Capítulo 5
La mañana del día siguiente fue callada. Más allá de los sucesos con los lobos, Liv tenía que buscar a su hermana y Elsa debía acompañarla.
No fue hasta que al terminar la búsqueda sin éxito y en el regreso a la aldea que Liv tocó el tema.
-¿Le dijiste a Yelena sobre ese extraño rugido?
-Si. -Responde secamente Elsa.
La verdad que no quería hablar mucho del tema. Aún me sentía incómodo de haber visto solo por un segundo a Honeymaren y Liv a punto de pelear.
No le gustaba el camino que estaban llevando las cosas.
-Y… ¿Qué te dijo?
-Que tendrían más cuidado, ahora hay más aldeanos vigilando…
-¿Qué? -Liv se detiene y alza las cejas-. ¡Eso solo cobrará más heridos!
Elsa sabía que lo que diría iba a molestar a Liv. Pero ya era hora de darle un punto final a esto.
-Yelena no cree que pueda haber dicha bestia.
-¿Él? -Liv frunce el ceño confundida-. Pero, le dijiste que vimos los lobos ¿Verdad?
-Si… -Elsa jugó nerviosa con sus manos-. Yelena sabe que por generaciones Northuldra los lobos son reacios a ellos. Por lo que prefiere esperar a que Bandai esté en condiciones de contar que le sucedió y así…
-No te creyó. -Corta Liv.
Elsa quería decirle que estaba equivocada. Pero a ciencia cierta no era así. Yelena no había creído su teoría. Al ver a Liv como una forastera, aun de poca confianza, acreditó que solo fue un acto de dominación hacia los caninos y que la teoría no tenía sentido ya que jamás se había visto animales de ese tipo en el Bosque Encantado.
Por lo que le había ordenado que no se acercara a los lobos y que dejara todo en manos de su pueblo.
La rubia aún no había dicho nada. Pero Liv si, se alzó de hombros, respiró y pateó la primera piedra que vio antes de volver a caminar.
-¿Sabes qué? Ya me da igual. Mejor regresemos antes de que creen que hice algo estúpido.
Elsa vio su caminar. Parecía pesado y sus puños se veían apretados. Al igual que las hojas que estaban a su alrededor eran empujadas hacia afuera con ventisca.
Supo que lo mejor era mantenerse callada y siguió sus pasos sin alcanzarla.
Al llegar lo primero que vieron fue un grupo de Northuldra vitoreando. Elsa fue la única que se acercó mientras que Liv solo se quedó junto a un árbol donde justo Aster aterrizaba.
Elsa se encontró con Honeymaren y Ryder entre todo el grupo. Sus sonrisas delataban buenas noticias.
-Los cazaron. Declara Honeymaren. –Lograron cazar dos y los demás huyeron. No volveremos a atacarnos.
Elsa frunció el ceño, confundida. Dentro de ella sentía que algo no estaba bien.
Y eso hizo voltear a ver a Liv. La joven estaba recostada con su hombro contra el árbol de brazos cruzados mientras Aster descendía en su otro hombro.
Ambos extranjeros miraban el escenario con escepticismo.
Dos días después Honeymaren había invitado a Elsa a pasar la tarde en uno de los muchos arroyos que ofrecía el bosque. Esta vez había elegido uno al oeste y ambas estaban caminando ya alejadas de la aldea.
Elsa le llamó la atención que Honeymaren quisiera ir tan lejos de la aldea a pasar la tarde. Pensó que tal vez querría seguir atenta a los renos, o incluso andar con más cuidado. Pero allí estaba la Northuldra con una mochila y su reno gris atado a una larga correa.
-¿De verdad quieres ir tan lejos hoy? -Se atreve a preguntarle.
Honeymaren se detuvo y la miró con las cejas alzadas la sorpresa. -¿Por qué dudas?
Elsa frotó sus manos un momento antes de contestar. -¿No quieres estar más cerca para ver a los renos o incluso vigilar por si hay otro ataque?
Honeymaren negó con la cabeza y sonriendo. Tomó la mano de Elsa y la guio para que la siguiera.
-Finalmente este es mi día libre. Ya no hay de que preocuparnos por lo que hoy solo quiero descansar. Y que mejor que pasar todo el día contigo.
Elsa extremadamente contenta con sus mejillas sonrosadas. Le gustaba saber que Honeymaren tenía el día preparado para las dos.
Por lo que decidió solo pensar en eso.
Justo se detuvieron, Honeymaren apretó los dientes y masculló.
-Rayos.
-¿Sucede algo malo? Pregunta Elsa.
-No, nada malo. Me olvidé de algo en mi Goahti. ¿Me esperas aquí? Iré en el reno, volveré en pocos minutos.
Elsa se adapta perfectamente. –Te espero aquí.
Honeymaren se subió a su reno y se fue rápido a la aldea. Por la velocidad que iba, Elsa sabía que no demoraría demasiado.
-Ey.
Elsa se sobresaltó de pronto y giró en búsqueda del llamado. Se encontró con un enorme árbol y alzó la vista.
Liv estaba sentada sobre la primera rama con las piernas colgadas y cruzadas. Elsa abrió los ojos atónita al ver que afilaba algo en sus manos.
-¿Qué haces?
-Una daga. -Liv alza el débil mango hecho con un trozo de madera, pero ya estaba atada con una soga y un corte donde tenía insertado una aguja de piedra que estaba afilando. –Relájate, no la usaré para hacer algo tonto.
Elsa no contaba con mucho tiempo a solas con ella por lo que solo decidió asentir. Podrían hablar de ese tema más tarde.
-¿Y por qué estás ahí arriba?
Liv guarda el afilador y juega a girar la daga entre sus dedos mientras baja ligeramente la cabeza.
-Disfruto la vista. Bromea con media sonrisa.
Elsa vio como esos ojos brillantes la miraba por lo que se mordió el interior de la mejilla con nervios.
-¿Y tú? -Pregunta Liv-. ¿Irás al bosque con Honeymaren?
Elsa parpadeó. -Si… ¿Por qué preguntas?
-¡Estoy de regreso!
Elsa desvía la mirada para encontrar a Aster con sus alas abiertas llegando al escenario.
-¿Me perdí de algo mientras no estaba? -Pregunta el águila posándose en el hombro de Liv e intercambió miradas entre ambas mujeres.
–Escuché el mismo rugido hace un rato por allá. -Liv declara haciendo ademán con la cabeza al camino por donde Elsa y Honeymaren iban a ir-. No parece un animal ordinario…
Elsa miró el camino que Honeymaren había tomado. Aún no había regresado.
-Ten cuidado.
-¿Irás de todas formas? -Pregunta Aster cargando su pequeña cabeza.
-Tengo mis poderes. -Dice Elsa volviendo a mirarlos-. Además, Honeymaren dice que es seguro.
Liv parpadea e intercambia mirada con su compañero. -¿Qué les pasa a todos en este bosque? Te estoy diciendo que puede haber una bestia por el camino que vas y tú solo dices "Honeymaren dice que es seguro".
Elsa sintió sus mejillas sonrojarse de ira al escuchar como Liv se burlaba imitando su voz.
-¡Ella conoce el bosque! Confío en ella.
-Pero no confíes en mí.
Elsa abrió los ojos y su boca se entreabrió. No pudo responder a eso y se dio cuenta que ahora ella era igual que los demás con Liv.
-Olvídalo, disfruta tu cita. D-ice Liv poniéndose de pie de la rama con una mano en el tronco.
