Capitulo 8
Después de la entretenida situación con Terrence, susana y annie, me dirigí al estudio para asegurarme de que todo estuviera listo para la sesión. Revisé y quedé satisfecha al ver que el escenario estaba perfectamente preparado. Les pedí a los prometidos que se prepararan para comenzar, mientras tanto, annie y yo hablamos en el estudio, con Melody sentada en una silla leyendo un libro de cuentos. La vigilaba a una distancia prudente mientras annie me hablaba sobre las siguientes sesiones.
En ese momento, vi a Terrence entrar solo y acercarse a mi hija. Le sonrió y ella le devolvió la sonrisa. Dejé de lado todo y me apresuré a ir hacia ellos.
Mientras me acercaba, escuché un poco de su conversación.
— ¿Sabes muchos cuentos? — preguntó Melody, a lo que terrence respondió con una sonrisa, sentándose a su lado.
— Así es, princesa. ¿Te gustan mucho este tipo de libros? — Ella asintió emocionada.
— ¡Mucho! Mi mami me enseñó a leerlos y me cuenta cuentos cuando está conmigo. Además, Mandy también lo hace cuando mi mami no está — Vi cómo terrence la miraba con interés y duda, y volvió a hablar.
— Eres muy inteligente. A tu edad, yo también sabía leer. — Mi pequeña lo miró con curiosidad.
— Mi mami me contó que mi papá también era igual de inteligente que yo, aunque ella no habla mucho de él — Terrence estaba a punto de decir algo más, pero rápidamente me acerqué.
— Señor Grandchester está listo, ¿dónde está su prometida? — dije desviando su atención de mi hija. Él me miró con su típica frialdad.
— Aún no está lista, la esperaremos hasta que esté satisfecha con su arreglo. Mientras tanto, decidí hablar con esta bella princesa, ¿No le importa, cierto? — lo miré con una sonrisa forzada.
— La esperaremos todo el tiempo necesario, pero no quisiera que mi pequeña lo moleste. ¿Qué tal si, mientras tanto, ve las imágenes de la primera sesión para no aburrirse? — Él sonrió con un dejo de burla y se levantó, quedando cerca de mí.
— ¿Es eso, señorita white, o hay algo más que no quiere que note? — Susurró para que solo yo lo escuchara. Aclaré mi garganta y le devolví la sonrisa.
— No sé a qué se refiere, pero haga lo que quiera. Simplemente no deseo que se acerque a mi hija — lo dije en voz baja y con seriedad. Él volvió a su expresión fría y continuó.
— ¿Sabes que si me acerco a Melody descubriré que ella es mi hija, verdad, Candy? — Opté por no responder y tomé a mi hija en brazos, regresando con annie. No deseaba seguir con esa situación, sabía que él solo lo hacía para provocarme.
Me acerqué a Annie y senté a Melody a un lado de mí. Annie me miraba interrogativa, ya que la había dejado sin decir una palabra.
— ¿Qué ocurre, candy? ¿Todo bien con el señor Grandchester? — Fruncí el ceño y me acerqué un poco para que Melody no nos escuchara, y hablé en voz baja.
— Ayer tuve un incidente con terrence. Él quiere saber si Melody es su hija. Ya sospecha algo — annie lo miró y lo maldijo por lo bajo, luego me miró preocupada.
— Candy, sabes que este secreto no se puede mantener oculto por mucho tiempo. Sabíamos que este día llegaría, así que debes contarle la verdad a pesar de no querer. Desafortunadamente, él es su padre al final. — Mi cuerpo tembló y tuve que recargarme en la silla. Esto me ponía nerviosa y me preocupaba cómo reaccionaría mi hija si se enteraba de la verdad. Respiré profundo y miré a annie.
— Lo sé, annie. Pero no puedo decírselo. Además, él se va a casar y no quiero que mi pequeña me pregunte por qué no estamos juntos y su padre se va a casar con otra mujer. Hay muchas cosas en juego.
— Créeme, Melody lo entenderá. Sin embargo, lo que me preocupa es tu ex esposo. Además, no quiero ni imaginar la cara que pondrá esa rubia oxigenada cuando se entere de que eres la ex esposa de su prometido y además tienen una hija — Negué mientras miraba a annie.
— No me estás ayudando mucho, annie, solo estás haciendo que me ponga más nerviosa. Por ahora, no le diré nada. Además, ya no estamos casados y él ya no tiene ninguna influencia en mi vida — le dije, lo mire mientras él seguía sentado con su típica arrogancia, tomando un café que uno de mis empleados le había ofrecido. Al sentir mi mirada, me volteo a ver y yo aparté rápidamente la vista. En ese momento, entró su prometida lista para iniciar.
— Lo siento, Candy. Lo dije sin pensar. Hablemos luego. La "oxigenada" ya llegó — Annie se levantó y se acercó a ellos para indicarles dónde debían posar. Tomé mi cámara y me acerqué hasta ellos para iniciar la sesión.
Todo empezó bien gracias a Dios. La "oxigenada", como la llamaba annie, estaba contenta con todo, lo que también alegraba a su prometido. Una hora después, estábamos todos preparados para cambiar el vestuario de Susana y Terrence, además de hacer algunos ajustes en el escenario. Me acerqué a mi pequeña, que había estado sentada leyendo su libro de cuentos. La adoraba, ya que ella me entendía y no sabía qué había hecho para merecerla en mi vida.
