Oír la anécdota de Sasuke sobre cómo se hizo novio de su esposa y después cómo decidió que quería casarse con ella y la propuesta, había sido doloroso para Sakura, pues si bien él no se comportaba como pensó que lo haría estando enamorado, el contraste en su forma de actuar con aquella mujer y ella, era lo suficientemente notorio para que con tan poca información de su relación, Sakura pudiera darse cuenta de cuánto Sasuke amaba a su esposa.

Fue duro oírlo de boca de él algunos de los pensamientos y acciones que tuvo con su esposa, pero por muy doloroso que pudiera ser, le había ayudado a despejar cualquier duda que su corazón pudiera tener.

Iba a seguir siendo duro dejar atrás un amor al que se había aferrado por tanto tiempo, y de hecho, había sido muy difícil escuchar a Sasuke decir todo aquello sin echarse a llorar, pero sabía que debía hacerlo. No sólo por ella misma, sino que con las preguntas de los niños, ella se daba cuenta cuánto había influido en ellos para que tuviesen la esperanza de ser una familia con su padre.

Sakura podía reconocer su culpa, y ahora le tocaba hacerles ver que las cosas no eran como las imaginó, para que pudieran adaptarse mejor a la nueva dinámica familiar que estaban creando… Aunque le sería más sencillo conseguirlo si pudiera asegurarse que aquella mujer que Sasuke amaba, podría ser una persona agradable y responsable con sus hijos.

Aún tenía mucho que procesar y pensar cómo ayudar a sus hijos a afrontarlo, pero ese no era el momento oportuno para hacerlo, ya que todos esos pensamientos los había tenido mientras ella y Sasuke esperaban en silencio a que los niños se durmieran.

No estaba muy segura de cuánto tiempo había pasado, pero decidió revisar a sus hijos para saber si ya se habían dormido, y cuando pareció que era el caso, salió de la habitación y habló en voz baja.

—Parece ser que se han dormido. Si no hablan en los próximos cinco minutos, no deberían volver a llamar… a menos que tengan más pesadillas —habló Sakura— Siento mucho que los niños te hayan llamado tan tarde, Sasuke-kun. Creo que querían verte el fin de semana, y esta ha sido su forma de conseguirlo. Espero que esto no haya molestado a tu esposa —llegó a su habitación donde se había sentado a la orilla de la cama para poder mirar a la pantalla— Mañana les explicaré con calma que no pueden pedir tu atención a horas inconvenientes a menos que se trate de una emergencia.

—Parece que sólo fue un berrinche. Por eso es importante ser firmes con ellos y aplicar la disciplina cuando sea necesario —comentó Sasuke y Sakura iba a opinar al respecto, pero él se le adelantó— Hablemos de eso después. Ahora me gustaría saber si estás dispuesta a hablar con mi mujer ahora, pero si prefieres…

—¿Ahora? S… sí.

—Dame un momento.

Sakura no esperaba esa petición, mucho menos en ese momento en que aún trataba de mantener a raya sus sentimientos, pero no se atrevió a rechazar la llamada, pues después de tanta incertidumbre, no quería desaprovechar la oportunidad.

Claro, Sakura temía que hablar con aquella mujer colmara sus emociones, y definitivamente no quería mostrarse vulnerable frente a una extraña, mucho menos cuando esa extraña era la esposa del padre de sus hijos, pero iba a ser fuerte, para darle prioridad a aquello que concernía a sus hijos.

La espera le pareció eterna, aún si apenas fueron algunos segundos, cuanto mucho un minuto, pero perdió el aliento cuando volvió a oír sonido, ya que Sasuke había muteado la llamada tras pedirle unos instantes.

—Aquí estaré —alcanzó a oír la voz de Sasuke en un tono suave mientras en la cámara aparecía una mujer pelirroja.

Hubo silencio entre ambas y Sakura alcanzó a oír a Sasuke murmurar, más no pudo distinguir lo que dijo. Sin embargo, lo que sea que haya dicho hizo que la mujer se arreglara la voz antes de hablar.

—Buenas noches. Mi nombre es Uchiha Karin. Soy esposa de Sasuke. Tu debes ser Haruno Sakura, su ex y madre de los niños —la pelirroja le hablaba con seriedad— La aparición de los gemelos, ha causado un gran impacto en nuestras vidas, y Sasuke ya debió decirte que no ha sido fácil para nosotros como pareja asimilar la situación. Sin embargo, debes saber que no pretendo alejar a Sasuke de los niños, y aunque no sé si quiera ser parte de su vida, tampoco pretendo perjudicarlos —mantenía el mismo tono de voz en todo momento— Te aseguro que mientras cada quien se mantenga en su rol y nos mantengamos cordiales, no habrá motivos para que haya conflicto entre nosotras.

