Caballero Mago Blanco
Capítulo 3: Presentaciones.
Esperando que fuera el tutor, todos se habían acercado a la puerta cuando escucharon que alguien llamaba, con Zenith cargándolo en brazos.
Mucho gusto, soy Roxy. Cuando abrieron la puerta, se presentó una niña que parecía tener alrededor de unos 11 o 12 años. Llevaba una túnica marrón, sus ojos azules se veían somnolientos, y su cabello azul se encontraba recogido en trenzas. Sobre su cabeza tenía un sombrero de mago. En una mano sostenía una maleta y en la otra un báculo mágico.
Las expectativas de Naruto estaban abiertas a la posibilidad de que su maestro o maestra pudiera ser relativamente joven, pero jamás imaginó que se trataría de una niña. ¿Era este un caso excepcional en el que, a una edad tan temprana, alguien logra superar todas las expectativas y se convierte en un mago de alto nivel? Podía compararse con el prodigio del clan Uchiha, quien, a tan solo 13 años, ya lideraba un escuadrón de élite Anbu, o con Kakashi, quien a los 12 años había sido ascendido al rango de jonin, un logro que pocos podían igualar.
¿Te has perdido niña? Preguntó Naruto mirandola con curiosidad. Quería asegurarse de que no se trataba de un malentendido, así que no estaba de más preguntar.
"No", respondió la niña de cabello azul, mientras observaba de manera inexpresiva al niño que la mujer mayor sostenía en sus brazos. La respuesta era breve, pero la expresión de la niña dejaba claro que la pregunta le había disgustado.
¿Eres tú la tutora que solicitamos? Preguntó Zenith, aún recuperándose de la conmoción al ver que, en lugar de un adulto, se encontraba frente a una niña.
Aunque, por la expresión en los rostros de Zenith y Paul al mirar a la niña, la conmoción podría deberse a otra razón. Eso pensó el chico, ya que no tenía la capacidad de leer la mente para saber qué estaban pensando sus padres al verla. Por lo tanto, optó por la suposición más lógica.
"Sí, soy yo". La maga respondió tratando de mantener la calma, aunque la ligera contracción de su rostro revelaba que empezaba a perder la compostura ante la duda de que ella fuera la tutora.
"Pero tú eres..." Paul se detuvo un momento, buscando con cuidado las palabras que pudieran expresar su pensamiento sin sonar descortés.
¡Eres una niña! Lamentablemente, su hijo no compartía la misma consideración y terminó señalando ese pequeño detalle con una leve sonrisa que escondió rápidamente. Por la expresión corporal que mostraba la chica, no tardó en darse cuenta de que la maga tenía un complejo sobre su aspecto, por lo que podría divertirse molestándola un poco con eso.
¡Mira quién habla! Te haré saber que, a pesar de mi apariencia, soy mayor que tus padres. Roxy dijo con una ceja crispada y una expresión cada vez más irritada.
¿Entonces eres una abuela? Hmm, al menos yo seguiré creciendo, mientras que tú, por lo que dijiste, asumo que seguirás permaneciendo… El niño miró la figura de la chica durante unos segundos. ¡Pequeña...! El rubio terminó, con una sonrisa que crecía cada vez más al ver cómo la maga perdía la compostura.
¡Urg...! ¡De acuerdo con los estándares de mi raza, sigo siendo muy joven! Ella dijo, contrarrestando efusivamente y perdiendo completamente la compostura que se había esforzado en mantener.
¡Jeje... es una loli abuela! Sin ningún tipo de consideración, el niño continuó burlándose mientras se reía de la maga, avivando aún más la llama de su ridiculización. Esto hizo que Roxy bajara la cabeza y apretara su báculo, comenzando a temblar visiblemente.
"Cariño, creo que deberías... Comenzó a decir Zenith trató de silenciar las burlas de su hijo al ver la reacción de Roxy, que parecía a punto de estallar."
¡¿Saben qué?! Roxy levantó la cabeza y, con una mirada decidida, exclamó: "¡Renuncio! ¡Consigan a otro!" Sus ojos se llenaron de lágrimas mientras lanzaba una mirada desdeñosa hacia la familia. Sin decir una palabra más, tomó su maleta y, con un giro abrupto, se dio la vuelta para marcharse.
"Ups... Creo que me he pasado con ella, no esperaba que fuera tan sensible. Definitivamente, no podía molestarla como lo hacía con Iruka". El chico pensó, sudando por la reacción de la maga.
