Las rocas eran iluminadas por la antorcha que Lucius sostenía.
—¿Qué estamos buscando exactamente?
—Al prometido de Melanie, Jake.
—¡¿Jake Lockheart, aquí?!
—Sí, Madame Leota dijo que la verdad estaría aquí.
—¿Y quién exactamente es esa Madame Leota?
Antes de responder, Bradley tropezó y cayó al suelo.
—¡Auch, qué daño!
—Parece que has tropezado con algo…
Unas enormes vías de madera se extendían por el lugar.
—Es el ferrocarril de la compañía minera. —Explicó Lucius.
Un sonido empezó a sonar en la lejanía.
—Parece como si fuera… Un tren.
De la nada, un tren se acercaba rápidamente hacia ellos.
—¡Corred! —Gritó Alyssa.
De la ventana de la cabina del conductor se asomó el Fantasma, con sus ojos rojos como sangre.
—Espero que tengáis listo vuestro certificado de defunción… —Su risa maniática era reconociblemente temible por cualquiera que la oyera.
El grupo, en la huída, llegó a una zona llena de vagonetas.
—¡Montad, rápido!
—¡No hace falta que lo digas dos veces! —Se lanzó Bradley a ella.
Tras estar todos subidos, Alyssa empujó las vagonetas hasta que ellas mismas avanzaban solas.
El tren les pisaba los talones, con el Fantasma todavía riendo como loco.
—¡Los tengo a tiro! —Gritó Moon, que también se asomó por una de las ventanas.
Los amigos se agacharon ante el tiroteo.
—¡Vamos a morir! —Exclamó Bradley.
—¡Tengo una idea, separémonos! —Tras esto, Alyssa empujó a Lucius y a Bradley a vagonetas distintas de la de ella.
—¡Alyssa, no! —Bradley intentó volver, pero era demasiado tarde, las vagonetas se separaron.
—¡Sigue a esos dos, yo me ocupo de la chica! —Gritó el Fantasma, empujando a Moon a otro vagón y separándolo del suyo.
—¡Nos sigue el sheriff ése! —Gritó Bradley a Lucius.
—¡Maldita sea, no podrían haber seguido a la otra ambos!
—¡Oye, que es mi amiga!
Los disparos siguieron, mientras el vagón de Moon se acercaba al lateral del de los dos.
—Después de esto, ¡voy a tomarme un merecido descanso eterno! —Moon disparaba cansado. —¡Pero estaros quietos!
—Sí claro, espera que te ayudo a acabar contigo. —Bradley vaciló.
—Sería muy amable de tu parte, gracias. —Moon sonreía.
—¡Es ironía, tío!
—¡Venga ya, maleducado!
El vagón de Moon estaba a su lado ya.
—¡Tenemos que hacer algo, pero ya!
—Tengo una idea…
Bradley se levantó de golpe.
—¡Me rindo!
—Bien hecho chico… —Moon cargó su pistola. —¿Unas últimas palabras?
—Sí… ¿Esas pistolas hacen daño a los fantasmas?
—Pues no… Creo que no… —Moon se puso a inspeccionar su pistola.
—¡Caíste! —Bradley le pegó tal patada al sheriff que acabó saliendo disparado de su vagón.
—¿Y ése tío es la mano derecha del Fantasma?
—No sé cómo le eligió a él… Un momento, ¡Alyssa!
El Fantasma estaba al lado de Alyssa, con su túnica zarandeándose por la velocidad.
—¡Largo! —Gritó Alyssa.
—¿Así recibes a un invitado?
El espíritu saltó al vagón de Alyssa, agarrándola.
—Por esto mismo es mejor hacer las cosas tú mismo…
Poco a poco, fué acercando la cabeza de la joven a las ruedas del vagón.
—¿Sabes lo que se siente cuándo tu cráneo es aplastado por las ruedas de un tren? Deja que te ilustre…
La fuerza del Fantasma era mucho mayor a lo que la chica hubiera pensado, no podía oponer resistencia.
Un golpe hizo que el Fantasma soltara a la joven, que se agarró fuertemente del vagón.
Bradley y Lucius aparecieron detrás.
—Próxima parada: ¡La caída del Fantasma!
De otra patada tiró al Fantasma, gracias a que estaba desprevenido.
—¡Nooooo! —Gritó, mientras se incorporaba y veía cómo se iban alejando. —¡Esta mina será vuestra tumba!
—¡Alyssa, mira!
A los laterales, un montón de explosivos estaban a punto de explotar.
—¿De dónde ha salido esto?
—¡Debe de haber sido el Fantasma!
—¡Agachaos!
Todo empezó a explotar y a derrumbarse, mientras el vagón pasaba a toda velocidad.
Las rocas caían en todas direcciones, chocando contra el vagón, hasta que los golpes cesaron.
—¿Estamos… Estamos vivos?
Alyssa se levantó poco a poco, observando la mina atentamente.
—Parece que sí…
El tren se había detenido por completo. Los amigos bajaron de él, asombrados de que siguieran vivos.
—Alyssa, lo siento, yo no puedo más, esto es demasiado.
—¿Qué?
—No he venido para morir, he venido para ayudarte con esa estúpida historia.
—¡No es estúpida! Mi futuro depende de ella.
—¿Porqué exactamente? ¿No puedes buscar otra historia?
—¡No, necesito ésta, por eso debemos seguir adelante!
Bradley se quedó inmóvil, con una mirada severa.
—Esto no lo haces porque quieras ayudarlos… Es por el artículo, ¿verdad?
Alyssa se quedó en silencio por un momento.
—Por el amor de Dios, responde.
—¿Qué quieres que te responda exactamente? Esto beneficia a todos.
—¿Lo dices para sentirte mejor contigo misma?
—¡Al menos yo intento ser alguien, no como tú!
Bradley se quedó sin palabras ante eso.
—¡Sólo me hice tu amiga porque me dabas pena!
Esas palabras fueron peores que un disparo en el corazón.
—Ya veo… Pensé que eras una buena amiga…
Alyssa miró a los ojos destrozados de Bradley.
—Yo… No quería decir eso…
—Sí, sí lo querías, buena suerte con tu "artículo".
Bradley dió media vuelta y se fué, dejando a Alyssa y a Lucius detrás suya.
—Eso ha sido cruel… —Comentó Lucius.
Alyssa no respondió, en su lugar siguió avanzando por la mina.
