NOTAS:
TW: Adolescentes consumiendo alcohol; insinuaciones sobre temas sexuales
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Ese verano Helga decidió no pensar tanto las cosas, disfrutar un poco el descanso de las clases compartiendo el tiempo con sus amigos y, en especial, dejar de darle vueltas a ese abrazo de Arnold.
Las dos semanas antes de la fiesta de Rhonda pasó algunas tardes en casa de Brainy. Los padres del chico la saludaban un poco menos incómodos cada vez. Se quedaban en la sala viendo alguna película o jugando cartas mientras conversaban y comían helado o pizza.
También se reunía con la mayoría de la clase. Iban a los arcades, jugaban baseball en el parque Gerald -que ahora compartían con un grupo de primaria, con el que a veces competían-, iban a la piscina o simplemente pasaban las tardes en el parque, charlando y riendo.
Algunos iban a la casa del árbol. En general era un grupo más reducido, compuesto por Arnold, Gerald, Phoebe, Helga, Harold, Stinky y Sid. A veces Arnold los invitaba a su casa la azotea de la casa de huéspedes. Este último panorama Helga lo evitaba como a la peste.
Una tarde, cuando Phoebe iba de camino a ver a los demás, se encontró con Lila y la invitó a la casa del árbol. Notó que a Helga no parecía incomodarle tanto su presencia como antes, así que luego de hablarlo con su mejor amiga, decidió incluir a Lila en algunos de sus planes. Así las tres chicas comenzaron a pasar tiempo en su casa. Se quedaban en la terraza o en su habitación, bebiendo limonadas y escuchando música, mientras compartían anécdotas o hablaban sobre cómo imaginaban que sería la preparatoria.
Helga no se dio cuenta de cómo, pero Lila se volvió cada vez más tolerable.
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El día previo a la fiesta de Rhonda, Helga fue a cenar con Phoebe. Charlaron un rato con sus padres y luego la pareja las dejó solas cuando la chica de lentes dijo que ella y su amiga ordenarían la cocina. Lo que Helga aceptó con una mezcla de molestia y resignación.
–¿Mañana nos vamos juntas?–dijo Phoebe mientras lavaba los últimos platos.
–Sí, claro. ¿Paso por ti a las seis?–dijo Helga, secando algunos cubiertos con indiferencia.
–¿No quieres que pase por ti?
–No estaré en casa
–¿Y dónde estarás?
–Emh... por ahí... ya sabes... –Evadió su mirada, sonrojándose.
–¿Con Brainy?
Helga asintió.
–Guau. Realmente pasas mucho tiempo con él
–Es mejor que estar encerrada–Se encogió de hombros.
–¿Y tus padres no sospechan?
–Ni siquiera estoy segura que sepan cuando estoy o no en casa–Rodó los ojos.–. Cambiando de tema, después del almuerzo con la princesa, iré a ver a Olga ¿me acompañas?
–Yo... emh...
–¡Por favor! No quiero ir, pero hace tiempo que no nos vemos y si no lo hago ahora, estará todo el verano molestando. Solo es ir a saludar y regresaremos para las seis
–Es que tengo planes
–Rayos
–Pero podrías invitar a alguna de las chicas
–Claro, podría ir con Lila–dijo con una expresión de asco.
–Es una buena idea–Respondió Phoebe sin ponerle atención, mientras terminaba de limpiar el lavaplatos.
–Era sarcasmo
Phoebe la miró y dejó escapar una risita inocente.
–Bueno, Helga, realmente no es una mala idea, es decir, parecen llevarse mejor y a tu hermana le agrada
La rubia se cruzó de brazos y Phoebe comprendió que no tenía sentido insistir, así que preparó algo más de limonada para invitar a su amiga a su habitación, cambiando el tema.
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Al día siguiente, después de pasar la tarde con Helga, Brainy la acompañó hasta la casa de Phoebe. Era más temprano de la hora en que habitualmente se despedían. No iban de la mano, pero caminaban juntos y ella le hablaba. Al llegar a la casa de la familia Heyerdahl, el chico se despidió con un beso rápido y comenzó a alejarse cuando Helga llamó a la puerta.
Phoebe salió casi al instante, seguida de Gerald.
–Hola–Saludó Helga, un poco incómoda por la presencia del novio de su amiga.
–¿Todavía te sigue ese fenómeno?–dijo el moreno, mirando al chico.
Phoebe intentó hacerlo bajar la voz, pero Brainy debió haber escuchado.
–No–dijo Helga. Bajó la mirada, cerró los ojos y tomó una decisión.–. No me estaba siguiendo, me estaba acompañando
–¿Por qué te juntarías con...? Oh...–Gerald unió las piezas en un segundo.
–Helga–dijo Phoebe–. Lo siento... no pensé que vendrías con él...
–Tranquila–dijo la rubia, luego miró a Gerald.–. Ni una palabra de esto, ¿me oíste?
–Fuerte y claro, Pataki–Dejó escapar una risa–. Solo que de todo el mundo... quién iba a decir que ibas a caer con él. Vaya, realmente cada tonto tiene su premio
–Ok, es suficiente. No vuelvas a decirle así, o te las verás con Betsy y los cinco vengadores
–uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuy, Helga defendiendo a su novio
–¡Gerald!–dijo Phoebe en un tono acusador.
–Está bien, está bien–Contestó riendo y luego miró a la rubia.–. Lo siento, Helga, es que esto es oro... ¿en qué otro momento de la vida tendré la oportunidad de burlarme así?
La chica apretó los dientes con una expresión amenazante.
–No lo haré más, lo prometo–Insistió el chico.
–Más te vale–dijo ella todavía con el ceño fruncido–. Y que ni se te ocurra ir por ahí contándolo...
–Prometo no decir ni una palabra
–¡Ni siquiera a Arnold!
–En especial a Arnold–dijo haciendo con su índice una equis sobre su pecho.
