¡ATENCIÓN! ¡IMPORTANTE!
Como dice el propio título, esta historia es perturbadora. Aunque haya algunas escenas de comedia, la intención de este fic no es hacer reír, es hacer sentir incómodo. Provocar en el lector una sensación de incomodidad, e incluso de asco y repulsión. Si no creéis poder aguantar esto o no os gusta, mejor no leáis esta historia. Avisados estáis.
Aviso: No he visto Mahou Shoujo ni Akogarete, pero por algunas escenas sueltas que he visto, es posible que esta historia tenga algunas similitudes con esa serie. Pero como digo, no la he visto, así que no me he basado para nada en ella para hacer esta historia. Cualquier similitud con Mahou Shoujo ni Akogarete es pura coincidencia.
Nota: El opening que he puesto es el de Higurashi no Naku Koro ni Kai. Tanto la música como la letra encajan mucho mejor con este fic que el de Madoka Magica.
Este fic no es adecuado para niños ni para aquellos que se alteran fácilmente.
Madoka corría por un pasillo que parecía un tablero de ajedrez, con cuadrados blancos y negros. Sin embargo, no había ni paredes ni techo, solo el suelo. Pero eso no era lo más raro, sino que a ambos lados del pasillo, podía ver varias figuras redondas con diferentes dibujos, también en blanco y negro, como si el color hubiera desaparecido del mundo. Ella era lo único que tenía color en aquel lugar.
Tras un buen rato de correr, Madoka encontró otra cosa de color. Un cartel de salida, de color verde, sobre una puerta. Madoka, todavía sin entender lo que pasaba, abrió la puerta, encontrándose en la azotea de un edificio de la ciudad en que vivía. Casi no se veía nada, porque no había ninguna luz, como si el Sol y las estrellas hubieran desaparecido, pero con la poca visibilidad que había era suficiente para ver que la ciudad estaba completamente destruida.
Antes de que Madoka pudiera comprender nada, vio a una chica de más o menos su edad, con el cabello negro y largo, y con un vestido bastante peculiar, luchando contra algo que no pudo distinguir. Era una figura gigante flotando en el cielo, de color negro, que emitía una pequeña aura blanca a su alrededor, la cual era la única fuente de luz que había ahí, que era la que permitía tener un mínimo de visibilidad.
La chica del pelo negro, aunque podía dar unos saltos de varias decenas de metros y era muchísimo más rápida que un humano normal, estaba teniendo bastantes problemas luchando contra aquella cosa.
En un momento, lo que fuera aquello le lanzó varios tentáculos a la chica, que, aunque pudo esquivar la mayoría, no pudo esquivarlos todos, atándole una de las muñecas. A partir de ahí la chica ya no pudo hacer nada. Al reducir su margen de movimiento por tener una muñeca atada, esa cosa consiguió atar a la chica con otros tres tentáculos, por las muñecas y los tobillos, dejándola inmovilizada, y la estampó contra una pared, sorprendiendo a Madoka.
La chica de pelo negro, la cual se podía ver molesta y disgustada por haber sido inmovilizada, se dio cuenta entonces de la presencia de Madoka, sorprendiéndose. La chica iba a decirle algo a Madoka, pero antes de que pudiera decir nada, ese ser le metió un tentáculo en la boca, sorprendiendo a la chica, y empezó a moverlo hacia adelante y hacia atrás, como si aquella cosa quisiera que la pelinegra le hiciese una felación al tentáculo. Madoka, con la boca ligeramente abierta, soltó un pequeño suspiro.
Ese ser lanzó otro tentáculo hacia la chica, que se metió por debajo de su vestido, y después lo sacó hacia arriba con fuerza, rompiéndole el vestido, dejándola en sostenes. Después el tentáculo empezó a enrollarse alrededor de su cuerpo, mientras otros más llegaron para empezar a frotarse por su cuerpo, levantándole el sostén para frotar también sus pezones.
Madoka, que respiraba por la boca, entrecerró un poco sus ojos, notando además, que su vista se estaba nublando.