¡No, no, espera! Los padres del niño se apresuraron a disculparse en un intento desesperado por detenerla al ver cómo la maga se alejaba. No podían permitir que se marchara; encontrar un tutor era extremadamente difícil, y aún más en su situación, ya que se encontraban en un remoto campo en las fronteras del reino de Fittoa. Habían tenido una suerte inesperada al conseguir que alguien aceptara de inmediato la solicitud cuando la hicieron. Ahora, no estaban seguros de tener la misma fortuna para encontrar un nuevo tutor. Podrían enfrentar una larga espera que podría durar días, semanas, meses, o incluso, en el peor de los casos, más de un año antes de encontrar un reemplazo adecuado.
Luego de unas disculpas.
¿Y dónde está mi alumno? Pregunta roxy, ya habiendo recuperado su compostura. Tuvo que tragarse su orgullo y aceptar las disculpas, ya que realmente necesitaba el trabajo. Tampoco tenía adónde ir por el momento y, dado que el empleo incluía alojamiento, sus opciones eran limitadas. Además, como compensación, le ofrecieron un aumento de casi el 20 % sobre el salario acordado. Al menos obtuvo algo positivo de toda esa humillación, así que no podía permitirse rechazar la oferta.
"Oh, ese sería mi Tornadito." Contestó Zenith con una sonrisa tímida al mirar a Roxy, como si nuevamente se estuviera disculpando con ella por lo sucedido, y bajó al rubio mientras le daba un empujoncito para que diera un paso al frente.
"Está agradable el clima aquí abajo, ¿no? Comento el rubio, observando a la maga, quien empezó a tener un tic en el ojo al escucharlo."
"Hijo de... Cálmate, Roxy, recuerda que necesitas el trabajo", se dijo a sí misma la maga para no perder la compostura nuevamente. Después, ella dirigió una mirada inquisitiva hacia el niño por unos segundos, como si buscara algo especial en él.
¿Es en serio? ¿Ese enano se supone que es a quien le debo enseñar? Pero si es un niño, incluso parece que todavía no se ha despegado de las tetas de su mamá. Roxy murmuró con el ceño fruncido, mostrándose decepcionada, ignorando el "¡Oye, te escuché!" de indignación del chico.
¿Dijiste algo? Preguntó Paul al no registrar bien lo que ella había dicho.
"No... Es solo que esperaba a alguien mayor", dijo Roxy, frunciendo el ceño mientras observaba al niño. Él la saludó con un gesto despreocupado y una sonrisa descarada que evocó en ella el recuerdo de las burlas anteriores que le había hecho. "No quiero sonar grosera, pero no creo que su hijo pueda comprender los principios de la magia; es muy joven para eso".
"No te preocupes por eso. A pesar de su corta edad, mi Tornadito es realmente brillante. Estoy segura de que podrá seguir el ritmo de tu enseñanza sin ningún tipo de inconveniente. Dijo Zenith, sus palabras llenas de seguridad y orgullo maternal."
"Oh, eso suele pasar; es típico de algunos padres que, al notar que su hijo crece un poco más rápido de lo habitual, empiecen a creer que será capaz de conquistar el mundo." Roxy murmuró antes de suspirar en resignación.
"Haré lo mejor que pueda", afirmó en voz alta, tratando de mostrarse optimista. Luego, en un susurro casi imperceptible, añadió: "Pero no hago milagros." Estas últimas palabras las dijo para sí misma, con un tono que reflejaba su escepticismo y la sensación de que intentar enseñarle a un niño podría resultar una pérdida de tiempo.
"¿Todavía puedo escucharte, ¿sabes?" dijo el chico, pero Roxy lo ignoró de nuevo, haciendo que él dejara escapar un resoplido. Al parecer, si no hacía algo, su relación de alumno y maestra sería complicada.
