Tomé respiraciones lentas y profundas. Estaba dormida. Luego me di cuenta de que mi consciencia estaba regresando y poco a poco me fui despertando. Lamluz del día entró a mis ojos. Todo estaba en silencio, salvo unos leves ruidos de un exterior, como los pasos de gente pasando de un lado a otro y poniendo cajas y cosas aquí y allá. Mis oídos captaron otro ruido, pero éste era más cercano. Era como el de una pluma escribiendo sobre un pedazo de pergamino.

Sentí una cobija suave cubriendo mi cuerpo, y estaba acostada en cómodos muebles. La cobija era como de lino fino de color blanco que tenía además un fresco aroma. El aroma me recordaba a uno de los detergentes de ropa que usaba para mis sábanas y las de mis gatitas, pero aquél era diferente y con un toque más fino. Los muebles se sentían muy a gusto, era como estar reposando sobre una nube. Al parecer me habían puesto una almohada súper acolchonadita para reposar mi cabeza.

Tomando un respiro, me volteé hacia mi lado izquierdo para estar más cómoda, pero luego me di cuenta de que estaba en una especie de cama y no en el tan misterioso suelo duro y de madera.

Con un gran susto me levanté de repente, sentándome con un pánico enorme, soltando un grito y un jadeo pesado que llamaron la atención de cierta fémina, quien vestía una camisa tipo turtleneck blanca, un chaleco de capitana color azul con tonos de amarillo dorado y cachi, unos guantes blancos con uñas oscuras, un pantalón de tono cachi claro y unas botas negras. Mientras mis ojos miraban a todos lados con tremendo susto, visión borrosa y el corazón a mil, ella dijo…

"¡Ah! Ya despertó." Dijo mientras se levantó de su silla y fue acercándose a la cama donde estaba acostada yo luego de que sus orejas se levantaran al oírme gritar. Parecía trabajar con unas cosas en su escritorio antes de yo despertar.

Cuando se me aclaró la vista observé detenidamente el sitio. El cuarto en el que estaba yo era bastante amplio y espacioso, era como un camarote perteneciente a un capitán. Éste me recordó al de la capitana Amelia de mi peli favorita. Tenía un aspecto limpio, ordenado, y a la misma vez dando una vibra cálida que hacía sentir bienvenido a cualquiera que entrara. Tenía una especie de lámpara de techo y ventanas de cristal hacia al exterior de las cuales entraba la luz del día. Vi una papelería muy bien organizada y una pluma y tinta a una esquina del escritorio que ella había soltado antes de levantarse de su asiento. Al lado del escritorio estaba un tipo de cubeta llena de cartografías enrolladas. Otra estaba puesta sobre la mesa junto con un par de instrumentos náuticos que usaban los navegantes a la hora de viajar, como un compás y un sextante. Cerca de la cama donde estaba yo sentada había un armario con dos puertas y un globo terráqueo...

Sólo que... no era del planeta Tierra.

Los colores del globo eran parecidos, pero lo diferente eran los países y continentes que tenía. Ésto llamó mi antención fuertemente.

En otra pared que quedaba frente al escritorio había una especie de tabla de navegación redondo con una herramienta gris adjunta que tenía un par de articulaciones.

Mi corazón se fue acelerando de a poquito.

"No puede ser…" Dije yo en mi mente mientras mis ojos se agrandaron al darme cuenta de a dónde me había llevado ese portal de luz y quién eran aquella mujer. ¡Era nada más y nada menos que la Capitana Amelia!

¡El portal me trajo al R.L.S Legacy, mi barco favorito de mi peli favorita, El Planeta del Tesoro!

¡Mi deseo se había cumplido! Tuve que tratar de aguantar la gran y enorme sonrisota que se formó en mi cara mientras los latidos de mi corazón fueron acelerándose más y más en cuestión de nada. ¡Ya estaba yo loca por salir de esa camita y vivir esas aventuras como las de la peli en persona!

Pero al intentar pararme me volvió el dolor fuerte en la espalda y se me escapó un lloriqueo.

"¡A-au!"

Tuve que sentarme y quedarme ahí quietecita. Fue ahí cuando la capitana se detuvo frente a mí. Preocupadamente, preguntó "Señorita, ¿se encuentra bien?" Su voz era formal y gentil. Yo había quedado completamente en shock al ver a uno de mis personajes favoritos en persona, de frente a mí y hablando conmigo. No sabía cómo responder.