–Uwa… Esa chica… Está siendo forzada… – Instintivamente, Madoka se llevó su mano derecha a su entrepierna, y empezó a presionar. – Ah… Ah… – Ese ser se dio cuenta entonces de la presencia de Madoka. – Ah. ¿Va… A hacerme lo mismo a mí? – Pensó Madoka, aunque aquello no parecía preocuparle.
Efectivamente, aquel ser lanzó varios tentáculos hacia Madoka, mientras la chica del pelo negro gritaba desesperada (aunque Madoka no la podía oír por tener un tentáculo en su boca) al ver que Madoka iba a ser violada también. Sin embargo, esta, lejos de asustarse o huir, simplemente extendió sus brazos, como si quisiera recibir con un abrazo esos tentáculos que iban hacia ella.
Justo cuando los tentáculos estaban a punto de alcanzarla, Madoka despertó. La chica se incorporó, extrañándose por ese sueño. Antes de que tuviera tiempo de pensar demasiado en ello, la chica notó algo en su entrepierna, por lo que levantó las sábanas, viendo que la entrepierna de su pijama estaba mojada.
–¿Me he mojado?
Madoka había soltado algunos fluidos vaginales al haberse excitado viendo a aquella chica en aquel estado. Y todavía estaba excitada, notando su cuerpo caliente.
–Ah… Aquella chica… Siendo inmovilizada y forzada sin poder hacer nada. Ah… Yo también quiero… – Dijo Madoka notando como sus pezones se ponían tan duros y erectos que se podían ver a través del pijama.
Rápidamente, Madoka se tumbó boca arriba en la cama, y llevó su mano derecha directamente a su entrepierna, empezando a masturbarse.
La chica soltaba suspiros cada vez más fuertes mientras recordaba a la chica de su sueño siendo violada por esos tentáculos, excitándose cada vez más ante esa visión, acelerando sus movimientos. Madoka quería ser esa chica, quería ser ella la que fuese inmovilizada y violada por esos tentáculos. Madoka abrió la boca y sacó su lengua afuera, imaginándose que uno de esos tentáculos entraba dentro de su boca hasta su garganta. Aquello la hizo excitar aún más, acercándola al orgasmo. Madoka siguió masturbándose pensando en esa chica siendo forzada y en cómo quería ser ella la que sufriera eso, hasta que finalmente se corrió. La chica arqueó con fuerza su espalda, levantándola más de 30 centímetros de la cama, mientras cantidades ingentes de flujo salieron disparadas de la vagina de Madoka, atravesando el pijama y empapando la cama, con tanto flujo que el colchón no pudo absorber todo el líquido y quedó un charco encima de este.
Cuando el orgasmo finalizó tras un rato, Madoka se dejó caer de espaldas en la cama, salpicándose casi por completo con su propio flujo al dejarse caer de golpe sobre el charco que había hecho este sobre su colchón. La chica tenía una mirada de placer extremo, con su lengua fuera y una sonrisa increíblemente pervertida, pareciendo un ahegao, mientras respiraba por la boca todavía sintiendo el placer que le había provocado aquel orgasmo.
Capítulo 1:
Fue como si nos hubiéramos conocido en un sueño…
Saa wasuremashou sono mirai ga
(Venga, olvidemos ese futuro)
Mata chinurarete yuku nante
(que estará cubierto de sangre otra vez.)
Namanurui kaze toguro maitara
(Cuando el cálido viento sople en espirales)
Sorega tabun aizu
(eso probablemente sea una señal.)
Nukedashitette nukedashitette
(Libérate, libérate)
Kanashi sugiru unmei kara
(de este triste destino.)
Anata wa naraku no hana janai
(No eres una flor del infierno)
Sonna basho de
(así que en un lugar así)
Sakanaide sakanaide
(no florezcas, no florezcas ahí.)
Karametorarete ikanaide
(No dejes que ese lugar te aprisione.)
Oto mo naku tobikau toki no kakera
(Mientras trozos de tiempo vuelan en silencio.)
Nigerarenai
(No puedes escapar.)
Nigerarenai
(No puedes escapar.)
Nigerarenai
(No puedes escapar.)
