Capítulo diez.

En la línea de tiempo original, el ambiente en la Corporación Capsula era cada vez más tenso. Trunks apenas salía de su habitación, sumido en la desesperación por la desaparición de Kyuri. Se había descuidado por completo, evitando las comidas, los entrenamientos, lo que le preocupaba profundamente a Gohan. Bulma intentó en varias ocasiones en sacarlo de su encierro, pero el joven semi-saiyajin solo le decía lo mismo: no pensaba descansar hasta que su hija regresara a casa. Aunque no lo demostraba abiertamente, Vegeta observaba la situación en silencio sin saber cómo intervenir.

-Trunks, cariño…-la científica de cabellos celestes apoyó una mano en el hombro de su hijo quién seguía sentado junto a la ventana-no puedes seguir así, sé que estás preocupado pero necesitas conservar fuerzas-

-No puedo, mamá…-respondió Trunks en voz baja sin apartar la vista del cielo-si Kyuri está en peligro y no hago nada ¿qué clase de padre soy?-

Bulma suspiró sin saber que más decir.

Mientras tanto, Gohan se encontraba en el laboratorio revisando los informes que llegaban de distintas ciudades en ruinas. No había rastros del responsable pero la energía residual le resultaba demasiado familiar, algo dentro de él le decía que esto no era un simple desastre natural.

-Esto no tiene sentido…-murmuró para sí mismo mientras repasaba las hojas de los reportes-la destrucción es similar a la que causaban los Androides, pero no hay rastros de su ki ¿qué está ocurriendo?-

Por su parte, Bulma analizaba los patrones de energía detectados en la tierra. Las fluctuaciones anómalas le recordaban a la época en la que los Androides aparecieron en el planeta, lo que le generó una inquietante sospecha.

-Gohan, tenemos que reunir a los demás-le dijo al semi-saiyajin con seriedad-si esto continúa así, la tierra estará en grave peligro-

En algún lugar del planeta, una siniestra presencia acechaba desde las sombras. Un enemigo del pasado había regresado y, está vez, no planeaba ser derrotado tan fácilmente.

De vuelta en la línea de tiempo GT, Goten no podía quitarse de la cabeza lo que había descubierto la noche anterior. Caminaba por las calles de Satan City con una expresión seria, ignorando sin darse cuenta las constantes llamadas de su novia, Pares. Sus pensamientos estaban centrados enteramente en Kyuri.

-Vamos, contesta-murmuró la castaña frustrada mientras sostenía su teléfono-¿qué demonios estás haciendo, Goten-san?-

Su madre, preocupada, observaba cómo su hija jugaba ansiosamente con el cable de su teléfono, enroscándolo entre sus dedos mientras se mordía el labio inferior.

-Pares, últimamente pasas mucho tiempo con ese joven-dijo con un tono serio, cruzándose de brazos y llamando la atención de la castaña-apenas lo conociste hace unos días y ya actúas como si él fuera lo más importante en tu vida-

-Mamá, no es así…-suspiró Pares-solo quiero hablar con él, eso es todo-

-Tu padre y yo estamos preocupados por ti-continuó la mujer ignorando la respuesta de su hija-sabes bien que te amamos y no queremos que salgas lastimada, el mundo está lleno de peligros. Además, no sabemos nada sobre este chico ni de su familia, no quiero que salgas con alguien que podría no ser de confianza-

Pares apretó los labios y bajó la mirada, sabía que discutir con sus padres era inútil pero no podía evitar sentirse frustrada, no entendían que Goten no era lo que ellos pensaban.

Por otro lado, Kyuri hacía todo lo posible por actuar con normalidad. Pasar tiempo con Bra, Pan y Marron era la mejor forma de distraerse y así no levantar sospechas a su alrededor. Las cuatro decidieron pasar el día juntas, visitando algunas tiendas y hablando sobre cosas triviales.

-Entonces ¿qué piensas ponerte para el evento de la escuela, Marron?-preguntó Bra mientras revisaba un vestido en una de las tantas tiendas en el centro de la ciudad.

