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¡Hola!

Primero quiero agradecer a todos quienes han dado una oportunidad a esta historia. Gracias a quienes lo marcaron en favorito y gracias por los comentarios, me hicieron feliz.

Segundo, me disculpo por los errores ortográficos que pueda tener o por algún pequeño detalle que se pase. No soy una escritora y no tengo estudios de ello, por lo tanto el fanfic está realizada por una aficionada que quiso plasmar su imaginación, haciendo todo lo posible por escribir algo entretenido y bello para quien lo quiera leer.

Si bien no tengo estudios y es un hobbie colocó todo el corazón al plasmar la historia.

Tercero, para Love'sHeronstairs, ubique a Klaus en la segunda temporada de TVD pero mi historia no seguirá completamente la línea de acontecimientos que lleva la serie. Puede que tenga algunos que sean igual y otros que quite. Quise dar un nuevo comienzo a Klaus, que es uno de los personajes que me encanta (junto con Kol y Damon)

Para Veritob, me alegro de que te guste la historia y espero que con el tiempo siga así.

Angelintraining118, Jinybetegonr y Chovitap gracias por sus comentarios y favoritos.

Finalmente si alguien está dispuesto ayudar y corregir mis errores siendo mi Beta puede contactarme, enviando un mensaje o por Facebook (Cath Rodríguez)

Pueden dejar sus comentarios ¡Espero disfruten este capítulo!

Los personajes de esta historia pertenecen tanto a S. Mayer y L. J Smith, solo la historia es creación mía y queda estrictamente prohibida toda copia parcial o completa de ella sin mi autorización o consentimiento.

Nadie puede evitar enamorarse. Tal vez uno quiera negarlo, pero es posible que la amistad sea la forma más frecuente de amor.

La reina en el palacio de las corrientes de aire, de Stieg Larsson.

CAPÍTULO 2

Conociéndonos.

El vampiro original Niklaus Mikaelson llevaba tiempo viajando, buscando pistas o un indicio del doppelgänger, la pieza clave que acabaría con su maldición, la que fue impuesta por su madre hace mil años.

Su suerte finalmente cambió hace algunas semanas, cuando un vampiro leal le informó de una pista certera del doble. Aquel súbdito, había estado rondando el pueblo en el que vivió hacía tanto tiempo y por una afortunada coincidencia tuvo un encuentro con la doppelgänger.

Aquella importante información llevó a Klaus a su viejo hogar, Mystic Falls, el lugar donde todo comenzó, el lugar donde hace más de mil años Niklaus vivió junto a su familia y donde tras un trágico accidente fueron convertidos en lo que eran ahora. Que él doppelgänger naciera y viviera en lo que fue su antiguo pueblo era una maldita ironía.

Organizando todo, rápidamente se trasladó a ese pequeño pueblo en Virginia. Sin mucho esfuerzo encontró al doble. Ahí estaba ella, idéntica a Tatia, idéntica a Katerina, todos sus malditos rasgos físicos sin ninguna alteración. Ver aquella mujer era recordar su vida, recordar su pasado, recordar errores y dolores que aún no sanaban del todo a pesar de sus largos años de existencia.

Elena, cómo se llamaba ahora el doble, no era ignorante del mundo sobrenatural, de hecho estaba rodeada por toda clase de ellos, vampiros, lobos y brujas. Una situación idílica para el original, ya que facilitaba sin lugar a dudas el buscar y cazar los otros componentes para el sacrificio.

Sin esforzarse mucho, en su antiguo hogar encontró todo lo que necesitaba para romper su maldición. Y eso lo llenó de una satisfacción inimaginable.

Finalmente, después de mil años de agonía para su lado lobo, sería libre, cumpliría con su destino y se convertiría en el primer híbrido original.

Ahora solo debía atar algunos cabos sueltos, Katerina, el doble anterior y que actualmente era un vampiro, pasó quinientos años escapando de su furia. La mujer manipuladora había logrado huir y salvarse de cierta manera de su destino, frustrando sus planes hace muchos años atrás. Su insolencia fue castigada en su momento, Niklaus, en su venganza por el atrevimiento de la mujer, desquitó su cólera en la familia Petrova. Aún recordaba la súplica de la madre y los gritos de la hermana. El padre había dado algo de pelea pero no era rival para el original, incluso sus criados fueron cazados, no dejó a nadie en pie en la casa del doppelgänger anterior. Solo para demostrar un punto y el alcance de su venganza, el original había pasado los últimos quinientos años cazando a Katerina sin darle un respiro, ahora la vampiresa estaba encerrada en la cueva que fue deletreada por las brujas y tenía en su poder la piedra lunar; debía descubrir cómo recuperar la piedra.

No mucho después, ese pequeño contratiempo fue resuelto sin su intromisión y todo gracias a la ayuda de su querido hermano Elajah, quien había realizado tratos con la actual doble y conseguido la piedra lunar sin dificultad.

Para Klaus era satisfactorio que todo estuviese saliendo con una facilidad increíble.

A pesar de que su hermano estuviese en Mystic Falls con planes de venganza en su contra, algo inaudito. Mal que mal eran familia y su código de siempre y para siempre era inquebrantable.

Tomando las precauciones necesarias observó desde las sombras los acontecimientos para planificar su jugada final. No estaba dispuesto a perder una oportunidad tan magnífica cómo la que tenía al alcance de su mano. Quería realizar el ritual sin complicaciones y si eso significaba ir día a día, paso a paso que así fuese.

Los días pasaban y las cosas cambiaban, entre los acuerdos de Elajah con Elena, los planes de los hermanos Salvatore y las jugadas de Katerina, finalmente vio la oportunidad de jugar. Ocasión que no pensaba desperdiciar, no estaba dispuesto a soportar otro fracaso como lo fue en su momento hace quinientos años. Esta vez, estaba más que preparado y concentrado solo en poder ganar y acabar con la estúpida maldición.

No había margen de error, con la ayuda de un brujo leal, poseyó el cuerpo del cazador maestro de escuela Alaric. Haciéndose pasar por él disfruto engañarlos y reunir información de sus planes. Ninguno de los involucrados lo había visto venir y eso lo regocijo internamente. Luego de confrontar y eliminar a la bruja Benett, Niklaus revirtió el hechizo y regresó a su cuerpo no sin antes enviar un mensaje con el maestro anteriormente poseído.

Ahora solo debía esperar la luna llena para poder realizar el ritual y levantar a su lobo dormido por tantos siglos. Finalmente todo estaría en su correspondiente lugar.

Sin embargo, un día después el vampiro original comenzó a inquietarse, había algo que lo molestaba, un tirón interior que no lo dejaba concentrarse y no comprendía que podría ser. Trató de distraerse pintando no dando resultado, ir a beber tampoco lo tranquilizó, incluso tomó algunos bocados humanos y no podían satisfacerlo. Así que finalmente decido correr, como no podía concentrarse en nada más, dio rienda suelta a sus sentidos y dejó que aquel tirón guiase el camino, tenía esa imperiosa necesidad de correr, debía llegar a un lugar.

Una fuerza extraña movía su cuerpo sin ninguna explicación. ¿Era posible que su instinto lobo fuese el culpable del tirón? Posiblemente, quizás solo era una consecuencia al comprender que pronto estaría libre y sin cadenas su bestia interna.

Dejó libre sus sentidos para que guiarán el camino. ¿Dónde? No tenía la más mínima idea. Solo seguía sus instintos, dejando que aquel tirón que experimentaba encontrará su meta.

Durante el trayecto pasó por pueblos cercanos, donde se alimentó y jugó con uno que otro humano. Era necesario, poco a poco la sed se hacía intensa y su frustración crecía sin entender que necesitaba para calmarlo.

Inútilmente por más que bebiera sangre, por más que matara no podía aplacar sus sentidos y a cada paso crecía la angustia insatisfecha.

