Parte 4


Advertencia: no espero que suban mi historia a YouTube, pero si lo hacen, por lo menos menciónenme.
¡Cuantas más estrellas, mejor!, cualquier comentario es mejor que nada.

Resumen: En medio de una feroz batalla contra Kaguya Ōtsutsuki, la diosa conejo y progenitora del chakra, envía a Naruto, al universo del imbécil digo de inservible digo digo de Invencible, mientras Sasuke continúa luchando.


Adaptándose a un Nuevo Mundo


Washington

El sol de la tarde se proyectaba sobre Washington Naruto siguió a Eve y Robot hacia un edificio gubernamental llamado Pentágono.

—Cecil nos espera en el piso -7— explicó Robot mientras entraban en un ascensor privado baja.

Naruto se cruzó de brazos, observando su reflejo en las paredes metálicas del ascensor. Sus ropas estaban hechas jirones, manchadas de sangre y tierra. A pesar de que sus heridas habían sanado completamente gracias al poder de Kurama, su apariencia seguía siendo la de alguien que había salido de una zona de guerra.

—¿Qué tan poderoso es este Cecil?— preguntó Naruto, pensando en las estructuras de liderazgo de la Aldea de la Hoja.

Eve soltó una risa suave. —Cecil no tiene poderes. Es solo un hombre normal que coordina a las personas con poderes.—

—Como un Kage sin chakra— murmuró Naruto para sí mismo.

El ascensor se detuvo con un suave pitido, y las puertas se abrieron revelando un amplio espacio de oficinas. Agentes con trajes negros trabajaban en computadoras y equipos de comunicación avanzados. Al fondo, un hombre mayor de cabello blanco y rostro severo los observaba aproximarse.

—Así que tú eres el ninja— dijo Cecil Stedman, extendiendo su mano hacia Naruto. —Cecil Stedman, director de la Agencia de Defensa Global.—

Naruto estrechó la mano ofrecida, notando la firmeza del apretón del anciano.

—Naruto Uzumaki, ninja de la Aldea Oculta de la Hoja— se presentó con una inclinación leve de cabeza.

Cecil lo estudió con ojos analíticos. —Robot me ha enviado el video de tu actuación contra los Flaxanos. Impresionante, por decir lo mínimo.—

Condujo al grupo hacia una sala de conferencias privada, donde un monitor gigante mostraba imágenes de Naruto creando clones, tirando kunais y formando Rasengans durante la batalla.

—¿Cómo llegaste aquí?— preguntó Cecil sin rodeos una vez que todos estuvieron sentados.

Naruto frunció el ceño. —Estaba en una batalla... contra un enemigo muy poderoso. creo un portal, o algo parecido. Recuerdo haber sido arrastrado hacia él.—

—¿Podría venir a este mundo?— inquirió Robot.

—Es posible— asintió Naruto. —Pero no estoy seguro.—

Cecil se reclinó en su silla. —Naruto, seremos directos. Este mundo tiene sus propios problemas. Si tienes habilidades como las que demostraste hoy, podríamos usar tu ayuda mientras encuentras la manera de regresar a tu mundo.—

—¿Quieres que sea un... superhéroe?— preguntó Naruto.

—Considéralo un intercambio— propuso Cecil. —Nosotros te proporcionamos recursos para adaptarte y buscar una manera de regresar a tu mundo, y tú nos ayudas cuando surjan amenazas significativas.—

Naruto miró a Eve y Robot, luego volvió a Cecil.

—Uf... me parece justo— respondió finalmente. —Pero necesito entender mejor este mundo. Todo es muy diferente aquí.—

—El Teen Team puede ayudarte con eso— sugirió Cecil, mirando a Eve. —¿Puedo contar con ustedes para integrar a nuestro visitante?—

Eve sonrió amablemente. —Podemos ofrecerle alojamiento en nuestra base.—

—Excelente— Cecil se levantó, dando la reunión por terminada. —Bienvenido a la Tierra, Naruto Uzumaki. Espero que tu estancia aquí sea... instructiva.—


New York

La base del Teen Team resultó ser una estructura moderna oculta dentro de uno de los pilares del Puente de Brooklyn. El espacio interior era amplio y estaba equipado con tecnología que Naruto jamás había visto. Pantallas holográficas, robots de servicio y equipos de entrenamiento avanzados llamaron inmediatamente su atención.

