Ladies and Gentlemen!
Aquí si les advierto desde el principio: Exceso de sensualidad. Leer bajo su propio riesgo, como han visto en la clasificación de la historia misma, es para publico maduro. La razón por la que puse esta clasificación, la podrán leer a continuación, si así lo desean. Una vez que están advertidos, espero que disfruten de esta bella historia.
It's time to read!
It's showtime!
Aclaración: Genshin Impact no me pertenece. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias que se podrán leer a continuación.
Aclaración: Con estas historias no estoy cobrando por ninguna ganancia o regalía. Solo escribo para el entretenimiento de todo público pidiendo permisos al autor. Cualquier aclaración, pueden escribir en los comentarios su opinión al respecto.
-Diluc-
Diluc Ragnvindr era adicto a ella y esa melodiosa voz que lo único que puede hacer, es gritar su nombre con cierto amor, con cierto cariño, pasión y lujuria una y otra y otra vez. Estaba más que seguro que para el día siguiente, su garganta le volvería a doler y ya se les estaban acabando las excusas tontas que luego se les ocurría decir a la pequeña Paimon y que sorprendentemente, se creía todo lo que decían.
Agradecían internamente que la pequeña ya no preguntara más. Lo que menos querían, era morir avergonzados ante tantas sospechas que eran capaces de levantar. En especial por aquellos "piquetes de mosquito" que se podían apreciar en algunas partes de sus cuerpos que quedaban al descubierto.
Pero si era sincero, ese no era el momento ni la ocasión para preocuparse por cosas como esas. Porque cuando ella regresa y pone un pie en el Viñedo, no hay nada que pueda o desee detenerlos. Era imposible separar su vista de aquella gran sonrisa que le dedicaba en cuanto se ven después de un largo tiempo. Cuando se encuentran al lado del otro, se embriagaban de su presencia y esos tiernos roces que le provocaba escalofríos. Aquella tierna risa que siempre le dedicaba al ver que estaba logrando su cometido, provocaba en él miles de emociones que explotarían en cualquier momento. Ante la distracción del mundo entero, era capaz de cargar a esa viajera entre sus brazos y dejarla sin habla en un rincón de su mansión. Aquellos labios que besaba con desesperación, aquella suave piel que chocaba contra él.
Tenían que aguantar hasta que llegara el momento perfecto y así continuar con lo que habían dejado pendiente en el día.
Salió de sus pensamientos en cuanto sintió como ella había escondido su rostro en la almohada ante aquel fuerte gemido que salió desde lo más profundo de su pecho. Su mano se encontraba húmeda en algo tan delicioso y dulce como la miel que no pudo evitar sonreír. Lumine se encontraba pidiendo un poco más. Rogaba para que no se detuviera en lo que estaba haciendo. Rogaba por él y ese toque especial que era capaz de llevarla hasta la luna.
-Que sensual -Susurro en el odio de aquella viajera de dorados cabellos.- ¿Tanto lo quieres? ¿Tanto lo deseas?
-Por favor -Suplicaba Lumine con ojos llorosos, con un bonito sonrojo cubriendo sus mejillas y unos dulces labios hinchados de tantos besos que había tomado de ella.- Te necesito
-Lo sé -Beso la cabeza de ella con ternura.- Yo tampoco aguanto más -En cuanto sus miradas se encontraron, sus labios volvían a pegarse con desesperación que al momento de separar sus labios, un fino hilo de saliva era visible entre ellos dos.- Perdona por hacerte esperar tanto -Murmuro mientras sus grandes manos recorría aquel pequeño y delgado cuerpo que conocía ya a la perfección desde hace algún tiempo.- Pero déjame disfrutar y amarte como se debe
Una suave risita salió de él en cuanto obedeció esas demandas. La sintió estremecerse por aquellos suaves besos y mordidas que depositaba tanto en su cuello como en la espalda desnuda. Subiendo una de sus manos junto con las de ella en la parte de arriba de la cabeza y un escandaloso gimoteo de ella como un fuerte gruñido de él, fue como el movimiento de caderas empezó para no querer detenerse hasta encontrarse satisfechos.
Había entrado en ella, tan dulce y acogedor se sentía que estuvo a punto de mandar todo su autocontrol muy lejos sin boleto de regreso.
Una danza hipnótica, el choque constante de sus cuerpos provocaba que ambos soltaran grandes suspiros. Con su mano libre, se dedicó acariciar aquellos senos que lo volvían loco, la suavidad de los mismos, provocaba que los apretara un poco. Tomaba sus caderas con un poco de fuerza cuando sentía que ella estaba cayendo. Bajaba un poco más su mano a esa zona para hacerla sentir bien.
