-¡Hola!

Tras la elección de prefectos en la que Scorpius había vuelto a quedar en segundo lugar, parecía que la suerte comenzaba a sonreírle un poco. Aquella tarde, concretamente, hizo que se encontrara prácticamente de bruces con Lily Potter en la biblioteca. La chica le sonrió abiertamente.

-¡Hola! ¿Qué tal?- solo se le ocurrió decir, sorprendido.

Ella se encogió de hombros.

-Solo una semana de clase y ya agobiada con los T.I.M.O.S. Supongo que a ti te pasará lo mismo con los É.X.T.A.S.I.S

Se acordó de sus exámenes por centésima vez en pocos días.

-Merlín, sí, qué horror, maldito el día en el que Rose consiguió que sacara un Supera las Expectativas en el T.I.M.O de pociones...

-Creo que te entiendo. Badgreen ya nos ha hecho la vida imposible mandándonos mil trabajos que hacer...estaba buscando un buen libro de pociones para ellos- se explicó.

-¡Entonces creo que puedo ayudarte!- la llevó por toda la estantería de pociones. Ella lo seguía dudosa- cuando se me atascó la asignatura a mediados de quinto, Anderson me recomendó unos buenos libros, y con un poco de paciencia consigues que acaben saliendo bien los mejunjes...oh- se sorprendió- parece que vas a tener que esperar- el hueco del libro estaba libre- alguien ya lo ha cogido prestado.

-No importa- dijo Lily, un poco desanimada- le preguntaré a Rose cuando tenga un momento, ella siempre procura ayudarme.

-Puedo explicarte yo, si quieres- se ofreció, con mucho valor. Ella pareció sorprendida, pero también pareció pensarlo- es decir, puedo intentarlo. Quizás no te convenza pero por probar no pasa nada.

-Bueno- acabó cediendo- ¿pero no estabas ocupado?

-He venido a estudiar con Josh mientras Grace está en las pruebas del equipo, no le importará si tardo un poco en volver- explicó, todo en voz baja, lo que hacía que tuviera que acercarse más a la chica (cosa que no le importaba en absoluto). Se sentaron en una mesa apartada, ya que Lily había venido con sus amigas y a ella tampoco le hacía gracia que fueran a estar soltando sonrisas irónicas e incomodando a Scorpius- además, ahora que Mawson es el nuevo capitán Josh está todavía más seguro de que no volverá a jugar al Quidditch.

-¿Por qué lo dejó? Era un buen cazador, y es un chico fuerte.

-Le quitaba mucho tiempo de sus estudios, ya que es un vago y tener menos rato entre libros no hacía sino que se notara más. Le querían en el equipo porque siempre fue fuerte, pero a Josh le gusta más seguir la liga que jugar al deporte.

-Yo me planteé jugar el año pasado, pero no quería vivir a la sombra de mamá mientras estuviera en los partidos.

-¿También serías cazadora?

Se estaban empezando a olvidar de los deberes.

-Me gusta mucho, tanto cazadora como buscadora, pero eso siempre era más cosa de mis hermanos. Ellos siempre tenían que jugar en el equipo contrario para ser los dos buscadores. Aunque al final...James acabó de golpeador con Louis y Albus fue el único que siguió con la idea de ser buscador.

Scorpius rio un poco imaginando la escena. Una vez más le entró la nostalgia. Él había sido hijo único.

-¿Se llevan bien tus hermanos? Nunca me pareció que se llevaran mal, pero no se les veía mucho juntos.

Ella se encogió de hombros.

-A veces discuten demasiado...pero en general sí. Y se quieren, que es lo importante. James suele caer mucho mejor, pero Albus es muy listo a su manera. Hasta un poco persuasivo.

-Y tú has heredado lo mejor de ambos ¿no?

Una vez más, Lily pareció descolocada, y con una tímida sonrisa se lo coloraron las mejillas.

-Me refiero...acabas de persuadirme para que te ayude.

-¿Yo?- se burló Lily- ¡Tú te has ofrecido!

-Shhhh- les llamó la atención la nueva bibliotecaria. Ambos se recompusieron.