Salto de linea."¿Con qué Naruto, eh...?" Por lo que veo, tus padres eligieron una palabra muy ambigua para darte un nombre. Dijo Roxy, mirando al niño rubio parado enfrente de ella con cierta resiliencia antes de suspirar.Bueno, es lo que dicen. Pero si tú quieres, no me importa si me llamas Tornado o Naru. Ya me acostumbré a que me llamen con esos apodos. Dijo Naruto, encogiéndose de hombros y observando a la maga.Roxy lo observó con interés, notando la tranquilidad con la que Naruto aceptaba las variaciones en su nombre. ¿Pero por qué no incluyó el apodo que usó su madre? Roxy se cuestionó en sus pensamientos.¡Te llamaré Tornadito...! declaró Roxy, esperando una reacción del chico. No supo por qué, pero tuvo la sensación de que sería algo que fastidiaría al chico desde el momento en que mencionó los apodos y no incluyó el que su madre usaba para referirse a él.¡Oye, solo mi mamá puede llamarme de esa forma! Dijo el rubio en desaprobación, antes de parpadear al darse cuenta de lo que había dicho. Ay, no, yo y mi bocota. Se reprendió el chico a sí mismo, empezando a sudar por la vergüenza que sentía.¡Oh, justo le di al clavo! Ahora es mi turno de devolverle la humillación, pensó Roxy, ocultando una sonrisa oscura debajo de la sombra que proyectaba su sombrero de mago.Parece que tenemos a un niñito de mami aquí, declaró Roxy, observando la mueca que hacía el niño mientras intentaba mantener oculta su sonrisa.Bueno, me lo merezco, pensó el chico con resignación. Debió haber tenido más cuidado y no haber revelado que ese apodo era sagrado para él. Aunque ya no tuviera la conciencia de un niño, en el fondo seguía siendo uno. En su vida anterior, nunca tuvo una madre, así que cuando renació y conoció a Zenith, la parte infantil de él que siempre había deseado tener una madre desarrolló un profundo apego hacia ella. Todo lo relacionado con Zenith, por más pequeño que fuera, se convirtió en algo sagrado para él."Era lamentable; no le gustaba que nadie más aparte de Zenith lo llamara así, pero tendría que aceptarlo. No podía esperar consideración cuando él mismo no la tuvo en su momento. Tal vez incomodarla con un ciempiés la haga reconsiderar si fue una buena idea molestarlo. No, si quería avanzar necesitaba la ayuda de Roxy, así que por el momento lo mejor era hacer las pases con ella, no podía perder el tiempo jugando al bromista vengativo. Suspirando el chico hablo. "Roxy-Sensei". "Solo Roxy o Roxy-san," corrigió la maga con un leve tono de incomodidad al ser llamada 'maestra'.El niño inclinó la cabeza en señal de asentimiento. "De acuerdo, lo haré, siempre y cuando no me llames por el apodo que usa mi madre," sugirió con una sonrisa de "ya te tengo".Roxy frunció el ceño y respondió de inmediato con un "No.""Entonces, seguiré llamándote 'maestra'. Me parece una forma sincera de mostrarte respeto. Se supone que me vas a enseñar, así que creo que es lo más apropiado," replicó el chico con firmeza.La maga suspiró, claramente frustrada. "¿No crees que es un poco tarde para intentar mostrarme respeto?" preguntó con un toque de resignación en su voz."Bueno, pensé que podríamos hacer las paces. Si vamos a ser alumno y maestra, deberíamos llevarnos bien," dijo el chico, esperando la respuesta de la maga."Bien, creo que podríamos intentarlo de nuevo," dijo ella, suspirando, solo queria terminar con esto. Además, solo así su relación podría ser fructífera."Gracias," dijo el chico con alivio, mientras observaba a su maestra con una expresión ahora más suave, aunque todavía reflejaba un toque de resignación.
"¿Qué me vas a enseñar primero?" preguntó el rubio, con una mezcla de emoción y expectación en la voz. "¿Quizás una técnica secreta para volar usando una escoba? ¿O un hechizo explosivo de gran alcance? ¿O tal vez podrías enseñarme cómo arrancar montañas del suelo y lanzarlas como si fueran meteoritos contra mis enemigos? ¡Sería genial! Después de todo, uno nunca sabe cuándo necesitará bombardear una fortaleza con una roca gigante."
Vaya, qué imaginación tiene este niño, pensó Roxy, mientras sudaba al escuchar sus sugerencias.
Primero, vamos a evaluar tus capacidades, dijo, tomando el manual de guía mágica, abriéndola para comenzar con la lección.