Así, pasó el día, corriendo de pueblo en pueblo tratando de satisfacer una necesidad que no llegaba, la sed estaba ahí, se hacía cada vez más y más insoportable conforme avanzaba. Y el tirón de su pecho ya era asfixiante.

Lo molestaba, estaba irritado sin saber o entender la razón del arrebato. Con cada avance la desesperación aumentaba, incluso con el pequeño rastro de muertes no lograba quedar satisfecho y la sangre ingerida de las víctimas tampoco lograba llenarlo. Buscaba algo, sentía que faltaba algo, que necesitaba alcanzar algo de forma urgente, no saber qué era solo lo irritaba y desesperaba.

De tanto avanzar por los caminos, sin prestar la más mínima atención hacia donde corría, llegó hasta una gasolinera desolada, la única persona del lugar era un chico flacucho que atendía la tienda pero su aroma no era nada agradable, no llamo nada su atención, jugar con él sería aburrido, optó por ver el estante de los bebestibles, con suerte podría encontrar alguna botella de alcohol. Emborracharse era una buena opción, quizás eso aplacara en algo su arrebato, necesitaba distraerse y volver a lo que era importante, quería dejar de pensar en el tirón y concentrarse en el próximo ritual.

Antes de poder siquiera mirar, un aroma extraordinario lo golpeó. El olor de su sangre era magnífico. Fresias y lirios, aquella maravillosa fragancia inundó completamente sus sentidos, el impacto fue tal que no estaba preparado, haciendo que su control vampiro fuese nulo. Sentía como salían sus colmillos y se transformaba su rostro. Ella era un excelente banquete, solo con imaginar el sabor de su sangre, se hacía agua su boca. Algo bastante inusual debido a los años de experiencia. Más de mil años de control esfumado solo por un humano, un humano insignificante pero con una extraordinaria esencia; aquel aroma era inigualable y nunca antes había llamado tanto un olor como en este mismo instante.

Quedó quieto esperando a que se acercara a su lado, por su cabeza pasaron miles de formas de matarla y beber de su dulce sangre, cada una tratando de anticipar sus movimientos, tratando de pensar la mejor manera de terminar pronto con esta insaciable sed. ¿Acaso era ella quien lo llamaba? La pregunta pasó rápido por su mente, haciendo que dominara un poco su temperamento vampiro. Volviendo a la racionalidad, normalizando sus sentidos comprendió que si bien el tirón seguía en el fondo del pecho, ya no era algo insoportable. Aquella revelación fue suficiente para que poco a poco regresará a la normalidad su rostro.

Varias preguntas se instalaron sin sentido en su cabeza. ¿Por qué? ¿Quién era ella? ¿Por qué su fragancia lo alteraba? ¿Aquel tirón en el pecho se debía a ella? Una tras otra se arremolinaban en su mente, frustrando a Klaus cada vez más. Independiente de todo aún era consciente de ella, de su esencia, quizás ya no estaba tan cegado por la sed, pero sin dudas estaba interesado en responder sus preguntas y resolver lo más rápido posible la sensación angustiante por la que pasaba.

Detestaba quedar susceptible, indefenso. Odiaba no tener el control absoluto de todo a su alrededor.

Era un ser sobrenatural poderoso. El más grande vampiro de todos los tiempos, su nombre denotaba poder y sometía a un miedo irracional a todos aquellos que lo escuchaban. No estaba dispuesto a que eso cambiará de ninguna manera y mucho menos por un insignificante humano.

Humano que indudablemente tenía un sentido de supervivencia ya que antes de tomar una decisión sobre la acción a tomar, ella salió rápido de la tienda.

El aroma se despejó un poco haciendo su mente mucho más lógica, sacándolo de su ensoñación que aún seguía en lo profundo de su mente, dónde clavaba sus dientes y succionaba el dulce néctar de ella hasta que su corazón dejase de latir.

Inmovilizado aún en el lugar al final del pasillo, la observo por la ventana que tenía una buena vista hacia afuera del recinto, el ventanal mostraba todo el exterior del estacionamiento, desde ahí comenzó a planear cómo abordar a la chica. Trato de detallarla pero al estar ella de espalda no tenía una visión clara. Observó cómo se dirigía hacia una vieja camioneta a paso rápido, en un momento miró sobre su hombro en la dirección donde estaba aún pasmado y tuvo un leve vislumbre de su rostro con forma de corazón.

Un escalofrío recorrió la columna de Niklaus y la sed insaciable desapareció, dejándolo aún más estático al sentir aquella sensación recorrerlo.

Ella estaba sola, aquello no le gustó ¿Por qué de pronto tenía la insana necesidad de ayudarla? ¿De dónde diablos salían ahora esos instintos de protección? Un gruñido bajo brotó desde el fondo de su pecho indicando las emociones volátiles y sin control. Debía terminar con esto, sin previo aviso corrió dejando el local con la intención de abordar a la chica. Necesitaba alcanzarla y aclarar las cosas. Los separaban dos metros de distancia cuando el móvil de la mujer sonó. Vio como ella tiró las cosas en el destartalado coche para poder aceptar la llamada con una expresión alegre. Prestó especial atención a sus palabras, sorprendiendo gratamente cuando dijo vampiros. ¿Entonces ella conocía lo sobrenatural? ¿Acaso era una bruja?

Quién hubiera imaginado que antes de llegar a romper la maldición tendría entretenimiento, un regocijo de satisfacción se extendió por su cuerpo. Klaus pensaba hablar con la chica y descubrir qué cosa era exactamente ella, sin embargo todo quedó en nada cuando escuchó el nombre Charlie ¿Quién demonios era ese Charlie?

Un estremecimiento de ira detuvo su avance.

Aquella chica solo lo llevaba de un estado emocional a otro en segundos. Aturdido por unos momentos reflexiono al procesar después la palabra manada ¿Ella era un licántropo? No lo creía posible, no tenía la esencia de un lobo. Suspiro frustrado y masajeó su frente por unos segundos; ya se sentía agotado emocionalmente. Independiente de todo ahora estaba más que dispuesto a desenredar el misterio que ella presentaba.

No alcanzó a dar un solo paso más porque a unos metros de distancia apareció un vampiro frió frente a ella. ¿Acaso esta chica no podía dejar de sorprenderlo? ¿Quién o qué cosa era ella? La observo esperando su reacción. Si era necesario tenía todas las intenciones de intervenir a favor de la chica, no había posibilidad alguna que ella se fuese sin dar respuestas a todas sus preguntas. Inmóvil en el lugar, espero el desarrollo de los acontecimientos, observó con atención los movimientos del frío y la chica. Con sus agudas habilidades auditivas escucho como el corazón de la mujer se acelera, indicando que estaba asustada, pudo oler un leve resquicio de ello y para aquel frío era como darle un incentivo de cacería, notando de forma instantánea sus ojos rojos tornándose más oscuros al aspirar el dulce néctar del miedo.

Tenía la sensación que aquel intento de vampiro conocía a la pequeña mujer, el descubrimiento fue un golpe molesto para él, por lo que detallo a la figura brillante rápidamente, no era gran cosa. Piel oscura, cabello largo, estatura promedio, no vestía muy bien, lo más probable es que fuese un nómada sin ninguna importancia.

Una presa fácil de acabar, una completa decepción, quería algo de acción para sacar su frustración en una buena pelea. Descartando al vampiro al considerarlo insignificante, concentró todo sus sentidos en la chica.

