Encuentros Inesperados
Emilico y Lou, junto a sus esposos, Patrick y Ricky se dirigían junto a los niños para ver si alcanzaban a conocer a la nueva integrante de la familia, Louise se había adelantado para ir a recibir a Shaun. Cuando de repente ven a una niña corriendo por los pasillos, para nada les era familiar, intrigados el grupo decidió ir con paso apresurado para ayudarla ya que estaba llorando.
No fue hasta que la vieron arrinconada hecha bolita en un lugar aparentemente seguro para ella.
Fue cuando sintió que algo la tocó, estaba sobresaltada luego miró a alguien con una sonrisa que la hacía sentir segura y a su vez le tendía la mano.
—¿Estás perdida? —Aquella que le brindaba ayuda era Alessia, detrás te ella, Courtney y Cornelius y al alzar la mirada, Emilico con su hijo en brazos y Lou; ya que Patrick y Ricky mantuvieron cierta distancia.
En poco tiempo lograron hacer que se levantara de ese sitio, Lou se puso a su altura para mirarla, tenía unos hermosos ojos, algo temerosos y aún con lágrimas, su vestimenta opacaba su belleza. —¿Por qué lloras pequeña?
—Y-yo solo quiero irme de aquí, me da miedo este sitio. — Lou miró a Emilico, ¿Cómo le explicarían que de ahora en adelante ese lugar sería su hogar?
—Pero esta casa no da miedo. —Saltó Cornelius a la vez que extendía los brazos para mostrar el inmenso lugar.
—Si, ven con nosotros a jugar un rato. —Nini le animó e invitó para pasar una tarde llena de diversión.
—Pero... yo...
—Mamá ¿la llevamos con nosotros? —Dijo Ale, ella con una amable sonrisa, Emilico asintió, en realidad debían entregarla con sus padres que seguro la estarían buscando.
Lou le tomó de la mano y cuando por fin la llevaban con el grupo, la pequeña miró a los dos hombres delante, sus ojos se aguaron nuevamente cuando vio a Patrick así que intentó correr, pero Lou no se lo permitió.
Patrick no quería asustarla, alarmado pidió disculpas, era la primera impresión que tenía de las sombras, la entendía perfectamente, Lou la cargó en brazos y la consoló ante la mirada de todos. —Tranquila, estás segura aquí dentro. —Dijo mientras acariciaba su cabello con dulzura para que se calmara, aunque sus hijos sintieron un poco de celos porque le prestaba atención.
Ricky le puso una mano a Patrick sobre el hombro un momento para que no se sintiera culpable, luego fue por sus hijos y les tomó de la mano, Ale se acercó a su padre e hizo lo mismo ya que irían a otro lugar.
Se fueron en dirección donde estaba cerca el grupo, a mitad del camino se encontraron a Matilda con Mattie y Oscar junto a Oskar.
—¡Que alegría que esté con ustedes! —dijo Matilda para luego pedirle a Mattie que tomara a la niña, Lou se la pasó. Los demás luego se reunieron ya que se habían dividido para buscarla.
Fue un alivio que la niña estuviera a salvo, Mattie se la llevaría junto a Matilda, pero antes la presentó a todos —Ella es Grace y a partir de ahora formará parte de la familia. —dijo a la vez que la volvía a poner en el piso para que todos le dieran la bienvenida. Aún asustada se quedó, Oscar y Matilda junto a la ayuda de sus compañeros se presentaron como sus nuevos padres, aún si los rechazaba ellos seguirían intentando ganarse la confianza de la niña.
—Deberían llevarla a descansar. —Propuso Kate, que para el momento aún se mantenía en su forma de sombra.
Grace fue llevada con su nueva familia, correr sería inútil y muchas cosas pasaron por su mente, en el lugar casi no entraba luz solar por lo que los pasillos lucían elegantes pero lúgubres, siendo tan pequeña el miedo la abrazaba, sentía que la llevaban para hacerle daño, además quien sujetaba su muñeca era Matilda que estaba emocionada por tenerla.
La llevaron frente a una puerta, Oskar anunció que llegaron a su destino, ella pensó en un lugar tenebroso igual que en el orfanato donde castigaban a los niños por hacer travesuras, pero en cuanto la puerta fue abierta para nada era como lo imaginaba. Entre todos se habían esforzado para decorar la habitación, los muebles, cortinas y juguetes muy bonitos, tenía su área para estudiar ya que debía comenzar sus clases muy pronto.