–Y si no...–Levantó el puño justo frente a su cara.
–Sí, lo sé–dijo Gerald, apartando con indiferencia el puño de Helga.–. Bueno, bebé–Miró a su novia–, me marcho.–Le dijo un beso a la chica.–. Disfruten la fiesta de Rhonda
–Gracias, así lo haremos–Respondió Phoebe.
–Piérdete, Geraldo–dijo Helga, con los brazos cruzados.
En cuanto el chico se fue, Helga se cubrió el rostro con las manos.
–Rayos–masculló.
–Lo lamento mucho–dijo su amiga, mientras tomaba su saco de dormir y cerraba la puerta.
Las dos comenzaron a alejarse de la casa de Phoebe.
–No es tu culpa–Comentó Helga.–. No quería... arg, ¿Sabes qué? No debería importarme. Tarde o temprano alguien nos iba a descubrir
–¿En serio no estás molesta?
–¡Claro que lo estoy! Pero ¿Qué ganaría? Tu novio ya lo sabe y él aprecia suficiente su relación contigo, sus extremidades y su vida como para hablar. Si tú confías en él, yo confío en él
–Veo que estás mejorando
–Lo intento–Se encogió de hombros.–. Oye, y ya que estamos hablando de Gerald ¿Qué pasó en su cita de aniversario? Pensé que me actualizarías ayer
–¡Claro que no! Si mis padres escucharan...
–¿Acaso hay detalles picantes?
–¡HELGA!
La más bajita de las dos se sonrojó hasta las orejas y su amiga soltó una carcajada.
–Lo siento, Pheebs, no quería incomodarte
–Si querías
–Un poco
–¡Helga!
–En fin, es una lástima que tuvieran que posponerlo
–Oh, para nada, Gerald realmente quería llevarme a ese restaurante y fue todo un desafío conseguir una reserva
–¿Y cómo estuvo?
–Fue encantador. Primero fuimos al parque para ver el amanecer en el lago. Hicimos un picnic y comimos galletas y bebimos té helado. Luego paseamos un rato, más tarde fuimos al centro a ese restaurante tan bonito, tiene hermosas esculturas en la entrada y hay música en vivo. Incluso hizo que tocaran mi canción favorita cuando llegaba el postre
–Suena lindo. Te felicito
–Gracias
–¿Y luego?
–¿Luego qué?
–No sé... ya sabes–Giró su mano en el aire.– ¿Pasó algo? ¿Fueron a su casa? ¿A la tuya?
–¡Helga!–Phoebe se sonrojó.
–Solo bromeo, Pheebs, no tienes que contarme si no quieres
–Es que... si quiero... –Escondió su rostro entre sus manos.–, pero... es vergonzoso...
–¿Quieres que intente adivinar?
–¡No! Solo me harás pensar en cosas que ni siquiera han pasado
–¿Por qué crees eso?
–Bueno... tú... –Se sonrojó.
–¿Qué?
–Hablas con tanta seguridad de esto que creo que... tú... tal vez sepas más que yo sobre eso... ahora que...
–¿Crees que... he hecho más qué tú?
–¿Lo has hecho?
–Ni de chiste
Ambas rieron.
–Aún me incomoda un poco el contacto físico repentino–Admitió Helga.–. Así que solo nos abrazamos y nos besamos... a veces toma mi mano de la nada y eso aún me pone mal
–Es un avance–dijo la chica con una risita–. Bueno –Gerald y yo... fuimos a su casa y sus padres no estaban... y bueno...–Le hizo un gesto para que se acercara y le susurró al oído.–, las cosas se pusieron un poco intensas. Estamos evaluando pasar a tercera base... –Se apartó.–, pero aún no llegamos ahí... bueno... lo intentamos... pero llegó su hermano a casa–Añadió avergonzada.
–Guau, Phoebe... felicidades, supongo
–Gracias
–¿Y qué tal es?
–¿A qué te refieres?
–¿Es agradable? Digo, lo que han hecho...
–Lo es–Volvió a sonrojarse.– ¿A-Alguna vez has... besado hasta sentir que te quedas sin aliento?
–Algo así... supongo–Recordó un par de besos intensos.
–De esos besos... que desesperan... y ahogan... y no quieres que terminen... y luego es como si sus manos tuvieran electricidad... y marcaran mi piel...
–Guau...
–¡Perdón, hablé demasiado!–La chica escondió su rostro otra vez.
–No, Phoebe... eso es... poético... y lindo... guau... no sé... no sé si alguna vez me sienta así...
–Pensaba que él te gustaba
–Me gusta, pero de una forma... distinta... a como me gustaba... ya sabes. No es que me moleste o me incomode, pero no sé si quiero tanto. No ahora, al menos–Se encogió de hombros.
Cuando llegaron a la casa de Rhonda, aunque todavía era temprano, Nadine ya estaba ahí. También había otra chica, de gran altura y cuerpo ancho y musculoso.
–¿Qué hay, Patty?–dijo Helga, acercándose a saludar.
–¡Hola chicas!–Contestó con entusiasmo–. Pueden dejar sus cosas en la habitación de Rhonda. ¿Les puedo traer algo? Hay jugos, bebidas y snacks
–¡Patty!–dijo Rhonda–. Eres mi invitada, no te preocupes. Yo lo hago...
–No me molesta para nada
–¿Ustedes desde cuando son tan amigas?–Intervino Helga, intrigada.
–Oh, es una historia graciosa–Comentó Rhonda.–. Dame un minuto
Mientras Helga y Phoebe iban a la habitación de su amiga para dejar sus sacos de dormir, Rhonda fue por algo de beber para las recién llegadas y una bandeja de queso y canapés. Luego procedió a contarles de su paso por la Academia de Modales, dándole espacio a Patty para que comentara su propia experiencia.
