Harry fue el primero en reaccionar, pero no logró nada. Lo mismo los demás. Morgana desapareció sus varitas. ¿Cómo se defenderían?

—Oh por Merlín —solo murmuraron, eso pareció enfurecer a la profesora.

Es justo cuando Snape quien llega visiblemente agitado, varita en mano y sacudiéndose una cuerda del pie como si se le estuviera prendiendo fuego. Eso le trae recuerdos a Hermione.

La cuerda parece tener vida propia, intentando subirse y amarrarlo. El profesor le lanzó un hechizo que hizo a la cuerda sisear y retirarse como serpiente asustada.

—No eres divertido, Severus —dijo la falsa profesora, la legendaria Morgana.