Haré una demostración y luego intenta replicarlo. Ella extendió una mano hacia el frente mientras comenzaba a recitar el cántico: "Permite que las aguas bastas y benditas..." Con cada palabra que pronunciaba, el agua comenzó a materializarse, formando una esfera perfecta del tamaño de un balón frente a su mano extendida. ¡Orbe de agua! exclamó Roxy, y el orbe salió disparado con una velocidad sorprendente, impactando contra uno de los árboles en el patio de su casa. El tronco se partió limpiamente como si fuera un simple palillo de dientes, y el árbol cayó hacia atrás con un estruendoso crujido, derrumbándose sobre las rejas del jardín.El chico observó con atención. Comparado con los ataques que él solía realizar, este parecía más rápido y de mayor tamaño. Aunque no podía determinar si le costó menos energía y esfuerzo que a él, ya que no poseía habilidades sensoriales, se dio cuenta de que debía mejorar sus propias capacidades en ese aspecto para potenciar sus habilidades en combate.¿Y bien, qué te pareció? Preguntó Roxy, dirigiendo una mirada inquisitiva hacia el chico.Creo que mi mamá estará bastante molesta cuando vea uno de sus árboles roto. Ella ha cuidado mucho de ellos desde que los plantó en el patio. De hecho, una vez mi papá cortó accidentalmente una de las ramas de uno de esos árboles mientras entrenaba, y el regaño que recibió fue mucho más severo que el que le dio cuando accidentalmente me corté con una de sus espadas que había dejado a mi alcance cuando era más joven.¿Ah, en serio...? Dijo Roxy, visiblemente nerviosa al ver la afirmación del chico. La maga se apresuró a acercarse al árbol roto, y con un esfuerzo evidente, logró levantarlo nuevamente. Sosteniéndolo en su lugar, comenzó a recitar el cántico del hechizo de sanación, intentando reparar el daño causado y restaurar el árbol a su estado original.Oooh, pensó el rubio, observando cómo las partes del árbol se unían nuevamente, como si nunca hubiera sido roto en primer lugar. Era evidente que el hechizo de sanación también funcionaba en las plantas.¡Fuaa...! Roxy dejó escapar un suspiro de cansancio por el esfuerzo que había tenido que realizar.¿Roxy-san, hasta qué nivel eres capaz de usar hechizos de sanación? Preguntó Naruto, con curiosidad genuina. No entendía del todo cómo funcionaban los niveles de sanación en esos hechizos. Lo más lógico era asumir que cuanto mayor fuera el nivel de habilidad de una persona, más graves y complejas podrían ser las heridas que sanara, o incluso la capacidad de sanar otros tipos de seres, como las plantas.¿Eh? Bueno, hasta el nivel intermedio, respondió Roxy con una actitud despectiva. Vaya, eres increíble. Alabo el rubio, admirando las habilidades de la maga. Espero que me enseñe los hechizos de sanación que conoce, pensó Naruto para sí mismo. Su conocimiento sobre ninjutsu médico era prácticamente nulo, por lo que no podía usarlo como referencia. Ahora que ya no contaba con la regeneración que tenía antes, sería extremadamente útil para él poder tratar sus propias heridas en esta ocasión. Ojalá pueda replicar mis clones de sombra; de lo contrario, me llevará una eternidad lograr todo lo que me estoy proponiendo. Sudó ante la idea. Sabía que poseía un gran talento natural, pero incluso los más dotados solían enfrentar dificultades cuando intentaban abarcar más de lo que podían manejar."No es la gran cosa; cualquiera puede hacerlo con la dedicación y el entrenamiento adecuados", dijo Roxy con un tono indiferente. Sin embargo, la forma en que las comisuras de sus labios se suavizaron y su nariz se arrugó, dando una sonrisa sutil, indicaba que se sentía orgullosa de sí misma. Estaba claro que disfrutaba y valoraba los elogios recibidos. No podía culparla; él mismo había deseado el reconocimiento de la gente en su vida pasada. La satisfacción de ver que alguien más reconociera y validara tus logros debía ser asombrosa.Bien, ahora es tu turno, dijo Roxy, señalando para que él realizara el hechizo y así poder evaluarlo.
Bueno, respondió el rubio mientras extendía una mano al frente. Permite que las aguas bastas y... Ay, ¿cómo era? Pensó Naruto, tratando de recordar el cántico completo. ¡Qué más da! ¡Orbe de agua!Exclamó, formando el orbe de agua con un movimiento de su mano, lanzó el orbe contra el tronco del árbol, que se partió con un crujido similar al de la demostración de Roxy.
¿Eh? Roxy parpadeó, sorprendida al verlo. Acabas de abreviar el cántico para lanzar el hechizo. ¿Sueles hacer eso cada vez que usas magia? Preguntó. Su voz reflejaba asombro.