Elsa quiso decir algo, pero escuchó a Honeymaren avecinarse. Liv en silencio bordeó el tronco para esconderse detrás de él y pasar totalmente desapercibida.
-Ya está, ahora podemos irnos. ¿Te hice esperar demasiado? -Pregunta Honeymaren bajando de su reno.
Elsa movió rápidamente al cabezal a ella. Le suena tranquila y empresarial con la cabeza.
-No, fue rápido.
Ambas mujeres se fueron dejando a Liv de pie apoyada contra el tronco. Su ceño fruncido y sus brazos cruzados.
Molesta de que Elsa no le creyera. Que la palabra de esa aldeana valiera más que la suya. Cuando lo único que en realidad quería era protegerla.
¿Por qué me importa tanto?
Aster volvió a aterrizar, pero en la rama sobre ella.
-Hola Liv.
Liv suspir y abri los ojos mirando hacia arriba. El ave la estaba mirando con sus poderosos ojos amarillos.
-Puedes encontrar su rastro.
La castaña alarmantemente orgullosa. –Entonces vamos.
Se dejó caer de un salto y emprendió camino.
Elsa disfrutó su cita con Honeymaren. Hicieron una larga caminata tomadas de la mano hablando de su semana o incluso temas triviales que Elsa disfrutaba mucho mantener.
Gozaba el hecho de que ahora que decidió dar un paso más todo era mejor. Las charlas seguían siendo interesantes y entretenidas, sentía que podía animarse a decir cosas que antes no podía e incluso podía disfrutar de tomar su mano y aceptar cualquier gesto de cariño que apareciera.
Llegaron a la orilla del arroyo para pasar la tarde, en una parte rocosa que hacía el agua chocar y crear pequeñas cascadas que dejaban peces a la vista en ciertos momentos.
La tarde de otoño fue increíble con las hojas de colores rojas, rosadas y marrones. Los espíritus hacían pequeños actos de presencia y la música de la naturaleza era relajante.
Honeymaren sabía elegir los mejores lugares del Bosque Encantado a donde llevarla.
Disfrutaron de una rica comida y se acostaron quedando enfrentadas. Pequeños intercambios de palabras y de cortos besos continuaron en el transcurso de lo que quedaba de la tarde.
En cierto momento Honeymaren la tomaba por la cintura mientras Elsa acariciaba su nuca.
-Oye… sobre esa chica Liv…
Elsa parpadeó preocupada de que sospechara de haberla visto. -¿Qué pasa con ella?
Honeymaren hizo una incómoda mueca antes de hablar. -Sé que pasas las mañanas con ella buscando a su hermana. Pero ¿Has visto algo sospechoso o raro en ella?
Elsa se mordió el interior de la mejilla. Por dentro se sintió algo molesto de que Honeymaren dudara de Liv. Ella la conocía y el vínculo que tenía con su magia le aseguraba que sus únicas intenciones eran encontrar a su hermana.
Pero nada era claro aún cómo para explicarle de forma lógica y entendible a Honeymaren lo que sucedía con su magia cuando conectaba con la magia de Liv.
Por lo que solo negoció con la cabeza, hasta incluso sentirse despreocupadamente. Buscando entender la preocupación de Honeymaren por su hogar.
-Maren, relájate. -Dice peinando su cabello trenzado con sus dedos-. Tengo bien vigilada a Liv y aun no mostró intenciones de hacer algo peligroso.
Honeymaren cerró los ojos y respiró antes de volver a abrirlos y mirarla.
-Lo siento, es que… todavía todo es muy extraño.
Elsa ascendió y se dejó abrazar más por ella para estar más unidas. Ahora podía sentir el calor corporal de la northuldra.
-Los Southuldras viviendo con nosotros, la aparición de Liv y su magia… y ahora un país amenazando nuestro bosque.
-Si, todo parece que se ve mal. Pero todo se resolverá, ya verás.
Elsa le regala una sonrisa esperanzadora que hizo sentirse mejor a la northuldra.
-¿Confías en mí? Pregunta Elsa acariciando su brazo.
Honeymaren sonriendo de lado seductoramente y tomó su cintura.
-Sí, pero ten cuidado.
-Lo tendré. -Sonríe Elsa-. Tengo mi magia y los espíritus ¿Lo olvidas?
Honeymaren ya no quiso usar las palabras y la beso. Elsa contenta de que había tomado la iniciativa correspondió llevando nuevamente la mano a la nuca para acariciarla mientras Maren afianzaba el agarre de su cadera y la invitaba a acercarse más.
Pero llegó cierto momento en que Elsa no se sintió lista para seguir explorando. Le gustaba sentir los labios de Maren mientras disfrutaba como sus manos la acariciaban. Pero cuando Maren quiso entusiasmar las cosas, Elsa sintió que aún no estaba lista para lidiarlo.
Por lo que suavemente se separó de ella y lo confesó.
-Maren, no creo estar lista para aún…
La morena río entre dientes y la calló con otro beso.
-Elsa, eres muy tierna ¿Lo sabía? -Bromea Marén.
Ese cumplido solo la hizo sentirse más nerviosa.
-Tranquila, entiendo. -Susurra Maren besando su cuello, Elsa apretó los ojos y apretó ligeramente sus dedos en su cabeza-. Disfrutemos y veamos cómo evoluciona esto. -Propone volver a ver sus ojos.
Elsa parecía tranquila y se acercaba en silencio antes de volver a unir sus labios.
Pero unos segundos después un arrepentido chirrido las sobresalta. Elsa fue la primera en sentarse, y volteó a ver. Gale había pasado con fuerza y había movido algunas de sus cosas.
-¿Vendaval? -Pregunta Elsa confundida.
Honeymaren sin embargo se puso de pie.
-Tal vez es su forma de decirnos que ya anochecerá. Nos queda un largo camino de regreso, mejor preparémonos ahora para aprovechar la luz solar.
Aun no asomaba el atardecer, pero Elsa entendía al respecto.
Mientras se ponían de pie y preparaban todo para irse, Elsa se sentía inquieta por la arrepentida acción de Gale. Su chirrido y acción le daban una sensación de que el espíritu estaba preocupado, apurado de que se estaba de allí.
Decidiendo estar atenta, ayudó a Honeymaren a guardar las cosas y preparar el reno.
Emprendió el camino de regreso a paso lento, sintiendo el tibio sol en sus rostros.
En cierto momento llegaron a una zona de muchas copas de árboles que les daba sombra y huecos de sol.
Gale volvió a pasar en un chirrido. Es más, empujó la cadera de Elsa diciendo que se desviaban camino.
Allí Elsa se preocupó empezando a analizar su alrededor. Pero no había nada.
-¿Elsa?
La rubia vio a Honeymaren, parece que se había estado mucho tiempo quieta.
-Gale me está advirtiendo de algo. -Dado Elsa-. ¿Podemos desviarnos un poco?
Honeymaren ascendió. –Por supuesto, estamos atentas.
La aldeana no se inmutó por la advertencia y obedecieron a Gale. Demoraron en salir de la enredadera de copas, pero volvieron a entrar a todo sector del bosque con árboles más separados y delgados.
Allí Elsa sintió que todo empeoró. El reno de Honeymaren comenzó a temblar y dejó de avanzar.
-¿Kobu? -Pregunta Honeymaren tomándolo del rostro-. Estás totalmente asustado.
Gale volvió a aparecer chirriando con fuerza y empujó a Elsa de nuevo.
Pero fue tarde.
Un fuerte y áspero gruñido se hizo sentir y estremeció a ambas.
Seguido de un enorme oso blanco que saltó al ataque hacia Maren y el reno.
