Disclaimer: Ni Naruto ni la obra de Masashi Kishimoto en manga y Pierrot Co., Ltd. en anime me pertenecen, este fic no se hace con fines de lucro solo para entretener.
Buenos días a todos, nuevamente presente para traerles un nuevo capítulo de este fantástico fic, primero que nada quiero agradecer a Adrit126 por todo el apoyo a la historia, me alegra mucho que te este encantando.
Tambien me gustaria aclarar que aunque parezca que Naruto es demasiado fuerte por ahora es con el propósito de ponerlo en situaciones aún más complicadas asi que no se preocupen por eso, asi sin mas dilacion aqui los dejo con el capítulo.
CAPÍTULO
El grupo de Yamato avanzaba sigilosamente a través del bosque, acercándose cada vez más al oscuro refugio de Orochimaru. La tensión estaba en el aire, y el silencio solo era interrumpido por los leves crujidos de las hojas al ser pisadas por sus pies. Naruto, Sakura y Yamato sabían que estaban a punto de enfrentar un gran desafío, uno que podría cambiarlo todo.
Finalmente, llegaron a la entrada oculta de la guarida, un lugar custodiado por una capa natural de vegetación que ocultaba su ubicación. Yamato, sin perder tiempo, hizo uso de su habilidad con el Mokuton para abrir un pasaje entre los árboles. Su expresión era seria, y sus movimientos calculados.
—Este es el momento. Mantengan la calma —dijo Yamato, mientras los troncos se desplazaban para crear un camino que les permitiría entrar sin ser detectados.
Naruto asintió y, con su chakra agudizado, comenzó a sentir las vibraciones del ambiente, intentando detectar la presencia de Orochimaru. Pero, aunque podía percibir su energía, no estaba seguro de si Sasuke se encontraba cerca de él.
—Voy a enviar unos clones para revisar los pasillos —murmuró Naruto, creando rápidamente una serie de ellos, los cuales se dispersaron rápidamente por la guarida.
Mientras tanto, Sai, dentro de la guarida, pensaba en la misión que le había sido asignada por Danzo. Recordaba sus órdenes con claridad: eliminar a Uchiha Sasuke. A pesar de estar allí bajo el pretexto de una alianza, su misión era completamente diferente. Sai salió sigilosamente de la habitación donde Orochimaru lo había dejado y comenzó a moverse en busca de Sasuke. No podía ser detectado, debía ser discreto si quería cumplir con su objetivo.
mientras tanto...
Naruto sentía que los clones comenzaban a explorar la guarida. De pronto, uno de ellos volvió con una señal de alerta. Aunque la presencia de Orochimaru estaba clara, Sasuke aún no se encontraba cerca. Por precaución, Naruto decidió enviar más clones para inspeccionar todos los rincones. Pero eso no pasó desapercibido para Orochimaru.
—¿Cómo...? ¿Cómo pudieron seguirme? —murmuró Orochimaru, desconcertado mientras observaba el entorno.
Orochimaru comenzó a analizar la situación, y recordó un detalle crucial: durante su enfrentamiento con Naruto, éste había tomado su brazo. Ese contacto, aunque aparentemente sin importancia, había dejado una marca. Orochimaru comenzó a buscar con más atención, hasta que, al fin, encontró lo que no quería ver: el sello de rastreo de los Uzumaki, cuidadosamente oculto en su piel.
—¡Ese maldito...! —gritó Orochimaru, furioso. Reconoció inmediatamente el sello, ya que había estudiado a fondo el clan Uzumaki y sus técnicas. En un movimiento rápido y decidido, eliminó el sello de rastreo, sabiendo que era una amenaza que no podía dejar pasar.
Mientras tanto, Sai había localizado a Sasuke. Utilizando roedores de tinta, había seguido el rastro hasta una habitación aislada. Sasuke, aparentemente descansando, no había notado su presencia. Sin embargo, cuando Sai intentó entrar, Sasuke reaccionó rápidamente. Al principio parecía estar dormido, pero en el momento en que Sai se acercó, Sasuke desapareció con un destello de velocidad.
—¿Kawarimi no Jutsu? —pensó Sai, sorprendió, justo antes de girarse para encontrarse con Sasuke, quien estaba ahora a sus espaldas, con el Sharingan activado.
Antes de que pudiera reaccionar, el Genjutsu de Sasuke lo atrapó con una rapidez devastadora. Sai intentó liberarse, pero las serpientes del genjutsu lo envolvieron, dejándolo inmóvil y atrapado en una dimensión alterna. Mientras estaba atrapado, Sasuke le habló con frialdad:
—¿Quién eres tú? —preguntó Sasuke, su voz grave y seria.
