El verdugo;

Se lamenta * ah, ¿Cuánto tiempo voy a seguir matando personas inocentes?

El ministro del gabinete;

Se lamenta * ah, ¿Cuánto tiempo voy a tener qué seguir ganándome el favor de esa chica?

La gente:

Se lamenta * ah, ¿Cuánto tiempo debemos de soportar esta hambre?

La hija del mal es la única qué sonríe

Con una expresión de satisfacción ella se sienta en su trono

Su decreto resuena desde muy lejos

Amai:

¡Ya, arrodíllate ante mí!