—Esta será tu habitación— indicó Rex, mostrándole una espaciosa habitación con ventanas que ofrecían una vista impresionante del río. —El baño está ahí, y Robot programó el replicador para crear ropa que se adapte a tus... preferencias.—

Naruto tocó la extraña máquina que Rex señalaba. —¿Replicador?—

—Solo tienes que decirle lo que necesitas— explicó Kate, quien había entrado con varias toallas limpias. —Intenta algo simple primero.—

—Um... ¿una chaqueta naranja?— aventuró Naruto.

La máquina zumbó brevemente y, segundos después, una chaqueta naranja perfectamente confeccionada apareció en la bandeja de salida.

—¡Increíble!— exclamó Naruto, tomando la prenda y examinándola con admiración. —Es como un jutsu de transformación, pero real.—

Eve apareció en la puerta con una sonrisa. —Cuando termines de instalarte, te daremos un recorrido por la ciudad. Creo que te gustará Nueva York.—

Después de un relajante baño y vestido con ropa nueva que se asemejaba a su estilo habitual pero adaptada a la moda de este mundo, Naruto se reunió con el equipo en la sala principal. Robot estaba ausente, ocupado con investigaciones sobre los Flaxanos según explicó Rex.

—¿Listo para conocer la Gran Manzana?— preguntó Eve flotando ligeramente sobre el suelo, su largo cabello rojo ondulando con la brisa que entraba por una ventana abierta.

—¿Gran Manzana?— Naruto ladeó la cabeza, confundido.

—Es un apodo para Nueva York— explicó Kate entrando a su habitación

Rex cruzó los brazos, claramente menos entusiasmado. —Yo me quedaré. Alguien tiene que vigilar los monitores.

Naruto captó la tensión en su voz y la mirada que lanzó hacia Eve. Claramente, había algo más que compañerismo entre ellos, o al menos de parte de Rex.

—¡Vamos entonces!— exclamó Eve.


Las siguientes horas fueron una avalancha de nuevas experiencias para Naruto. Nueva York era tan diferente a Konoha como podía imaginarse: rascacielos que parecían tocar las nubes, calles llenas de vehículos ruidosos, tiendas con artículos inimaginables, y personas de todas las culturas y apariencias posibles.

Eve caminando a su lado, explicando pacientemente cada cosa que llamaba la atención del ninja.

—Esas son pantallas publicitarias— señaló cuando Naruto se quedó boquiabierto ante los enormes letreros luminosos de Times Square. —Y eso es un puesto de hot dogs, una comida típica de aquí.—

—¿Es como el ramen?— preguntó esperanzado.

Eve rio. —No exactamente, pero te llevaré a probar ramen después. Hay excelentes restaurantes japoneses en la ciudad.—

Eve no paraba de mostrarle diferentes lugares, el Empire State, el Central Park, la Estatua de la Libertad vista desde la distancia. Naruto absorbía todo con asombro, haciendo preguntas constantes y ocasionalmente sorprendiendo a los transeúntes cuando caminaba verticalmente por una pared o saltaba distancias imposibles.

—Deberías ser más discreto— sugirió cuando Naruto usó un poste de luz como punto de impulso para saltar sobre una avenida congestionada. —

—Lo siento— se disculpó Naruto, rascándose la nuca. —En mi mundo, somos bastante comunes.—

Eve lo miró con curiosidad. —¿Cómo es tu hogar, Naruto? ¿Todos pueden hacer lo que tú haces?—

Naruto consideró la pregunta mientras se sentaban en una terraza con vista al atardecer sobre Manhattan. Eve sentada a su lado mientras bebía un café con expresión relajada.

