Entre Líneas
Capítulo 22
Esta no es mi casa
Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, esta historia es de mi total autoría no está permitida su publicación en otros sitios sin previa autorización. -Azulen-
Summary: ¿Qué harías si pudieras volver a empezar? Sasuke despierta de un largo sueño a punto de tomar una decisión que podría cambiar el destino de todos. SasuSaku. Fluff Romance. Lemmon.
-Editado porque se me había borrado una página entera-
•••
El estruendoso llanto de un bebé lo sobresaltó, activando todos sus sentidos de golpe. Instintivamente, sus ojos buscaron a la mujer que lucía como su madre, ella seguía de pie junto a la puerta, con la mano en el pomo y su rostro girado hacia el corredor. Los pasos rápidos se acercaban, y fue entonces cuando él finalmente cayó en la cuenta de que estaba en ropa interior.
-Mierda… -murmuró entre dientes, mascullando maldiciones mientras lanzaba una mirada rápida por la habitación, sus ojos localizaron unos pantalones tirados bajo la cama y con un movimiento apresurado se inclinó para alcanzarlos, se los puso en un abrir y cerrar de ojos, justo a tiempo para que la puerta se abriera de golpe seguido de una risa floja.
La voz serena de Itachi llegó primero, seguida del estruendo del bebé llorando a todo pulmón. El Uchiha mayor cruzó el umbral con una mueca que parecía debatirse entre la diversión y la exasperación, mientras el pequeño mecido en sus brazos continuaba con su llanto descontrolado.
- ¿Quién eres? ¿Quiénes son? ¿Por qué me trajeron aquí? -exclamó Sasuke incorporándose de un salto y elevando la guardia mientras retrocedía hasta la ventana. Su mirada se endureció, listo para huir hacia un campo más abierto donde pudiera luchar con mayor libertad.
Genjutsu o no, no quería enfrentarse a un bebé y un familia ficticia.
-Idiota, sí que te diste fuerte… -Itachi puso los ojos en blanco y sin esfuerzo, lo inmovilizó aprovechando su confusión- Venga, cálmate, con esa pinta tan amenazante estás espantando a Katsuro.
El bebé seguía y la mujer que sostenía el pomo dio un paso hacia él acunando al pequeño entre sus brazos con un gesto protector. Su rostro estaba tenso, claramente preocupado. Itachi la interceptó con suavidad, colocando una mano en su hombro y dedicándole una sonrisa tranquilizadora.
-Kaachan, ¿puedes llevar al bebé con Izu? Yo me encargaré de Sasuke, lo llevaré con Sakura-chan para que lo revise, no vaya a ser que tenga una embolia.
La mujer pareció dudar, su expresión tiñéndose de azul por el miedo. Sin embargo, asintió lentamente mientras Itachi la apartaba con delicadeza.
-Todo estará bien, cariño. Ve con tu hermano, ¿sí? Tranquilo… -murmuró ella, haciendo un puchero preocupado antes de retirarse de la habitación con el pequeño en brazos. Cerró la puerta tras de sí, y el sonido del llanto se fue desvaneciendo poco a poco.
La atmósfera cambió radicalmente, la expresión de Itachi se endureció y en un instante, el hombre que había mostrado calma y dulzura desapareció. Ahora, frente a Sasuke, estaba el guerrero que conocía, el mismo que había muerto en sus manos.
-Escucha bien, intento de Sasuke, necesito que mantengas la calma. Lo que sea que esté pasando, lo resolveremos, pero no vas a salir huyendo ni a convertir esto en una batalla innecesaria, vas a decirme quién demonios eres y dónde está mi hermano- masculló profundamente manteniendo un tono de voz bajo y amenazante, su aguda mirada oscura se ciñó sobre él en un intento por intimidarle mientras le inmovilizaba con una llave- si de algo estoy seguro es de que no eres él- presionó el agarre sobre sus brazos y cuando la fuerza fue suficiente desapareció en una nube de humo.
Itachi entrecerró la mirada percibiendo el chakra del extraño conocido alejarse saltando entre tejados, saltó por la ventana dispuesto a perseguirlo, sería fácil atraparlo estaba completamente seguro de a donde se dirigía bastaba con ver la forma en la que sus ojos parecieron brillar aliviados al escuchar el nombre de Sakura.