—Cla…

—Espero que esta conversación, aunque breve, ayude a calmar algunas de las inquietudes que debes tener —la pelirroja la interrumpió de inmediato— Hablaremos en persona y con más detalle en otra ocasión. Gracias por tu tiempo y buenas noches.

Apenas se despidió, la pelirroja terminó la llamada sin que Sakura pudiera decir nada. Ni siquiera un saludo o una despedida, y a la pelirrosa le tomó tiempo darse cuenta del fin de la llamada. Lo que la ayudó a salir de su estupefacción, fue la notificación de su celular.

Sasuke-kun: Envíame tu dirección. Te enviaré un mensaje cuando vaya en camino a ver a los niños mañana.

La fémina, al oír la notificación, sintió como si hubiese estado aguantando la respiración durante la llamada con la esposa de Sasuke, pero ahora ella había colgado sin permitirle ni una sola palabra, y tuvo una mezcla de emociones que le tomó tiempo procesar.

Por un lado, Sakura aún seguía muy confundida sobre la breve interacción que había tenido con la mujer… si es que ameritaba llamarse interacción, pues parecía como si más bien hubiese visto un vídeo pregrabado para responderle. Por otro, sentía como si aquella mujer sólo intentara marcar territorio, y al mismo tiempo, Sakura se sentía ridícula al pensarlo, porque ¿por qué se sentiría amenazada?

Quizá sólo la había visto por unos breves instantes, y tampoco podría decir que hubiese visto mucho de la casa, pero aquella mujer era guapa, su piel se veía bien cuidada, su cabello era llamativo y se veía sedoso, sin mencionar que la blusa de tirantes que llevaba dejaba ver una marca en su cuello que parecía un chupetón. Además, lo que había podido apreciar de la casa, es que la decoración parecía sofisticada y de buen gusto. En pocas palabras, ella tenía una vida que Sakura no podía tener, ya que todo el tiempo, esfuerzo y ganancia eran para esa mujer y Sasuke, mientras que la pelirrosa debía priorizar todo de ella para sus hijos.

Tal vez esa mujer realmente no estaba "marcando territorio" como pensaba, y sólo era ella quien, al compararse con la pelirroja, quería sentir que podía competir, ya que le era difícil dejar ir los sentimientos que sentía por Sasuke.

Sabía que no debía compararse, necesitaba tratar de evitar que su mente la llevara de nuevo a pensar que podría tener una oportunidad con Sasuke, pero el deseo de años y, ¿por qué no decirlo? La costumbre, era difícil de dejar atrás, lo que le hacía ver a Sakura, que aún quedaba un largo camino por afrontar. Empero, la certeza de que sus hijos iban primero, no dejaba de ser claro para ella.

—Ha sido un día largo —suspiró cansada.

No podía decir que el discurso de la pelirroja la consolara de alguna forma, ni que la dejara tranquila, pero decidió ir a descansar y quedarse con el consuelo de que al menos ya podía ponerle rostro a aquella mujer, y que ahora que había confesado la verdad a su mejor amiga, podía acudir a ella por consejo cuando volviera a sentir su mente y corazón abrumados.

Al pensar en tener consejo de Ino, Sakura no pudo evitar pensar también en Sasori, pues él había sido muy acertado al aconsejarla, pero quería evitar seguir acudiendo a él, hasta que pudiera poner en orden su corazón. Por supuesto, era consciente de que no podría evitar al pelirrojo mientras trabajaba en ella misma, especialmente cuando laboraban en el mismo hospital, pero al menos quería evitar molestarlo con sus problemas.

Fue difícil conciliar el sueño aún si se suponía que había decidido esperar al siguiente día para seguir pensando en todo aquello que la inquietaba, pero en algún momento de la noche, el cansancio le permitió dormirse.

Los niños, por su parte, se habían quedado dormidos después de que su madre los arropara, pues aunque ambos pretendían intercambiar ideas sobre lo que su padre les había contado finalmente eran niños que estaban acostumbrados a dormir a ciertas horas, por lo que no pudieron evitar quedarse dormidos. Sin embargo, a la mañana siguiente se despertaron antes que su madre, y ambos sabían que ese era el momento para hablar.

—¿Qué vamos a hacer? Mamá parece que no quiere pelear por papá —dijo Haru— Y papá no parece ver que mamá es su amor verdadero.