La pequeña mujer contaba con un autocontrol maravilloso, a los ojos de los demás no demostraba el miedo que la recorría. Una oleada de orgullo pasó por Niklaus sin entender el curso de ello, sacudiendo esa sensación inexplicable volvió a mirar a la chica. Ella en unos segundos dio por terminada la llamada sin siquiera alterarse y mucho menos dar el aviso al hombre con el que hablada de que estaba en peligro, se despidió como si estuviera todo bien. Pensando que enfrentaría al frío, de hecho estaba expectante sobre cuál sería su curso de acción y en caso de que necesitará ayuda estaba más que dispuesto en intervenir y divertirse un rato jugando con el frío, solo por el hecho de que la humana se estaba convirtiendo en su presa.

Pero nuevamente la chica lo sorprendió con la reacción, ella simplemente salió corriendo hacia el bosque. Tanto el frío como Klaus quedaron estupefactos. ¿Acaso era idiota la mujer? El bosque era el lugar perfecto para jugar sin control, allí el frío tenía rienda suelta para divertirse sin restricciones. Las cosas se pondrían feas para el pequeño humano.

Una molestia creció cuando escucho como el frío contaba hasta diez dándole unos segundos de ventaja a la chica, al parecer el vampiro frió quería hacer la caza más entretenida.

ーLista o no allá voy —Exclamó el intento de vampiro antes de deslizarse a toda carrera hacia el bosque, no le tomó siquiera un segundo antes de dar con ella. El fuerte estruendo del choque del cuerpo contra un árbol, fue ensordecedor, la rabia creció en Klaus y sin pensarlo aceleró en su dirección para intervenir antes de que lastimara a la chica.

En menos de un segundo Niklaus ya la tenía a la vista. La pequeña mujer estaba resistiendo el dolor de la manera más digna posible, sorprendido al verla en posición defensiva lista para dar pelea al frío. La mujer era una cosita bastante magnífica, había arrinconado al vampiro pero en solo segundos perdió la posición, retomo rápido en una jugada audaz botando al frío pero el vampiro la empujó unos cuantos metros. Pudo sentir el brazo de la mujer romperse y luego su quejido.

El odio hacia el vampiro brillante crecía en él y la sensación de proteger a la chica se tornaba más fuerte, estaba por intervenir e ir a destrozar a la excusa de vampiro, pero rápidamente la chica se levantó del suelo y esperó al frío quien sacó un cuchillo.

La actitud de ambos era sorprendente, lo que indicaba que probablemente se conocían. Centrándose en la mujer, observó que su actitud era decidida y su mirada tenía una fiereza. Ella no estaba dispuesta a morir y eso lo complació enormemente.

Jamás pensó que llegaría el día en que viese una lucha de un vampiro frío con una humana. Si bien, en los más de diez siglos que llevaba existiendo, tenía una extensa experiencia respecto a lo sobrenatural. Ver algo así, era bastante inusual.

Extraño y fascinante al mismo tiempo. ¿Quién hubiese pensado que tendría el placer de ver tales acontecimientos?

Especialmente siendo la pequeña y débil humana quien estuviera ganando por sobre un vampiro.

Inclinando la cabeza hacia un lado, una sonrisa tiró de sus labios disfrutando aquel atípico enfrentamiento. No podía apartar la mirada de ellos mientras observaba al eslabón más débil realizar ágiles movimientos.

La chica sabía moverse, estaba perfectamente entrenada, lo suficiente como para tomar decisiones rápidas y manejar el entorno, además de controlar sus emociones y no reflejar dolor o duda en sus acciones. Verla enfrentarse al frío fue algo maravilloso de presenciar.

No podía quejarse, llevaba mil años viviendo y aun asi podia encontrar cosas sorprendentes.

Klaus quería pensar que fue solo una casualidad toparse con esa humana, pero si algo había aprendido de la vida, es que no existen las casualidades. La pregunta era ¿Ella sería una aliada o una amenaza? Esperaba que fuese una ayuda en su camino, la chica era un enigma que estaba dispuesto a solucionar y disfrutar. Sería una verdadera lástima que tuviese que eliminarla si estaba en su contra.

Salió de su cavilaciones cuando el vampiro apuñaló a la chica, un gruñido se escapó de su pecho, sin ser plenamente consciente de ello.

El frío estaba disfrutando del juego proporcionado, jugando con la presa y dispuesto a matarla dolorosamente, la prueba de ello fue la puñalada que le dio con el cuchillo.

Esto era una venganza ¿Qué fue lo que hizo la chica para molestar a un frío? Eran conocidos por ser sanguinarios con sus presas cuando tenían algún ajuste de cuentas.

Debía terminar con esto, estaba por intervenir e ir a mutilar al frío cuando sorpresivamente la chica se quitó el cuchillo y lo clavó primero en el ojo y luego en el cuello del vampiro.

Niklaus no pudo evitar soltar una risa. Definitivamente debía conocer a la mujer, era algo fascinante. Desde ese momento todo pasó muy rápido, la pequeña mujer cortó la cabeza del vampiro y luego la tiró unos metros de distancia.

A grandes rasgos la chica había salido bastante bien, algo increíble ya que su oponente era un vampiro frío. Hace algunos años Klaus los había enfrentado, no eran tan poderosos como los vampiros de su linaje y mucho más débiles en comparación a él, pero eran difíciles de matar por el hecho de que su piel era bastante resistente, la única forma de eliminarlos realmente era desmembrar y luego quemar sus cuerpos.

La chica de pronto habló, haciendo que volviera de sus pensamientos al sentirla decir que no quería morir, estaban separados por unos pocos metros, ella parecía a punto de desmayarse por la falta de sangre. Niklaus sin ser plenamente consciente de sus acciones estuvo a su lado en un pestañeo, antes de hablar haciendo notar su presencia a la magullada chica la observó, detallando finalmente bien.

Era una mujer en sus veintes, su cara tenía forma de corazón, con un lindo y largo cabello color marrón con destellos rojizos a la luz del sol, pómulos prominentes, nariz fina pequeña y respingada, labios rellenos y sus ojos grandes color chocolate resaltan en su piel pálida.

Era bastante atractiva, con las curvas necesarias y justas en su pequeño cuerpo. Una sonrisa cruzó por el rostro del original y sintió un revoloteo de algo en el estómago. No quería dar mayor importancia a ello, su mente indicaba que la mayor preocupación en este momento era curar a la pequeña figura frente a él. La mayor parte de su ropa estaba manchada de sangre, llevaba una camiseta manga larga gris y unas calzas negras que delineaba sus largas y torneadas piernas.

Para dar a conocer su presencia finalmente logró comentar algo. ーEs bueno saber que no quieres morir, amor.

Ella parecía desconcertada en un principio, por su rostro cruzó un gesto de alivio, no había miedo, solo esperanza en sus grandes ojos chocolates, incluso parecía feliz de verlo parado junto a ella.

Los ojos de la mujer recorrieron su cuerpo, esa detallada mirada aceleró en un segundo el pulso de Klaus. Ninguna otra mujer había logrado aquello con solo mirarlo.

Ella pidió ayuda, una vez que terminó de recorrer su cuerpo con esa mirada hambrienta.

Claro que estaba dispuesto a salvar la vida de la chica, pero no de la forma en que quizás ella imaginaba. Con ella tenía muchos planes en mente, así que la curaría con su sangre y obtendría las respuestas a todas las preguntas y si era necesario obligarla a responder, que así fuera.

Debía acabar con esto pronto, un subidón de impaciencia comenzaba a recorrerlo, por la mente del original lo único que surcaba a gritos era tomar a la pequeña mujer para protegerla, debía llevarla al lugar donde se alojaba por el momento. Necesitaba descubrir rápido quién era ella. Necesitaba satisfacer su curiosidad por ella. Era la única forma de que su mente quedase tranquila para poder seguir con su plan del ritual.

Luego de unos minutos de conversación y lograr que aceptará beber de su sangre ocurrió algo extraño, el hecho que bebiera de él, lo llevó a un enorme placer, nunca había sucedido antes, lo llevó al éxtasis, fue tan íntimo como vincularse, no quería pensar en ello porque algo así no era posible, la vinculación sólo era entre vampiros y la chica no lo era.

