Hola buenos días, tardes o noches, según en que lo estén leyendo les traigo el primer capítulo de tres que subiré de forma seguida, en compensación por dejarlos tan abandonados tanto tiempo, espero que les guste mucho, puede haber faltas de ortografía, aunque lo analice de una aplicación que revisa la ortografía y gramática y según el análisis está bien. También estaré escribiendo mis otras historias que estaban detenidas.

Además, quiero agradecer a todos los lectores por votar y comentar por mis historias y me hace muy feliz que les gusten las historias que he escrito con mucho entusiasmo. También quiero darle la bienvenida a los nuevos lectores, que han votado. Gracias, muchas gracias a todos.

Sin más, les dejo que lean a gusto. Recuerden que esta historia y todos los personajes son de mi autoría. Salvo, Detective Conan y Magic Kaito son propiedad de Gōshō Aoyama.

Después del alboroto Toichi se agacha para levantar a Ran que estaba desmayada, sin embargo, Kaito lo aparta siendo el quién la levanta, la observa dormida, después su mirada se dirige a Shinichi y en cuanto lo ve un dolor y preocupación se muestran en su rostro, pues el rostro de Shinichi, refleja culpa, arrepentimiento y otro sentimiento que no logra descifrar, además de que está pálido, algo que no es bueno por su estado, inevitablemente sus ojos se dirigen al vientre de este, observando como sus manos están posadas en el vientre.

—Shinichi, la llevaré a la habitación de tus padres, no se despertadará hasta mañana, mientras tanto ve a descansar a la habi...

—No, voy a estar en la misma habitación hasta que despierte. No puedo estar tranquilo.

—Shinichi, no puedes estar cuidándola, mira tu estado, estas pálido y temblando, te lo suplico, espera hasta mañana, si quieres, yo la cuidaré toda la noche, hasta entonces, ve a descansar.

Shinichi levantó la mirada, pero en sus ojos no reflejaban nada y eso le dolió a kaito, pero debía esperar a que el detective resolviera su situación con Ran, tal y como él lo hizo con Aoko. Era algo que debía ser para poder avanzar en su relación, estaba a punto de hablar cuando el padre de Kaito habló.

—No quiero interrumpir su diálogo, pero acabo de terminar la llamada con tu madre Kaito, ella se encargó de llamar a la madre de shinichi.

Toichi se dirige a un desorientado Shinichi. —Detective, espera hasta mañana, el sedante que le administré es un poco fuerte y ella dormirá como un bebe.

—Es parecido al que tú utilizabas con su padre. Gira su cabeza a mirar a Kaito y con un gesto le dice que suba, además de decirle con la mirada que tienen una conversación pendiente.

El detective solo asiente, sin decir una palabra intenta subir la escalera, sin embargo, la voz de ambos hombres lo saca de su aturdimiento, recordándole que desde que su estómago creció su habitación ahora se encontraba en la parte de abajo cerca de la biblioteca, Kaito había condicionado una habitación que no tenía ningún uso, para que él durmiera cómodamente, este pensamiento también lo hizo reflexionar sobre muchas cosas de las que había vivido últimamente.

—Está bien, mañana hablaré con Ran, por favor. Díganle que me vea en la biblioteca.

Ambos hombres asintieron y Shinichi se retiró a su habitación. Kaito se gira empezando a subir con Ran en brazos, se detiene al escuchar la voz de su padre. Estaba feliz por saber que su padre estaba vivo, pero al mismo tiempo se sentía defraudado y engañado, todos estos años creyendo que había perdido a su padre. Dios sabe cuando sufrió, cuándo lloró todas las noches por la pérdida de su padre. Toichi no dijo nada, solo vio a su hijo subir las escaleras hasta que lo perdió de vista. Después de eso, una figura femenina se posó a su lado.

—Chikage ¿Crees que Kaito me perdone? La mirada que me dirigió me pareció fría.