–Descubrí que Patty es una chica muy sensible y amable y yo una frívola y superficial–Concluyó Rhonda.
–Pero has cambiado mucho–dijo la mayor, entusiasmada–. Y mamá ama que vayas a tejer con nosotros
Rhonda le cubrió la boca.
–No lo digas en voz alta, mis padres no saben que hago eso, se avergonzarían...
–Pero...
–Yo sé que no tiene nada de malo, pero mis padres creen que ahora que entraré a preparatoria debo cambiar mis círculos
–¡¿Qué?!–dijeron todas a la vez.
–Shiii, bajen la voz–Con sus manos hizo un gesto para que se acerquen y comenzó a susurrar.–. Una de las razones por las que me cambiaron de escuela, es especialmente por los chicos–Suspiró.–. Dicen que a esta edad se vuelven tontos y se descontrolan. No quieren que me exponga a eso. Me enviarán a una academia de señoritas
–Que horrible–Comentó Helga.
–Por eso solo pude invitarlas a ustedes a la fiesta. Me hubiera gustado invitar a toda la clase–Empezó a hacer un puchero.
Patty le pasó un brazo por sobre los hombros, consolándola.
–Ya, ya–dijo.–. Podemos hacer otra despedida antes que empiecen las clases, quizá en el parque ¿te parece bien?
–Eso sería agradable
–Rhonda... –Phoebe la apartó del grupo.–. Hasta donde sé la única academia privada de señoritas es... un... internado
–Sí...
–Pero le prometiste a Nadine verse los fines de semana
–Puedo salir semana por medio... ya lo hablamos, no te preocupes
–Está bien
En ese momento alguien más llamó a la entrada.
–¡Sheena! ¡Lila! ¡Gracias por venir, chicas!–dijo Rhonda al abrir la puerta–. Pueden sacar bebida y hay cosas para comer en la mesa.
–Hola a todas–dijo Sheena, acercándose al grupo, las demás le respondieron con un simple hola grupal.
–Ahora que estamos todas ¡Que empiece la fiesta!–dijo Rhonda, subiendo el volumen de la música.
Algunas empezaron a bailar. Helga intentó quedarse en el sillón, pero Phoebe la arrastró a bailar con ella. Solo hacían tonterías, moviéndose de un lado a otro, nada en especial, pero al rato estaban todas riendo.
Durante la tarde jugaron al limbo, a equilibrar un huevo en una cuchara sosteniéndola por la boca, a ponerle la cola al burro, saltar la cuerda, incluso Helga, Patty y Rhonda hicieron una pequeña competencia de vencidas, que ganó Patty, aunque con bastante resistencia de Helga.
–Te has vuelto más fuerte–dijo la mayor con una sonrisa.
–No tanto como tú–Respondió la rubia.
–Porque llevo años compitiendo–Aclaró con orgullo.
–Y yo no pude con ninguna–Se involucró Rhonda sentada en el suelo, agotada.
–Oye, pero participaste, no como estas cobardes... –dijo Helga, mirando al resto.
–No somos cobardes. No a todo el mundo le gusta la violencia–dijo Sheena.
–Y ciertamente yo no podría competir así–Añadió Phoebe.
–Por favor, ni que estuviéramos luchando, solo son vencidas
–Bueno, si lo pones así–dijo Lila–, me gustaría intentarlo
–Muy bien, campirana–Helga se acomodó en posición, mirándola desafiante.
La pelirroja se ubicó frente a ella acercando su mano.
–¿Está bien así? Nunca he hecho esto
Patty se acercó y le ayudó a acomodar el codo, luego ajustó la mano para que tomara bien la de Helga y la mano libre la apoyó en la mesa.
–Cierra el puño... bien...
También la empujó, para que la cadera de Lila quedara pegada a la pata de la mesa.
–No puedes levantar el codo. Si sientes tensión en la muñeca es que lo estás haciendo mal
–Ey, Patty–Helga le indicó con los ojos unos pequeños cojines sobre el sillón.
–Buena idea
Patty los tomó y colocó uno al lado donde podría caer la mano de Lila.
–¿Y Helga?–Se quejó Lila.
–Estoy acostumbrada–Respondió la rubia.
–Pero tendrás ventaja
–Patty
–Voy–dijo la mayor.
–Te tienes fe, campirana–dijo Helga con una expresión burlona.
–Si yo no lo hago, ¿Quién lo haría?
–Me das asco
–Lo sé–Sonrió con dulzura.
Mientras Nadine y Rhonda afirmaban los cojines al borde de la mesa, Patty sujetó las manos de las contrincantes.
–Muñecas rectas. Sin trampa. No se vale hablar, morder, escupir, ni llorar. Si alguna quiere rendirse, debe dejar a la otra ganar
Las contrincantes asintieron mirándose a los ojos.
–¿Están listas?
Otra vez asintieron.
–¡Ya!–Concluyó, levantando la mano.
Helga intentó empujar la mano de Lila sin tanta fuerza, lo que le costó perder un par de centímetros al percatarse que su oponente no era precisamente débil. Resistió con una ligera desventaja, evaluando a la pelirroja, que empujaba concentrada. Claramente estaba utilizando bastante fuerza, pero ignoraba si toda.
–¡Vamos Lila!–dijo Sheena.
–¡Tú puedes, Helga!–Gritó Phoebe.
La pelirroja había cerrado los ojos. Se estaba esforzando. A Helga le pareció gracioso, entones se puso seria y Patty supo de inmediato cual sería el resultado. La tensión en los músculos de las piernas, espalda, hombro y brazos de Helga se notó de inmediato. Entonces en un segundo todo el juego cambió y la mano de Lila terminó contra el cojín.
–Buen intento, campirana, engañosamente fuerte, pero no tanto
–Oh... realmente pensé que podía ganar
–¿Quieres intentar con la otra mano?
