis papis al cine, nos divertimos mucho. La pantalla es enorme- Alza sus bracitos lo más que pueda, parándose de puntas para denotar su asombro -Y también comí muchas gomitas dulces- Sonríe, cerrando sus ojitos y recordando con emoción ese sabor, apretando sus puñitos y girando -Y, y, y las películas hacen reír mucho- Las pequeñas carcajadas de la chiquilla inunda los oídos de todos los presentes.

El castaño, admira a su dulce y adorable pequeña nieta, para regalarle una gentil sonrisa –Pero, eso también lo haces en el santuario, Pyrena- No puede evitar carga a la pelirroja, para hacerle algunos mimos.

-Pero hoy es el cumpleaños del abuelito Cid, y prometió que vendría con nosotros al cine- El mayor de los gemelos, recuerda aquellas palabras del pelinegro -Fue un pacto entre abuelito y nietos- Asiente seguro el mayorcito de los tres.

Sísifo, mira al pelinegro, alza una ceja y con una sonrisa interrogativa, quiere sacarle la verdad.

El Cid, gira a ver a su amado esposo, que parece tener una mueca de burla e insistencia de que hable al respecto de esa promesa -Me dijeron que sería bueno… Y…- Ver las caritas de sus nietos, a lo cual no puede resistirse, aun por muy duro y sereno que sea.

Deja escapar un suspiro, decaído, aun con la cabeza en alto, con brazos cruzados, desvía su mirada –No pude deciles que no- Se sonroja, estando avergonzado por ser un poco débil ante estos tres niños, que son parte de su linaje.

La ternura en esa mirada, demuestra que cada día se enamora aun más de su amado Capricornio. Ese hombre, siempre serio e imperturbable, ha dejado ver más allá de esa fachada con la familia que ellos dos formaron con mucho amor. Sísifo, le sonríe, acercándose a él, para depositarle un beso en la mejilla, mientras acomoda a entre sus brazos a la nieta de ambos –Eres muy consentidor con ellos- Le dice con cierta diversión.

Se avergüenza por esas muestras de afecto, esquivando la mirada con el castaño –No demasiado…- No puede calmar su acelerado corazón, pro causa de su familia. Aunque desea mucho aparentar ser ajeno a esa diversión.

Para el mayor de los gemelos, le da mucha ternura como se comportan sus abuelos, haciéndole recordar a sus padres que son muy románticos, pero para el menor, es muy empalagoso el asunto, lo cual provoca que gire sus ojos y se cruza de baros, para rápido tomar el brazo del pelinegro y tirar de él con sus pequeñas fuerzas –Vamos ya. La película va a empezar pronto, y debemos aun comprar los boletos- Quiere hacer que todos entren, pero claramente sus esfuerzos son inútiles, porque no los mueve ni un milímetro.

El Cid, suspira derrotado, acepta que debe cumplir la promesa que les hizo a sus tres nietos, así que decide dejarse llevar por Argus, mira de reojo al anterior Sagitario, pidiéndole de esta manera que no lo deje morir solo. Sander, el mayor de los gemelos, sonríe entusiasmado, siguiendo muy de cerca a ambos, mientras Sísifo va detrás de ellos, con la pequeña niña en brazos, quien le sigue platicando las salidas al cine con sus papis, y lo bonito que es.

-Primera Parada: Los Boletos-

Al entrar a ese enorme edificio, ven de inmediato la fila para comprar estos sus entradas.

Deben de adquirir los boletos para la función más próxima a la película que desean ver.

Pero como siempre, estas nuevas modernidades podían alterar algo a los mayores, que más parece que los dos adultos son guiados por los niños, pues están fascinados, confundidos y algo asustados de un lugar tan moderno.

A pesar de ya tener un pequeño tiempo en este siglo, y conocer pequeñas novedades y ventajas, aun siguen siendo muy adversos a conocerlas, entenderlas y usarlas, sobre todo el pelinegro se niega mucho a hacerlo.

Por ende, solo mira con el ceño frunciendo a su alrededor, sintiéndose bastante ajeno y desinteresado en esto tipos de lugares donde se encuentra mucha segregación de personas.

Lo bueno es que la fila está avanzando rápido, lo malo es que al llegar a la taquilla…

-Buenas tardes señor, ¿Qué se le ofrece? - La joven cajera de no más de diecinueve años, sonríe con amabilidad, siendo parte de su trabajo ser atenta y servicial.

El Cid, la mira atentamente, pensando en la pregunta y decide responder con severidad -Buenas tardes, quiero…- Piensa unos segundos al respecto, porque se le había olvidado la palabra exacta -Boletos- Responde tranquilo, con un rostro de pocos amigos, pero no para ser ofensivo.