La hicieron entrar, estaba sorprendida por todo. —¿De quién es esto? —Miró alrededor. —Parece la habitación de una princesa.
Oscar se acercó junto a Oskar y dijo. —Eres ahora nuestra hija, claro si lo aceptas.
—A Matilda no le importa si les acepta o no, solo quiere darle lo mejor.
Miró sus ropas y zapatos, el cabello sin brillo y algo descuidado. —¡Dios mío! Mattie ayuda por favor, ve y prepara la tina, no, no, no, no, no. —Con sus dedos agarró la falda de su ahora hija y la miró un poco. —Hay que deshacernos de estos harapos.
Los dos salieron a esperar mientras se tomaban algo, Matilda y Mattie la metieron a la tina para bañarla, le limpiaron las orejas, la mugre de las uñas, usaron el mejor champú y jabón de la casa, era un sueño que al principio era una pesadilla, pensó que la encerrarían, todo era más claro, además su nueva madre era un encanto de sombra. Entre las dos la secaron, por último los dientes. La llevaron a la habitación y le mostraron los paquetes de la cama. —Son para ti, espero te gusten.
De inmediato abrió las cajas con ayuda mirando varios lindos vestidos.
Shaun ahora estaba en compañía de Louise, pidió un momento para hablar con Kate y Emilico. Kate los llevó a su oficina, Emilico ingresó después de Kate y tomó asiento con su hijo en brazos, Shaun entró con Louise, solo le dio una mirada a su amiga, dejó ese pensamiento de lado y se enfocó en lo que quería hablar.
Los niños de ese orfanato la pasaban muy mal y la directora solo tomaba las donaciones para su beneficio. —Entiendo Shaun, no te preocupes he estado ideando un plan para restablecer el lugar, desde que puse un pie para la adopción de Grace, no pude sacarme de la mente el estado de ellos.
—Entonces ¿Qué planeas hacer, Kate? —Preguntó Louise interesada.
—De aquí saldrán, en el primer y segundo piso tenemos sombras unificadas que serían excelentes maestras y maestros, enviaremos a los mejores trabajadores de limpieza.
—¿Puedo encargarme del personal? —Preguntó Emilico y Kate le dio permiso, tendría que consultarlo con Shaun y luego con ella. —Muchas gracias, haremos nuestro mejor trabajo escogiendo al personal.
—Matilda y Oscar esperan adoptar un segundo niño, esta vez será un bebé. Pero por ahora están experimentado por primera vez la crianza de una niña, ya veremos si quieren más.
—Bueno siempre hay personas para apoyar, Shaun y Louise cuidan de Cornelius y Courtney.
—Eso está bien, Shaun también se encarga de Hope al igual que sus tíos.
Luego de esa pequeña plática, Emilico ya se iba caminando con su hijo, cuando Shaun la llama, Louise iba a su lado aferrándose de su brazo. Ella voltea para escucharlo. —No sé si Ale te lo comentó, pero le propuse que viniera junto a Hope a estudiar o hacer los deberes.
—Creo que no, pero claro que tiene mi permiso, así la ayudas y pasa tiempo con Hope.
—Oye Emilico ¿me dejas cargar a Todd? —Preguntó Louise, ella asintió y se lo pasó.
Louise era muy dulce con el bebé, Emilico llevaba cargándolo desde hace un buen rato.
—Debí traer su coche si iba a tardar tanto.
—Si, supongo. —Shaun y ella se quedaron pues Louise se alejó un poco. —No lo soltaste por temor ¿no es así?
Ella le miró, asintió ya que tenía razón, el miedo de volver a perder un hijo era muy fuerte. —Es algo que no supero y muchas gracias por intentar buscarlo.
—Hasta el último lugar del mundo iría, solo por verte feliz nuevamente.
Ella sonrió de manera dulce y sincera, sabía que podía confiar plenamente en él sin importar que.
En otro lado de la casa, Barbie volvía luego de recibir a la niña y de la reunión que aconteció luego, entró a su habitación, Ben no se encontraba, solo se sentó sobre la cama y suspiró cansada, pensó muchas cosas en ese momento, lo mucho que había cambiado, se levantó y fue hacia la ventana para ver si el cielo su mente podía aclarar, una lágrima bajó por su mejilla. ¿Qué había pasado? ¿Cómo fue que terminó de esa manera? —Soy solo una simple humana.
