Disclaimer: Dragon Ball no me pertenece, solo uso sus personajes para esta historia.
Black
Se despertó precipitadamente, estaba sudando, acababa de despertar de una sí, incluso él las tenía de vez en cuando.
Solo que esta era diferente de las otras en las que de nuevo era aprendiz del supremo Kaio en el universo 11 y caía en un pozo oscuro y frío y nadie iba a rescatarlo, a veces incluso Son Goku era quien lo empujaba al mismo, o lo buscaba para matarlo cada vez de una forma diferente.
No le temía, claro que no, no tenía remordimiento de haber hecho todo lo que hizo, no había ni un gramo de culpa. Sin embargo, su imagen siempre estaba presente.
Pero esta pesadilla fue diferente; ahí estaba él, su imponente figura y debajo, los restos de la capital del oeste que ardían en las llamas de un fuego incesante y magnífico. Todo parecía indicar que no había sobrevivientes, la rebelión había desaparecido, nadie podía hacerle frente.
Anduvo por unos minutos deambulando admirando las ruinas de un mundo que el consideraba impuro e inútil, listo para convertirse en uno perfecto y nuevo, libre de humanos.
Su visión se vio perturbada cuando escuchó un grito, furioso se detuvo tratando de descubrir de donde provenía ese ruido de humano desagradable dispuesto a acabar con esa miserable existencia, grande fue su sorpresa al percatarse de que era ella pero cuando lo vio sus ojos no reflejaban el temor que todos los humanos tenían.
Un brillo de esperanza apareció y se colocó a su lado con confianza, él no reaccionó, por su mente pasó la idea de ejecutarla en el acto, pero cuando intentó acumular poder en la palma de su mano simplemente no pudo, nada se produjo.
— ¿Por qué él se parece a ti?— Milk señaló a un hombre idéntico a Goku pero con cabello azul que sonreía con confianza mientras concentraba poder en su mano y la dirigida a él, cerró los ojos esperando el dolor, el fin de su existencia, era el final o al menos eso pensaba hasta que ella se interpuso y entonces Son Goku desapareció.
Entonces despertó y vio la figura de la pelinegra a su lado, un espacio insignificante los separaba y ella yacía en una postura firme.
La observar un momento, era una humana cualquiera vulnerable, pero no lo aparentaba.
Naturalmente, cuando el asesino en la otra dimensión ella mostró sorpresa, incertidumbre, actitud protectora con su familia, pero no suplicó por su vida ni lloró como otros humanos, esta era algo compartido con su familia, pero ellos tenían poderes, ella no, era tan débil esencialmente. No tenía ningún sentido.
Suspiró con fastidio vistiéndose y preparándose para salir, tenía que seguir con su tarea. No podía perder el tiempo mientras otra versión de Son Goku estaba viva y podía encontrar y frustrar todos sus planes.
Respecto a la mujer, podía ser útil tenerla de aliada, era la esposa de su enemigo después de todo, él había tratado de protegerla, usaría eso a su favor.
Milk
Los cálidos rayos de sol la cobijaron sobre el edredón rosado qué la cubría haciendo su sueño más placentero, con pereza abrió los ojos deseando fervientemente permanecer ahí más tiempo, pero no podía.
Apenas trataron de incorporarse y sintieron como si una tonelada de cualquier cosa la estuviera aplastando, mientras algo le estrujaba el corazón sin piedad y el aire le era arrebatado. Una sensación similar a un despertar sudando de una pesadilla, pero de forma contraria pues la realidad era la que producía esa sensación tan asfixiante y horrible y no un mal sueño.
¿Por qué se sintió así?
Apoyándose en su mesita de noche respiró hondo y se sintió un poco mejor aunque todavía sentía su corazón siendo oprimido en su pecho, su esposo no estaba en su lado de la cama lo cual le recordaba a los -no tan- viejos tiempos.
Se preguntó dónde estaba, pero no se preocupó demasiado por eso, seguramente estaba afuera entrenando o buscando algo para desayunar, aunque su marido recién regresado de la muerte estaba tan cambiado que no podía decir con seguridad donde estaba.
Se levantó tomando sus cosas para ducharse como era costumbre y se dirigió al baño.
Su cuerpo se relajó al contacto con el agua caliente, la opresión en el corazón disminuyó casi por completo. Sin embargo, era como si su cuerpo estuviera en alerta, como si fuera a pasar algo, como si tuviera que resolver algo.
Una vez terminada su rutina de higiene personal se dispuso a maquillarse (cosa rara en ella) pero con la repentina llegada de su marido sintió que debía preocuparse más por su aspecto. Miró al espejo y en seguida su rostro inexpresivo se vio reemplazado por una expresión de tristeza y depresión.
¿Cuándo había envejecido tanto? Tenía ojeras pronunciadas, patas de gallo aunque si bien eran tenues se podía ver por facilidad, la piel estaba flácida y con diminutas manchas de color arena. Su cabello era un tema aparte, pues no ocultaba pequeños espacios de plata esparcidos por toda su negra cabellera.
