Llegó finalmente el día de volver a Hogwarts. Como sabemos, esa mañana Amos Diggory llamó a Arthur mediante la red Flu, avisándole de que Alastor Moody (de quien Harry ya sabía algunas cosas gracias a Sirius) había sido atacado. Fueron en taxis muggles, como sabemos. En la estación de Kings Cross, Harry se encontró con Nymphadora Tonks y Remus (¿eran imaginaciones de Harry, o Tonks le lanzaba de vez en cuando miradas tiernas al licántropo?). Se lo llevaron aparte mientras el resto de la familia Weasley cruzaba la barrera al andé cuartos.
—Sirius está en Hogsmeade arreglando el alquiler de un piso para él durante este año. Si ocurre algo sospechoso, lo que sea, mándale un mensaje por medio de Hedwig—le dijo Remus.—Esta es la dirección—le alargó un papelito, que Harry se guardó en el bolsillo.
—¿Qué entiende Sirius por "sospechoso"?
—Lo que sea que veas que te parezca raro, incluso cosas que parezcan insignificantes—respondió Tonks. —Yo me encargaré de decidir qué es importante y qué no, y si es importante hablaré con Kingsley Shacklebolt. Buena suerte, Harry.
—Adiós, Harry. Si todo va bien, Sirius y yo te veremos en la primera visita a Hogsmeade de este año. No olvides ir también con Ginny, ¿eh?—Remus le guiñó un ojo y le sonrió, mientras le estrechaba la mano.
A diferencia del año anterior, el viaje transcurrió sin incidentes. Es verdad que Draco intentó presumir de lo bien informado que estaba sobre lo que pasaba en el Ministerio, pero como Harry y Ron sabían que se estaba refiriendo al Torneo de los Tres Magos, pudieron replicarle rápidamente. Ginny viajó con él, Ron y Hermione. Estuvo de lo más jovial (cosa que interesó mucho a Harry, que pensaba que nunca estaba más atractiva que cuando se reía), y los cuatro hicieron conjeturas sobre en qué podrían consistir las pruebas de aquel torneo.
Durante el banquete de bienvenida tras la selección (en la que fue seleccionado un hermano de Colin Creevey llamado Dennis, que ese día se había caído accidentalmente al lago y venía chorreando agua), Dumbledore presentó al nuevo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras, que era Alastor Moody. Era un tipo de aspecto formidable, con un rostro que parecía de hormigón esculpido a martillazos, a quien le faltaba media nariz, y que en lugar de uno de los ojos tenía un ojo artificial que no paraba de girar de un lado para otro (será por eso por lo que le llaman "Ojoloco", dijo Ginny). También anunció el Torneo de los Tres Magos, y les dio un gran disgusto al decir que no habría torneo de quidditch.
De las clases del primer día no diré mucho por ser sobradamente conocidas (recordemos: Hagrid les presentó a unas repugnantes criaturas que él llamó "escregutos de cola explosiva" y Trelawney parecía más farsante que nunca). Pero sí mencionaré un incidente peculiar: Draco quiso burlarse de Harry y Ron mostrándoles un artículo de "El Profeta" (firmado por Rita Skeeter) en el que hablaba del extraño ataque a Moody y se referían a Arthur como "Arnold", Harry se burló de la madre de Draco, Draco reaccionó intentando maldecirle por la espalda, y Moody respondió transformando a Draco en un hurón y haciéndole rebotar mágicamente una y otra vez, ganándose por parte de Ron el apodo de "Increíble Hurón Rebotador". McGonagall lo destransformó y reprendió al ex auror por usar ese tipo de castigos. Moody, entonces, llamó a Harry y Ginny.
—Tonks me ha puesto al corriente de lo ocurrido en la Cámara Secreta. Venid conmigo a mi despacho, necesito que me deis todos los detalles.
—¿Es necesario, señor? No es algo que a Ginny le resulte fácil de recordar—protestó Harry.