El reno aulló de miedo y corrió hacia atrás provocando un fuerte tirón en la correa que Honeymaren sostenía. Inmediatamente la aldeana cayó al piso indefensa.
—¡Maren! —exclama Elsa.
El animal preparó una garra y atacó a Maren justo en la pierna.
El grito de dolor fue tal que quebró a Elsa.
Por lo que preparó un poderoso ataque con sus manos. Un cilindro de hielo tan grueso como un poste y lo disparó al animal.
El carnívoro recibió el impacto y fue tan fuerte que lo empujó hacia atrás. Maren aprovechó la oportunidad para pararse, pero al pisar volvió a caer.
Elsa corrió a ella y la tomó de los hombros.
-¿Estás bien?
-No puedo estar de pie. -Dijo Honeymaren nerviosa-. Estoy perdiendo sangre muy rápido.
Su pantalón estaba roto y ya tratado de sangre. Elsa ahogó un gemido de dolor, no parecía seguro trasladarla.
Por lo que se apresuró a hacer lo que podía. Creó una manta de hielo y la colocó sobre toda su pierna. Honeymaren aguantó un gruñido de dolor.
-Debes ir a pedir ayuda. -Dijo la aldeana-. Los espíritus nos tienen que ayudar de alguna forma…
Elsa iba a contestar, pero el gruñido del oso las sorprendió. El animal estaba avanzando y ahora sus ojos estaban inyectados de ira.
Y los espíritus no mostraron señales de querer aparecer para salvarlas.
El enorme oso estaba sobre sus dos patas listas para atacarlas y allí a Elsa se le paró el corazón.
Su cabeza le dio la orden.
Haz algo.
Agitó sus manos hacia arriba y creó una barrera de hielo. El oso rugió y comenzó a golpear una y otra vez el hielo con sus patas delanteras hasta que comenzó a quebrarlo. Elsa jadeó al ver que el oso no se rindió. La barrera se rompió en pedazos e intentó avanzar, pero Elsa decidió intentar una vez más y apuntó el hielo al suelo congelando sus cuatro patas.
Pero este oso era diferente a los demás por sus ojos azules y su pelaje blanco con espigas de hielo. Con solo tirar de sus patas el hielo se quebró. Su miró detectaba hambre y volvió a moverse.
Elsa ya sintiendo verdadero terror gritó y unos fragmentos de hielo salieron disparados de sus dedos como balas y perforaron al oso, pero solo lo hicieron retroceder unos pasos. Los trozos de hilo habían perforado su piel blanca pero no le hicieron el mínimo daño.
No era un oso común, el hielo no lo dañaba.
El animal rugió mostrando ira de haber sido atacado y Elsa estaba desesperada por conseguir tiempo y creó la pared más gruesa que pudo para protegerse. El animal comenzó a golpear con sus patas delanteras una y otra vez el hielo intentando romperlo.
¿Dónde estaban los espíritus para ayudarla?
Su corazón palpitaba con mucha rapidez y miró a su novia que apretaba sus dientes soportando la herida en su pierna y las involuntarias lágrimas de dolor.
-Debo sacarte de aquí. Espeta Elsa.
-Si me muevo me desangraré más. Vete Elsa.
Elsa escucha el hielo rompiéndose en pedazos y el oso ahora en sus cuatro patas estaba lista para el acecho.
-¡Huye Elsa! -Exclamó Honeymaren, pero Elsa la ignoró mirando al oso.
La ex reina intentó nuevamente con sus poderes, pero fue inútil. No iba a huir, no iba a dejar a Honeymaren a su suerte. Era el quinto espíritu, había prometido proteger el bosque y todo que vivieran en él. ¿No había nada que pudiera hacer?
Elsa preguntó cómo era posible sentirse tan inútil en ese momento. Honeymaren estaba herida, estaban solas y no había nada que pudiera hacer con su magia.
Así que rogó un milagro.
El oso gruñó y dio un paso más. Elsa distinguió que una piedra lo había golpeado con fuerza en la cabeza molestándolo.
Elsa giró y su corazón se llenó de esperanza al ver a Liv tirando piedras.
-¡Ey albino! -Gritó con fuerza mientras agitaba los brazos con la clara intención de llamar su atención-. ¡Ven! ¿Qué que esperas?
El oso obedeció girando su cuerpo para empezar a avanzar a su nueva víctima que no dejaba de tirar las piedras que había a su alrededor.
-¡Liv! -Grita Elsa, pero Liv no le prestó atención lanzando las últimas piedras mientras retrocedía.
Cuando la última piedra que lanzó logró pegarle justo en el hocico, Liv se río de la adrenalina.
-¡En el hocico Aster, gané la apuesta! -Festeja mientras el águila llegaba para volar sobre su cabeza.
-Te felicito niña, pero quedaste sin dirigibles ¿Ahora qué piensas hacer?
El oso decidió correr hacia ella y Liv no le quedó otra opción que hacer lo mismo. Su idea principal era alejar el animal de Elsa lo cual había sido un éxito.
-Mierda, mierda, mierda. -Insultaba hasta que encontró refugio en los árboles. Con toda su destreza y adrenalina subió a un frondoso árbol en solo tres saltos.
-¡Ja! -Se rio viendo al oso frente al árbol alzando la vista hacia ella-. ¡No puedes subir árboles! ¿Eh bestia?
El oso clavó las garras en el tronco y los ojos tanto de Liv como los de Aster no podían creer que estuviesen viendo al enorme animal sujetándose como si de un mono se tratara.
-Oh si puedes… me sigues sorprendiendo. -Liv apretó los dientes e intentó subir más alto pero las pisadas y los jadeos del oso se escuchaban demasiado cerca.
-¡Haz algo Liv o te comerá! -Gritó Aster sobrevolando alrededor del árbol.
-¿¡Cómo qué!? -Exclamó Liv sintiendo el sudor en su rostro y su corazón en la garganta.
-¿Tienes poderes o no?
Los tenía, claro que lo sabía. Pero… ¿Cómo los rayos le servirían? Todo este tiempo estuvo ignorándolos y ahora no tenía ni la mínima idea que hacer con ellos. Su adrenalina estaba en llamas, sus músculos estaban listos para actuar, su cabeza solo recordaba los puntos anatómicos débiles del animal que su padre le había enseñado.
Liv sentía que tenía conocimientos suficientes para idear una estrategia y eliminar al oso sin usar poderes.
Eso deseaba.
Se movió en el árbol y se posicionó para quedar justo encima del oso. Con algo de miedo se dejó caer y sus pies golpearon el rostro del animal logrando que soltara sus garras del árbol y comenzara a caer de espaldas. El oso rugió agitando sus patas para intentar atraparse del árbol, pero no pudo. Liv también caía, pero logró colgarse de una rama justo a tiempo y vio el desenlace del oso golpeando con fuerza el piso.
Liv respiraba por la boca y decidió bajar con prisa hasta una altura que pudo dejarse caer de pie. Los ojos del oso estaban cerrados pero su cuerpo respiraba. No tendrían mucho tiempo.
Distinguió a Elsa que observaba mientras apoyaba las manos en la pierna de Honeymaren.
-¡Liv!
Liv corrió y se puso de rodillas frente a Elsa inspeccionando a Honeymaren.
-¡Debes llevártela de aquí!
-Si la muevo se desangrará. -Elsa ahogaba las lágrimas ante la desesperación de no poder hacer nada-. vivir…
-Tranquila, Aster ha ido por ayuda. -Liv miró con determinación a Elsa-. Crea un pañuelo, hazle un torniquete para detener la hemorragia. Y tú…
Le dio una ligera cachetada a Honeymaren despertándola de la ensoñación por la falta de sangre.
