Día 22: Aventura nocturna


El Potterverso es de Rowling


Este fic participa en la dinámica Blackinnonfest 2025 de de la cuenta Blackinnonfest en Tumblr


Prompt: Una aventura de noche


Sirius sale de su casa, heredada de su tío Alphard, y coge su moto voladora; como vive en un barrio muggle, tiene que poner un hechizo de invisibilidad para que los muggles no lo vean (y no tenga problemas con el Ministerio por romper el Estatuto Internacional del Secreto).

Sale volando y se dirige a cierta casa y, concretamente a cierta ventana.

Marlene está dormida cuando oye un sonido en su ventana. Se levanta y la abre.

— Mckinnon. — oye una voz que le susurra. — Soy yo. — Sirius Black quita el hechizo de invisibilidad de su cara y Marlene sonríe al reconocerle y ver que no es ninguna amenaza.

— ¿Qué haces aquí? — pregunta ella sorprendida.

— Sube, vamos a vivir una aventura nocturna.

— Espera.

Marlene se pone una chaqueta encima del pijama y unos zapatos y pone un pie en el alfeizar de la ventana, Sirius le da la mano y le indica donde poner los pies puesto que ella no puede ver la moto.

Una vez Marlene está sentada, se pone el casco que le da el Black y arranca la moto después de volver a poner el hechizo de invisibilidad en su rostro.

La moto sube y sube, Marlene apoya su cabeza en la espalda de Sirius mientras ve como los edificios y las luces de Londres se hacen más pequeños. El cielo cada vez es más cercano, el viento golpea su cara y parece que. Si intentase alargar los brazos, podría tocar una nube.

— ¡Es como volar en escoba! — exclama.

— ¡Sí! — responde él. — ¡Es una sensación mágica!

Marlene suelta sonoras carcajadas y Sirius acelera. Ahora están por encima de los campos ingleses.

— Deberíamos ir otro día de día, Black. El campo es mejor verlo de día con los diferentes tonos de verde y colores de los cultivos. De noche es más complicado verlos. — propone Mckinnon.

— Eso podemos hacerlo otro día. ¿Dónde te apetece ir?

— ¿Vamos a la playa? Siempre he querido bañarme allí de noche.

— Vamos entonces. — Sirius desvía la moto en una dirección concreta rumbo a la playa.

…..

Finalmente, Sirius desciende la moto cuando llegan a un pueblo costero. La deja en un lugar escondido de la playa. Aunque la moto sea invisible, Sirius no quiere que unos muggles choquen con algo invisible de noche y armen un escándalo.

Ambos chicos bajan de la moto y se dirigen a la playa.

— ¿Dónde estamos? — pregunta Marlene mirando a su alrededor como queriendo reconocer ese lugar.

— En Torquay. — responde él.

Ambos se quitan los zapatos, se suben los pantalones hasta las rodillas y corren hacia el agua a toda prisa.

Cuando entran en el agua, exclaman:

— ¡Guau! ¡Está caliente! — Marlene se agacha para tocarla con sus manos.

— Puede que sea porque le ha tocado el sol todo el día. — responde Sirius. Acto seguido, empieza a tirarle agua. — ¡Mckinnon! ¡Guerra de agua!

— ¡Black! ¡Para! ¡Cabrón! — Marlene se tapa la cara para que el agua no la salpique. Pero rápidamente, empieza a tirarle agua al chico.

— ¡AAHHHHH! — Sirius se tapa los ojos y le tira agua con más ganas. Marlene le devuelve el golpe.

Cuando ambos se cansan de la guerra de agua, Sirius vuelve a la costa y se quita la ropa hasta quedar en calzoncillos.

— ¿Una carrera, Mckinnon?

— ¿Dónde está la meta, Black? — pregunta ella hasta quedar en bragas.

— Hasta ese acantilado. — señala él.

Marlene asiente y ambos se preparan para nadar.

— ¡TRES! ¡DOS! ¡UNO! ¡YA! — vociferan y ambos empiezan a nadar.

Los dos tienen un cuerpo atlético por los entrenamientos de quidditch y ahora con los de Moody. Así que, están muy parejos, aunque ninguno de los dos se salva de tragar agua salada.

Finalmente llegan a la meta en un empate.

— ¿Volvemos? — propone él.

Ella asiente y gritan:

— ¡Tres! ¡Dos! ¡Uno! ¡Ya!

Y empiezan a nadar de nuevo hasta llegar a la playa, cuando tienen que levantarse y correr hasta la arena y tumbarse.

Empiezan a bufar cansados y a mirarse. Ambos están cansados, mojados y llenos de arena.

— Ha sido… muy divertido… — bufa él.

— Sí… tenemos que repetirlo alguna otra vez… — responde ella.

— Mira… empieza a salir el sol… — señala Sirius sonriente.

Ella mira el cielo, se levanta y exclama:

— ¡Mierda! ¡Mis padres van a matarme si me levanto y no me ven!

— ¡Vámonos, entonces!

Se levantan, se quitan la arena y el agua con la varita y se visten. Corren a la moto, Sirius es el único que puede verla porque es el que ha puesto el hechizo y tiene que guiar a la rubia para llegar al vehículo, suben y se van a toda velocidad hacia Londres. Finalmente, consiguen llegar a la ventana de Marlene, que ha dejado abierta y entra en su habitación.

— Me lo he pasado muy bien, Black. Deberíamos repetir otro día.

— Cuando quieras, Mckinnon.

Sirius se va y Marlene se tumba en la cama fingiendo que ha dormido allí toda la noche.


Primero iba a ser una aventura en Hogwarts en uno de sus últimos años, pero, al final, me he decantado por una aventura en verano después de su graduación en Hogwarts.

Hasta la próxima