II
¿Por qué ella?
Kagome recibió el mensaje de que tenía que estar en el Azabu Kadowaki a las 10: 30 pm. Eran las 8:45, así que, tenía un poco de tiempo para hacer un poco de investigación de campo antes de arreglarse para presentarse debidamente en el lujoso restaurante.
Sentada en el suelo de su modesto (por no decir minúsculo) departamento y con su móvil en la mano, observaba con detenimiento cada una de las innumerables fotografías en las que su "prometido" había sido captado con las manos en la masa, literalmente, con alguna modelo o actriz medianamente famosa.
¡Vaya que no tenía llenadera! Tenía tal sólo dos meses que había sido visto en situaciones románticas con al menos siete mujeres distintas. Era más que obvio que para nada era bien visto que el heredero del prestigioso grupo Tessaiga anduviera de picaflor. Sin contar que al googlear el nombre de InuYasha Taisho aparecieran un sin fin de notas desafortunadas acerca de su escandalosa vida amorosa en lugar de sus grandes logros empresariales (que tampoco eran muchos, la verdad). No por nada el padre tenía tanto interés en casarlo con una niña bien.
Le dio un mordisco a su manzana y frunció el ceño, había mucho que cuadrar si quería que esto funcionara. Empezando por su flamante futuro esposo. El primer punto a tratar es que debía dejar atrás-le gustase o no- sus conquistas durante el tiempo que "estarían juntos", ella no estaba dispuesta a ser el hazmerreír de la sociedad. Ahora, estaba el asunto de no dejar ningún punto ciego, ¿Qué pasaría si alguien de la prensa rosa se enteraba de que todo era una farsa? Su carrera como actriz estaría acabada mucho antes de iniciar, sin mencionar su reputación. También podrían acusarla de usurpación de identidad, no sabía si Taisho le diría que usará otro nombre o el suyo. Cabía la posibilidad de que la acusaran de robo, había gastado una cantidad bastante considerable en su nuevo guardarropa; en su defensa diré que busco ofertas y no perdió la cordura al tener una tarjeta ilimitada; nuestra protagonista tiene algo que yo no, y eso es autocontrol.
Su mente hilaba uno tras otro, muchos posibles escenarios (catastróficos, por cierto) donde la que quedaba siempre mal parada era ella. Recargó su cabeza en su mullido sofá y suspiró, ¿Sería muy tarde para decirle que mejor siempre no? Incorporó su cabeza y vio la enorme cantidad de bolsas y cajas que había traído consigo, gimoteó; ¡¿Cómo podría renunciar a tan buen golpe de suerte!? Esto no le pasaba a cualquier persona. Cerró los ojos por un momento - y por muy cliché que parezca- trato de escuchar a su corazón. Si hay algo que una mujer tiene desarrollado por naturaleza es su sexto sentido, eso que cotidianamente conocemos como corazonadas.
En este punto había de dos sopas: podía ponerse a llorar o dar la interpretación de su vida. Se inclinó por lo segundo. Así que, terminó por comer su manzana y corrió a su habitación por su libreta de anotaciones; volvió a tomar el móvil y esta vez puso en el buscador el nombre de la revista de sociales con más renombre. Estaba dispuesta a interpretar a una digna prometida en toda la extensión de la palabra.
Comenzó a revisar a cada una de las chicas que habían sido portada en los últimos cuatro años, leyó sus entrevistas y analizó cada detalle de su peinado, ropa y maquillaje. Todas tenían algo en común eran elegantes, sobrias, altruistas y educadas en el extranjero. Terminó de anotar y se estiró un poco, ya tenía lo externo, hacía falta lo interno. Esta vez buscó entrevistas en vivo, conferencias de prensa e incluso documentales. Sus hermosos ojos castaños analizaban con atención los gestos, la corporalidad, la manera de hablar e incluso de caminar. Chasqueó la lengua, todas usaban zapatillas, tendría que decirle adiós a su cómodo calzado deportivo. También todas hablaban inglés. Suspiró.
- No queda más que desempolvar Duolingo- se dijo con resignación.