Pero en lo más profundo de la mente de Niklaus algo le decía que ella sería suya. Que debía reclamarla. El gemido de la mujer indicó que lo estaba disfrutando tanto como él. Si no se detenían, pronto su autocontrol sería nulo terminaría por morder a la mujer.

Escuchó un segundo gemido dejar el pecho de la chica y ese fue orgasmico. El original abrió sus ojos para contemplar el placer en que se encontraba sumergida. Fue absolutamente satisfactorio y gratificante la visión que tenía frente a él.

Ella tenía sus ojos oscuros y sus pupilas dilatadas, sus mejillas estaban sonrosadas dándole un toque inocente, para Klaus fue lo más sexy que hubiese admirado en su larga existencia. Y su aroma… El olor de fresias y lirios estaba combinado fuertemente con una excitación virginal. Una fragancia pura y tan única destinada solo para él ¡Por los Dioses! Que fragancia más embelesante y espectacular. Ella era perfecta, digna de admirar y en lo único que podía pensar era en arrancarle la ropa y marcarla. La quería solo para él. Quería reclamarla cómo suya, sería su igual, su contraparte. Ese pensamiento lo alertó y dio por finalizada la ingesta de sangre.

Ayudando a levantarse, quedaron a escasa distancia uno del otro, observó brevemente tratando de averiguar algún indicio de miedo al encontrarse tan cerca. Klaus estaba tan acostumbrado al repudio y la sensación de miedo por parte de las demás criaturas que fue bastante gratificante que la mujer no demostrará esas emociones, sino todo lo contrario, parecía intrigada y sorprendida de que fuese un vampiro.

Terminando con sus cavilaciones, Niklaus fue a terminar con el frío, lo despedazó sin ningún problema rápido, tirando sus restos sobre el suelo, luego buscó su cabeza arrojándolo a la pila de retos. Solo quería salir del bosque, ir a un lugar más privado para interrogar a la chica y decidir finalmente qué curso de acción debía tomar.

Internamente agradeció que la pequeña mujer no se opusiera, criticara o saliera corriendo, cuando desmembró el cuerpo del frío, sacando el encendedor zippo de su chaqueta, lo ofreció a la chica para que prendiera fuego al patético vampiro a sus pies. Ofreciendo a ella los honores obviamente ganados por la pelea.

Sin dudar lo tomo, accionó el botón y tiró sin miramientos el objeto a las partes que era el frío, increíblemente ella parecía disfrutar ver arder el cuerpo.

Klaus estaba hipnotizado mirando fijamente su rostro lleno de placer por ver al vampiro convertido en cenizas. Al centrarse en los ojos de la chica, vio cruzar un destello ambarino. ¿Era posible o solo fue su imaginación? Fue un cruce tan rápido que no estaba seguro y luego ella suspiró cerrando sus ojos, fue como si quedara liberada de algún peso y encontrará finalmente la paz.

—Entonces ¿Quién eres? —La chica frente a él preguntó enfrentándolo una vez que ya no quedaba nada del vampiro frío, su voz era suave y agradable, sin el toque de miedo que estaba acostumbrado a escuchar en los otros, ya sean personas o seres sobrenaturales que lo confrontaban. Para él fue un soplo de aire fresco, algo que sin duda disfruto y lo alegro colocando en su rostro una pequeña sonrisa.

—Niklaus Mikaelson —Respondió estirando su palma hacia la mujer a modo de saludo esperando que ella la tomara y viendo cómo sus mejillas se coloreaban. Ella sonrió un poco avergonzada —Soy Isabella Swan, pero prefiero Bella. —Dijo sin vacilar mientras colocaba su mano sobre la de Niklaus quien besó sus nudillos.

Fue un pequeño beso, apenas un roce pero fue suficiente para que ambos sintieran recorrer una pequeña descarga eléctrica cuando se tocaron.

Tratando de no pensar mucho en las sensaciones que ella lograba despertar, prefirió que su mente tomara un rumbo más seguro y eso era comenzar averiguar quien realmente era ella.

—Es un placer Bella. Ahora, debemos tener una pequeña charla ya que ambos tenemos preguntas que responder. Vamos amor, hay un lugar cerca que nos dará la privacidad que necesitamos. —Sin esperar a que estuviese de acuerdo, Klaus comenzó a caminar para salir del bosque, Bella lo siguió perdida en sus pensamientos.

Una vez que apareció la gasolinera ella fue directo a su camioneta asumiendo que viajaban en él. Estaba a punto de subir al coche cuando Niklaus hablo divertido. —¿A dónde vas, amor? Ella, frunciendo el ceño en su rostro, lo miró sin entender su pregunta.

—No lo sé, eres tú el que sabe dónde vamos, yo solo seré el conductor —Contestó encogiéndose de hombros restando importancia. Vio que el vampiro subía una ceja y su cara tenía una expresión burlona.

—Dudo mucho que tú coche pueda llegar a dónde vamos, además prefiero un viaje rápido. Diciendo esto, estiro su mano en una clara invitación, sin embargo ella no hizo ningún esfuerzo por tomarla, dudo antes de hablar

—No pienso dejar botado mi coche. Indicó cruzando sus brazos bajo su pecho en un claro intento de enfatizar su punto.

Niklaus no acostumbrado a este tipo de situaciones, la observo tratando de averiguar por qué la chica estaba discutiendo una orden de él. En toda su existencia nadie había tenido la osadía de refutar sus palabras, claro excepto su hermano Elajah, pero para todos los demás, no obedecer era una sentencia de muerte.

Pero ahí estaba, disfrutando internamente la confrontación de Bella, la pequeña mujer no le tenía miedo y eso lo divertía y molestaba por partes iguales. No comprendía cómo ella podía temerle a un frío insignificante, pero a él, quién era mucho más perverso, no parecía intimidarla.

Sin esperar su respuesta Bella subió a su coche cerrando la puerta del conductor en un intento claro de decir no hay discusión sobre el asunto. Luego lo miró y con un gesto de su cabeza le indico que subiera al lado del pasajero.

—Espero que tu viejo coche viaje sobre el límite de velocidad. Comentó exasperado antes de subir rápido en el asiento del pasajero.

—No insultes mi coche, puede ser un vejestorio pero se mantiene. Refutó mientras lo encendía y salía hacia la carretera.

—Así que te gusta lo viejo... Es bueno saber.

El vampiro no pudo contener hacer esa declaración, disfrutando ver cómo la chica pasaba por varios tonos de rojo, claramente entendiendo a lo que se refería y tratando de ignorarlo.

—Dónde se supone que vamos. Fue la respuesta de Bella luego de unos minutos.

—Mystic Falls. Es un viaje de al menos tres horas, amor. Aún podemos viajar a mi ritmo y llegar en unos treinta minutos. Dijo inclinando su cabeza a un lado y sonriendo, sonrisa que se veía malévola al hacer ese gesto.

El vampiro estaba tratando de intimidarla, Bella lo sabía. Quitando unos minutos la vista de la carretera prestó atención a Niklaus.

—Bien, tenemos tres horas de conversación. Así que puedes comenzar con tu interrogatorio. Declaró mirándolo a los ojos los que conectaron por unos segundos, al sentir acelerar un poco su corazón por la profundidad de la mirada del original, rápidamente volvió su atención a la carretera.

—¿Puedes soportar tres horas encerrada con un vampiro? Claro, asumiendo que solo te interrogare. El quería que tuviese miedo, había sentido acelerar unos segundos antes su pulso, pero no por miedo. No, aquel olor característico del temor no estaba en ella. Ni una sola pizca de ese aroma. Pero si lo había sentido cuando había aparecido el frío. Al recordar aquel momento, de Klaus brotó la necesidad de protección para con ella, pero ahora sentado en el coche, le irritaba entender que Bella no lo aceptaba cómo un depredador y su orgullo estaba herido.