—Cariño, dale tiempo, no es fácil asimilar que al hombre que tienen enfrente, aquel que fue su mentor y su padre, estuviera todo este tiempo vivo.

—Es por eso que he venido a explicarle, cuál fue la razón por la que no estuve con él, tú sabes que no lo abandoné a propósito.

—Entonces dime cuál fue la razón.

La voz que escucharon los hizo girar a ambos, vieron a Kaito parado ahí, sin ningún tipo de expresión, mirando a su madre y aquel que años atrás era su padre.

—Madre, todos estos años que te ibas de viaje a las Vegas, era porque sabías que mi padre estaba vivo.

—PORQUE DEMONIOS, NO ME LO DIJISTE, TÚ VEÍAS CÓMO LLORABA CADA NOCHE POR LA PERDIDA DE MI PADRE.

—Kaito baja la voz, asustarás a Shinichi, sabes que no debe tener sobresaltos.

—NO HABLES DE SHINICHI, vamos, vamos a hablar en la sala de estar. Si nos dirigimos a la biblioteca, él escuchará todo y no quiero eso.

Sin embargo, los gritos habían provocado que Shinichi saliera de su habitación.

—Kaito, será mejor que hablen en la biblioteca, ustedes tienen mucho que hablar.

Shinichi se acerca a Kaito, sosteniéndolo de las manos, se acerca a él diciéndole una palabra para tranquilizarlo. Kaito no evita rodearlo entre sus brazos.

—Shinichi, dime, abra espacio en tu corazón para mí y nuestro bebe, no me abandonarás, verdad.

—Sabes que, no me respondas todavía, tú también debes arreglar tus asuntos con Ran, no voy a presionarte y, sea cual sea tu decisión, la respetaré.

Shinichi no dijo nada, pero lo abrazó fuertemente y una resolución se instaló en su corazón.

—Primero, habla con tus padres, la biblioteca es lo suficientemente silenciosa y grande para que nadie pueda escuchar, mientras tanto yo iré a dormir.

—Estoy cansado y tu hijo está pateándome. Levantó una mano. —Si algo sucede, te avisaré, no te preocupes, ya llamé a Haibara, ella me estará monitoreando, solamente necesito calmarme. De acuerdo, ahora ve con tus padres.

En ese momento Haibara entra y ve a las cuatro figuras. No dice nada y se dirige a Shinichi.

—Muy bien, detective, es momento de revisarte, vamos a tu habitación.

—Y en cuanto a ti, mago de pacotilla, no tardes demasiado, que me prometiste cuidar de Shinichi.

Dicho esto, se fue abrazando al detective.

Los padres de Kaito, miraron asombrados a la niña que le hablaba a su hijo como si supiera todo de él.

—Kaito hijo que está... No terminó de hablar cuando Kaito interrumpió

—Primero hablemos de lo que nos concierne a los tres. Si tengo los ánimos, les contaré los detalles.

Dicho esto se dirigió a la biblioteca. Ambos padres lo veían impresionante, aunque algo oscuro. —Necesita una ventana para que entre la luz del sol y que le dé algo de luz.

Kaito se recargó en el escrito que se encontraba en ese espacio, mirando a sus padres, quienes observaban cada rincón.

—Y bien, estoy esperando su explicación, porque no viniste a buscarme todo este tiempo si estabas vivo.

—Chikage-San, porque no me dijiste nada y guardaste el secreto. Kaito se llevó la mano en su rostro, estaba confundido, estaba emocionado, su padre estaba vivo, pero también estaba desconcertado y decepcionado.

Su madre mostró una ligera muestra de dolor, todos estos años, hasta que su hijo entró a la preparatoria. Nunca fue una madre en sí, siempre estaba fuera en casa y la única vez que nos encontramos fue, pero la voz de su hijo la regresó de sus pensamientos.

—Aclárame algo en el enfrentamiento de hace tres años, en donde Kaito Corbeau y Kaito Kid pelearon para robar el Mindnight Crown. ¿Eras tú?