—No todos— explicó finalmente. —Algunos nacen con más chakra que otros, y hay diferentes tipos de jutsus que requieren diferentes habilidades. Pero todos los ninjas entrenados pueden caminar sobre los árboles, el agua, y hacer técnicas básicas.—

—¿Chakra?— preguntó, inclinándose con interés. —¿Es como la energía que usas para tus poderes?—

Naruto asintió. —Es la energía vital que fluye en todos los seres vivos en mi mundo. Se compone de energía física y espiritual.— Miró alrededor, a la gente que pasaba. —Aquí es diferente. Puedo sentir energía, pero no está organizada como chakra. Es más... caótica.—

Eve formó una pequeña construcción rosa en la palma de su mano, una miniatura del Puente de Brooklyn.

—¿Es diferente a esto?— preguntó.

Naruto observó la construcción con fascinación. —Sí, muy diferente. Tu poder parece venir de ti misma, pero es distinto a la estructura del chakra.— Sonrió. —Aunque es impresionante. ¿Puedes crear cualquier cosa?—

—Materia orgánica e inorgánica, sí— confirmó Eve con una sonrisa. —Excepto dinero y cosas que violarían derechos de autor.— Añadió con un guiño.

Naruto rio, aunque no entendió completamente.

Eve se sonrojó ligeramente—querés ver algunos de mi lugares favoritos.—

Naruto sonrió ampliamente. —¡Me encantaría! Todavía hay muchas cosas que quiero aprender sobre este lugar.—


Los días siguientes establecieron una rutina para Naruto. Por las mañanas, entrenaba con el Teen Team, compartiendo algunas técnicas básicas de taijutsu que no requerían chakra, mientras aprendía sobre las habilidades de sus nuevos compañeros.

Robot se había convertido en una especie de mentor tecnológico, enseñándole conceptos básicos de ciencia y sociedad de este mundo. Rex se portaba como un idiota, especialmente cuando Eve estaba cerca. Y Kate parecía disfrutar genuinamente de la compañía entusiasta del ninja.

Pero era con Eve con quien Naruto pasaba más tiempo. Ella le enseñaba sobre la cultura, historia y geografía de este nuevo mundo. Le había mostrado librerías, museos y parques. Incluso lo había llevado a un restaurante de ramen auténtico, donde Naruto había declarado con entusiasmo que era "casi tan bueno como el de Ichiraku".

—¿Extrañas mucho tu hogar?— preguntó Eve una tarde, mientras flotaban sobre el río Hudson, observando el atardecer.

Naruto suspiró, su mirada perdiéndose en el horizonte. —Sí. Tengo amigos allí, personas que confían en mí. Responsabilidades.—

—¿Alguien especial esperándote?— preguntó Eve con tono casual, aunque había un matiz de curiosidad en su voz.

Naruto pensó en Hinata, en su tímida sonrisa y su constante apoyo. —Hay alguien... pero nunca hemos tenido tiempo de explorar realmente lo que podríamos ser.—

Eve asintió, guardando silencio por un momento. Luego formó una pequeña silueta rosa en su mano, un zorro que se parecía mucho a Kurama en miniatura.

—Tu... compañero interno, ¿Cómo lo llevas con él?—

Naruto sonrió, sorprendido por la pregunta. —Kurama y yo tenemos una relación complicada. Antes nos odiábamos, pero ahora somos compañeros, incluso amigos.—

Desde dentro de su mente, Kurama resopló. —No exageres, mocoso.—

—Dice que no exagere— tradujo Naruto con una risita.

Eve rio también, flotando más cerca de él. —Eres realmente extraordinario, Naruto. Acá hay héroes con poderes asombrosos algunos son idiotas buenos pero idiotas, pero vos... sos especial.—

Naruto sintió un ligero rubor subir a sus mejillas. —Tú también eres extraordinaria, Eve. Tu poder es impresionante, pero más importante es cómo lo usas para ayudar a los demás.—

Ambos quedaron en silencio, observando cómo el sol se ocultaba tras los edificios, tiñendo el cielo de tonos rojizos y anaranjados.

—Eve..— comenzó Naruto, pero fue interrumpido por el comunicador de la superheroína.

—¡Eve, Naruto! ¡Regresen a la base inmediatamente!— la voz urgente de Robot resonó en el pequeño dispositivo. —Los monitores están detectando actividad. Parece que nuestros amigos verdes están de regresar.—

La expresión de ambos se tensó mientras intercambiaban miradas.