La chica asiente segura, pero sigue en espera de que continúe, aunque por más tiempo que dé, no le dice más, por ende, lo mira y sin dejar su amable sonrisa –Si, pero… ¿Para qué función? - pregunta, y hace un ademan con la mano derecha para que continúe.

-Para la película- El Cid, vuelve a responder con seguridad, mientras mira de reojo al castaño con cinta roja en la frente.

-Si, señorita, queremos boletos para la película- Sísifo, confirma aquella información con una sonrisa en sus labios, aunque en realidad eso no ayuda mucho.

- ¿Eh? - La empleada, se queda aún más confundida, parpadea varias veces, con la sonrisa aun en sus labios -Señores, necesito saber para qué película quieren los boletos- Habla un poco apenada, pensando que debe tratarse de una broma, pues su labor es bastante intuitivo y lógico -Si no, no se los puedo dar- Tecla un poco en la pantalla, para girarla y que ellos aprecien las opciones –Aquí están las funciones y los horarios- Espera que esto les ayude.

Ambos adultos se miraron entre ellos, para después mirar la pantalla, igualmente sin entender mucho al respecto. Ven tantos títulos de películas, los posters y horarios, pero por más que los observan, no sabe cuál es la mejor opción, realmente no se sientan aun tan presionados, pero… Lamentablemente, y por la tardanza que están teniendo a la hora de escoger su función, la fila se está haciendo muy larga, y obviamente la gente de atrás se está malhumorando.

-Oh, vamos apúrense, señores- Una mujer de mediana edad, con brazos cruzados y semblante poco amigable, comienza ha hablar fuerte.

-La función ya va a empezar- Una pareja de adolescentes, revisan su teléfono, fruncen el ceño con enojo y miran mal a los de adelante.

- ¿Por qué los ancianos son tan lentos? - Habla el niño que lleva la mujer de mediana edad, que se burla de ellos, aunque debería tener más cuidado de su higiene personal que de su celular y lo que quiere lo antes posible.

Esto último lo escucha Argus, y claro que le da coraje que hablen mal de sus abuelitos, incluso se gira con un rostro de odio hacia esas personas groseras.

Sander, al escuchar como la gente se está desesperando y quejando, rápido interviene, y aunque apenas alcanza a ver la pantalla al ponerse de puntitas –Queremos cinco boletos, para esta película- señala con su dedito índice.

La cajera asiente aliviada, por que el niño pudiera responder rápido y de inmediato teclea en la pantalla táctil, para el siguiente paso –Niños menores de ocho años, pagan mitad de boleto- Informa aquello, sonriendo mirando a los tres niños que claramente aún son más pequeños que esa edad, para seguir con la información -Asientos blancos disponibles- Vuelve a señalar la pantalla.

En realidad, la empleada, esta haciendo su trabajo lo más rápido posible para que no exista una disputa y problema con los demás clientes.

El Cid y Sísifo, simplemente se quedan sin responder nada, pues igual… Están aun con un rostro de desconcierto y confusión, siguen sin entender este proceso.

Sander, es quien informa esto con confianza -H, 4, 5, 6,7, Y 8- Responde con una sonrisita, sintiéndose bastante brillante.

-Correcto- Ella solo se siente aliviada por tener toda la información necesaria para atender a los actuales clientes de la mejor forma posible -Les confirmo, cinco boletos para el conjuro 2, asientos H del 4 al 8 para las 5:45 pm- Los mira, para esperar verificación.

A lo que, los dos adultos asientes, pues todo va rápido y ellos solo saben que Sander arreglo todo sin mayores problemas.

Les regala una última sonrisa, teniendo ya todo listo para la última fase -Muy bien, entonces, serán ochenta euros, por favor- Solo espera el dinero para darles sus boletos y que ingresen a la zona de dulcería y luego a las salas de proyección.

El Cid, de nuevo se queda sin saber quehacer ya que dinero físico no traer con él.

-Abuelo- Susurra el mayor de los gemelos para llamar la atención del pelinegro, cosa que logro -Paga con la tarjeta de crédito, que les dio Atena- Le indica, señalándolo el bolsillo del pantalón.

El anterior Capricornio, rápido reacciona, mete la mano en el bolso del pantalón, sacando la cartera que su hijo mayor le había regalo y saca dicho objeto de plástico de gran valor, para entregarla en la mano de la chica.

Aunque esta no acepto, al contrario, y con paciencia, le muestra la maquinita para que pase la tarjeta.

El azabache, sigue sin saber como actuar, frunciendo el ceño bastante conmocionado.

-La debes poner en esa maquinita, abuelito- Sander, le sigue guiando, pues ya ha estado allí varias ocasiones y prometió ayudarlos en todo momento.