Hmm, en realidad soy capaz de hacerlo sin la necesidad de recitar el cántico, al menos con ese hechizo en particular, respondió el chico, extendiendo la mano para enfatizar más su declaración. Lanzó otro orbe contra el árbol roto, sin molestarse en ocultar sus habilidades; lo más seguro es que ella lo descubriría en algún momento, y si estaba en lo correcto, ella, al ser una maga experimentada, podía hacer lo mismo. Así que asumió que solo estaba sorprendida porque logró hacerlo siendo todavía muy joven.
¡Puedes hacer hechizos sin la necesidad de conjurar el cántico! Los ojos de Roxy se ensancharon con un asombro mayor, incrédula ante esa información.
¿Eh?... ¿No es común que un mago haga eso? Cuestionó el chico, observando cómo la sorpresa de la maga no hacía más que aumentar. Eres una maga experimentada; ¿no puedes hacerlo también tú? ¿No puedes abreviarlas o realizarlas sin necesidad de conjurar? Dime al menos que conoces a otros que hayan logrado lo mismo.
No consideraba que hubiera sido mala idea contarle sobre sus habilidades; ya le había ocultado a sus padres sus capacidades porque no quería arriesgarse a que le prohibieran seguir practicando magia. No había pensado en la posibilidad de que ellos se sentirían orgullosos de sus capacidades y lo ayudarían a mejorar. De nuevo, no podrían culparlo por ello; en su anterior vida no tuvo padres, así que se le dificultaba saber cómo actuarían en un caso similar al suyo. Además, pensaba que dependía del tipo de persona; no podría asegurar que todos actuarían como lo hicieron sus padres actuales. Se puede decir que tuvo suerte, pero con su maestra era diferente; ella estaba para ayudarlo a mejorar, así que debía saber de sus capacidades.
"Yo no soy capaz de abreviarlas todavía, y menos de hacerlo sin conjurar. Tampoco conozco... ah, bueno, ahora sí conozco a una persona." La peli azul se corrigió de forma vacilante al recordar, lo de hace rato.
Esto lo confirma. Si bien en el manual no se decía que se podían hacer hechizos sin conjurar, tal vez tenía razón al suponer que los magos experimentados podrían abreviar los hechizos de manera similar a como un shinobi experimentado puede reducir los sellos manuales. Aunque probablemente solo unos pocos hayan logrado dominar esta habilidad, tal como ocurre en su continente, donde solo los más talentosos podían hacerlo. El joven reflexionó sobre esto. Con lo dicho por Roxy, la idea no estaba tan fuera de lugar, especialmente con la información del libro de guía mágica, que mencionaba a un mago que ya lo había hecho antes, llevando a la popularización de hechizos de menor duración. Además, él descubrió por casualidad que también se podía realizar sin el cántico, pero estaba convencido de que, si no lo hubiera hecho de esa manera, eventualmente habría llegado a la misma conclusión gracias a su experiencia pasada, tomando como referencia al mago que lo hizo.
Ahora que lo pensaba, ese mago, ¿no consideró la posibilidad de que era posible realizar los hechizos sin el cántico? ¿Y qué pasa con las demás personas a quienes les enseñó? ¿No pensaron en esa posibilidad, no lo descubrieron siquiera por accidente? Y por lo que entendió, eso ocurrió hace mucho; en la actualidad, los magos deberían estar lanzando hechizos abreviados o en silencio, o al menos no deberían estar tan impresionados. Parecía muy sencillo para él; le resultaba inaudito que otros no lo pudieran lograr. ¿Acaso los que lo lograron no compartieron la información debidamente? Tal vez se les imposibilitó hacerlo. Se encontraban en un país o continente que no tenía tantos recursos; los libros parecían hechos a mano y, como no podían producirlos en masa, eran difíciles de costear. La gente de bajos recursos no podía conseguirlos; tal vez eso explicaba por qué era tan difícil siquiera abreviar los encantamientos. La mente del chico empezó a divagar, lo que le provocó rápidamente un dolor de cabeza.
¿Por qué creíste que otros podrían hacer lo mismo? La pregunta de Roxy volvió a captar su atención, enfocándola en ella una vez más.
El rubio la observó con una expresión neutral. Roxy-san, si un niño es capaz de hacerlo, ¿acaso no cree que un adulto también podría lograrlo? Por eso asumí que sería posible para usted, al menos con algunos hechizos de su elección.