Se observaba cuando de repente, sus ojos negros comenzaron a brillar y se tornaron rojizos.
—Realmente una mujer así puede volver a tener a un hombre que la quiera?— dijo y esa sola idea convirtió su llanto en un mar de lágrimas.
Estaba ahí, a fueras de la ciudad en un pequeño recinto de los pocos que no se encontraban en ruinas o severamente dañados, revisando diversos planos esperando.
Era más tarde de lo normal, no es que hubiera exactamente un horario para empezar con sus actividades matutinas pero por lo regular no se demoraba tanto.
—A no ser...— puso su mano en su barbilla—que se haya encontrado con algún enemigo— negó con la cabeza, en ese mundo no había alguien capaz de darle pelea, desde luego estaba ese muchacho mitad saiyajin, pero ni él era tan poderoso. Además, se había mantenido al margen desde su último enfrentamiento.
—Seguramente se encuentra con la científica planeando algo— pensó y de inmediato volvió a las posibles explicaciones de su conveniente retraso, aún le faltaba terminar los últimos reportes de la rebelión en el distrito sur de la ciudad lejos de Capsule Corp.
Él era el estratega, el subordinado por así decirlo y su otro yo era el arma, funcionaban bastante bien, pero no se igualaba en poder a Black, por lo tanto había quedado relegado a ser menos que él.
No se sentía mal por eso, después de todo el objetivo era mutuo y hacían buen equipo, aunque no podía decir que no sentía cierto temor a su poder.
Revisaba los datos en su computadora, ciertamente los números del enemigo disminuían cada día, pero aún quedaban muchos por eliminar y aunque se habían distribuido para distraer a Black ya él y para extender su mensaje de esperanza en la población restante, los estaban debilitando poco a poco interceptando sus mensajes y destruyendo sus refugios.
Escuchó pasos que lo alertaron, tomó su posición de pelea, pero la deshizo al ver que se trataba de él.
—Ya tengo los informes recientes, hemos reducido los escondites de los rebeldes en esta zona hasta el río—dijo, mostrando gráficas impresas, pero Black no mostró entusiasmo ante sus palabras, más bien hizo una mueca.
—Podemos encargarnos de esos gusanos después.— dijo apartando los papeles. Zamas supo que había algo raro porque esa actitud no era propia de él.
—¿Qué es lo que sabes de la esposa de Son Goku?— abrió los ojos sorprendido.
—Muy poco, ¿Por qué es imp...— Black le envió una mirada asesina
—¡Quiero que me digas todo lo que sepas, cuáles son sus habilidades, cómo era su relación con él, todo!— Zamas lo miró desconcertado.
—Bien, pero quiero saber antes la razón por la cual quieres saber todo eso— Black asintió.
—Quiero saberlo porque parece que tenemos una nueva y subestimada arma ala que quiero sacarle todo el provecho posible.— Zamas levantó una ceja, tenía curiosidad por saber qué nuevo plan tenía.
Milk
Al salir de su habitación se encontró con la misma soledad, revisó los alrededores, pero no había rastro de su esposo.
Sentía como si hubiera sido un sueño pero al encontrar sobras de la cena de ayer supo que no lo era y aunque sentía que se ahogaba cada vez de que pensaba en la actitud indiferente de su esposo no se iba a dar por vencida esta vez.
Sabía bien los errores que había cometido con él, sabía que tenía miedo, que se sentía mal consigo misma y que no era digna de amor como solía serlo cuando era joven.
Quería huir, salir corriendo cada vez de que pensaba que él se volvería a ir, pero precisamente por eso no lo dejaría ir, no esta vez.
Sonrió esperanzada mientras se dispuso a realizar sus tareas diarias, poniendo más esfuerzo, quizá Kami le había dado una nueva oportunidad para el amor, bien dicen que llega cuando menos lo esperas.
Entonces merecía la pena aprovechar, esta vez iba a hacer cualquier cosa por no dejarlo ir, así tuviera que hacer oídos sordos a es voz interna que le decía que algo no estaba del todo bien, ella iba a hacer que estuviera bien, ella era una mujer demasiado perseverante y podía sola, siempre pudo.
Notas de la autora: Amo esta historia, siento que es como muy emocional y tengo tanto miedo de arruinarla porque quiero que sea buena, aunque sé que no es perfecto intento que sea lo más humano posible respecto a las emociones de los personajes, en especial de Milk porque me gusta profundizar en lo que ella sienta y en su personalidad y el por qué de ciertas actitudes que tiene (desde mi perspectiva) siento que soy más fan de ella que de nadie muy sé que muchos estarán de acuerdo conmigo en amarla y en que debería tener más protagonismo. fuera. del rol de esposa y madre.
Ya sé que todo pinta a que ella volverá a sufrir mucho y prometo no hacerlo lo menos doloroso posible, pero creo que esas experiencias son las que nos hacen crecer en la vida y quiero que esta Milk lo haga.
Como sea, espero que les haya gustado el capítulo y la historia.
Espero sus comentarios y sugerencias, gracias por leer.