-Mantente despierta.
Honeymaren se gruñó por el gesto, pero entendió el consejo.
Antes de que pudiera decir algo más escuchandoon un gruñido. Todas giraron la cabeza para ver al oso que se estaba levantando buscándolas con la mirada. Al encontrarlas rugió con todas sus fuerzas y comenzó a caminar, pero esta vez con una pata mala. Al parecer se había lastimado en la caída.
Liv se pone de pie y se coloca delante de Elsa enfrentando al oso.
-¿No puedes crear una ballesta con tu hielo? -Preguntó Liv sin mirarla.
Elsa observa que tenía su mano abierta con intención de que le entregara lo que le pedía. Pero entonces recordó de cómo había peleado con el oso y que el hielo no lo había lastimado.
-Es invulnerable a mi magia. -Dado Elsa.
-¿¡Qué!? -Exclamó Liv mirándola solo un momento y gruñó-. Mierda…
Yomó algo que tenía en su cintura. Era la daga casera en la que había estado trabajando.
-¿¡Qué piensas hacer!? -Exclama Elsa asustada de que Liv hiciera una locura.
-¿De verdad quieres que te responda? -Dijo Liv y comenzó a avanzar hacia el animal. El oso la rodeó y agitó una pata, pero Liv saltó hacia atrás y movió su daga en defensa. El oso soltó vapor de su boca y atacó con su cabeza, Liv saltó hacia un lado roló para volver a quedar de pie con la daga en la mano y sus rodillas flexionadas.
-Calma, calma Liv…. -Se susurró a ella misma-. Has estado en situaciones peores.
-¡Intenta usar tus poderes! -Grita Elsa desesperada. No había probabilidad alguna de que Liv lograra matar al oso con una simple daga.
Liv admitió que Aster y ahora Elsa tenían razón. Su mano empuñaba con fuerza su única arma, pero sabía que eso no sería suficiente para matar al oso. Y entonces sin pensarse las consecuencias dio un empujón al aire… pero solo peinó a la bestia como una ventisca de otoño.
-¡Oh por favor! -Liv gritó con fastidio-. ¡No puedo!
El oso se paró a medio metro de ella y Liv se preparó para esquivar los ataques y pasar debajo de sus patas traseras. Pero al intentar escaparse el oso la tomó del tobillo y la arrastró por el piso para luego arrojarla lejos.
-¡Liv! -Grito Elsa. Si no tuviese a Honeymaren herida iría a hacia a ella sin duda alguna.
-¡Vete de aquí Elsa! -Intentó de nuevo Honeymaren moviendo su brazo, pero gimió de dolor cuando Elsa cerró el último nudo del torniquete.
-¡No voy a dejarte aquí! -Responde Elsa.
El animal con sus ojos enceguecidos de hambre avanzó hacia Elsa nuevamente en sus cuatro patas. Elsa se quedó quieta mirando al oso ahora arriba de ella. Pero escuchó un grito y era Liv que repentinamente saltó hacia la espalda del animal, tomó su piel con todas sus fuerzas y tiró hacia atrás.
El oso gruñó en molestia y retrocedió para dejar de estirar su piel comenzando a mover sus brazos para quitarse el estorbo de encima.
Liv se aseguraba de estar pegada a su espalda. Estaba helada y trozos de hielo se desprendían de ella. Tomó su daga y comenzó a perforar la espalda una y otra vez con su fuerza, pero al cuarto intento y al ver que apenas perforaba la piel no tenía sentido. El animal no reaccionaba al ataque.
El oso comenzó a forcejear para sacarse la molestia de encima y Liv intentó aguantar, pero el animal hizo un efecto látigo hacia abajo y Liv giró en el aire para terminar con la espalda en el piso y la boca del oso a centímetros de su rostro.
Baba cayó en su frente y Liv esperó la mordida mortal, pero algo apareció a su vista atacando el rostro del carnívoro.
Aster movía sus alas con prisa mientras atacaba al oso con sus enormes garras. El oso comenzó a sacudirse con dolor lo que le dio la oportunidad a Liv de arrastrarse y alejarse de él.
-¡Aster! -Exclama Liv y el ave se separa del oso habiéndole salvado la vida.
Elsa suspir aliviada sintiendo el miedo en todo su cuerpo de casi ver a Liv morir. Agradeció al cielo que Aster la había salvado.
Pero parecía que Liv no pensaba lo mismo porque se puso de pie frunciendo el ceño.
-¿¡Qué rayos haces aquí!? -Exclama-. ¡Debías ir por ayuda idiota!
El ave agitaba sus alas para mantenerse en el aire alejado del oso que se sacudía tratando de calmar el dolor en su rostro.
-¿¡Idiota yo!? -Grita el ave con indignación-. ¿¡Te salvé la vida y no me darás las gracias!?
-¡Vete! -Ordena Liv y sacude su brazo-. ¡Busca ayuda!
-¡Me debes dos minutos de tu vida! -Exclamó el ave y con un fuerte aleteo desapareció entre los árboles.
Liv insultó mentalmente al ave, pero escuchó a pesar de todo.
El oso dejó de sacudir su cabeza lo que le dio la oportunidad de verlo. Uno de sus ojos estaba totalmente rojo, seguramente debía tenerlo ciego. Las garras de Aster si habían podido perforar su piel de hielo revelando algunos cortes pequeños y no tan profundos.
El oso arremetió y Liv saltó a un costado para esquivarlo, luego el oso movió su pata demasiado rápido y Liv apenas pudo esquivarlo provocando que la garra raspara su brazo derecho. Liv se enfrió soltando su daga y se miró el brazo. Un corte no tan profundo pero suficiente para que la sangre empezara a brotar lentamente. Liv rápidamente coloco su mano para hacer presión en la herida mientras la sangre caía en pequeños ríos por todo el brazo.
El oso no perdió tiempo y comenzó a avanzar. Liv sin soltar su brazo comenzó a retroceder buscando una salida y encontró una gruesa rama. Intentó tomarla, pero en el intento de no parar tropezó y cayó al suelo. El oso se acercó a su boca para acabarla de un mordisco, pero ella tomó la rama para atrapar al animal entre los dientes e impedir que llegara a matarla. Ahora solo podía sentir el horrible aliento del animal y el vapor que emanaba la boca.
Por el rabillo del ojo vio al pequeño Bruni que la estaba mirando con algo de curiosidad y justo al lado estaba su daga.
Y una idea llegó a su mente.
-¡Bruni! La daga ¡Calienta la daga!
El reptil se echó al suelo en señal de miedo. Liv apretó los dientes furiosa mientras ejercía presión para que el oso no lograra comer su cara. ¡Bruni era un espíritu del bosque!
¿¡Le tiene miedo a un oso!? ¿¡De hielo!?
El oso gruñó una vez más llenando de saliva el rostro de la muchacha y al mismo tiempo terminó de asustar a Bruni haciendo que se escapara de forma escurridiza.
-¡Bruni! ¡Reptil asqueroso salva mi vida! -Insultó con ira. Bruni era su última oportunidad de salvarse y se había ido.
Entonces el oso decidió cambiar de táctica y sin soltar su boca de la rama puso una pata en su pecho y comenzó a hacer presión. Liv jadeó tratando de mantener la fuerza que ejercía en empujar la rama, pero la presión estaba perforando su tórax dejándola poco a poco sin fuerzas en sus brazos para aguantar la rama en los dientes del oso.
