Capítulo 61
Eric no tuvo que esperar mucho para que Sookie le abriera la puerta de su casa, sorprendiéndose de verlo allí.
-Hola, creía que estabas con Lil. -Dijo mientras se apartaba para dejarlo pasar.
-Por eso mismo estoy aquí. Se supone que tendría que haberme llamado para decirme lo qué sea que Alcide le ha dicho sobre el nuevo plan de unirnos, pero no sé nada de ella.
-Se suponía que iba a ir al bar después de salir del trabajo a las 12. ¿No le habrá pasado algo? -Preguntó temerosa, escudriñando el rostro del rubio.
-No, si hubiera estado en peligro, lo hubiera notado. No está lejos, puedo sentirlo.
Sookie sacó su móvil mientras el vampiro hablaba, marcando el número de su prima con presteza, esperando respuestas al otro lado. En uno de los últimos tonos, consiguió respuesta.
-¡Lil! ¿dónde estás? Se supone que ibas a ver a Eric después del turno. Él está aquí en casa conmigo.
-Estoy en casa de Madeleine. Pon a Eric al día ¿vale? Ahora mismo no puedo hablar, Sook.
-Pero, qué pasa, Lil…
La rubia se quedó con las palabras en la boca, escuchando el pitido de la llamada cortada al otro lado. A ceño fruncido, miró a Eric en busca de respuestas, hablando aún con el móvil en la mano.
-No tengo ni idea de qué hace allí. ¿Tú?
-Tampoco. Parecía preocupada. Iré a buscarla a casa de Madeleine, pero antes necesito que hables con Alcide. La Autoridad accede a nuestro plan, pero quieren hablar con él mañana a la medianoche. Flanagan vendrá al Fangtasia y allí veremos todos de lo que vamos a hacer, y las posibilidades que tenemos.
-Bien, se lo diré enseguida. Lil lo vio este mediodía. Es el alfa de su manada, y también el líder la facción contra Earl. No sé más.
-Habla con él; no puede faltar mañana. Voy a buscar a Lil y ver qué pasa. -Comentó antes de dirigirse a la puerta, girándose a la voz de Sookie.
-Si no vuelve esta noche avísame para saber que está bien, por favor.
El vampiro asintió solemnemente antes de abandonar la casa, volando en cuanto cerró la puerta.
El murmullo en latín de Madeleine cesó abruptamente tras acabar el hechizo, haciendo que la mujer pasara a posar las manos sobre aquel cuenco de piedra blanca con la sangre de Lil.
-Dame la mano, cielo.
La morena obedeció, sintiendo aquella corriente eléctrica en su cuerpo al tocar a la bruja, pero ninguna sensación nueva. Madeleine habló nuevamente, pero Lil no atendió al sentir a Eric en el exterior.
-Mierda… Eric está aquí. -Susurró cortando a la bruja, quien la soltó y cambió de tercio.
-Por esta noche ya es suficiente, Lil. Tienes que hablar con él y descansar, cielo. Seguiremos buscando un modo de deshacer este entuerto. Crearemos un nuevo hechizo si es necesario, sé a quién recurrir, y mañana hablaré con ella. ¿Vale?
Sandford asintió fingiendo tranquilidad, dándole las gracias de forma trémula antes de despedirse y recoger su bolso, avanzando hacia la puerta, seguida de la pelirroja. La dueña de la casa la abrazó levemente antes de dejarla marchar, dirigiendo hacia el vampiro un movimiento de cabeza a modo de saludo.
Eric se levantó del capó del coche de la camarera en cuanto lo encaró, y enseguida se puso tenso al contemplar los cortes de su brazo izquierdo, así como su rostro tenso y pálido; algo no iba bien, pero esperó a que ella llegara frente a él para hablar.
-¿Qué ha pasado, Lil? ¿Alguien te ha hecho daño?
El nudo en la garganta, formado por los nervios, la frustración y el miedo, impidieron a la joven hablar. La bruja no pudo sino negar con la cabeza de forma parca, fracasando en su intento por no romper a llorar, enterrando el rostro en el pecho del vikingo.