—Vamos— dijo Eve, creando una plataforma rosa bajo sus pies. —Te llevaré más rápido.—

Naruto asintió. Mientras se elevaban por encima de los edificios a toda velocidad, Naruto no pudo evitar preguntarse si los portales de los flaxanos podrían ser una manera de regresar a casa.

El comunicador de Eve volvió a sonar. —Robot confirmado— informó la voz metálica. —El portal están abriendo en la ciudad. Los Flaxanos están de vuelta, y creo que esta vez vienen con equipo pesado.—

Cuando llegaron a la base, el resto del equipo ya estaba en alerta. Las pantallas mostraba un enorme punto rojo apareciendo en la ciudad.

—Teen Team, ¡en marcha!— ordenó Robot, dirigiéndose hacia el ascensor.

Naruto ajustó su bandana de Konoha en su brazo, que había conservado como un recordatorio de su hogar. Mientras seguía al grupo hacia la batalla.


Midtown

El grupo descendió sobre un edificio, observando cómo los flaxanos comenzaban a emerger del portal. En 200 metros a la redonda, las personas fueron evacuadas, todos esperando a que los flaxanos envejecieran según lo previsto.

—No están envejeciendo, Robot —dice Rex con pánico en su voz—. ¿POR QUÉ NO ENVEJECEN? —grita, golpeando su mano contra el borde del tejado.

—Parece que han descubierto una forma de resistir nuestro flujo temporal —informa Robot tranquilamente, mientras sus sensores analizan la situación.

—¿EN TRES DÍAS? —Rex no puede ocultar su asombro e incredulidad.

—Tres días para nosotros, décadas para ellos —responde Robot —. Su tecnología ha evolucionado exponencialmente.

—¿Y qué importa? Apuesto a que sus huesos aún se rompen —dice Kate con una sonrisa, ajustándose los guantes mientras se prepara para el combate.

Robot salto a su nave seguido de Rex y Kate, mientras Naruto activo el modo six path volando junto Eve.

A lo lejos vieron cómo venía Mark surcando el cielo a toda velocidad.

El portal flaxano pulsaba con energía, expulsando docenas de soldados equipados con tecnología militar avanzada. Esta vez, además de los soldados regulares, emergieron tres tanques flotantes y lo que parecía ser un gigantesco mecha de combate pilotado por un flaxano con distintivos de alto rango.

—¡GRRAAAAK TUNKAAR VERESH! —gritó el líder flaxano, señalando específicamente a Mark con su arma principal. La cicatriz que cruzaba su ojo izquierdo brillaba con un tono rojizo.

—No entiendo ni una palabra, pero creo que está bastante molesto contigo —comentó Rex mirando a Mark, quien acababa de unirse al grupo.

Mark se ajustó los guantes de su traje amarillo y azul. —La última vez le dejé un recuerdo en el ojo. Parece que vino a devolverme el favor.

Los flaxanos se dispersaron en formación de combate, estableciendo un perímetro alrededor del portal. Sus movimientos eran más precisos que en la invasión anterior. Cada soldado lucía una brillante pulsera azul en la muñeca.

—¡Vamos! —exclamó Eve, creando una plataforma rosa bajo sus pies y disparando proyectiles de sus manos hacia los invasores.

Naruto formó un sello con sus manos. —¡Kage Bunshin no Jutsu!

Una docena de clones de Naruto aparecieron en el aire, cayendo en picada hacia diferentes grupos de flaxanos. Los alienígenas, dispararon frenéticamente contra los clones, pero varios consiguieron atravesar la línea de defensa.

—¡Increíble! —exclamó Mark, lanzándose directamente contra uno de los tanques flotantes—. ¡Me encargo de la artillería pesada!

El líder flaxano gritó órdenes en su idioma, y de inmediato tres escuadrones se separaron del grupo principal para rodear a Mark. Claramente, el comandante alienígena tenía una vendetta personal.

Naruto aterrizó en medio de un grupo de soldados, esquivando con agilidad los disparos láser. Sus movimientos era fluidos conectando un fuerte puñetazo en el estómago del primer flaxano, enviándolo a volar contra dos de sus compañeros. Girando sobre sí mismo, ejecutó una patada circular que derribó a otros tres.