Roxy reflexionó sobre sus palabras, reconociendo la lógica en su argumento. Tienes razón en ese aspecto, pero lo que acabas de hacer es realmente asombroso. Nunca he conocido a alguien que pueda ejecutar hechizos en completo silencio. Aunque he oído hablar de personas que han logrado acortarlos, son bastante escasas. Se necesita mucha práctica o, en algunos casos, haber nacido con un talento excepcional.
Se inclinó un poco hacia él, su interés palpable. ¿Acaso no te sientes cansado después de hacerlo? Observó con asombro cómo el chico no parecía mostrar señales de agotamiento ni jadeaba. Su energía parecía inagotable, y eso la fascinaba aún más.
Ni un poco, he practicado mucho con ese hechizo y ya no me provoca ningún cansancio hacerlo. Incluso puedo hacer esto. El chico extendió la mano hacia adelante, concentrando su energía, y formó otro orbe. Esta vez, el orbe era más pequeño que el anterior, pero su velocidad fue notable al ser lanzado contra otro árbol cercano. El impacto resonó al chocar con el tronco, que se abolló, pero el verdadero efecto se vio cuando una segunda esfera lo golpeó de nuevo, haciendo que el árbol cediera por completo.
¡Orbe de agua doble! Se había inspirado en las balas líquidas dobles del jefe sapo que había usado contra el Shukaku. Aunque la potencia de este hechizo no era tan devastadora como la de una esfera de agua normal, la idea de combinar dos orbes en rápida sucesión era una mejora ingeniosa. A pesar de que el tiempo limitado para lanzarlas reducía la fuerza de cada orbe, él estaba convencido de que, con suficiente práctica, podría perfeccionarlo aún más.
Esto es verdaderamente fascinante; aunque se trata de un hechizo de nivel principiante, no solo puede ejecutarlo sin necesidad de conjurar, sino que también es capaz de crear más de un orbe casi de inmediato. Pensó Roxy, mientras luchaba por ocultar su asombro, manteniendo la compostura firme que siempre solía mostrar. Sin embargo, en su interior, la admiración crecía, y se preguntaba hasta dónde podría llegar su talento.
¿Y qué piensas? La pregunta del chico la sacó de sus pensamientos y la devolvió a la realidad.
Eh, bueno, no está mal. Respondió Roxy, tratando de no parecer impresionada por las habilidades del chico. Podrías haberlo hecho mejor; no parece tan potente como el hechizo original. Pero, para no haber conjurado, lo hiciste muy bien. Lograste crear dos orbes en vez de uno solo, y lo hiciste en el mismo lapso de tiempo.
Sí, tienes razón. El chico frunció el ceño mientras hablaba. Solo he practicado unos minutos con la técnica desde que se me ocurrió, pero cuando logre perfeccionarla y dominarla, no serán solo dos orbes. En lugar de eso, será una ráfaga consecutiva que no permitirá a mis oponentes defenderse. Además, planeo darle una forma aún más letal, como cuchillos o, mejor aún, "gotas de agua". Estas últimas son mucho más difíciles de predecir debido a su tamaño. Imagina tener que defenderte de algo así. El chico sonrió, orgulloso de lo que él consideraba una idea brillante.
Solo lo has ensayado unas cuantas veces. Y lo haces como si no te costara esfuerzo. Al menos dime que ahora ya estás al límite por el esfuerzo, dijo Roxy, pero el chico no hizo más que negar con la cabeza.
Ay, que este chico no conoce límites a pesar de su corta edad. Además, tiene unas ideas aterradoras, pensó Roxy, mientras su asombro no hacía más que crecer.
Aunque no lo creas, mis reservas son muy grandes; es más, incluso todavía tengo energía más que suficiente para hacer un hechizo de nivel intermedio sin ningún problema.
Roxy casi se atragantó con su saliva al escuchar lo que dijo. Acabas de decir que incluso ya eres capaz de hacer hechizos de nivel intermedio. Roxy cada vez estaba más estupefacta.
¡Claro...! ¿Quién crees que fue el responsable de destrozar la pared de la casa? El chico señaló hacia la casa, donde se podía apreciar una parte del daño ocasionado a la estructura. Lo hice con una técnica que creé; solo ha pasado un día, así que todavía mis padres no han tenido tiempo de repararla.
¡Espera, ¿qué?! La incredulidad inicial de Roxy se convirtió rápidamente en conmoción. Acabas de decir que creaste una técnica por tu cuenta. A ese paso, el chico ya pensaba que le causaría un ataque al corazón si continuaba.