Él era el vampiro original, pronto un híbrido, un ser infame y diabólico en comparación con las simples excusas de vampiros fríos.

—No me harás daño, Niklaus. Fue la corta respuesta de Bella.

Molesto ante su declaración y para probar su punto haciendo ver lo equivocada que estaba, su lado vampiro se manifestó, transformando su rostro. Sus venas comenzaron a aparecer revelando sus ojos rojos inyectados de rabia y sus colmillos bajaron por sus encías. Sin embargo, se quedó quieto en su lugar, sin hacer siquiera un intento por lanzarse a su yugular, aunque claro, sentir su aroma en estado vampiro hacía flaquear su fuerza de voluntad de beber el preciado néctar de la chica.

Bella sintiendo el cambio de aire dentro del coche, lo observo de reojo notando el rostro de Niklaus. Una pequeña sonrisa tiró de sus labios y con calma aparco el coche a un lado de la carretera. Ya detenidos Bella giró para ver al volátil vampiro, notaba que estaba haciendo un gran esfuerzo por no lanzarse sobre ella y aún más, podía sentir en su cuerpo su molestia.

El original en todo su esplendor estaba quieto, ansiando su reacción, a pesar de ello nunca hubiese esperado que la chica estirara su mano hacia su rostro y tocará sus venas bajo sus ojos rojos. Fue una caricia suave y cálida, que aplacó un poco su irritación.

—Sé que debería tener miedo de ti. Entiendo que eres un vampiro mucho más antiguo y fuerte que la otra raza que conozco… Pero hay algo en mi que siente que puedo confiar en ti, que no me dañaras y no es solo por el hecho de que hace un rato salvaste mi vida... No puedo explicar bien este tipo de conexión pero me haces sentir segura Niklaus.

Él escuchó cada una de sus palabras y en parte lo entendía, por qué si bien quería que Isabella sintiera terror, estaba absolutamente seguro que jamás podría tocarla para dañarla y eso era precisamente su conflicto interno. No quería la fe ciega de la chica sobre él.

—No asumas algo y mucho menos saques pretensiones positivas de mi. No soy bueno y no tengo intenciones de serlo. Te salvé, sí, pero aún puedo matarte sin mayor complicación y sin remordimientos. En los oídos de Bella, las palabras del vampiro sonaron ariscas y con un tono gélido, tenía claro que eran una advertencia para hacerla retroceder, pero ella siendo ella, una chica terca por naturaleza, no estaba dispuesta a dar su brazo a torcer en aquella cuestión.

Para probar su punto solo había una manera de estar segura, fuese bueno o malo, lo sabría en solo unos segundos, por lo que no se contuvo y las seis letras de esa palabra dejaron su boca. —Matame. Lo dijo tan en calma y sin esfuerzo que dejó casi en shock a Niklaus, vio la duda pasar por los ojos del vampiro y en ese momento estuvo segura que estaba completamente a salvo con él.

Recuperado de aquellas palabras, el antiguo vampiro gruño, fue algo gutural y desgarrado que salió desde el fondo de su ser. Molesto con ella y consigo, quería salir de ahí para destrozar, desgarrar y mutilar cualquier cosa lo más pronto posible. Estaba a punto de bajarse del coche cuando sintió las manos de la chica aferrándose a sus brazos. Aún alterado y con su vampirismo fuera, Isabella lo miró directamente a los ojos sin ningún tipo de temor.

—No estoy colocando una fe ciega en ti. Comprendo que eres un vampiro y como tal haces cosas que no podría juzgar como humano. La normalidad en lo sobrenatural no está en la misma línea que la normalidad en la humanidad… Tampoco voy a pedir que cambies tu esencia por mi y mucho menos pedirte que dejes de matar o hacer lo que tú creas que debes hacer para sobrevivir. Solo quería aclarar el punto que tú me salvaste de Laurent y estoy agradecida por ello. Esa es la razón por la que en este momento estoy segura de que no me harías daño y quizás por eso me siento a salvo contigo.

Cómo el vampiro no dijo nada y tampoco hizo algún gesto por moverse fuera de su alcance, Bella lo tomó como un principio de calma y continúo hablando. —Siendo honestos Nik, pude haber ganado la lucha con Laurent pero ambos sabemos que quede muy herida. Incluso doy por hecho que pude haber muerto en ese bosque, pero por ti... Porque me curaste, puedo vivir.

Niklaus no sabía si fue por sus palabras, su tono de voz cautivador y dulce, si fue por el agarre seguro que sintió como un ancla a tierra o el hecho de que lo llamase Nik, lo que hizo que poco a poco mientras la escuchaba se calmara hasta el punto relajarse y borrar su rostro vampiro.

Más calmado, observó directamente sus ojos chocolates, esperaba que Isabella desviará la mirada o que apareciera duda en sus ojos pero no encontró nada más que tranquilidad y sinceridad en ellos. Su mirada no lo juzgaba y esa sensación inexplicable que provocaba ella lo hacía sentirse libre del peso de la culpa. Luego de algunos minutos rompió el silencio en el que estaban. —No comprendo si eres terriblemente ingenua o completamente estúpida. Comentó entrecerrando sus ojos y soltándose de su agarre. Por su parte Bella suspiró mientras ladeaba la cabeza hacia un lado poniendo los ojos en blanco antes de refutar.

—No sé si sentirme completamente halagada o terriblemente insultada. A Niklaus le pareció divertida esa declaración, independiente de todo Bella tenía un ingenio rápido, le concede eso. —Tomarlo como un halago, amor. No cualquier humano dura más de diez minutos ante mi.

Bella decidió que era mejor no comentar nada más, mirándolo una última vez asegurándose que estuviera más tranquilo, retomo la marcha del coche. Esperaba que al menos por el resto del viaje pudiese manejar el voluble temperamento de Nik y para no meterse en problemas o preguntar algo equivocado que afectará el humor del vampiro a su lado, prefirió que fuese él quien retomará la conversación.

Pasó al menos una hora antes de sentir murmurar al vampiro algo sobre ser fastidioso o eso creyó entender, en todo ese tiempo pudo sentir los ojos de Nik clavados en ella. Si quería que se sintiera intimidada, esa táctica no funcionará, tenía un temperamento tranquilo, además de llevar bastante tiempo sola sin compartir con otras personas, por lo que estaba acostumbrada a la quietud y prefería el silencio antes de llenarlo con conversaciones tontas.

A pesar de ello, se moría de curiosidad por Nik, sería una mentirosa si dijera que no tenia varias preguntas rondando por su mente, de hecho en la extensa hora manejando, una tras otra surgían en su cabeza, pero ella no sería la que hablase primero, debía ser Nik. Bella era paciente, Niklaus por otro lado no tenía esa cualidad, así que más temprano que tarde hablaría y por lo que notaba, la paciencia del vampiro estaba llegando a su fin.

—Eres una cosita exasperante. Lo sabes, verdad amor. La declaración tranquila hecha por el vampiro solo obtuvo una pequeña sonrisa por parte de Bella. Cómo no recibió la reacción esperada Niklaus lo intento nuevamente

—¿No tienes curiosidad? Ante aquella pregunta Isabella dirigió su mirada hacia Nik. —Por supuesto, me considero una persona muy curiosa. Fue todo lo que dijo antes de volver a concentrar su atención en la carretera. —Entonces ¿Por qué no estás preguntando nada? Interrogó interesado Klaus.

—Por qué lo más probable es que la mayoría de mis preguntas te molesten o te incomoden. Así que prefiero ser quien escuche lo que tú estés dispuesto a contar. De todas maneras estoy segura que será mucho más interesante que ser interrogado.

