Una tarde como a eso de las seis, luego de un día productivo de trabajo, entré a saludar a mis papás y compartí una comida con mi familia. Hablamos y charlamos por horas antes de llegar su hora de dormir, y luego yo subí a mi habitación. Colgando mi cartera cerca de la puerta y al abrir la puerta de mi cuarto me saludaron dos maullidos al mismo tiempo. Eran mis gatitas, quienes se acercaron a mí frotando sus cabecitas en mis pies.
"¡Hola mis amores!" Les dije con voz tierna. "¡Mami está aquí! ¿Me extrañaron?"
Mis gatas respondieron con maullidos, trepándose a mi cama para estar más o menos a mi nivel de altura, luego ambas se pararon en sus patitas traseras y suavemente les acaricié sus cabecitas.
Era hora de sentarnos a ver una película. Mientras mis gatas disfrutaban de una rica comida de salmón con treats que también eran de salmón encimita, yo acomodé mis almohadas y sábanas. Cogí el control del televisor, el del soundbar y el del DVD para poner la peli y ajustar el audio a mi gusto. A mí me encantaba escuchar los sonidos y canciones de las pelis con mucho bajo. Y aún con la moderna forma de ver pelis que se llama streaming yo personalmente preferí tener mis películas de manera física, o sea DVDs, y un reproductor de DVD. Era mi manera de vivir el bonito recuerdo que era poner los DVDs en el reproductor y verlos en la tele cuadradita y grande cuando tenía 6 años.
La peli que había puesto ya la había visto por varias noches seguidas pero nunca me cansaba de verla. El Planeta del Tesoro, una de las muchas películas de mi infancia. Muchas veces había deseado estar en ese mundo y vivir las mismas aventuras que el personaje principal, Jim Hawkins, y navegar el espacio a bordo del R.L.S. Legacy, mi barco navegante favorito de todas las historias que he visto en películas.
Ya cuando acomodé la cama encendí el tele y puse el reproductor de DVD para que empezara la peli. Llamé a mis gatitas para que estuvieran sentadas al lado mío. Una se sentó justo al ladito mío, ronroneando, y la otra se acostó cerca de mis pies, amasando las suaves cobijas con sus patitas, o como le diría yo, ella estaba "haciendo pastelitos".
Puse la peli y poco después me acomodé junto a mis gatitas para comenzar a verla. Tenía que subirle el volumen al máximo cuando empezó esa épica introducción instrumental. Los violines y la melodía me hicieron imaginar que estaba ya en una gran y épica aventura por las estrellas en un gran barco navegante, así como el Legacy.
Antes de que el narrador comenzara a contar la historia del Planeta del Tesoro (la que el pequeño Jim Hawkins ve en el librito holográfico), desvié mi vista hacia la ventana y miré al cielo. Estaba tan bonito y despejado, y fue ahí cuando mis ojos vieron nada más y nada menos que una estrella fugaz. Inmediatamente cerré mis ojos, y con el corazoncito acelerándose con anticipación, pedí un deseo...
"Si existe la magia, quisiera, desde lo más profundo de mi corazón, entrar de alguna forma a esa peli y experimentar esa misma aventura en persona."
Y luego comenzó el narrador.
En mi mente estaba yo calculando lo ENORME que pudiera ser ese gran barco mercante. Comparándolo más o menos con el tamaño del Legacy, éste barco mercante sería como del grande y largo de un crucero de la vida real, o al menos así pensé yo.
Y ahí fue que apareció el barco de los piratas, con su bandera negra y el símbolo que los representaba. Muy similar al típico símbolo pirata de la calavera con los huesos pero más… cósmico.
Continué viendo el resto de la introducción, disfrutando de ricas palomitas de maíz en un bowl, y en mi mano sostenía una agua fría embotellada.
Por un momento juraba haber escuchado un sonido extraño, como el bajo del otro home theater que era de mis papás. Al parecer ellos también estaban disfrutando de una peli en la sala, o eso pensé. No pensé pararme de mi cama y muchísimo menos cuando mis dos gatitas ya estaban encima de mis pies, y ya saben como funciona esa adorable regla gatuna. Te mueves aunque sea un poco y el gato, estando cómodo y viéndose muy adorable ronroneando y amasando tus cobijas encima de tu regazo o de tus pies, se va de tu lado y no se vuelve a sentar ahí hasta momentos después.
Seguimos viendo la peli mis gatitas y yo. Ya estaba pasando la escena del protagonista de la peli, Jim Hawkins, usando una especie de hoverboard con una vela solar hacia el área restringida, donde después es detenido por los policías robot.
Luego entró la escena de la Posada Benbow donde vivía y trabajaba la mamá de Jim, Sara Hawkins. En cuya escena donde se veía el exterior de la posada se notaba que una lluvia tormentosa estaba por llegar, y los truenos sonaron mientras q se veían el flash de los rayos.
Ahí fue cuando de nuevo me senté hacia adelante al oír el extraño bajo que resonaba desde algún lugar que no era las bocinas de mi televisor. Estaba segura que no eran los efectos de sonido de la película. Esta vez, y muy cuidadosamente, moví a mi gatita que se había acostado a mi lado hacia la esquina donde habían más almohadas, y en su cabecita le di un pequeño besito y una caricia. Quería que se quedara ahí en ese montón de almohadas y sábanas suaves y cómodas, y a ella le pareció muy a gusto ese spot, ya que parpadeó muy lentamente y empezó a amasar las almohadas luego de yo darle cariñitos.