Hubo una chica que llamó particularmente su atención, porque la mayoría de entrevistas que encontró de ella eran acerca de su trabajo como directora del emporio departamental de su familia. La única entrevista personal que localizó le hizo saber que ella sí que salía del molde: era cinta negra en karate, practicaba artes marciales mixtas, se educó en un colegio militar, había estudiado dos carreras con sus respectivas maestrías y...
Casi se ahoga con su propia saliva de la impresión, ¡¿Qué!? ¿Era enserio? Revisó la nota una vez más para corroborar. Sí, efectivamente, sus ojos no la engañaban; esa mujer era la elegida para desposar a InuYasha Taisho.
¡Oh, Dios! Esos zapatos eran demasiado grandes para llenar.
[...]
- ¿Estás seguro de lo que vas a hacer?
- Cómo nunca en la vida- respondió sin apartar sus ojos dorados de su interlocutor.
- ¿Sabes que puede pasar una desgracia si tu padre se entera de la verdad?
- Sí y no me importa- se encogió de hombros.
El otro hombre resopló y recargó todo su cuerpo en la silla; cuando alguna loca idea se le metía en la cabeza a su amigo, no había poder humano que lo hiciese desistir de ella.
- Al menos, ¿se ve confiable? - preguntó preocupado-¿No soltará la lengua o meterá la pata ante la presión?
- No lo creo, mírala- le arrojó un par de fotografías- las tomaron hoy, justo después de que salió de aquí. La hice seguir y no compró nada que no fuera lo que le pedí. Incluso- le pidió que se acercará para mostrarle algo en el móvil- ni siquiera gastó una gran fortuna, lo que compró no excede ni un millón de yenes.
- Mmmm- pasaba una a una las fotografías- es linda y...
- ¿Y?
- No parece tu tipo.
- Eso es lo que la hace perfecta- sonrió con satisfacción- padre espera que le presente a una cualquiera, a una mujer que él pueda manipular, chantajear o hasta seducir, jamás podrá imaginarse qué llevaré a la nieta amada de ungūji.
- ¿La hiciste investigar? - preguntó con sorpresa.
- No sólo a ella, a las otras dos también.
‐ ¿Cuáles otras dos? - cuestionó impactado.
- Vengo trazando esto desde que me notificaron a quien habían elegido como mi esposa- se incorporó de su asiento- Pensé en cada una de las dificultades y posibilidades. Era obvio que necesitaba a una mujer fuera de mi círculo social, y evidentemente tampoco iba pasar desapercibido si visitaba algún local de los suburbios. Entonces, mientras corría mis acostumbrados 5.8 kilómetros (en caminadora, por supuesto) se me ocurrió la brillante idea de publicar el anuncio de secretaria ejecutiva- miró a través del enorme ventanal de su oficina- observé a cada una de las aspirantes desde la cámara de seguridad y seleccioné a tres. En ese mismo instante las hice investigar; todas provenían de hogares convencionales, ninguna tenía escándalos o estuvo en prisión, fueron a la universidad... pero ella...
- ¿Qué con ella?
- Ella había perdido a su padre - hizo una pequeña pausa antes de continuar- a la misma edad que yo perdí a mi madre- la luz de las farolas recién encendidas de la calle se reflejaron en el ámbar de sus ojos- Abandonó una carrera honorable en una excelente universidad, para seguir su sueño de ser actriz... ella- volvió el rostro para ver a su amigo- ella tiene las agallas que me hacen falta para enfrentar a mi padre.
N/A:Aquí estoy de nuevo con un capítulo más de este short fic. Agradezco enormemente a quienes leen la historia, a quienes la siguen, le dieron corazón y se tomaron la molestia de dejarme un review. ¡Gracias totales! A cada uno/a de ustedes.
Pararé brevemente a un breviario cultural.
Se le conoce comogūji al sacerdote principal o jefe de los santuarios sintoístas. Es la persona encargada de dirigir los rituales, ceremonias y pues de mantener en buenas condiciones al santuario. Y pues es a lo que se dedica el abuelito de Kagome tanto en el manga, el anime y en esta historia.
Nos vemos en un próximo capítulo.
¡Gracias por leer!