Intentó llamar a Aster, pero nada salía de sus cuerdas vocales. Las sombras negras deslumbraban su vista y pensaba que ya no le quedaba más para dar.
Iba a morir, pero Liv pensaba que lo peor de todo era que iba a morir sin haber podido salvar a Keyla y Elsa.
Elsa.
Y fue entonces que el oso se soltó de ella rugiendo de dolor y Liv poco a poco recuperó la conciencia. Lo primero que sus ojos distinguieron fue otro animal sobre el oso y se ve que no quería dejarlo en paz.
Al sentirse liberada se arrastró para quedar lo más lejos posible y allí pudo verlo.
La loba blanca que había conocido hace días estaba clavando toda su dentadura encima del cuello del oso. La había salvado.
La perra apretaba sus mandíbulas con tanta fuerza que podía ver sus dientes teñidos de sangre. El oso aulló nuevamente y de varias sacudidas la loba se soltó cayendo limpiamente en sus cuatro patas delante de Liv.
La castaña sintió una punzada aguda en su herida y presionó su brazo con fuerza. No dejaba de sangrar haciendo que todo su brazo goteara. Miró el bosque con esperanza de que Aster llegara con la ayuda, pero no fue así. Solo pudo ver a Elsa al otro lado que la miraba muy asustada.
Pero ahora la pelea era entre el oso y la loba. La perra intentaba saltar su espalda y presionar sus fuertes colmillos, pero eso se le estaba dificultando ya que el oso rápidamente contratacaba con su boca y sus enormes garras.
Tomó unas piedras y se preparó para fastidiar al oso de nuevo, y entonces miró la daga en el suelo, pero ahora estaba Bruni encima de ella. Liv alzó las cejas, sorprendida de que el lagarto haya cambiado de opinión y estuviera tiñendo la daga de naranja.
De acuerdo, nuevo plan.
El calor no prevalecería mucho tiempo en la daga así que debía actuar rápido.
Arrojó piedras de nuevo para distraer al oso.
-¿¡Qué estás haciendo!? -Grita Elsa-. ¡Te atacará!
El oso empujó con fuerza a la loba arrojándola lejos y miró a Liv.
-¡Oye!
El oso ahora tenía su cuello teñido de sangre y piel suelta que la loba había arrancado. Comenzó a avanzar a ella, pero la loba saltó a su espalda y nuevamente clavó sus colmillos en él.
El oso rugió y Liv se sintió audaz. Bruni saltó de la daga, Liv la tomó por el mango y comenzó a correr hacia él.
La loba mantuvo su mandíbula con todas sus fuerzas, pero el oso ganó la pelea y con solo ponerse de dos patas, rascó su espalda con una pata y azotó con todas sus fuerzas a la loba contra el árbol más cercano.
Liv escuchó la loba gemir, pero eso no la detuvo. El oso tenía todo su pecho descubierto y solo le quedaban segundos antes de que volviera a colocarse en sus cuatro patas.
Sabiendo el punto en donde tenía que atacarlo Liv pegó un salto hacia adelante y clavó la cuchilla en el abdomen. A diferencia de la primera vez sintió fluir el metal caliente sobre la piel soltando una pequeña nube de vapor y esta vez ingresó limpiamente buscando perforar su corazón.
El oso aulló con mucha más fuerza que antes y comenzó a moverse de un lado a otro, pero Liv no despegaba su brazo sano de la cuchilla; es más, infligió más fuerza hasta que las yemas de sus dedos tocaron la carne interna del animal.
El animal eventualmente cayó rendido, pero para su mala suerte cayó sobre ella.
-¡Liv!
Elsa aún no podía procesar lo sucedido. La loba, el oso, Liv… Liv perforando a ese animal. Todo sucedió tan rápido para sus ojos, que le costaba aceptar que todo había sucedido en realidad.
El oso dejó de moverse mientras la sangre se dispersaba a su alrededor. Poco después su pecho comenzó a moverse hasta que primero salió un brazo y luego la cabeza de Liv que soltó fuerte gruñido.
-¡Mierda! -Exclamó aun tratando de sacar sus piernas-. Pensé que moriría ahogada ahí dentro.
-¡Liv! -Elsa estaba desbordada de emoción y sus ojos estaban abiertos como platos. -Estas… ¿Bien?
Casi todo el cuerpo de Liv, incluyendo su cabello, estaban cubiertos por sangre del animal. La verdad no le daba mucha belleza, pero era una imagen salvaje que a Elsa le costaría borrar de la mente.
-Lo estaré luego de un baño. -Liv sacó su último pie del animal y se acomodó el cabello como pudo generar una muesca de asco-. -¿Cómo está Honeymaren?
-Sigo viva tu alegría.
Liv río compartiendo el chiste de la aldeana. La misma Honeymaren que estaba recostada en los brazos de Elsa le parecía de lado. -¿Mataste al oso?
-No… -Dice Liv apoyando sus manos detrás de su espalda y estirando sus piernas-. Solo hice que durmiera una siesta.
Honeymaren rodó los ojos, pero volvió a sonreír. Eso le dio cierto alivio a Elsa de ver que ambos estaban teniendo por primera vez una conversación civilizada.
-Aguanta Honeymaren, la ayuda no debe tardar en llegar. -Susurra Elsa.
Mientras tanto Liv intentaba ponerse de pie. Le costó al principio por el cansancio, pero lo logró. Ahora tocándose su brazo herido avanzó hasta llegar a la loba que estaba recostada junto al árbol que la había golpeado.
Elsa se llenó de preocupación de ver que la loba no se movía, pero no podía separarse de Honeymaren. Mordiéndose el labio solo presenció a Liv que acariciaba a la loba por todo su lomo.
A Liv se le llenó el pecho de angustia. La loba gemía por lo bajo y tenía su pata delantera y pecho rojo por la sangre. Lentamente Liv acarició su rostro y la perra gimió de dolor.
-Me salvaste. Gracias. -Susurró Liv apoyando su cabeza en el cuello de la loba.
La loba intentó moverse, pero eso provocó más gemidos de cachorro que perforaron el corazón de Liv en impotencia. La loba no parecía que iba a poder aguantar mucho más.
-Lo siento. -Lloró Liv ahora acercando su cabeza para que se miraran a los ojos.
La loba respiraba con dificultad y se dejó acariciar. No había mucho más que Liv pudiera hacer por ella.
De pronto oyó unos gruñidos que hizo levantar su cabeza de una sacudida. Una pequeña manada de lobos estaba frente a ella y el más grande que era negro con ojos marrones la miraba con su dentadura babeando.
Rápidamente Liv se arrastró un metro atrás y se quedó de rodillas. Los lobos avanzaron lentamente rodeando a la loba caída y el lobo negro que al parecer era el líder de la manada avanzó hacia ella sin dejar de gruñirle.
Liv se quedó quieta en su lugar sin despegar sus ojos de los del lobo. El animal se acercó quedando a centímetros de su rostro y comenzó a olfatearla sobre toda la sangre del oso.
La castaña decidió no respirar y no mover ni un músculo. A pesar de que su brazo le dolía y la sangre seguía cayendo no se atrevía a moverse, ni siquiera a parpadear. El lobo estaba decidiendo en ese momento si ella moriría o no responsable del ataque de la hembra de la manada.
Luego se escuchóon los cachorros que gemían frotándose a su madre caída que cada vez le quedaba menos tiempo de vida.
El lobo finalmente dejó de olfatearla y el gruñido no había disminuido. Liv podía ver los colmillos filosos frente a ella y sentía más miedo que del mismo oso.