Lo único que le dije, y de manera nerviosa mientras me frotaba la espalda para intentar aliviar el dolor, fue…

"Ah, sí, estoy bien. Solo es un dolorcito, ya se me quitará."

La capitana puso dos dedos en su quijada y levantó una ceja al oír esto, como si supiera que le estaba mintiendo. Yo decidiendo cambiar de tema, miré hacia todos lados.

"Eh… yo, ehm… ¿p-puede decirme dónde estoy?"

La capitana fue rápida en contestar mi pregunta. "Usted se halla en el Puerto Espacial Montressor, a bordo del R.L.S. Legacy." Dijo con compostura profesional. Con una mano hacia adelante, ella luego preguntó "¿Podría indicarme su nombre, por favor?"

Me quedé un tanto paralizada y distraída por el simple hecho de que estaba en un mundo totalmente ficticio, hablando con un personaje totalmente ficticio. Por un momento yo quería pellizcarme el brazo para ver si estaba soñando o si en verdad estaba ahí en ese asombroso barco y en ese mundo. Pero luego, aún con los nervios en alto y mirando a todos lados, respondí…

"¡Ah, claro! Soy Jen. ¡Vengo de…!"

Me detuve al recordar que vine de un portal de luz que salió de mi tele en mi cuarto y que me absorbió, llevándome literalmente a la velocidad de la luz con infinitos colores y luces al mundo de mi peli favorita, sin olvidar que mi ropa mágicamente pasó de unas cómodas pijamas de mi color favorito a un épico disfraz de película. Ésta, la capitana, siendo un personaje ficticio en mi realidad… bueno… ¿cómo se lo iba a explicar? En aquel momento no tenía manera de poner las palabras correctas en mi mente ya que, además de que mis nervios seguían partiéndome la mente en pedacitos, ¡hacía unos momentos caí al suelo acabando con un fuerte dolor de espalda y luego caí inconsciente!

Parecía que estaba en un sueño tan y tan vívido y lúcido, casi ni podía creerlo. El pensamiento de pellizcarme el brazo vino de nuevo a mi mente.

La capitana se quedó ahí, nunca desviando su mirada de mí y manteniendo una expresión seria, parpadeando una sola vez. Con una mano en su espalda y la otra aún extendida hacia mí, estaba esperando que yo completara mi respuesta.

"Eh… bueno, la verdad... no soy de aquí." Al menos se me ocurrió decir eso, y rápidamente añadí "Pero eso para luego, ¿si?"

Extendí mi mano hacia ella, y ella la tomó para un breve apretón.

Sip. Era más claro que el cristal que yo no estaba soñando. Estaba en ese mundo y había conocido a la capitana en verdad, y ella me saludó con un handshake.

Pellizcarme el brazo ya no era necesario.

"Un placer conocerle, señorita Jen. Soy la capitana Amelia." Ella se introdujo con total formalidad. "Se me han proporcionado informes acerca de su llegada a este barco, lo que fue, en cierta medida, inesperado." Dijo la capitana, enfatizando aquella última palabra luego de agitar mi mano por unos segundos antes de soltarla. "Una peculiar luz atrajo nuestra atención antes de hallarle. Le escortamos a mi camarote para que se pudiera recuperar."

¿Acaso me habría visto caer de aquél portal? Tenía la gran sospecha de que fue así.

"Pues, se lo agradezco, capitana, de verdad." Le dije con total agradecimiento. "Pero, eh…"

Fue cuando intenté otra vez levantarme de esa cama cuando la capitana me detuvo y me hizo dos preguntas...

"¿Ha sido usted incorporada a alguna tripulación mediante contratación formal en el pasado?" Luego me hizo la siguiente pregunta antes de yo contestar. "¿Se extravió del resto de su tripulación a causa de un accidente? De ser ésta la razón estaré comunicándome con su expedición de inmediato."

"Eh…"

Ahí fue cuando mis ojos se abrieron GRANDES y mis nervios explotaron por completo. ¡No! ¡Por supuesto que no! ¡Sólo me trajo a ese planeta ficticio aquél portal tipo remolino hiperespacial! ¿Pero cómo le iba a explicar eso a tal personaje así como así? No estaba lista, para nada.