MADOKA
versión
·
p̟̈́ɛr̫͎̹̪̮̼͖͖̋͐ͪ͒͗̿̈́ͪ̕͠͞t͑̐u̸̯̬̜̭̗̮͚̦͔̰̽ͥ̏͂̋̓͌̆̑͠яb̜̯͇̫̥͑̌̎̽͠ͅa̘̝ͨ̕d͕a̴̹ͨ̐͂̓̉̇͢
·
Nigerarenai
(No puedes escapar.)
Nigerarenai
(No puedes escapar.)
Madoka se levantó y se asesó para ir a clase, terminando atándose un par de cintas rojas a cada lado de su cabeza, quedando con un peinado parecido al de Yoshikawa Chinatsu y Hiiragi Nana (por cierto, ambas tienen la misma seiyuu).
Tras terminar de desayunar, Madoka salió de casa despidiéndose de sus padres y su hermano. Tras un rato de caminar, terminó encontrándose en un árbol con otras dos chicas de su edad, una con el pelo verde y otra azul.
–¡Buenos días, Sayaka-chan, Hitomi-chan!
–Buenos días. – Respondieron las dos chicas.
Las tres empezaron a andar hacia la escuela, charlando sobre cualquier cosa, cuando surgió el tema del amor.
–Yo pienso que es mejor que se te declaren en persona. – Dijo Sayaka. – Pienso que la gente que se declara por carta son unos cobardes.
–¿En serio? – Dijo Madoka. – Pues a mí me gustaría mucho recibir una carta de amor. – La chica se llevó una mano a la mejilla. – Debe ser tan romántico…
–Oh, ¿eso es lo que quieres, Madoka? – Dijo Sayaka sonriendo pícaramente. – No sabía que tenías esas intenciones.
–¿Qué… ¿Qué intenciones? – Preguntó Madoka con una sonrisa nerviosa, pensando que Sayaka estaba planeando algo.
–Mira que eres traviesa, Madoka. ¡Si ya me tienes a mí!
Sayaka se abalanzó sobre Madoka y empezó a apretarle los pechos desde atrás.
–¡Kya!
Sayaka empezó a apretar los pechos de Madoka y a frotar con sus dedos donde estaban sus pezones, aunque no se veían debido al sostén y el uniforme, haciendo que Madoka soltara algunos gemidos.
–Ningún chico va a poder hacerte sentir así, Madoka. Tú serás mi esposa.
Sayaka empezó a lamer el cuello de Madoka, haciendo gemir más a la pelirrosa.
–¡Aaaaah! ¡Sayakaaaaaaaaaa…!
Hitomi se aclaró la garganta.
–¿Podéis dejar vuestras perversiones lesbianas para luego? Vamos a llegar tarde a la escuela.
–Tch. Aguafiestas. Está bien. – Dijo Sayaka, soltando a Madoka y empezando a caminar hacia la escuela con Hitomi.
–¿Eeeh…?
Madoka todavía estaba en el mismo sitio, algo ruborizada y respirando por la boca. La verdad es que lo que le hizo Sayaka la había excitado, por lo que ahora se había quedado algo frustrada por tener que reprimir las ganas que tenía de tener un orgasmo.
En clase
–Bueno, chicos. – Dijo Kazuko. – Hoy llega una estudiante nueva. Permitidme presentárosla. Adelante.
La puerta de la clase se abrió, entrando la nueva estudiante, sorprendiendo a todos los alumnos, tanto chicos como chicas, por lo guapa que era. Madoka, por su parte, tenía una sensación algo extraña. Aquella chica le sonaba de algo, pero no sabía de qué. De pronto cayó.
–No puede ser… Es la misma chica del sueño.
La chica escribió su nombre en la pizarra y se presentó.
–Soy Akemi Homura. Encantada de conoceros.
La chica entonces miró fijamente a Madoka, la cual apartó su mirada, algo nerviosa, queriendo evitar el contacto visual con Homura.
En el descanso
Madoka estaba hablando con Sayaka y Hitomi sobre Homura, la cual se acercó directamente hacia ella, asustando un poco a Madoka.
–Kaname Madoka-san. Eres la delegada de clase, ¿verdad?
–Eh… S-Sí…
–No me encuentro bien. ¿Puedes acompañarme a la enfermería?
