Capítulo 14 Una Solución Audaz (POV Syla)

"Solo un necio trata de obtener resultados distintos haciendo lo mismo"– decía la voz de su padre

Syla, en efecto, había sido una necia.

Como una investigadora con demasiado sesgo para soltar su experimento favorito o un mago con demasiado capricho para salir de su zona de confort, su mente estos días se había hiper focalizado en la diferencia de poder mágico entre Tom Riddle y ella.

No en una respuesta ante tal dilema.

Hoy, aquí y ahora, su mente finalmente había hecho un cambio.

Las palabras del espíritu del diario resonaron en ella, y su alma volvía a concentrarse en la curiosidad y en los miles de posibilidades de resolver un problema.

Había otra manera de hacer las cosas.

Syla, volvía a ser Syla. La joven maga de Hufflepuf dispuesta a mejorar y vencer.

"Sentir la emoción, pero no abrumarse. Concentrarse en el objetivo y resolverlo"– se dijo Syla recitando un mantra que decía Robbie debes en cuando.

Syla se había sacado un peso de encima, y estaba lista para continuar.

Su misión no había cambiado: asegurar una posición junto a Tom y conquistar los secretos de la muerte. Sin embargo, había estado abrumada por los acontecimientos de las últimas 72 horas.

Había perdido el foco, centrándose demasiado en las sensaciones negativas, nublando su seguridad y su forma de ser, haciendo dudar que debía hacer.

"Un mago debe ser capaz de imaginar un escenario donde pueda ganar"– había recitado Rowle.

Nada que no supiera Syla, mas es justo lo que necesita oír.

Zaef no había dicho nada nuevo. Syla lo sabía muy bien en su interior cual era el camino para enfrentarse las cosas. Mas, necesitaba escucharlo de alguien más que de las voces de su cabeza.

Esta directriz del espíritu le había dado… perspectiva.

Tal como decía su nuevo maestro, lo único que necesitaba ya sea un duelo o en la vida, es encontrar un camino para vencer. Ya sea para enfrentar sus grandes miedos o para derrotar a un mago tenebroso, la respuesta es la misma, crear un escenario favorable que incline la balanza a su favor.

Syla se encontró a si misma mirando hacia la nada. Habían pasado unos minutos, en los cuales, Zaef Rowle la había esperado pacientemente.

Sus lágrimas se habían secado, su varita seguía en sus manos formando la postura defensiva mixta. Había una diferencia, ahora la agarraba con firmeza. Como cuando lo hacía en sus duelos en Hogwarts.

Estaba lista para seguir. Se encomendaba al espíritu del libro para mejorarla.

No sabía que venía ahora que el mago de cabellos de fuego la veía más decidida.

No importaba. No fracasaría. Encontraría la manera de hacerlo.

Además, existía un pequeño sentimiento que empezaba aflorar en ella.

"Confianza"– susurró para sí.

Syla solía depende mucho de su instinto y de su clarividencia. Mas nada era más inquebrantable que la sensación de confianza hacia alguien.

–Zaf –lo llamó. Utilizó el seudónimo le había pedido el día de ayer. – Gracias por esperar…. Y las palabras. Las necesitaba. No tengo idea que o quien eres en verdad. No importa ahora. Por favor, comencemos, esta vez si estoy lista. Enséñame el camino para vencer a Tom.

Una sonrisa se formó en el rostro del espíritu. Por primera vez Syla veía una mueca de felicidad sincera y de lado a lado.

–Tal vez puedas que te vuelvas mi mejor alumna. Lo veremos.

Él alzo su varita con postura mixta ofensiva.

–Pasamos la primera lección…. Ahora es hora de probar si eres digna de entrenar conmigo. Sin restricciones, un duelo de verdad.

Syla sintió un escalofrío.

El agradable rostro del mago pelirrojo cambió. La amplia sonrisa de hace unos momentos, se convirtió en unos labios sin expresión. Su mirada, una vez afable, se había convertido en una sin alma. Toda su aura, antes serena, ahora inspiraba cierto miedo.