—Creo que entiendo a mamá. Papá dijo que su esposa lo hizo cambiar de opinión y mamá no pudo hacerlo. En las novelas, el protagonista masculino hace cosas únicas sólo con la mujer que ama —respondió Haruo confundido, pues las cosas no estaban ocurriendo como en los programas que veían.

—Para que eso pase, la esposa de papá debería ser la protagonista y no puede ser así porque ella no tiene hijos de papá, no es su amiga de la infancia, y lo más importante: no hemos oído hablar a papá decir que la ama y tampoco que no ama a mamá —insistió Haru— ¡No podemos rendirnos, hermano! ¡Tenemos que descubrir si la esposa de papá es o no una villana y hacer que papá y mamá se den cuenta que deben estar juntos! ¡Si no lo logramos, no seremos héroes y seremos malos hijos por no ayudarlos!

—No sé…

—Tal vez ella sea una villana astuta, porque papá le prometió protegerla por haberlo cuidado de su accidente. ¿Y si ella provocó el accidente y actúa que es buena con papá? ¡¿O qué tal si papá perdió parte de su memoria y ella le hizo creer que dejó de amar a mamá para amarla a ella?! —insistió el hermano menor— ¿Y si papá sí quería volver con mamá y su esposa lo arruinó por la pérdida de memoria de papá? ¡No podemos abandonar a papá con una villana malvada ni dejar que mamá sufra por culpa de esa mujer mala! ¡Tenemos que hacer nuestro papel de héroes como Kai y Kin!

—¿Y si nos equivocamos? Mamá y papá van a enojarse con nosotros —respondió Haruo que no podía decidirse si confiar en lo que sus padres habían dicho la noche anterior o sospechar como lo hacía su hermano. Es decir, sus padres habían dicho que no iban a casarse, y no tenía mucho sentido que mintieran, pero también sabía que los adultos muchas veces no decían todo lo que querían o pensaban, y su hermano estaba dando un argumento que encajaba bien con las tramas de las novelas.

—¡Tenemos que seguir buscando pruebas! —exclamó Haru— En casa de papá había una habitación cerrada con llave. A lo mejor allí encontramos papeles que digan que papá perdió la memoria o alguna cosa de las maldades de la esposa de papá —dio un salto fuera de la cama— ¡Tenemos que entrar allí a como dé lugar!

—¿Cómo vamos a hacerlo si no hemos ido de nuevo a casa de papá? Ya hemos intentado volver, pero papá parece que no quiere que regresemos a su casa.

—¡Esa es mayor prueba de que la esposa de papá oculta algo! ¡Estoy seguro que ella es quien evita que papá nos lleve a su casa para que no la descubramos! —señaló Haru— ¡A lo mejor se enojó mucho de que revisamos su habitación y le dió miedo de que encontráramos pruebas en su contra! ¡Debió convencer a papá para que no nos lleve a su casa de nuevo!

—Papá dijo que ella estaba tomando algunas decisiones y que en el futuro lo visitaríamos de nuevo, así que si ella oculta algo, no querría que volvíeramos nunca a su casa.

—¡A menos que esté buscando donde esconder la evidencia!

—Tal vez…

—¡Vamos, hermano! ¡Debemos seguir investigando! ¡Al menos debemos verificar que la esposa de papá no sea una villana malvada! —insistió Haru— Si no encontramos nada en ese cuarto, entonces nos olvidamos de todo, pero debemos asegurarnos de que papá y mamá estarán bien.

—De acuerdo, pero recuerda que si no encontramos nada en ese cuarto, les hacemos caso a mamá y papá —respondió Haruo, pues aunque aún tenía dudas en aceptarlo, los niños siempre se apoyaban entre ellos y la verdad es que el hermano mayor quería seguir creyendo como su hermano, que algún día sus padres estarían juntos.

—¡Sí!


¿Los gemelos continuarán con su investigación o aceptarán que no están viviendo en una telenovela? ¿Conseguirán una forma de entrar a la habitación? ¿Hallarán pistas de aquello que sospechan? ¿Sakura conseguirá explicarles y convencerlos de que el ser una familia fue una fantasía que ella se creo y los hizo crearla? ¿Qué otras preguntas les han nacido al leer el capítulo?

Me encantará leer sus preguntas y teorías en los comentarios n.n

Como mencioné, no tengo muchos capítulos listos para subir, pues aunque pude avanzar en varias historias, no pude completar ningún capítulo más que de esta historia, debido a lo cortos que son. Sin embargo, espero poder traerles más actualizaciones la próxima semana n.n

Sin más por el momento, me despido por ahora n.n

¡Hasta la próxima actualización!