Saludos, lectores/as. Regresamos con un nuevo capítulo de este fic, y lo subo justo a tiempo, pues quiero invertir esta semana para descansar… Bueno, es una manera de decir que quiero invertir ese tiempo en pre-elaborar el fic de Sono Hanabira que sale para mayo. Pero bueno, que la idea no es adelantar lo que ese fic traerá, sino empezar con este capítulo, y lo hago respondiendo el comentario recibido:
Zaisoooh: Me gusta ver que haces tantas preguntas. Eso me hace sentir que voy por buen rumbo en lo que hago jeje. Y sí, en el remake lo de los maniquíes es tan brutal con su sigilo que ni la radio advierte su presencia, haciendo infernal el tener que lidiar con ellos, especialmente porque en el juego estos bichos, como pudiste ver, se lanzan cuales depredadores al ataque, en vez de los movimientos relativamente lentos y nerviosos del juego original. Ten por ahí anotado el nombre de la niña, a ver si cuando se sepa quién es consesguiste acertar. En el remake sí hay cierta escasez de diseños, si de hecho no hay monstruos nuevos en comparación con el juego original, pero esa escasez de diseños se compensa con creces con un detalle que ya verás a partir de la transición al otro mundo. Creo que quedarás encantado con los nuevos detalles que aparecerán en esa parte… Y te faltó nombrar a los mandarín, que cuando les toque te digo que te llevarás también una sorpresa.
Un piso en desgracia
Horrorizada era la palabra más adecuada que encontraba Eli para definir cómo se encontraba en ese momento. Encontrarse ese vestido no le parecía normal en absoluto. Primero estaba el maniquí que vestía igual que su difunta esposa, y ahora está justo el tipo de vestido de novia que la misma había portado cuando ambas se casaron. Eli sólo puede dar un par de pasos atrás, recordando aquellos momentos en que la tragedia parecía algo inimaginable.
Flashback
Una vez que Eli y Nozomi han dado sus votos, el cura da el anuncio de que ambas pueden besarse, cosa que todos los presentes celebran en cuanto se da el acontecimiento que pone el sello definitivo a su unión en sagrado matrimonio. Eli sentía que aquel era el día más feliz de su vida. No cabía en sí de lo emocionada que se sentía, cuando en eso se le acerca Nico, la cual había hecho el papel de madrina en la unión de sus dos amigas.
─ Ha sido un momento bastante conmovedor. De verdad que no veía la hora de que ocurriese ─ dice la pelinegra cruzándose de brazos mientras trata de disimular, sin éxito alguno, su sonrisa.
─ Estoy segura de que te pudo completamente la emoción, Nicocchi ─ Nozomi se acerca a Nico y la abraza brevemente ─. Realmente creí que romperías a llorar mientras estaba ofreciendo mis votos, y menos mal que lograste aguantar, pues no habría podido concentrarme lo suficiente para terminar si te veía romper en lágrimas.
─ Es que escogiste las peores palabras de la historia para andar de romántica con esos votos, Nozomi ─ se excusa Nico fingiendo enfado ─. Pero tengo que dejártelo pasar. Este es tu momento, el momento de las dos, así que me aseguraré de que esta fiesta sea la mejor de todas para que ustedes jamás olviden este momento.
─ Es nuestra boda, y de paso hemos contado con tu apoyo como la madrina de nuestra boda, Nicocchi. Estoy más que segura de que este momento jamás en la vida se borrará de mi cabeza.
─ Eso espero ─ dice Nico pretendiendo un tono severo, pero no tarda nada en esbozar una sonrisa llena de cariño ─. Y enhorabuena de nuevo por ustedes dos. Sean felices juntas.
─ Gracias, Nico. Que nos acompañaras y fueses parte de nuestro momento de mayor felicidad realmente significa mucho para nosotras ─ dice Eli con una gran alegría.
Después de que Nozomi lanzase el ramo (Eli no recordaba quién lo atrapo, pero igual fue un auténtico revuelo), el traslado al salón de fiestas había empezado, y los cuchicheos llenaban los espacios, de modo que era posible escuchar toda clase de cosas, desde chismes sobre el vestido de Nozomi hasta la expectativa sobre la comida que les espera. A Eli eso la tiene sin mucho cuidado, pues en ese momento tenía lo que más le importaba, que era la compañía y el más sincero cariño de quien en ese momento se había convertido en su esposa. Ambas se sonríen y avanzan tranquilamente hasta el salón de fiestas, mirándose mutuamente y volteando al frente de vez en cuando para asegurarse de no tropezar con algo o alguien a mitad de camino. Una vez que todo el mundo estaba en el salón de fiestas, Eli y Nozomi buscan con la mirada a alguien, pero esa persona específica no se encontraba por ningún lado.
