Capitulo 9 - Acto 1
El demonio bajo el emblema
Volumen 2: El némesis del dragón: la calamidad
Acto 1
Bajo el resplandor dorado del sol poniente, en el tranquilo y moderno departamento de Hayate en la zona urbana de la capital; el ambiente se mostraba alegre y movido en los alrededores. Hayate estaba sentado en el centro de la sala de estar, rodeado de informes y documentos.
Al mismo tiempo, Ryu y Momiji anunciaban su llegada llevando consigo información y evidencia de lo encontrado en las profundidades del bosque. Momiji llevaba en sus ropas un sentido pésame escrito envuelto en un papiro.
Hayate los recibió con un gesto acogedor, invitándolos a tomar asiento mientras escuchaba atentamente lo que tenían que decir. Con una expresión grave, preguntó: — ¿Han encontrado algo? —.
Ryu y Momiji intercambiaron una mirada antes de entregar lo traído a Hayate. Después, comenzaron a relatar lo que habían descubierto en las profundidades del bosque: desde la apertura del portal hasta los restos esparcidos de Suzaku, así como la desaparición de Irene.
Hayate escuchó con atención, frunciendo el ceño en preocupación a medida que el informe se desarrollaba. Cuando mencionaron la situación del cuerpo de Suzaku; la incoherencia en el relato proporcionado por Kaede se hizo evidente de inmediato, haciendo que su preocupación aumentara: — ¿Saben algo de Ayane? —. Preguntó.
Ryu y Momiji intercambiaron otra mirada antes de que Momiji respondiera: — Ella regresó con prisa después de descubrir algo relacionado con Suzaku... solo... se fue —. Dijo cargada de preocupación.
La visita se vio interrumpida de manera abrupta al escuchar el sonido de un parlante que resonó en todo el edificio. La voz de un hombre indicaba a todos los habitantes en su interior: — Residentes de la torre este: por seguridad, el edificio se bloqueará y cerrará hasta nueva orden. Se han recibido informes de varios individuos peligrosos ocultándose en el interior. Por favor, no salgan de sus hogares a menos que nuestras fuerzas les den la indicación de una inspección. Los individuos son sospechosos de terrorismo estatal, así que les pedimos no dar ingreso a sus hogares a nadie exceptuando nuestras fuerzas. Repito ¡No salgan de sus hogares o nos veremos obligados a disparar! —.
Las ventanas de cada departamento fueron cerradas de manera inmediata con un cerco metálico, impidiendo la vista al exterior. En el departamento de Hayate antes de que pudieran reaccionar, la cortina metálica cayó impidiendo la salida y en los alrededores del edificio varias patrullas de militares y tanquetas de combate fueron desplegadas mientras empezaban a incursionar en cada piso y en cada hogar en busca de los objetivos.
Golpeando la mesa con frustración, Hayate dijo: — ¡Maldita sea! Justo cuando debíamos reunirnos con los demás para la operación. Ryu, Momiji... lo siento, pero tendrán que cooperar con nuestro escape —. Haciendo un gesto con las manos, ordenó a los pocos hombres que lo acompañaran rescatar los documentos importantes y quemar lo demás antes de que el sitio cayera en manos enemigas.
Ryu desenvainando su arma, dijo para todos antes de salir: — Debemos escapar antes de que llamen refuerzos, las fuerzas de Vigoor pueden volverse bastante problemáticas —. Luego de dar un segundo suspiro agrego: — Kasumi nos ayudará desde afuera, así que tendremos una sola oportunidad —.
Tras asentir, Hayate observaba cómo a su alrededor empezaba a arder, dijo: — Conque Kasumi, así que... ¿vas a salvarme de nuevo, hermana? —.
Las llamas surgieron tras consumir todo a su paso por las rendijas de las vallas metálicas de las ventanas, dejando escapar llamaradas al exterior, y dentro del edificio, las sirenas de incendio se activaron en tanto que el sonido estridente se mezcló con el agua que rociaba los pasillos. Las luces se apagaron, reemplazadas por una luz roja de alarma que iluminaba los alrededores.
Mientras los militares avanzaban hacia los pisos superiores, Ryu lideraba al grupo seguido por Hayate, Momiji y el puñado de hombres, bajando por las escaleras de emergencia.
Cerca de las escaleras Ryu hizo una señal con su mano indicando un alto, pues bajo sus pies, las botas de un grupo de hombres hacían eco de su avance. A pesar de la poca iluminación en las escaleras, sus visores daban una nítida visión de lo que los rodeaba.
Un viejo soldado cansado del constante ascenso levantó la mirada a las escalinatas de los pisos superiores encontrando de inmediato la silueta de un hombre que los examinaba desde lo alto. Sin dudarlo hizo sonar su silbato, levantó el arma y abrió fuego contra la sombra.
