En cuestión de días todo volvió a la normalidad. Lo que era un decir. La profesora Morgan aún estaba allí ejerciendo su rol sin que ninguno pudiera advertir que era Morgana porque mágicamente sus lenguas se trataban.
Cuando Snape se dio cuenta de esto pensó que el karma actuaba de maneras extrañas. Ahora no era el único que tenía prohibido en todo sentido decir la verdad sobre algo sumamente importante y peligroso. Draco aún parecía traumatizado cada vez que veía a Morgana. Eso era más culpa de los Malfoy que de la bruja, en realidad.
Una historia para otro día.