Tenía un asesino frente a ella.

"Ahora si parece ser parte de Tom… al menos aún tiene esos hermosos ojos"–pensó Syla.

–Comenzamos–alzó la voz de Rowle, seguida de su primer hechizo.

–¡Bombarda!

Syla saltaba rápidamente a su lado izquierdo apenas vio el movimiento de manos de Zaef. El característico movimiento de la varita en forma de triangulo era muy bien conocido por ella. Era el hechizo favorito de Anna para limpiar un jardín atestado por Tentáculas Venenosas.

Quizás un hechizo un poco violento para jardinear, pero quién era para discutir sobre los métodos de la mejor estudiante de herbología de su generación.

Hechizo fuerte, con harta carga mágica y medianamente rápido. Destructivo si se recibía de lleno.

Podía bloquearlo, pero ya había aprendido que no era aconsejable despilfarrar su reserva mágica con magos poderosos.

Estaría sería su manera de imaginar un escenario donde podría ganarle al espíritu del diario de Tom.

"Además, tengo mejor movilidad. Hay que sacarle provecho a tener pantalones esta vez"– asintió para si.

El hechizo pasó rozando su cabellera dorada y dando de lleno en el escritorio de Tom, al fondo de la habitación. Un fuerte estruendo repercutió por la sala.

Syla no giró su cabeza. En parte porque confiaba en que el hechizo de protección de Riddle protegiera la sala, pero también porque no podía darle ni un centésima de segundo de ventaja a Rowle.

Este ya había iniciado su siguiente acción.

En lugar de correr hacia ella, Rowle se movió hacia el fondo de la habitación.

–La forma que has aprendido a luchar es brillante –afirmó mientras se desplazaba y alzaba su varita para el siguiente hechizo– Pero te faltan más experiencia y herramienta Syla. La diferencia entre ganar y perder es ínfima.

El mago de los cabellos de fuego desapareció atrás de los muebles

–¡Fumos!–

De un momento a otro, toda la habitación se llenó de un humo gris. El hechizo era de un libro clásico llamado "Las Fuerzas Oscuras: Guía para la Autoprotección". El tomo recomendaba el conjuro para escabullirse de criaturas mágicas o usarlo para escapar de una pelea.

De forma creativa, Rowle lo estaba utilizando para para ocultar su presencia para el siguiente ataque.

"Y probablemente seguido de un hechizo desvanecedor"– concluyó Syla.

Solo le tomó un instante pensar en un hechizo no–ofensivo para contrarrestarlo. Un conjuro del mismo libro.

–Vermillious–casteó.

Un montón de chispas rojas salieron despedidas de la varita de Syla.

El hechizo para conjura el equivalente a una bengala muggle, era usado, a su vez, de una forma poco ortodoxa.

Ella hizo un movimiento en abanico esparciendo las diminutas partículas de luz en todo el lado sur de la habitación.

Los distintos artefactos de los estanques comenzaron a rechinar con los golpes de las chispas, las maderas hacían un sonido seco al contacto y otras pasan sin colisionar hacia el fondo de la habitación.

Había solo una anomalía en la visión.

Arriba de una estante, las chispas rebotaban sobre el aire. Los distintos destellos asemejaban la forma de figura.

–¡Expellarmus! –alzo Syla.

–¡Finite incantatem! – Lanzó Zaef mientras su hechizo de desvanecimiento desaparecía.

El hechizo rojo que iba hacia el mago rebotaba en el mago sobre el estante hacia la muralla.

Expellarmus era el hechizo más rápido de todos en duelos, sin embargo, tenía sus defectos. Si era lanzado con rapidez, este poseía muy poca densidad mágica. Esto lo hacía fácil de bloquear o incluso de reflectar.

Era fácil bloquearlo, pero había que ser bueno de verdad para deflectarlo. Había que conjurar el hechizo casi al unísono.