De pronto todos los demás lobos comenzaron a gruñir y mostrar los dientes a Elsa y Honeymaren. Parecían gruñidos vengativos y ansiosos de atacar.
Elsa tembló de miedo.
Pero de pronto el líder gruñe con mucha más fuerza y sacude la cabeza hacia ellos. Los lobos se callaron de inmediato.
El lobo dio la espalda a Liv para ir hacia la loba que ya no hacía más ruido. Ya había muerto.
Soltó el primer gran aullido y entonces los lobos dieron un fuerte aullido al cielo despidiendo a su compañera caída. El aullido provocó una ventisca de Gale que rodeó a la loba y luego ascendió al cielo en un aullido fantasmal. Parece que esta era la despedida.
Los lobos dejaron de aullar y miraron por última vez a Liv antes de perderse en el bosque junto a los cachorros. Se había ido.
Liv exhaló aire aliviada y se tomó el brazo antes de acercarse a la loba nuevamente. Ya no respiraba y sus ojos estaban abiertos.
Eso le hizo enfadar.
-¡Te dije que no eran los lobos responsables de los renos! -Le gritó a Honeymaren- ¡Estaban cuidando a su hembra y sus crías de esa bestia! ¡Te lo dije y mira lo que pasó!
-Liv. -Llamó Elsa enfocando sus ojos-. No es momento ahora de discutirlo.
-Ahora sabes lo que sucede por preferir tu ego. -Liv ignoró a Elsa y enfocó toda su ira en Honeymaren-. ¡Tu pueblo mató a lobos inocentes!
-¿Insultarla va a ser que algo cambie? -La defiende Elsa.
-Oh, tú no puedes decir nada hadas de las nieves. -Insulta a Liv señalándola con su dedo.
-¿Discúlpame? -Elsa se puso de pie y abrió los ojos atónita de oír a Liv hablándole así.
-Tú misma habías visto los lobos conmigo y en vez de defenderme preferiste ponerte de su lado.
-¡No me puse del lado de nadie! Solo obedeció a Yelena.
-Si le hubieran insistido con mi teoría tal vez hubieran cambiado de opinión. Pero claro ¿Quién quiere creer en la forastera que se metió en la aldea? Y sabes qué, está bien. Si llega a aparecer otro animal invulnerable a tu magia que quiera atacarte no sé si estará ahí para salvarte.
Elsa parpadeó y bajó la vista levemente. No estaba en condiciones de contradecirla porque en el fondo sabía que tenía razón. Prefirió mantener la paz en la aldea sin insistirle a Yelena la teoría Liv porque sabía que no confiaban en ella. Había tomado partido por la aldea, por Honeymaren. Esta vez tomó la decisión de luchar por sus ideales.
Y eso le provocó mucha decepción de sí misma.
-Oye. -Llamó Honeymaren apretando sus dientes soportando el dolor-. ¿Terminaste de insultarnos? Creo que ya quedó claro que no nos quieres en estos momentos. ¿Quieres que te pida disculpas? ¿Disculparme cambiará algo?
Liv vio que Elsa ahora estaba con la mirada triste y sus pensamientos divagaban. Tal vez había ido muy lejos, pero estaba tan furiosa que la loba hubiera muerto y de cómo habían terminado las cosas. La mirada triste de Elsa le provocó un horrible estremecimiento. No le gustaba en lo absoluto verla triste.
¿Por qué le afectaba tanto?
Casi estaba a punto de disculparse con ella, pero esta vez su orgullo era más fuerte, además que jamás se disculparía frente a Honeymaren.
-Por supuesto que no. -Responde Liv y se dejó caer al suelo sosteniendo su brazo con más fuerza apretando los dientes para resistir a no decir más vulgaridades.
Y entonces una ventisca pasó por su oído escuchando unos pasos. Murmullos y pisadas rápidas aturdieron sus tímpanos. Podía sentirlos, estaban a poca distancia.
-¿Oyes eso? -Pregunta Liv.
Elsa mira a su alrededor tratando de buscar algún sonido.
-No…
Liv concluyó que sus poderes le daban más audición lo cual en ese momento no le parecía nada talentoso.
-Ya viene la ayuda.
Minutos después personas conocidas llegaron y miraron atónitos la escena. Un enorme oso color blanco estaba desplomado en el suelo con un charco de sangre alrededor, una loba muerta, Honeymaren en el suelo herida de gravedad junto a Elsa y Liv cubierta de sangre sosteniendo su brazo con fuerza.
Rápidamente todos se mueven a ayudar. En minutos pocos ya tenían a Honeymaren segura y la llevaban de regreso a la aldea. Elsa decidió no dejarla de lado y observar cómo Caleb se acercaba a Liv para atenderla.
-La sangre te queda bien Liv. -Dice Caleb de rodillas y cuando olfateó no pudo evitar hacer una mueca. Liv sacudió su cabello apropósito haciendo que riera.
-Creo que es lo más lindo que alguien me ha dicho. -Dice Liv y al notar que Elsa la estaba observando borró su sonrisa.
Estaban peleadas. Eso era un hecho.
-Vayaaaaaa. -Exclamó Aster posicionándose sobre el oso-. ¡Lo lograste! Y me lo perdí…
Caleb intercambió miradas con el oso y con Liv varias veces.
–¿Lo mataste?
Liv movió la cabeza y alzó los hombros. –Podría decirse que sí, pero tuve una pequeña ayuda…
Escuchó el ronroneo de Bruni, y justo lo vio escabullirse entre los arbustos.
Algunos yacían alrededor de la loba inspeccionándola. Ya no quedaba más que hacer por ella.
-Podríamos hacer un buen abrigo con ella.
-¡No! -Exclama Liv al escuchar al aldeano-. Por favor… déjenla. Merece perecer aquí.
Yelena fue la que se acercó a ella y la miró de arriba abajo.
-¿Te mataste al oso?
La mirada fulminante de la anciana provocó que Liv tartamudeara.
–S-si…
Yelena intercambió miradas entre el oso y Liv. Su semblante serio no cambiaba, pero si Liv tuviera que adivinar la anciana estaba reconociendo que se había equivocado todo este tiempo.
-Regresamos a la aldea. -Ordenó-. Estaremos mejor allí.
Horas después, al anochecer todos podían respirar con calma. La herida de Honeymaren fue tratada con éxito y solo requería absoluto descanso para recuperar la sangre perdida. Liv solo requirió un buen vendaje y un largo baño. Ahora la historia se repartía en toda la aldea. La historia en cómo la forastera pudo matar a una bestia semejante.
Elsa mientras tanto estaba en la carpa donde Honeymaren descansaba. Estaba acostada boca arriba, con su pierna totalmente vendada y ligeramente elevada. sus ojos estaban cansados, pero sonreía por tener a Elsa a su lado. Pero la mirada de Elsa decía otra cosa.
-Sabes que lo que dijo Liv es mentira ¿verdad? Tú no tienes la culpa de esto. -Susurró.
Elsa acarició lentamente un mechón de cabello de su frente.
-Perder. -Respondió con un suspiro-. Pero sé que por no tomar las precauciones que ella me había dicho terminamos así.
-Sabes que yo la contradije muchas veces y que yo fui la que insistió en irnos lejos. En todo caso la culpa es mía.
-No digas eso. -Pidió Elsa dejando descansar su mano sobre la cabeza de Honeymaren-. Debí haberle insistido a Yelena desde un principio.