—Sé que es duro, pero necesito saberlo. Aunque yo no haya estudiado tanto sobre magia oscura como Dumbledore, mi experiencia práctica es muy superior a la suya, y podría tener alguna idea sobre qué era ese misterioso diario.
—De acuerdo, señor—dijo Ginny, muy tensa.
—¿Estarás bien?
—Contigo, sí—respondió la niña, sonriendo débilmente.
Poco después estaban en el despacho de Moody. Era el mismo de Remus Lupin, pero el mobiliario y la decoración eran bien distintos, como sabemos.
—Cuéntamelo todo—miró a Ginny.
La niña estiró un poco la mano y Harry comprendió lo que quería y la tomó afectuosamente entre las suyas. Ginny, entonces, contó todo lo sucedido. No solo eso, insinuó qué tipo de "secretos" le contaba Tom Riddle. No recordaba mucho y tenía lagunas importantes, pero había algo que sí recordaba: que Riddle estaba MUY interesado por las cuestiones sexuales.
—Me decía constantemente que si hacía lo que yo le decía, dejaría de ser una niña estúpida de once años y me convertiría en una mujer—Ginny ahogó un sollozo. —No recuerdo nada de lo que me hacía hacer, pero sí recuerdo que a menudo, cuando había pasado todo, me sentía sucia, como si alguien me hubiera tocado en...en sitios donde mamá y papá me han dicho que nadie debe tocarme si yo no quiero. Y cuando estuve en la Cámara Secreta, recuerdo a Riddle saliendo del diario e inclinado sobre mí, y pasándome la mano por la cara, y mirándome de un modo...raro, y diciéndome que me tranquilizara, que si quería dejar de ser una niña y ser una mujer capaz de atraer a...de atraer a Harry—se puso colorada—debía hacer...lo que yo le dijera.
Harry sintió náuseas al oír aquello. El Riddle del diario había actuado como si fuera un depredador sexual incluso si no era corpóreo (aunque quizá a medida que iba haciéndose corpóreo había hecho algo, prefirió no pensarlo). Pero nunca soltó la mano de Ginny. Y cuando la niña declaró que no podía seguir y empezó a llorar silenciosamente, Harry la abrazó con fuerza. No estaba seguro de hacer las cosas bien, pero el hecho es que funcionó. Ginny, tras un rato de llanto, finalmente se calmó, se separó un poco de él, se secó las lágrimas y le sonrió.
—Gracias, Harry.
—Dejad los cariñitos para luego. Ahora necesito tu versión, Potter—dijo Moody.
Harry, entonces, le contó lo que le había mostrado Riddle en el diario acerca de la falsa acusación a Hagrid, y luego su encuentro en la Cámara Secreta, la aparición del basilisco, la aparición de Fawkes, cómo había matado al basilisco con la espada de Gryffindor, y cómo había destruido el diario con un colmillo roto de ese mismo basilisco.
—Interesante—dijo Moody. —¿Y decís que ese diario estaba en poder de esa rata repugnante de Lucius Malfoy?
—Sí, señor. Lo puso en mi caldero cuando pasaba a mi lado—dijo Ginny.
—Más le vale que el Señor Oscuro no se entere de esto, está claro que no le gustará que se haya desecho de un objeto tan valioso de manera tan frívola—dijo Moody en tono misterioso. —Podéis iros.
Esa noche, Harry escribió a Sirius contándole lo que había hecho con Ginny. Sirius le respondió al día siguiente en estos términos:
"Muy bien hecho, Harry. Eso es exactamente el tipo de cosas que tienes que hacer. No te preguntes qué puede hacer ella por ti sino qué puedes hacer tú por ella. Ella aún es muy niña y ha vivido muy protegida, aún no está preparada para cuidar de ti. En cambio, tú has tenido que aprender a cuidar de ti mismo porque los idiotas de tus tíos (me cuesta creer que tu tía Petunia sea hermana de Lily) no lo han hecho, así que puedes cuidar de ella. Y te reitero mi consejo de que nunca, nunca, hagas con Ginny nada que ella no quiera, incluso si es algo tan inocente como cogerse de la mano o besarla en la mejilla. Deja que lo vuestro vaya creciendo y madurando. Sin prisas, sois muy jóvenes y no hay ninguna prisa. Normalmente no diría esto, normalmente diría que la vida es muy corta y más en tu caso, pero durante estas últimas semanas he ido conociendo mejor y he llegado a apreciar sinceramente a Arthur y Molly Weasley incluso si no siempre estoy de acuerdo con lo que dicen sobre ti o sobre su hija, así que, al menos de momento, no voy a hacer nada que me lleve a enemistarme con ellos. Escríbeme siempre que notes algo raro, lo que sea. Saludos de tu padrino, Canuto".