–Bueno
Las chicas volvieron a posicionarse. Helga le hizo un gesto a Patty para que volviera a ayudar a Lila. Luego les dio la partida. Esta vez Helga la venció en un instante.
–Mejor suerte para la próxima–dijo la rubia.
Phoebe sonreía satisfecha, orgullosa de su amiga.
–Gracias–dijo Lila.
–Al menos no eres una cobarde, lo respeto–Le ofreció la mano como una forma de tregua y Lila la estrechó emocionada.
–Definitivamente Helga es la mejor de nuestra generación–Comentó Rhonda.
–Aunque debo admitir que Lila es bastante fuerte–dijo Helga para luego mirar a la pelirroja–. No me lo esperaba
–Bueno, el ballet no es solo verse bonita, a veces hay que levantar a otras personas, generalmente los chicos nos levantan, pero de vez en cuando también tengo que ayudar a mis compañeras... así que he tenido que fortalecerme
–Guau... y yo que pensaba que eran tonterías fifís–dijo rodando los ojos.
–Puedes ir a practicar un día si quieres, solo para que tengas la experiencia
–¿Yo? ¿Ballet?–Bufó riendo, jugando con el cuello de su camiseta.– ¿Te imaginas?
–Es para que te quites todos esos prejuicios–Lila la miró con los ojos entrecerrados.–. A menos que temas que pueda gustarte
El resto de las chicas rieron.
–No podría imaginar a Helga bailando–dijo Nadine.
–Ni yo–Añadió Sheena.
Ya pasaban de las once de la noche, así que Rhonda las invitó a su habitación. Todas se pusieron pijama, aunque Helga, Nadine y Patty decidieron usar ropa deportiva.
–¡Solo dime que no nos pintaremos las uñas ni esas cosas!–Rogó Helga.
–No tienes que hacerlo si no quieres–dijo Rhonda–. Veremos una película... ¿Destino Final? ¿Screams?
Las chicas no llegaron a acuerdo, así que decidieron ver primero una y luego la otra.
Mientras Sheena, Nadine y Rhonda se pintaban las uñas, Patty le cepillaba el cabello a Phoebe. Lila se sentó abrazando sus piernas.
Helga notó que la pelirroja cubría sus ojos cada vez que salía algo perturbador en escena. Después de vigilarla algunos minutos, decidió servir dos vasos de jugo y se sentó junto a ella, ofreciéndole uno.
–Gracias–dijo Lila, mirándola confundida.
–Creo que no estás disfrutando esto, ¿me equivoco?–murmuró.
–Yo no diría eso–Miró a las demás.–, pero... esto no es lo mío–admitió.
–No tienes que ver la película si no quieres
–Pero no sé qué más hacer... no quiero pintarme las uñas... ni peinarme... ni ayudarlas... hoy no me siento muy bien
–No te pedí que me contaras tu vida–Helga rodó los ojos, luego miró a las demás–. Salgamos
Rhonda las vio levantarse.
–¿Están bien?
–Sí –dijo Helga–, solo quiero un poco de aire, estoy algo mareada con el olor del pintauñas
–Iré para asegurarme de que esté bien–dijo Lila
–Bueno, dejen la ventana y la puerta abierta para que se ventile
Salieron al balcón de la casa. Helga dejó su vaso en la ancha baranda y luego se apoyó, cruzando los brazos.
–¿No te molesta perderte la película?–Quiso saber Lila.
–Ya las vi–Contestó aburrida.–. Las dos
–Oh...
Una brisa suave agitó el cabello de ambas y Lila se abrazó a sí misma, temblando. Entonces Helga, con un suspiro se quitó su sudadera y se lo entregó.
–¿Qué hay de ti?–dijo la pelirroja, dudando.
–No tengo frío. Tómalo de una vez, no tengo toda la noche–Respondió sin mirarla.
Lila asintió y obedeciendo.
–Relájate–Añadió Helga.–, no pienso tirarte por el borde ni nada, eso ya pasó
–¿Por qué estás siendo amable conmigo?
–No lo soy. Yo... quería preguntarte algo hace tiempo–dijo, rascando su brazo.
–Dime
–¿Es cierto que Olga te pidió ser su dama de honor?
–Le pedí a Olga que no te lo dijera, así que ¿Cómo lo sabes?
–Estaba escondida en el baño y las escuché hablar. Fue incómodo verte en la boda de MI hermana... y que te tratara mejor que a mí...
–Cielos, Helga. Entiendo que eso pudo ser desagradable
–No me digas
–¿Puedo contarte un secreto?
–Supongo
–Lo del ensayo no era cierto
–¿Qué ensayo?
–El de ballet. No quise llegar temprano, porque no quería ser dama de honor
–¿Por qué?
–Porque sé que no te llevas bien con tu hermana y mi presencia solo habría arruinado el momento–Lila dio un largo suspiro.–. Helga, me agrada Olga, realmente me agrada, y es una persona importante en mi vida, pero tengo mis límites y aunque me encanta pretender que somos hermanas, no podría ocupar tu luga
–¿Entonces lo hiciste por mí?
–Así es
–Que considerada
–Sé que no te agrado–dijo con cierta tristeza–y que somos muy distintas, pero tú en verdad me agradas
–¿Por qué? La única vez que te traté bien te manipulé con ese ridículo plan
–Si escuchaste lo que le dije a Olga, también escuchaste lo que dije de ti–Le sonrió.–. Admiro tu forma de ser. Yo no podría ser como tú, me aterra la idea de hacer sentir mal a otras personas, así que en vez de ser directa y decirle a Olga que no consideraba apropiado ser su dama de honor, inventé una excusa para no poder serlo. Tú eres directa, tienes el respeto de la gente, te haces escuchar y dices lo que piensas
–Sabes bien que no digo todo lo que pienso, quiero decir, tú sabes... mi secreto
«El secreto que juraste guardar»
–Eso es distinto... admitir lo que sientes por alguien es difícil, muchas veces siquiera entenderlo o incluso aceptarlo es difícil. Pero confrontar a otras personas, alejarlos cuando me incomodan, es algo que no podría hacer, no de forma tan evidente
–¿Nunca te enojas?