Ben entró a la habitación y la miró llorando, ella rápidamente se secó con un pañuelo.
—¿Pasa algo?
—Dime Ben ¿Cómo puedo sentirme bien conmigo? —Se dirigió al espejo. —Hubo una vez en que era bonita, era un rostro tierno y amable. También soy vanidosa algunas veces como toda mujer.
—Barbie, para mi eres hermosa.
Ella lloró aún más. —Cada día que pasa, soporto menos que la señorita Bárbara se haya casado con el estúpido e imbécil de Anthony. Él es el culpable de nuestra desgracia y causante de mi apariencia.
Ben solo la escuchaba y la veía ir de un lado a otro quejándose, hasta que ella dijo algo que lo dejó sin poder decir algo. —¿No desearías irte de este lugar? Piénsalo, tú y yo volveríamos a nuestro lugar de infancia, formaríamos una familia juntos. —Familia, algo en lo que no había pensado desde que se casaron, en su mente solo se tenían ellos dos, además de sus sombras. No había lugar para niños, hasta ahora. —Barbie ¿puedo decir algo? —Ella de inmediato guardó silencio y le prestó atención. —No podemos dejar a nuestras sombras aún, tanto tú como yo debemos hablarlo con ellos, solo así dejaríamos la casa.
—Sé que no es fácil, solo quería darte mi punto y desahogarme, no estoy lista para dejar a la señorita Bárbara y tú a Benjamin.
Sabía lo que necesitaba así que le dijo. —Para consolarte te daré una buena sesión de mimos y un pequeño obsequio.
—¿A si? Bueno. —Ben se fue de la habitación para dejarla sola, aunque ella esperaba que se quedara para que le diera un abrazo.
Cuando por fin volvió llevaba algo escondido tras la espalda. Aclaró su garganta llamando su atención, ella se levantó de la silla en la que se había sentado y curiosa se acercó a ver que le traía. —¿Puedo ver? —De manera juguetona fue a husmear y tratar de quitarle lo que ocultaba, pero no se dejó, ella se detuvo y él puso en frente un pequeño ramo de flores.
—Son para ti, Barbie.
—¡Qué bonitas! —Las tomó con cuidado para apreciarlas. —Muchas gracias, amor.
—Son para aliviar tu corazón, eres incluso más hermosa que ellas.
—Bueno si tú lo dices...
Ben hablaba en serio desde lo más profundo de su corazón, solo quería verla feliz y que no pensara en cosas del pasado. Más adelante quizás podrían iniciar juntos fuera de la mansión.
Para la hora de la cena Matilda y Oscar llevaron a su hija Grace al comedor, era una persona totalmente diferente, lucía sus nuevas ropas y zapatos, estaba un poco avergonzada por ser el blanco de elogios. Todo era tan animado en ese momento, había incluso más niños en el lugar que alegres correteaban antes de sentarse. El miedo poco a poco se había comenzado a desvanecer, en su vida había imaginado que existieran sombras que fueran como los humanos y tan amables como sus padres adoptivos.
Hope se acercó a la mesa con un leve sonrojo pues diría algo. —Como no pude darle la bienvenida antes se la daré ahora. Bienvenida a la casa de las sombras, actualmente casa de la familia Shadow y Mirror, esperamos que te sientas a gusto viviendo aquí. Mi nombre es Hope, espero llevarnos bien. —Hizo una reverencia y luego entregó un obsequio de bienvenida, los presentes de la mesa aplaudieron las palabras de la niña, Grace tomó la caja y agradeció.
Hope se despidió con una sonrisa para ir a su mesa y preguntar si lo había hecho bien, tanto John como Kate estaban orgullosos de ella. Grace se quedó sorprendida cuando le dieron su plato de comida, incluso podía tomar algunas cosas y la servidumbre lo pondría en su plato, era la primera vez que no comía un pan duro o que se fuera a dormir con el estómago vacío. Stella estaba feliz por una nueva integrante a su grupo, era muy pequeña e inocente, se imaginó la vida que tuvo antes y ahora estaría más cómoda.
Danny y Laurel la miraban y se preguntaban si esos dos podrían cuidar de una criatura que seguro haría muchas travesuras y viendo a Matilda como era de indulgente no sería capaz de retarla.