Claro que hizo caso, pero aun sigue sin entender nada.

Incluso, la pelirroja también, es paciente con los mayores, aunque… No parece mayores de treinta –Y tiene que teclear su clave-

Capricornio asiente, y lo hace a cómo puede, ya que lo hace con un dedo, despacio, incomodo, como fastidiado por como la gente de atrás se enoja y queja por la tardanza.

Aunque esta no era la primera vez que tecleaba esa clave, así qué no tuvo mayores problemas.

Hecho esto, los boletos son entregados, y salen de la fila, para pasar a la sala de dulcería.

Aunque, un miembro de esa familia, se detiene un poco… Esperando a no ser visto por los demás.

-Ya era hora- La mujer de mediana edad, gira sus ojos fastidiada, dando un paso a la empleada.

-Eso señores tardaron tanto, ¿Acaso son idiotas? - Aquellas palabras las suelta con burla ese chico con su novia y está igualmente se empieza a reír a carcajadas.

Antes de poder dar un paso hacia delante, ambos se caen hacia con fuera hacia el frente, empujando a la mujer la cual termina golpeándose en el mostrador y el niño que venía con ella de igual forma cayo al suelo, empezando a llorar y los otros tres mostrándose adoloridos, pero sin mayores problemas.

Lo que ocasionó el asombro de todos, pero la risa maliciosa de un niño se hace presente, acompañada de un pequeño cosmos de tonalidades moradas –je, je, je. Eso se ganan por ser groseros con mis abuelitos- Golpea sus pequeños deditos entre sí, alzándolos varias veces.

-Eso fue… Vergonzoso- Habla con suavidad y por lo bajo, sintiéndose apenado.

-No te sientas mal, solo es algo que no conoces- Sísifo, le da varias palmadas en la espalda a su esposo, sonriéndole con calma.

-Me sentí realmente tonto…- Deja ver un leve sonrojo en sus mejillas, suspirando derrotado -Y ¿Que son esas pantallas que con tócalas puedes mover todo…? - Bufa –Este tiempo es demasiado raro- Entrecierra sus ojos, negando con la cabeza.

-Solo son pantallas que puedes mover con un dedo- Sander, sigue apoyando a su abuelito y dándole aliento para que no se preocupe -Las conoces abuelito. Las usas con el celular- Señala dicho objeto que lleva el mayor, guardado en su bolso de la camisa.

-Cierto- Asiente con más calma, y de igual forma ve a su nieto mayor -Pero aún son complicadas para mí, solo hago lo que mis hijos me han enseñado…- El pelinegro es quien más avergonzado se siente por no a ver sido capaz de resolver por su cuenta este desastre, pero realmente todo esto se le complico demasiado.

Pensaba que actuar como una persona normal sería mucho más fácil, pero realmente este mundo extraño, del cual ahora es parte es muy desafiante.

-No se preocupe. Vamos por las palomitas y algunos refrescos, para ver la película ya que será muy pronto- Sander, corre rápido para apartar lugar y así hacer fila.

-Abuelito Sísifo, quiero ir al baño- Pyrena le susurra al castaño.

-Oh, está bien…- Mira para todos lados - ¿Dónde están los baños? ¿Ya puedes ir tu solita? – Aquello desde luego le preocupa un poco, ya que, si tiene que acompañarla, no sabría cuál sería el baño apropiado para llevarla…

-Están acá- Señala a la derecha con su dedito, yendo aun en brazos del de cinta roja -Y si, ya puedo ir solita, mami me enseño- Sonríe orgullosa.

-Ok, mi pequeña Leoncita- Asiente con una bonita sonrisa, para girarse al pelinegro -Amor, iré rápido al baño con Pyrena, ¿Puedes hacerlo tu solo? - Le pregunta con cierta duda.

El Cid, desearía no tener que alejarse de su esposo –Emh… Tal vez…- Pero, sabe que no pueden dejar solita a la pequeña pelirroja.

-No se preocupe abuelo Sísifo, nosotros le ayudaremos y enseñaremos- Habla el gemelo menor que regreso sigilosamente con ellos después de hacer una pequeña broma a la gente de la fila.

-Bien- Acomoda a la niña mejor en sus brazos, y les sonríe a los gemelos -Confió en ustedes para cuidar a mi Cid- Asiente y guiña el ojo al mayor, pues debe acompañar a su nieta al baño, y… Aunque se quiere hacer el que entiende la modernidad, esta igual o peor que Capricornio.

Dicho esto, se aleja de la fila, para ir al baño siendo guiado por la niña.

