Ladies and Gentlemen!
¡Después de mucho esperar! Al fin tengo uno de los capítulos más esperados. ¡Al fin pude terminar la maravillosa idea que tenía en mente! Así que no quiero entretenerlos más, espero que lo disfruten como yo disfrute en escribirlo.
It's time to read!
It's showtime!
Aclaración: Genshin Impact no me pertenece. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias que se podrán leer a continuación.
Aclaración: Con estas historias no estoy cobrando por ninguna ganancia o regalía. Solo escribo para el entretenimiento de todo público pidiendo permisos al autor. Cualquier aclaración, pueden escribir en los comentarios su opinión al respecto.
¿Alguna vez creyó que iba a encontrar algo mucho más interesante que pelear?
Siendo sincero, para Tartaglia, aquello le sonaba como una idea imposible. Una idea absurda de la que no podía evitar soltar una gran carcajada y lanzar el golpe a la persona con la que había decidido enfrentar ese día para medir fuerzas.
Él vivía para pelear.
Disfrutaba enfrentarse contra las personas más fuertes que pudiera encontrarse en su camino.
Disfrutaba meterse en problemas y arreglar la situación con sus puños si es necesario.
Una gran sonrisa siempre se encontraba en su rostro cuando peleaba.
No había nada que le satisficiera de esa misma manera.
Ni siquiera le molestaba mancharse las manos de sangre.
Entonces.
Si pensaba de esa manera.
¿Qué fue lo que le hizo cambiar de opinión?
La respuesta puede ser un poco absurda, incluso demasiado obvia para algunos porque no fue un "que" cuando en realidad fue un "quien". Para él, fue una completa sorpresa que al final aceptó cuando descubrió que ya no había escapatoria alguna. Cuando se dio cuenta que era mucho mejor de lo que imaginó, simplemente ya no podía ocultarlo más.
Una chica fue lo que le hizo cambiar de opinión, una chica hizo posible lo imposible: Que se interesara por otra cosa que no fuera pelear. Que se interesara por otra persona era un logro que se tenía que presumir a lo alto.
Que, por primera vez en su vida, tuviera interés con sus propios sentimientos, aquellos que se encondían en algún lugar de su corazón. Un lugar donde ella entro y muy difícilmente iba a dejarla ir.
¿Y cómo era la chica en cuestión que lo hizo cambiar de opinión?
Una chica ya muy bien conocida por todo Teyvat, las naciones enteras estaban al tanto de las hazañas que ha realizado en su paso. Una viajera de dorados cabellos, de ojos fieros que eran capaces de brillar en el campo de batalla y una voluntad inquebrantable. Danzando en cada enfrentamiento con ella como la protagonista principal de esta historia con una filosa espada entre sus manos y elementos que puede controlar a voluntad sin la necesidad de una visión.
Admirada por muchos y temida por otros más.
Así es, estamos hablando de ella, de Lumine. La viajera que bajo de las estrellas al mundo de Teyvat.
Pensar en su nombre, provocaba que se estremeciera y una gran sonrisa apareciera en su rostro. Un suave tarareo era capaz de salir de él y como si de un pequeño niño se tratara, balanceaba su arco de un lado a otro, se encontraba tan de buen humor que cualquier monstruo le serviría para entrenar sus habilidades para su próximo encuentro. Tenía que estar listo para chocar armas con ella.
Cuando pensaba en aquella posibilidad, carcajeaba con fuerza que las personas preferían huir aterrorizados. Nadie quería meterse en el camino de Nobile y empeorar su estado de ánimo.
¿Cómo no sentirse tan feliz por ella?
Era imposible no emocionarse por su próximo encuentro que prefería ser mandado a la nación donde ella llegaría y así darle la bienvenida como buenos "camaradas" que son. Era imposible no hablar de ella cuando esta con alguno de sus aliados o incluso mandarle cartas a su familia para que todos la conocieran. El mundo entero tenía derecho de saber más de ella, de su fuerza y de su belleza misma. Tenían que conocer las mil y un maneras de las que se enamoró de ella.
Pero es que a sus ojos.
Simplemente, ella ya era perfecta.
Fue capaz de alcanzar un lugar muy profundo dentro de su pecho, estrujar su corazón y tomarlo como si fuera suyo. Llegados a este punto, ella puede hacer todo lo que quiera con él, no importa los resultados que tenga, nunca se alejaría de su lado.
Y estaba más que dispuesto a cumplir con esa promesa.
Lumine es en lo único que puede pensar.
