La Elección del Corazón


Luego de que ambas salieran de la habitación se fueron a conversar a un lugar sobre Bárbara y lo que sus padres le dijeron de que estaba delicada de salud y por eso la cigüeña no los visitaba a ella y a Anthony. —Se me ocurrió que la cuidemos y así ella pueda tener un bebé y tú obtienes un primo o una prima.
—¡Buena idea! Iremos por unas cosas y le haremos una visita.
Se prepararon con objetos para darle ánimos y con una doncella que traía un carrito se pusieron frente a la puerta; Hope tocó esperando que le abrieran. Bárbara iba a salir a dar un paseo mientras Anthony estaba sentado en su sofá con un libro cuando escucharon que llamaron, ella abrió y las dos niñas entusiastas, entraron.

—¡¿Y esto, pequeñas?! —Preguntó Bárbara, Anthony solo miraba la escena con interés por saber que se traían las dos.
Sin decir mucho Hope tomó la mano de Bárbara y la hizo ir a la cama de manera insistente en contra de su voluntad, por su lado Alessia tomó del carrito varios peluches, todos los que cupieran en sus brazos y corrió en dirección de Bárbara y Hope.
—Por favor recuéstate.
—Bien, pero Bárbara no entiende nada. —Obedeció y se recostó, luego Alessia colocó todos los peluches a su alrededor.
—Te harán compañía. —Pronunció Ale mientras los acomodaba en compañía de Hope, Barbara y Anthony querían preguntar el por qué lo hacían pero solo las dejaron hacer lo que pensaron seguro era un juego.

La doncella se acercó con el carrito, destapó el platillo, una sopa caliente para curar todos lo males. —¿Sopa?
—Si, por favor tómala, te hará sentir mejor. —Hope tomó la cuchara para tomar un poco de sopa, soplarle y pedirle que abra la boca, Bárbara se puso algo tensa, por lo que su hollín apareció, no quería ser descortés y se tomó la sopa.
—¿Estaba deliciosa? —Preguntó Alessia con una gran sonrisa.
—Si, pero Bárbara no entiende por qué hacéis esto.
—Porque estás delicada de salud. —Anthony se levantó y preguntó de donde escucharon eso, ambas dijeron la verdad, podía notar cierto descontento en su sobrina y algo de decepción.
—Puedo asegurar que Bárbara está mejor que nunca.
Hope ilusionada preguntó que si podían tener un bebé pronto. —Estoy ansiosa de que venga el bebé, no se preocupen si no lo pueden cuidar del todo, prometo ser de mucha ayuda.

Ambos apreciaban su gesto de amabilidad, Anthony con su sonrisa a ambas mandó con la doncella que las acompañaba, ellos se quedaron a sola, Bárbara se sentó al borde de la cama y tomó uno de los peluches y lo contempló. —La verdad, sabes cuanto desea Bárbara ser madre, pero también le preocupa todo lo demás.
—No te preocupes por eso, aunque si no queremos pasar por todo podemos adoptar.

Bárbara algo melancólica asintió, si no quería pasar por todo el complicado proceso de crianza, primera etapa, la adopción era su segunda opción. Al final se terminó por desmotivar para dar una vuelta fuera de la habitación. Él pensó en lo que pasaría si tenía un descendiente, volverían las disputas por el control de la mansión, todos los habitantes de dicho lugar reconocían a Kate como la única heredera de todos los bienes que dejó la familia Mirror y que por muchos años estuvo en posesión de los Shadows. Solo le quedaba vivir y conformarse, pero dentro de él aún ardía las ganas de tenerlo todo.
—Anthony, estás perdido en tus pensamientos.
—Ah, bueno, pensaba en lo que hubiese sido si todo esto me perteneciera, habría sido tan distinto. ¿No quisieras que esto fuera solo nuestro?
—No, no, Bárbara solo quiere pasar el resto de su vida en tranquilidad. —Podía imaginar lo que su esposo pensaba, destrucción de todo, hacerse con el poder y junto a la sombra Christopher dominar todo y a todos a su antojo, era una de las partes que odiaba de él; además ella también aceptaba a Kate como la dueña legítima del lugar, Anthony solo era una persona a la cual le educaron para recuperar el dominio de la mansión, solo que era demasiado ambicioso y no dudaba en sacarse a las personas de su camino.