- ¿Cómo se hace esto? - Rápido interroga el mayor a los niños, preocupado por no sentirse avergonzado otra vez.

-Solo pides palomitas, puede pedir dos grandes, y las podemos compartimos, porque son muchas, dos refrescos grandes, dos medianos y un chiquito- Sander, es quien se hace cargo de dirigir al mayor para que no se preocupe- Sonriéndole, y mostrándole las imágenes de referencia de combos y los productos que venden allí.

-Podríamos pedir chocolates también- Argus, no pierde oportunidad de salirse con la suya.

- ¿También quieren eso? - Alza una ceja el pelinegro, algo inquieto por que seria demasiada comida de por si con las palomitas.

-¡SIIIIIII!- El gemelo menor, grita con enorme emoción, dando saltito, porque puede obtener lo que quiere.

Sander, no quiere ser demasiado aprovechado en los deseos glotones que todo niño tiene, ya que se supone que de entre los tres nietos es el más sensato y responsable, pero… Un chocolate si se le antoja, ese delicioso dulce y es un poco su debilidad.

El Cid, se queda pensando un poco - ¿A que sabe el chocolate? - Les pregunta curioso, ya que, en sí, no había tenido oportunidad de probar dicho dulce nunca antes en su vida, ya que se reusaba un poco en probar cosas nuevas en esta vida que tiene.

Ambos niños se sorprenden tanto que se miran asustados, y como sí se entendieran sin hacer uso de palabra alguna, y terminan asintiendo de manera cómplice –¡ENTONES DEBE PROBARLO, ABUELITO! ¡ES LA COSA MÁS RICA Y DELICIOSA DEL MUNDO!- Hasta parecen estar mega sincronizados en todo, hasta para hablar.

A lo cual El Cid, solo se sorprende por como sus nietos parecen aún más entusiasmados que nunca.

En este momento, sin duda esta ahora prefiriendo mil veces solo a ver tenido un cumpleaños tranquilo y normal, en alguno de los templos, tal vez en Sagitario, estar solo cómodo, conviviendo con su familia, pero no… Esta aquí enfrentando obstáculos que nunca imagino, siendo difíciles por que no debe usar su cosmos o fuerza bruta… Siendo tan cotidianos que se siente tonto por no saber que hacer.

Ahora, se da cuenta que por ser tan terco y negarse a aprender antes, se encuentra pagando las consecuencias y tener que ser guiado por dos niños pequeños.

Total, acepta su derrota por ahora.

-Unos Minutos Después-

- ¿Ya estás lista? Mi bebita – Sísifo, espero a su nietecita afuera de los baños, para volverla a cargar.

-Si, estoy lista para comer muchas palomitas- Se toca el estómago feliz de la vida, siendo llevada por su abuelito.

-A mí también me gustan mucho- Le sigue la corriente, moviendo la cabeza de un lado a otro -Me gusta mucho esa cosa amarilla que le ponen encima- Hace una expresión de gusto -Sabe muy rico-

-La mantequilla derretida es riquísima- Va cantando con emoción eso, imitando las acciones del castaño, moviendo la cabeza de izquierda a derecha -Dice mi mami que mucha no es buena, pero sabe muy rica, y me gusta mucho- Se gira para ver al castaño, y riendo junto a él.

Ambos llegan de lo más felices, hasta que se topa con una escena bastante graciosa.

El Cid, está cargando las dos cajas de palomitas y dos refrescos que habían pedido, como chocolates y un helado que Argus se atrevió a pedir a escondidas, mientras los dos niños ya se van bebiendo el líquido gaseoso y azucarado de lo más felices de la vida.

Simplemente, el anterior Capricornio, sigue sin entender como es que toda esta comida chatarra les puede gustar tanto a sus dos pequeños nietos.

Sí, en su templo, él no comía nada de esto, prefería frutos secos y agua natural como una deliciosa botana al ver alguna película con su familia… Sin embargo, aquí esta, en su cumpleaños, cargando cosas grasosas, que no le gustan mucho y se rehúsa a siquiera probarlos.

Sísifo, es quien va directo a ayudar a su esposo, dejando a Pyrena en el piso junto a él, aunque ella se queda en un inicio quietecita de pie, rápido también quiere tomar un poco de refresco para imitar a sus dos primos mayores.

- ¿Te ayudo? – Aunque la pregunta está de más, pues ya tiene en sus manos los dos refrescos y cajas de palomitas entre sus brazos.

- ¿Por qué estamos haciendo esto? - El Cid, rápido intenta conocer el motivo por el cual aceptó ser arrastrado hasta aquí.