A Scorpius le pareció un regalo el tiempo que dispuso de la atención de Lily. Sus grandes esfuerzos con Rose en pociones habían valido muchísimo la pena, si el premio eran unos minutos con ella, explicándole la lección y teniendo tiempo para bromear. Estuvieron mucho rato intentando solucionar las dudas de la chica.

-¡Creo que lo entiendo!- proclamó Lily- ¡he entendido dónde estuvo mi fallo el otro día!- lo miró- mezclé la coclearia nada más echar el agua del río Lethe. Tendría que haberme estudiado las propiedades antes de intentar la poción- se reprendió a sí misma.

Él se burló.

-Si alguien se la hubiese tomado le habría explotado el cerebro.

-Ojalá le hubiera dado un poco a Badgreen.

Se rieron de nuevo, pero tras unos segundos volvieron a quedarse callados. Scorpius comenzó a sentir con angustia que la conversación no daba para más.

-Tendría que volver con mis amigas- se excusó Lily, al darse cuenta también de que ya llevaban mucho rato juntos.

Él asintió, conforme. Comenzó a levantarse de la mesa.

-Si tienes alguna otra duda...sin problema te ayudaré.

-Gracias. Y cuenta con ello, estoy muy verde como has podido comprobar.

-Búscame- solo dijo Scorpius, marchándose también, con una sonrisa en los labios.

-¡Por fin te encuentro sola!

A Edith casi se le caen los libros del brazo. Había tenido el enorme placer de no encontrarse con Hugo Weasley en todo lo que llevaban de curso, pero por lo visto el destino era caprichoso y en algún momento tendría que soportarlo de nuevo. El eterno enamorado de su amiga Clary. Todavía no entendía cómo ella era tan ciega respecto a lo que el chico sentía. Aunque, por lo que había entendido, a diferencia de otros veranos ellos dos apenas se habían visto.

La chica le echó una extraña mirada, mientras ambos comenzaron a dirigirse al aula de herbología. Ambos habían sacado buena nota en sus T.I.M.O.S en la asignatura, a diferencia de Clary que se centraría más en Aritmancia e Historia de Hogwarts.

-¿Cómo ha estado tu verano? Espero que mejor que el mío- dijo sin embargo con un ligero tono jovial.

-Bien- contestó secamente- ¿Qué quieres, Weasley?

-¿Por qué iba a querer algo?- se hizo el inocente- solo ser simpático, te lo debo un poco después de lo que nos pasó el año pasado, ¿recuerdas?- Edith recordó la histeria de Clary cuando ocurrió lo del veritantrum, y su propio enfado- debo confesar- siguió contando con rapidez, como si no quisiera ser interrumpido- que me sorprendes. Has cambiado mucho este verano ¿no?

Desvió la mirada. Mucha gente se lo decía. Había perdido bastante peso, y esos molestos granos adolescentes seguían con ella, pero muchos habían desaparecido ya. Sin duda la naturaleza se había portado mejor con ella que con muchas de sus compañeras.

-Es posible- solo contestó.

-¿Pero estás bien, no?- siguió presionando, en su intento por ser el mejor de los chicos de Hogwarts.

Ella abrió mucho los ojos y pareció tensarse. Pero la percepción de Hugo era nimia y no se fijó. En seguida se recompuso.

-En serio, Weasley, qué quieres.

-Qué no quiero, más bien. No quiero llevarme mal contigo.

-¿Y por qué? ¿No estarás intentando por fin declararte a Clary, no? No, no te veo capaz...

Lo miró para ver su reacción, pero Hugo se quedó mudo todo el rato, con cara de circunstancias.

-¿Lo vas a hacer?- preguntó, admitiendo que se había sorprendido- ¡genial! Así por fin podrá darte calabazas.

-El caso es que no pretendo que me de calabazas- contestó, poniéndose más serio.

-Mira, Weasley...Hugo- se corrigió- no tengo mucho tiempo para banalidades, así que solo te diré que cada vez que yo o alguna de mis compañeras le insinúa a Clary que estás tontamente enamorado de ella, lo niega rotundamente. No sé cómo te las has apañado para no haberle dado ni una mísera señal- aquello devastó un poco al chico- así que si vas a hacerlo sé claro, y aunque sé que no siente lo mismo que tú ni de lejos, te quitarás un gran peso de encima si lo haces.