Se levantó y fue hacia él y tomó su mano. —¿Podemos tener pronto un hijo? Hay tantos niños a los que cuidar.
—Bien, lo pensaré, querida Bárbara. Aunque estamos bien por ahora ¿no te parece?
—Si, es muy apresurado porque Hope quiere cuidar a alguien de su familia, sabe que es una gran responsabilidad si aún es un bebé.
Anthony acarició su cabeza, alborotando ligeramente sus cabellos, ella sonrió, sabía que no era el tiempo de ser madre y más si tenía a muchos niños a su cuidado era muy agotador.


Ambas niñas volvieron caminando para descansar un rato, Hope acompañó a Alessia hasta la habitación de sus padres, cuando entró miró a su familia y se alegró por ver a su hermanito en los brazos de su madre así que fue a verlo para darle un beso y tocar sus manitas. Hope se quedó un momento viendo la escena, deseaba en verdad tener un hermano o un primo, lo que fuera para cuidar y enseñarle muchas cosas, cerró la puerta y se retiró, volvió al lugar de donde salió, aunque la persona que había quedado dentro ya no estaba, Kate y John estaban hablando de varios temas de la casa, se detuvieron al ver a su pequeña algo desanimada.

Ella no quería mencionar el tema más pues siempre recibía la misma respuesta y solo se acercó a su madre para que le diera un abrazo. —Hope ¿estás bien?
—Si, solo quiero un largo y gran abrazo. —Pidió, Kate la sentó en su regazo y se preguntaba ¿por qué el tiempo había volado? Ya que su hija ya no era una bebé, pero era una niña encantadora, la abrazó fuerte y besó su cabeza.
John la miró, su hija debía estar sintiéndose triste y sabía que ella quería un hermano, pero el solo recordar aquella noche donde ambas casi perecen le aterraba, Kate podía ser fuerte ante muchas situaciones, pero ¿Qué le garantizaba que no fuese a pasar lo mismo si quedaba nuevamente embarazada?


Días más tarde el programa de adopción tendría su debut con una pareja de sombras que se habían puesto de acuerdo para tener a su primer hijo o hija por este medio. Kate estaba muy feliz de que alguien aceptara pues muchos niños necesitaban cuidados y padres amorosos.
La pareja salió muy feliz de la oficina luego de haber hablado con Kate, la que entró fue Bárbara mirando como estaban muy emocionados. —¿En qué te puedo ayudar hoy Bárbara?
Cerró la puerta y tomó asiento, su corazón latía muy rápido y no sabía cómo iniciar, Kate ordenaba algunos documentos mientras esperaba que su cuñada se decidiera a hablar.

Respiró y se tranquilizó. —Kate ¿Puede Bárbara saber más sobre las adopciones?
La nombrada le miró y sonrió. —¿Está Bárbara interesada?
Asintió y dijo que solo era para saber sobre niños y si le convenía ser madre adoptiva pero también faltaba la opinión de Anthony, quizás no le importaba y le daba lo mismo, pero ella si quería.
Kate guardaba recelo con su hermano y lo que pudiera concebir si llegaba a tener un bebé, solo por el hecho de que poseyera maldad en su interior, como decía el dicho "de tal palo, tal astilla". Le dio folletos con toda la información. —Si lo hablas con mi hermano no duden en acudir juntos para ponernos de acuerdo como lo hice hace un momento. —Refiriéndose a la pareja de Sombras que acababa de atender.