Toichi Kuraba, guardo silencio.

—No puedo creerlo, conocí a un sujeto que tenía la cara de mi padre, se atrevió a provocarme diciendo que lo consideraba su maestro.

—Y no conforme con eso, me dijo que no estaba lo suficiente maduro, ya que no pude controlar mis emociones.

—¡Ja,ja,ja! No pensé que mi padre fuera tan cruel, al usar el sufrimiento que tenía en ese momento por la muerte de mi padre.

—Aunque debo darte crédito gracias a esa enseñanza bastante ortodoxa, debo decir, trabajé duro para ocultar mis emociones.

—Pero dígame, señor Kaito Corbeau, fue divertido burlarse de mí.

—Kaito, hijo, escúchame, no fue nuestra intención mentirte. Chikage intentó acercarse, pero su hijo levantó su mano para que se detuviera.

—Madre, sabes lo que pensé cuando me enfrente a Corbeau, que fuiste tú la que me enseñó cómo debería ser un mago, en nombre de mi padre.

—Realmente me sentí feliz, muy feliz. Pero resultó que todo fue mentira. Está bien, les daré la oportunidad de explicarse del porqué me engañaron.

La tensión en la biblioteca era palpable. Chikage quien conocía a su hijo mejor que nadie, sabía que estaba molesto. Aquel niño que siempre procuraba llamar cuando estaba de viaje lo veía feliz y despreocupado. Sin embargo, todo fue una fachada, la máscara que la familia Kuroba había creado y construido para ocultar sus sentimientos, su adorado hijo lo estaba usando contra ellos, a pesar de escuchar las palabras en boca de su hijo y ver que su rostro y su voz no reflejaban nada, pero ella sabía que están cargadas de ira, decepción y melancolía.

Toichi agarró el hombro de Chikage, ella al sentir el toque volteó a verlo y este le hizo un gesto de negación que no insistiera más. El mago contó lo que sucedió en ese trágico día que marcó a la familia Kuroba.

—Después de que ustedes se fueran, mi asistente y yo estábamos preparando los últimos detalles para el espectáculo. Mientras revisaba, noté que uno de los trabajadores era nuevo.

—Así que pregunté a uno de los encargados, que quién era él, ya que era la primera vez que lo veía. Él me dijo que era el remplazo de uno de los trabajadores, ya que la noche anterior había hablado porque su madre había sido ingresada al hospital.

—Aunque la explicación que me dio fue convincente, algo me decía que debía interrogar al nuevo, entonces lo hice.

—Cuando llegue junto a él se mostró nervioso, pero lo atribuí que era porque estaba ahí sin previo aviso y no quería que nada saliera mal. Le empecé a hacer unas preguntas.

—Él amablemente me dijo que la noche anterior le habían ofrecido el trabajo, porque uno de los trabajadores tenía un asunto urgente y que debía presentarse al día siguiente temprano, que en el lugar le darían las instrucciones de lo que tendría que hacer.

—No noté nada raro, por lo que asentí y me fui del lugar. Todo parecía estar en orden, el momento del espectáculo estaba cerca.

—Era mi turno de dar el show, por lo que me dirigí al carrito e inmediatamente ordené que me colocaran las cadenas.

—Inmediatamente, el movimiento de lo que habíamos preparado empezó. Antes de llegar a una de las vueltas de la ruleta rusa, noté que algo estaba mal: las cadenas, que previamente había checado la noche anterior, no se quitaban.

—Al observarlas detenidamente, me di cuenta de que no eran las que yo había manipulado personalmente, las habían cambiado con unas parecidas. En ese momento supe que algo no estaba bien.

—Por primera vez un pánico se apoderó de mí, pero no porque yo estuviera en peligro, sino por tu madre y por ti, hijo mío. Habían dado conmigo con el ladrón fantasma.