—¡Son más resistentes que la última vez! —gritó Naruto, notando que los flaxanos no morian tan facil ahora.

Eve volaba por encima del campo de batalla, creando construcciones defensivas para el equipo. —¡Robot! ¿Alguna idea?

Robot escaneaba frenéticamente a los invasores mientras disparaba ráfagas de energía contra los flancos enemigos, golpeaba a los que estaban demasiado cerca. —¡Estoy analizando! ¡Parece algún tipo de tecnología de fase temporal! ¡Necesito capturar una intacta!

Kate se movía entre los soldados con agilidad felina, conectando golpes precisos en puntos vulnerables de sus armaduras. —¡Déjamelo a mí! —gritó, fijando su objetivo en un flaxano.

Rex disparaba balines cargados de energía, que explotaban al mínimo contacto, mantenía a raya a los grupos invasores. —¡Apresúrense!—

Mientras tanto, Mark se enfrentaba directamente al mecha del comandante flaxano. El gigantesco armatoste metálico, de unos cinco metros de altura, intentaba aplastar al superhéroe con sus masivos puños mecánicos.

—¡KAARR VESH! ¡TRIIKAR NA DOOOM! —vociferaba el líder flaxano, claramente obsesionado con vengarse de Mark por la herida en su ojo.

Mark esquivó un manotazo devastador que destrozó una farola cercana. —¡Alguien debería enseñarte modales! —replicó, lanzándose contra el torso del mecha y atravesándolo parcialmente, dañando algunos sistemas internos.

Naruto observó la situación y decidió apoyar a Mark. Corrió verticalmente por un edificio cercano.

—¡Hey, tú! ¡El de la cara verde! —gritó Naruto para llamar la atención del comandante—. ¡Por aquí!

Comenzó a formar un Rasengan normal, perfecto para dañar la maquinaria sin arriesgarse a destruir edificios circundantes. El líder flaxano giró el torso del mecha justo a tiempo para ver a Naruto descendiendo desde arriba.

—¡Rasengan! —exclamó Naruto, impactando el hombro derecho del mecha con la esfera giratoria de chakra.

El metal chilló y se retorció bajo el impacto rotatorio, inutilizando el brazo derecho del armatoste mecánico. Chispas y fluidos hidráulicos salpicaron el asfalto mientras el comandante flaxano rugía furioso dentro de la cabina de control.

—¡REESHA KAAR! —aulló, activando sistemas secundarios. El pecho del mecha se abrió, revelando una batería de misiles que apuntaron directamente hacia Naruto.

—¡Cuidado! —gritó Mark, volando a toda velocidad para interceptar los proyectiles.

Eve, viendo el peligro, creó un escudo rosa masivo frente a Naruto justo cuando los misiles fueron disparados. La explosión resultante sacudió todo el bloque, rompiendo ventanas y activando alarmas de automóviles cercanos.

Kate emergió con un salto acrobático a través del humo, aterrizando sobre el hombro de un flaxano distraído. Con un movimiento preciso, arrancó la pulsera de su muñeca y saltó hacia la nave de Robot.

—¡La tengo! —anunció, lanzando el dispositivo alíen hacia Robot, quien lo atrapó con un brazo extensible.

—¡Perfecto! Dame un minuto —respondió Robot, analizando la pulsera.

Naruto se reagrupó con Eve, ambos cubriendo a Robot mientras analizaba el dispositivo. Los clones de Naruto mantenían ocupados a varios escuadrones de flaxanos, aplicando técnicas básicas de taijutsu para neutralizarlos sin causar daños fatales.

—¿Cómo vas, Robot? —preguntó Eve, creando una barrera defensiva alrededor de la nave.

Robot trabajaba a velocidad frenética, sus dedos metálicos conectando cables y analizando lecturas. —Es fascinante. Han desarrollado un campo de fase que sincroniza sus partículas subatómicas con nuestro continuo espacio-temporal. Básicamente, han creado burbujas individuales de tiempo flaxano dentro de nuestro tiempo.

—¿En español, por favor? —gritó Rex mientras derribaba a dos soldados flaxanos.