Sus pensamientos se llenan únicamente de ella que repetir su nombre una y otra vez era una forma de animarle en su trabajo.
Claro, no puede evitar preocuparse por ella en cuanto le avisan que salió herida en batalla. Su sangre hierve de ira y quiere golpear al causante de su dolor. Dejar todo a un lado lo que estaba haciendo para ir directamente a donde ella se encontraba era una de sus mayores prioridades. Siempre es capaz de sorprender a la misma como a su pequeña compañera Paimon cuando de la noche a la mañana, él ya se encuentra ahí a su lado.
Sentir la calidez de la chica entre sus brazos, su presencia misma se convirtió en algo valioso que al tomar sus mejillas y hacerla que lo mire, provocaba que soltara todo aquel aire que había estado guardando en su pecho. Al sentirse tranquilo y un poco más seguro de que ella solo tuvo un rasguño, no puede evitar sonreír. Carcajear un poco al verla inflar una de sus mejillas. Era imposible no querer molestarla, era imposible no decir aquellas palabras para burlarse un poco de ella.
-Supongo que no eres tan fuerte como imagine
Y aunque al final se ganaba un doloroso golpe de ella a sus costillas, era más que suficiente para soltar una gran carcajada y abrazarla con un poco más de fuerza mientras ignoraba aquellos tiernos insultos que le decía para que pudiera ser soltada. De alguna manera, podía sentirse tranquilo al saber que ella se encontraba bien y que su pequeña broma estaba funcionando bien. Aquella, era la mejor de las sensaciones, sentir como de igual manera era correspondido en su abrazo como que murmuraba un "idiota", provocaba que soltara un pequeño grito agudo y que no deseara dejarla ir a pesar de que ella le dijera que no podía respirar.
"Lumine. Lumine. Lumine"
Estaba completamente perdido por ella y no lo negaría. Siempre mostraría una gran sonrisa en su rostro mientras señalaba a su lado a la culpable de su nuevo estado de felicidad.
Desde que la conoció así ha sido siempre.
Sin embargo.
Al mismo tiempo que encontró alguien que le hacía sentir emociones fuertes parecidas a la de pelear, fue capaz de probar algo más que le encantó.
Y es que muy pronto se dio cuenta que aquello no era suficiente para calmar aquel calor que empezaba a formarse en su interior. Se dio cuenta que empezaba a desear más, se dio cuenta que empezaba a pedir con más desesperación aquel contacto, escuchar aquella voz, aquellas risas o aquellas quejas que suele soltar en sus enfrentamientos. Necesitaba ver aquellos dorados cabellos, necesitaba sentirla entre sus brazos de una manera que fuera capaz de quemarle.
Necesitaba más de ella.
Como se dijo.
Tartaglia se encontraba completamente perdido por ella.
¿Por qué no hacer que ella se encontrara de la misma manera?
¿Por qué no hacer que, así como él, sea capaz de desear lo mismo?
Nunca llego a imaginar que el amor fuera a golpearle con tanta fuerza que cada vez era más difícil ocultar sus mejillas calientes. Era imposible ocultar que lo que en realidad estaba sintiendo, era amor de verdad. Cada vez era más difícil dejar de mirar con intensidad aquellos labios, no era capaz de saber que decían, simplemente tenía curiosidad de saber a qué sabían. Que tan suave era su piel, que era lo que se escondía detrás de aquella guerrera que siempre salvaba a todo el mundo como si de una heroína se traba.
Quería ver todo.
Quería saber todo.
Quería saber que era aquello de lo que se estaba perdiendo y de lo que lo estaba volviendo loco. Porque si, desde hace algún tiempo que no es capaz de controlarse.
¿Estaba bien dejarse llevar?
¿Estaba bien caer por aquellos fuertes impulsos?
Oh, claro que si estaba bien.
Y más cuando sabía muy bien que era correspondido. Pudo haber dudado desde un principio, pero una vez que descubrió la verdad, ya no había porque dudar.
¿Por qué se encontraba tan seguro de ello?
Porque muchas veces la había atrapado. Aquellas miradas fugaces que se lanzaban, esos ojos que eran fáciles de leer cuando solo lo miraba a él. Los sonrojos que se podían apreciar en su rostro cuando se "burlaba" de ella, la manera en que no negaba cuando le insinuaba ciertas cosas. El silencio casi incomodo que era capaz de formarse entre ellos cuando se encontraban atrapados en alguna situación. Sus corazones golpeando con fuerza sus pechos, sus manos que empezaban a buscarse de manera inconsciente. Las veces en las que se quedaban observando las puestas de sol, quedarse hasta tarde admirando el cielo nocturno.