Presionaba con suavidad su vientre, el lugar donde se encargaría de llenar con su esencia.
-¡Diluc! -Escuchaba a Lumine gritar su nombre en repetidas ocasiones.- Ya no más, ya no puedo aguantar más
-Aun no -Murmuró cerca de sus labios.- Un poco más
Si, aquello se sentía muy bien.
Se sentía tan bien que no podía evitar amarla más de lo que ya lo hacía. No podía evitar quererla y sentir como su deseo por ella crecía y se desbordaba hasta un punto en el que ya no podía controlarlo.
¿Desde cuándo empezó amarla?
Desde hace algún tiempo.
Se enamoro de su fuerza y su valentía. Aquel coraje con el que siempre carga, era imposible separar su vista de aquella fuerza bruta con la que siempre derrota a sus enemigos. Le provoca cierta comezón en el pecho cuando la ve pelear, que es imposible no emocionarse y no querer perder contra ella. Las grandes carcajadas que es capaz de soltar como lo amable que es con todo el mundo.
Fue cuando se dio cuenta que será imposible separar su vista de ella. Se había visto atrapado en un par de ocasiones en aquellos dorados ojos que no podía evitar desviar su mirada de ellos con un sonrojo en su rostro y una suave risita viniendo de ella.
La forma en la que suele enojarse o castigar a los tipos malos. La forma en que arruga el ceño o hace un tierno puchero. La forma en que muerde sus labios para concentrarse o hace bromas todo el tiempo a la pequeña Paimon.
Le encantaba ver toda faceta de ella. Le fascinaba descubrir cosas nuevas de ella.
Cayo perdidamente enamorado cuando fue aquel tierno beso a escondidas de los demás.
Aquellos delgados brazos cayendo por sus hombros, esos dulces labios que sabían a sus dulces uvas. La tierna forma en que se paraba de puntitas para poder alcanzarlo y ese calorcito que era capaz de llegar hasta sus orejas. Las suaves caricias a sus cabellos como el corazón que golpeaba con desesperación su pecho. Se sorprendió al principio, era una sensación nueva, algo desconocido, pero que poco después cayo sin la posibilidad de levantarse. Con sus manos sobre la pequeña cintura de ella, los pequeños besos que se daban y las grandes sonrisas que se encontraban en sus rostros.
Tan correcto, tan especial. Ya no lo podía evitar más.
¿Así era como se sentía el amor?
Un amor que todo ese tiempo quiso evitar porque sentía que no era merecedor del mismo. Todo el daño por el que paso, todas las lágrimas que derramo, toda la desesperación que se acumuló en su corazón. Los gritos de dolor que lastimaron su garganta junto con el deseo de ya no querer vivir.
Desapareció en cuanto ella se encargó de tomar su mano y cuidar con cariño su corazón.
¿Quién hubiera imaginado qué este llegaría a su lado de manera repentina y pondría su mundo entero de cabeza?
No había maldad en ella, no había crueldad. Lo sabía muy bien porque lo que ella más le entrego, fue un sincero y tierno amor.
Un amor que le causaba cosquillas en su corazón y que provocaba que una tonta sonriera apareciera en su rostro por el resto del día.
Un amor que le causaba un poco de vergüenza al casi ser descubierto por sus empleados. Aunque estaba más que seguro que todos ellos lo sabían por la forma en que siempre observaba desde su ventana a esas dos que pasaban a su mansión a jugar un poco. Era capaz de soltar una pequeña risita mientras les decía a todos que las dejaran estar el tiempo que ellas quisieran.
Un amor del que no podía evitar preocuparse al ver que aparecían más cicatrices en aquella blanca piel. Cuando la veía herida, a su lado siempre se encontraba un par de vendas y algo más para desinfectar. Miraba con cierto dolor aquellas viejas heridas que solo deseaba querer estar a su lado, así ella no se pondría en aquel peligro constante, así ella podría regresar con bien a su hogar.
Un amor del que ya no puede vivir. A su lado, encontró una gran felicidad, encontró el lado bueno del mundo. Un amor donde encontró al fin la luz que iluminaba aquel camino lleno de dudas y miedos.
Fue de esa manera en la que cayo de amor por ella.
Sus sentimientos crecieron. Aquellas miradas poco a poco empezaron a cambiar, sentimientos tan vergonzosos y pensamientos que querían hacer realidad en algún momento. Sentían que ya no era suficiente aquellos pequeños besos y duces abrazos que se daba cuando caía la noche y ellos dos se encontraban solos. Sentían que querían algo más, algo que ya no podían evitar más entre aquellos tiernos roces que subían cada vez más de nivel.