-Aún no lo decido, pero definitivamente quiero que sea algo lindo. Tal vez algo azul…-respondió la rubia de coletas con una sonrisa. Luego, desvió su atención hacia Kyuri-¿y qué hay de ti, Kyuri? No recuerdo haberte visto con nosotras en la escuela-

Kyuri se tensó por un momento, buscando rápidamente una excusa. Sin embargo, antes de que pudiera responder, Bra intervino con naturalidad.

-Oh, es que Kyuri no va a la escuela con nosotras. Vive en otra ciudad y sus padres la hacen estudiar en casa, todo lo que sabe lo aprende de ellos-explicó la niña de cabellos celestes con tono despreocupado.

Pan y Marron se quedaron conformes con la respuesta, y continuaron su conversación, pero la niña de cabello negro-liliáceo bajó la mirada y le susurró en voz baja a su tía de aquella línea de tiempo.

-Gracias, Bra…

Bra, sin embargo, la miró con seriedad y le respondió en un tono apenas audible.

-Mi mamá no es la única que sabe la verdad.

Kyuri sintió un escalofrío recorrerle la espalda. No esperaba que Bra también estuviera al tanto. Apretó los labios, sin saber qué decir, pero antes de que pudiera reaccionar, Marron cambió de tema y la conversación siguió como si nada hubiera pasado.

Cuando terminaron de hacer sus compras, Pan recibió una llamada de su madre.

-¿Mamá? ¿Qué pasa?

-Pan, ¿en dónde estás? voy camino a la montaña Paoz para visitar a tu abuela. Terminé el trabajo temprano y solo me queda esperar a tu padre-respondió Videl.

-Oh, estoy en el centro con Bra, Marron y Kyuri. ¿Quieres que te espere aquí?

-No, mejor ven a casa ahora. No quiero llegar antes que tú.

-Está bien, mamá. Nos vemos en un rato-dijo Pan antes de colgar.

-¿Qué pasa?-preguntó Marron.

-Mi mamá quiere que regrese a casa-respondió Pan con una leve mueca.

-¿Nosotras qué hacemos?-preguntó Bra cruzándose de brazos.

-Podríamos acompañarte un rato-sugirió Kyuri.

-¡Sí! además, quiero pasar a saludar a Chi-Chi, hace mucho que no la veo-agregó Marron con entusiasmo. La última vez que vio a la mujer fue durante el Torneo de las Artes Marciales hace mucho tiempo, en el que su amiga Pan compitió cuando era solo una niña pequeña.

Las chicas asintieron y comenzaron a caminar hacia la casa de los Son, sin imaginar los acontecimientos que estaban a punto de desarrollarse. Pero en eso, mientras caminaban, un auto se detuvo detrás de ellas y tocó bocina llamando la atención de Bra, quien reconoció el sonido.

-¿Y tú a dónde creés que vas, jovencita?-preguntó una voz desde la distancia, la niña de cabellos celestes supo que se trataba de su padre, Vegeta.

-Lo siento, chicas. Pero tendrá que ser en otra ocasión-se disculpó Bra con sus amigas y sobrina de una línea de tiempo alter-al parecer vinieron por mí-

-Está bien, Bra. No te preocupes, puedes acompañarme otro día-le dijo Pan con una sonrisa. Bra iba a corresponder el gesto pero fue interrumpida otra vez por su padre tocando la bocina.

-¡Ya voy, papá!-exclamó la niña un poco molesta, se despidió de las chicas y fue con todas sus compras hacia donde estaba Vegeta. Y ya que el príncipe saiyajin había aparecido para arruinarle la tarde con sus amigas, Bra tuvo la grandiosa idea de hacerlo cargar todas sus compras al auto como castigo y también porque ella sola no podía con todo lo que había vez Vegeta pudo encontrar la forma de acomodar la montaña de compras que le dio su hija, se subieron al auto y ambos emprendieron el viaje de regreso a la Corporación Capsula. Por unos minutos, ninguno de los dos habló, hasta que Bra decidió romper el silencio-gracias por ayudarme a guardar todas mis compras, papá ¡no puedo creerlo! sabía que en el fondo tenías corazón-

-No te ilusiones, solo lo hice esta vez. La próxima llevarás tus compras tú sola, Bra. Tienes que aprender a ser más independiente-le aconsejó Vegeta mientras conducía el auto.