Durante el mes siguiente, Harry y Ginny no tuvieron ocasión de hablar sobre lo ocurrido en el despacho de Moody, aunque Harry lo habría deseado con todas sus fuerzas. Las clases y los estudios apenas le dejaban tiempo disponible para ello (para detalles, os remito al libro). Lo que sí pudo hacer fue intercambiar anécdotas con Ginny sobre las clases, pero en esas conversaciones también estaban Ron y Hermione. Moody fue un tema especial de esas conversaciones. Por ejemplo, cuando Moody hizo una demostración práctica con arañas de las tres maldiciones imperdonables (Imperio, para dominar, Crucio, para torturar, Avada Kedavra, para matar). Ginny ya conocía las tres gracias a su padre, y mostró especial interés por el hecho de que Neville parecía haber sido especialmente afectado por la demostración de la Cruciatus. También sabía perfectamente que Harry era el único mago conocido que había sobrevivido a la maldición Avada Kedavra. No me detendré en esto por ser sobradamente conocido. Pero sí lo haré en una que tendría importantes consecuencias luego, esta, acerca de una clase de Ginny con Moody acerca de los boggarts. La niña les contó que su boggart había resultado ser el Tom Riddle adolescente, cosa que no sorprendió a ninguno.
—¿Y qué hiciste para vencerlo?—preguntó Harry.
—Muy simple, me lo imaginé con la túnica levantándosele y dejando ver unos calzoncillos blancos con corazoncitos—sonrió.
—¡Me parto!—se rió Ron, dándole unas palmaditas en la espalda a su hermana.
—¿Y cómo reaccionó Moody?—preguntó Hermione.
—No hizo nada. Pero sí dedujo quién era mi boggart, me lo preguntó y yo se lo confirmé.
—Qué raro, Moody coincidió con Vol...con Quien ya sabéis en Hogwarts, cuando aún se llamaba Tom Riddle. Lo sé porque he mirado los anuarios. Lo normal es que lo hubiera identificado rápidamente y hubiera reaccionado al instante.
—Dicen que Ojoloco está como un cencerro, se ve que ha visto tantos horrores que ya nada le sorprende—sugirió Ron.
Harry, sin embargo, no se quedó tranquilo, aunque no estaba seguro de por qué. Por si acaso, decidió escribir a Sirius. E hizo bien, porque su padrino le respondió así:
"Hermione es muy lista y muy observadora. El Ojoloco que yo conocí habría saltado como un resorte al ver aparecer a Voldemort, incluso si solo es el Voldemort de 16 años y además no es real sino un Boggart. Porque, como bien ha dicho tu amiga, sabía bien de quién se trataba. No tengo ni idea de lo que implica esto pero voy a avisar a Tonks. Manten los ojos bien abiertos y no pierdas de vista a Igor Karkaroff cuando llegue. Saludos de tu padrino, Canuto.".