Bárbara sonrió y dijo. —Parecían ilusionados con la nueva llegada, es fantástico que vayan a darle la oportunidad a un bebé. Aunque por mi lado quisiera poder yo misma traerlo desde mi vientre. —Colocó su mano en ese lugar con algo de melancolía y seguía preguntándose que había de mal con ella que aún no había podido crear vida. —Kate era comprensiva pero no podía imaginarse un hijo de los dos, Bárbara no era problema si no Anthony.
—No hay nada de malo contigo.
Bárbara suspiró y dirigió su mirada hacia Kate. —Bárbara lo sabe Kate, todos lo piensan ¿no es así? Es un castigo porque Bárbara se ha casado con él. No lo ha olvidado, todo lo que hizo. Es mejor así, sabes.

Bárbara se puso de pie, se inclinó a modo de despedida y se fue, Kate quería retenerla pero era mejor dejarla sola. Por ahora se enfocaría en hacer lo de la adopción y preparar la habitación para el nuevo miembro de la familia.
El proceso sería corto, los nuevos padres ya habían decidido por alguien a través de fotos y en poco tiempo irían al orfanato.


Shaun había pasado varios días pensando en Emilico, en la mañana estaban hablando pues Kate les pidió que alguno de los dos acompañara a los que iban en representación de las sombras que serían padres, Emilico no podía salir de casa y él se ofreció para ocupar el sitio, ella sonrió y agradeció con algo de pena, por su bebé que la necesitaba aún y no lo iba a llevar fuera aún.
Hizo sus tareas como siempre, pero le costaba dejar de lado esos pensamientos, nuevamente volvían a atormentarlo, creyó que el haberse casado con Louise le haría olvidarse de todo, y si, pero nuevamente estaba arrepintiéndose de haberla dejado con Patrick, era un fastidio el tener que volver una y otra vez a pensar en eso que había dejado en el pasado. —Maldita sea, basta. —Se dijo a sí mismo mientras golpeaba la pared antes de entrar a su habitación.

Se intentó calmar, suspiró y entró viendo a Louise peinando y arreglando a los niños, saludó como siempre y sonrió, dejó sus cosas sobre el escritorio.
—Ay amor ¿no crees que los niños lucen lindos? — Preguntó Louise, Shaun asintió, los pequeños siempre pasaban un par de horas con ellos ya que sus padres debían tener un rato de calma.
La pequeña Courtney se acercó a Shaun. —No es precioso mi nuevo vestido. —Dio una vuelta y luego salto.
—Claro Nini, estás hecha una princesa. —Pronunció Shaun, luego ella le extendió los brazos para que la cargara, él accedió, Nini le tenía mucho afecto a Shaun, por lo que lo abrazó. —Te quiero.
Cornelius solo miraba a su hermana, siempre acaparando la atención de todos, al menos Louise era igual a su madre y lo consentía mucho.


Louise y los mellizos se pusieron a jugar un rato mientras Shaun se preparaba para viajar al día siguiente, los miró a los tres, ella era tan dulce con los hijos de Ricky y Lou, no volvió a mencionar el tema de tener hijos luego de la boda ¿Cómo hubiese sido si ya tuvieran alguno? Seguro sería un buen padre dado que según el pronóstico hubiese nacido como los demás siendo mitad humano y mitad sombra. No habría estado mal.
A la hora de dormir, Louise acostumbraba a tomar un buen baño de espuma y perfumarse luego de eso. Se puso su camisón de seda y encaje, mientras Shaun se terminaba de vestir.

—Amor ¿Ya tienes todo listo? —Preguntó Louise por si algo se le estaba olvidando.
—Si amor, tengo todo preparado para mañana. —Ambos se metieron bajo las cobijas y se dieron un beso para antes de dormir, ella como siempre buscaba su calor y refugio, él la abrazó para dormir muy cercanos, Louise era muy feliz en ese momento sin sospechar que él estuviera pensando en otra, no es que lo quisiera hacer, pero los pensamientos lo abarrotaban fuertemente. Suspiró un poco para calmarse e intentar callar las voces de su cabeza.