Bra solo soltó un pequeño bufido, pero su padre tenía razón, se supone que ella lleva la sangre de una raza guerrera, no podía seguir comportándose como una dama indefensa que necesita constantemente ayuda. En eso, Vegeta desvió la mirada hacia uno de los espejos retrovisores, percatándose de que un auto volador los estaba siguiendo. El auto en un segundo desapareció de la vista del príncipe Saiyajin y se colocó justo al lado de ellos, Bra notó que dos chicos mucho mayores que ella viajaban en el vehículo y la observaban con descaro.

-¡Hey, preciosa! ¡voltea hacía acá!-exclamó uno de los chicos llamando la atención de la niña.

-¿Me estaban hablando a mí?-preguntó Bra volteándose hacia ellos.

-No andes con ese viejo, ven con nosotros. Nos divertiremos mucho-le dijo el chico que conducía el auto.

Vegeta por otro lado sentía que le hervía la sangre por tener que oír a esos tipos coquetear con su hija... lo peor de todo ¡con una niña! ¿pero qué demonios les pasa? ¡Bra solo tiene once años! Al instante sintió los celos, el orgullo y el instinto paternal invadirlo, sin pensarlo movió el auto y les dio un empujón enviándolos lejos. Enseguida se acomodó y ahora era él quien conducía junto al auto de esos chicos.

-¡ASÍ SE HACE!-le festejaron los chicos a Vegeta al ver la maniobra que realizó para intentar sacarlos del camino, pero el príncipe saiyajin le restó importancia-¿cuál es tu secreto?-

En lugar de responder, Vegeta presionó un botón en el panel de control del auto de esos chicos quitándoles el volante y arrojándolo lejos, asustándolos. Ambos se aterraron al ver que se dirigían a una curva y sin el volante no tenían forma de girar para salvarse de esa, el auto de Vegeta y Bra siguió su camino pero los chicos no tuvieron la misma suerte y cayeron con vehículo y todo al mar.

-¡Papá!-exclamó Bra indignada-¡¿qué demonios hiciste?! ¡nos vas a meter en problemas!-

-Esos idiotas se lo buscaron-gruñó Vegeta, apretando el volante del auto con fuerza-estaban queriendo aprovecharse de ti ¡además son unos enfermos por querer andar con una niña!-

Bra cruzó los brazos y bufó, sabía que discutir con su padre era un caso perdido, lo había aprendido por experiencia de su madre. Aunque… en el fondo, no pudo evitar sentirse protegida por él.

Gohan revisaba viejos registros de la máquina del tiempo en la sala de lectura en la biblioteca de la universidad intentando comprender lo que descubrió en la cena anterior.

-Estos datos coinciden demasiado…-murmuró, pasando una mano por su barbilla.

En ese momento, un colega profesor se acercó hacia su mesa.

-Gohan, ¿te quedaste trabajando después de clases otra vez?-preguntó con una sonrisa.

-Ah, sí… algo así-respondió Gohan con una leve risa, tratando de disimular su concentración.

-No trabajes demasiado, hombre. Nos vemos mañana-dijo su compañero antes de marcharse.

Gohan suspiró y cerró la carpeta de datos.

-Definitivamente necesito hablar con Bulma…-susurró para sí mismo guardando los documentos y preparándose para dirigirse a la Corporación Cápsula después del trabajo.

Por otro lado, Videl, Kyuri, Pan y Marron llegaron a la montaña Paoz donde Chi-chi ya las estaba esperando.

-¡Pan, mi niña!-exclamó Chi-chi abrazando con cariño a su nieta.

Kyuri observó la escena con sorpresa. En su línea de tiempo, la relación entre su padre y abuela era distante y muy tensa.