Klaus comprendía sus palabras, si se remontaba al pasado, todos los humanos o mejor dicho, los pocos humanos con los que trataba siempre hacían las mismas estúpidas preguntas, los interrogatorios eran simples, aburridos e irritantes. Pero Isabella era una rareza, ella era muy diferente a todos y eso lo complació, por lo que estaba dispuesto a relatar y revelar algunos secretos. —Contare mi historia si cuentas primero la tuya amor.

Bella consideró por unos segundos la propuesta, contar su trágica vida a un ser sobrenatural, más específico un vampiro poderoso quizás no era una buena idea. No tenía ninguna intención de volver a sentirse prisionera y manejada por un vampiro. Había tenido suficiente con los Cullen y hasta cierto punto con la manada. Pero por otro lado, si no relataba su historia lo más probable es que Nik no comentará nada respecto a él. Entonces no podría aclarar sus millones de preguntas respecto al vampiro intrigante.

Siendo honesta consigo, quería saber todo. Lo bueno, lo malo y lo feo de aquel vampiro guapo que estaba a su lado. Además ¿Qué era lo peor que podría pasar si contaba su tragedia?

Ya no tenía familia, eso lo había perdido hace casi dos años. Había huido para poder protegerlos y a ciencia cierta, no había posibilidad alguna de que volviese a verlos pronto.

Por otro lado, su antiguo novio la había dejado a merced de una loca sanguinaria y entendía que precisamente era Victoria lo más complicado de la ecuación. Estaba segura que rondaba cerca esperando su oportunidad de venganza.

Y con respecto a los Cullen ya no existían para ella, por lo tanto su secreto ya no tenía valor ¿Por que debía mantener su palabra cuando ellos no respetaron la suya? No era como si fuese a revelar algo inexplicable. Eran vampiros y también Nik lo era, diferente, pero un ser sobrenatural al final.

Se había sentido tan sola todo este tiempo, sin alguien que la comprendiera y protegiera, pero lo había asumido de buena gana solo por qué no quería darse por vencida… Pero ahora estaba junto a un vampiro que podía matarla sin esfuerzo. Bella tenía muy claro lo antiguo y poderoso que era Nik, tenía esa aura peligrosa impregnada en su ser, con solo mirarlo estaba claro. Sin embargo la había salvado sin pedir nada a cambio y eso era lo que más la tenía intrigada. Finalmente había tomado su decisión, a final de cuentas, si debía morir no había nada que lo evitase.

—¿Eso incluye tus más oscuros secretos Nik? Preguntó Bella, sin saber por qué necesitaba entender y comprender todo en Nik. Por alguna extraña razón, sentía que era importante.

—Puedo divulgar mis oscuros secretos amor, pero luego tendrías que morir. ¿Es lo que quieres? A pesar del tono severo de sus palabras, el rostro de Klaus mostraba diversión. El nunca decía nada a la ligera y su pregunta tenía una doble intención que comprendía que Bella no había captado. Dependiendo de su respuesta, Klaus tomaría uno de los dos caminos que había estado sopesando en esa larga hora de silencio. Porqué, independiente de que no hablaron, él había tenido tiempo suficiente para analizar el lío en que se había metido al conocer a la pequeña Isabella.

Bella tomó su pregunta de buena manera, no se alteró, no le dió miedo y no se echó atrás por qué ya había decidido cuál era su curso de acción respecto a Nik. Para bien o para mal había tomado su decisión momentos antes.

Aunque pudo notar que la pregunta no era algo hecho al azar, la diversión en el rostro del vampiro le indicaba que había algo ocultó que no podría adivinar ahora, pero quizás más adelante lo comprenderá. Si necesitaba mostrar su valía y demostrar hasta qué punto podría llegar por él… Bueno, para Bella no era complicado decir que moriría si eso calmaba al vampiro.

—Cuando deba morir, solo pido que sea rápido y lo más indoloro posible Nik. ¿Puedes prometer eso? Bella pensó que la respuesta demoraría, sin embargo la afirmación fue inmediata. —Por supuesto, amor. Te doy mi palabra.

Tomando su promesa como verdadera, Bella exhalo el aire contenido momentos antes. Se aferró un poco al volante debido a un pequeño tirón que sintió en su pecho y que bajo hacia su estómago revolviendolo.

Por alguna extraña razón, la promesa hecha por Nik la hizo desear algo, pero no estaba muy segura de que. Era una promesa que no revelaba del todo su significado. Y con el vampiro podía ser cualquier cosa. No queriendo estresarse por algo por lo que no tenía el control y mucho menos una manera de desentrañarlo ahora, considero que con el tiempo lograría deducir todo.

—Mi historia comienza hace poco más de tres años…

Con eso Bella empezó su relato, contando a Nik como dejó a su madre y se mudo con Charlie, cómo conoció al aquelarre Cullen, cómo se enteró que era la cantante de Edward y sus posteriores conflictos. Cómo se sentía con aquella familia y su afán por tratar de encajar y ser lo que ellos creían que debía ser. Lo que pasó aquella vez en el juego de baseball y la cacería de James. Luego, su patético cumpleaños, posterior ruptura y abandono.

Cómo pasó meses tratando de recuperar su esencia y la ayuda de Jake. Cómo conoció y se enteró de la manada por la jugada de Victoria. Cómo empezó a entrenar y mejorar para poder defenderse y cómo huyó dejando a todos atrás por la seguridad de los que amaba.

No se había dado cuenta que una vez que comenzó a relatar, las palabras salían tan fácil, nunca había dicho a nadie todos los detalles de su vida sobrenatural y fue tranquilizador no ser tomada como una loca. Fue como si otra carga muy pesada se liberara de sus hombros. Y por extraño que pareciera, se sentía feliz de contarle a Niklaus parte de su vida.

Mientras conducía de reojo trataba de ver las reacciones de Nik, tenía un poco de miedo de ser juzgada por él. No quería que sintiera lástima, no quería ser una chica patética ante sus ojos.

La mayor parte del viaje el vampiro estuvo inmovil en el asiento del pasajero, no hizo comentarios. Solo escucho todo lo que Bella tenía por decir.

De vez en cuando creía escuchar gruñidos o sentir rechinar la puerta del coche.

Una vez que terminó de relatar su vida el silencio inundó la camioneta. La tranquilidad de Nik la estaba colocando nerviosa, era como la calma antes de la tormenta. Varias veces desvió la mirada de la carretera para posar sus ojos en el rostro del vampiro, podía deducir que estaba profundamente inmerso en sus pensamientos.

Después de al menos diez minutos de silencio pudo ver un letrero en la carretera que daba la bienvenida a Mystic Falls. Aunque ella no quisiera molestar a Nik debía preguntar hacia donde se suponía que debía ir cuando llegasen al pueblo.

Tomando un respiración profunda, luego exhalar para encontrar su calma desvió sus ojos de la carretera para tratar de encontrar los azules del vampiro pero no hubo encuentro, así que optó por hablar.

—Creo que a partir de aquí debes decirme dónde debo ir.

Saliendo de su trance al escucharla hablar, Klaus se dio cuenta de que estaban por llegar al pueblo de su infancia. No lo había notado antes porque sus pensamientos estaban por todos lados.

Escuchar la historia de Isabella hizo que pasara por un sin fin de emociones, pero la más presente en él fueron las ganas que tenía de destrozar a todos los malditos fríos. La chica había abierto una insana sed de venganza y ya estaba maquinando planes futuros para esas criaturas.

Por otro lado la necesidad de protegerla crecía más a cada momento, tenía una leve idea de a qué se debía pero no estaba completamente seguro. Así que no realizó comentario alguno sobre ello, además lo que podría pasarles era un tema delicado. Dejaría que las cosas tomaran su curso y esperaría a resolverlo una vez que su maldición estuviese fuera.