Sai no respondió, ya que el Genjutsu lo mantenía completamente inmovilizado. Sin embargo, su mente se debatía entre cumplir su misión o simplemente tratar de sobrevivir.
De vuelta con el grupo de Yamato...
Los clones de Naruto seguían esparciéndose por la guarida, hasta que una gran explosión sacudió todo el complejo. El suelo tembló bajo sus pies, y el sonido de la explosión resonó por toda la guarida, alertando a todos en su cercanía.
—¡Es hora de actuar! —gritó Yamato mientras daba la señal a Naruto y Sakura para moverse rápidamente hacia el origen de la explosión.
Al llegar a la zona de la explosión, el grupo se encontró con una vista sorprendente. Sai estaba tendido en el suelo en una sala abierta debido a la explosión, la cual daba a una vista panorámica hacia el exterior. Estaba observando fijamente a alguien que se encontraba en la parte superior de una estructura cercana.
Naruto, Sakura y Yamato miraron en dirección hacia la figura, y con sorpresa, vieron quién era: Sasuke. Su presencia era inconfundible, y sus ojos, brillando con el Sharingan, demostraban su identidad.
—¿Sasuke? —preguntó Naruto, su voz llena de una mezcla de confusión y preocupación.
Sasuke miró fríamente al grupo, pero no hizo ningún movimiento. El silencio que siguió fue tenso, cargado de una expectativa peligrosa. Sasuke había reconocido a Naruto, y lo mismo ocurría con Naruto, quien sentía una mezcla de nostalgia y rabia al ver al Uchiha en esa situación.
La batalla de voluntades había comenzado, pero esta vez, el destino de cada uno de ellos parecía estar en un hilo mucho más delgado de lo que cualquiera podría haber anticipado.
El aire en la guarida estaba cargado de tensión. Después de que Naruto y su grupo se adentraran en el territorio de Orochimaru, la aparición repentina de Sasuke cambió por completo el rumbo de los acontecimientos. Con la mirada fija en Naruto, Sakura y Yamato, Sasuke no tardó en darse cuenta de que se encontraba frente a sus antiguos compañeros.
Naruto, sin vacilar, lo miró fijamente y, con calma, respondió:
—Estoy aquí para llevarte de vuelta a Konoha, Sasuke —dijo Naruto con una expresión seria.
Sakura, a su lado, asintió, mostrando una expresión firme de apoyo.
—Es lo que más necesitamos... que regreses —afirmó, con la esperanza brillando en sus ojos.
Sasuke, sin embargo, no compartía el mismo entusiasmo. Su rostro se torció en una sonrisa burlona y, con su tono habitual de desdén, replicó:
—¿De verdad piensas que es tan fácil? Deberías dejar de perder el tiempo, Naruto. Lo que realmente deberías hacer es ponerte a entrenar si quieres alguna oportunidad contra mí.
Las palabras de Sasuke calaron profundo en Naruto. Aunque por un momento parecía calmado, algo dentro de él se encendió.
—No estoy perdiendo el tiempo, Sasuke. Y te aseguro que ahora soy más fuerte que tú —respondió Naruto, molesto, pero con firmeza.
Sasuke se tensó por un momento, sus ojos brillaron con intensidad, pero no dijo nada más. La rivalidad entre ellos aún era palpable.
Fue justo entonces cuando Orochimaru y Kabuto hicieron su aparición, saliendo de las sombras y acercándose a Sasuke. Orochimaru observó la escena con interés, pero no tardó en lanzar una advertencia a su discípulo.
—Sasuke, no te confíes. Naruto es mucho más fuerte de lo que crees. Ahora mismo, no es el momento adecuado para que te enfrentes a él. —Orochimaru miró a Sasuke con una expresión seria, intentando evitar lo que podría convertirse en un enfrentamiento innecesario.
Sasuke frunció el ceño y, sin decir palabra alguna, desapareció de donde estaba, moviéndose con una velocidad impresionante. Tan rápida fue su acción que ni Sakura ni Yamato pudieron seguirle con la mirada. Pero Naruto sí lo notó.
En un abrir y cerrar de ojos, Sasuke se encontraba de pie a la par de Naruto, mirando al rubio con una sonrisa burlona.
—No has cambiado nada, ¿verdad? —dijo Sasuke, confiado en su habilidad para sorprender a su antiguo compañero.