*Flashback*

En una cabaña en la playa, una pequeña Kyuri se encontraba en la cocina con su padre, Gohan, preparando el almuerzo. Trunks estaba afuera entrenando, aprovechó el pequeño descanso que tenía de la escuela y sus demás obligaciones para poder volver a casa, almorzar con su compañero e hija y poder entrenar un poco.

-Papá ¿por qué nunca vamos a la montaña Paoz a visitar a la abuela?-preguntó con inocencia mientras amasaban unos onigiris.

Gohan, quien estaba cortando tofu para echárselo a la sopa se tensó ligeramente.

-No es algo de lo que debamos preocuparnos, Kyuri-respondió en voz baja.

-Pero el abuelo Gokū y el tío Goten siempre vienen a vernos…-insistió la niña. El semi-saiyajin de cabello oscuro guardó silencio unos segundos antes de sonreírle levemente a su hija.

-Lo importante es que estamos juntos aquí ¿cierto?-dijo evitando dar más explicaciones.

Kyuri no entendía porque su padre evitaba el tema pero la tristeza en su mirada era algo que quedaría grabado para siempre en su mente.

*Fin flashback*


-No me dijiste que Marron vendría contigo-Kyuri salió de su asombro al escuchar de nuevo la voz de quien era su abuela en esa línea de tiempo hablándole a quien sería su media-hermana. Luego sintió la mirada de Chi-Chi sobre ella-oh, y trajiste a otra invitada. ¿Cómo te llamas, pequeña?-

-U-uh…-Kyuri se sintió nerviosa por estar teniendo una conversación con su abuela. Técnicamente no lo era, bueno, sí, pero de otra línea de tiempo, ¿se entiende?-m-mucho gusto, señora. M-mi nombre es Kyuri... un placer conocerla-agregó, extendiendo su mano en un gesto cortés mientras sentía todo su cuerpo ponerse rígido por los nervios.

Pan observó la manera en la que su amiga se presentó y frunció levemente el ceño. Le pareció extraño el tono formal de Kyuri, pero antes de decir algo, Chi-Chi rió suavemente y tomó la mano de la niña con una sonrisa.

-Qué educada eres, Kyuri. Es agradable ver a una jovencita con buenos modales.

-Mis padres me enseñaron a ser cortés con la gente-respondió Kyuri con una leve sonrisa, aunque en su interior aún se sentía nerviosa. La calidez de Chi-Chi la desconcertaba. Era completamente diferente a la imagen de su abuela en su propia línea de tiempo.

Tras ese inusual saludo, Chi-chi invitó a las chicas a pasar. Dentro de la casa, las chicas se sentaron frente a la mesa del comedor, Kyuri observó la sencilla pero acogedora decoración, en parte le recordaba a la cabaña en la que vivía con sus padres. Se detuvo por un momento en las fotos familiares, notó una en particular en la que estaba su padre, Gohan, de adolescente, usando su ridículo disfraz de superhéroe "Gran Saiyaman", su tío Goten y su "madre" Trunks siendo apenas unos niños, sonriendo juntos, lo que la llevó a preguntarse qué tanto habían cambiado las cosas en esa línea de tiempo.

-¡Aquí tienen, niñas!-dijo Chi-chi mientras dejaba sobre la mesa una bandeja con tazas de té y un plato de galletas cerca-no pueden estar aquí sin beber algo caliente al menos-

-Gracias, abuela-dijo Pan con una sonrisa tomando su taza.

-Sí, muchas gracias. Señora Chi-chi-agregó Marron con educación.

Kyuri, por su parte, tomó su taza con ambas manos y la observó por un momento, sintiendo un leve nudo en la garganta.

-Gracias…-murmuró la saiyajin sin saber cómo reaccionar a tanta amabilidad.

Chi-chi la miró con ternura y tras sentarse junto a ellas, sonrió.

-No seas tan formal, pequeña. Puedes llamarme "abuela" si quieres. Después de todo, eres amiga de Pan y cualquier amiga de mi nieta es como parte de la familia.

La niña sintió un escalofrío al escuchar eso. No podía evitar sentirse incómoda con la idea de llamar "abuela" a alguien que, en su línea de tiempo, apenas y casi ni tenía registro de su existencia. Pero al vez la calidez en la mirada de la mujer de corto cabello azabache, simplemente asintió.