—Podemos ir a un hotel a las afueras del pueblo.

Debes seguir la calle y en dos cuadras doblar a la derecha. —Bella siguió las indicaciones sin comentar nada. Algo que Klaus agradeció, no estaba de ánimos para explicar por qué y dónde llegaron.

Llegando al lugar Bella ingreso al estacionamiento aún en silencio, divisando un lugar libre estacionó su camioneta. Niklaus salió del coche rápido sin dar pie a conversar nada y mucho menos esperar a la chica.

Isabella comenzaba a sentirse un poco frustrada, los estados anímicos del vampiro la tenían bastante alterada. Pasaban de un extremo al otro en segundos y comenzaba a comprender que quizás ella no podría seguirle el ritmo.

Bella dejó salir un suspiro. Antes de bajar del coche tomó su pequeño bolso de la parte posterior y luego se encaminó hacia el hotel. Esperaba que al menos Nik estuviera en la recepción.

Recién había dado un paso dentro del hotel cuando Klaus la abordó —Vamos pequeño cisne, tengo todo listo. —Sin esperar su respuesta, Nik tomó el bolso que tenía en las manos y se dirigió escalera arriba. Bella simplemente lo siguió ¿Qué otra cosa podía hacer? No era como si pudiese enfrentarlo o negarse. Además aún quería escuchar su historia y a pesar de que lo consideraba un vampiro bastante volátil en comparación a los Cullen la curiosidad por él supera su falta de preservación.

Subió escaleras arriba detrás de Niklaus, llegando al cuarto piso se detuvo frente al cuarto 402 abriendo la puerta, Klaus dejó que entrase primero.

La habitación era pequeña, decorada con un estilo minimalista bastante simple. No tenía muchos muebles, solo una mesita de noche con una lámpara junto a la cama y frente a la ventana una pequeña mesa con un cenicero. A la derecha había una puerta, supuso que era el baño.

Sin saber muy bien qué hacer, Bella quedó parada al medio del cuarto, Klaus cerrando la puerta se dirigió a la mesa donde dejó el bolso y luego fue a la cama sentándose mientras observaba a Isabella. Pudo notar que estaba un poco nerviosa.

—Ven amor, ponte cómoda. Aún debemos hablar de ciertas cosas. —Tomando la invitación de Klaus, camino hacia la cama y subiendo a ella se sentó frente a él. —Entonces ¿Ahora que? Consultó, ella no estaba muy segura cuál eran los pasos a seguir, por el estado de ánimo del vampiro dudaba que hablara de su vida.

Klaus la observó unos momentos, recorriendo su cuerpo antes de finalmente llegar a sus ojos. La notaba tranquila, pero algo le decía que estaba un poco molesta. ¿El tono de su voz quizás? Ya no era suave y dulce, al hablarle era directo y seco. Aquello no le gustaba, prefería la voz dulce del pequeño cisne. Haciendo un esfuerzo por cambiar su estado de ánimo hablo.

—Antes de contarte parte de mi vida, quiero saber sobre qué tienes más curiosidad. —Bella pensó unos momentos antes de responder. —¿Por qué me salvaste? —Si bien Klaus la había incentivado a saciar su curiosidad no esperaba una pregunta tan directa y una que él aún no podía responder con sinceridad.

—Eres una cosita curiosa. —Dijo encogiéndose de hombros. Bella frunció el ceño no entendiendo su respuesta. —Digamos que llamaste mi atención, no todos los días ves a un pequeño humano luchar contra un frío.

Sintiendo que era un razonamiento bastante lógico la explicación le bastó, así que Bella fue con la otra pregunta que rondaba por su cabeza.

—¿Tu sangre tiene alguna consecuencia? Quiero decir, aparte de las propiedades curativas… No sé si es tu sangre o soy yo la diferente.

—¿Diferente como, amor? Klaus creía entender esa pregunta, aún así quería que ella lo aclarara para no hablar de más.

—Me siento diferente. Es como si… ¿Me siento más fuerte? Y creo que siento tus emociones. Se que suena loco y raro pero es como si entendiera tus cambios. —Mientras decía eso, la voz de Isabella se hacía cada vez más susurrada y al final terminó desviando su rostro sonrosado.

Klaus sabía a qué se refería ella, pero no quería verbalizar algo que definiría sus destinos, él aún no estaba preparado.

—De cierta forma la sangre de vampiro aumenta tus sentidos. Mi sangre no es solo vampírica, es mitad lobo por eso te sientes mucho más fuerte.

Y debes tener cuidado, si mueres dentro de las próximas veinticuatro horas estarás en transición, podrías ser vampiro si eso quieres, pero solo si bebes sangre humana. De no ser así morirás.

—La información recibida produjo un escalofrío a Bella. No fue por el hecho de que pudiese convertirse en vampiro. Fue más bien el hecho de saber que Niklaus dijo lobo. —¿Mitad lobo? A qué te refieres.

—Ponte cómoda amor, te contaré mi historia.

Bella escuchó atentamente el relato de Nik, no se dio cuenta de que pasaban las horas ya que estaba tan fascinada con todo lo que salía de su boca. Aprendió y entendió mucho de él, la vida o mejor dicho existencia de Niklaus tenía un parecido con la de ella. Traiciones, venganzas, huidas. No podía comprender como su propia familia lo había herido a tal grado que ahora Nik no podía confiar en nadie. Eso le dolió en el alma. Ni siquiera podría imaginar cómo hubiera actuado si pasara por algo similar. Quizás mucho peor que el vampiro. Bella podía ser una chica tranquila, pero en cuanto a sentir traiciones su lado malo salía a relucir. Ella no era una blanca paloma, aunque todos pensaran que sí.

En tres horas entendió mucho de su tipo de vampiro, además de comprender que existen muchos más seres sobrenaturales. Y los Cullen se creían el centro del universo, menuda sorpresa que se llevarían.

Aprendió de la familia Mikaelson tanto lo bueno cómo lo malo de cada uno de ellos, sin embargo esa era la opinión de Nik, si alguna vez pudiese conocerlos quería hacer su propia opinión de ellos.

También se sorprendió un poco que en Mystic Falls hubiesen tantas criaturas juntas tratando de ser humanos, Bella no comprendía esa fascinación de la mayoría de los seres sobrenaturales de seguir tratando de encajar en un mundo que ya no era tan suyo. Ella creía que una vez que terminaran con su humanidad era ilógico que trataran de recuperarla. ¿Por qué seguir deseando ser humano, si podrías ser algo mucho mejor? Al menos Nik no tenía remordimiento por lo que hacía, en ese aspecto era sincero. Por lo que escucho, si bien era bastante sádico cuando se trataba de traición, era algo que encontraba normal viniendo de un vampiro de más de mil años. Niklaus no buscaba aceptación ni redención en su actuar, tenía muy claro que estaba por sobre la cadena alimenticia.

Isabella entendía la mayor parte del actuar del híbrido, no es que avalara las masacres y la mayoría de las muertes injustas, pero lo consideraba un actuar natural si se consideraba que ya no era humano.

Además el hecho que te privaran de parte de tu esencia o que te quitaran tu libre albedrío era un golpe bajo y mucho más ruin viniendo de tu propia familia. Bella imaginaba el dolor por el cual pasó Niklaus, lo sentía como propio sin saber por qué. Lo encontraba injusto y sentía tanta rabia por aquellos que en ese momento se estaban interponiendo en contra del original.

No le agradaba en nada Katerina, la consideraba una completa perra, había hecho lo mismo que su antepasado Tatia, no sólo una vez al jugar con Nik y Elajah, sino que dos veces al manipular a los hermanos Salvatore. Cosa que actualmente estaba haciendo el doble Elena, en cierto grado sentía lástima por los hermanos Damon y Stefan.