"Bueno…" Empecé. "…la verdad, no. No vengo de ninguna expedición, ni tengo compañeros navegantes. Hay mucho de lo que debo explicar. Sólo… necesito algo de tiempo para poder hablar de ésto con usted, si es posible." Dije con mi más absoluta sinceridad mientras me rascaba la cabeza un poco, desviando la mirada hacia el lado. Estaba nerviosa. MUY nerviosa. Seguro la capitana lo notó, porque al voltear mi mirada hacia ella noté que levantó una ceja y luego inclinó un poco la cabeza. "Espero que pueda entenderme." Añadí, mirando hacia el suelo.

Tenía que explicarle lo que pasó con el portal de luz en algún momento. Pero no en ese momento. No estaba lista.

"Lo comprendo." Dijo ella con un tono suave. Supe desde el principio que podía confiar en ella. Siempre supe que ésta era la sabia, fuerte, gentil y confiable capitana de la peli, pero conversar con ella y observar su comportamiento en persona era muy distinto a sólo ver una caricatura a través de una pantalla plana. Es más, yo estaba segura de que así mismo iba a ser con los demás personajes. Sin embargo, la capitana fue la primera personaje con quién yo platiqué personalmente. No había visto a los otros todavía, ni siquiera había conocido a Jim, al Dr. Doppler o al Sr. Arrow.

"Luego de su asumido incidente ha yacido sumida en un profundo sopor durante varias horas, de tal forma que ya no se clasifica como una siesta." Dijo mientras cruzaba los brazos detrás de su espalda otra vez.

"¡¿Qué?! ¡¿Horas?!"

Yo casi grité al oír eso. ¿Por cuántas horas había dormido yo? ¿Más de ocho? Había perdido toda noción del tiempo, mas estando en ese mundo ficticio me asusté mucho.

Me emocionó el hecho de haber llegado ahí gracias a tal misterioso y mágico portal de luz. Pero la gran pregunta era... ¿cómo iba a volver a casa?

¿Qué pensaría mi familia al ver que de repente desaparecí? Y mis gatitas... mis dos chiquitas... ¡debieron estar tan desesperadas buscando a su mami!

De repente la capitana me presentó un pequeño frasco con tapa, lleno de un líquido de un color verde limón. Y, poniendo su mano derecha sobre mi hombro izquierdo, dijo...

"Le aseguro, señorita, que no existe motivo de preocupación. Puede tener mi plena confianza." ...luego retiró su mano de mi hombro. Ella mostró una sorprendente fortaleza. Una fuerza de voluntad. La capitana era una de los mejores personajes de toda la peli sin duda.

Yo tenía que calmarme. Tenía que hacerlo. Si no lo hacía me iba a descontrolar y volverme histérica. Por un momento pensé... si por un portal entré a ese mundo, seguro por un portal podría salir. Una puerta siempre va de dos lados, y yo apenas pasé por la entrada. Pero mi cabeza no pudo formular ninguna idea de cómo iba a lograr que apareciera otro portal para llegar a casa.

Tenía que confiar en que iba a haber alguna manera de hacer que otro portal apareciera para salir de ese mundo y volver a casa, a mi familia y a mis gatitas en mi mundo y mi realidad, y explicarles todo lo que pasó.

Y para hacer eso necesitaba bastante ayuda.

Cuando me tranquilicé, alzé mi mirada hacia ella y le dije...

"Gracias, capitana."

Asintió la cabeza, mostrando una breve sonrisa al ver que me calmé. Luego de yo tomar y abrir el frasco, bebí un sorbo del líquido con un sabor a jarabito de cerezas. Ahí sentí cómo mi dolor de espalda se aliviaba de manera rápida. La capitana después caminó hacia un lado para recuperar una pequeña silla. Después me señaló para que me acercara al escritorio. Cuidadosamente me paré de la cama y caminé hacia él. Una vez me paré ahí, la capitana luego puso la silla frente al escritorio para yo sentarme antes de que ella se sentara en su asiento y pusiera toda su atención a las cosas con los cuales estaba trabajando antes de que sus ojos volvieran a mirarme.

"Señorita Jen…" Tomando los papeles y poniéndolos a un lado, me miró otra vez y dijo "...dado que no cuenta con previa experiencia como navegante, me permito ofrecerle un trabajo. Recientemente he sido contratada para una expedición y me encuentro en la búsqueda de un grumete adicional, por lo que tengo una vacante para usted."

¡Ay, como brincó mi corazoncito en ese momento! Ya sabía lo que iba a pasar y a donde iríamos. Mis pies no pudieron contener tanta alegría, la punta de uno de ellos toqueando el suelo rítmica y rápidamente.