Al día siguiente, Shaun estaba listo para ir con los otros dos para ir al orfanato. Los futuros padres estaban entusiasmados por ver a la criatura, un pequeño humanito inocente estaba a punto de formar parte de sus vidas.
Kate los acompañó hasta la estación para que abordaran el tren.
—Volveremos pronto, no se preocupen. —Shaun se despidió junto a los dos acompañantes y se fueron.


Mucho más al rato en esa mañana, los niños del orfanato estaban limpiando el lugar como diario lo hacían, los más grandes ayudaban y se encargaban de los pequeños, una mujer se dirigió al centro de la habitación, llamando la atención de todos con el sonido de las palmas de sus manos, su rostro agrio y enojado los hacía temblar y tan rápido como pudieron se formaron. —Hoy vendrá nuevamente alguien de la tan importante casa de las Sombra, la familia ha decidido adoptar a uno de ustedes, pequeños mugrosos, al fin me desharé de uno de ustedes, no sé para qué me dedico a esto. —La razón era simple, recibía donación para los niños y ella era la que se daba los lujos mientras los niños hacían todo sin recibir mucho a cambio, estaban algo descuidados, algunos enfermos.
—Nos iremos a lavar.
—¡No! Quédense así, conmoverán el corazón de esos idiotas de la casa de las sombras, Kate Mirror es muy sensible en cuanto a los niños se trata.
Ella dirigía ese sitio desde hace muchos años y la última vez que Kate pisó el lugar solo fue para recoger información de todos los niños para que la pareja escogiera uno de todos los pequeños. —Al parecer ya lo hicieron, los mayores, no se hagan ilusiones, escogieron a uno de los pequeños.
Si, era frustrante y doloroso que las parejas solo quisieran bebés y niños pequeños, pero al menos uno saldría de ese infierno.


Fue un viaje largo, pero por fin llegaron, el carruaje los dejó a los tres, todos los niños se prepararon como siempre para darles la bienvenida, en cuanto los tres pusieron un pie podían sentir la tristeza del sitio, todos los niños saludaron. Shaun miró a sus dos compañeros, era un sentimiento tan desolador que le dieron ganas de llorar, al menos tenían un techo y recordó lo que Emilico le contó años atrás sobre su pasado.
—Bienvenidos, me imagino que vienen por lo de la adopción. Soy Prudence, dirijo este lugar.
—Si, me llamo John, ellos vienen en representación de sus señores que esperan con impaciencia al nuevo miembro de la familia.
—Mattie, un placer.
—Oskar, a sus servicios.
Les ofreció pasar a la oficina para seguir hablando, en cuanto a los niños todos volvieron a sus labores.

Estuvieron hablando un rato, Shaun dejó una generosa donación de parte de Kate para ayudar con el sustento de los niños, estaba pensando en las horribles condiciones en que los tenía viviendo. —Si nos lo permite quisiéramos recorrer el lugar.
—¿Para qué? —Shaun alzó una ceja, su mirada seria la dejó helada. —D-digo, claro, adelante. —Con una campana llamó a un chico y le pidió que les diera un recorrido y que por favor buscara a una de las niñas mientras.
Fue la oportunidad de muchos para quejarse un poco, los tres vieron las habitaciones, Mattie sintió como el corazón se le partía en dos. —¿Desde cuándo no cambian las mantas?
—Han pasado por muchos niños, con el tiempo llegan a desgastarse. —Dijo el chico que les daba el recorrido. —Algunas ventanas necesitan ser reparadas, están algo sueltas.

Los salones de clase donde se suponía aprendían les hacía falta materiales, no había mucha comida en las despensas y se suponía que el dinero se usaba para que se les cuidara hasta que tuvieran un hogar.
Oskar se acercó a Shaun para preguntar si Kate estaba al tanto de ese lugar, seguramente sí. —Ella no sale mucho de la casa y dudo que le hayan permitido dar el recorrido, el salón principal está limpio gracias a los niños, pero se percibe un ambiente lleno de desánimo y dolor.
—Podemos hacer algo por el sitio ¿sí? —Pronunció Mattie.