–No
–Eso es horrible
–Pero estar enojada siempre también lo es
–No estoy enojada siempre–Siguió la luz de un auto que pasaba a un par de calles. A esa hora ya no había mucho movimiento en la ciudad.–. Solía estarlo y he aprendido que no es sano. Pero me gusta que creas que es así. Tengo mi reputación y estoy acostumbrada a eso. Supongo que para ti es lo mismo. Tienes esta imagen de señorita perfecta...
–¿Así me ves?
–TODOS–Enfatizó–te ven así
–Pero no es fácil... sonreír siempre, portarse bien, hacer lo correcto, tratar de cumplir con las expectativas
–Sí, a nadie le toca fácil–Se encogió de hombros.–, pero empezaremos la preparatoria–Le sonrió.– ¿No quieres intentar dejar de fingir? Tal vez... cometer algún error, ya sabes, meter la pata. Solo eres joven una vez... y si no lo haces ahora... será peor...
–Jamás podría...
–Deberías ver a Olga–Interrumpió.
–¿Qué pasó con ella?
–No lo creerías, pero cuando estaba sola era solo dudas, estrés y ansiedad. Está tan acostumbrada a hacer todo perfecto, que al más mínimo error actúa como si se acabara el mundo. No entiende que las cosas seguirán bien y todos seguiremos en pie aunque se equivoque. No pasará nada si un día no se siente capaz o si responde que está cansada. No se da el privilegio de ser una persona, ella tiene que ser un ángel. No te hagas ese daño. Si bajas las expectativas ahora, cuando llegues a ese momento podrás hacer todo bien sin querer golpear tu cabeza contra el muro. Créeme, la vi haciéndolo
–No lo habría imaginado de ella
–Nunca le digas que te conté esto. Que siga creyendo que es perfecta a tus ojos
–Me gustaría saber cómo está. No la he visto desde la boda
–Tampoco yo
–¿La extrañas?
–No, pero a veces pienso en ella y me pregunto si estará bien. A veces la llamo, otras veces no, supongo que es parecido a extrañarla, pero no diría que quiero que vuelva a casa o que quiera pasar tiempo con ella
–Entiendo
Suspiraron, mirando otro auto que pasaba.
–También quería saber–Continuó Helga.– ...de todos los chicos que conocemos... ¿Por qué demonios tenías que invitar a Arnoldo?
–Bueno... en parte fue accidental. Me encontré con él en el centro comercial y me acompañó a comprar el vestido... y él... bueno... me dijo que lo estabas evitando y pensé... que tal vez si se vieran ahí...
Lila no continuó, así que Helga tuvo que presionar.
–¿Qué?– exigió la rubia.
–Que tal vez el ambiente... la ropa... verte arreglada...
–¿Qué? ¿Esperabas que la magia de una boda haría que tras bailar un vals declararíamos nuestro eterno amor?
–Bueno... algo así
–¡La realidad no funciona así!
–L-lo sé, Helga. Luego comprendió que eso estuvo mal
–Sí, fue una pésima idea
–Lo siento, Helga
Se hizo un largo silencio que la rubia aprovechó para beber lo que quedaba de su bebida.
–No vuelvas a intentar algo así–Añadió molesta.
–Oh, no, no lo haría, en serio
Helga medio sonrió.
–Oh... Helga–Comentó Lila al verla de mejor humor.–. Si no te molesta, también hay algo que he querido preguntarte
–Dispara
–En verdad ¿por qué fue que golpeaste a Arnold?
–¿Por qué te importa?
–Bueno, él dijo que te estaba acosando
–Yo no le llamaría acosar, porque tengo otros estándares, pero si tanto quieres saber, se estaba inmiscuyendo en mis asuntos
–Estuvo mal que lo golpearas
–¿Acaso piensas regañarme? Tú eres quien mejor sabe lo insistente que puede ser cuando se le mete algo en esa estúpida cabeza de balón
Lila la vio cruzar los brazos y exhalar un suspiro de frustración.
–Tienes razón. Y aunque creo que estuvo mal, admiro que tuvieras el valor de defenderte. Yo no sé qué podría hacer si me pasara algo así
–Bueno, si alguna vez necesitas quitarte a alguien de encima, puedes decirme y le daré una paliza
–¿Harías eso por mí?
–Siempre estoy dispuesta a golpear gente y para eso estamos las amigas, supongo–dijo Helga encogiéndose de hombros. Luego se apartó.–. Regresemos adentro
Era una orden y a la vez una forma de darle la espalda. Lila acaba de darse cuenta que la había llamado "amiga". Sonrió.
La siguió, un poco más tranquila y en cuanto entraron le regresó la sudadera, aunque Helga decidió que no lo necesitaba, por lo que lo guardó con su saco de dormir. Entonces Lila le preguntó a Patty si podía cepillar su cabello mientras terminaban de ver la película y Helga dejó que Phoebe y Sheena le hicieran las uñas de los pies, con distintos colores. Un desastre.
Cuando terminó la primera película, Rhonda apagó el televisor.
–¿Qué dicen si vemos otra cosa? Para cambiar un poco el ambiente–dijo.
–No me digas que te asustó la película–dijo Helga.
–Lo dice la que salió en medio de ésta
–Encantada te concedo ese punto, si no fuera porque ya la vi y puedo describir en detalle cada muerte ¿quieres que empiece?
–Helga–dijo Phoebe, en tono de ruego.
–Bueno, entonces ¿Qué quieren hacer?–dijo Sheena.
–¿Qué dicen de un juego de verdad o reto?–Sugirió Nadine.
