Capitulo 7
Después de pasar la noche despierta hasta las dos de la mañana, mi cuerpo empezaba a sentir el cansancio. A pesar de que mi despertador había estado sonando durante dos minutos, no tenía muchas ganas de levantarme. Sin embargo, sabía que tenía responsabilidades que cumplir, así que finalmente me levanté para comenzar mi día.
Fui hacia el baño y al mirarme en el espejo vi unas ojeras en mi rostro resultado de pasar la noche despierta. Las cubriría con maquillaje y decidí comenzar mi rutina matutina. Después de estar lista, me dirigí a la habitación de Melody. Al entrar, ella aún dormía, así que me acerqué con cuidado y la desperté. Abrió sus hermosos ojos y me sonrió.
— Buenos días, mi sol. ¿Dormiste bien? — Ella extendió sus bracitos, se levantó y me abrazó.
— Buenos días, mami. Dormí bien. ¿Hoy iré contigo al trabajo? — Asentí mientras me sentaba en su cama con ella.
— Sí, cariño. Hasta que Mandy se recupere, irás conmigo —. Acaricié su cabello y ella asintió.
— ¿Puedo estar contigo todo el día? ¡Quiero ver cómo trabajas, mami! — La miré y no pude negárselo. Además, eso mantendría a Melody cerca y evitaría que Terrence se acercara a ella.
Le sonreí y asentí lentamente.
—Claro, cariño—. Ella se alegró y la alisté rápidamente para llegar al estudio. Esta vez le preparé su desayuno y juntas disfrutamos riendo por las divertidas ocurrencias de mi hija.
Subimos al auto y nos dirigimos al estudio para comenzar mi jornada laboral. Al llegar al estacionamiento de la empresa, bajé mi bolsa y mi maletín con algunos documentos importantes, y luego ayudé a mi hija a salir del auto. En ese momento, otro auto se estacionó cerca del nuestro y de él descendieron Susana y Terrence. Me di cuenta de que terrence nos miró al bajarse de su auto, mientras que susana no nos había notado. Evité su mirada y cerré el auto. Tomé la mano de mi pequeña, y lamentablemente teníamos que pasar junto a ellos ya que el elevador quedaba en su dirección. Sentí la mirada penetrante de terrence, pero no me atreví a mirarlo de nuevo. Al pasar junto a ellos y notar que nos habían visto, tuve que saludarlos por cortesía. Con una sonrisa falsa, dije:
— Buenos días —.Susana y yo intercambiamos sonrisas y saludos, pero Terrence, centrado en mi hija, sólo sonrió y la saludó mientras ella agitaba su mano y sonreía. Caminé rápido para evitar compartir el elevador con ellos, pero al llegar, noté que ambos nos seguían tomados de la mano, sin otra opción,tenia que compartir con ellos el elevador.
Ellos entraron en el elevador y presioné el botón. Las puertas se cerraron, y Melody me abrazaba mientras yo me colocaba a un lado y ellos al otro. En ese momento, Susana habló.
— Candy, ¿siempre traes a tu hija al trabajo? — La miré con una falsa sonrisa, notando su desagrado al hacer la pregunta.
— No, solamente me está acompañando mientras nuestra niñera se recupera de un accidente —. Ella asintio y continuó con su interrogatorio.
— ¿Por qué no contratas a una niñera o le pides a tu esposo que te ayude a cuidarla? — Sus comentarios me irritaban, pero mantuve la compostura.
— No confío en nadie más que en nuestra niñera y, además, no estoy casada — La sorpresa en sus rostros fue evidente, especialmente en el de susana, cuya reacción fue dramática y falsa.
— ¿Eres madre soltera? ¡Vaya orgullo! No me atrevería, pero qué pena. Espero que Melo te lo agradezca cuando crezca — dijo con mirada de lástima, refiriéndose a Melody. Mi paciencia llegó a su límite.
— Es Melody, no Melo. No veo nada de malo en ser madre soltera. Es mejor estar sola que con alguien que no te valora ni confía en la persona que dice amar. Tómatelo como un consejo, no todo lo que brilla es oro — Miré a Terrence al decir estas palabras y él me observó con molestia, sabiendo que me refería a él. Sin embargo, no dijo nada. Susana, por su parte, parecía consternada ante mis palabras. En ese momento, las puertas del elevador se abrieron, y salí, encontrándome con annie, quien nos saludó con una sonrisa a Melody y a mí.
—Hola, hermosas. Qué bueno que llegaste, candy, antes de que llegue la rubia oxigenada y su demon... — Annie no pudo terminar la frase, ya que en ese momento, salieron del ascensor Terrence y su prometida.
Reprimí una carcajada al notar que ellos habían escuchado el comentario de annie, y la mirada de desaprobación era evidente, especialmente en el rostro de susana.
—Tía annie, ¿quién es la rubia oxigenada y el demonio? — Mi hija me sorprendió al completar la frase de annie. La inocencia en su pregunta me hizo soltar una risita, sabiendo que había expuesto a annie, pero confiaba en su capacidad para mantenerse firme.
— Son personas desagradables, mi pequeña, pero no merecen que hablemos de ellos. Ven, vamos a mi oficina, tía annie, te compro un peluche nuevo — dijo mientras cargaba a mi pequeña, quien sonreía. Al pasar cerca de susana y terrence, annie se detuvo y los saludó con una sonrisa y un gesto de hipocresía.
— Buenos días, señor Grandchester y señorita Marlowe —Ellos la miraron con Molestia, pero annie siguió adelante como si nada hubiera ocurrido.
Me reí por lo bajo, di media vuelta y me preparé para comenzar con la sesión de fotos, esperando que no hubiera más contratiempos.