─ Tal parece que Uehara-san no vino a la boda ─ dice Eli con un dejo de lástima ─. Tampoco la vi cuando estaba recibiendo a los invitados en la entrada.
─ No me extraña que sea así. Lo mejor será que la dejemos por el momento ─ dice Nozomi apretando la mano de la rubia con cariño ─. Ya llegará el momento en que podamos hablar con ella, que seguramente debe estar muy triste.
Eli asiente. También a ella le sabía mal que Ayumu no fuera a la fiesta, pero comprendía que el momento por el que ella pasaba no era precisamente el mejor posible. Sólo podía permitirse disfrutar el momento y preocuparse por aquella chica cuando fuese el momento correcto.
Fin del flashback
─ Al final nunca pude hablar con ella… Con el tiempo yo también tuve aquella mala experiencia con Nozomi ─ Eli se lleva una mano a la cabeza ─. Realmente habría deseado hablar con ella. A lo mejor ella me hubiese ayudado, aunque no podría saberlo. Incluso con Nico a mi lado los minutos se hacían eternos y las noches tenebrosas después de que Nozomi enfermase.
El armario en que se encuentra el vestido no parece tener ninguna otra cosa de interés, por lo que Eli tiene que abandonar el apartamento, lo que implica escuchar otra vez la radio sonar como loca, además de tener que lidiar con aquellos pasos y demás sonidos que sólo sirven para alterarle los nervios. Afortunadamente ya no queda nada más para explorar en ese lugar, así que Eli avanza a la salida del pasillo para llegar al lobby del bloque. Al menos así contaría con algo de luz que le permitiese estar más tranquila, sopesar aquella impresión que se llevó, además que podría meditar qué demonios hay deambulando cerca. Lo que sí está claro es que la cosa caminante tiene, como mínimo, el tamaño de un humano adulto.
Eli se permite estar ahí el tiempo suficiente para que sus ideas estuviesen lo suficientemente en orden (aunque todavía fuese incapaz de obtener respuestas a sus preguntas), y entonces decide que lo mejor es dirigirse al piso de arriba, por lo que toca ir por las escaleras. La radio suena, señal de que hay una criatura cerca, pero Eli decide pasar de largo porque no quería perder el tiempo con lo que sea que fuese aquello que generaba el sonido de interferencias. Una vez que sube las escaleras, Eli saca la llave que recién obtuvo y se dirige a la puerta que bloqueaba su acceso al resto del lugar. Afortunadamente la llave funciona y abre la puerta, de modo que Eli cuenta con todo el piso a su disposición para explorarlo de cabo a rabo, aunque la rubia obviamente prefiere que su exploración le dé resultados a la brevedad posible.
Avanza un poco, y se encuentra con un lying figure tirado en el piso. No se estaba moviendo, pero Eli no ve prudente el no asegurarse de que esa cosa realmente esté muerta, así que le da un golpe bien dado con el palo, y la criatura reacciona con un grito de dolor. Otro golpe más con todas sus fuerzas, y Eli consigue que la criatura acabase inerte sin que esta tuviera la oportunidad de oponer resistencia.
─ Esto ha sido rápido. La verdad es que es mejor así.
Una vez más Eli revisa el mapa, viendo qué tan amplio es el lugar a explorar. Realmente tiene mucho por ver, así que Eli revisa con calma: Una puerta cerrada y que probablemente requiera llave, un par de puertas irremediablemente bloqueadas, más puertas cerradas, ventanas que estaba tapadas y no dejaban entrar de forma plena la luz del exterior… Eli finalmente llega a un apartamento que, incluso con la linterna, era básicamente imposible ver nada más allá de su propia nariz. Esa oscuridad es bastante abrumadora, y si no fuese porque la radio en ese momento estaba bastante tranquila, fácilmente Eli vería como opción abrirse paso mientras agita el palo con desesperación. La cocina no parece tener nada interesante, y tampoco la sala. Eli va hasta el dormitorio, donde hay una zona que parece que arrastraron algo, dejando marcas tanto en el suelo como en la pared. Eli se acerca para averiguar, pero al hacerlo tiene una incómoda sensación, como si su mente intentase recordar algo por lo que la rubia se lleva una mano a la cabeza.
─ Es como en ese túnel bloqueado ¿Por qué debería tener estas sensaciones? ─ dice mientras ve confundida esas marcas en las paredes.
Para su propio infortunio, nada había allí que le diese pistas sobre cómo avanzar, ni había nada más que fuese de interés. Tal vez había sido una mala idea entrar allí, pero a falta de opciones, la verdad es que Eli lógicamente había pensado que algo obtendría.