Volvieron a la oficina luego de agradecer al chico el recorrido, al abrir la puerta vieron a una dulce y pequeña niña que les volteó a ver en cuanto entraron, unos cuatro años tenía, Mattie sonrió al verla, sus ojos brillantes y grandes le cautivaron, era más bonita en persona. Oskar sonrió, pues era justo como él, a pesar de que en la foto no sabían cómo serían las tonalidades de piel, cabello y el color de sus ojos, era justo lo que buscaban para sus sombras.
Shaun arregló todo, mientras Mattie y Oskar se encargaban de las pertenencias de la pequeña.

Ella los miró y preguntó —¿Ustedes serán mis nuevos padres? —Mattie se puso a su altura y dijo que no.
—Pero como si lo fuéramos, ya tendrás la oportunidad de conocerlos. —dijo Oskar, no había mucho que llevar, pero ella feliz de salir de ese lugar para conocer a sus padres, solo imaginaba como serían, tenía un poco de miedo ¿y si la regañaban por todo?
La despidieron entre los niños y niñas, la echarían de menos, se sorprendió de ver que iría en carruaje y de cómo el cochero les abría la puerta.
Como era algo típico de Matilda, se encargó de preparar más temprano una rica merienda para que todos comieran durante el viaje, Mattie viendo a la niña a su lado tomó un paño y lo humedeció con agua de una botella y quitó los rastros de suciedad de su cara, solo faltaban llegar a casa para que conociera a sus padres.

Shaun se dirigió a la pequeña, su rostro serio y de pocos amigos cambió a uno gentil y compasivo para hablarle de que sus padres adoptivos eran sombras. —Vivimos en conjunto tanto humanos como sombras en la mansión dentro y fuera de esta.
—¿Sombras? —Lo primero que se le vino a la mente fueron las historias de miedo que escuchaba algunas veces sobre lo aterrador que eran los seres que no eran humanos, luego se imaginó a sus padres siendo unas sombras proyectadas en la pared ¿cómo podrían cargarla o darle mimos? Si solo eran sombras como la que ella tenía. —Fue algo decepcionante en ese momento y también tenía miedo por seres extraños, los tres la comprendían no todos sabían de la existencia de las Sombras como tal.


En la mansión, Matilda estaba haciendo los últimos retoques de la habitación de su hija, su corazón latía de manera incontrolable pues se imaginaba como sería su primera impresión. No pudo contener las lágrimas de la emoción y preocupación a la vez mientras arreglaba la cama de su pequeña. Oscar entró a la habitación con unas cajas de regalo en tono blanco adornadas con listones rojos.
Cada objeto en la habitación, desde la cama hasta los juguetes, ha sido elegido con cuidado, buscando crear un ambiente cálido y acogedor. Mientras Matilda toma los obsequios dejándolos sobre la cama, no puede evitar sonreír al imaginar a su hija acurrucada en su nuevo hogar, rodeada de amor y protección.

Matilda y Oscar están listos para compartir su vida y su corazón con la pequeña, ansiosos por comenzar esta nueva etapa llena de momentos inolvidables y la promesa de una vida llena de felicidad compartida.

Una cortina de incertidumbre se apoderó de Matilda llenándola de temor de que su hija no les aceptara por ser diferentes. Unas cuantas lágrimas brotaron de sus ojos, Oscar preocupado la abrazó por detrás para reconfortarla, era un mar de emociones en ese momento. —No te preocupes, cariño, si aún le cuesta aceptarnos como padres hay que dejar que se tome su tiempo.
—Matilda lo sabe. —Suspiró —Aún no nos conocemos, pero saltan a la mente tantas preguntas y escenarios que hacen que esté nerviosa.
Oscar sacó su pañuelo y secó sus lágrimas, Matilda sonrió a pesar de todo lo que sentía y siguieron dándole los últimos retoques a la habitación.


