Aclaración: Shingeki no Kyojin no me pertenece, es de su creador "Hajime Isayama". Solo me encargo de crear la historia de mi fanfic sin lucros de su magistral obra.

Capítulo 02: "Peleando por los compañeros caídos"

(Legado)

Cuando Historia recibió la noticia de la llegada de la Legión de Reconocimiento, no tardó mucho en dirigirse por carruaje hasta el palacio de Mitras. Una vez llegado a su destino, salió con prisa del transporte pagando al humilde conductor por su generoso servicio, dirigiéndose a la puerta principal se echó a correr en la sala principal ante la vista de todas las personas presentes.

Ella traía puesto su ropa casual y sencilla, pues debido a la repentina noticia no tuvo el tiempo necesario para vestirse con su uniforme militar.

En el fondo quería comprobar su sospecha que tuvo hace unas horas, quería creerse que no habría muchas bajas por la misión, o al menos deseaba que sus conocidos estuvieran sanos y salvos. Para cuando llegó a la sala de reuniones, vio con asombro a varias personas importantes reunidas ahí, incluidas a Darius Zackly y Pixis. Pero lo más impactante fue cuando vio a Hanji, quien tenía su cara vendada cubriendo parte de su ojo izquierdo.

—Su Alteza, vino en buen tiempo, aunque hoy podemos omitir por no llevar su vestuario reglamentario —dijo el comandante supremo, ocasionando que la joven soberana se avergonzada—. Ahora sí podremos comenzar con la reunión.

Y así fue que dio inicio a los informes conseguidos por la Legión, donde Hanji se encargó de relatar todos los acontecimientos devastadores que afrontaron sus colegas para lograr su objetivo. Nadie pudo imaginarse de las grandes pérdidas de valiosos compañeros caídos por el enemigo, e incluso la muerte del propio Erwin Smith. Pero lo impactante llegó cuando se reveló el gran secreto que ocultaba el sótano del soldado Eren Jaeger, mostrándoles el contenido de esos tres libros que poseía Hanji; en el cual se hablaba de la existencia de vida fuera de los muros, el origen de los titanes, las diferentes naciones alrededor del mundo, y la distinta cultura como creencia que portaba cada persona.

A todos los presentes les cuesta creer semejante verdad.

Historia, por su parte, recordó las veces que su hermana Frieda estaba enloquecida por culpa de las memorias del primer rey. Debido a eso, creyó y aceptó las palabras dichas por la nueva comandante. Eso debió ser el verdadero motivo que la familia Reiss tanto oculto en estos cien años, borrando toda información valiosa de la mente de la gente dentro de las murallas. Luego se puso a pensar en Eren, ¿cuál habría sido su reacción tras descubrir tal verdad? ¿O si acaso valió la pena asesinar a todos esos titanes que una vez fueron humanos transformados por esa gente del extranjero?

Cuando la reunión finalizó luego de dos horas, Zackly mandó a la policía militar proteger a toda costa los libros en el almacén, a la vez que cada persona poco a poco comenzó a abandonar el área. Sin embargo, Historia se acercó a dos personas muy conocidas por ella.

—Podemos hablar en privado —sus ojos mostraron determinación y firmeza—. Por favor.

Tanto Hanji como Levi se vieron a los ojos mutuamente, pensando en la repentina petición de su Reina, hasta que la primera aceptó su solicitud. Historia les agradeció, informándoles que fueran a su despacho para hablar tranquilamente sobre el tema que estaba en su cabeza desde que llegó al palacio.

Ya para cuando llegaron a su destino, los tres se dispusieron a sentarse en el cómodo sofá, Historia se sentó aparte. Ahí ella les preguntó sobre el estado de sus compañeros del escuadrón 104, ambos no parecieron sorprendidos ante su pregunta, pues era muy claro el motivo de esta pequeña reunión.

La preocupación de Historia empezó a disminuir tras enterarse que Jean, Connie y Sasha se encontraban bien, aunque hospitalizados por lesiones no tan graves. No obstante, cuando escuchó los siguientes nombres de sus colegas una inesperada sorpresa ocurrió.

—¡¿Cómo que Eren y Mikasa están en prisión?! —no pudo controlar el volumen de su voz, casi oyéndose afuera de la habitación.

Levi quien tenía los brazos cruzados se dignó a contestarle.

—Esos mocosos se lo buscaron por romper las reglas, además la soldado Ackerman amenazó de muerte a su superior.