Se dispone a salir para averiguar qué más hay en los apartamentos todavía sin explorar, cuando nota un enorme boquete en una de las paredes de ese apartamento. Tal parece que da a una sección del edificio que parece inaccesible de cualquier otra manera, por lo que pasar a través no parece ser una mala idea, así que Eli atraviesa el boquete y empieza a revisar el nuevo pasillo, encontrando que el sitio completo está en obras, o al menos lo estaba. Eli se acerca a una nota en la pared que señala que la tercera planta del edificio también se encuentra en obras, lo cual obviamente explica que dicha planta no ofreciese ninguna manera de ingresar.
Al lado de la nota hay una puerta, pero la misma está cerrada con un candado, por lo que Eli, al no contar con una llave que fuese útil allí, sigue de largo para continuar explorando. Más apartamentos cerrados hasta llegar al número 217, que es el mismo que, según la nota de Chisato, había presentado actividad de disparos. Eli entra y revisa que de buenas a primeras hay munición. No es mucha, pero a Eli le parece de cierto valor, y una vez que tiene todas las balas se permite comprobar por sí misma el apartamento, quedando boquiabierta.
─ ¿No encontraron actividad? ¿Cómo fue que no vieron todo esto?
Las paredes estaban agujereadas por todos lados, el piso también, numerosos objetos en la sala yacen deshechos por las balas. Aquello parecía una escena de una película de guerra. Eli estaba totalmente desconcertada por lo que estaba viendo. Quien fuese que haya abierto fuego en el lugar, claramente se debió divertido repartiendo tiros a diestra y siniestra. El suelo tiene un montón de casquillos vacíos de balas, y en medio de la sala hay un carrito de supermercado. Eli ve aquel carrito con extrañeza, y al acercarse descubre que hay una pistola. Aunque el lugar es igual de lúgubre y turbio que el resto del edificio, Eli deja salir una amarga risotada que no era demasiado fuerte.
─ De pronto siento que estoy en una tienda yanqui. Esto es bastante surrealista.
Se da un momento para revisar el arma, comprobando que está completamente cargada. Es una buena noticia, junto al hecho de que ya contaba con algunos cartuchos de repuesto, aunque dudaba que fuese recomendable darle uso demasiado pronto. Hasta el momento había sabido llevar relativamente bien su enfrentamiento con los monstruos que habían estado apareciendo, de modo que prefiere seguir usando el palo hasta que se encuentre con criaturas que luzcan más amenazantes. Sólo esperaba que dichas criaturas no aparezcan pronto, o que directamente nunca las encuentre, aunque Eli no ve aquello muy realista.
Fuera de un cartucho adicional de balas, el lugar no parece ofrecer nada más, así que Eli sale de ese apartamento, y en cuanto lo hace escucha un grito ahogado y lejano, y del susto apuntó al final del pasillo, creyendo que algo tenebroso se estaba acercando, pero no puede ver nada, además que la radio tampoco da señas de que algo se esté acercando para dañarla.
─ ¿Qué fue eso? Ese ruido no me ha gustado nada…
Avanza con cautela, pero nada pasa, y el nerviosismo de Eli continúa en las nubes. La rubia tiembla de pies a cabeza, deseando con todas sus fuerzas que lograse salir de ese tétrico lugar cuanto antes. No hay señales de movimiento, y la radio tampoco señala nada, pero igual los nervios siguen a flor de piel, y Eli de tanto en tanto se detiene y mira atrás para estar segura de no estar siendo perseguida. Llega hasta el boquete de la pared, y de paso en la habitación se ve una luz algo curiosa, por lo que Eli pasa por el boquete para averiguar qué pasa allí.
La luz viene de un televisor encendido, pero no está transmitiendo nada debido a qué sólo muestra estática, y al parecer había alguien que la está mirando, pero no parece preocuparle ni trata de cambiar los canales para deshacerse de la estática. Dudosa, Eli se acerca y trata de hablar con aquella persona, pero rápidamente se da cuenta de que está muerta y bañada en sangre, misma que incluso baña una sábana que parecía estar cubriendo el cuerpo hasta hace poco tiempo, y otro detalle perturbador es que se parecía mucho a ella.
Eli siente que se está viendo a sí misma muerta allí, sentada frente a una tele encendida sin señal. No comprende qué significa aquello, ni qué clase de enfermo prepararía algo así en caso de que hubiese una "mente maestra" detrás de todo, pero Eli tiene bastante claro lo desagradable que le resultaba. Era como si alguien la estuviese observando, y esa idea no le agrada para nada.