Hugo se puso delante de Edith para cortarle el paso.

-Por favor- comenzó lo más serio y suplicante que pudo- Edith no te estoy pidiendo que hagas milagros, si no siente lo mismo...que por mucho que tú digas yo creo que en el fondo sí, pues...lo dejaré estar, pero quiero que esto salga bien. Ayúdame.

-¿Cómo voy a ayudarte yo?- preguntó, sorprendida por la insistencia de Hugo.

-Solo háblale bien de mí, si tiene dudas...yo te demostraré a ti primero que soy bueno para ella y si luego ella me deja pues...se lo demostraré yo mismo.

-Ella ya te conoce, no hay nada que pueda decirle...

-¡Eres su mejor amiga! ¡Influyes mucho en ella!

-¡A lo mejor no hay que centrarse en ella, sino en ti!

Hugo frunció el ceño.

-¿A qué te refieres?

-Mira, a ella no le gustas ahora- remarcó- pero quizás si modificas un par de aspectos, como por ejemplo tu inmadurez...eso ayudaría.

-¿Y tú me echarías una mano con eso?- preguntó aún un poco desorientado y emperrado en su objetivo.

-Me estás pidiendo... ¿Qué te ayude cambiar?

-¿Lo harías?- preguntó esperanzado.

-Tú no quieres cambiar.

-Por Clary sí.

Hasta ella no pudo evitar ablandarse un poco.

-Mira- lo apartó de su camino- ahora no tenemos tiempo, hay que ir a clase.

-¿Me ayudarás?- repitió.

-¡Puede!- le gritó, a pesar de que Hugo iba muy pegado a ella, ya que iban al mismo sitio.

-Tres semanas.

Rose desvió la vista de sus apuntes de Aritmancia. Llevaba ya unos minutos sin prestarles atención: últimamente, en aquellos días, no podía evitar ponerse a pensar cada dos por tres en Ann, Harley, sus padres (que casi colaboraban con el cuerpo de Aurores en calidad de dos más), en Albus...

Y la verdad, la presencia de Grace ayudaba, y no ayudaba. Ayudaba porque se había dado cuenta de que podía confiar claramente en ella, y se estaba convirtiendo en una gran amiga, cosa que jamás habría pensado un par de años atrás, pero no ayudaba en situaciones como aquella, en las que la Slytherin le reprochaba las desgracias del mundo mágico como si Rose tuviera la culpa.

-Tres semanas- repitió la pelirroja desorientada.

Grace se sentó a su lado, ruidosamente.

-Mira, he intentado no agobiarte, de verdad- Rose tuvo ganas de rodar los ojos ante una mentira tan descarada- pero ya basta, si tú no lo averiguas lo haré yo.

-¿De qué hablas ahora exactamente?- cuchicheó ella.

A la rubia le costó admitirlo.

-Albus- murmuró.

Rose no supo qué contestar.

-¡Ha pasado casi un mes, Rose!- le recordó, como si su amiga no lo supiera.

-Ya lo sé, pero no se puede tener tanta prisa por adelantar acontecimientos...queremos que se traguen la mentira.

-No me hagas reír- contestó Grace, indignándose todavía más- la gente no para de decir que no tienes una depresión un poco rara, dado que sigues viniendo a la biblioteca, que es lo que acostumbras a hacer normalmente.

-He dejado el equipo, y mi prefectura- se defendió Rose, un poco dolida.

-Lo sé, pero a veces me da la impresión de que no es suficiente.

Rose respiró hondo. Es posible que a veces ni ella misma se creyera en absoluto lo que estaba haciendo.

-Hoy es...

-Martes- completó Grace.

-Para el fin de semana, Al ya tendría que estar aquí. Y yo debería de haber ido a ver a...ya sabes- nunca se atrevía a hablarlo abiertamente- llevo días sin saber nada de ellos. Pero Albus está bien- la tranquilizó, por cuarta o quinta vez desde que el curso había comenzado- mis padres y mi tío me mandan cartas confirmándomelo, y estoy segura de que Al mismo piensa mandar alguna carta antes de volver.

Grace paseó su mirada por la biblioteca, nerviosa.