–S-Sí, claro…
De camino a la enfermería, Madoka se sentía algo incómoda con esa chica.
–Esto… ¿Cómo sabías que era la delegada?
–Saotome-sensei me lo dijo.
–Ah, claro. – Dijo Madoka con una sonrisa forzada.
Como Homura seguía avanzando sin decir nada, Madoka se sentía cada vez más incómoda.
–Esto… ¿Akemi-san?
–Llámame Homura.
–Homura… ¿chan?
–¿Qué ocurre?
Madoka dudó ante lo que quería decir.
–¿Nos hemos visto antes?
–No. Es la primera vez que te veo.
–¿De verdad? Yo creo nos hemos visto antes en algún lugar.
–Eso es imposible. Me acordaría.
–Bueno, no si hubieras tenido un accidente que te hubiera provocado amnesia. – Dijo con una sonrisa forzada.
Homura se extrañó por lo que dijo Madoka.
–Eso no ha pasado.
–¿Cómo lo sabes? Si hubieras tenido un accidente que te hubiera provocado amnesia, podrías haber olvidado también que has tenido el accidente. – Homura se quedó con cara de WTF. Por su parte, Madoka tenía una sonrisa algo forzada y con una gota de sudor. – ¿Eh?
–Deja de decir estupideces y acompáñame a la enfermería. Ahora me duele la cabeza de verdad.
Las dos chicas siguieron avanzando hasta que se veía la entrada de la enfermería a pocos metros.
–Bu-Bueno, ya hemos llegado. Yo me vuelvo a cla…
–Madoka. – La llamó Homura, por lo que la pelirrosa se giró.
–¿S-Sí?
Hubo un silencio tenso durante unos segundos, hasta que Homura habló.
–Felicidades, eres el visitante un millón, haz clic aquí para ganar un premio.
–¿Eh?
–Alguna vez te has encontrado algún anuncio así en Internet, ¿verdad?
–Ah… Sí.
–¿Y qué haces cuando ves esos anuncios?
Madoka estaba algo extrañada.
–Los ignoro.
–¿Por qué?
–Pues porque son falsos.
–¿Cómo sabes que son falsos?
Madoka cada vez estaba más extrañada ante eso.
–Pues porque una vez hice clic y era mentira.
–Eso significa que una vez sí que te lo creíste.
Madoka estaba algo extrañada y sorprendida.
–Bueno, sí. Pero solo la primera vez. Después de eso ya no piqué más.
–¿Y si al cruzar un semáforo en rojo te atropella un camión y te mata, aprenderás que eso no se debe hacer y ya no cruzarás más en rojo?
Madoka parpadeó un par de veces, confundida.
–Pero… Si estoy muerta no puedo aprender que eso no se debe hacer.
–¡EXACTO! – Dijo Homura. – A veces, aunque cometas un error una sola vez, ya no hay forma de repararlo. Madoka, este mundo está lleno de estafas que te pueden matar si te las crees una sola vez. No te dejes engañar, Madoka. Si alguien te ofrece algo que parece ser demasiado bueno, es que es falso. Recuérdalo.
Dicho eso, Homura dio la espalda a Madoka y entró en la enfermería, dejando a la pelirrosa muy sorprendida y extrañada.
Enfermería
–Menuda gilipollez de metáfora. – Dijo una voz aguda.
Homura miró con molestia hacia la ventana, de donde venía esa voz, encontrándose con un ser blanco que parecía un gato.
–¿De verdad esperas que eso sirva para convencerla?
–Incubator…
–Da igual lo que intentes, Homura. La cosa siempre acaba igual. Madoka se convierte en una chica mágica a pesar de tus esfuerzos para evitarlo.
–Esta vez lo conseguiré.
–Dijiste lo mismo la última vez. Y la anterior. Y la anterior. Y la anterior. Y la anterior, y la anterior, y la anterior, y la anterior, y la anterior, y la anterior, y la anterior… Ylaanteriorylaanteriorylaanteriorylaanteriorylaanteriorylaanteriorylaanteriorylaanteriorylaanteriorylaanteriorylaanteriorylaanteriorylaanteriorylaanteriorylaanteriorylaanteriorylaanteriorylaanteriorylaanterior…
–Te crees muy gracioso, ¿verdad?