Cuando la cena terminó algunos aún se quedaron para platicar, otros se retiraron, Oliver por ejemplo, dejó la servilleta sobre su plato y sin esperar a Ollie se fue por su cuenta, alejado de todos se fue a un balcón para admirar el cielo nocturno y aclarar sus pensamientos. Muchos pasaban para retirarse, solo una chica le miró, estaba tan solo y siempre le pareció un tonto y solía ser más entusiasta, le dijo a su sombra que siguiera sin ella ya que tenía algo que hacer.
Se acercó a él dudó si hablarle, pero al final dijo. —No puede estar deprimido porque ella no está aquí.
Él volteó al escuchar su voz, su cabello largo y sedoso se movía ligeramente con la brisa, ella lo apartó un poco con su mano tras su oreja derecha. —Oliver quiere estar solo.
Le haría compañía un rato, aún si le molestara se puso a su lado, ambos miraron el cielo, ella no pudo evitar mirar en su dirección y pensar que Oliver atraía chicas como las flores a las mariposas, estaba temblando a su lado, era algo que no le había pasado antes, había evitado tener que relacionarse con él, siendo su examinador en el debut y maldiciéndolo a través de su ama sombra por ser desconsiderado con ellas dos. —Ha pasado mucho desde que ella se fue y no volvió a poner un pie en este sitio.
—Eso no le importa a Oliver, él esperará.
—Ignoras a Anna, es notable el desplante que le haces.
Él la miró y ella a su vez, no se intimidaba y le miraba directo, su corazón se aceleró pues él estaba algo intrigado de porqué aún no se iba si estaba incluso siendo frío y cortante con ella. No supo cómo, pero de repente tenía los labios de ella sobre los suyos, parpadeó muchas veces, ella lo tenía sujeto de los brazos, luego se separó, Oliver quedó atónito y ella se dio cuenta de que su cuerpo se movió solo guiado por sus impulsos, no pudo decir ni una palabra, el pánico la invadió y, sin pensarlo, le dio una cachetada.
Oliver se llevó una mano a la mejilla. Ella, avergonzada y asustada por su reacción, murmuró algo —Oliver no tiene vergüenza — se alejó corriendo, dejando a Oliver solo.
—¡Lulú, pero si fuiste tú!... —Le gritó y luego bajó la voz para sí. —La que besó a Oliver. —Suspiró algo fastidiado, la mejilla le dolía aún, pero era admirable su fuerza. —Ella es la que no tiene vergüenza.
Por su lado Lulú dejó de correr, los pasillos estaban vacíos y solo se recostó de la pared más próxima para calmarse, no podía creer lo que hizo. —Oliver, mírame también a mí, ¿Cómo he llegado a esto? No puede ser, Anna está con él y solo tiene ojos para Rum. Soy una tonta, no debe volver a pasar. Olvidemos esto, no pasó nada. —Se abrazó a sí misma, era extraño que no se sintiera atraída por Ollie si no por Oliver. Debía llegar a su habitación pronto.
Había una reunión en una sala para pasar el rato, Kate, John, su hija Hope junto a Anthony, Christopher y Bárbara estaban ahora ahí, pues la niña recibía instrucciones para el día siguiente. Era un poco molesto tener tantas responsabilidades, cosa que sus compañeros no tenían de que preocuparse. Kate estaba leyendo la agenda de su hija, mañana tendría que ir a clases, después darle un recorrido a Grace, volver para hacer sus tareas, cambiarse pues en la tarde habría una fiesta de té en el jardín para darle la bienvenida a la hija de Oscar y Matilda.
—Ya ven, por eso quiero a alguien a mi lado, un hermanito. —Miró a sus padres —O un primo. —se dirigió a sus tíos. —Para que me ayude con las tareas, solita no puedo.
—Cariño, más adelante podrás escoger a tus asistentes de confianza, además John ve que las tareas que tienes asignadas son sencillas.
—Vamos sobrina, no te desanimes ¿si nos quedamos un rato armando un rompecabezas? —Anthony se lo propuso, ella se emocionó ya que estaría despierta un poco más. —¿Bárbara te unes?
—Pasa de la actividad, Bárbara está cansada. —Se puso de pie, fue y besó la cabeza de Hope a modo de despido. —Hasta mañana, buenas noches a todos. —Todos correspondieron a su saludo de despedida y ella abandonó la sala primero.
Christopher solo dijo que la acompañaría hasta la habitación y fue tras ella que estaba un poco más adelantada. La siguió y le llamó para que se detuviera. —¿Pasa algo?