Pero, para su sorpresa, Naruto desapareció de repente, envuelto en una nube de humo. Sasuke frunció el ceño, confundido, y pronto se dio cuenta de que todo había sido un clon. El verdadero Naruto apareció detrás de él, de espaldas a espaldas, con una expresión tranquila y segura.
—No soy el mismo de antes, Sasuke —dijo Naruto con una voz firme, pero llena de una confianza renovada.
Sasuke se quedó en silencio, sus ojos recorriendo rápidamente la habitación en busca de algún indicio de lo que había sucedido. No había sentido ningún movimiento, nada que indicara el truco de Naruto. En ese momento, se dio cuenta de que algo había cambiado, y que no era tan sencillo como antes.
Desde su posición, Orochimaru observó la escena con atención y, al ver lo que había sucedido, reconoció de inmediato la técnica del Hiraishin no Jutsu.
—Así que plantó el sello sin que me diera cuenta... —murmuró Orochimaru, un tanto sorprendido por las habilidades de Naruto. La situación comenzaba a volverse mucho más complicada de lo que había anticipado. El joven Uzumaki estaba mucho más allá de lo que había pensado.
Naruto, sin perder la concentración, volteó hacia Sasuke, quien también giró hacia él al mismo tiempo. El ambiente estaba cargado de tensión, y la energía de ambos combatientes estaba a punto de estallar. Sasuke desenvainó su espada con una velocidad mortal, mientras que Naruto sacaba un kunai de tres puntas, similar a los que usaba su padre.
Ambos se enfrentaron en una postura desafiante, dispuestos a chocar.
Sasuke, con una risa burlona, miró fijamente a Naruto.
—Te has equivocado, Naruto. Has cometido un error... —dijo Sasuke mientras sus ojos brillaban con intensidad. En un abrir y cerrar de ojos, activó un Genjutsu, y el mundo que rodeaba a Naruto se distorsionó de inmediato.
Dentro de la mente de Naruto, apareció una figura familiar: una bestia gigante, con ojos rojos brillantes y una feroz expresión. Era el Kyubi, la bestia de nueve colas que vivía dentro de Naruto.
Naruto observó a la bestia desde una posición desconcertante, pero estaba acompañado de Sasuke, que se reía con burla.
—Así que, este es el monstruo en tu interior... —dijo Sasuke, mirando al Kyubi con desprecio. —Así que de aquí viene tu fuerza.
El Kyubi, en su forma de chakra, rugió furioso y observó a Sasuke con atención.
—Así que eres tu... —dijo el Kyubi con voz profunda y poderosa. —Ahora entiendo... esos ojos, ese chakra... eres un Uchiha.
Sasuke, con una expresión imperturbable, repitió sin sorprenderse.
—Así que no es la primera vez que encuentras a un Uchiha. Entonces, eres el Kyubi.
El Kyubi se rió burlonamente.
—Tus ojos, tu chakra... que es más siniestro que el mío son como los de Madara, definitivamente me recuerdan a él. Sin embargo, aún no estás a la altura de Naruto. Y mucho menos al nivel de poder que tiene ahora... —dijo el Kyubi, sus ojos destellando con una feroz ira.
De repente, el Kyubi rugió y, con su fuerza, liberó a Naruto del genjutsu y a Sasuke de su mente. La imagen de la bestia desapareció tan rápido como apareció, y ambos volvieron al mundo real.
Sasuke, retrocediendo varios pasos, se encontró desorientado por un instante. Nunca había experimentado algo como eso, y no entendía cómo Naruto había podido liberarse de su genjutsu con tanta facilidad.
Naruto lo miró fijamente, y en sus ojos brillaron unos destellos fugaces de color rojo, un brillo que solo Sasuke logró notar.
—Para tu mala suerte, ahora los genjutsu no funcionan en mí. —Naruto dijo esas palabras con total confianza, su rostro serio mientras se preparaba para cualquier cosa que Sasuke pudiera intentar.
Sasuke, molesto y confundido por lo que acababa de suceder, se alejó rápidamente, regresando a su posición inicial junto a Orochimaru. Su mente estaba llena de dudas, y por primera vez, comenzó a cuestionar si realmente conocía a Naruto tanto como pensaba.
Orochimaru observó todo en silencio, preocupado por la creciente habilidad de Naruto y las imprevisibles complicaciones que esto traería.
La guerra que se avecinaba estaba lejos de ser resuelta, y las líneas entre amigo y enemigo comenzaban a difuminarse más de lo que nadie podría haber imaginado.