Finalmente, llegaron las otras dos escuelas invitadas. Para sorpresa de Harry y Ron, entre los alumnos de Durmstrang figuraba Viktor Krum. Harry vio que Dumbledore se mostraba muy afectuoso con Igor Karkaroff y pensó que quizá Sirius exageraba con sus temores. La directora de Beauxbâtons resultó ser una mujer gigantesca llamada Olympe Maxine. Sobre la presentación del torneo, no me detendré por ser sobradamente conocida, como tampoco en la descripción del método de elegir al campeón (concretamente, echar un papelito con el nombre dentro de un cáliz mágico lleno de llamas, el Cáliz de Fuego, que escupiría los papeles con los nombres de los escogidos). Recordaré también que Fred y George quisieron burlar la línea de edad que había puesto Dumbledore para impedir que alguien menor de 17 años participara, sin éxito. Al día siguiente, el Cáliz de Fuego seleccionó a los campeones: Viktor Krum, por Durmstrang, una bella joven llamada Fleur Delacour por Beauxbatons (Ron se empeñó en que era una Veella), y por Hogwarts, Cedric Diggory. Pero para sorpresa de todos, el Cáliz eligió a un cuarto participante...Harry. ¿Qué significaba eso? Harry, desde luego, no había puesto su nombre en el Cáliz, ni le había pedido a nadie que lo hiciera por él. Pero los murmullos que se oían cuando se levantó a unirse a los otros campeones daban a entender que todos pensaban que había sido él.
No me detendré sobre lo ocurrido luego, por ser bien conocido también. Los cuatro campeones fueron llevados a una sala aparte y, pese a las protestas de McGonagall (que lo consideraba demasiado peligroso) y los otros dos directores (que consideraban que Hogwarts estaba haciendo trampas), finalmente prevaleció la postura del señor Crouch según la cual Harry quedaba obligado a participar puesto que, al salir su nombre del Cáliz de Fuego, se había formalizado un contrato mágico vinculante. Moody sugirió que quizá alguien había metido el nombre de Harry como competidor de un cuarto colegio y luego había lanzado un hechizo confundidor para que el Cáliz olvidara que solo podían competir tres colegios, añadiendo que un hechizo así estaba fuera del nivel de Harry. Finalmente, Ludo Bagman, que parecía muy entusiasmado, les dijo que mantendrían en secreto en qué consistiría la primera prueba, porque eso era parte de la prueba, el responder a una situación inesperada, y les advirtió que no debían recibir ayuda de fuera. Harry, por su parte, anotó mentalmente que tenía que informar a Sirius de lo sucedido. Y se reforzó aún más en su decisión cuando, para su sorpresa y desagrado, Ron no le creyó cuando dijo que él no había puesto su nombre en el Cáliz e implícitamente le reprochó por no haberle puesto al corriente de lo que pensaba hacer.
Al día siguiente, Harry se dirigió a la Lechucería con la carta. La carta contaba con detalle todo lo sucedido. Al llegar allí, se encontró con Ginny, que también estaba mandando una carta a su familia.
—Hola, Harry. Hermione ya me ha contado lo que ha ocurrido. Siento que mi hermano se porte como un idiota.
—¿Tú crees que puse mi nombre en el Cáliz de Fuego?—preguntó, poniéndose a la defensiva.
—¡Pues claro que no, y Hermione tampoco! Y no hace falta que me hables en ese tono, Harry—dijo la niña.
—Lo siento—dijo avergonzado. —Es que aún estoy tratando de digerir lo que ha pasado. Voy a mandarle una carta a Sirius.
Harry alzó la carta, y Hedwig voló hacia él, se posó y alzó la pata.
—Me gusta mucho tu búho (1), Harry—dijo la niña, mientras Harry sujetaba la carta a la pata del ave.—¿Te importa si lo acaricio?
—Si LA acaricias, es una hembra—respondió Harry. —Hedwig, no te la he presentado. Ella es Ginny, es mi amiga, y quiere acariciarte. ¿Te importa?
El animal giró la cabeza y miró a Ginny con sus enormes ojos dorados.
—Creo que eso es un sí. Prueba a ver.
Ginny extendió la mano y acarició suavemente la cabeza del animal.
—Eres un ave muy bonita, ¿lo sabes?—dijo la niña, sonriendo. —Venga, ve, cumple con tu trabajo.
Hedwig alzó el vuelo, no sin antes rozar con el ala a Ginny, y pronto se perdió de vista.
—Yo creo que le gustas—dijo Harry.