"De aceptar, el Sr. Arrow le brindará un recorrido por el Legacy antes del lanzamiento. Su labor comenzará a partir de entonces." La capitana concluyó.

Me congelé, mis ojos volviendo a abrirse tan y tan grandes. ¿Era en serio que iba yo a navegar en el R.L.S. Legacy y ser grumete igual que Jim Hawkins? No pude contener mi alegría, y con el corazón a millón, puse las manos sobre la mesa y exclamé a todo volumen…

"¡¿Es en serio?!"

La capitana se mostró muy sorprendida por mi reacción. Me aclaré la garganta y luego arreglé mi compostura, retirando mis manos de la mesa y rascándome la cabeza otra vez.

"Eh... ¡ahem! Discúlpeme." Luego de eso, le dije "Acepto su oferta, capitana. En verdad estoy muy ansiosa por empezar."

"Desde luego." La capitana dijo. "Le doy la bienvenida a bordo, señorita Jen. El Sr. Arrow se encargará de realizar el recorrido por el Legacy luego de un desayuno."

De repente oí un breve sonido de una manija muy sofisticada moviéndose y luego se abrió una puerta. Un sujeto con aspecto de piedra vistiendo un uniforme de oficial color rojo con pantalones marrón claro y calzado oscuro entró al camarote. Él también tenía un sombrero de oficial color negro con los bordes de color amarillo dorado. Trajo consigo una papelería la cual entregó a la capitana y una bandeja con dos jarras, un frasco pequeño con una cuchara, una tetera y tres tazas, todas de porcelana, y un plato lleno de pequeños muffins.

¡Era el Sr. Arrow!

"Su café y el informe de la tripulación, capitana." Dijo al acercarse al escritorio y entregándole primero los documentos a la capitana en la mano y luego poniendo la bandeja sobre el espacio vacío de la mesa.

"Llegando siempre a tiempo y sin falla. Gracias, Sr. Arrow." Respondió ella con una sonrisa y un gesto de amabilidad hacia el Sr. Arrow, y después dirigió su mirada hacia mí. Y mientras habló, el Sr. Arrow se volteó para verme. "Ella es la señorita Jen, una de nuestros nuevos grumetes. Se requiere un recorrido por el barco antes de que comienze su labor."

Asintiendo con la cabeza, el Sr. Arrow respondió. "Desde luego, capitana."

El Sr. Arrow se veía mucho más alto en persona que como se veía en la peli. Era como de 8 pies de altura. Dio unos pasos hacia mí para un breve saludo. Me puse nerviosa nuevamente pero intenté calmarme.

"Soy el primer oficial de la capitana, el Sr. Arrow." El Sr. Arrow extendió una mano para un apretón igual que la capitana. Su mano era mucho más grande, dura y sólida como rocas y tenía solo tres dedos. Al yo extender mi mano, él la tomó y la agitó levemente con dos de sus dedos antes de soltarla un segundo después. "Estaré a cargo del recorrido por cada rincón de este barco y proporcionaré respuestas a cada pregunta que usted pueda tener."

Y así, ya había conocido a otro de mis personajes favoritos.

Luego del Sr. Arrow haber dicho esas palabras, dejé salir un chillido de alegría y di unos saltitos. "¿En serio veré el barco? ¡Ay, qué emoción!" Exclamé llena de emoción.

Nuevamente la capitana me miró con expresión de sorpresa, y ahora también se sorprendió el Sr. Arrow.

"Digo, eh... sí, señor." Nuevamente me rasqué la cabeza, arreglando una vez más mi compostura.

Vi después al Sr. Arrow llenando dos tazas del café de una de las jarras de porcelana y añadiendo un poco de leche de la otra jarra, mezclando los dos cafés con una cucharita y a la vez añadiendo dos o tres cubitos de azúcar en cada uno.

La capitana se tomó unos minutos en mirar los documentos con toda la información sobre los perfiles de todo miembro de la tripulación que habían sido contratados ese día, más la firma de la persona que los contrató. De reojo vi la firma en el documento por casualidad. Era la firma de un tal Dr. Doppler. Yo, por supuesto, supe de quiénes se trataban y el sujeto que los contrató para la expedición, pero no dije nada al respecto.

Por un momento escuché que la capitana dijo la famosa frase que el Sr. Arrow le comentó cuando ésta habló con Doppler en la peli. Ellos continuaron su trabajo, también charlando amenamente entre sí antes de tomar el café.