-E-está bien, gracias…

-Por cierto, Kyuri-continuó Chi-chi mientras se servía más té-no recuerdo que Pan haya mencionado de dónde eres ¿tus padres viven en Satan City?-

Kyuri se tensó, pero antes de que pudiera inventar una respuesta, Pan intervino rápidamente.

-Kyuri vive lejos, abuela. Sus papás prefieren educarla en casa en lugar de enviarla a la escuela-dijo con naturalidad.

Chi-chi arqueó una ceja pero asintió en señal de comprensión.

-Oh, ya veo. Eso me recuerda a cuando yo misma le enseñaba a tu padre en casa-murmuró con cierto aire de nostalgia-aunque él siempre fue muy estudioso, no había forma de que se quedara sin aprender algo, a comparación de Goten. Siempre tuve que batallar con él para que estudiara, ya que lo único que quería hacer era entrenar o ir a jugar con Trunks-Pan se rió levemente al imaginarse a su tío mostrar una actitud más rebelde con su abuela cuando aún era niño. Kyuri, en cambio, bajó la mirada hacia su taza sintiéndose extraña al escuchar a la mujer hablar de sus hijos con tanta nostalgia, en su línea de tiempo las cosas eran completamente diferentes-¿no quieres que te prepare algo de comer, Kyuri?-preguntó de repente con una sonrisa-pareces un poco delgada ¿seguro que comes bien en casa?-

-¡Abuela!-protestó Pan-no todo el mundo come tanto como lo hacen los saiyajin-

Marron se rió suavemente y Kyuri sintió su incomodidad aumentar. Estaba acostumbrada a la calidez de Bulma, pero jamás había recibido este tipo de atención de Chi-Chi.

-Estoy bien, de verdad-respondió con una leve sonrisa forzada-pero gracias por la oferta-

Chi-Chi la miró por unos segundos y luego asintió con una sonrisa.

-Bueno, si cambias de opinión, dime. Me encantaría que te quedaras a cenar con nosotras.

Kyuri asintió y tomó un sorbo de su té, intentando ignorar la extraña sensación en su pecho. Algo dentro de ella le decía que esta familia, esta versión de su familia, era muy distinta a la que ella conocía.

Gohan aterrizó en la Corporación Capsula con un semblante serio en su rostro. Apenas puso un pie en la entrada, Bulma lo recibió, notando de inmediato que algo le preocupaba.

-Vaya, qué sorpresa verte por aquí, Gohan-comentó la científica de cabellos celestes con una sonrisa-¿vienes solo de visita o hay algo más?-

-Necesito hablar contigo sobre algo importante-respondió el semi-saiyajin con tono de voz firme. Bulma lo guio hasta su laboratorio donde Gohan le explicó su teoría basándose en la información de la máquina del tiempo y los registros que Trunks y Goten descubrieron en el laboratorio la noche anterior-si estos datos son correctos, Kyuri no es de esta línea de tiempo. Hay demasiadas coincidencias con la máquina que usó Mirai Trunks cuando vino del futuro. Todo apunta a que ella vino de una realidad diferente… pero ¿porqué? ¿cómo llegó aquí?-aunque intentó mantenerse tranquila ante la situación, Bulma no pudo evitar sentir cierta tensión, pues ya sabía de dónde venía Kyuri y quién era realmente-¿Bulma?…-habló tras notar su reacción-¿acaso sabes algo que yo no sepa?-

-Yo…-la científica abrió la boca para responder, pero en ese momento el teléfono del semi-saiyajin sonó, interrumpiendo la conversación-parece que tienes una llamada, tal vez deberíamos hablar de esto en otro momento-

Gohan frunció el ceño, pero asintió y atendió su teléfono mientras Bulma suspiraba en silencio, aliviada por la interrupción.

En la casa Son, Pan y Marron seguían conversando mientras Chi-chi dirigía su atención a Kyuri, observándola con más interés.