Tres ráfagas de fusil hicieron eco en el edificio, haciendo que los refuerzos empezaran a dirigirse a la zona. De lo alto, con la cabeza agujereada y reventada por los disparos, uno de los hombres de Hayate cayó al vacío estrellándose sin vida con el suelo.
Chasqueando los dientes, Ryu hizo una mueca de disgusto: — Si seguimos así no tendremos ninguna oportunidad, nos rodearán y estaremos perdidos. Hayate, guía a tus hombres al último piso y tú Momiji... prepárate —.
La alarma del edificio continuaba su palpitante y ensordecedor eco, el grupo en su ascenso era seguido con el lejano resonar de las voces que les pedían a gritos que se rindieran.
Al llegar al último piso, Ryu ordeno furioso: — ¡Ahora, Momiji! —. La joven, de su cinturón sacó varias bombas de humo que empezó a regar por las escaleras. Los militares tan solo un par de pisos bajo ellos entorpecieron su marcha por la poca visibilidad al tiempo que entre Hayate y Ryu abrían la puerta del elevador y de un corte al cable hicieron que este se precipitara al abismo.
Al caer, el sonido metálico del impacto y la carcasa aplastada por la gravedad hizo retumbar el interior de la instalación. Sin pensarlo dos veces, se lanzaron por el ducto deslizándose tanto por los pedazos de cable rotos que aún prendían del corredor elevadizo como por las escalinatas de emergencia dentro. Sin embargo, al llegar al primer piso una patrulla de hombres los esperaba mientras apuntaban las armas en su dirección.
Varias ráfagas detonaron a la vez al percatarse del grupo que escapaba por el camino del elevador. Con apenas tiempo para reaccionar, se ocultaron tras las vigas observando la estela que dejaban las balas en su camino. Sin embargo, otro de los hombres fue alcanzado por el fuego y sin oportunidad de esconderse, fue acribillado a la distancia por múltiples ráfagas llenando su cuerpo de agujeros que llenaron el piso de sangre.
Momiji sacudiéndose el polvo y de forma burlona dijo: — ¡Genial! ¡Ahora sí que estamos atrapados! ¿Tienes alguna otra brillante idea maestro suicida? —.
Tomando un largo respiro y con el pesar en el rostro, Ryu dijo: — De verdad no quería hacer esto, lo siento... —. Tanto Momiji como Hayate lo miraron con desconcierto y un segundo después de sus bolsillos saco varios Kunais y ordeno: — Momiji, a mi señal lanza otra bomba de humo... intenta que este lo más cercana a ellos ¿De acuerdo? —. Asintiendo la joven de su cinturón saco la última granada que llevaba consigo.
— ¡Ahora Momiji! —. Dijo Ryu mientras el humo empezaba a llenar el cerrado espacio. Tres Kunais atravesaron el corredor clavándose en la garganta de los objetivos y un segundo después, explotaron haciendo que sus cuerpos fueran despedazados mientras que los que estaban cerca fueron arrojados varios metros alrededor de las explosiones.
De inmediato, los hombres cercanos tomaron la posición y apuntaron sus armas al humo en medio del pasillo y detonaron sus fusiles por el corredor. Las balas traspasaban el humo arrastrando su estela y creando remolinos de carbón que se extendían en dirección de la entrada del elevador.
El silencio hizo eco en el lugar mientras intentaban divisar los impactos al objetivo. Sin embargo, una silueta se observaba a lo lejos corriendo, por lo que sin dudarlo activaron las armas nuevamente. El sonido metálico de las balas siendo repelidas los hizo estremecerse al ver al hombre emergente entre el humo, que sin un rasguño se abalanzaba contra ellos.
Cuando dispararon las siguientes ráfagas, Ryu se lanzó contra una de las paredes corriendo atreves de ella y las balas que se dirigían a él, eran repelidas por su espada. Tras su marcha saltando de una pared a otra, hizo un último salto en dirección a uno de los hombres.
Tras la embestida, la velocidad de su movimiento dejo en su paso hojas de arce tras de sí, acompañada de una gigantesca presión de aire. El pobre hombre, sin posibilidad de reaccionar solo observo como su cabeza giraba sin control mientras se alejaba del cuerpo.
Sin detener el ataque, Ryu se lanzó contra los hombres cercanos y antes de que apuntaran las armas a su posición se abalanzó contra ellos dividiendo sus cuerpos en dos. Los gritos de terror se apoderaron de la entrada del edificio al tiempo que eran ahogados por la espada del dragón y después de unos instantes, todo fue silencio total. Los pocos sobrevivientes huyeron dejando su equipo y armas tras de sí perdiéndose en las urbes para no ser alcanzados.
Haciendo un silbido, llamo a sus compañeros que emergieron del corredor, dirigiéndose junto a él a la salida. Sin embargo, varias tanquetas y patrullas de combate rodearon las puertas del edificio obligándolos a cubrirse tras las paredes.