Dejé que la peli siguiera mientras abrí la puerta de mi cuarto, mirando a un lado y luego para otro. Extrañamente, no oí las bocinas del otro home theater de mis papás.
Haciendo caso omiso, entré a mi cuarto y volví a sentarme en mi cama.
Habían pasado ya varias escenas, la escena donde la mamá de Jim habló con él y luego con Delbert sobre cómo a Jim le había afectado el hecho de que su papá se fuera hace unos años y nunca regresó, añadiendo lo inteligente que era y diciendo que inventó su primera vela solar a solo 8 añitos de edad, pero que aún así siempre se metía en problemas y estaba fracasando en la escuela.
Luego de eso estrelló la nave de Billy Bones, quién le había dado el cofre a Jim con una reliquia muy importante, el mapa del tesoro del tan famoso Capitán Flint de las historias que Jim veía y escuchaba de chiquito.
El botín de mil mundos.
Fue justamente durante la escena cuando llegó la nave pirata que nuevamente escuche el tan fuerte sonido como de un bajo muy profundo, pero esta vez se intensificó tanto que sentí el piso de mi cuarto retumbando y temblando, y cada vez se hizo más y más fuerte que tuve que pararme y sacar a mis gatas de mi cuarto, cerrando rápidamente la puerta.
Y fue ahi cuando sucedió algo inesperado…
El tele tenía glitches antes de volverse todo blanco, algo así como cuando un canal se vuelve gris y estático, pero sin la estática. Sólo una pantalla enteramente blanca.
El temblor luego paró...
Aún con el miedo y la confusión, intenté apagar el reproductor de DVD, pero no pasaba nada. No quería apagar. Intenté apagar el tele… nada. Todo eso me asustó mucho.
Ignorando la tele por completo me volteé para salir de mi cuarto y decirle a mis papás.
Pero antes de hacer esto, de repente entró un viento tan fuerte que mi pelo largo voló casi inmediatamente. Me pegué contra la puerta del susto, mi corazoncito yendo a mil por hora. Era como si una brisa entrara explotando por una ventana. Por un momento me quería preguntar a mi misma que de donde rayos estaba entrando ese viento tan fuerte si lo que veía a través de mi ventana era una noche tranquila y despejada.
Ese viento fue haciéndose una especie de remolino, intensificándose tanto que mis pies estuvieron a punto de dejar el piso. En seguida agarré la manija de la puerta y me aguanté fuerte contra ella. Vi que mi cuarto se hizo un desastre y el viento que soplaba vino… ¿del tele?
Me quedé sin palabras, y mas aún cuando de repente vi un glitch colorido y luego apareció este clase de portal como tipo remolino también que fue absorbiéndome hacia… ¡el tele!
El viento me arrastró fuertemente hacia la cama, me aguante fuertemente de las esquinas de mi cama cuando ya mis pies habían traspasado la pantalla del tele, que estaba en la mesa frente a mi cama, pero el portal era tan y tan agresivo que mis manos no pudieron más. Gritando fui completamente absorbida por tal portal de luz dentro del tele.
De repente se veían muchos colores y todo sucedió tan rápido, la velocidad en la cual el portal me llevaba era una indescriptible. Se sentía peor que cuando te montabas en una montaña rusa e ibas bajando a toda velocidad. Vi cómo de repente una magia iluminó mi pijama blanca y rosita y se transformó en un outfit como tipo disfraz de película. Algo así como lo que usarían los fans en una convención de cómics o de juegos.
Pues, mi outfit de película consistió de una blusa clara como tipo medieval con mangas largas y anchas, una falda marrón larga que llegaba hasta mis tobillos y unas botas marrones la cual medía hasta las rodillas. También vestía un chaleco tipo corset de color verde pino y mi cabello mágicamente fue estilizándose en una simple trenza. El lazo rosita que llevaba en mi pelo y mis espejuelos recetados aún los tenía puestos.
La velocidad aumentó y yo ya no podia más, gritando tan y tan fuerte de tan rápido que iba, girando y girando y girando y viendo como las luces y los colores del portal se convirtieron en finas lineas que fueron pasando a mi alrededor en milisegundos, así como en las escenas de películas cuando las naves van por el espacio en hipervuelo.
Luego todo se volvió blanco como la pantalla de mi tele antes de que mi cuerpo aterrizara de manera brusca en una superficie dura, como de madera.
"¡Au!" Grité al sentir un fuerte golpe en mi espalda. Me dolió mucho luego de haber aparentemente caído al suelo y mi cuerpo se sintió muy mareado. Sentía que iba hacia todos lados, sin embargo mi cuerpo estaba quieto y acostado en tal suelo de madera.
Momentos antes de repentinamente perder el conocimiento oí unos pasos algo finos seguido de otros un tanto pesados y más fuertes. Los primeros que oí eran como de calzado de mujer con altos tacones. Luego dos figuras sombreadas se acercaron a mí. No pude descifrar quiénes eran porque ya la vista se me había oscurecido y mis ojos se cerraron.
Tanta fue la impresión de aquel portal de luz y lo que pasó en ese momento que me desmayé.