—¡Las pulseras crean un escudo temporal personal! —tradujo Robot—. ¡Si destruimos las pulseras, volverán a envejecer normalmente!

El comandante flaxano pareció entender la amenaza, porque inmediatamente gritó nuevas órdenes y todos los soldados adoptaron posiciones defensivas, protegiendo específicamente sus muñecas con escudos energéticos secundarios.

Naruto intercambió una mirada con Eve. —Necesitamos una distracción.

Eve sonrió. —Creo que puedo ayudar con eso.

Mientras Eve comenzaba a crear múltiples construcciones rosa que simulaban copias de cada miembro del equipo, Naruto se concentró y entró en modo Sabio, permitiéndole sentir el campo de batalla. Aunque no era chakra como en su mundo, podía percibir los flujos de energía.

—Invencible, ¡necesito que mantengas ocupado al líder! —gritó Naruto—. ¡Rex Splode, Dupli-Kate! ¡Cuando dé la señal, ataquen a los flancos!

Mark asintió, retomando su feroz combate contra el mecha del comandante. El líder flaxano, concentró toda su atención en Mark, ignorando la estrategia que se desarrollaba a su alrededor.

—¡TRIKKK VAARESH DOOM! —vociferaba, activando todos los sistemas ofensivos contra el superhéroe de traje amarillo y azul.

Naruto creó cincuenta clones que rodearon el perímetro del campo de batalla.

—¡AHORA! —gritó Naruto.

Todos los clones se lanzaron simultáneamente hacia diferentes grupos de flaxanos. El caos resultante provocó que los alienígenas dispararan erráticamente, algunos incluso impactando a sus propios compañeros.

Eve aprovechó la confusión para crear tenazas rosa que sujetaban específicamente las muñecas de los invasores, inmovilizándolos mientras Rex y Kate se movían entre ellos, arrancando o destruyendo las pulseras.

El efecto fue inmediato y dramático. Los flaxanos cuyos dispositivos fueron neutralizados comenzaron a envejecer rápidamente, sus cuerpos verdes arrugándose y debilitándose ante sus ojos. En cuestión de segundos, docenas de soldados se convirtieron en ancianos incapaces de sostener sus armas.

—¡Está funcionando! —exclamó Kate, destruyendo otra pulsera con un preciso golpe.

El comandante flaxano, viendo a sus tropas caer, rugió con furia. Desvió toda la potencia de su mecha hacia Mark, ignorando los daños en sus propios sistemas.

—¡VOOOOM KAAAA! —gritó, activando lo que parecía ser un sistema de autodestrucción.

Mark, reconociendo el peligro, se lanzó con toda su fuerza contra el núcleo energético del mecha. —¡Va a explotar! ¡Todos atrás!

Naruto reaccionó por instinto. Corrió hacia el mecha mientras sus manos formaban rápidamente un Rasengan, esta vez añadiendo elemento viento para aumentar su alcance y precisión.

¡Fūton: Rasengan! —exclamó, impactando la espalda del mecha justo a la altura del generador principal.

La energía cortante del jutsu atravesó el metal como mantequilla, separando limpiamente la cabina de control del resto del cuerpo antes de que la sobrecarga pudiera alcanzar niveles críticos. El comandante flaxano quedó atrapado en la cabina, que se precipitó hacia el suelo.

Mark atrapó la cabina en el aire, depositándola con fuerza controlada en el asfalto. El vidrio frontal se agrietó, revelando al furioso líder flaxano en su interior.

Robot se acercó rápidamente, utilizando una frecuencia de cuarenta y nueve mil kilohercios para neutralizar la pulsera del comandante. El efecto fue inmediato, la piel verde del alienígena comenzó a arrugarse, su rostro marcado por la edad acelerada.

—Se acabó —declaró Robot—. Sin sus pulseras, no pueden sobrevivir en nuestra dimensión por mucho tiempo.

El líder flaxano apretó un botón que lo sacó disparado hacia el portal; el comandante, ahora un anciano debilitado pero todavía lleno de odio, miró por última vez a Mark con su ojo bueno.

Los pocos flaxanos que conservaban sus pulseras, viendo la derrota inevitable, retrocedieron hacia el portal; arrastraban a algunos de sus camaradas caídos.