–Lo soy, mira. – Kyuubey hizo aparecer dos peluches, uno de Madoka y otro de Homura, sosteniendo uno con cada mano. – "Se va a volver loca." – Dijo Kyuubey con el muñeco de Madoka. – "¿Quién?" – Dijo con el de Homura. – "Mi polla en tu boca." – Dijo con el otro.
Después llevó la entrepierna del peluche de Madoka a la cara del peluche de Homura, y empezó a sacudirlo hacia adelante y hacia atrás increíblemente rápido.
–"Blughblblubhgrlblgrblub…" – Dijo fingiendo que Homura se estaba atragantando con la polla de Madoka.
Al ver que Homura seguía con la misma expresión imperturbable, Kyuubey paró.
–¿Eh? ¿No te ha hecho gracia? – Homura no dijo nada. – Joder, sí que eres sosa, tía.
Kyuubey hizo desaparecer los peluches.
–Búrlate todo lo que quieras. Cuando tú fracases ya veremos quién se ríe.
–No aprendes, ¿verdad? Dicen que los humanos son los únicos animales que tropiezan dos veces con la misma piedra. Pero tú eres la única humana que tropieza tropecientas veces con la misma pierda. ¿Lo pillas? Tropieza. Tropecientas. ¿No? ¿Tampoco? Joder, tía. No tienes sentido del humor.
Homura pasó de él y simplemente se estiró en una de las camas de la enfermería.
Después de clase
Homura, en la azotea de un edificio, vigilaba a Madoka, siguiéndola saltando de la azotea de un edificio a otro, para ver si Kyuubey aparecía en algún momento. La chica estaba en el borde de uno de los edificios, mirando hacia abajo, ya que Madoka estaba justo debajo en ese momento.
–¿Qué coño haces? – Dijo Kyuubey detrás de ella.
–¡Hostia puta! – Se asustó Homura, que casi pierde el equilibrio y cae debido al susto. – ¡¿Es que quieres matarme?!
–Sí. – A Homura se le hinchó la vena de la frente. – Pero tranquila, no ahora. Además, sabes perfectamente que podrías usar la magia para salvarte antes de llegar al suelo.
Homura, enfadada, volvió a dirigir su mirada hacia abajo, ya no viendo a Madoka.
–Lo que faltaba, por tu culpa he perdido a Mado… ¿Eh?
La pelinegra se sorprendió al ver que Kyuubey tampoco estaba. Entonces lo entendió todo.
–¡So furcio! ¡Solo quería despistarme!
Homura se fue corriendo de ahí saltando por las azoteas, intentando localizar a Kyuubey con su magia. Tras una intensa búsqueda, finalmente consiguió encontrarlo en una planta en obras de un centro comercial en el que estaban Madoka, Sayaka y Hitomi. Después de que esta última se separara de ellas para ir a practicar la Ceremonia del Té, Madoka y Sayaka fueron a la tienda de música.
–No voy a permitir que te acerques a Madoka. – Le dijo Homura a Kyuubey.
Kyuubey suspiró.
–En fin, no me dejas más opción.
Kyuubey se puso sobre dos patas, y levantó sus patas delanteras hacia adelante cerrando los puños, como si fuera a hacer un concurso de boxeo, haciendo que Homura sonriera debido a lo divertido que le parecía eso.
–¿En serio? ¿De verdad quieres luchar contra mí? Te voy a destro…
Kyuubey se pegó un puñetazo a sí mismo, haciendo que la sonrisa de Homura desapareciera al instante. No solo uno, sino que Kyuubey empezó a darse puñetazos en la cara una y otra vez.
–¡Ah! ¡No! – Homura parpadeó un par de veces, claramente confundida. – ¡Ah! ¡Para! ¡Por favor, no más!
Kyuubey seguía pegándose, haciendo que le empezaran a salir heridas y moratones, ante la mirada atónita de Homura. Kyuubey se dio otro puñetazo, lanzándose contra una pared, hiriéndolo aún más.