Luego la capitana, volteando la mirada hacia mí con una leve sonrisa y con la taza de café en mano, dijo...

"Señorita Jen, ¿gustaría de un café, o un té?"

Yo, personalmente, nunca tomé café. En cuanto al té, sí lo disfrutaba mucho. Pensé que quizás tenían algo parecido a los teces que yo tanto tomaba en casa, pero siento éste un mundo ficticio, las posibilidades de que fuera un té completamente distinto eran infinitas. Pero bueno, alguito para relajar mis nervios sonaba bastante bien en ese momento.

"Un té estaría bien." Yo respondí con voz un poco baja, aún tratando de relajarme ya que mis nervios seguían de punta. "Gracias, capitana."

"Un placer." En seguida el Sr. Arrow agarró la tetera y una de las tazas de porcelana y sirvió el té, ofreciéndome después la taza, sosteniéndola de la asa con cuidado. Le agradecí asintiendo la cabeza y tomé la taza lentamente.

"Esto es té de hierbas montressorianas, una delicadeza de todo el planeta." Dijo la capitana antes de tomar un sorbo del café.

¿Hierbas montressorianas? ¿Qué clase de plantas eran esas? Sin hacer preguntas, soplé el pequeño humito que emitía del té caliente y luego tomé un sorbito. Mis nervios se disiparon al saborear tan deliciosa bebida cálida. El sabor era muy parecido al té de manzanilla con menta, mi favorito.

"¡Está riquísimo!" Dije alegremente y continué tomando el té de a poquito, ya que seguía caliente. La capitana mostró una vez más una expresión gentil, sonriendo y asintiendo con la cabeza.

"Le agradezco todo, capitana, de verdad." Sonreí con mucho agradecimiento. Ella me ayudó, así que era hora de yo hacer lo mismo. Sabía que me iba a ocupar de la limpieza de barco y que iba a comenzar en cuanto el barco zarpara.

La capitana asintió con la cabeza con una sonrisa. Y terminando su café, cambió su expresión a una seria y dijo. "Usted trabajará con su compañero grumete una vez se haya presentado. Le serán encargadas las tareas de limpieza de este barco. ¿Está claro?"

Nuevamente asentí con la cabeza. "Por supuesto, capitana."

Parándose de su asiento, la capitana dijo "Su desayuno estará listo en la galera, señorita Jen. Ahora me ocuparé de revisar este barco personalmente." Luego se detuvo por un momento para detenidamente observar mi nuevo disfraz y mi despeinado pelo. Mi trenza parecía más una soga a punto de desprenderse, con los pelitos hacia todos lados. El lazo era nada más y nada menos que un simple clip agarrado de encima de la trenza. "Y... le recomiendo arreglarse de inmediato. Las preparaciones culminarán pronto y en unas horas este barco zarpará. Usted debe estar lista justo a tiempo."

Ahí fue cuando me di cuenta al fin de que mi pelo estaba en total desorden. Intenté ordenarlo un poco con mis manos. "Sí, capitana."

Retirándonos todos del camarote, primero fuí a arreglarme. Poniendo mi pelo en una singular y ordenada trenza, después me sacudí un polvorín que había en mis hombros, posiblemente de aquella caída al suelo cuando salí del portal. Luego de eso regresé a donde estaba el Sr. Arrow, quien me dirijió hasta la galera donde se me había servido un plato con un suculento desayuno en una de las mesas. El desayuno era parecido a unos huevos revueltos, tocino y rebanadas de pan tostados con un toque medieval y a la misma vez cósmico. El Sr. Arrow se retiró de la galera y yo me senté a comer en silencio, aún sosteniendo aquella taza del rico té de hierbas montressorianas. Ni siquiera me molesté en mirar hacia la cocina, donde estaba trabajando un familiar cyborg, quien silbaba un tono mientras laboraba.

Luego de desayunar, el Sr. Arrow me mostró cada área del barco como lo había indicado la capitana mientras ella revisaba cada rincón del barco, luego la vi trepándose por las sogas y velas con mucha habilidad.

Eso fue horas antes de que llegaran el Dr. Doppler y Jim Hawkins. Y era ahí donde ví al resto de la tripulación trabajar con todas las preparaciones pertinentes antes del lanzamiento.

Sinceramente, todos me intimidaron. Supe cuál era su verdadero rol en la peli, pero yo estaba ahí en realidad, y eso me asustó más de lo que imaginaba.