Disclaimer: Los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es anhanninen, yo solo traduzco con su permiso.
Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to anhanninen. I'm only translating with her permission.
Capítulo 14
Presento mis postres, esperando que les gusten a los jueces, y luego voy a echar un vistazo a algunos puestos. Compro una calabaza gigante a un granjero, que Emmett me lleva al coche, y luego me presento en nuestro puesto de concienciación sobre la violencia doméstica. Mucha gente ha aceptado los folletos, lo que me da esperanza. Quizás esto marque al menos una pequeña diferencia. Si salva a alguien, vale la pena.
—Gracias por atender el puesto, Eric —digo, dando un sorbo a mi café con leche con especias de calabaza—. Si quieres descansar un momento, tengo un rato antes de tener que ir al concurso de repostería.
—Me encantaría una manzana acaramelada.
—Ve. —Sonrío, rodeo el puesto por detrás y tomo su asiento. Doy un sorbo a mi bebida y saludo a la gente del pueblo al pasar.
Me quedo atónita al ver a Jane acercarse. Tiene el brazo enyesado y un ojo morado, pero por lo demás tiene buen aspecto.
—Jefa Swan —dice—. Esperaba encontrarte aquí.
—¿Cómo estás, Jane?
Se encoge de hombros.
—Tengo días buenos y malos. Ayer solicité el divorcio. Mis hijos me convencieron de que era lo correcto.
Asiento.
—Lo es. Te mereces algo mucho mejor, Jane. Me alegro de que no te haya hecho más daño.
—Es gracias a ti que no lo hizo. Me salvaste, Jefa. Nunca podré pagarte. Y me siento fatal porque también te hizo daño.
—Me recuperaré. Ambas lo haremos. Tengo algunos recursos sobre servicios para víctimas, como terapeutas y cosas así. Toma una copia. —Tomo un paquete del montón y se lo ofrezco. Vacila por un momento, pero lo toma de todos modos.
—Muchas gracias.
Sonrío.
—De nada.
Salgo de la caseta y le ofrezco un abrazo, que ella acepta agradecida.
—Tenemos mucha suerte de tenerte aquí.
—Yo soy la afortunada.
Este pueblo me ha cambiado para bien. Todavía tengo complejo de heroína y me meto en problemas, pero no es nada como cuando trabajaba en el SWAT. He bajado el ritmo y puedo disfrutar de mi vida. Es más que solo mi trabajo aquí. Tengo amigos que me quieren y a quienes yo también quiero. Soy una verdadera afortunada de vivir aquí y tener este trabajo.
Eric no tarda en volver con su manzana acaramelada. Vuelvo corriendo a la zona de la competencia, y los postres de Edward están junto a los míos en la mesa de los jueces. La Sra. Cope, Victoria y Bert son los jueces, y se pasean por la mesa, exclamando "ooh" y "ahh". Edward se acerca a mí con una sonrisa pícara.
—Veo que ya tienes el pastel listo.
Asiento.
—No podría haberlo hecho sin ti. Gracias, Edward. Que ganen los mejores postres. —Le tiendo la mano y él me la estrecha con una sonrisa.
—Eso es lo que hace un buen vecino.
—¿Vas a obligarme a admitirlo, verdad?
Sonríe con suficiencia.
—Te salvé el pellejo.
Resoplo.
—Está bien. Eres un buen vecino.
Los tres jueces ocupan sus lugares detrás de la mesa con los postres, después de haberlos probado todos. Es ahora o nunca. Ganaré o perderé, pero sé que hice lo mejor que pude. Y si Edward gana, se lo merece. Aun así, rezo por el trébol.
—Empezaremos con el mejor del otro grupo de postres —anuncia la Sra. Cope—. Todos los postres estaban deliciosos, pero, por supuesto, solo puede haber tres ganadores. El tercer puesto es para Edward Cullen.
Lo aplaudo mientras toma su listón.
—El segundo puesto es para Jessica Stanley.
Ella da saltos, emocionada de haber quedado finalmente este año.
—El primer puesto es para Isabella Swan.
Levanto mi puño.
—¡Sí! —Tomo el listón con alegría.
—Ahora pasaremos a los pastelitos.
Vuelvo a ganar el primer puesto, Edward el segundo y Angela Weber el tercero. Con los pasteles es parecido: yo gano el primero, Edward el segundo y Jessica Stanley el tercero.
Todo se reduce a esto. Si gano el trébol, me sentiré increíble. Pero el pastel de Edward también se veía delicioso. Podría resultar de cualquier forma.
—El tercer puesto en el concurso de tartas es para Angela Weber —anuncia la Sra. Cope—. Todos tus postres estaban deliciosos, querida.
La chica de diecisiete años se ve tan feliz. Se lleva a casa dos listones después de competir con adultos. Estoy orgullosa de ella.
—Ahora, el segundo puesto —dice la Sra. Cope—. Esto fue muy difícil para nosotros. Los dos pasteles de arándanos estaban deliciosos y se veían fabulosos. Si pudiéramos empatar en el primer puesto, lo haríamos, pero no está en las reglas y tuvimos que elegir. El segundo puesto es para Isabella Swan.
Se me cae el alma a los pies. No gané el trébol, pero me llevé tres listones dorados y uno de plata. Eso está bastante bien, mejor que cualquier otro año.
—Lo que significa que el primer lugar es para Edward Cullen —dice la Sra. Cope—. ¡Felicidades, querido!
—Gracias —dice, mirándome de reojo mientras le sonrío.
Podría ser una mala perdedora. Pero no soy así. Me alegro de que Edward haya conseguido un listón dorado. O sea, yo tengo más, así que técnicamente le gané, pero se merece esta victoria.
—No estás molesta —dice con los ojos entrecerrados.
Niego con la cabeza.
—Tres de oro y uno de plata está bastante bien. Supongo que tu tarta estuvo un poco mejor que la mía este año. Pero el año que viene... voy a por ese listón.
Se ríe entre dientes.
—No esperaba otra cosa. Voy a quedarme aquí un rato, pero iré a buscar mi batidora cuando llegue a casa. ¡Felicidades por tus victorias, Bella!
—Tú también, Edward.
Sonríe y se pasa una mano por el cabello rebelde antes de ir a agradecer a los jueces. Yo hago lo mismo, les estrecho la mano y les digo que los aprecio.
—Casi lo logras, Bella —dice la Sra. Cope—. Lo siento mucho, pero Edward se esforzó un poco más.
Asiento.
—Siempre está el año que viene. Gracias a todos por evaluar.
—Nos alegra hacerlo —dice Victoria riendo—. Quiero decir, he probado tantas cosas deliciosas hoy. Somos nosotros quienes deberíamos agradecerles.
—Bueno, volveré el año que viene con postres aún mejores. Algún día, conseguiré ese trébol.
—No tenemos ninguna duda, querida —dice la Sra. Cope.