Zaef lo hizo sin esfuerzo.

Las sensaciones de Syla eran buenas. Tanto Tom como Zaef eran oponentes de duelos formidables. Sin embargo, eran estilos totalmente opuestos.

Mientras que Tom basaba su combate en hechizos con una gran carga de densidad mágica y descargando uno tras otro sin piedad; Zaef era un estratega del combate como Syla no había visto.

Los conjuros eran rápidos y precisos. Tomaba la decisión de usar el mejor hechizo con el menor gasto de energía para ocasionar el resultado deseado de la forma más efectiva.

"Tengo una chance"–se dijo.

Syla analizó su próximo movimiento. Su reserva mágica aún era alta, no había desperdiciado hechizos como el duelo anterior con Tom y aún podía mantener al ritmo al mago de cabellos de fuego.

Esta paridad no iba a ser eterna, así que su mejor táctica sería atacar.

No sabía que trampa podían tenderle, pero era mejor que estar pasiva esperando los ataques creativos del espíritu del mago.

Syla se inclinó hacia delante lista para correr y presión a Zaef…pero nada sucedió.

Ella estaba inmóvil.

–¿Qué es esto? –alzó Syla la voz mirando el suelo.

Sus pies estaban congelados hasta las rodillas.

"No, no solo eso…"–observó hacia sus alrededores.

Todo el suelo de la habitación estaba congelado. Desde la entrada de la habitación hasta el escritorio, había una capa fina de hielo.

"No es posible, el hechizo de protección de la sala supuestamente debió haberlo protegido. No debería ser posible que..."

–Lo que está congelado no es suelo mismo sino la humedad sobre éste– Explicó Zaef Rowle bajando del estante. Su varita la apuntaba con la postura mixta ofensiva– Como dije anteriormente, careces de experiencia y herramientas.

"Maldición"–pensó Syla

Un hechizo no verbal de Glacius, probablemente conjurado en el momento que ella lanzó Vermillious. Hasta ahora todos los hechizos del mago pelirrojo habían sido directos y con una cantidad mínima de magia. Pero para poder congelar toda la sala, y sin alzar la voz para el hechizo, Rowle debió haber usado una gran cantidad de magia.

No sabía las reservas exactas del mago pelirrojo. Probablemente no eran tan grandes como la de Tom, pero congelar una sala entera no era menor.

"¿Quizás la mitad? ¿o un cuarto? maldición"–se recriminaba Syla por no haberlo visto.

Rowle se había limitado en conjurar uno de alto nivel para el momento adecuado.

El hechizo de Glacius no era un hechizo tan poderoso. Con esa capa final de hielo, probablemente podría deshacerlo con un simple hechizo de incendio… pero no podía. En el momento que conjurara el hechizo, estaría desprotegida y Zaf podría atacarla sin posibilidades de defenderse.

Estaba perdida.

"No, esa no es forma de pensar. Ya no más" –se corrigió Syla manteniendo en alto su postura defensiva– "Debe haber una manera

–Cofringo –casteó el Zaef–

El potente hechizo explosivo tan usado por los magos durante la guerra salió a toda velocidad de la varita del mago pelirrojo.

Sin poder moverse y sin más opciones, ella fue forzada a castear un hechizo defensivo de alta densidad.

–Protego –alzo la voz Syla

Una esfera de magia rodeó a Syla. El hechizo de Zaf dio de lleno en ésta haciendo retumbar la sala. Si bien el hechizo de protección del recinto era capaz de evitar los daños, no podía evitar que toda la sala se sacudiera.

La reserva mágica de Syla pasó estar inmediatamente en la mitad.

–Cofringo –lanzó una vez el mago–

–Protego –conjuró nuevamente Syla

Esta vez, el hechizo se había ejecutado más lento y por ende, traía más densidad mágica. Para contrarrestar el efecto, Syla tuvo que conjurar una esfera de protección más densa, drenando sus reservas.