—Cuando estaba a punto de llegar al punto de encuentro, logre sacar de mi bolsillo secreto unas pequeñas canicas que provocaban una pequeña explosión, las cuales llevaba en los guantes para cualquier imprevisto.

—Logre aflojar un poco las cadenas, pero el tiempo se me estaba agotando a lo lejos vi unos explosivos que estaban a unos metros del aro de fuego y cuando el carro estaba a punto de tocarlos, tuve que romperme el brazo para poder liberarme y saltar, sin embargo, no tuve el tiempo suficiente y la explosión me alcanzo.

—Piezas salieron volando que se me incrustaron en mi cuerpo y una de mis piernas estuvo afectada. Caí en un árbol para después caer en un lote baldío que estaba cerca del parque de atracciones.

—Perdí el conocimiento y cuando desperté estaba en el hospital. Hasta ahí es lo único que puedo recordar.

Kaito escuchaba atentamente, recordando ese día, desde donde estaba, solo vio una gran bola de humo y piezas cayendo al suelo. Su madre lo abrazó y salió corriendo con él a un lugar seguro. Después de eso el funeral de su padre sucedió y a partir de ahí todo se rompió, su madre y él no hablaban, la mujer que se soponía tenía que cuidarlo, permanecía encerrada en la habitación que hasta ese momento compartía con su padre llorando todo el día y él solo pudo llorar dos días, porque el hambre que sentía lo hacía buscar cualquier cosa que hubiera en la casa y tratar de sacar a su madre de ese dolor que a él también lo carcomía, pero ahora él era el hombre de la casa y tenía que cuidar a su mamá.

Paso el tiempo y se mudaron, fue ahí que conoció a los Nakamori, al principio su madre y él se mostraban herméticos y también un poco groseros, pero él que les abrió sus corazones fue Ginzo Nakamori, quien toco su puerta con un guiso que él y su hija traían, por supuesto él les iba a cerrar la puerta, pero lo que sucedió después rompió sus barreras, la pequeña Aoko Nakamori, lo abrazo y una esas palabras nunca las olvidara. —Sé que duele, se vale llorar, mama también se fue. Y esas simples palabras provocaron el mar de lágrimas que ya no pudo ocultar, de aquellos sentimientos que solo le estaban haciendo daño.

—Mi cabeza lo entiende, todo lo que padre tuvo que pasar, pero mi corazón está resentido, ya pasé por ese dolor siendo un niño.

—Entonces, madre, dime él, fue la razón por la que me dejaste estos años solo, no lo voy a negar, la libertad que me diste me gustó, pero también extrañaba esa calidez tuya.

—Si no fuera por Aoko y su padre hace mucho me hubiera torcido, explícame cómo te enteraste de papá.

Chikage inhala profundamente y empieza a explicar.

—En uno de mis tantos viajes a Estados Unidos, uno de mis antiguos amigos, tuvo un accidente y fui a visitarlo al hospital. Cuando terminé de visitarlo, volteé al jardín que se encontraba en el edificio y fue ahí donde lo vi.

—A alguien que era la viva imagen que tu padre, por lo que cuando me di cuenta estaba enfrente de él, sin embargo, no recordaba muchas cosas.

—Cuando me vio, dijo mi nombre y nos abrazamos, no obstante, no tenía recuerdo de que tuviéramos un hijo, por lo que decidí quedarme con él hasta que se recuperara.

—No fue hasta que vio en la televisión que el ladrón fantasma Kaito kid, apareció que de golpe todos sus recuerdos lo golpearon en un instante, fue en ese momento en que decidió tomar el próximo vuelo a Japón.

—Espera, en uno de mis atracos, vi una figura oscura, en uno de los edificios cercanos a mi ruta de escape, eras tú o mi padre.

—Ese fui yo, Kaito, quería tomar mi lugar, como Kaito Corbeau, pero ya habías tomado el papel del famoso ladrón fantasma.