–¡Eso!–dijo Rhonda –¿Qué dicen?
–Claro–dijo Patty.
–¿Por qué no?–Comentó Phoebe – ¿Helga?
–Estoy dentro–Respondió su amiga.
–¡Sí!–dijo Sheena.
–Podría ser divertido–dijo Lila, entusiasmada.
–En ese caso ¿quieren hacer una tontería conmigo?–Preguntó Rhonda, emocionada.
–¿De qué se trata, princesa?–dijo Helga.
–Nadine, por favor
La chica se metió bajo la cama de su amiga y sacó una caja de zapatos. Dentro había dos botellas de licor.
–¿No son muy jóvenes para esto?–dijo Patty.
–No es para embriagarnos–dijo Rhonda– ¿Les parece que quien no cumpla un reto o sea descubierta mintiendo... debe tomar un trago?
–Creo que es mucho–Insistió–. Y yo no bebo
–¡Vamos!
–No me vas a convencer, pero tampoco las voy a detener... puedo cuidarlas si se sienten mal... si alguna se embriaga el juego se acaba
–¡Por queeeeeeeeeee!
–Porque soy la mayor y eso me hace responsable por ustedes
–Creo que es justo–Se involucró Phoebe.–. No me entusiasma la idea de embriagarnos, así que trataré de cumplir con las reglas del juego, pero me gusta el desafío
–Por mí está bien–dijo Helga–. No creo que encuentren un reto que no pueda cumplir
–¿Sheena? ¿Lila?–Preguntó Rhonda.
–Cielos... yo... nunca he bebido–dijo la pelirroja.
–¿Qué te asusta, campirana? Tampoco es que tengas que tomarte la botella completa–dijo Helga y luego miró a Rhonda–Ningún reto puede implicar beber–Impuso como regla.
–Sí, tienes razón–Admitió Rhonda.
–Bueno, puede ser divertido–dijo Lila, pensativa.
–Yo tampoco quiero beber...–dijo Sheena– Y prefiero ayudar a Patty a cuidar a las demás... esto me pone un poco nerviosa
–¿Entonces somos Helga, Phoebe, Lila, Nadine y yo?–dijo Rhonda.
–¡Sí!–dijo Phoebe–Creo que puede ser divertido mientras ninguna salga lastimada... y me gustaría que todas jugáramos, aunque Patty y Sheena no vayan a beber, por favor
–¡Sí! ¡Jueguen!–dijo Rhonda– ¡Por favooooooooor!
Patty sonrió.
–De acuerdo
–Está bien–dijo Sheena.
Las chicas se sentaron en círculo, mientras Nadine ponía algo de música y Rhonda iba por cinco de los vasos más pequeños que había en la casa. Una vez que todas estuvieron juntas, el círculo quedó así: Nadine, a su izquierda Rhonda, junto a ella Patty, Phoebe, Helga, Lila y Sheena.
–Entonces las reglas son–dijo Rhonda–: no se puede elegir lo mismo dos veces seguidas–Miró a Helga.–. Así que tendrás que responder preguntas y no podrás escapar haciendo solo retos
–Rayos–dijo la chica.
–Si alguien falla un reto o se le descubre mintiendo, tendrá que beber... Patty y Sheena, ustedes tendrán que girar 20 veces como castigo
Sheena y Patty se miraron y asintieron entre risas.
–Para el resto –Continuó la anfitriona– ¿La mitad les parece bien?–Enseñó un vaso diminuto.
–Eso es como la medida de una tapa, ¿no?–Estimó Phoebe.
–Veamos
La dueña de casa abrió una botella, llenó una tapa y luego pasó el licor al vaso.
–Que buen cálculo–Sonrió.–. Espera, tengo una idea
Tomó uno de los pintauñas y con cuidado marcó la línea del alcohol.
–Listo, así será lo mismo para todas
Tomó los otros cuatro vasos y repitiendo la medida de la tapa los sirvió y marcó, entregándole uno a cada una de las que aceptaron beber.
–¿Están listas?–dijo Nadine.
–Empecemos–dijo Helga, con su actitud competitiva de siempre.
–Una última cosa–dijo Rhonda–. Dejemos que el azar haga lo suyo–Se levantó y de un juego de monopolio tomó un dado.
–Como soy la anfitriona, por supuesto que yo empezaré. Luego tiraré el dado. El número que salga será la cantidad de personas que se mueva hacia la izquierda. ¿Les parece bien?
–Sí/Claro–dijeron las chicas a coro, asintiendo y mirándose entre ellas.
–Entonces elijo verdad–dijo Rhonda.
Las demás se miraron entre sí.
–Ok, una fácil ¿Te gustó salir con Curly?–Preguntó Sheena.
–¡FUE HORRIBLE!–Casi chilló.– No me hagan recordarlo
Todas rieron mientras Rhonda tiraba el dado. Salió un cinco, así que le tocó a Sheena.
–Elijo reto–dijo la más alta del grupo.
Las demás se agruparon al centro comentando opciones.
–¡Baila la macarena!–dijo Nadine.
–¡Solo si alguien canta la canción!–dijo Sheena.
–Ok, la próxima persona que elija reto ya sabe qué le toca.
Sheena tiró el dado. Un cuatro. Phoebe.
–¡Reto!–Se levantó y de inmediato comenzó a cantar la canción, mientras Sheena bailaba. Las demás aplaudían entretenidas.
–Ya es suficiente–dijo Rhonda entre risas–. Están a salvo
Phoebe tiró el dado. Dos. Lila.
–Elijo verdad–dijo la pelirroja.
–¿Todavía estás enamorada de Arnie?–dijo Rhonda.
–Oh, no, cielos. Eso fue hace mucho tiempo–Respondió, y lanzó el dado.–. Nadine
–Reto–Fue la decisión.
El resto del grupo se miró entre sí, otro breve concilio.