La sala retumbó como si un terremoto hubiera ocurrido. Por primera vez, Syla vio como los libreros tambalearon y el escritorio se movió unos centímetros.

Al parecer el hechizo de protección de Riddle era fuerte, pero tenía sus límites.

Al igual que la reserva de magia de Syla. No le quedaba más que un décimo.

"Esto no puede continuar"–pensó Syla forzando su pies, pero sin respuesta– "¿Pero qué?"

Estaba a la defensiva, tal y cual se había forzado a estar con Riddle. Había sido más inteligente en uso de la magia contra Rowle, aún peor que aquella vez.

"Mira, piensa, y después, de ello, actua"–decía una voz del pasado en la mente de Syla.

Sin apartar su mirada del mago de los cabellos de fuego, la joven de cabellos de oro miro a su alrededor.

Cómo era de esperar, no había nada que pudiera ayudarla. Ni los estantes, ni el escritorio, ni la alfombra de basilisco… sin embargo, había un cambio.

El hielo en sus pies se había resquebrajado un poco.

Una oportunidad.

Si Zaef la atacaba una vez más, tal vez el hielo terminaría rompiéndose y Syla podría moverse otra vez.

¿Sería capaz de lograrlo? Su reserva no era suficiente para aguantar otro ataque similar.

–La única manera de mejorar es estar en situaciones límites Syla –declaro Zaef comenzando a mover su varita. Es ahora donde demuestras si podrás continuar conmigo o no–

Zaef comenzó a mover su varita de color blanco en el aire. Esta vez los patrones de la varita eran ligeramente distintos al hechizo convencional de Cofringo. De un momento a otro Syla, sin ser una sensible a la magia, percibió como una gran cantidad de magia en un solo punto.

–Este es mi hechizo más poderoso Syla –dijo Zaef mientras su varita repetía una y otra vez los patrones del hechizo, sin conjurarlo aún– En ocho segundos, lo castearé hacia ti.

Ella movió instintivamente los pies, pero nada sucedió. La desesperación iba a comenzar a tomar su cuerpo, pero la voz del mago pelirrojo la interrumpió.

–¡Syla –alzó la voz aún más–Te vi ese día contra Tom y no pudiste hacer nada. Hoy tienes una segunda oportunidad. Este no tiene porque ser el fin. Busca en tu interior, busca una respuesta ante una situación límite. Demuestra que lo que vi ese día en tus ojos es quien eres realmente. Escapa ahora y vive sin preocupaciones, o desafía las probabilidades y demuestra que el destino no está escrito.

El miedo desapareció.

Otra emoción la reemplazo.

"Valentía".

La sensación de desafiar el resultado de la última vez.

"Imaginar un escenario donde puedo ganar" –se dijo Syla con decisión.

El espíritu del diario comenzó a contar.

–Ocho.

"Tiene que haber una salida. Siempre la hay"–pensó Syla

–Siete.

"Los principios de la magia son claros"–se dijo Syla a si misma– "Ya sea una nueva magia o un combate mágico. Tiene que haber una respuesta".

–Seis.

"Es como dijo Rowle. Hay que imaginar un escenario donde uno pueda ganar. No importa si él es tan poderoso como Riddle. Siempre hay una manera.

–Cinco.

De la varita, un color anaranjado comenzaba a formarse en el aire. Los inicios del hechizo de Cofringo conjurados de una manera lenta, pero con mayor carga mágica.

"Este hechizo que va a conjurar… es simplemente Cofringo, ¿no es así? Puede que los movimientos sean distintos, pero en esencia es solo el mismo hechizo con la misma densidad mágica.

–Cuatro.

"Las ecuaciones que gobiernan a la magia siempre son las mismas. Más allá del poder de un mago, importa la densidad mágica. Es lo que esta aplicando Rowle ahora… ¿Qué tal si aplicamos lo mismo? El hecho de que tenga menos magia no implica que pueda tener una densidad de magia menor… solo implica un área menor… ¿Qué tal sí?...

