Aun puedo sentir sus labios sobre los míos.
El silencio que ha precedido después, es el eco de algo sagrado que ninguno de los dos quiere romper todavía. Jinx permanece abrazada a mí, la respiración agitada, su rostro escondido en mi pecho como si pudiera desaparecer dentro de este momento. Y por un segundo, me permito imaginar que el mundo se ha detenido.
Pero no es así.
Ella tiene razón. Todavía no hemos ganado
Me separo con cuidado, sin decir nada. Solo le doy un beso en la frente antes de alejarme lo suficiente para tomar aire. Siento su mirada siguiéndome cuando me dirijo a la puerta para salir. Y antes de cerrarla volteo hacia ella murmurando:
-No tardo – ella asiente y por un momento el recuerdo de ella la primera vez que la traje aquí aparece en mi mente haciendo un gran contraste con la imagen que tengo en estos momentos.
Scar me espera en la puerta del refugio, apoyado contra la pared. En cuanto me ve, endereza la postura. Siempre ha sido así, práctico, impaciente y directo.
-¿Y bien? – pregunta sin rodeos.
- Teníamos la sospecha de un tripulante de la delegación de Demacia- respondo colocándome a su lado- Resulto ser una trampa muy bien elaborada y el reencuentro con una de los caídos en la guerra: Maddie Nolen.
Scar frunce el ceño.
-¿La traidora? Pero…
-No sabemos que era, shimmer, magia, tecnología o todo junto. Pero una vez que atestamos el último golpe se desintegro frente a nosotros
-Mierda… - dice Scar mientras se pasa una mano por el rostro. - ¿Qué hay del tripulante?
-Su nombre es Laurent, no estaba solo, había un encapuchado con el pero desaparecieron en cuanto Maddie apareció. Todo está planeado y lo peor es que no sabemos cuánto tiempo llevan haciéndolo, pero estoy seguro que conocen a la perfección las fronteras entre Piltover y Zaun. Y peor aún… tal vez sepan cómo sacar la gema sin dejar rastro.
El silencio que se forma es denso.
Scar aprieta los labios, tenso.
-¿Crees que estén en movimiento ahora?
-No lo creo- respondo-. Lo sé-
Observo el refugio, la mayoría debe estar durmiendo, ajenos a lo que está sucediendo, las luciérnagas que conviven con nosotros están alertas, como si supieran lo que se avecina. Y de pronto todo el miedo que sentí en la persecución vuelve a mi cuerpo, no como pánico sino como impulso.
-Esto es más grande de lo que pensábamos, Scar- digo con la voz firme- Y vamos tarde.
-¿Jinx está bien?
Casi sonrío.
-Si. Está bien. Y se queda.
Scar me mira de reojo, como si quisiera decir algo, puedo jurar que veo un atisbo de una sonrisa, lo que sea que haya pensado se lo guarda. Al final solo asiente.
-Bien. Entonces hay que movernos. Haré que los Firelights revisen los accesos de nivel medio y bajo. Si están planeando sacar la gema, necesitaran pasar por las compuertas del canal cuatro. Y le pediré a los Jinxers quieran ayudar a hacer rondines por Zaun.
-Bien, debemos hablar con Sevika y Caitlyn, necesitamos saber si hay alguien en el consejo de Piltover que este ayudándolos desde dentro. No pueden estar operando tan libremente sin una conexión poderosa.
-Jinx debería preguntarle a Lux…- comenta Scar, con la mente enfocada en la estrategia y es una de las muchas razones por la cual es mi segundo al mando.
-Le diré.- un chico se acerca a la puerta para hacer cambio de guardia – Debemos descansar un poco, los siguientes días parecen que serán toda una odisea.
Scar asiente y comienza a caminar en dirección a su casa, sin embargo se detiene y vuelve hacia mí.
