Nota de la traductora: tienes toda la razón phoenix1993 espero que disfrutes estos capítulos. Un abrazo!

Minerva estaba sentada a su lado en la sala de personal mientras bebían su café de la mañana. Todavía no tenía suerte con sus Gryffindors, en lo que respecta a Hermione. El hecho de que las familias de Slytherin estuvieran gastando tanto dinero y tiempo en ella, también era un punto de conflicto que estaba respaldando a los leones.

"Longbottom quiere verla", le dijo. "Pero creo que tiene demasiado miedo. Weasley, McLaggen y Finnegan están siendo muy vocales contra ella, y son simplemente tan ruidosos y enfáticos que muchos de los niños más jóvenes a los que creo que les gustaría verla, no se atreven a ir en contra de sus deseos"

"Longbottom no un niño joven, ya es un hombre", señaló Severus.

"Pero con el corazón de un Hufflepuff" Pomona añadió. "Siempre he dicho que el chico debería haber sido uno de los míos, sin ofender Minerva".

"No me ofendo Pomona, estoy de acuerdo contigo, a veces me pregunto qué estaba pensando el sombrero".

"No estoy tan seguro" Flitwick intervino. "Siempre había dicho que Hermione debería haber sido de las mías, ella habría sido muy adecuada para Ravenclaw, y sin embargo, por mucho que ame mi casa, no hay uno solo de mis alumnos que podría decir que hubiera luchado como ella. Ese es el corazón de una leona, el sombrero lo vio en ella".

Hubo expresiones de acuerdo murmuradas ante eso, Severus hizo una mueca mientras bebía su café negro.

"Ese es tu segundo café esta mañana", señaló Hooch, y Severus simplemente gruñó.

Ella levantó una ceja. "¿Hoy es el día entonces?" Y él solo inclinó su cabeza en respuesta, demasiado atrapado en su propia mente para decir algo más.

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Estaba de pie junto a su cama, solo con su levita. Había empezado a quitarse la túnica exterior; era incómoda si se sentaba con ella durante un buen rato. Aunque por primera vez se sintió un poco cohibido, no porque la hubiera sorprendido mirándolo y sonrojándose una o dos veces, sino en parte porque, cuando le ofrecieron a Minerva o a él para estar con ella ese día, lo había elegido a él.

Poppy le había preguntado quién quería que la acompañara mientras le quitaban la sonda de alimentación y la de intubación, y se sorprendió cuando lo eligió a él.

Iba a ser incómodo y desagradable. Más aún si no salía según lo previsto y tenían que reemplazar las sondas.

Ya le habían quitado el catéter y estaba bien sin él, y este era el siguiente paso en su recuperación.

Cuando Poppy le dijo que Hermione lo había elegido, él le preguntó por qué en su visita esa noche, pues no podía contener la curiosidad de por qué lo había elegido a él, en lugar de a la matriarca Gryffindor.

Hermione, a través de su cuaderno, simplemente le había dicho: «Confío en ti». Cuando eso lo dejó sin palabras, ella amplió su razonamiento.

«Me siento segura contigo y confío en ti. Confío en que seas tú mismo. No me malinterpretes, amo a Minerva, pero no quiero palabras vacías, ni que me mimen ni que, Merlín no lo permita, me tengan lástima como lo haría Minerva. Por favor, necesito que me mantengas en pie, que simplemente... seas tú, Severus».

Se quedó sin palabras. Entonces simplemente asintió, reprimiendo la emoción que ansiaba liberar. En algún momento desde que ella despertó, le permitió usar su nombre. Y ella se convirtió en Hermione para él. Era una muestra de respeto y amistad, y Hermione parecía mirarlo como si todas sus navidades hubieran llegado a la vez, cada vez que se refería a él por su nombre de pila, incluso si hasta ahora solo había sido en el papel.

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Temblaba un poco mientras Poppy se ponía los guantes. Buscó la mano de él. "Tranquilízate, Granger, tiemblas como un perro asustado", le espetó, aunque no le soltó la mano. Sus ojos se posaron en él, pero no era dolor lo que se leía, solo gratitud, y la observó mientras se armaba de valor.

La sonda de intubación fue la primera en salir, lo que la hizo toser y tener arcadas, con los ojos llorosos. "¿Todo bien, Granger?", preguntó, y ella negó con la cabeza mientras luchaba contra la tos, mientras el pánico se apoderaba de ella y la hacía jadear terriblemente. "Respira hondo. ¿Recuerdas cómo se respira, Granger?". Lo miró de reojo, y no supo si la ferocidad de su mirada aumentaba o atenuaba las lágrimas de dolor en sus ojos.

"Respiraciones profundas y rítmicas", la animó, frotándole la espalda con movimientos circulares. "Inhala y cuenta hasta tres, luego exhala y cuenta hasta tres". Se armó de valor, asintió y siguió sus instrucciones. En pocos minutos, respiraba con normalidad.

"Bien", dijo Poppy con suavidad. "Dale media hora, y si aún estás bien, probaremos algo sencillo de comer, ¿de acuerdo?". Hermione asintió.