El problema radica justamente en la soledad y la oscuridad tan intensa en que se encuentra encerrada ¿Qué podría tener esa persona a favor para hacer posible todo esto? ¿Qué clase de broma cruel era esa? ¿Cómo es que lo hace? Eli mira en otra dirección, pues no quería enfrentarse a esa vista, cuando nota gracias a la luz de la linterna que había algo en un aparador que estaba al lado. Lo revisa y nota que se trata de una llave. La misma cuenta con un número, que es justamente el de uno de los apartamentos cercanos, así que comprende que esa llave podía serle de utilidad, así que se la guarda, pero antes de irse decide revisar un poco más el lugar. Sabe que algo más tendría que haber, tomando en cuenta que, al parecer, alguien había preparado el sitio. Y en efecto, en la cocina se encuentra con un revitalizante. Eli suspira aliviada por ello, pues sabía que le iba a servir en caso de que saliese herida de nuevo.
Lo siguiente es salir de ese lugar tan delirante. Eli realmente tiene demasiado con todo lo que ha estado presenciando, pero también sabe que todavía quedan muchas más cosas para hacer frente, aunque no se podía hacer una idea de qué tantas cosas. Se dirige al apartamento al que le sirve su nueva llave, y luego de abrirla tiene el alivio de comprobar que el lugar tiene acceso abierto al balcón, y por lo tanto también había entrada de luz para comprobar el lugar adecuadamente, además que Eli podría permitirse por un momento no estar más en esa oscuridad tan densa y sofocante.
Revisa la cocina del apartamento, donde consigue otra bebida isotónica, nada mal al parecer de la rubia. Revisa un poco más, no encontrando nada de interés, por lo que sólo le queda pasar al balcón, que para su suerte conecta con otro apartamento que está justo al lado. No era lo mejor posible para Eli, que para ella eso debería ser el salir rápido de ese edificio, pero por lo menos hacer esto se traduce en un poco más de avance. Pero el nuevo apartamento resulta estar en un estado deplorable, evidenciando un abandono tremendo. Y por si eso fuese poco, Eli escucha unos movimientos y nuevamente la radio suena, pero el detalle es que esta vez tiene bastante claro que esos sonidos son justamente de ahí. Un monstruo la está acechando en ese apartamento, así que se decide a revisar el lugar con el palo fuertemente agarrado, pero incluso así nada le quita la sorpresa de que, al cabo de explorar un poco, un nuevo maniquí sale de quién sabe dónde y arremete contra la rusa a una gran velocidad al punto que Eli por muy poco logra defenderse. Ese maniquí es bastante veloz e implacable, y Eli rechaza como puede los golpes y le responde los mismos. Es un poco complicado, pero Eli consigue el objetivo de dejar tendido al maniquí en el piso, ya sin capacidad de reacción, aunque eso no impide a la rubia darle un par de golpes adicionales para estar segura.
Lo siguiente es explorar, siendo que lo único que le ofrece el apartamento es una caja con balas de pistola. Viendo que no consigue nada más, Eli sale de allí y avanza por el pasillo, encontrando un par de lying figures que reduce a disparos. Al menos de esa manera estrenaba la pistola y se deshace de esas criaturas de manera fácil y sin riesgos, además que deja limpio el pasillo para transitarlo sin problemas, aunque hay algo más que le llama la atención, y es la presencia de unas escaleras exteriores a las que se puede acceder fácilmente desde ese pasillo. A un lado de las escaleras hay una palanca que Eli baja, y las escaleras que deberían ir hasta abajo descienden para así conectar el piso de abajo con aquel, y de paso las escaleras que suben ya estaban en posición, por lo que Eli no necesita buscar nada más.
De esta manera el edificio queda mejor conectado, y Eli podría tener las cosas más fáciles. Al menos es algo.
CONTINUARÁ…
Este avance sin duda es bastante complejo, ¿verdad? En el juego original es raro que una habitación o un pasillo cambien demasiado durante el recorrido debido a las limitantes de la época, siendo que incluso las transiciones al otro mundo son más que nada un reinicio de los mapas previamente explorados, pero aquí, como se puede evidenciar, basta con distanciarse de un determinado lugar unos cuantos minutos para que al regresar el lugar sea radicalmente diferente por un motivo o por otro, haya o no esa transición. Y pues nada, escribí esto con cierta rapidez, en parte porque andaba en modo ráfaga luego de ver una película de terror (o eso dicen) llamada La noche de los lepus, que es básicamente un plagio de bajo presupuesto de La noche de los muertos vivientes de George Romero, con la premisa de qué pasaría si los monstruos que amenazan a la humanidad resultan ser conejos gigantes asesinos culiadores en vez de zombis. La película es mala, pero de alguna manera le pueden dar la vuelta para echarse unas risas. En fin, nos vemos, y mientras tanto se cuidan.
Hasta otra