—Por lo que decidí protegerte desde las sombras y ese enfrentamiento que tuvimos fue para ver que tan buenas eran tus habilidades y déjame decirte que has mejorado bastante.

Kaito soltó una risita, pero aceptaría el cumplido. Se levantó ligeramente del escritorio que estaba en la biblioteca y se dirigió a la puerta. Ambos padres están desconcertados, esperaban que los insultara, si bien les grito un poco, esperaban que explotara más.

—Shinichi me está esperando y estoy preocupado por su estado. Pensaré lo que me han dicho, pero ahora mi prioridad es Shinichi, mi hijo. Así como Ran Mouri. Hasta entonces esperen mi respuesta.

Kaito los voltea a ver: —No se preocupen, no los haré esperar, como ustedes lo hicieron conmigo. Y sin más salió de la biblioteca, dejando a unos padres tristes, pero sabían que era el mejor resultado.

Del otro lado de la puerta, Kaito solamente suspiraba, ordenando sus pensamientos, el sonido de una puerta cerrarse se escuchó desde arriba, algo que se le hizo raro, por lo que fue a verificar, porque nadie estaba ahí al menos despierto, ya que la única que se encontraba en esa area era Ran, por lo que estaba a punto de subir, sin embargo, la voz de Haibara lo llama, a donde vas, te estamos esperando, Kaito volteo al escuchar su nombre, baja de los escalones que empezaba a subir, quitando de su cabeza el ruido que había escuchado antes. Quizás lo que sucedió con sus padres le está poniendo muy ansioso.

—Hay algo malo con Shinichi.

—Nada grave, solo un poco de estrés, el cual sabes que no es bueno para la madre y el bebe.

—Es algo raro que digas, madre, cuando Shinichi es un hombre, no sería mejor decir al padre y al bebe.

—¿Qué puedo decir? Nunca imaginé que el veneno que creé no solo convirtiera a los adultos en niños, sino que también podría modificar genéticamente a los que lo consumieron.

—Mmm, hablando de eso, no necesitas comunicarte con ellos, digo que también puede estar involucrada la madre de ese agente del FMI.

—No esperaba menos del famoso ladrón fantasma, pero no te preocupes, parece que el único que tuvo esa suerte fue Kudo y fue gracias a ti.

El sonido de una puerta, abriéndose, interrumpió la conversación de la niña y el mago. Toichi y chikage se veían incómodos, pero el mago no quería verlos por el momento, por lo que tomó la mano a la pequeña científica, para irse a la habitación de Shinichi. Haibara siendo tan perceptiva, intuyo que algo había pasado; a decir verdad, ella no lo quería buscar, pero el detective le insistió que fuera a verlo. La cara de preocupación que reflejaba su rostro la hizo desistir.

—Kuroba, no quiero meterme en lo que no me importa, pero está todo bien.

Kaito suelta una risa sarcástica y responde de manera honesta.

—Pequeña señorita, es correcto lo que dices, no es asunto tuyo, pero viniendo de ti, es claro que mi semblante no está en su mejor momento. Así que te responderé.

—No estoy bien en absoluto, pero no quiero preocupar a mi detective.

—Pues te sugiero que empieces a trabajar en esa cara de, lo tengo todo bajo control, porque coóo estás.

—Lo sé, lo sé, qué tal, si me amenazas un poco, tal vez eso me ayude.

Haibara no le gusta su comentario y para desquitarse lo golpea en la espinilla, haciendo que Kaito caiga de rodillas sobandose y llorando por el dolor.

—¡Qué tal te gustó mi ayuda!

Kaito levanta su mano en señal de aprobación. Y lo dice entre cortado. —¡Gra...Gracias, recuérdame no volver a provocarte, Haibara-San!

Mientras todo esto sucedía en la parte de abajo de la mansión kudo, una puerta de las habitaciones de arriba se cerraba sin hacer ruido, sin que ninguno de los presentes lo notara y el que lo notó, simplemente lo dejó pasar, las cosas podrían complicarse.

Continuará...