-Oye, lo hiciste por nosotros. Pero no te culpes. Nadie murió. -Dijo Honeymaren intentando sacarle el lado bueno.
Elsa entrecerró los ojos por un momento al reparar que Honeymaren no había considerado a la loba.
–Esa loba murió por salvar nuestras vidas. Y los lobos… nos perdonaron y se fueron.
Honeymaren alzó las cejas por un momento sin comprender.
–Es cierto… pero algo que decidió la naturaleza. Recuerda que nosotros nos respondemos por la naturaleza. Si la loba se sacrificó… era porque la naturaleza lo permitió. Si los lobos no nos atacaron, es porque la naturaleza lo quiso así.
Elsa se mordió el interior de la mejilla. No estaba segura de las palabras de Honeymaren. La loba las había salvado por el vínculo que había construido con Liv. Eso es algo que la naturaleza no había dictado, era algo que nació entre el animal y Liv. La pelea podría haber terminado al revés. Con Liv muerta y la loba viviendo y ¿Eso sería algo que la naturaleza habría dictado?
Y los lobos… Elsa sintió en su interior mágico que el líder detuvo el ataque, como acto de agradecimiento hacia Liv por haber matado al oso.
Pensando en Liv reconoció que no la había vuelto a ver desde que habían sido rescatadas. Debían hablar; No sabía si eso arreglaría sus diferencias, pero ella sentía que debía, aunque sea aclarar las cosas.
-Mejor descanso. -Susurró y besó sus labios-. Lo necesitas.
Honeymaren sonrió.
–Te extrañaré.
Elsa abandonó la carpa. Los aldeanos estaban terminando sus cenas y algunos estaban rodeados en la gran fogata. Miró a su alrededor e incluso llamó a Gale para que la llevara donde estaba Liv, pero no respondió. Preguntó a Odette, pero para su decepción económica con la cabeza.
-Lo siento querida. Liv dejó la aldea hace más de una hora. Dijo que necesitaba estar sola.
-¿Ella está bien?
-Estará bien. -Corrige Odette-. Me dijo que algo triste por la muerte de la loba, pero… creo que es algo más.
-¿Qué cosa?
–No lo sé.
Elsa sospechó y sintió que era un buen momento para preguntarle a Odette lo que pensaba desde que había abandonado la carpa de Honeymaren.
-¿Crees que la naturaleza dictaminó que la loba se sacrificara?
Odette alzó una ceja y respondió de inmediato.
–Por supuesto que no. El vínculo que Liv creó con el animal destruyó esto. La loba salvó a Liv porque sabía que Liv haría lo mismo en su lugar.
Elsa bajó la cabeza pensativa.
–Pero en el Bosque Encantado los Nothuldra se dictan por las respuestas de la naturaleza.
Odette gira la cabeza para la aldea. Ver a su pueblo mezclado con los Nothuldra.
–Una de las razones por la cual mis antepasados no se mudaron al Bosque Encantado es porque no creyeron que todo lo dicta la naturaleza. (Nosotros solo tenemos al Guardián como símbolo y razón de liderazgo). Nosotros como seres humanos somos iguales de fuertes y también dictamos nuestras respuestas. Los Southuldras se definen como seres humanos que se enfrentan a la naturaleza y dictan su camino por sus decisiones. Viviendo aquí los Northuldra se dejaron llevar por las acciones de los espíritus lo cual los volvieron dóciles. Liv al atacar a ese animal les recordó a todos que deben estar preparados cuando la naturaleza no se ponga de su lado.
Elsa escuchó con atención a Odette y asintió respetando su discurso. Y la verdad no sentía desacuerdo. Los Nothuldra actúan según la naturaleza se los demandan y los Southuldra demandan y la naturaleza actúa en consecuencia.
-Liv nunca lo admitirá, pero es una Southuldra en todo su esplendor. -Dado Odette-. En sus ojos refleja... una guerra sin igual. Y cuando actúa sin vacilar y sin importarle lo que los demás digan de ella genera disturbios con los Northuldra. Pero no es su culpa. No puedes culpar a alguien porque piensa diferente a ti. Solo tienes que… respetar y llegar a un acuerdo.
Elsa abrió la boca, pero Gale la rodeó ligeramente y continuó camino. Supo que solo tendría esa oportunidad para saber dónde estaba Liv.
-Gracias por todo Odette. -Agradece Elsa.
-Ve a buscarla. Dijo el líder sonriendo.
Las mejillas de Elsa se sonrojaron y sin mediar palabra se fue de allí siguiendo el rastro del espíritu del viento.
Liv estaba recostada contra un árbol. El suelo estaba plagado de hojas otoñales y el silencio era sepulcral. Con su brazo sano movía su mano creando ventiscas que solo provocaban que las hojas se levantaran y se quedaran flotando un buen rato.
Probó algo diferente y se imaginó moviendo las hojas creando un pequeño remolino. Al pensarlo demasiado las hojas se agruparon y estallaron esparciéndose por todas partes.
-Mierda.
Lo intenté de nuevo. Hace semanas que había descubierto sus poderes y no había hecho casi nada al respecto. No le interesaba tenerlos, tampoco le importaba usarlos. Pero la culpaba albergaba en ella. Si hubiera sabido utilizarlos tal vez la pelea con el oso hubiera sido diferente.
Nuevamente lo intenté y esta vez al utilizar la mano de su brazo herido las hojas comenzaron a flotar formando una fila horizontal. Ahora estaba llegando a alguna parte.
Intentó levantar más su mano, pero su brazo le dio una punzada aguda que la hizo gemir y las hojas nuevamente cayeron.
Resopló rendida y cerró los ojos, pero segundos después los abrió de golpe al escuchar unos pasos. Su oído estaba mucho más agudizado ese día y le era muy molesto. Escuchaba con más fuerza las conversaciones cercanas y los galopes de los renos le daban jaqueca por lo que luego de conversar con Odette había decidido alejarse para poder descansar su cerebro.
Elsa llegó y se detuvo frente a ella. Liv estudió su vestido como acentuaba su esbelto cuerpo y su cabello brillaba como oro blanco sobre la noche. Era algo precioso de ver.
Sacudió la cabeza levemente al darse cuenta de que estaba viendo demasiado.
-Hola. -Saludo Elsa.
-Ey.
-¿Qué haces aquí?
-Solo estaba…probando el viento.
Movió su mano sana y solo logró que algunas hojas se elevaran levemente y volvieran a caer lentamente. Viendo que era inútil volvió a recostar su cabeza. Pasaron segundos de silencio y pensaron que Elsa se había ido, pero al girar la cabeza vio que ella seguía allí.
-¿Y tú que haces aquí?
Elsa no sabía si mentirle.
-Te estaba buscando y Gale me trajo aquí.
Liv abrió los ojos.
-Oh…
-¿Cómo está tu brazo?
-Está bien… solo duele bastante. -Liv miró su brazo que estaba totalmente vendado con un parche de rojo claro por la sangre-. Las garras de ese oso eran filosas, pero estarán bien.
Se provocó un silencio incómodo. Elsa no sabía si avanzar y Liv no sabía si hablar. Finalmente, la tensión les ganó a ambas.
-Lo siento. -Dijeron al unísono.
Ambas se vieron a los ojos con la boca semi abierta. Y cuando Liv entusiasmando a Elsa supo que no había nada de qué preocuparse.
-¿Quieres sentarte? -Liv se movió para darle un hueco en el árbol y Elsa se sentó junto a ella.