Incluso, las divertidas discusiones y golpes que él se ganaba porque era demasiado tonto como para quedarse callado.
Se dio cuenta que no solo era él quien deseaba. Su querida Lumine se encontraba del mismo modo que no sabía cómo podría expresarse adecuadamente.
¿Cómo empezar aquello que podía sentirse prohibido?
Un beso. Fue un beso el que inicio todo.
Al tenerla atrapada entre el pasto debajo de ella y su cuerpo, saber que había ganado el enfrentamiento de ese día, se dio cuenta que no podía resistirlo más ante lo bella e irresistible que se veía. El sudor bajando de su frente y su pecho, su respiración acelerada, las ropas desacomodadas. Al diablo con todo. Tomando sus mejillas con un poco de fuerza, pegando sus labios en un beso tan hambriento como su deseo mismo. Sentir como poco a poco ella cedía y se dejaba llevar por esas mismas emociones.
En cuanto se separaron con un pequeño hilo de saliva entre ellos, Tartaglia no pudo evitar sonreír mientras le enseñaba la lengua en aquella travesura que se le ocurrió hacerle. Lumine le golpeo las costillas para quitárselo de encima y ocultar su rostro entre sus rodillas.
Esperaba escuchar un reclamo por parte de ella, esperaba escuchar un insulto, en su lugar, pudo apreciar un hermoso sonrojo cubriendo sus mejillas. Trataba de ocultarse, pero era imposible. La conocía muy bien, podía escuchar hasta esa posición que su corazón no iba a dejarla en paz por más que ella se lo pidiera. Con ternura, se acercó a ella, asegurando que su espada no se encontraba cerca de ellos, la abrazo con mucho cuidado.
Sintiendo la pequeña electricidad de su cuerpo pegado al suyo. Aquella nueva emoción se sentía tan bien, mejor que pelear, podía admitir en ese momento.
-Te quiero Lumine -Declaro Tartaglia.- Me vuelvo loco cuando estoy lejos de ti -Carcajeo un poco.- Me siento bien cuando te veo, nunca creí que iba a encontrar algo mucho más interesante que pelear
-¿Y qué encontraste en su lugar? -Pregunto Lumine como timidez.
-A ti
Fue fácil dejarse llevar a partir de ese momento.
Los momentos fugaces que tenían cuando se encontraban solos, las pequeñas travesuras que hacían para alejarse de Paimon. Aquellos momentos en lo que se tenían que esconder de aquellos ojos y oídos curiosos. Los pequeños golpes a sus costillas que le indicaba que no estuviera jugando para llamar la atención.
Tartaglia no estaba jugando, él realmente iba enserio.
Aquellas mordidas que eran imposible de ocultar en su cuello, los tiernos y excitantes suspiros que ella soltaba cuando sus manos peligrosamente escalaban por sus piernas. Pronto, empezaron a sentir que la ropa estorbaba y que el calor que sus cuerpos estaban sintiendo, solo era el inicio de algo de lo que ya no podían detener.
Querían más.
Ansiaban más.
¿Por qué no dejarse llevar por todo lo que estaban sintiendo?
¿Qué tan bien se sentiría tocar el cielo o el infierno?
La primera vez que lo hicieron, sus movimientos fueron torpes. Algunos botones salieron volando ante tal desesperación que era imposible no sentirse aún más avergonzados por lo que estaban a punto de hacer. Las marcas que eran imposible de ocultar, la ropa hecha jirones y perdida en algún lugar de la habitación en la que decidieron resguardarse. Aquellos suspiros que eran capaces de traspasar las paredes, los pequeños gritos que eran imposible contener ante tan magnifico toque. Sus pieles ardían ante el más mínimo toque, el fuerte golpeteo que sentían en sus pechos, el sudor bañando sus cuerpos. Fue un inicio torpe, pero fue un final tan exquisito al sentir que nada se interponía en su camino al éxtasis. Detenerse, ya no era una opción. Querían continuar, querían sentirse, querían perderse entre el cuerpo del otro.
Volverse locos.
Era lo que realmente querían.
Por eso, en cuanto al fin sus cuerpos se unieron, no quisieron dejar ir aquella nueva emoción que estaban sintiendo.