—Además el castigo que le impusimos por esa falta son de dos semanas —añadió Hanji.

—Lo entiendo —su voz fue apagada, agachando un poco la cabeza—. Pero no podrían disminuir su castigo, ellos... Ellos son los héroes que lograron recuperar la muralla María, y merecen un trato mejor por su honorable labor y servicio como soldado.

—Yo apoyo la idea de nuestra Reina.

Repentinamente, la puerta del cuarto se abrió revelándose a Darius Zackly.

—Lamento la interrupción, pero alguien del personal me informó que aquí se encontraban ustedes —caminó hasta llegar a los tres—. Y oyendo su pequeña charla. No podemos permitir que el pueblo se entere que tenemos bajo prisión a la esperanza de la humanidad.

—Pero eso sería... —Hanji iba a protestar, pero la mano elevada de Zackly hizo que detuviera su hablar.

—Aunque eso no quiere decir que se le pongamos fácil. Ellos rompieron las reglas y, por ese motivo, están aprisionados por cuatro días y solo dándoles alimento una vez al día. ¿Qué dicen?

—De acuerdo —dijo Historia, supo que no fue el mejor trato, mas era la única opción que disponía para que sus amigos puedan tener su pronta libertad.

Hanji aceptó de igual forma la idea, pero Levi...

—Tengo una proposición que hacerle para aceptar su oferta, comandante supremo.

—¿Qué es? —lo escuchó interesado.

—Quiero que la soldado Ackerman no tenga nada de comida hasta cumplir con la fecha de su castigo.

—Oye Levi. ¿No crees que estás exagerando un poco? —se quejó Hanji.

—Tsk. Esa mocosa se lo merece y más por ser tan irrespetuosa conmigo, tres ojos —la miró de forma neutral, aunque la comandante de la Legión podría jurar verlo muy enojado—. Incluso es un castigo leve de lo que tengo pensado hacerle a ella si vuelve a faltarme el respeto.

—Está bien. Aceptó su pedido, capitán Levi —respondió Zackly.

El atardecer se hizo presente a los pocos minutos cuando se finalizó el trato, a lo cual los cuatro presentes se dispusieron a retirarse del despacho real, yéndose por caminos distintos.

Historia tenía pensado regresar de nuevo al orfanato, todavía le faltaba terminar algunas cosas para asegurar el bienestar de los niños. Cuando estuvo llegado a la puerta principal, oyó pasos fuertes acercándose a su posición, volteándose por instinto pudo ver a una agitada Hanji.

—Uffs... Menos mal que te alcance a tiempo, Historia —dijo jadeante, tratando de recuperar un poco el aliento perdido por esa carrera.

—¿Qué sucede, comandante Hanji?

De pronto Hanji sacó de su bolsillo ubicado en su pantalón una pequeña caja metálica, abriéndolo, le mostró que en el interior había un trozo de papel.

—Olvidé mencionarle que antes de capturar a Reiner, éste nos mencionó que Ymir le dejó una carta antes de marcharse con el enemigo. Lamentablemente, todavía necesito investigar primero todo su contenido para poder entregárselo. Lo siento.

—Ah... Lo comprendo —Historia dibujó una sonrisa llena de tristeza—. Le agradezco mucho por habérmelo dicho. Y no se preocupe, yo esperaré.

Hanji solo colocó su mano derecha justo en su pecho antes de retirarse de ahí.

Cuando volvió a estar sola, Historia siguió adelante en su camino, no cabía duda que hoy hubo varias cosas nuevas que cambiaría el rumbo que llevaba la gente dentro de las murallas. Ella sabía bien que ese gran secreto debía salir a la luz, porque ya estaba cansada de vivir en la ignorancia creyendo que esos gigantes humanoides son la causa de todas sus desgracias.

Viajando en un carruaje que encontró por suerte en la calle. Historia se puso a pensar en la carta que le dejó Ymir, su última voluntad para ser preciso. A veces se preguntaba si le diría el verdadero motivo de su inesperada despedida, o tal vez buscaría una excusa lamentable para justificar su abandono. Dependiendo de esas dos posibilidades, sabía a la perfección que tendría que superar el pasado que convivió a su lado y seguir adelante en su futuro con las personas que la aceptaron gracias a Eren. Tal como lo hubiera deseado.

La joven Reina miró a la ventana con una expresión que confundía si era felicidad o tristeza.

—Ymir... Eres realmente una idiota.

Continuará...