-Dime, Kyuri-preguntó la mujer con amabilidad-¿tus padres son estrictos contigo? me imagino que deben de ser muy atentos-

Kyuri se tensó por un momento, pero intentó responder con naturalidad.

-M-mis padres… sí, ellos son atentos conmigo-respondió eligiendo cuidadosamente sus palabras-pero también quieren que aprenda a valerme por mí misma-

Chi-Chi asintió con una sonrisa.

-Eso me recuerda a cuando Gohan era pequeño. Siempre fue muy protector y de corazón blando con Pan cuando tan solo era una bebé. No podía separarse de ella ni un solo segundo-respondió la mujer de cabello azabache-recuerdo que una vez fui a visitarlo a su casa, y él y Mr. Satan se pusieron a jugar con ella elevándola por los aires como si de un balón se tratara… tuve que reprenderlos en ese entonces pero, ahora que lo recuerdo, no puedo pensar que esa escena fue muy divertida de ver-

Kyuri sintió una punzada en el pecho, ignorando por completo las palabras de su abuela paterna en esa línea de tiempo, ese no era el Gohan que ella conocía. Su padre era alguien cariñoso, sí, pero había una distancia emocional entre ellos que nunca entendió del todo.

Justo cuando Chi-Chi iba a hacer otra pregunta, se escuchó la puerta principal abrirse junto con la voz de Videl entrando a la casa.

-¡Pan, ya llegué!-llamó la mujer desde la puerta.

-¡Mamá!-Pan se levantó de su silla y corrió a recibirla. Chi-Chi también se acercó para saludarla, pero antes de que pudiera hacerlo, Videl se disculpó por la repentina intromisión.

-Siento haber entrado sin anunciar antes, suegra… no quería interrumpir.

-No digas tonterías-respondió Chi-Chi con un gesto de la mano-esta es tu casa también, no tienes que tocar la puerta-

Videl sonrió y se dirigió a la sala donde notó la presencia de Kyuri.

-Oh, Kyuri, no esperaba verte aquí-dijo con amabilidad, aunque en el fondo le extrañaba volver a encontrarse con ella. Creyó que ya no volvería a verla después de que la dejó abandonada en el centro comercial y sin embargo; ahí estaba, sentada en la mesa redonda del comedor tomando té con galletas y charlando con Chi-chi como si fuera lo más normal del mundo.

-Sí, Pan me invitó a venir-respondió la saiyajin con una leve sonrisa.

Videl no respondió y en cambió desvió la mirada hacia Chi-Chi.

-¿Gohan aún no ha llegado?-preguntó la mujer con curiosidad.

-Lo llamé hace un rato pero me dijo que sigue trabajando y que llegará más tarde-explicó Videl con un suspiro.

Chi-Chi chasqueó la lengua con ligera molestia y frustración.

-Ese muchacho trabaja demasiado. Debería tomarse un descanso de vez en cuando.

Tanto a Videl como a Kyuri les descolocó un poco que dijera eso. Primero, a Videl se le hacía extraño porque en el pasado, Chi-chi solía presumir lo orgullosa que estaba del investigador profesional en el que se había convertido su hijo, en vez del guerrero saiyajin que su padre quería convertirlo, y el cómo estaba trabajando duro para mantener a su familia. Por otro lado, a Kyuri también se le hacía inusual escuchar eso, tenía entendido que en su línea de tiempo, Chi-chi era una mujer muy tradicionalista y sobreprotectora, que quería poner el trabajo y el bienestar de su familia por encima de todo antes que la salvación del planeta.

Antes de que pudieran continuar la conversación, Videl dirigió la vista hacia a Marron con una sonrisa.

-Oh. Por cierto, Marron, tu madre está afuera. Vino a buscarte.

-¿Mamá?-preguntó la niña sorprendida, poniéndose de pie-no esperaba que viniera por mí tan pronto-

-Supongo que no quería que llegaras tarde a casa-comentó la mujer de cabello oscuro recogido en una trenza con una leve risa. Marron suspiró y tomó sus cosas antes de girarse hacia Pan y Kyuri.

-Nos vemos luego, chicas. ¡Gracias por invitarme!