Kate estaba en su habitación preparando a su hija para recibir a la nueva integrante de la familia, junto a John que peinaba el cabello de Hope.
—Y entonces ¿ella no es un bebé?
—No amor. —Respondió Kate mientras se arreglaba un poco.
—Claro que, si lo es, bueno no es un bebé pequeñito, pero aún necesita ayuda para muchas cosas, es como Ale, Nini, Cornelius y tú, hay veces en que John no les entiende ni una sola palabra. Siguen siendo bebés aún.
—No... —Se quejó Hope. —Ya soy una niña grande.
—Te ves así, pero para nosotros eres una bebé ¿No, Kate?
—Si. —Kate se dirigió a su escritorio y sacó unas invitaciones, pues, para darle la bienvenida a la niña haría una fiesta del té en los jardines de la mansión con los más allegados para que pudieran conocerse.


Cuando llegaron por fin a la mansión Matilda y Oscar se apresuraron a ir a ver a los que llegaron, Kate, John en compañía de Hope, juntos a Anthony, Christopher, Bárbara y Barbie les siguieron. Cuando por fin bajaron del tren Oskar ayudó a la pequeña a bajar, Mattie y Shaun por detrás, el grupo estaba reunido viendo a la niña, Matilda estaba muy emocionada, tendría que ser paciente para que la aceptara como madre y a Oscar como padre.
La niña miró al grupo en frente, así que muchas preguntas surgieron a la vez que el temor se apoderó de ella al ver seres sin rostro, sus instintos de supervivencia aparecieron, debía salir de ese sitio como fuera.

Esa cercanía que fueron haciendo todos para admirarla era abrumadora, por un momento no entendía lo que decían, así que aterrada comenzó a forcejar para soltarse del agarre de Oskar, una seña de parte de Oscar hizo que la soltara así que la niña se fue corriendo a otro sitio por su vida.
—¿No es encantadora? Pero pobre, Matilda comprende que tenga miedo. Ahora ¿a dónde fue?
Kate dijo que no había que preocuparse, de todas maneras, no había salidas en la mansión y tarde o temprano la encontrarían. Hope miró a su madre y dijo —¿Ya no voy a poder darle la bienvenida?
—Si, pero creo que hay que esperar, muchas personas no acostumbran a ver sombras.
Hope no lo entendía, ella había vivido toda su corta vida en la mansión siendo ambas cosas y conviviendo tanto como humanos, sombras y unificados.

La niña corrió buscando una salida, en ese momento algunos pasillos estaban algo vacíos, Sombras unificadas se paseaban por lo que se vio rodeada, encontró un lugar y se ocultó, podía sentir su corazón acelerado, se limpió las lágrimas con la manga, era como estar en una pesadilla, no podía salir y le daba la impresión de estar en una casa encantada, llena de monstruos y fantasmas.
Se refugió en el rincón de un pasillo, solo podía escuchar el sonido de sus sollozos, no le prestó atención a su entorno y solo quería que todo terminara.
Sintió que algo la tocó así que se sobresaltó y miró a quién la había tocado sonriéndole y tendiéndole la mano.
—¿Estás perdida?


Continuará...


Nota: Me acabo de dar cuenta que Shippeo mal xd ya que.
Cuando vine a pasarlo a wattpad y releí la historia no entendía nada de lo que escribí, del porqué de las situaciones, después de tanto tiempo que he estado ocupada en otros asuntos y además estoy escribiendo el 47 apenas.

!SPOILER!
Nota 2: Me alegra saber más del pasado de Shaun con respecto a su familia, que dulce se ve con su hermana. Me estoy aguantando un poco para saber más del manga de Shadows house y ya me está dando miedo shippear jajaja.


A Dutchessfantasy, gracias por su rev. Es cierto pobre Yvette, no la dejaron irse, aún está peque.