-Porque consientes a nuestros nietos mucho, y porque no quisimos aprender algo de este mundo ante de venir por nuestra cuenta- Ríe avergonzado –Nos hicimos los valientes y tercos- Se encojé de hombros, y un leve sonrojo en sus mejillas se pronuncia en su rostro -Aunque, nuestros hijos intentaron aconsejarnos y ayudarnos, incluso venir con nosotros… Se los impedimos- Haciendo resignado.

Suspira, ya que se siente derrotado por su mismo carácter –Creo que no debí a verme hecho el osado, fuerte, y confiado de mis conocimientos, cuando claramente aun necesito ayuda- Asiente y mira a los tres niños, que se encuentran en su mundo -Incluso me da vergüenza admitirlo, pero nuestros nietos, nos han salvado en esta ocasión- Para este hombre pelinegro, aquello es algo extenuante.

-Bueno…- Se acerca para sonreírle al ex capricornio y darle un sencillo beso en la mejilla -A lo que Pyrena me dijo, ya solo queda buscar la sala del cine, nuestros asientos y las siguientes dos horas estaremos en un lugar oscuro con una gran pantalla adelanté para disfrutar en silencio- Su mirada brillante, en son de ilusión por lo que verán - ¿No crees que ya solo nos queda la parte más fácil? -

El Cid, asiente resignado, entendiendo que ya no existe vuelta atrás –Tienes razón- Mira a los niños que están ya entusiasmado por la función -Vamos. Ustedes vayan adelanté- Les indica a los menores, mientras intenta entregar los boletos al encargado de la entrada, quien verificar que sean genuinos.

Al ver los boletos, y verifica que son verdaderos, solo les sonríe y asiente amablemente -Su sala es la 3, disfruten la película- Les indica donde es, y les permite el acceso, con lo cual los tres niños caminan adelante dando saltitos, y, así pues, los dos adultos que cargan lo más pesado de la comida, detrás sus tres pequeños.

Sander, a pesar de ser un niño, va atento viendo los números, hasta que llegan a la sala que verán la película y junto con Argos rápido abren las puertas para que pasen sus abuelitos y Pyrena.

Desde luego, la sala se encuentra oscura, solo es iluminada por la enorme pantalla que está dando algunos avances de los próximos estrenos.

Claramente los ojos de ambos hombres se quedan impresionados, quedándose boquiabiertos, pues el tamaño de esa pantalla es asombroso, aunque es un lugar oscuro, con un aroma a palomitas recién hechas y apenas algunos susurros se escuchan, no es para nada su plan ideal, pero, aun así, en ningún momento de sus vidas llegaron a apreciar algo similar.

-Es… demasiado grande…- El azabache reacciona a hacer ese comentario evidente.

-En realidad, es enorme…- Sísifo, reafirma aquel comentario, haciendo mucho más evidente la impresión en su rostro.

Aunque llevan las palomitas y bebidas en sus manos, están casi por tirarlas, ya que se han quedado impactados por el intimidante lugar.

Sin embargo, deberían moverse rápido, pues sienten un leve empujan en sus espaldas, ya que se encuentran obstruyendo el paso.

Aferra rápido lo que lleva en sus manos, para evitar que se caigan -Ay cuidado…- El castaño fue quien rápido contesta, fijándose a sus espaldas, ya que se llevó la peor parte del empujón.

-No debería quedarse estorbando en primer lugar- Como siempre en esos lugares públicos, esta la típica mujer fastidiosa que se enoja por todo y no puede ser para nada educada.

Enarca una ceja el español, pues no le gusto para nada esa actitud de la mujer, y peor que se refiriera de tal forma a su amado esposo, pero ante de siquiera, El Cid, decidera clavarle una afilada mirada o contestarle de una manera menos educada, Sísifo decide tomarle de la mano y suspirar para llamarle la atención –No vale la pena arruinar nada de este día, Cid…- Le regala una sonrisa, para calmarlo.

- ¿Te lastimó? - Pregunta atento, con esos serios ojos que posee.

Niega rápidamente -Su fuerza no lastimaría ni una mosca, ja, ja, ja- No puede evitar burlarse un poco de aquella mujer, para alivianar el ambiente entre ambos y de aso darle un beso en los labios de su esposo de forma fugaz –Además, no podemos herir a los civiles- Asiente resignado de igual forma, evidenciando que ganas de decirle algo no faltan, pero en él cabe más la prudencia -Aunque admito que me gusta mucho como me cuidas en todo momento, a pesar de que sabes que puedo defenderme sin ningún problema- Le guiña un ojo, con un discreto coqueteo.

Los actos de amor, siempre avergüenzan al español, pero ante este gesto y un suspiro se deja ver entre su seriedad –Para mí, eres lo más valioso que tengo en esta vida- Deja una pequeña sonrisa -Quiero protegerte de todo, incluso si es lo más pequeño del mundo- No pierde el tiempo en ser un tanto romántico, y la atmosfera oscura como algo tranquila, les ayuda para pasar desapercibidos.