No era muy justo pagar con Rose todos los problemas, la chica ya tenía bastante. El día anterior, aprovechando la vuelta a las clases del lunes, la chica se encargó de reunir al que había sido el Escuadrón de Merlín, y que había pasado a llamarse Ejército de Merlín por el aumento de integrantes. La verdad era que Grace notaba que había unos cuantos alumnos de nuevos, pero se esperaba un aumento más significativo de gente.

-Supongo que os preguntareis por qué no hay más gente aquí hoy- fue lo que dijo la pelirroja, acompañada y respaldada por su familia. Quizás no tenía que fingir tanto lo mal que estaba, sino sus ganas de seguir luchando, cosa que delante del E.M no podría disimular- he...y sé que algunos de vosotros habéis recibido peticiones de amigos o compañeros para unirse a este grupo...pero os seré sincera desde el primer momento, al menos en lo que pueda- se vio obligada a aclarar- el Ministerio comienza a llenarse de simpatizantes de las ideas de los Mortífagos- el murmullo fue extendiéndose por la Sala de los Menesteres- poco a poco comenzarán a empezar a inmiscuirse en asuntos de Hogwarts. Desgraciadamente, es cuestión de tiempo. Las elecciones son en Noviembre, si Zefirus Scarbot es nombrado presidente...

-Nosotros vimos a Scarbot atacando Hogwarts- protestó Josh- ¡Lo vimos todo! ¿Qué sentido tiene que sea candidato a Ministro? ¿Por qué los Aurores no lo detienen?

-Estuvo detenido, Wracen- informó Henry Stump- dos semanas. No tuvieron pruebas concluyentes de que hubiera sido él aquel Mortífago.

-Pues sí lo era- contestó Scorpius, meditabundo. Se sentía culpable: si él lo hubiese denunciado al cuerpo de Aurores, ahora Scarbot estaría en Azkaban. Pero eso habría sido exponer demasiado a toda su familia, en especial a sus padres, que en esos momentos debían de estar preparando sus cosas para salir del país, cosa que el propio Harry Potter les había aconsejado. Lucharían por llevarse a Scorpius, pero su lugar estaba allí, en el colegio.

Scorpius Malfoy:

Mi nombre es Ted Lupin. Supongo que te habrán hablado de mí, y además es posible que te hayas cruzado conmigo en un par de ocasiones. Supongo también, que sabrás quién soy con más o menos detalle. Mi abuela y tu abuela eran hermanas, aunque cada una escogió su forma de, por así decirlo, ver la vida. Desde ese momento mi abuela cortó su relación con los Black y fue apartada del árbol familiar. Me consta que tu abuela cometió muchos errores, pero finalmente no hizo las cosas tan mal y acabó librándose de Azkaban tras la guerra del año 98. Desde entonces, sé que tu padre intentó enmendar sus antiguos fallos, y que actualmente lleva una vida, si no honrada, al menos respetable, y que no guarda relación con esta revolución que se aproxima y que también puede acabar muy mal para el mundo mágico.

Lo que quiero decir, es que siempre supe que nos unía la misma sangre, aunque sea lejana, pero nunca me interesé en presentarme ante Draco Malfoy, ni ante ti Pero entonces, Rose empezó a hablarme de ti. Has hecho ciertas cosas que me despiertan admiración y algo que desgraciadamente pude sentir durante poco tiempo, ya que me crie sin padres y mi abuela murió siendo yo un niño: orgullo de un familiar.

No te mando esta carta para estrechar unos lazos que apenas existen, sino para poner mi empeño y mi empleo de Auror a tu disposición, por si alguna vez necesitas mi ayuda. Solo tienes que escribirme. Llevamos sangre Black y somos decentes, tenemos que apoyarnos mutuamente.

Mi padrino Harry Potter y yo, nos pondremos en contacto con tus padres para protegerlos como podamos de lo que se avecina, aunque ya te adelanto que lo más sensato sería abandonar Inglaterra.