–No… Homura, para ya…
–¿Eh? – Soltó la chica.
–Homura… Por favor, no…
Kyuubey se dio otro puñetazo. Y otro. Y otro y otro y otro…
–¡Nooooo! ¡Madoka, ayúdame!
Madoka, que estaba escuchando música con unos auriculares, oyó eso, extrañándose.
–¿Eh? ¿Qué ha sido eso? – Dijo para sí misma quitándose los auriculares.
–¡Ayúdame!
Madoka, extrañada, empezó a caminar hacia de dónde creía que venía la voz. Sayaka, que se extrañó que su amiga se fuera de allí sin decir nada, la siguió.
–¿Quién es? – Preguntó Madoka, subiendo las escaleras, llegando a un lugar donde había un cartel diciendo que se prohibía el acceso a esa planta por estar en obras.
–¡Ah! ¡Madoka, ayúdame! ¡No! ¡Homura, por favor, para! ¡Madokaaaaaaaaaa!
Madoka se sorprendió al oír el nombre de Homura.
–¿Homura-chan?
Ignorando el cartel, Madoka pasó a esa planta.
Por su parte, Homura no sabía cómo reaccionar.
–¡T-Tú! ¡Yo no te estoy haciendo nada!
–¡Aaaaah! ¡No es cierto! ¡Me quieres matar! ¡Madoka, ayúdame!
–¡C-Calla! ¡¿T-Te crees que vas a poder engañar a Madoka tan fácilmente?! Madoka no es tonta. Sabrá ver perfectamente que has sido tú mismo el que se ha hecho es…
Antes de que Homura pudiera terminar la frase, Kyuubey creó un taladro, lo puso en marcha y se lo clavó en la barriga, sorprendiendo aún más a Homura.
–¡Aaaaaaaaaah!
Kyuubey se hundió aún más el taladro, saliendo varios de sus órganos disparados por su boca, así como trozos de carne, manchando parte del suelo y las paredes con su sangre y partes de su cuerpo.
Después de esto, Kyuubey hizo desaparecer el taladro como si nada, creó un barril de gasolina, se la tiró por encima, y después creó una cerilla y se prendió fuego.
–¡Aaaaah! ¡Quema! ¡El fuego quema! ¡Y está caliente! ¡Pero literalmente, no de que esté excitado!
Homura tenía los ojos como platos, flipando ante lo que veía.
–¡Aaaaaaaaaah! ¡Madoka! ¡Sálvame!
En ese momento llegó Madoka, que había estado oyendo todo lo que Kyuubey decía. La chica agarró un extintor que había allí y disparó la nieve sobre Kyuubey. Cuando se apagó, tiró el extintor a un lado y fue corriendo hacia Kyuubey, el cual cogió en brazos, ante el horror de Homura.
–Ma… Madoka… Homura… Quiere matarme…
La pelirrosa miró a Homura con miedo.
–Homura-chan… ¿Cómo has podido…?
–¡N-No es verdad! ¡Yo no le he hecho nada!
Kyuubey intentó esconderse aún más entre los brazos de Madoka, la cual lo agarró más fuerte.
–Madoka…
Madoka se veía muy dolida.
–¿Cómo has podido hacerle esto a este pobre animalito indefenso…?
–¡M-Madoka! ¡Te juro que yo no le he hecho nada! – Exclamó Homura empezando a perder los nervios.
–¿Ah no? ¿Se lo ha hecho él mismo, entonces? – Preguntó Madoka molesta.
Homura quería decir que sí, ya que era la verdad, pero sabía que Madoka no se creería eso.
–¡Ma… ¡Madoka! – Dijo Homura dando un paso hacia ella.
–¡No! ¡No te me acerques! – Gritó Madoka retrocediendo.
Homura, cada vez más nerviosa, siguió avanzando hacia Madoka.
–¡Madoka! ¡Escúchame, por favor!
Antes de que Homura pudiera hacer nada más, vio que alguien intentó golpearla con un extintor, por lo que creó un escudo de energía, aunque por lo repentino del ataque no le dio tiempo a hacerlo demasiado resistente, por lo que cayó de espaldas al suelo. Quien la había golpeado era Sayaka, que había seguido a Madoka y había cogido el extintor que esta había tirado al suelo.