Un oficial hablo por el altavoz diciendo: — Este es el último llamado, ríndanse ahora o abriremos fuego contra ustedes. No queremos más derramamiento de sangre innecesario, entreguen sus armas ahora —.
Con la compostura rota y con total enojo Hayate dijo: — No paran de llegar, si no nos damos prisa llegarán más refuerzos y estaremos acabados. ¿Alguna otra idea? —.
Varias rondas de ametralladoras impactaron en las cercanías de su posición, mientras escuchaban como las botas de los militares se acercaban. Sin embargo, desde lo alto de los edificios cercanos, varios Kunais se clavaron en las torretas móviles al mismo tiempo que una decena de granadas de humo cubrían la entrada.
Las explosiones consecutivas de las ametralladoras hicieron que varios hombres cayeran aturdidos al rededor, mientras que desde lo alto descendía Kasumi.
Con gráciles tajos de su arma, corto en dos las armas móviles y el eco de su llamado llego a oídos del grupo: — ¡Salgan ahora! ¡Hermano! ¡Hayabusa! ¡rápido! —.
Uno tras otro, se escabulleron corriendo entre el humo y al dejar atrás la salida dieron un salto en dirección a Kasumi. Las balas a nueva cuenta se dirigieron hacia ellos, sin embargo, con la inmensidad de las urbes a su disposición; escaparon saltando de un edificio a otro perdiéndose en el horizonte. Desde lo alto, Hayate observo como varias patrullas se dirigían al lugar rodeando por completo la zona.
En los tejados del edificio, Ryu y Momiji agradecían con un gesto a Kasumi, que con timidez les devolvía la reverencia. Mientras, La mirada de Hayate no despegaba de su hermana. Decidido se acercó a ella y con una voz cargada de melancolía y felicidad dijo: — A pesar de ser el mayor, eres tú la que me ha salvado... dos veces. En cambio, yo... Lo único que he hecho es enviar asesinos a que te maten —.
Kasumi, que había estado observando el horizonte con expresión pensativa, se volvió hacia él al escuchar su voz y una sonrisa cálida iluminó su rostro al ver a su hermano.
Hayate se detuvo frente a ella y sin apartar la mirada de sus ojos dijo: — No puedo expresar lo agradecido que estoy de tenerte aquí, Kasumi. Después de todo lo que pasó, después de las decisiones difíciles que he tenido que tomar... verte aquí, sana y salva, es... es un milagro —.
Asintiendo con ternura y regalándole una sonrisa, Kasumi respondió: — Eres mi hermano, no tienes que agradecerme, Hayate. Siempre estaré aquí para ti, pase lo que pase, sé que las ordenes van contra tu voluntad, se cómo son de estrictos los ancianos y nuestro padre —.
Bajando la mirada y luchando contra las emociones que amenazaban con desbordase, Hayate contesto: — Hermana, pero... yo... —.
Kasumi colocando una mano sobre su hombro y con la otra acariciando su rostro dijo: — Shhh... No hace falta que digas nada más. Entiendo que todo lo que has hecho ha sido por el bien del clan, por el bien de nuestra familia. No guardo rencor, hermano. Solo estoy feliz de que estemos juntos ahora —.
Alzando la vista, encontrando la calidez en la mirada de Kasumi, Hayate contesto: — Kasumi, Lo siento tanto... Desearía poder cambiar todo lo que ha pasado, desearía no haberte puesto en peligro nunca —.
Kasumi sonriendo con ternura beso su mejilla mostrando su aceptación y comprensión diciendo: — No hay nada que cambiar. Lo que importa es que estamos aquí, juntos. ¿Sabes? ¡Moria por dentro por volver a verte! —.
Hayate sintiendo un nudo en la garganta al escuchar sus palabras dijo: — Juré protegerte, Kasumi... y eso es exactamente lo que voy a hacer. No permitiré que nadie más vaya tras ti —.
Sus brazos rodearon la fragilidad del cuerpo de Kasumi y su cariño se respondió con los brazos de la joven mientras ella decía: — Sea lo que sea, siempre he soñado con este momento. Gracias... hermano —.
Mientras abrazaba a Kasumi, su mirada se desvío hacia Ryu quien charlaba junto a Momiji, mientras que una sombra de celos oscurecía sus ojos: — Kasumi, hay algo que necesito preguntarte... —. El tono de su voz se tornó más serio con un deje de preocupación.
Sintiendo la tensión en la voz de Hayate se separó un poco de él, notando su expresión: — ¿Qué sucede, hermano? ¿Hay algún problema? ¿Dije algo malo? —.
Hayate trago saliva, trató de controlar sus emociones mientras decía: — He notado que has estado pasando mucho tiempo con Ryu últimamente... —. Su tono se volvió cauteloso, pero sus ojos revelaban inquietud.