Un saludo:

T.L

-Ya es inútil darle vueltas a eso- cortó Rose, y también cortó los recuerdos de Scor- tengo que decir que he ideado un nuevo sistema para los nuevos integrantes, un muy duro sistema y al mismo tiempo muy eficaz, por suerte indoloro- varias personas se relajaron- que mis primos han ideado este verano- miró a Lily y a Fred. Su hermano Hugo también había contribuido- a partir de ahora, nadie podrá decir nada del E.M; ni su existencia ni de lo que se habla en sus reuniones, fuera de estas paredes a alguien que no sea miembro y, por lo tanto, si alguien quiere informarse de su existencia, tendrá que contactar conmigo o con Lily Potter.

Rose dejó un tiempo para que la gente comentara impresiones.

-¿Cuál será el castigo por decirlo?

-Algo que os identificará muy claramente. Hemos decidido no decirlo, pero aseguro que al menos ese primer castigo no os dolerá.

-Si sois unos miniNeomortífagos es posible que queramos daros una paliza después- completó Hugo, cruzándose de brazos.

-Ahora vamos a lo que importa, Rose- intervino Christinne Bennet, aparentemente indignada- dado que se nos castigará por hablar de esto, ahora puedes decirnos si sabes dónde está Ann.

Grace sabía que aquel momento iba a llegar. Todos querían saber si Ann estaba bien. Viva, o qué hacía.

-Sé poco, pero sé algunas cosas. ¡De momento no puedo decir mucho más!- protestó, al escuchar que la gente se empezaba a quejar- voy a decir lo que pienso, y es que de momento no podemos perder el tiempo- como muchos sabréis, he tenido mucho tiempo para pensar en verano: he ideado muchos ejercicios de defensa de magia avanzada que requerirán de mucho esfuerzo, pero valdrán la pena cuando aprendamos a manejarlos. De momento, es lo único que puedo hacer.

Nadie pareció en absoluto satisfecho, pero así retomaron el curso. En parte, por eso, Grace comenzó a frustrarse. Albus no aparecía y, aunque sabía bastantes más cosas que un estudiante normal o un miembro del E.M, mataría por saberlo todo.

-¡Hola! ¿Puedo sentarme?

Ann se sobresaltó. Llevaba casi una hora sola, cosa que para ella era muy raro, porque solía estar acompañada de Yem, o de Harley, o de Victoire, pero aquel día los tres decidieron dejarla un poco tranquila. Y Ann sabía por qué.

No había tardado en querer curar a Harley, supuso que con tantas ganas como había tenido en un pasado. El día anterior, transmitiéndole su magia curativa había sobrepasado un límite que la inexperta nueva Ann no sabía que existía, y cayó exhausta ante la sorpresa de todos. Estuvo unos segundos o quizás minutos inconsciente, despertando las alarmas de todos, pero le dolió mucho lo que pasó después.

Todos esperaban que la antigua Ann hubiera regresado, y en su lugar...seguía siendo ella.

-¡Ann! ¡Ann!- gritó Yem, justo cuando empezaba a recuperar la consciencia.

-Yem- contestó- ¿dónde estoy?- preguntó, desorientada. Ya no estaba en el jardín con su hermano. No sabía qué había pasado.

-¡Ann, soy Yem!- se calló, repentinamente.

-¿¡Es posible!? ¿¡Vuelve a ser ella!?- preguntó Harley, a sus espaldas.

En seguida, Yem le cortó con una tensa mirada. Ann no supo cómo, pero Yem se dio cuenta de que seguía siendo una chica sin ningún don especialmente particular. No pudo evitar grabarse a fuego la mirada de decepción de Yem, y la de Harley, que le provocó tanta impotencia que tuvo ganas de echarse a llorar, pero no lo hizo. Había estado prácticamente muda desde aquel instante, y todos notaban la incomodidad de aquellos momentos.

-Esta roca no es mía- le contestó a Hermione Weasley, mientras la mujer ocupaba antes de tiempo el espacio que a Ann le sobraba.

-¿Ha llegado hace mucho?- preguntó Ann, incómoda.

-Un par de horas, con Ron y Harry- explicó, mientras procuraba no mancharse de musgo- Victoire me ha comentado que llevas un día un poco alicaída, y estoy segura de que es mejor si hablamos de lo que te pasa, de mujer a mujer, te sentirás mejor.

La chica permaneció en silencio.