-Lumine -Susurraba Tartaglia en repetidas ocasiones. Su espalda ardía por aquellos tiernos rasguños que ella le estaba haciendo, sería imposible ocultar las mordidas de su cuello y de sus hombros que estaba cansado de tratar de inventar excusas tontas, simplemente diría la verdad de su estado. No pudo evitar sonreír, no pudo evitar mover su cuerpo con un poco más de desesperación. Estar adentro de ella se sentía tan magnifico que realmente deseaba no separarse de ella. Realmente deseaba quedarse de esa manera.- Lumine
-Tartaglia -Susurraba la de cabellos dorados.
Pero ante aquel nombre que había salido de sus deliciosos labios, hubo algo que no le gusto.
No quería escuchar ese nombre.
No era Tartaglia, ni mucho menos Nobile.
Quería escucharla llamarle por su verdadero nombre.
Un nombre por el que solo su familia y las personas cercanas a él tienen permitido llamarle. Un nombre que le gustaría que ella mencione con esa linda boquita.
-Ajax -Dijo cuando detuvo sus movimientos. Lumine no pudo evitar soltar un pequeño quejido frustrado. Justo cuando sentía que algo en su interior estaba por liberarla y justamente se detiene de esa manera.- Quiero que me llames de esa manera
Besaba el cuello de Lumine, jugaba con los deliciosos pechos de la misma, todo aquel pequeño, delgado y perfecto cuerpo de la viajera, era tan delicioso que probar cada uno de sus rincones, era algo que deseaba hacer a su tiempo.
Sonreía victorioso ante aquellas visibles mordidas que le dejaba y carcajeaba un poco cuando ella le suplicaba que dejara de molestar y que continuara con aquella ardua tarea. Aunque él también se moría por querer moverse, aun podía soportar, porque iba hacer cualquier cosa para evitar moverse al menos que ella lo llamara por su verdadero nombre.
Era algo que necesitaba escuchar, era lo que realmente ansiaba.
-Ajax
Y cuando lo escuchó.
Pudo mandar todo al demonio y perderse entre aquellos movimientos desesperados. Los gritos que fue capaz de arrancarle, el calor que cada vez se volvía más insoportable. El salvaje vaivén y al final, aquella hermosa explosión que envolvieron sus cuerpos.
Una vez que lograron calmarse un poco, pequeños y suaves besos compartían. Sus cuerpos aun enlazados, las miradas fugaces que compartían. El calor que volvía a consumir sus almas mismas. Inmediatamente se dieron cuenta que eso no sería suficiente para calmar su interior.
Como habían dicho.
Querían más y lo querían ahora.
…
A partir de ese momento, fue realmente difícil el poder controlarse.
Sus deseos se podían calmar teniendo al otro enredado entre sus piernas.
Las pequeñas risitas que eran capaces de soltar en cuanto besaban y jugaban con su cuerpo. Los pequeños suspiros que subían de tono, las mordidas que permanecían en su cuerpo por bastante tiempo después. El delicioso dolor que Lumine sentía en sus caderas, podía provocar que su rostro se pintara de vergüenza pura porque había veces en las que no podía moverse en los enfrentamientos como ella deseaba. Y claro, escuchar al tonto que le hizo esos moretones se burlaba de ella cuando este al fin salía victorioso en sus peleas de entrenamiento.
No era justo que utilizara eso en su favor.
¿Cuál fue la manera en que se vengó?
Claro, aquellos rasguños que dejo en su espalda. Cada que rozaba o golpeaba los mismos, era capaz de hacerlo doblar de dolor.
-Tu empezaste, así que no llores -Era lo único que le decía la viajera de dorados cabellos mientras le enseñaba la lengua.
Aquella acción, Tartaglia podía tomarla con un reto. Y a él le encantaba seguirle la corriente. Volviendo a tomar sus armas, no dudaría en atacar, no dudaría en ganar y demostrarle quien era el mejor entre ellos dos.
Y no solo se refería en sus enfrentamientos.
Pues cuando llegan a su habitación, es imposible no tomar el control total sobre ella y arrastrarla a la pared más cercana. Tomar sus manos con fuerza y subirlas hasta arriba de su cabeza, aquellos labios que tanto le gusta probar, morder los mismos con un poco de fuerza, jalando y chupando como a ella le volvía loca. Bajando por aquel exquisito cuello y succionando un poco para dejar su marca personal ahí. Al separarse, no pudo evitar sonreír orgulloso de su obra de arte, lo hacía para que nadie tuviera la intención de acercarse a ella. Pegarse un poco más para que su rodilla rozara su sensible núcleo y hacer que suelte suspiros frustrados por lo que tanto ya quería que era imposible no reír ante esas pequeñas manos que intentaban desesperadamente a zafar el botón de sus pantalones.
