Convivencia
Una semana había trascurrido desde mi extraño encuentro en la librería con esos chicos; me enojaba saber que al final no compraron nada, solo fueron a quitarnos el tiempo a la señorita Hitomi y a mí; las dos chicas se la pasaron preguntando por libros y autores, que si bien teníamos en la librería no se los llevaron, y los otros 2 solo estuvieron merodeando por todo el local, uno de ellos el tal Sesshumaru tuvo la osadía de meter su número telefónico en mi chaqueta , con una pequeña nota que decía "llámame nena, nos divertiremos" , eso sí que me cabreaba, que me tomaran de chica fácil. Bueno pensar eso durante el desayuno estaba mal, tenía que controlarme o me dolería la panza todo el día y definitivamente no quería eso.
Salí de mi apartamento rumbo a la Librería, debido a que eran vacaciones trabajaba doble turno, eso me servía para poder pagar la renta, que a pesar de que no era muy cara, era un gasto que si me pesaba, pero eso me pasa por estar sola. Después de todo no tenia familia y la única que tuve me abandono, ahora solo tenía su recuerdo y vacio que nadie había podido llenar; a veces mi vida era deprimente. Cuando salí de mis pensamientos ya estaba a punto de llegar, así que baje del autobús y me dirigía un callejón que se encontraba a lado de la librería, ese era el acceso por las mañanas y en donde llegaban los cargamentos de libros. Grande fue mi sorpresa al encontrar en la puerta a uno de los chicos que nos visitaron la semana pasada; Iuyasha.
-aun no abrimos, el horario es de 9:00 am a 8:00 de lunes a viernes y los fines de semana de 9:00 a 9:00- le informe plantándome enfrente de él, me hizo recordad mi enojo-faltan 30 min para que la librería se abra-
-ya lo sabía- respondió simplemente sin moverse de su lugar- en realidad estoy aquí por otro motivo- por fin me dio la cara y de nuevo esos ojos me hipnotizaron
-bien, entonces podría hacerse un lado- no me dejaría engañar, seguro era igual al otro, y para colmo estaba parado enfrente de la puerta
- no creo que sirva de nada la dueña aun no llega-
-¿Qué tiene que ver usted con la señorita Hitomi?-
-primero; no me hables de usted, me haces sentir viejo, me llamo Inuyasha así que dejemos las formalidades-
-soy Kagome, mucho gusto Inuyasha-
-vez no cuesta nada, en segunda; a partir de hoy seré tu compañero de trabajo-
Eso sí que me dejo en estado de shock, no me lo esperaba.
-¿Cómo dices? ¿Mi nuevo compañero?-
-Kagome, Inuyasha; perdón por la tardanza- la señorita Hitomi llego en ese momento y por lo que veo el chico no mentía, por la forma en la que lo saludo la jefa- Kagome, Inuyasha ya te dio la noticia, trabajara una temporada con nosotras, no es emocionante, el trabajo ya no será tan pesado- decía con una sonrisa en su cara mientras abría e ingresaba a la librería
-te lo dije- me dijo Inuyasa con una sonrisa arrogante- las damas primero- me hiso un ademan con la mano, yo lo fulmine con la mirada, cosa se que solo logro ampliar su sonrisa –tenemos que llevarnos bien compañera-
-cállate- era oficial, no me agradaba
El resto del día paso tranquilamente, no me gustaba admitirlo, pero Inuyasha era muy bueno en el trabajo; atendía de manera amable a los clientes, sabia donde encontrar los libros que eran necesarios, eso sin contar que gracias a su altura alcanzaba libros que se encontraban en las últimas repisas; gracias a esto se burlaba de mí y mi baja estatura. Por otro lado la clientela del género femenino aumento considerablemente y todas querían ser atendidas por él, la jefa y yo solo lo veíamos desde el mostrador y nos reíamos de vez en cuando, yo incluso sentí pena por él; como era amable con todas no se le quitaban de encima hasta que la jefa o yo interveníamos.
-¿ya te vas?- Inuyasha se acerco mientras guardaba mis cosas
-sí, tomare el autobús antes de que sea más noche-
-¿no quieres que te acompañe?-
-no gracias, mejor acompaña a la Sta. Hitomi-
-creo que su espeso vendrá por ella-
-entonces ve a tu casa, yo puedo cuidarme sola-abrí la puerta para salir- hasta mañana señorita Hitomi- le dije desde la puerta para después salir, dejando a Inuyasha con la palabra en la boca
Camine hasta la parada del autobús para poder tomarlo con tranquilidad y dirigirme a mi departamento, solo tenía ganas de llegar, tomar una taza de chocolate caliente, ver una película o leer un libro e irme a dormir. No tenía ganas de nada más y como mis amigos se encontraban trabajando sé que no me llamarían. Si pensé que tendría un viaje tranquilo me equivoque, ya que apenas se cerraban las puertas del autobús subió Inuyasha, me miro y sonrió con arrogancia cuando se acerco a mí y se sentaba a mi lado.