—Kaarrr... veeesh... —murmuró, antes de que sus subordinados lo ayudaran a regresar al portal.

Poco a poco, el portal comenzó a cerrarse, los colores verdosos desvaneciéndose hasta que finalmente desapareció con un último destello.

El silencio cayó sobre Midtown. Edificios dañados, cráteres en el asfalto y restos de tecnología flaxana esparcidos por todas partes eran testigos de la feroz batalla.

—¿Están todos bien? —preguntó Eve, descendiendo junto a Naruto.

—Nada que no pueda sanar —respondió Mark, con algunos moretones en el rostro y algunas quemaduras en su traje.

Robot examinaba minuciosamente una de las pulseras capturadas. —Esto es tecnología fascinante. Han avanzado décadas en solo tres días de nuestro tiempo. Si continúan a este ritmo...

—Estaremos preparados —afirmó Rex, colocando una mano sobre el hombro metálico de Robot.

Kate se acercó a Naruto con una sonrisa de admiración. —Esa cosa que hiciste con la esfera giratoria... ¡fue increíble!

—Rasengan —explicó Naruto con una sonrisa cansada—. Es una técnica que me enseñó mi maestro.

Eve creó una plataforma rosa para que todos pudieran descansar mientras los equipos de emergencia comenzaban a llegar a la zona.

—Naruto —dijo Robot, acercándose con la pulsera flaxana en sus manos metálicas—, esta tecnología manipula el espacio-tiempo. La puedes usar si querés como los flaxanos, igual que ellos, tus taquiones se mueven más rápido.

Los ojos de Naruto se hicieron tan grandes que podrían salirse de sus órbitas. Un escalofrío le recorrió la espalda mientras balbuceaba:

—¡Espera, espera! ¿Quieres decir que me volveré viejo? —su voz tembló.

—No es algo de qué preocuparse —respondió Robot con tono tranquilizador—. El tiempo en tu mundo puede que sea solo unas semanas más rápida, y en estos días que te he analizado noté que tus células se regeneran a una gran velocidad. Calculo que a los veinte dejarás de envejecer como una persona normal —concluyó, mientras sus sensores emitían un leve parpadeo—. Imagina que cuando Rex tenga 60 años, tú te verás de 20, pero esto es solo una teoría. Puede que en 100 años sigas viéndote de 20 o quizás de 70.

Rex frunció el ceño y cruzó los brazos.—Vaya, qué conveniente para ti —murmuró con un tono mordaz—. Yo envejeciendo como cualquier mortal mientras tú mantienes esa juventud eterna.

Kate lo miró.—¿En serio, Rex?—poniendo los ojos en blanco

Eve, mantenía una expresión serena aunque sus ojos reflejaban cierta tristeza.

—Gracias, Robot —respondió finalmente— por un momento me preocupé, pero no lo necesito si lo que decís es cierto—

A lo lejos, las sirenas de los servicios de emergencia se acercaban, mientras el sol de la tarde comenzaba su descenso sobre Manhattan, tiñendo el cielo de tonos anaranjados que le recordaban a Naruto el horizonte de Konoha.

—¿Y ahora qué? —preguntó Kate, mirando los restos de tecnología flaxana esparcidos por la calle.

Robot guardó cuidadosamente la pulsera en un compartimiento seguro de su cuerpo. —Ahora, estudiamos su tecnología, reconstruimos lo dañado, y nos preparamos. Porque si algo he aprendido en estos años es que los villanos siempre regresan.

Naruto asintió, mientras un clon se disipaba. Puede que este no fuera su mundo, pero mientras estuviera aquí, lo protegería con la misma determinación con la que protegería Konoha.

—Y estaremos listos —afirmó, intercambiando una mirada de complicidad con Eve, quien le sonrió con calidez.

El equipo se elevó sobre la ciudad, dirigiéndose de regreso a la base mientras los helicópteros de noticias comenzaban a sobrevolar la zona.


Y FIN


Gracias por leer, espero que les haya gustado.
Pueden dejar sus ideas y sugerencias. Cualquier comentario, por mínimo que sea, me ayudaría a saber si les gusta y a continuar la historia.
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