—Hola, hermosa, ¿qué estás leyendo? — Besé su cabeza y ella me miró sonriendo.
—Un cuento sobre unos conejitos, mami — Señaló el libro y sonreí.
—Debe ser hermoso, linda. Cuando lleguemos a casa, ¿me lo contarás? — Le acaricié las mejillas.
—Claro, mami — la levanté y la puse en mis piernas, abrazándola.
—Gracias, mi pequeña. Sabes cuánto te amo — Asintió sonriendo.
—Sí, mami, tu amor por mí es infinito como las estrellas. Siempre lo recuerdo — me miró con ternura y la abracé. La amaba más que a mi propia vida. Sin ella, estaría sola y no quería ser la causante de ningún dolor en su vida, por lo que aún no estaba preparada para contarle sobre Terrence.
Salí de mis pensamientos cuando annie me llamó para que viera el nuevo escenario. Me acerqué con Melody tomada de la mano, verifiqué los detalles con annie y luego, dejé que Melody explorara por su cuenta mientras le daba indicaciones a annie. En un momento, noté que Melody no estaba cerca de mí. La buscqué por el escenario y la vi inclinada bajo una de las lámparas utilizadas para la iluminación, recogiendo una flor que formaba parte de la decoración. En ese instante, vi cómo la lámpara se movía y empezaba a caer hacia ella. Corrí hacia ella lo más rápido que pude, nos cubrí con mi cuerpo para protegerla, y justo cuando esperaba el impacto, sentí a alguien que nos apartaba rápidamente, haciendo que yo cayera sobre esa persona y Melody sobre mí, amortiguando la caída.
Me levanté rápidamente para revisar a mi hija. La miré buscando algún rasguño, pero afortunadamente ella estaba bien. La abracé y ella a mí, sintiendo que las lágrimas asomaban en mis ojos.
— Cariño, ¿estás bien? ¿No te has hecho daño? — le pregunté con preocupación.
— Estoy bien, mami, pero me asusté — vi el miedo en su rostro y le sonreí para calmarla.
— Tranquila, cariño. Mientras yo esté contigo, nada te hará daño — recordé en ese momento que alguien más nos había ayudado y al voltear, quedé impactada al ver que era Terrence quien nos había salvado. Se estaba levantando mientras los demás se acercaban para verificar que estábamos bien.
Él nos miró con precaución y preguntó:
— ¿Se encuentra bien, candy? — lo miré y asentí.
— Sí, gracias por tu ayuda — él asintió, cambiando rápidamente su expresión, tal como era típico de él. Sin embargo, se sorprendió al recibir el abrazo inesperado de mi hija, lo cual también me impactó.
— Gracias por salvarnos a mi mami y a mí — mi hija le sonrió, agradecida.Terrence se agachó para estar a su altura.
— De nada, princesa — dijo con amabilidad. En ese momento,annie se acercó y apartó a Melody de Terrence, abrazándola de manera dramática.
—Oh, mis queridas, están bien. Melody, ¿te duele algo? Llamemos a una ambulancia. Candy, ¿estás bien? — Melody rió por la actitud de annie.
— Estoy bien, tía annie, al igual que mi mami. Él nos salvó a ambas — annie me entregó a Melody y luego se volvió hacia terrence.
— Te agradezco, y te preguntaría si estás bien, pero como no me importa, me ahorro la pregunta — annie tomó a Melody y se fue con ella, dejandonos solos. Me acerco a terrence, preocupada.
— ¿Estás seguro de que estás bien? Seguramente te lastimaste al amortiguar la caída de ambas. Él me miró con una leve sonrisa.
— No te preocupes, candy, estoy bien. Además, no pesas nada, como lo recordaba. Para mí, fue como atrapar una flor— lo mire con seriedad por su comentario.
— Si tienes razón. Estás bien, ya que veo que sigues diciendo tonterías — Él sonrió con burla. En ese momento, apareció su prometida, mostrándose preocupada.
— Terrence, amor, ¿estás bien? — dijo mientras lo revisaba con preocupación. Me volteó, incapaz de tolerar la situación, pero susana me mira con molestia.
— Pusiste la vida de mi prometido en riesgo, solo por ti y tu tonta hija. Si hubiera resultado herido, serías la culpable. Sabes con quién estás tratando, ¿acaso entiendes la seriedad de este asunto? — Terrence interrumpió a su prometida, exigiéndole que se disculpara.
— Deja de decir tonterías, Susana. Candy y su hija no me obligaron hacerlo, así que ofrécele una disculpa — Susana lo miró asombrada
— Pero amor, ella... — Terrence la interrumpió.
— Hazlo si no quieres que me vaya ahora mismo — Su molestia era evidente y, a regañadientes, se volteó y me miró.
— Lo siento, señorita white. Me exalté — lo dijo entre dientes.
— Puede insultarme todo lo que quiera. Pero con mi hija no se meta si no quiere que ese cabello oxigenado salga maltratado — Ella se puso roja al oír mi comentario. Vi a terrence sonreír con burla por mi respuesta y pasé a su lado, empujando a susana, quien se quejaba. Sin embargo, solo terrence le pidió que se callara y se alejó de ella.
Esto solo indicaba que esta sesión de fotos sería la más larga de mi vida...