El vampiro fue paciente, y guardando silencio correspondió a su abrazo durante unos instantes, soportando la incertidumbre hasta que notó que el llanto de ella aminoraba. Tras separarla de su cuerpo suavemente, Eric alzó su rostro para que lo mirara,
-Tienes que contarme lo que pasa, Lil, si no, no podré ayudarte.
La morena asintió, tomando aire antes de hablar en un débil murmullo, mientras él colocaba algunos mechones de su cabello tras su oreja.
-Alcide me dijo que interrogaron a un tío amigo de un alfa, muy cercanos a Earl los últimos días. Contó que Earl había creado la hepatitis Uve a partir de su sangre modificada, y habían conseguido que la sangre de hada fuera portadora del virus. Mi sangre te ha trasmitido la enfermedad, y no tenemos ni idea de cuándo se iniciará, pero lo hará, Eric. Lo siento muchísimo.
Sandford no dio tiempo a respuestas, volviendo a llorar, abrazándose al rubio. Eric tuvo que asimilar la noticia, encajándola con entereza antes de seguir.
-No es tu culpa, Lil; sólo de ese cabrón. Buscaremos una forma de paralo, aún no ha empezado ni siquiera. ¿Eso hacías con Madelein? ¿Romper la unión de la infección a tu sangre?
-Sí, pero de momento todo lo que hemos probado no ha servido. Mañana hablará con una bruja para intentar crear un hechizo. Hay que buscar la forma de crear un antídoto por si no lo conseguimos. -Habló separándose de él, reflejando la ansiedad que aquel temor le provocaba.
-Lo están haciendo ya; la Autoridad está en ello. Mañana Flanagan quiere ver a Alcide a medianoche; vamos a aliarnos.
-No podré estar allí. Tengo que ver a Madeleine y esa otra bruja para crear el hechizo. No podemos perder tiempo, Eric.
-Está bien -agregó rápido, sosteniendo su rostro entre las manos al ver que volvía a angustiarse-; ve con Madeleine, y Sookie te contará lo que ocurra. Yo tendré que irme con Flanagan después a ver al resto de Autoridad para empezar a movernos. Nos veremos pasado mañana cuando salgas de trabajar, ¿vale?
Lil asintió, sujetando las manos del hombre para alejarlas de su cara, hablando con seriedad mientras miraba sus ojos.
-Eric, prométeme que no vas a mentirme con esto, ni ha callarte nada, por favor. Si la enfermedad empieza, quiero saberlo; necesitaré saberlo para esforzarme más y darnos más prisa.
-No voy a mentirte, ni siquiera podría con tus poderes, aunque quisiera. Debes calmarte para pensar con claridad; aún hay tiempo de resolver esto, y sé que podréis hacerlo. Yo no voy a rendirme, eso te lo puedo jurar.
-Lo sé, eres el puto Eric Northman.
El vampiro sonrió divertido, pasando a besar a la morena con dedicación y cariño, pero ella se alejó tras unos instantes, hablando con duda.
-Quizás hasta que sepamos más, no deberías beber mi sangre, ni tampoco deberíamos acostarnos, por si eso aumenta la carga vírica y acelera el proceso.
-Si ya estoy contagiado, creo que prefiero usar bien los que podrían ser mis últimos días. Tendré que arriesgarme a beber sangre de otra gente que puede estar contaminada de igual forma.
-Pero, Eric…
-Si descubrimos que tú tienes razón, te prometo que me contendré, Lil. No quiero morir. Ahora, deja que te cure el brazo.
La chica suspiró, extendiendo el brazo cuando él sacó los colmillos, mordiéndose la muñeca para dejar caer gotas de su sangre sobre las heridas. En unos segundos, el brazo se recuperó al instante.
-Gracias, aunque mañana volverá a estar igual. Necesitamos sangre nueva en cada prueba.
-Bueno, al menos no tendrás los dos destrozados. Te acompañaré a casa.
Lil asintió, pasando a abrazar al hombre antes de que se moviera, rompiendo el abrazo poco después para buscar sus labios con ganas.