-Te debo una disculpa Liv. Tenías razón sobre esa bestia y podría haberme puesto de tu lado cuando debatía con Yelena. Pero al hablar con ella no me sentí con la fuerza capaz de insistir lo que tú decías y eso nos perjudicó provocándonos este desastre. Es mi culpa que esto terminará así.
-No es tú culpa Elsa. No tuviste la culpa de que ese animal atacara.
-Lastimó a Honeymaren y… te lastimó a ti. Cómo quinto espíritu debo proteger el bosque y todo lo que viva en él. Y fallé.
Elsa cerró los ojos y flexionó sus rodillas. Iba a abrazarlas como siempre hacía, pero Liv apoyó su mano sobre la suya. Elsa vio sus manos y luego los ojos grises de Liv. Estaban brillantes en la noche y nuevamente estaba perdida en ellos.
-Serás el quinto espíritu Elsa. -Susurra Liv-. –Pero también eres humana. Los humanos cometen errores y eso no es pecado para nadie. No puedes cargar tanto peso en tus hombros.
Elsa se mordio el labio inferior.
-Pero lo haces porque protege a la gente que amas. Así que acepta tus disculpas.
-Gracias. -Sonríe Elsa sintiendo como su magia se reconfortaba ante la cercanía de Liv. En ese momento solo quería escucharla y no dejar de sentir su mano.
Liv podía sentir lo mismo y ahora le tocaba decirlo.
–Yo también lo siento. Por lo que dije; Estaba muy molesta porque la loba murió además… tengo poderes y no pude utilizarlos. Si tal vez supiera… las cosas hubieran sido diferentes.
-Luchaste contra un oso que era invulnerable al hielo. -Le recordó Elsa-. Todo eso sin usar tus poderes. Nos salvaste a Honeymaren ya mí solo con tu intuición.
Liv asintió y decidió continuar.
–Elsa, no era en serio lo que dije. Sobre… si algún animal volviera a atacarte. La verdad es…
Le costaba encontrar las palabras. Su corazón comenzó a palpitar a mucha fuerza y sintió calor crecer en su espalda. ¿Por qué estaba nerviosa? Elsa estaba expectante a oír lo que tenía para decir.
-Me asusté al ver que casi fuiste atacada por ese oso. Tuve miedo de que murieras.
Las mejillas de Elsa se pusieron rojas y pensó que su corazón iba a salir de su pecho. ¿Liv se preocupaba por ella? ¿Atacó al oso por el simple hecho de protegerla a ella?
-Sé que sonará ridículo, pero… creo que nuestros poderes hacen esto. -Concluye Liv-. Fue como un instinto de supervivencia lo que me inundó al verte en peligro.
Elsa entendió lo que se refería. Si al tomarse de las manos y estar concentradas sus magias curan; cuando una estaba en peligro sonaría normal decir que esa magia quiera proteger a la otra por el vínculo que compartían.
-No es ridículo… creo que tienes razón.
-A pesar de ello. -Bajó la cabeza Liv-. Discúlpame.
-Acepto tus disculpas. -Apretó su mano para transmitirlo-. Y…gracias por salvarme.
-Lo haría de nuevo de ser necesario. -Sonríe Liv y nos su mano libre para jugar con su cabello-. Porque la sangre de oso resultó ser buen acondicionador. Mira como brilla.
Elsa rio dándole un empujón y Liv entre risas gimió de dolor.
-Uy, lo siento. ¿Toqué la herida? -Elsa miró el brazo que estaba vendado.
-Es sensible a cualquier toque. -Liv gruñe apretando los dientes-. Tardará en sanar.
-¿Quieres intentarlo? De usar nuestros poderes para curar la herida.
La propuesta salió de los labios de Elsa antes de que pudiera haberlo pensado mejor. Pero sabía que no era mala idea.
-Me parece bien. Asiente Liv.
Ambas se sientan enfrentadas mirando la herida. Se quedaron en silencio mientras que Elsa se sentía ridícula de no saber qué hacer.
-¿Por qué no… pones una mano en la herida y la otra en mi mano? Y pensamos en que la herida desaparece.
Elsa ascendió e hizo esos pasos. Lentamente colocó su mano en el brazo de Liv y luego tomó su mano cerrando los dedos entre sí.
Sentía sus manos temblar y su corazón latiendo con más fuerza de lo habitual.
-¿Tienes miedo? -Le susurra a Liv porque sintió su mano temblar.
Pero Elsa no estaba asustada. Es más, quería experimentar su magia con la de Liv y mucho más allá.
-No. -Negó con la cabeza sintiendo que eso la ayudó a calmar sus manos-. ¿Y tú?
-No. -Repitió Liv apretando un poco más sus dedos-. ¿Estás lista?
Elsa se acercó y cerró los ojos intentando liberar cualquier pensamiento que no sea curar a Liv. Comenzó a sentir una suave ventisca elevando sus cabellos. Se atrevió a abrir solo un ojo y vio que los de Liv seguían cerrados en total calma, casi sin percatarse que su cabello se estaba elevando. Nuevamente cerró los ojos y concentró sus poderes.
Poco a poco sentí como una magia las envolvía. Algo que la hacía sentirse totalmente lejos del Bosque Encantado e incluso más lejos que Arendelle. Una brisa fresca y acogedora las invadías; Todo parecía que iba en el camino correcto. Era la sensación familiar que Elsa siempre sintió cuando…
Entonces algo cambió. Ya no sentía el brazo de Liv en su mano y la otra mano se apretaba con más fuerza de la necesaria. La magia aumentaba y Elsa comenzó a oír murmullos y susurros de una voz que no conocía.
"Protegida Liv."
"Debes ayudarnos Liv"
"¡KEYLA!"
Elsa abrió los ojos jadeando y ahora miraba a Liv que estaba con la semi abierta y sus ojos abiertos brillando como nunca antes.
Y antes de que pudiera detenerlo se hundió en sus ojos completamente. Ya no podía desviar la mirada hacia otra parte. Pero no estaba asustada por seguir nadando en ellos.
Hasta que recuperó el control y descubrió que ya no estaba en el Bosque Encantado con Liv.
Gracias si llegaste hasta aquí.
Cómo notas de autor aprovecharé a hacer ciertas confesiones:
1) Detesto a Honeymaren. Si, lo siento por todos los fans de ElsaMaren por aquí. Me recuerdo saliendo del cine ese Enero del 2020 (Antes que la pandemia nos condenara a todos) que el amigo con el que había ido estaba re convencido de que sería canon y a mi me parecía ridículo. Le argumenté que unos segundos en la pantalla que HoneyMaren dijera "Perteneces aquí" no eran suficientes para que sean novias. Y discutiendo le dije a ese amigo, ¿Sabes qué? Yo puedo crear una mejor novia para Elsa. (porque si, el fandom me convenció que podría ser lesbiana, ¿Por qué no?) Así empecé a imaginarme esta historia y la cuarentena hizo el resto.
Así que estás leyendo una historia que hace años está guardada en mi laptop. La leo ahora cinco años después y por supuesto que hay cosas que cambiaría pero al mismo tiempo estoy orgullosa, tanto que ahora tengo valentía en compartirla.
2) Hay un diálogo de Moana que apliqué en este capítulo. Aclaro que es en el doblaje hispano. Espero que un fan descubra cual es.
5) Al reno de HoneyMaren iba a llamarlo Koda como referencia a Tierra de Osos pero me gustó más otra referencia (A ver si un fan de disney sabe a quien me refiero)
4) Reitero las gracias si llegaste hasta acá. Seguiré publicando a medida que pueda. Esta historia debe llegar a su fin antes que se estrene Frozen 3.
Saludos y hasta pronto.