-no te agrada verme ¿verdad?-
-te dije que se cuidarme sola-
-no estoy aquí por gusto, resulta que yo también tomo este autobús-
-que coincidencia ¿no?-
-que mal carácter tienes enana-
-deja de llamarme enana, idiota-
-jajajaja como quieras enana-
-cállate-
Este chico sí que me hacia enojar, es decir no lo negaba era apuesto, pero eso no le quitaba el hecho de que no me agradara del todo; le encantaba burlarse de los demás, pero que no se burlaran de él; era muy amable con la gente y tenía mucha paciencia, eso era de admirar después de todo hoy en día las personas no tienen mucha paciencia, aparte de todo era realmente una buena persona, no podía negarlo tenía sus encantos. El transcurso fue silencioso y un poco incomodo, pero no podía quejarme, yo fui la que corte la plática de golpe, porque no soportaba que me dijera enana.
-me darías permiso-le dije cuando ya estaba a una calle de bajar
-¿qué pasa si no te dejo pasar?-me pregunto con una sonrisa retorcida y sin moverse
-no creo que te atrevas-
-nunca retes a un desconocido, además donde quedaron los modales-
-por favor, me dejarías pasar-
-ves no cuesta nada-se paro y me dejo parar a mi también
Me dirigí a la puerta trasera para bajar y toque la alarma, cuando el autobús se detuvo y se me abrió la puerta, fui consciente de que Inuyasha estaba detrás de mío, con toda la intención de bajarse conmigo.
-¿qué crees que haces?-
-te acompaño a tu casa, ya está oscuro y puede ser peligroso-
Me di cuenta, que dijera lo que dijera, no me haría caso, aun así se bajaría, opte por ignorarlo; me baje autobús y sentí cuando Inuyasha bajo detrás de mí y siguió cada paso que daba, me dio risa y a la vez ternura, ya que parresia un perrito siguiendo a su dueño, tal vez no estaba siendo justa con él, solo estaba siendo caballeroso.
-Inuyasha-lo llame una vez en la puerta del edificio donde vivo-gracias por acompañarme-
-decir eso es raro de ti, ¿dónde quedo la Kagome que me cerró la puerta de la librería en la cara?-
-solo estoy siendo amble, idiota- le di la cara
-pues esa no es tu forma de ser-
-¿Cómo puedes conocer mi forma de ser si apenas llevamos un día de conocernos?-
-con lo que te conocí hoy me puedo dar una idea de tu carácter-
-y según tu ¿como es mi carácter?-
-eres reservada, no te gusta que la gente se acerque a ti y mucho menos que intente entablar amistad contigo, te sientes incomoda en presencia de personas que no conoces ya que no les tienes confianza, eres desconfiada y siempre estas a la defensiva…-
-cállate- lo interrumpí-¡tú no sabes nada de mí!- le grite y me metí al edificio, subí las escaleras y cuando llegue a la puerta de mi departamento, abrí la puerta, para una vez adentro cerrar con llave.
No me gustaba que me criticaran, que me dijeran cosas sin saber por qué era así, nadie conocía mi pasado, nadie sabía de dónde venía, si tenía familia, como es que llegue a esta ciudad. Mis amigos solo conocían mis problemas con las pesadillas y eso porque se los tuve que decir, después de que en una pijamada con las chicas me puse muy mal y tuve que confesar; desde entonces no duermo en otro lado que no sea mi departamento.
Después de tomar una taza de chocolate caliente, decidí irme a dormir, después de todo la conversación con Inuyasha solo me dio dolor de cabeza. Esa noche tuve una pesadilla, como las que no tenía hace algún tiempo.
"estaba corriendo en un oscuro bosque, corría hacia la luz, aquella que parece ser el final del bosque. Solo quiero escapar de la bestia que me persigue, esa que escucho gruñir a mis espaldas; estaba asustada.
-¡déjame tranquila!- le gritaba con desesperación, esperando que funcionara
Después de mucho correr llegue por fin al final del bosque; a un campo abierto, pero aun así no me detuve, sabía que esa cosa seguía tras de mí y lo menos que quería era que me atapara. Corrí por el campo sin mirar atrás, pero con lo que no conté fue con tropezar con una piedra y rodar por el pasto sufriendo leves rasguños y dejándome a merced de esa bestia.
Sabiendo que era mi fin volteé mi mirada y vi a la criatura que me perseguía; era simplemente horrenda, tenia forma humana, pero su piel estaba carcomida; roja, sus ojos dos abismos negros que me miraban con sed de sangre; es sus manos unas afiladas garras, que sin duda podrían abrir fácilmente el estomago de un hombre y en su boca, unos afilados dientes; como los de un tiburón. Sin duda era mi fin.
Se me acercaba poco a poco, sabía que ya no tenía escapatoria.
-¿Qué es lo que quieres?-no sé porque, pero me atreví a preguntarle
-humanidad-parecía que lo había escuchado en mi cabeza, con una voz tan terrorífica que me erizo la piel
-¿humanidad?-dije entre sollozos
-¡quiero tu humanidad!-
Y entonces salto sobre mí."
Desperté sobresaltada y muy alterada, tenia lagrimas en los ojos, me encontraba temblando del miedo que me provoco esa pesadilla, a pesar de que no era la primera vez que la tenia, si era la primera vez que veía a ese ser; en otras ocasiones despertaba cuando me tropezaba y caía. Sin duda era peor de lo que me había imaginado, estoy segura que nunca me sacaría esa voz de la cabeza.
Perdón por no actualizar la semana pasada, tuve algunos problemas con mi computadora.
p0pul4ar: gracias por tu reviews y si es un InuxKag