-¡Nos vemos, Marron!-respondió Pan con una sonrisa.

Kyuri simplemente asintió, viendo cómo la hija de Krillin se despedía antes de salir de la casa para reunirse con Androide #18.

En la Aldea Papaya, Gokū y Uub estaban en medio de un intenso entrenamiento. Uub avanzaba con rapidez, arrojando una ráfaga de golpes a una velocidad impresionante pero Gokū esquivaba sus ataques con facilidad, moviéndose apenas lo necesario para evadir cada impacto.

-¡Así se hace, Uub!-exclamó el saiyajin con una sonrisa-pero nunca bajes la guardia-aprovechando la confusión y distracción de su aprendiz, Gokū desapareció usando la técnica Shukanido y reapareció detrás de él, propinándole una leve patada en la espalda que lo hizo perder el equilibrio-¡tienes que anticipar tus movimientos!-añadió antes de lanzarse contra él con una serie de golpes que apenas pudo esquivar.

El joven guerrero se alejó con un salto y lanzó un kamehameha de corta distancia esperando sorprender a su sensei; sin embargo, Gokū lo desvió con una sola mano y se teletransportó de nuevo frente a él con el puño en alto… pero justo cuando iba a atacar, se detuvo de golpe. Su expresión cambió y su mirada se dirigió al horizonte, como si acabara de presenciar algo inquietante.

-¿Gokū-sensei?-preguntó Uub confundido-¿sucede algo?-

Gokū permaneció en silencio unos segundos antes de negar con la cabeza.

-No es nada, solo…-se detuvo un momento antes de continuar-me pareció sentir algo extraño…-murmuró. Intentó ignorarlo y reanudar el entrenamiento, pero la sensación persistió. Algo en la energía que había sentido le resultaba vagamente familiar, como un eco del pasado. Finalmente, el saiyajin de cabello alborotado suspiró y tomó una decisión-Uub, hagamos una pausa. Necesito contactar a Dende para preguntarle si ha notado algo raro en la Tierra-

Uub asintió, aún con dudas, mientras Gokū alzaba la vista al cielo con un presentimiento difícil de ignorar.

De vuelta en la montaña Paoz, apenas Marron salió de la casa Son, Kyuri dirigió su mirada hacia Pan con curiosidad.

-Oye, Pan… a todo esto ¿dónde está mi abuelo Gokū?-preguntó de repente, ganándose la atención de la saiyajin.

-¿Tu abuelo?-preguntó Pan arqueando una ceja entre extrañada y confundida. Pero decidió pasar aquello por alto-oh, bueno… ahora mismo se encuentra entrenando con Uub en la Aldea Papaya. Hace tiempo que no lo vemos-Kyuri frunció el ceño sintiéndose más confundida de lo que ya estaba. En su línea de tiempo, su abuelo la visitaba con frecuencia, además de que Goten también solía pasar mucho tiempo con ella. No entender por qué en esta línea de tiempo era diferente solo aumentaba su sensación de que algo no estaba bien-¿pasa algo, Kyuri?-preguntó al notar su expresión pensativa.

-No… es solo que… en mi casa, mi abuelo siempre está cerca-respondió con evasivas, sin querer revelar demasiado-es raro que no lo veas tanto-

Pan rió suavemente.

-Sí, es algo típico de él. Siempre está entrenando o metido en alguna aventura-comentó con una sonrisa.

Kyuri asintió lentamente, pero la sensación de diferencia entre su mundo y este se hacía cada vez más evidente.

En otro punto de Satan City, Cell se ocultaba entre las sombras observando a su alrededor con una expresión perversa. Habían pasado días desde que regresó del infierno y su paciencia se estaba agotando, necesitaba hacer algo para llamar la atención de los Guerreros Z, pero sobretodo de Gohan. Algo grande.

-Veamos cuánto han cambiado en todo este tiempo-murmuró para sí mismo mientras analizaba su siguiente ataque. Su mirada se fijó en un punto clave de la ciudad, donde había mayor concentración de humanos y de fuentes de energía que absorber, el caos se desataría en cualquier momento.