Sin embargo, alguien los interrumpe un poco molesto.

-Abuelos, se están tardando mucho- Argus, se para en medio de ambos, metiéndose para que lo escuchen.

La mirada seria, con un rostro de puchero se hace presente en esa mirada infantil, se podría decir que ese gesto es bastante similar a la de El Cid, cuando algo le incomoda mucho, o lo fastidia, sin duda la genética haciendo de las suyas.

Después de esa "Ruda" interrupción, van directo a sus asientos, los niños ya habían llegado a acomodarse, y sabiendo que sus abuelos posiblemente se quieren sentar juntos les dejaron dos haciendo en medio vacíos, pero como buenos adultos, cuidadoso y responsables que son y para no perderlos de vista, pues…

Si bien, Sander y Pyrena son tranquilos, comportándose bien y siendo obedientes, Argus a veces pude ser algo caótico, y es mejor mantenerlo vigilado.

El anterior Capricornio, desde luego desea seguir tomando la mano de Sísifo por más tiempo, pero también entiende que ahora mismo la prioridad son sus nietos.

Los asientos quedan de la siguiente manera, El Cid al extremo izquierdo, seguido por Argus, luego Pyrena, el siguiente asiento Sander y Sísifo al extremo derecho, quedando acomodados y listos para disfrutar la película.

Los dos niños mayores sostienen las palomitas para que todos puedan comer y empezar a disfrutar de lo que se avecina.

Sí bien, los chiquillos ya han disfrutado días de cine con sus padres, esta es la primera que son cuidados por sus abuelos, y eso les parece mucho más divertido, y eso es por una razón…

Como sabían que sus abuelitos no están al tanto de las películas que han salido o investigado antes, se atrevieron a ver una de terror, una que sin duda no es muy apta para su edad, pero eso queda a responsabilidad de los adultos y los del cine se deslindan de inmediato.

De repente la sala se oscurece aún más, los tráilers se terminan, y comienza a aparecer la intro de la película, la presentación de las casas productoras y las actuaciones estelares.

El cid se mantenía enteramente atento, mirando al frente, una pantalla tan grande es simplemente sorprendente y cautivadora, el sonido es demasiado fuerte, y le incomoda de verdad, pero a la vez le agrada un poco.

Cada noche, se había puesto a leer sobre muchos temas, como la tecnología, las civilizaciones actualices, las nuevas delimitaciones geopolíticas y los diferentes tipos de comidas, como obras literarias y artes más contemporáneos.

Las nuevas comodidades que existen, los medios de entrenamiento, los dispositivos que, en su vida pasada, jamás hubiera podido imaginar que existieran, incluso ahora que los está conociendo se le hacen sublimes, con tan solo que ahora te puedes comunicar con cualquier persona del mundo, sin necesidad de cosmos.

Aun con todas estas facilidades modernas, no niega que mil veces preferiría quedarse con el pasado, con lo que tenía y entendía, pero explorar algo de esta nueva realidad, a veces puede ser disfrutable.

Y solo con girar su cabeza hacia la derecha, y ver lo que el futuro le ha dado… Tres preciosos nietos, dos hijos maravillosos y su amado Sísifo con él, amándolo y siendo uno.

Gracias a ese enorme amor que se tienen, dieron vida a sus hijos, y estos les dieron muchas más alegrías de las que esperaron. Puede que explorar el futuro no sea lo mejor y más agradable para él, pero si lo hace con quiénes ama, le puede dar una oportunidad para ser sorprendido, ya que… Lo que más le gusta del futuro actual en términos de objetos, es una pequeña radio que le regalo su hijo mayor, y se volvió en un enorme disfrute el escuchar música en soledad o acompañado por su esposo, y las canciones que le agradan, pueden ser consideradas nuevas para el ex Capricornio, pero son bastantes antiguas para las generaciones actuales.

Es cuestión de gustos, tradiciones y pensamientos, pero al parecer con los caballeros de antaño la antigüedad aun puede estar entrelazada con la actualidad, y encontrar el punto perfecto de equilibrio es lo esencial.

Los cinco viendo la película, los actores hacen un buen trabajo actuando, una casa, una familia, y algunas situaciones extrañas que pasaban en pantalla, objetos que se mueven sin razón aparente, sonidos estremecedores, hay una niña que comienza a actuar raro.

Algunas escenas, parecen causar cierta risa a los presentes.