—Bueno, solo quería acompañarla.
—Está bien, Christopher. —La compañía era agradable, pudo haberse quedado un rato, pero en verdad deseaba tocar una almohada pronto, estaba tan pensativa que de pronto perdió fuerzas en sus piernas, su cuerpo se sentía algo pesado y como una pluma ligera se fue de lado, Christopher la apañó entre sus brazos y le preguntó si estaba bien. —No me puedo poner de pie, no me responden las piernas. —Estaba a punto de entrar en pánico.
—No se preocupe, la llevaré hasta la habitación. —La alzó y la llevó cargando, ella no quería ser una molestia para él y su esposo, ni tenía razón para sentirse débil y ya había cenado.
La dejó sobre la cama y le preguntó cómo se sentía. —Debo de informarle a Anthony sobre esto.
—De acuerdo, al menos estoy tranquila en cama, solo tengo sueño.
—¿Podrá mantenerse de pie?
—Si, no hay de que preocuparse. —Se levantó de la cama, al menos se le había pasado. —Gracias por la ayuda.
—Claro, bueno, me retiro.
Él iría a buscar a Anthony para comunicarle lo sucedido, ella se quedó sola, en verdad solo quería acostarse, aún con sus fuerzas intentó llegar al armario y cambiarse, lo hizo tan rápido como pudo y volvió a la cama.
Christopher de camino vio a su señor cargando a Hope, Kate y John venían con él, se acercó, podían notar que estaba un poco agitado, pero solo se lo comunicó de forma en que Hope y los demás no se alarmaran.
—Claro, iré en un momento. —Se giró hacia John y le entregó a la niña, estaba cansada pero no se dormía aún y lo estaba haciendo sobre el hombro de su tío.
—No me abandones tío. —Le miró con súplica y él sonrió.
—Buenas noches, Hope, necesito irme, debo atender un asunto. —Se despidió y se fue alejando, Kate y John no comprendían nada.
Cuando entró a la habitación, Bárbara estaba rendida sobre la cama, apenas y alcanzó la manta, tocó su frente, su temperatura estaba normal, la movió un poco para despertarla, ella abrió los ojos con pesadez. —¿Así que ya estás aquí?
—Si, Bárbara Chris me dijo que te desvaneciste. ¿Está todo bien?
—Bárbara no quiere preocupar a nadie, solo quiero dormir.
Anthony la arropó con la manta, estaba algo preocupado de que pudiera enfermar, esta era muy débil y ahora se preguntaba ¿cómo había logrado sobrevivir hasta ahora?
Era hora que todos los niños se fueran a la cama, siendo el primer día de Grace su madre le dio un baño, le puso el pijama y peinó su cabello, se moría de amor y ternura por tenerla. Se puso a su altura, la niña no podía ver rostro, pero si escuchar su dulce y alegre voz. —No sabes cuanto Matilda esperó por conocerte.
—¿Por qué decidieron adoptarme?
—Bueno querida, pues porque en cuanto te vimos en la foto sentimos una conexión, es una sensación tan extraña y muy especial, Matilda no pide nada a cambio, con el tiempo el cariño crece ¿no es así? Y solo desea cuidarte y que quizás veas en mi a una madre y a Oscar como padre.
Grace lo asimilaba apenas y veía el cariño que una sombra le podía ofrecer, eran tan peculiar tener unos padres no humanos. Oscar entró para desearle las buenas noches, justo Matilda la había bajado de la silla del tocador para llevarla hasta la cama. La abrigaron y le dieron un oso de peluche para que la acompañara.
—Es la primera vez que tengo algo tan bonito.
Oscar y Matilda estaban más tranquilos por ella que no pasaría más frío o hambre fuera y tendría una vida llena de privilegios.
Continuará...
Nota: Gente bonita, se me ha dañado la pantalla del pc, hago esto mientras no se ponga en su mood rebelde conmigo y me deje publicar.
Todo lo que toco lo daño we, mi celular aún está muerto y mi padre me dio el suyo hasta que pueda reparar el mío :C y ahora el monitor del pc que me dejó mi hermanita cuando se fue de casa para casarse y vivir en otro país.
Estoy viviendo apagones aquí en Panamá, quizás eso ayudó a que el monitor se me dañara un poco y ando con miedo de que se vaya la luz.
Disculpen las faltas ortográficas, siempre se me escapan algunas.
