—¿Ya tienes tu respuesta, Severus?

Hermione, Harry, Ron y Draco estaban presos del pánico por las puntas de las cuerdas siseándoles en la cara, apenas prestaron atención, pero cuando se dieron cuenta trataron de no perderse el intercambio.

¿De qué hablaban los adultos?

Snape tenía los dientes apretados, el único sin el impedimento de moverse, pero que no se dejó engañar. Conocía sus propios límites. Hermione pensó que esa sería la razón para no actuar en contra de Morgana. Eso o que no le interesan sus alumnos.

—De acuerdo. Tu petición es aceptada.

Las cuerdas-serpientes desenvolvieron a los niños.