¿A dónde iban las prendas que se iban quitando?
No lo descubrirían hasta la mañana siguiente.
-Lumine -Susurró en su oído.- Dime que quieres
-Tartaglia -Susurraba la nombrada. El de cabellos naranjas negó con diversión.- Maldita sea, por favor
Dejando de moverse, se agacho a su oído y mordió levemente aquella roja que se encontraba igual de roja que sus mejillas. Provocando que ella temblara un poco más ante la cercanía e intentar golpearlo para que dejara burlarse de ella, en cuanto sus ojos se encontraron, no pudieron evitar tener una pelea de miradas.
Los ojos azules de él contra los ojos dorados de ella.
-Ajax -Dijo con cierto tono superior.- Solo cuando estamos tú y yo solos, debes llamarme por mi verdadero nombre -Si las miradas mataran, él probablemente ya se encontraría varios metros bajo tierra, pero eso realmente no le importaba, al contrario, le excitaba demasiado. Tener el control, saber que con una palabra puede hacerla perder el control de su propio cuerpo. Se encontraba duro, sus pantalones empezaban apretarle y necesitaba hundirse en la profundidad de ella, pero como decía, podía soportar, podía jugar ese pequeño juego entre ellos dos.- Mis oídos necesitan escuchar esa respiración agitada y tus dulces gemidos, necesito escuchar mi nombre de tus deliciosos labios, ¿Qué esperas?
Esperar que ella se lance a besar sus labios con desesperación. Sentir como caminaban a tropezones por la habitación a oscuras. Al sentir como caía sobre la cama con ella encima de sus piernas, no pudo evitar sonreír entre el beso y apretar sus caderas contra él.
En el momento que se separaban tan despacio que parecía una tortura, era imposible para él no dejarse embrujar por aquella gran sonrisa de su rostro. Sentir sus delgados dedos rozar su pecho aun sobre su ropa. Sentir como se movía aun con las ropas puestas.
Condenadamente sensual.
Era imposible separar su vista de ella.
Era imposible no amarla aún más.
-Ajax -Susurraba ella con cariño, con cierta travesura y un poco de pasión.- Te necesito a ti
Maldita sea.
Otra vez, perdería el control con ella. Pero eso no le importaba, desde hace mucho tiempo que perdió ante ella y su delicioso ser. Sin detenerse, volvió a besar y morder aquellos pequeños labios que repetían su nombre una y otra y otra vez. Así es como empezarían aquella noche donde los únicos gritos que escucharían serían los suyos y sus cuerpos no se detendrían hasta estar más que satisfechos.
¿Alguna vez creyó que iba a encontrar algo mucho más interesante que pelear?
Él sin dudar diría que sí. Ahora que fue capaz de probarlo todo, puede estar más que seguro con su respuesta.
Porque primero encontró a la viajera, alguien a quien le costaba derrotar y con la que disfrutaba chocar armas con ella.
Después fue el amor de la misma. Algo que apareció de forma inesperada y que se sentía tan bien que simplemente dejo que creciera en su corazón. Quería saber hasta donde era capaz de seguir a su lado.
Y ahora, era la pasión que existía entre ellos dos. Una pasión que iba a ser imposible que se extinguiera por aquellos íntimos momentos que les hacía desear más. Aquellas miradas, esas sonrisas cómplices y lo bien que sus cuerpos estaban hechos para el otro, era más que suficiente para nunca dejarla ir.
Que bien se sentía estar de ese modo.
Que bien se sentía encontrar a una persona que complementara todo su ser.
Que bien se sentía Lumine entre sus brazos, porque era el único lugar donde le gustaría tenerla para siempre.
¡Muchas gracias por leer!
¡Pero que hermoso y bello fue! Primero que nada, lamento la tardanza. Al principio de mes tuve un pequeño bloqueo, el estrés que acumulé en estos meses me hizo explotar, más aparte, las historias que se me ocurrieron para otras categorías. Ahora si tenía todo amontonado, pero ya poco a poco, estoy saliendo del mismo. ¡No quiero molestarlos más! Así que espero verlos por aquí pronto al capitulo con el que daremos fin a Liyue. ¿Qué es lo que nos mostrara? ¡No se lo pierdan!
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¡Nos vemos a la próxima!
Atte.: AnZuZu Dragneel
Fecha: Miércoles 23 de Abril de 2024