-He visto mis recuerdos en su casa- dijo Ann, en voz baja- bueno, supongo que ya lo sabrá- Hermione escuchaba atenta- me gustó ver unos recuerdos tan banales...parecía más feliz que en cualquier otro recuerdo que haya visto. Y Harley me dijo que estuvo allí siempre para mí cuando mi madre murió- la mujer sonrió, sin ocultar su cariño- no sé si alguna vez llegué a agradecérselo...por lo que veo de mí, no tenía mucho tiempo para sentir muchas cosas, ni para expresarlas.

-¿Tienes miedo de que los chicos no te quieran si no te recuperas?

Ann negó.

-Sí, pero no es eso.

-No estás segura de querer volver a ser la misma persona.

La chica se mordió el labio.

-Yem dice que mis poderes vuelven poco a poco, ¿pero y si recupero los poderes, y nada más? ¿Y si sigo siendo como soy ahora? Yem, Rose, Harley...ellos esperan que yo vuelva. Incluso Yem...prefiere a la otra Ann.

-La otra Ann eres tú. Las dos sois tú. Nadie se mantiene igual.

-No tendría mis recuerdos. No sería la misma persona- insistió Ann- y es lo que ha dicho antes, no estoy segura de querer serlo. Ni siquiera estoy segura de querer su poder. Quiero curar a Harley, pero no sé si quiero el resto de responsabilidades.

-Es normal que pienses así- la consoló la mujer- pero voy a decirte una cosa. Ni aunque recuperaras tus recuerdos, serías la misma Ann. La antigua Ann te tendría a ti, y juntas seríais la nueva Ann. Y estoy segura de que aunque hayas perdido ese añadido de inteligencia, sigues siendo una chica muy lista, y estás aprendiendo muchas cosas.

La chica sonrió, con los ojos azules acuosos, imitando el mar.

Aquel viernes por la noche tocaba ronda de prefectos. Grace se vistió gruñendo por no poder ponerse el pijama y empezó la primera parte de la ronda, que comenzaba con una rutina diaria de revisar las habitaciones de las chicas. Comenzaba muy desganada: sería ya la cuarta ronda con Cygnus, y no le apetecía nada después de aquella dura cuarta semana, que convertía en un mes el tiempo que llevaban en Hogwarts. Revisó como de costumbre todos los cursos pero, cuando llegó a las chicas de segundo, no pudo evitar mostrarse sorprendida.

Antes se olvidaba de los nombres, pero ahora recordaba a las niñas, que eran una menos debido al asesinato del curso pasado.

-Hemos decidido- le dijo Ynea Fernsby- que te mereces un regalo de nuestra parte, ya sabes...por todo.

Lo de llamarla "la heroína de Slytherin" iba en serio. Comenzaba a asustarle un poco. Eso la ponía en el punto de mira para muchas cosas.

Ynea le tendía una caja que supuso, ocultaba una joya.

-N-no puedo aceptar esto- se negó Grace- no me debéis nada- un nudo insoportable se le formó en la garganta, y se autoreprendió por ser o estar tan sensible- además...no llegué lo suficientemente a tiempo.

Una niña había muerto porque ella había llegado tarde. Aunque si lo hubiera hecho bien, tal vez la que estaría muerta sería ella. Todo había sido una broma del destino. Ella estaba dispuesta a irse de la sala común sin preocuparse de nadie más. ¿O no? Aquel dilema la torturaba bastante a menudo. ¿Quién quería ser? Se imaginó a Rose en su lugar. Ella querría ser la heroína.

-No es tu culpa- respondió otra de las alumnas de segundo- a sus espaldas- es un regalo nuestro y de nuestras familias, en agradecimiento. Y no es muy caro, así que por eso no te preocupes.

Grace lo desenvolvió despacio. Procuró que no se le notará que le temblaban un poco las manos.

Sacó de la caja un elegante colgante verde brillante, del que colgaba con gracia una serpiente, intentando enroscarse completamente en el collar. No pudo evitar sonreír. Era precioso. Era muy Slytherin. Era suyo.

Lo llevó al cuello todo el rato que hizo la guardia con Cygnus, y notaba como en ocasiones chocaba con el collar de la chapa del E.M.