Enredarse entre sus piernas, perderse entre aquellos abrazos. Saborear aquellos dulces labios, disfrutar de los suspiros.
Una sensación que conocieron una vez hace ya algún tiempo y de la que ahora, ya no podían vivir.
Es de esta manera en la que podemos regresar a un presente donde entregan cuerpo y alma. Donde muestran sus tiernos corazones en bandeja de plata y dejan libre aquellos deseos que no deseaban controlar.
Algo que ansiaban, algo que saboreaban desde hace algún tiempo.
Que bien se sentía.
Con Lumine sobre su cuerpo, podía apreciarla mejor que era inevitable que se le hiciera agua la boca ante tal figura tan hermosa la que se encontraba brincando sin poder controlar aquellos gemidos que salían de ella. Sonrió ante tan exquisita figura, que se levantó un poco para poder besar aquellos labios, pasar detrás de su oreja aquellos dorados cabellos y en cuanto se separaron, perderse en aquellos dorados ojos que lo miraban con deseo. Detuvo todo movimiento de sus caderas, aunque ella se quejó en el momento que se detuvo, Diluc sonrió.
-Déjame apreciarte un poco más -Susurro con cariño.- No quisiera que esta noche se acabara tan rápido -Beso su frente, sus mejillas y su nariz. Bajo su rostro para poder besar aquellos hombros desnudos y rozar con suavidad su nariz en su cuello.- Quédate conmigo, quédate a mi lado
Lumine soltó una pequeña risita ante tal deseo.
Tomando la mano de Diluc entre las suyas, llevo la misma justo donde se encuentra su corazón.
-Aquí estoy -Susurro con cierta sensualidad que Diluc gruño un poco.- No me iré de tu lado
-Otra vez -Murmuro Diluc reanudando el movimiento de sus caderas.- Dilo, otra vez
-No me iré -Gimoteo Lumine ante aquel movimiento. Pasando con suavidad sus brazos por aquellos anchos hombros, recargo su mentón en el hombro del de cabellos rojos.- No me iré de tu lado, Diluc
-Lumine -Susurro el nombre de la viajera. Para Diluc, era imposible controlar aquel instinto casi animal con el que sus caderas se movían. Ya no había nada que los detuviera, aquel maravilloso clímax estaba a punto de llegar.- Te quiero -Gruño mientras abrazaba con un poco más de fuerza a su chica de dorados cabellos, sintiendo como sus pechos se pegaban y el sudor los hacía sentirse pegajosos, pero eso era algo que no les interesaba, solo querían estar unidos.- Te amo
-También te amo
Un largo gritito se escuchó venir de Lumine al mismo tiempo que se escuchaba un fuerte gruñido por parte de Diluc. Habían llegado a ese maravilloso clímax donde los dejaba agotados y caían rendidos en la cama. Sintió a su dulce viajera estremecerse sobre su cuerpo, igual que todas las veces anteriores, había terminado dentro de ella y la viajera dichosa se acurrucaba en su pecho.
El de cabellos rojos sonrió con cariño mientras besaba con dulzura la frente de ella.
-No creo que pueda regresar de esta manera con Paimon -Susurro Lumine.
-Está bien -Carcajeo un poco Diluc al sentir aquellas suaves manos sobre sus costillas, subiendo las mismas a su pecho y jugueteando un poco con sus cabellos sueltos.- De todas maneras, no es como si quisiera dejarte ir
En cuanto sintió que Lumine volvía a sentarse en su cadera, con aquellos movimientos que le sacaban suspiros y que era capaz de volver a despertarlo. Con aquella mirada coqueta y sonrisa que era capaz de volverlo loco. Diluc no pudo evitar tomar la misma y depositarla con mucho cuidado sobre la cama. Besando aquellos carnosos labios con movimientos frenéticos y volviendo a meterse entre aquellas delgadas piernas, como si estuviera aceptando la invitación de la misma a continuar a una ronda más.
Nunca se aburriría de ella, siempre habría cosas nuevas que aprender de la misma.
En cuanto ambos se separaron, se miraron con cariño. Lumine alzaba su mano a la mejilla de este.
-No me iré de tu lado -Susurro una última vez ella.- Así que tampoco te vayas, quédate aquí conmigo
-Siempre estaré aquí
Pequeñas risitas soltaron. El suave movimiento de caderas volvió a empezar.
Aquella noche, sin duda, seria larga y especial para ambos.