Nadie se merecía que jugaran con sus sentimientos, humano o no era algo que no toleraba por qué Bella lo había vivido en primera mano.

Independiente de todo, sentía un regocijo por ser ella quien escuchara parte de la vida de Nik, entendía que quizás era un resumen, era imposible que terminara entendiendo todo del vampiro, eran mil años de existencia y en tres horas estaba segura que ni siquiera tendría un cuarto de todo lo vivido. Estaba segura que Nik le había contado lo más relevante e importante.

Ya no podría mirar la vida con los ojos de antes, las revelaciones adquiridas ahora le abrían un mundo de posibilidades y eso le encantaba. Sentía que quizás había encontrado su pequeño lugar. Bella nunca se sintió a gusto con su lado humano, siempre sentía que había algo más para ella, algo más que necesitaba y en parte lo creía haber encontrado con los Cullen aunque nunca se sintió tan a gusto como estar cerca de Niklaus.

Solo esperaba que Nik no la alejara y si debía demostrar que ella era de confianza y que no lo juzgaba por sus acciones que así fuese, estaba más que dispuesta apoyar al híbrido.

Lo bueno era que si todo estaba a favor del original pronto quedaría liberado su lado lobo, cosa que alegraba a Bella, quería ayudarlo, quería estar ahí para él. Así que se lo hizo saber.

—Quiero ayudar, Nik. —Klaus estaba muy intrigado con el pequeño cisne. Había contado su historia y no había omitido nada, de hecho había hablado más de su lado vengativo y sádico queriendo hacer que entendiera que no era bueno. Relato como su familia se apuñalaba por la espalda, cómo lo traicionan todos sin importar lo que hiciera. Habló de todo lo que encontraba relevante de su existencia. Incluso cosas que ni sus propios hermanos sabían.

A pesar de ello, Isabella no juzgo nada, en sus hermosos ojos chocolates podía ver la aceptación de su ser. Completamente todo, incluso lo malo y horrendo, algo que ni su familia aceptaba.

El pequeño cisne era una rareza entre la humanidad a cada segundo que pasaba la sentía más como propia y parte de él. No lo admitiría abiertamente de momento pero se sentía muy atraído por la chica.

—En que quieres ayudar, amor. —Klaus tenía la sospecha sobre que, pero quería escucharlo de ella. —El ritual Nik. Quiero ayudar con ello. Quiero estar ahí. —Dijo Bella muy decidida.

No había nada más que le gustará a Klaus que esa posibilidad, el problema era que el pequeño cisne podría ser atacado por sus enemigos y ese no era un riesgo que quisiera tomar. Estaría mucho más segura lejos del ritual.

—Por más que me encantará, no es seguro para ti amor. Cómo sabes tengo algunos enemigos aquí y tú podrías ser perseguido por estar conmigo. Explico mientras colocaba un mechón de su cabello detrás de su oreja.

—No soy una damisela en peligro, puedo cuidarme. Llevo dos años sola Nik. Objeto vehemente. —El ritual es mañana Isabella, tengo todo listo y quedaría mucho más tranquilo si sé que tú estás aquí a salvo. La voz de Klaus sonaba tranquila y suave pero sin opción a objetar. —Pero si llega Elajah y trata de hacer algo… Los hermanos Salvatore no se quedarán tranquilos, se que podrían hacer algo en tu contra. —Bella no sabía por qué, pero sentía algo, estaba segura que algo pasaría. Por eso quería estar con Niklaus.

—Puedo manejarlos, amor. Nadie será un problema. —Entendiendo que Isabella no se daría por vencida, la veía muy obstinada para dar su brazo a torcer. Klaus tomó una medida que quizás más adelante podría meterlo en algunos problemas con el pequeño cisne. —Ahora, quiero que te quedes aquí, tranquila, pidas algo de comida y me esperes en esta habitación. No saldrás hasta que yo llegue.

Mirando directamente sus ojos Bella vio cómo las pupilas de Nik se dilataban, comprendió en un segundo lo que estaba haciendo el original. ¡La estaba hipnotizado! Fue un golpe bajo que la llenó de ira. Klaus le había contado lo que hacía la compulsión, además de las otras cosas importantes acerca de un vampiro que guardó en su mente en caso de ser necesario y defenderse de los vampiros tradicionales. Pero nunca pensó que precisamente él la obligará entendiendo como ella se sentía respecto a sus opiniones.

Molesta y con la sangre hirviendo dejó que creyera que estaba en trance.

Sin hablar, estaba segura que si hablaba solo sería para decirle lo idiota que era. Prefirió morder su lengua no pestañear y solo asentir levemente a su orden.

Satisfecho con el resultado y sin sospechar nada Klaus beso la frente de Isabella antes de levantarse sin decir nada y salir rápidamente de la habitación.

Bella esperó cerca de diez minutos antes de levantarse rápidamente y comenzar a moverse de un extremo a otro por la habitación, estaba demasiado irritada. Caminar era una forma de bajar los humos y tranquilizarse. De tanto en tanto soltaba una que otra palabrota para él vampiro. Estaba indignada por su actitud, había tenido una cierta esperanza de que sería tomada en serio por Niklaus, de que podría tomarla como una fuente de apoyo incondicional… Con ese último pensamiento detuvo su andar y se reprendió por lo tonta fue.

Nik nunca había tenido el apoyo incondicional de nadie, siempre sospecharía de todo y de todos. ¿Que la había a ella diferente? Nada, absolutamente nada, solo se habían conocido hace un par de horas, ni siquiera ella daría su confianza a alguien que conoció hace unas horas.

Ahora ya más en calma y con la mente despejada de la rabia, repaso la última parte. No se había dado cuenta de que Nik la había llamado Isabella. Nunca le había gustado su nombre completo, la hacía sentir rara, pero en los labios de Niklaus su nombre sonaba perfecto incluso hasta sexy sobretodo con ese acento suyo que a veces se filtraba cuando hablaba. Su corazón dió un vuelco y se sonrojó. Luego maldijo por desviarse de lo importante, despejando su mente de lo sexy que encontraba a Niklaus sacudió su cabeza como si eso fuese suficiente para volver a sus pensamientos más importantes.

Sentándose en la cama para concentrarse nuevamente, repaso una vez más la pequeña charla final. Bella había dicho que quería estar con él… ¿Cuál fue la respuesta? El original no se había molestado, si recordaba bien, quizás lucía feliz de sus palabras. ¿Pero que le había dicho?

Bueno, aparte de que se quedará en la habitación encerrada… Bella gritó frustrada y se desplomó en la cama llevando ambas manos a su rostro. Debía tranqui…

Sentándose rápido en la cama sonrió feliz. Bella se dio cuenta de que Nik no la dejó afuera por no confiar en ella, sino por qué la quería a salvo y él estaría más tranquilo sabiendo eso. Aún así no pensaba perdonarlo fácilmente por tratar de hipnotizarla. ¿Que debía hacer ahora? Quería darle la tranquilidad a Nik, sin embargo ella no estaría tranquila hasta ver qué estaba bien y sin la maldición. Además tenía esa cosa interior que le decía que pasaría algo. Una sensación de inquietud que no podía quitarse, si se quedaba encerrada se ahogaria de preocupación.

Bella no tenía idea en qué lugar Niklaus realizaría el ritual. Podría ser cualquier parte del pueblo. ¿No podía ir por allí preguntando si alguien conocía el lugar, verdad? Eso sería marcase directamente para morir.

Seguramente el único capaz de encontrarlo sería su hermano Elajah y era una suerte que aún rondará por Mystic Falls. ¿Pero qué le diría? Dudaba que Elajah de buenas a primeras confiara en ella, aún así debía intentarlo y Bella tenía información que sabía le encantaría al hermano original. Debía encontrarlo. Por mínima que fuese la posibilidad la tomaría.

Más confiada Isabella dejó la habitación.