No puedo creer que hayas... Las palabras de Roxy fueron interrumpidas cuando el niño extendió la mano y creó una esfera dorada que giraba a gran velocidad, generando ráfagas de aire a su alrededor.
¿Eso es concentración de maná? Roxy se quedó con la boca abierta por unos segundos; acababa de presenciar lo que posiblemente era una nueva técnica. Miró con fascinación la esfera dorada. ¿Cómo es posible que puedas hacerlo? Extendió la mano queriendo tocarla, pero el chico la detuvo, retirándola de su alcance.
No es buena idea que lo toques, no al menos que quieras perder varios de tus dedos en el proceso. El chico advirtió, provocando que la maga se sonrojara por la imprudencia que casi cometió. La esfera era hermosamente hipnotizante y, por unos segundos, se olvidó de la pared destrozada que le mostró el chico. Retiró la mano rápidamente, sin querer perderla.
No era raro que magos talentosos y experimentados desarrollaran sus propias técnicas o versiones personalizadas de hechizos, especialmente aquellos que habían sido utilizados durante mucho tiempo; lo realmente asombroso era que el creador de esto era un niño que no parecía tener más de tres años. Lo más aterrador fue que lo hizo con una facilidad y una naturalidad sorprendentes. Cada minuto que pasaba, el niño demostraba habilidades que desafiaban la lógica y confirmaban que Roxy estaba equivocada al dudar de sus capacidades. Su escepticismo inicial se desvanecía rápidamente frente al prodigio que tenía ante ella.
"Creo que sí valdrá la pena ser tu tutora", murmuró Roxy, una pequeña sonrisa genuina dibujándose en su rostro por primera vez.
De nuevo, sigo pudiendo escuchar lo que dices. El chico dijo, disipando la esfera y rodando los ojos por la aparente indiferencia de la maga.
¡Aaaah! Un grito repentino desgarró el aire a sus espaldas, haciendo que tanto el alumno como la maestra se giraran hacia la fuente del alboroto. Era Zenith, con el rostro pálido y los ojos desorbitados, quien había dejado caer una bandeja repleta de bebidas. Su mirada se posó en los árboles destrozados, y una expresión de horror se dibujó en su rostro; rápidamente se llevó las manos a la boca, como si intentara contener su tristeza.
¡Ella me dijo que lo hiciera! Sin dudarlo, el chico levantó la mano y señaló a la maga al ver que la expresión triste de su madre cambiaba a una de furia.
La maga dejó salir un "¡Ehh!" de sorpresa al escuchar que su estudiante la estaba haciendo responsable de todo.
Lo siento, Roxy-san, hoy por mí, mañana por usted. El chico murmuró, observando a la maga con pena, anticipando lo que le iba a suceder.
Zenith se acercó con pasos firmes y se paró enfrente de la maga. ¡Roxy-san, no usen mis árboles como si fueran dianas para practicar!
¡Oiga, pero el chico fue quien lo hizo! Respondió ella, tratando de defenderse con un tono nervioso.
¡Si Naru lo hizo, es porque tú se lo permitiste! La mujer volvió a amonestar a la pobre maga, que se encogió ante la dura mirada de la mujer.
Asegúrate de que no vuelva a suceder, exigió Zenith, apartando la mirada de la maga con molestia.
Sí, señora, no volverá a pasar, aseguró Roxy, temblando, sin tener la voluntad para levantar la mirada del suelo y poder mirar a la mujer.
"Después, Zenith se acercó a sus árboles rotos y los sanó, regresándolos a su estado anterior con su magia de sanación. Antes de marcharse, le dio una última mirada de advertencia a Roxy."
"Lo arruiné, de seguro me despedirán," dijo Roxy, dejando escapar un suspiro profundo mientras se sentaba en el suelo. Una aura depresiva parecía envolverla, y empezó a dibujar círculos en la tierra con su dedo, como si esos movimientos pudieran deshacer su error. Arriba, una pequeña nube de tormenta se formaba lentamente sobre su cabeza, reflejando su desánimo.
Qué dramática, pensó el niño. Parecía que su maestra no sabía manejar los regaños. Con un impulso de compasión, se acercó a ella. Con cuidado, le dio palmaditas en la espalda, tratando de transmitirle un poco de consuelo. "No te preocupes, Roxy. Todos cometemos errores," le dijo, su voz suave y alentadora. "Se esforzaron mucho para que te quedaras. Dudo mucho que te despidan. Además, estoy seguro de que lo estabas haciendo muy bien como maestra", dijo el chico, tratando de mejorarle el ánimo.