Sin que Homura tuviera tiempo de levantarse, Sayaka volvió a intentar golpearla con el extintor, esquivando esta el golpe por muy poco, pero Sayaka no se detenía, tratando de golpear a Homura una y otra vez, asustando bastante a la pelinegra. Tras unos cuantos ataques que logró esquivar por muy poco, Homura pudo crear un escudo de energía lo suficientemente fuerte como para detener el golpe, y después lo empujó con fuerza, logrando hacer que Sayaka retrocediera unos pasos, hasta quedar al lado de Madoka, tiempo que Homura aprovechó para levantarse.
En ese momento apareció una chica con el pelo rubio y con rizos.
–¿Qué está pasando aquí? – Dijo la chica al llegar, cerca de Madoka y Sayaka.
–Mami… – Dijo Kyuubey. – Ayúdame… Esta loca me ha intentado matar…
–¡No es verdad! – Exclamó Homura. – ¡Yo no le he hecho nada!
Mami miró con seriedad y algo de enfado a Homura.
–¿Ah no? ¿Me vas a decir que esto se lo ha hecho él mismo?
Homura apretaba los dientes de rabia. Aunque dijera la verdad no la creerían. La chica vio entonces como Kyuubey le sacaba la lengua a modo de burla, lo que hizo enfadar aún más a Homura. Sin embargo, viendo que no podía hacer nada, se fue de allí. Mami entonces se dirigió a Madoka.
–Has salvado a Kyuubey. Gracias, él es un muy querido amigo mío.
–Él me llamó… He escuchado su voz dentro de mi cabeza.
–Ya veo.
–Ma… mi… – Dijo Kyuubey agonizando.
–Déjalo en el suelo, por favor. – Dijo Mami. – Voy a curarlo.
–Ah, s-sí.
Madoka lo hizo, y Mami puso sobre Kyuubey sus manos, de las cuales empezó a salir una brillante luz, curando las heridas de Kyuubey. Este, recuperado, se levantó y miró a Mami.
–Gracias, Mami, me has salvado.
–Deberías agradecérselo a ellas. Son ellas las que te han encontrado.
Kyuubey miró a las dos chicas.
–Muchas gracias, mi nombre es Kyuubey.
–¿Fuiste tú el que me llamaste?
–Así es, Kaname Madoka y Miki Sayaka.
Ambas chicas se sorprendieron de que supiera sus nombres.
–E-Espera, ¿cómo sabes nuestros nombres completos? – Preguntó Sayaka.
–Porqué precisamente venía a pediros ayuda.
–¿Ayuda? – Se extrañó Madoka.
–Quiero que hagáis un contrato conmigo y os convirtáis en chicas mágicas.
"Sore ja mata ne" tte te wo futte
(Digo "Nos vemos luego" mientras agito mi mano.)
Muri ni waratte samishiku natte…
(Fuerzo una sonrisa aunque en realidad me siento sola…)
Kousaten shingou tooku no kurakushon
(En la intersección hay semáforos. Se oyen autos a lo lejos)
Shiranai dareka no waraiau koe
(y el sonido de extraños riendo juntos.)
Kyou wa hitori de aruku kayoinareta machi de mo
(Hoy, camino sola, aunque estoy acostumbrada a esta ciudad)
Itsumo yori mo nan da ka
(de alguna manera, por un momento)
Jibun ga chotto chiisaku omoeru yo
(siento como si fuera más pequeña de lo que soy.)
"Sore ja mata ne" tte te wo futte
(Digo "Nos vemos luego" mientras agito mi mano.)
Egao tsukutte samishiku natte
(Una sonrisa rota. En realidad me siento sola.)
Honto wa mada hanashi tarinai kedo
(La verdad es que aún tengo mucho que decirte)
"Sore ja mata ne" tte kotoba tte
(pero las palabras "Nos vemos luego")
Mata aeru tte uso wo tsuite
(son una mentira, ya que no te volveré a ver.)
Itsumo doori no egao de iu yo
(Con mi usual sonrisa digo)
"Mata ashita"
("Hasta mañana".)