-¿Tu estas bien con esto? –Pregunta, tomándome por sorpresa – El regreso de Jinx, el caos que se ha generado alrededor de ella y los suyos, lo que está por venir y lo que sea que haya pasado hace un momento con ustedes…
-¿Por qué no habría de estarlo? – cuestiono y el me dedica la misma mirada que me dedico cuando nos encontramos la primera vez hace ya algunos años, cuando había pasado a ser uno más de los huérfanos de Zaun.
-Porque hace dos años, cuando la creíste muerta, te vi caer hermano y aunque te recuperaste…- hace una pausa como pensando sus palabras – Solo… ¿Estas bien?
-Estoy bien, te lo aseguro- contesto mirándolo fijamente, entiendo su preocupación, antes de los Firelights por un par de meses solo nos teníamos el uno al otro para apoyarnos.
Scar me escrudiña con la mirada para después de un momento soltar el aire que ha estado conteniendo.
-Eso me basta.
Se da la media vuelta y se aleja. Lo veo desaparecer entre las pequeñas luces que iluminan el camino, su silueta fundiéndose poco a poco con la noche en el refugio. El aire nocturno me llena los pulmones y las luces del refugio me recuerdan todo lo que somos y todo lo que nos queda por defender.
Me quedo ahí un momento, solo. Las luciérnagas revolotean a mi alrededor, una se posa en mi hombro, como si me quisiera recordad que aún hay esperanza, aunque a veces esta esté cubierta de óxido y sangre.
Respiro hondo y regreso.
Entro a casa con suavidad.
Las luces están apagadas pero puedo ver como la luz de mi habitación está encendida. Hace dos años el corazón me estaría latiendo con fuerza por no saber en qué estado encontraría a Jinx, pero hoy, hoy es diferente.
Jinx está sentada en el borde de la cama, sus piernas recogidas contra el pecho. Lleva una de mis camisetas, le queda grande, en sus manos sostiene el encendedor que Stella dejo en la mesa de mi estudio. En cuanto me escucha entrar sus ojos me buscan al instante, alertas, como si hubiese temido que no regresara.
-Nunca había logrado explicarme por qué lo había mantenido, incluso después de aquella vez que fuiste a buscarme- dice mientras activa el encendedor –Era mi secreto y un recordatorio de que a pesar de todo, cuando estaba contigo siempre la pasaba bien… ¿tiene sentido?
Asiento, cerrando la puerta tras de mí, ella me sonríe y deja el encendedor en la mesita junto a la cama.
-¿Todo bien?- pregunta casi susurrando.
-Scar organizara rondines, además tenemos que investigar si alguien en Piltover está filtrando información, tal vez Lux sepa algo.
-Le preguntare…
- También le pediremos a los Jinxers que ayuden.
- Lo harán, aunque muchos me odien… - responde tirándose en la cama, no hay ironía o rabia, solo una verdad cruda en su voz.
-No te odian – digo, sentándome a su lado – Estoy bastante seguro que están algo confundidos y asustados, pero no te odian.
-¿Y tú?
-¿Qué hay conmigo?
Ella abre sus ojos y me observa.
-¿Me odias?
La pregunta me atraviesa como una bala. No porque duela, sino por lo mucho que significa.
-No, no te odio, nunca lo hice- respondo con suavidad – Por un tiempo quise convencerme que lo hacía, pero después entendí que no era odio, simplemente me había cansado de intentar…
- Hasta que conociste a la Powder de la otra realidad ¿no? – Se sienta frente a mí y acaricia mi rostro – Desde entonces me he preguntado ¿Por qué no te quedaste ahí?
- Porque es a ti a quien necesito, Jinx, Powder…te necesito a ti, siempre lo hice.
Se queda en silencio, procesando lo que le acabo de decir para después, volverme a besar.
Esta vez sin prisas.
Solo somos nosotros dos, en medio de los recuerdos y las cicatrices, dejándonos llevar.
Y mientras nosotros, Piltover y Zaun nos permitimos dormir, ajenos a lo que se gesta en las sombras. Allá en los carriles abandonados, aquellos que nadie voltea a ver, una delgada línea de humo comienza a elevarse hacia la superficie.
Como un presagio de que pronto todo empeorará.