"Ni siquiera he sido capaz de enseñarte nada todavía; soy un fracaso como maestra. Tampoco es como si alguien con tu talento necesitara la ayuda de una maga fracasada como yo," dijo Roxy, que parecía hundirse más en su depresión.
El chico puso una cara inexpresiva. Ay, si tan solo supieras el tipo de maestros que me ha tocado tener, pensó. No ha pasado ni un día con Roxy, pero ya podía decir que ella parecía más comprometida con su labor como maestra que Kakashi y Jiraiya juntos. Kakashi siempre parecía estar distraído o, si no, le faltaba tiempo, y Jiraiya estaba más interesado en espiar mujeres. Con tan solo decir que lo mejor que aprendió de esos dos fue el "Rasengan" y el "mil años de muerte", ya estaba diciendo todo.
El chico suspiró al recordar. "Vamos, te lo estoy diciendo en serio. No seas tan dura contigo misma. Si no haces el intento, nunca lo sabremos. Además, aunque haya tenido un poco de suerte, eso no significa que pueda seguir adelante sin tu ayuda. Hay muchas cosas que no podré aprender por mí mismo", afirmó con seguridad, tratando de dar a entender que él también tenía sus propios límites.
Con un gesto amable, el chico extendió la mano hacia la maga; su expresión reflejaba un apoyo genuino, iluminada por un aura resplandeciente que parecía eclipsar incluso la luz del sol. El chico le sonrió con calidez. "Déjame ayudarte a levantarte. Sé que juntos podemos hacerlo", dijo, con la esperanza de que sus palabras aliviaran las dudas que ella tenía.
"Tienes razón", respondió la maga, sintiendo cómo un rubor comenzaba a teñir su rostro al fijarse en él. Con cierta vacilación, tomó su mano para ponerse en pie. "Sigamos donde lo dejamos", propuso Roxy, su voz más animada ahora, como si la confianza que él le ofrecía comenzara a contagiarla.
"Hmm, ella parecía fácil de convencer; eso resultaba beneficioso para mí. Así, podría mantenerla satisfecha con tan solo un par de palabras precisas y alentadoras, que serían como una caricia para su ánimo. De este modo, siempre estaría en su lado favorable. El chico volvió a sumergirse en sus pensamientos mientras sus ojos recorrían a Roxy, observándola con una nueva mirada, llena de certezas renovadas. Con el vínculo entre ellos más fuerte que nunca, y el apoyo de ella a su lado, sentía que, a partir de ese momento, las cosas solo podían mejorar."
Fin del capítulo.
La verdad, me salió como el culo. El capítulo iba a ser más largo, pero me frustré mientras lo escribía y terminó quedando así. Sé que parece que no estoy avanzando hacia ningún lado, pero la idea de este capítulo era más bien presentar a Roxy. Me esforcé por darle un toque diferente, con reacciones y diálogos que se mantuvieran dentro del contexto original. Básicamente, el protagonista consigue una tutora, aunque casi lo arruina todo. Obviamente, hubo consecuencias por eso. Estuve a punto de reemplazar a Roxy por el general del rey demonio que le enseñó el hechizo de explosión a Megumin en Konosuba, ya saben, más trama, pero también sé que mucha gente quiere a Roxy. Al final, ella iba a terminar enseñándole a Sylphiette, como en la línea temporal donde no existe Rudeus. Pero decidí descartar esa idea, principalmente porque me daba pereza meter personajes de otras franquicias, además de que el fanfic es uno de los primeros crossovers que se están escribiendo sobre estas dos franquicias.
"Por cierto, no afirmo que Roxy y las demás serán parejas del prota; dependerá de los comentarios y de si me gusta el desarrollo que le estoy dando a las relaciones (posiblemente la cague a lo grande). Puede que incluso agregue a más personajes, o tal vez solo elija a uno. Los dejaré elegir, porque yo probablemente elegiría a Sylphiette y enojaría a muchos. ¿Por qué la elección de ella? Ni yo sé, así que comenten si quieren un harem o su waifu preferida."
"También aclaro que el protagonista no se mostrará tan desesperado por estar con ellas, al menos no hasta que sea un adulto y despierte las hormonas del amor. Así que, probablemente, en muchas escenas no se dará cuenta del ambiente romántico o simplemente no le dará mucha importancia. Aclarado esto, espero que lo hayan disfrutado. Me despido. ¡Adiós...!"