–¡Párate de cabeza!–dijo Patty.
–Oh... claro... ¿Puede ser contra el muro?
–Supongo que sí... pero tendrás que aguantar treinta segundos así
–Lo intentaré
Nadine hizo el amague y al segundo intento logró apoyar bien sus manos y levantar las piernas, pero a los veintiún segundos se dejó caer, con ayuda de Patty, quien estaba evitando que se lastimara.
–Estuvo bien–le dijo la mayor.
–Gracias–Respondió Nadine antes de ir a sentarse.–. Bien, aquí voy–Tomó el vaso, respiró profundo y luego lo bebió de golpe.–¡Auch, quema!–dijo con una expresión de asco.
Las demás rieron, mientras la chica lanzaba el dado.
–Verdad–dijo Helga–. Y salgamos rápido de esto
Se miraron entre sí.
–¿Te gusta alguien?–dijo Sheena.
Ok, si decía que no, incluso si Lila no estaba actualizada, ella, Patty y Phoebe podían decir que mentía y si decía que sí, la siguiente pregunta sería quién, pero por esa segunda opción estaba dispuesta a beber, no por ambas.
–Sí–dijo Helga
Las demás miraron a Phoebe y ella asintió.
–Ok, pasa a la siguiente–Ordenó Rhonda.
Helga tiró el dado.
–Princesa, te toca reto
–No puede ser–dijo Rhonda.
–¿Tienes tu cuerda de saltar a mano?–dijo Helga.
–Creo que sí
–Vamos al balcón. Tendrás que dar cien saltos sin parar
–Me vengaré por esto, Pataki
–Lo que digas, Lloyd
Rhonda buscó la cuerda y todas salieron. Rhonda comenzó a dar saltos, lento, pero seguro, iba sumando, hasta que en los 78 tropezó.
–Fallaste–dijo Helga con una risa malévola.
Todas volvieron adentro y Phoebe le pidió a Helga su polerón.
–Acepto el castigo–dijo Rhonda, bebiendo de inmediato–. Esto es horrible ¿De quién fue la idea de beber?
–Tuya–dijo Phoebe con una risita.
Rhonda tiró el dado y miró a Patty.
–Verdad–dijo la mayor.
–¿Por qué terminaste con Harold?
–¿Quién dice que terminamos?–Respondió con seguridad.
–Pensamos que ustedes... –Las demás, excepto Helga, se miraron entre sí con sorpresa.
–Al final de la escuela casi no los vimos juntos... pensamos que...
–Oh, no, no hemos terminado, simplemente nos tomamos un tiempo, por la escuela, volvimos a salir al comienzo de las vacaciones–sonrió.
–¿Eso cuenta como verdad?–dijo Nadine.
–Yo creo que sí–dijo Lila.
–También yo–dijo Rhonda.
–Estoy de acuerdo–Añadió Phoebe
–Sí, igual yo–dijo Helga.
–Gracias–Patty reía, divertida.
Lanzó el dado. Esta vez salió Phoebe.
–Bueno, me toca verdad–dijo la chica.
–¿Hasta dónde has llegado con Gerald? –Preguntó de inmediato Nadine.
–¿Qué quieres decir?–Consultó la chica, ajustando sus lentes.
–¡Ya sabes! ¿Cuánto llevan juntos? ¿Un año? Me imagino... que algo habrán hecho a estas alturas
Phoebe miró el suelo y se sonrojó. Helga sabía que evaluaba beber.
–Bueno... hemos... –Se cubrió el rostro con las manos– Solo hemos llegado a segunda base...
–Uuuuuuuuuuuuy–dijeron a coro Rhonda y Nadine.
–¿Qué significa eso?–Preguntó Lila.
–Yo tampoco sé qué es–dijo Sheena.
Patty las miraba con una sonrisa de suficiencia. Esos dos años de diferencia parecían ser enormes en ese momento.
–Bueno, significa que se han tocado por sobre la ropa... o que hubo acción bajo la ropa, de la cintura para arriba–Rxplicó.
Phoebe se dejó caer de espaldas escondiéndose tras una almohada y ahogando un gritito. Las demás la miraron, entre risas nerviosas.
–¿Y qué tal es?–Quiso saber Nadine.
–Creo que tendrás que esperar un par de rondas para preguntar eso–dijo Helga, luego se recostó en el suelo, junto a su amiga–. Phoebe, ¿estás bien?
La chica negó apenas apartando la almohada.
–Solo tienen curiosidad... y quizá un poco de celos...
Su amiga la miró y moduló "¿en serio lo crees?"
–Chicas ¿Qué dicen?–dijo mirando a las demás.
–Realmente es curiosidad–dijo Nadine–. Lamento si te incomodó... yo igual quisiera tener novio–Admitió.
–No es tan divertido si no estás con la persona correcta–dijo Patty.
–Tampoco es divertido cuando las cosas acaban–Añadió Lila, con cierta tristeza.
–¿Ves?–dijo Helga–. No es terrible, ven...
Phoebe se sentó, todavía abrazando la almohada, mirando el suelo, aún sonrojada. Tiró el dado y esta vez le tocó a Helga.
–Que venga ese reto–dijo sonriendo.
–¡Da tú esos cien saltos!–dijo Rhonda.
–¡Claro!–dijo la chica.
Se levantó, tomó la cuerda y se dirigió al balcón, seguida por las demás. Helga comenzó a saltar cantando en su mente "La Tablita", mientras las chicas contaban los saltos. Repitió la canción una y otra vez hasta llegar a los cien saltos, miró a Rhonda con una sonrisa y siguió hasta los ciento veinte
–Creo que ya probé que podía–dijo Helga.
–Bueno, técnicamente perdiste, porque el reto era hacer 100 saltos–dijo Rhonda, con soberbia.
–¡Pero hice más que eso!
–Dije que dieras cien saltos. Ni más ni menos–Sonrió– ¿Qué dice el resto?