-Observarás que no he querido ser muy pesado estás primeras semanas- comentó el chico mientras patrullaban un pasillo lleno de retratos dormitantes. Uno de ellos les pidió silencio de malas maneras.

-¿Ves? Hasta los cuadros te prefieren callado- se burló ella, mientras se acercaban a los despachos de profesores.

-Va en serio. Entre que soy prefecto y que estoy en el equipo de Quidditch no te queda mucho tiempo sin mí. Acabarás queriéndome.

-¿Cómo te soportan Josh y Scorpius?

-A ellos les caigo bien. ¿Quieres que les pregunte si soy bueno para ti? Seguro que dirán que sí.

-¿No tienes ninguna otra a la que molestar?- le preguntó, ella misma molesta.

-Bueno, teniendo en cuenta que me gustan las chicas valientes, ¿Qué opinas de Rose Weasley? Os estáis haciendo muy amigas, y últimamente el romance Slytherin-Gryffindor está de moda.

-Quizás deberías de conformarte con Christinne Bennet, mucho más a tu alcance.

-He dicho que me gustan valientes.

-Ya sabes lo que dice el lema de los Gryffindor.

-Se rumorean ciertas cosas de ciertos Gryffindor- dijo Mawson, llegando al punto al que quería llegar- como que llevan desde el año pasado atrayendo alumnos para aprender hechizos de defensa y esas cosas, como el Ejército de Dumbledore de la generación de Harry Potter. ¿Sabes tú algo de eso, Wilson? Ilumíname- añadió, al ver cierta vacilación en Grace.

Ella tampoco sabía qué le pasaría si desvelaba de la existencia del E.M a alguien. Pero tampoco sentía la necesidad. Se rio, irónica.

-No me parecería raro si algunos alumnos tuvieran la necesidad de defenderse visto lo que pasó el año pasado.

-¿Querrías hacer algo así? Entre nosotros, los Slytherin.

Grace se detuvo y le miró, interrogante. Se apuntaron mutuamente con la luz de sus varitas.

Hasta que oyeron los pasos de unas personas, demasiado rápidas por el pasillo. Se pusieron en guardia, y en el momento en el que las figuras aparecieron, Mawson la puso con un rápido movimiento detrás de ella, y la diferencia de fuerzas la hizo no poder impedirlo.

-¿Quién es?- preguntó Cygnus, esta vez despertando a todos los cuadros de los alrededores.

-Baja la varita- contestó Neville Longbottom- ¡Me estoy deslumbrando! Vamos a la sala común de Gryffindor ¿Qué mosca te ha picado?

-Lo siento, profesor. Nos dijeron que nadie podía estar fuera de sus habitaciones o casas.

-Llevo a un alumno a ella.

Grace se fijó en la figura que estaba detrás del profesor, menos iluminada. Sus ganas de que fuera Albus le dispararon el corazón.

-¿Estaba fuera sin permiso?

-No, no estaba fuera sin permiso- contestó esta vez el alumno.

Los ojos verdes de Albus parecieron brillar cuando la luz de la varita del profesor acertó a iluminarlo más.

Grace se quedó boquiabierta. Estaba prevenida de que el chico utilizaría algún hechizo para desmejorarse, pero que sería tan importante. El chico parecía realmente enfermo. Pero se alegraba tanto de verlo tras tantos meses, que solo pudo sentir alegría, y alivio.

Él también reparó en ella. Salió de detrás de Cygnus, dando un par de pasos.

-Hola, Grace- saludó Albus, intentando sonar calmado, pero con emoción que no había sido capaz de mantener del todo, teniendo que nombrarla.

Solo querían una cosa en aquel momento. Pero hubo algo que los frenó a ambos, y fue la vergüenza y lo impropio de que un profesor y el compañero de Grace los vieran.

-Me alegro mucho de que estés bien- dijo ella, procurando ocultar que le temblaba la voz.

-Lo mismo digo- contestó, igual.

-Nos vamos, chicos. Terminad vuestra guardia en unos minutos. Es tarde, y ni siquiera los prefectos deberían de estar despiertos a estas horas.

Mawson asintió, mientras Grace contempló con cierta frustración cómo Albus volvía a alejarse de ella.