"Gracias, Poppy", dijo Severus mientras la medibruja se marchaba.

Una vez que se fue, Severus se giró hacia la chica en la cama. Su respiración seguía siendo irregular, pero había recuperado el hábito de controlarla, y ya no era forzada como antes.

"Disculpa si fui duro contigo, solo quería distraerte del procedimiento".

Ella tomó un pequeño sorbo del agua que le tendió. "E-está bien. G-gracias por a-ayudarme". Sus palabras eran temblorosas, y había una ligera aspereza que indicaba que aún estaba sanando las heridas de la garganta.

Sonriendo suavemente, le acercó un pañuelo a la cara, donde sus manos temblorosas habían derramado un poco de agua. "Me alegra oír tu voz, Hermione".

"G-gracias, S-S-Severus". Todavía le costaba articular las palabras y frunció el ceño con frustración mientras su mano se cerraba con fuerza en la ropa de cama.

"Nada de eso", dijo él, tomándole la mano y reteniéndola entre las suyas al sentarse. "Ya vendrá con el tiempo, no te fuerces, todavía tenemos tu bloc de notas".

Ella asintió y, con una mano suave en el hombro, la instó a volver a recostarse sobre la cama.

"Descansa. Tus músculos del pecho y el diafragma no están acostumbrados a trabajar solos después de tantas semanas de vacaciones, no te esfuerces demasiado".

Hermione accedió de buena gana a sus deseos y se relajó de nuevo en la cama. Tomó un libro y comenzó a leerle, animándola a concentrarse en su respiración.

Demasiado pronto, Poppy regresó para quitarse la sonda nasal. Hermione, con los ojos muy abiertos, le agarró la mano, que él le ofreció de buena gana, antes de cerrar los ojos de golpe mientras la medibruja le explicaba los pasos a seguir antes de proceder a quitar la sonda nasogástrica lo que la hizo tener tener arcadas y sollozar.

"Lo sé, querida, es horrible, ¿verdad? ¡mi pobre niña!", susurró la matrona con buen humor.

Bueno, si las miradas mataran, Poppy ya estaría enterrada mientras Severus reprimía una risita ante la mirada de reojo que Hermione le lanzaba a la matrona, entre lágrimas, por su lenguaje infantil.

Por suerte, Poppy captó la idea y se escabulló rápidamente, dejando un tazón con una sustancia parecida a una papilla en la mesita de noche.

Hermione, ya con todas sus fuerzas agotadas, estaba recostada en la cama, ahora en posición reclinada. Todavía temblaba por la horrible sensación de la sonda al ser retirada, mientras se limpiaba la cara y la nariz mojadas con mano temblorosa. Severus agarró el tazón de avena, disimulando rápidamente su mueca de disgusto.

"Bueno, a menos que ya extrañes tu antiguo accesorio, es hora de comer, Granger, se ve delicioso."

"Puedes bajarle tres rayitas." Ella lo fulminó con la mirada y él rió entre dientes.

"Mis disculpas. Pero sinceramente, a menos que quieras volver a familiarizarte rápidamente con esa sonda de alimentación, necesitas ingerir con éxito algo de esta... sustancia... por muy apetitosa que parezca."

Ella todavía se secaba las lágrimas, o eso pensó él cuando notó que sus manos aún se posaban en el lado marcado de su cara. Los puntos se habían quitado hacía poco, pero las terribles heridas de las garras habían dejado una cicatriz desfigurante en la mejilla y la mandíbula.

Un momento después, ella notó su mirada y apartó la mano temblorosa. "Debes pensar que soy muy vanidosa", dijo en voz baja, incapaz de sostener su mirada.

Su mano tomó su barbilla y la levantó para que lo mirara. "Para nada, pequeña leona, lo entiendo", dijo en voz baja, y luego señaló su brazo izquierdo. "Porque te aseguro que, de lo contrario, no llevaría túnicas de manga larga en verano".

Ella le apretó la mano e intentó alcanzar el tazón de avena, pero su mano la detuvo antes de que la suya temblorosa pudiera alcanzar la cuchara. "Permíteme", dijo con suavidad.

Y ella se sonrojó. "No tienes que...", pero él la interrumpió rápidamente.

"No es molestia, aunque te agradecería que te dieras prisa y aceptaras esta comida, pues cada segundo que te demores temo que esta cosa vaya a salirse de la cuchara e intente devorar mi alma". Dijo con una mueca ante la sustancia gelatinosa, Hermione rió entre dientes. Con ironía, añadió: "No me hagas recurrir a hacer ruidos de avión como los que tuve que hacer con Draco".

Ella rió entre dientes y aceptó un bocado de avena con una pequeña mueca. "¿Alimentaste a Draco cuando era un bebé?", preguntó con curiosidad.

"En realidad, ya iba en primer año, pero era terriblemente mimado". Ella volvió a reír ante la seriedad con que lo dijo y él sonrió, mientras seguían hablando libremente por primera vez.

Nota de la traductora: me imaginé a Severus alimentando a Draco en la mesa de Slytherin y me morí de risa XD Hoy les traigo doble capítulo. Vayan a leer el siguiente.