Su corazón golpeando con rapidez su pecho, los tiernos suspiros y el sudor se hacía presente una vez más en aquella habitación. Nunca llego a imaginar que podía amar de esa manera tan intensa que, por primera vez en su vida, no quería dejarla ir a pesar de que tenía miedo a caer. Todo se sentía nuevo, todo se sentía desconocido, pero estaba más que seguro de querer correr el riesgo. Porque sabía muy bien que su dulce viajera le brindaría momentos especiales, sentimientos únicos. Una sonrisa que siempre lo saludará en cuanto ella regrese y él, estará siempre esperando por ella en la entrada de su casa para recibirla con un fuerte y gran abrazo como un apasionado beso en los labios.
Quizá todo aquello sonaba como algo cursi, pero era lo que realmente dictaba su corazón mismo.
Era lo que realmente deseaba.
Por eso, en cuanto abrió los ojos a la mañana siguiente y se encontró con ella durmiendo a su lado, la sonrisa de Diluc era demasiado grande que sentía que nada podía arruinar ese momento. Alzo su mano para acariciar aquellas suaves mejillas, pasar detrás de la oreja de la chica un mechón de cabello dorado que había cubierto su bello rostro. Se sonrojo un poco al recordar un poco lo que había pasado en esa noche que cubrió un poco más el pecho de ella ante aquellas mordidas que eran demasiado visibles. Soltando un pequeño suspiro, no pudo evitar pensar que ahora si iba a ser realmente difícil salir de esa sin que Paimon preguntara y sin que sus empleados los voltearan a mirar con una sonrisa en su rostro.
Prefirió olvidarse de aquellas preocupaciones. Movió su cabeza de un lado a otro y se acercó un poco más a ella, aún tenía bastante sueño y quería dormir un poco más.
-Buenos días -Murmuro Lumine. La vio abrir un poco sus ojos, sacudirse un poco sobre la cama y hacerse bolita mientras soltaba un gran bosteza.- ¿Ya es de mañana? ¿Tan rápido? Sentí que no dormí mucho
-Tampoco dormí mucho y sé muy bien porque -Se quejo un poco al sentir un pequeño golpe a su brazo. Bajo un poco la vista, se veía tan avergonzada que no pudo evitar pensar que tal vez estaba recordando lo que hicieron hasta hace apenas unas horas.- Aun es demasiado temprano, ¿Quieres quedarte un rato más? -Suspiro un poco.- Estoy más que seguro que todos se darán cuenta y no van a querer molestarnos ahora
-Mientras le pongan más comida a Paimon, ella no se acordará de mi hasta mucho tiempo después -Carcajeo un poco Lumine ante su compañera glotona. Hizo un pequeño gesto de dolor. Le estaban doliendo un poco las caderas y no era necesario decir el porqué. Se encontraba tan avergonzada que apenas pudo voltear al dueño del viñedo.- ¿Podemos tomarnos un baño? Creo que ambos lo necesitamos
-¿Te quedaras más tiempo conmigo?
-Ayer te asegure que no me iría de tu lado -Hizo un pequeño puchero. Era interesante, aquellas dulces caricias apenas estaban empezando y no podía evitar estremecerse ante ellas. Se sentía tan bien que aquellas pequeñas risitas que soltaba Lumine, poco a poco fueron cambiando a suaves suspiros.- ¿Acaso lo olvidaste?
-Tal vez tengas que hacerme recordar lo que me dijiste ayer
Ambos soltaron pequeñas carcajadas.
¿Era necesario recordar?
Era demasiado obvio que en cuanto tuvieron oportunidad, compartieron dulces besos y cuando menos se lo espero Lumine, fue alzada entre los fuertes brazos de Diluc. Entre pequeñas bromas y tiernas sonrisas, ambos se dirigieron a la bañera. Estaban más que seguros que iban a necesitar un tibio baño, aunque tal vez, se encargarían de hacer algo más dentro de aquel lugar, pues tal y como dijo, necesitaba hacerle recordar que no se iría de su lado.
No sabían lo que pasaría después, el futuro era incierto.
Pero de lo que estaban completamente seguros, que su tierno amor nunca desaparecería.
Este crecería cada vez más, será tan intenso que no desearan volver a separarse.
Diluc Ragnvindr encontró en su dulce viajera, un amor eterno.
Su amor eterno.
¡Muchas gracias por leer!
Y terminamos la región de Mondstadt con uno de mis personajes y husbando favorito, nuestro maravilloso Diluc. Puede que a muchos les haya arruinado el 50/50 pero a mí no, escogeré a mi personaje pyro favorito siempre. Aunque, no fue mi primer cinco estrellas, muy pronto lo conocerán. Así es como daremos la bienvenida a la región de Liyue, mi región favorita del juego.
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¡Nos vemos a la próxima!
Atte.: AnZuZu Dragneel
Fecha: Martes 17 de Diciembre de 2024
