Querida Señorita Granger:

No sabe como me he reído con sus investigaciones; no dudaba de que hiciese su trabajo, pero debo decirle que ni si quiera se ha acercado un poquito.

Por supuesto que no soy Crabbe ¿De verdad cree que Crabbe sería capaz de leer un libro y dedicarle esas frases tan profundas? La tenía a usted por la bruja más brillante de nuestra generación…

En su carta dice que debo ser conocido de Malfoy y sí, le conozco bastante bien. (De ahí que sepa el incidente de cómo le rompió la nariz, puedo asegurarle que cuando me enteré casi sentí el golpe yo mismo y aún me duele cuando recuerdo esa historia…debió de darle bien fuerte).

Pero también debo decirle que, aunque se haya portado mal con usted, él jamás se burlaría de lo que le pasó aquella tarde en su salón. No voy a revelarle el porqué se de ese día, pero le aseguro que no ha sido por las burlas de Malfoy.

No voy a volver a mencionarle a su prometido, no quiero que deje de contestar a mis cartas porque, aunque no lo crea, sus cartas arrojan un poco de luz en esta oscuridad en la que vivo, el único motivo que tengo para sonreír es cuando me entregan su carta y créame si le digo que hacía años que no salía una carcajada real de mi boca cuando detalló la lista de "sospechosos" y descartó totalmente a Malfoy. ¿Tan descabellado sería que fuese él ?

Si cierro los ojos, casi puedo verla diciéndome todo lo que dice en sus cartas con ese tono de mandona que usted tiene, porque si, es una mandona y siempre lo fue.

No es que eso me disguste, antes puede que sí, pero ahora lo pienso y más que disgustarme lo que me producen son otras sensaciones que no podría describir en una carta (y tampoco quiero que me tache de pervertido). Es curioso como he pasado años aquí encerrado, sin sentir prácticamente nada más que dolor y asfixia y con solo dos cartas suyas mi alma parece haber salido de un letargo…y mi cuerpo también.

Se preguntará porque sigo sin tutearla y es muy sencillo: si empiezo a tutearla mi depravada mente (como usted la llamó) creerá que usted forma parte de mi vida y eso no lo puedo permitir. Una cosa es que mi mente sueñe con usted y otra muy diferente es que crea que tiene una esperanza.

Realmente nunca pensé que mantendríamos un intercambio de cartas, mi primera carta fue por una necesidad, necesitaba decirle esas cosas; pero no esperé el regalo que usted me está haciendo al contestarme. Además, se el esfuerzo que tiene que estar haciendo para enviarme sus cartas ya que no es el proceso habitual por el anonimato que elegí; así que gracias por eso, en serio Señorita Granger, le agradezco que esté dándole paz a una parte de mi alma.

Volviendo al tema de su prometido, no voy a mencionarlo, y tenga mi palabra como la buena serpiente que soy de que no volveré a sacar el tema de Weasley…pero necesito que me responda esta pregunta: ¿Sabe su prometido de mis cartas?

Por cierto, no sabe la alegría que me da que conozca la obra de Carlos Ruiz Zafón, porque eso me hará más fácil que comprenda algunas cosas como por ejemplo el personaje de Beatriz Aguilar. (Es mi favorito, aunque por su puesto, yo no me parezco en nada a Daniel). Y sí, a mí también me sorprendió encontrar un libro sobre una historia muggle, escrito por un muggle aquí, pero a veces…uno suele encontrar su destino en el camino que toma para evitarlo.

¿No me dijiste el otro día que a ti lo que te gustaba era leer?Bea asintió, arqueando las cejas.

—Pues bien, ésta es una historia de libros.

—¿De libros?

—De libros malditos, del hombre que los escribió, de un personaje que se escapó de las páginas de una novela para quemarla, de una traición y de una amistad perdida. Es una historia de amor, de odio y de los sueños que viven en la sombra del viento.

P.D: Aquí, supe que Bea era mi personaje favorito, y no es casualidad que me recordase mucho a usted. Por cierto, he olvidado mencionarlo antes, pero… ¿Qué le parece si nos hacemos una pregunta de algo que queramos saber sobre el otro en cada carta? Así podrá ir averiguando cosas sobre mí y yo podré conocerla mejor (hay muchos detalles que no se sobre usted como por ejemplo su comida favorita o su color favorito; será como un juego.

¿Cuál es su sabor de helado favorito? El mío es la menta, pero de Florean Fortescue la menta que tiene unas pepitas de chocolate que se te derriten en la boca nada más saborearlas…Merlín que daría por comer una sola cucharada…apuesto a qué el suyo es la vainilla con caramelo.

¿He acertado?

Prisionero 78945xxx


N/A: El libro del que hablan en sus cartas es La Sombra del Viento de Carlos Ruíz Zafón.