–Eran cien–La respaldó Nadine.
–Bueno, dio más que eso–dijo Phoebe.
–Pero es cierto que Rhonda dijo cien, no dijo más de cien–dijo Sheena
–Oh, bueno, yo creo que Helga si cumplió el reto–Añadió Lila.
–Yo creo que el reto decía claramente cien–Sentenció Patty
–Ah, rayos
Volvieron adentro y cuando todas se sentaron, Helga bebió el vaso frente a ella. Su rostro era un poema a la repugnancia.
–¿Contentas?–dijo mirando a Rhonda y Nadine.
Ambas asintieron, entre risas.
Helga tiró el dado y esta vez salió Nadine.
–Me toca verdad –dijo– ¿Qué quieren saber?
Se miraron. Fue Sheena quien preguntó.
–¿Hay algún chico que te guste?–dijo– Quiero decir, si tanto quieres un novio... quizá...
–Oh... –Nadine miró a Rhonda y luego miró el suelo–. Hay varios chicos que me agradan... y quizá si alguno se interesara, podríamos tener unas citas, pero no me gusta nadie en especial
Las demás miraron a Rhonda, si mentía le tocaría beber otra vez.
–Lanza el dado, amiga–dijo Rhonda.
Esta vez volvió a caer en Helga.
–Este juego está trucado–Se quejó la rubia.–. Y estoy segura de qué es lo que quieren preguntar y prefiero morir antes que revelar esa información
Sheena, Nadine, Patty y Rhonda intercambiaron mirada y comprendieron de inmediato que todas querían saber lo mismo.
–¿Quién te gusta?–dijo Patty.
–Como dije, prefiero morir–dijo Helga, tomando la botella para rellenar el vaso y beber de inmediato.
Todas rieron.
–Típico de Helga–dijo Rhonda– ¡Debiste decirlo! No saldrá de aquí
–Ya bebí, princesa–dijo lanzando el dado.
Esta vez le tocó a Patty.
–Bueno, el reto para Patty es...–Las chicas se miraron, si la retaban a algo físico, como a Helga, seguramente lo haría bien.
–¡Que cante algo de Ronnie Matthews!–dijo Phoebe.
–¿Todavía te gusta ese baboso?–dijo Helga.
–Bueno, sus canciones siguen siendo buenas–Se encogió de hombros.
–Está bien–dijo Patty– ¡Pero lo haré con la próxima persona a quien le toque un reto!
–Hecho–dijo Rhonda.
Patty tiró el dado. Esta vez salió Nadine, quien se puso de pie y comenzó a cantar, junto con Patty, mientras las dos hacían la coreografía de una de las últimas canciones del artista.
Cuando se sentaron, entre risas, Nadine tiró el dado. Le tocó a Lila.
–Creo que deberé hacer un reto–dijo la chica.
–Aguanta un minuto sin reír mientras te hacemos cosquillas–dijo Rhonda.
–¡Eso no es justo! ¡Es mucho tiempo!
–Treinta segundos
–Lo intentaré
–Bien, quítate los calcetines–dijo Helga, mientras Rhonda le alcanzaba una pluma que sacó de su almohada.
Lila obedeció y se sentó en la cama, mientras Nadine y Patty le sujetaban los pies, para que Helga y Rhonda pudieran hacerle cosquillas.
–Yo tomaré el tiempo –dijo Phoebe–. Preparadas... listas... ¡Ya!... 29... 28...
Lila se retorcía, sujetando las sábanas y tratando de no reír, apretando los dientes, pero cuando quedaban 5 segundos, no aguantó más y estalló en risas.
–Resististe bastante–dijo Sheena.
–Pero no lo suficiente–Helga le acercó el vaso y Lila cerró los ojos antes de beber.
–¡Esto es asqueroso! Nunca más beberé en mi vida–dijo, sacando la lengua.
Todas rieron otra vez, volviendo a sus puestos.
Siguieron jugando algunos minutos, hasta que todas las que aceptaron beber llegaron al menos al quinto trago (Nadine bebió ocho y Helga seis, solo porque insistían en saber quién le gustaba).
Patty y Sheena decidieron que era suficiente. Mientras la más alta fue a lavar y guardar los vasos, acompañada de Rhonda, Patty hizo beber agua a cada una de las otras chicas.
–Creo que es hora de dormir–dijo la anfitriona cuando regresó.
Ella y Nadine compartían la cama. Las demás se distribuyeron con sus sacos de dormir, acomodándose en el suelo se la habitación, sobre algunas frazadas.
–¿Cómo te sientes?–murmuró Phoebe, mirando a Helga.
–No tan mal–dijo, cerrando su saco–¿y tú?
–Con dolor de estómago–Cerró los ojos.
–¿Qué hay de ti, campirana?–Helga volteó a verla, mientras Lila terminaba de acomodarse en su saco de dormir.
–Rara–dijo entre risitas–. El alcohol sabe horrible, pero se siente extraño estar ebria–Volvió a reír.
Phoebe y Helga también rieron.
–Niñas, duerman–dijo Patty–. Es por su bien
–Sí, mamá–dijo Helga, en tono burlesco, cubriendo su rostro con el gorro del saco.
–Buenas noches–dijo Rhonda.
–Buenos días–contestó Sheena–. Son las cinco de la mañana
–¡Aún no amanece! Es de noche–dijo Rhonda–. Podemos dormir hasta las once
–¡Gracias a dios!–dijo Helga con sarcasmo– Descansen–Miró a Phoebe y moduló en silencio "buenas noches"
–Buenas noches–Susurró su amiga, quitándose los lentes para dejarlos sobre una mesita.
Sheena y Patty se rieron en silencio. Apagaron la luz y fueron las últimas en acostarse.
...~...
NOTAS:
Sí, sé que Helga estuvo en Ballet ;)