En realidad, la película esta siendo bastante atrapante, y tanto es así que los tres niños están muy atentos y con la boca abierta, que hasta dejaron de comer palomitas, ya solo los dos mayores siguen comiendo de repente de ellas, saboreando un rico sabor a mantequilla artificial y esas bebidas demasiado azucaras para el gusto de El Cid, pero es pasable.

Poco a poco el ambiente comienza a sentirse diferente, cuando la noche se hace nuevamente presenta en la pantalla, y toda la pantalla muestra un escenario sombrío, Sísifo lo nata interesante, no lo considera para nada incomodo, pero para el pelinegro esto es aun más extraño, que lo hace sentirse alerta.

Mira la pantalla, pero no la puede apreciar por mucho tiempo, cuando unas sombras negras se hacen presentes, los sonidos de fuertes gritos y movimientos extraños, como algunos ataques a los protagonistas de la cinta. Esto lo hace sentir un escalofrío que recorrer su espalda, sudar levemente, respirar agitadamente, lo cual provoca que se sienta demasiado impaciente por salir de la sala.

¿Podría ser que… El antiguo caballero dorado de Capricornio, un hombre siempre serio y sereno, con una actitud fría y afilada, le den miedo las películas de terror?

Sujeta con demasiada fuerza los descansabrazos del asiento, aprieta los dientes con ansias, desvía la mirada. Ya se quiere ir, se está sintiendo demasiado incomodo a cada segundo.

Observa discretamente a Sísifo, piensa que esta de la misma forma que él, pero… Simplemente esta emocionado viendo la película, al igual que los niños, incluso han dejado de comer palomitas por la emoción tan grande que viven, si que les encanta el suspenso y el terror, todos lo disfrutan menos él.

Y es allí, que de repente un fuerte sonido y un grito llama su atención, y de inmediato su mirada se encuentra en dirección a la pantalla, y justo aparece el rostro de una mujer desfigurada con túnica negra. Eso claramente estremece a los actores, y asusta a los demás espectadores.

Lo cual, aclara la dudad que Sísifo tenía –Es una película de terror- Se sorprende, pues sus hijos claramente les dijeron a ambos que los niños no deberían ver ese tipo de contenido, pero antes de decir algo, en micro segundos como ello se mueven, alcanza a ver como El Cid se pone de pie y de un solo movimiento y como auto reflejo alza su brazo derecho en posición de ataque y su cosmos sale disparado al igual que la filosa espada Excalibur, y la pantalla es partida a la mitad, provocando que polvo y escombro salgan de golpe, al igual que un cortocircuitó se presenta con fuego y una explosión.

Lo cual asusta a los presentes, con excepción de los niños que se han quedado impactados por la destrucción de la pantalla y más al saber que el responsable es ni más ni menos que su abuelo, el cual está sudando, con los ojos bien abiertos, jadeando, pues obviamente se encuentra sumamente aterrado.

Si, a veces… La modernidad puede asustar mucho más que el pasado, y aunque por ser mayor pueden creer que no le teme a algo tan simple como una película de terror, pero obviamente eso puede ocurrir en cualquier momento, no todos soportamos el terror o el suspenso como los demás. Por ende, algunos otros prefieren películas más alegres y relajadas para pasar el rato.

Es solo aprender a saber nuestros límites.

Simplemente, el susto que todos se llevaron en el cine será un evento que nunca olvidarán, pues para ellos la pantalla exploto repentinamente, y gracias a lo que fuera, no paso a herir a nadie, pero, nadie niega que será una muy buena anécdota para contar después.

Y no solo nos referimos a los civiles, sino que también al regresar al santuario, se deberá contar que El Cid, el abuelo de estos tres chiquillos, destruyo la pantalla del cine, pero sería evidenciar que se aterro por culpa de una película no apta para los niños, y como saben bien, sus padres dijeron claramente que no tenían edad para verla, y el engañar a sus abuelos de esa manera, aprovechándose de que son bastante inocentes de la modernidad y no sabrían de que trataba.

Es mejor que los dos mayores pacten un silencio absoluto sobre este tema, pero eso no será posible, ya que el más enojado de todos, es Sísifo, quien con solo una mirada, ya les indica a sus nietos que están en serios problemas, pero en este momento intenta primero ayudar a su esposo, quien solo respira agitado, esta sudoroso, mirando atento al frente sin reaccionar muy bien, y para rematar al salir del cine se queda estático en su ligar, y también está tratando de calmar a Pyrena quien está también llorando de miedo

-Cuando regresemos al santuario sus padres se van a enterar de esto- Lo habla con un tono furioso, mientras carga a la pequeña pelirroja, arrullándola y trasmitiéndole algo de su cosmos a él Cid, para hacerlo reaccionar.