Sonrojándose ligeramente al escuchar la mención de Ryu, Kasumi respondió en tartamudeos: — ¿Ha-Hayabusa? No, no hay nada entre nosotros, solo somos amigos... buenos socios de caza, como siempre —.
Percibiendo la reacción de Kasumi y frunciendo el ceño, intensifico su mirada diciendo: — Te conozco demasiado bien como para no notar cuando algo te afecta. ¿Estás segura de que no hay nada más entre tú y Ryu? —.
Kasumi. Trataba de mantener la compostura, pero su nerviosismo era evidente y mientras desvía la mirada respondía: — S-sí, estoy segura. Hayabusa y yo solo... nos llevamos bien, eso es todo —. Su voz sonaba débil mientras evitaba el contacto visual.
Confirmando sus sospechas al notar la evasión de Kasumi, una mezcla de emociones lo embargaba. A pesar de los celos y la incertidumbre continuaba insistiendo dijo: — Hermana, no soy tan tonto, ¿crees que no sé cómo se ven el uno al otro? Si no me lo dices ahora te prohibiré viajar junto a el —.
Finalmente, se rindió ante la mirada penetrante de Hayate mientras suspiraba resignada: — Está bien, hermano... —. Levantó la mirada hacia él, revelando la lucha interna en sus ojos: — Es cierto que... lo veo algo... especial, pero... pero él y yo somos solo amigos. Hayabusa me rescato junto a Momiji y yo decidí venir por mi cuenta a Vigoor al escuchar del ataque a nuestro clan, esa es la verdad —.
La pesada mirada acusadora de Hayate también cedió y sin más remedio hizo un gesto de aceptación: — Volviendo al tema, no entiendo como pudimos ser descubiertos, Ayane y Kaede están desaparecidos y no sé en qué momento Bael reaparezca con sus criaturas... Parece que también estarás envuelta en esto hermana. Deberías huir, ahora que puedes —.
Volviendo la vista a la ciudad Kasumi contesto: — Mira hermano... toda esta gente, este país. No puedo dejarlos, muchos inocentes ignoran todo lo que sucede ahora. Además, tu y mi hermana han luchado contra esto... no puedo abandonarlos. Lo siento, no me iré —.
Los pasos de Ryu sonaron tras de ellos y con voz severa dijo: — Basta de charlas, debemos reorganizarnos. Hayate, reúnete con tus hombres para la operación. Hay algo que me preocupa con Kaede... Debe haber algún traidor en el clan, Hayate. Ten mucho cuidado con la información filtrada —.
Retomando la postura y la seriedad Hayate respondió: — ¿Que harás tú, Ryu? —. Observando el monasterio de la ciudad a lo lejos agrego: — Esta guerra ha durado mucho y en verdad quiero acabar con Bael lo más pronto que sea posible —.
Ryu, sin expresión en su rostro y observado la ciudad contesto: — También me preocupa ese sujeto, mientras haces tu misión patrullare con Kasumi y Momiji la ciudad. Hay algo que me preocupa con ese tipo ¿Dónde están sus criaturas? ¿Porque no ha atacado aun? Esto... esto no tiene ningún sentido —.
Soltando un suspiro, Hayate asintió sin dar mucha importancia al asunto, hizo un gesto de despedida, beso la frente de Kasumi y desapareció entre los edificios cercanos.
Al tiempo que todo transcurría, Noah junto a Zayd terminaban sus planes y preparativos: — Está todo listo comandante, ¿Sus hombres están en posición? —. Dijo el joven Noah observando los ojos del capitán.
— Esta todo listo joven Noah, esperamos la hora y la orden del ataque —. Respondió Zayd mientras se ponía sus indumentarias.
La mirada de ambos se fijó en el hombre junto a ellos recostado en el piso y preguntaron: — Y tú, demonio ¿Estas listo? —. A lo que la silueta de aquel hombre con despreocupación respondió de forma vaga: — Si, si lo que sea —.
Noah, con una sonrisa en el rostro dijo al comandante: — Esta será nuestra venganza, después de mucho... no tenga piedad capitán —. Al ponerse el casco, la voz del comandante tomo un sonido metálico, y tras una risa placentera respondió: - No se preocupe, hoy acabare con esos desgraciados, puede contar conmigo joven Noah —. Volviendo las espaldas dejo el lugar rumbo a un coche donde uno de sus hombres aguardaba, tras encender los motores su figura desapareció a lo lejos rumbo a la capital del imperio.
NOTA DE AUTOR: Pido disculpas a mis lectores por no subir el acto el sábado 08/03/2025. Por problemas familiares que no detallare, este se retraso, pero hoy Domingo 09/03/2025 esta aquí para ustedes. Me excuso por el retraso y espero lo disfruten!.