Harry se sintió tentado de decir "aunque menos de lo que me gustas a mí", pero se contuvo. Sobre todo porque Ginny se puso seria, y le preguntó:
—¿Vas a intentar reconciliarte con mi hermano?
—¿Qué? ¡Pero si ha sido él el que me ha llamado mentiroso!—dijo, asombrado.
—Creo que no lo entiendes.
—¿Qué es lo que hay que entender? ¿Que Ron está actuando como un estúpido y me está llamando mentiroso?—dijo, muy agitado
—No, me refiero a eso. Y por favor, no me hables en ese tono—dijo en tono suave pero severo. —Hablo de que no entiendes por qué mi hermano se porta así.
—Pues explícamelo.
—Ron tiene lo que los muggles llaman "complejo de inferioridad". En casa nuestros hermanos siempre le ha tratado como un hermano pequeño. Creo que por eso te quiere tanto, porque has sido para él un hermano que no le ha tratado como un hermano pequeño. Y por eso se siente tan herido.
—No te entiendo.
—A ver...Todo lo que tiene Ron, salvo la varita, es de segunda mano. Todos nuestros hermanos mayores son especiales, y él siempre ha parecido el normalito, el mediocre. No solo eso, sino que él ha llegado a verse así. Tanto que ha llegado a creer que cualquiera que le considere amigo suyo lo hace por lástima, por pena. Hasta que te conoció a ti, claro. Tú le trataste como a un igual, cosa que nadie había hecho jamás, por eso conectasteis tan bien. Y ahora ha ocurrido esto. Él cree que ya te has cansado de él y has decidido volar solo, y se siente traicionado y engañado.
Harry miró sin habla a Ginny. Nunca había pensado que Ron pudiera sentirse así. Pero lo que decía la niña sonaba demasiado verosímil, y más cuando Harry repasó mentalmente sus recuerdos sobre su ex-amigo.
—Pero eso es ridículo. ¿No será más bien que me tiene envidia?
—¡Desde luego que no!—protestó Ginny. —Mi hermano puede ser muchas cosas, pero un envidioso no es. Lo que sí tiene es orgullo. Su actitud es: "yo no soy un pretexto para que te pongas en plan compasivo conmigo y juegues a ser bueno". Antes estaba convencido de que era imposible que alguien quisiera ser su amigo salvo por lástima, y estaba dispuesto a aceptar incluso eso, ahora ya no, aunque en el fondo sigue pensando que es un don nadie.
—¿Y no se da cuenta de que si se pone en ese plan hará mucho más difícil que alguien quiera ser su amigo?
—Desde luego. Pero tendrá que convencerse por sí mismo, nada de lo que le digamos le va a sacar de su actitud—suspiró.
Los dos jóvenes se quedaron un rato en silencio. Harry tenía la sensación de que había algo nuevo en la niña, pero no estaba seguro de qué. En ese momento, Hedwig volvió. Traía una respuesta.
"Nos vemos en Hogsmeade en tu primera visita. Allí hablaremos con detalle de todo esto. Ve con Hermione y Ginny. Abrazos. Canuto".
Y justo entonces, Harry se dio cuenta de qué era lo nuevo en Ginny.
Había estado hablando con él A SOLAS de cosas muy personales, y no se había puesto nerviosa ni había bajado la mirada. No solo eso, sino que se había atrevido a lanzarle algún reproche.
(1) Hedwig no es una lechuza (nombre científico: Tyto alba) sino un búho, un búho nival (Bubo scandiacus). Dado que JKR identifica su especie con toda precisión, no voy a ser cómplice de traductores ignorantes, así que voy a darle el nombre correcto.
¡Hola! Espero que os haya gustado. Algunos quizá os sorprendáis de la parte en la que Ginny cuenta lo que Riddle le decía, pero es que si os fijáis, el modo de actuar del Riddle del diario se parece de manera inquietante al de un depredador sexual, sobre todo los que actúan a través de las redes sociales con identidades falsas. ¡Hasta la próxima, pottermaníacos!