-Pero…- Sander, habla primero queriendo aludir a su abuelo.

-Por favor, abuelito Sísifo, solo fue una bromita y…- Argus, se acerca para tratar de restarle impotencia al asunto, aunque por el cosmos embravecido de Sísifo, sabe que no lo lograra fácilmente.

-Nada de peros, ni bromitas, se lo diré a su padres- No alza la voz, con su tono actual es más que obvio que los está regañando -Miren como dejaron a su abuelo- Señala el estático ex Capricornio.

-Pero, ¿Como íbamos a saber que se asustaría? - Alza sus hombros en señal de desentendimiento.

No responde, solo les dedica otra mirada fulminante, sin duda la manera dulce y calmada que tiene su padre Aioros es herencia del castaño, pero… Pensaban que su actitud enoja, cuando algo lo hacía salir de sus casillas era de parte de El Cid, sin embargo, y sin duda, es por parte del anterior sagitario, y eso les ha aterrado demasiado, al grado de quedarse callados y con la mirada baja.

-Lo peor, es que él quiso hacer algo diferente porque ustedes se lo pidieron, y a pesar de ser su cumpleaños, y deseando solo pasar el tiempo con ustedes, estaba emocionado y quiso venir aquí por ustedes. ¿Y le hacen esto? – Sísifo, es experto en hacer sentir culpable a aquellos niños traviesos cuando hacen alguna travesura considerablemente mala.

Por esa misma causa, cuando su abuelo El Cid esta mas calmado, solo lo abrazan con fuerza y lloran, pidiéndole perdón a gritos.

El cid, solo suspira, más tranquilo, les corresponde el abrazo, pero decir que ninguno tendrá consecuencias, es demasiado hermoso para ser cierto –No lloren, estoy bien- Lo quiere calmar, pues odia verlos llorar, sin embargo, no va a negar que tendrán que responder pro sus actos -Pero ustedes serán castigados- Asiente serio, no será de rechazar un abrazo dado por sus nietos. Eso sí, serán reprendidos y gracias a esto, jamás querrá volver a ir a un cine, y más ahora que gracias a ese corto circuito se comienza a incendiar, y los bomberos llegan lo antes posible.

Gracias a Atena, nadie se enteró que fue él el causante, sino tendrían que pagar una fuerte suma de dinero.

Sin duda, un cumpleaños que no olvidará jamás el capricornio del siglo XVIII.


Buenos días, tardes, noches, ¿Qué hora es? ¿Quién me ha robado el reloj? ¿Cómo están mis terrones de azúcar?

Yo me encuentro super bien, algo cansada... El trabajo estuvo mega agotador, pero... Estoy bien.

Aquí les quiero mostrar este One Shot, dedicado para El Cid, donde se enfrenta a situaciones bastante comunes para nosotros, pero para el caballero dorado de Capricornio del siglo XVIII, y también para Sisifo... Bueno... Creo que ustedes lo han leído.

Simplemente desastroso y demasiado caótico.

Además que ahora conocemos que El Cid, le aterran las de terror y los gemelitos Sander y Argus, no van a volver a hacer una maldad de estas nunca mas.

¿Qué castigos les habrán dado Saga y Aioros?

Pero adoro como a pesar de desagradarle tanto la interacción con otras personas, acepto por sus nietos ir a un lugar que simplemente no el gustaba.

Es un buen abuelo.

En fin, voy a cantarle la canción oficial de la familia terrón de azúcar... Y uno, y dos, y tres...

Un día feliz para ti, hoy es tu cumpleaños si que si, felicidades El Cid, tu cumpleaños si que si.

Un día feliz para ti, hoy es tu cumpleaños si que si, felicidades El Cid, tu cumpleaños si que si.

Espero que de verdad les gustara mucho este One Shot y creo que ya casi vamos a terminar muchas cosas, por el momento he escrito bastante, me he dado el tiempo y sin duda, voy a tener muchas actualizaciones en este año, hasta el final tenemos contenido.

En fin, me despido, no sin antes agradecerle por seguir leyéndome y estar a mi lado.

Los quiero un montón de montones.

Y ya quiero actualizar el fanfic "Un Mes De Vacaciones En México" Allí, les contare algo que paso con unas personitas que no resultaron ser nada buenas a mi punto de vista y con experiencia con ellas.

Terrones de azúcar, que de plano... No eran tan buenas.

Ojo, solo hablo de lo que a mi me paso con ellas, mis experiencias. Cada quien puede tener su opinión al respecto, solo hablo por lo que viví con ellas.

Sin más, me despido y les agradezco mucho su comprensión.

Nos leeremos en la próxima.

Cuídense mucho, manténganse a salvo.

Los quiero

Ammu se va.