Syla comenzó a mover comenzado los movimientos de Protego. Con sus reservas de magia reducida, solo una esfera muy fina magia rodeo a la maga.

–Tres–

El hechizo de Rowle estaba casi listo. Este se veía imponente en contraste con la débil esfera mágica que rodeaba a Syla.

El resultado parecía obvio, sin embargo…

"Ahora, si focalizo en una sección…"– pensó Syla.

En su mente, visualizaba solo una sección de la esfera. Si la esfera fueran distintos casquetes, Syla se enfocó solamente en que estaba justamente entre ella y Rowle. Utilizando los movimientos de la varita, tomó la magia circundante y la forzó a ir hacia la sección que estaba delante de él.

La esfera de magia comenzó a desaparecer, fluyendo hacia la sección, no más grande que un libro que ella visualizaba en su mente.

Frente a ella, tenía una sección de esfera muchísimo más densa que la esfera que tenía hace un momento. Esta brillaba debido a la concentración de la magia que le quedaba en su interior.

Todo lo que le quedaba en una sección menor.

Syla sonreía en esta situación límite.

Mal que mal, estaba haciendo un experimento de una nueva magia en una situación límite.

–Dos.

"Pero no es suficiente. Necesito que sea aún más denso, aún más pequeño"

Syla visualizó un objeto un galeón en su mente

El círculo comenzó a reducirse, pero la magia comenzó a desestabilizarse. Si bien era posible densificar magia, la inestabilidad de ella podía hacerlo estallar o difuminarse.

Ella no tenía tiempo de calcular cual era el límite que podía legar.

Tenía que apostar que podría hacerlo para sobrevivir.

El hechizo de protección de Syla estaba errático, a punto de desaparecer, pero faltaba unos centímetros para tener el tamaño de una moneda.

–Uno.

"Solo un poco más"– pensó Syla con su último pensamiento antes del impacto.

Syla tomó toda la concentración que tenía, todo lo que tenía dentro de sí. Tomó toda la rabia que tenía en su interior por haber fracasado con sus padres y la focalizó en un único punto.

Frente a Syla, un pequeño punto no más allá de un cuarto de galeón estaba frente a ella. Brillaba fuerte como una estrella.

Cada centímetro de su ser se evocaba para ordenar a esfera en no desestabilizarse y desaparecer.

–MAXIMUS CONFRIGO–

–PROTEGO–

El hechizo de Cofringo salió despedido de la varita de Zaef hacia el punto de energía creado por Syla.

De pronto, en la habitación solo hubo luz.

En el departamento de misterios era normal escuchar estruendo. Los experimentos fallidos eran normales y recurrentes en los inefables.

La mayoría se hacía detrás de los laboratorios especiales, tras las seis puertas, pero ocasionalmente uno fuerte se podía sentir en la sala.

Había pasado un tiempo de que uno resonara en la salsa común. Los inefables no le dieron mucha importancia, ya que no sabían que este temblor venía de la habitación del mago mas misterio. La de Tom Riddle

De no ser por el encantamiento de protección especial de la sala, probablemente el ministerio hubiera perdido una sección importante de uno de sus pisos.

Por primera vez desde que Tom Riddle tomó su oficina, los estantes no estaban de pie.

No solo ello, los artilugios estaban intactos pero regados por el piso.

El escritorio de Tom Riddle se encontraba partido en dos.

La alfombra del baslisco no tenía daños mayores, pero se encontraba adornando el muro en vez de estar en el piso

En le medio, solo yacían dos figuras.

La maga de los cabellos dorados tenía la cabeza ensangrentada pero sus pies libres, pero convaleciente y tirada en el piso.

Al frente, el mago de cabellos de fuego, quién había perdido su mirada asesinada y volvía a tener su amable sonrisa, le extendía la mano.

–Así es Syla Vablatsky, como imaginas un mundo donde puedes ganar–dijo Zaef Rowle extendiéndole la mano.