Era el chakra de su hermano, el cuerpo de su hermano… pero sus ojos… esa mirada no era la de su hermano, su presencia era distinta, su aura era distinta… como ese día.
Algo estaba pasando y desde luego averiguaría qué.
•••
Sabía que Itachi lo estaba siguiendo de cerca, pero antes necesitaba encontrar a Sakura, sus ojos se expandieron asombrados cuando de pie en una de las torres más altas que vio vislumbró la aldea en la que había crecido, no la nueva Konoha reconstruida tras el ataque de Pain, observó ante sus pies el barrio en el que había correteado durante su infancia y sobre todo a todas aquellas personas que se suponía estaban muertas y ahora caminaban felices por las calles hablando y haciendo sus mandados como si nada.
¿Tsukuyomi?
¿Si esto era un genjutsu entonces por qué no podía dispersarlo con su rinnegan?
¿Rinnegan?
Tocó sus ojos por reflejo y dio con la primera superficie reflectante que encontró siendo esta una ventana polarizada, se vio a sí mismo, misma altura, aproximadamente la misma edad, cabello más largo recogido en una media cola desordenada que no recordaba haberse dejado, porque no le gustaba llevar el pelo largo, Sakura solía cortárselo cuando estaba en prisión y también lo hacía en casa. Lo primero que notó fue la oscuridad de sus ojos, ya no poseía su rinnegan y estaba empezando a sentirse nervioso, intentó activar su Mangekyo, pero su sharingan solo llegaba hasta la tercera aspa retrocedió impresionado, fue el momento en el que se dio cuenta de que gran parte de su poder había mermado.
¿Supresores de chakra?
No, era otra cosa.
Algo muy malo estaba pasando y necesitaba encontrar a Sakura.
Corrió como un rayo por los tejados moviéndose como una sombra, se sentía más lento y entorpecido como si su cuerpo no estuviese acostumbrado a su vertiginosa velocidad, con dificultad logró concentrarse lo suficiente para percibir los pasos de Itachi pisándole los pies otra vez, pero por alguna razón que solo podía justificar como fría observación aún no había intervenido, seguramente estaba curioso por saber a dónde se dirigía antes de capturarlo o juzgarlo de ser una amenaza, ignoró el frío demencial que calaba su piel descubierta y se escabulló por la ventana en la que supuso sería su oficina pues Sakura hasta ayer aún era la directora del hospital, sus ojos se abrieron cuando un grito contenido y los cortos cabellos de Shizune erizándose del susto le recibieron.
- ¿Sasuke-kun? ¡Te vas a congelar! - exclamó preocupada- ¿Qué paso? ¿Por qué estás así? ¿Has peleado con Sakura? ¿Pasó algo? ¿Estamos bajo ataque? - se sorprendió de la familiaridad con la que la mujer que apenas conocía lanzó sus preguntas tomando una gran sudadera negra de una taquilla y pasándosela para que se cubra- supongo que es tuya, Sakura la dejó aquí anteayer.
Entrecerró la mirada sospechando, pero no rechazó la abrigada prenda lo cierto es que le ardía todo el cuerpo por haber atravesado la aldea corriendo bajo una nevada con el torso descubierto y descalzo.
¿Nevada?
Era verano ayer…
- ¿Dónde está Sakura? - inquirió intentando aparentar normalidad, supo que no lo consiguió cuando la mujer le observó con sospecha.
-Uhm…- ella se sentó tras el escritorio y miró la hora en el reloj de su mesita- seguramente ya salió de cirugía, estará en el cuarto de descanso con las enfermeras o en su oficina- explicó con cautela.
-Esta es su oficina, Sakura es la directora- respondió en automático visiblemente confundido, los ojos perspicaces de Shizune se ciñeron sobre él confundidos y entonces finalmente Itachi entró por la ventana sobresaltando a la mujer otra vez.
- ¿Pueden dejar de hacer eso por favor? Esto es un hospital no una torre de entrenamiento- los regañó con el ceño fruncido, no conocía mucho a Shizune pero tenía la vaga idea de que era una persona estricta.
-P-perdona Shizune-san ja ja…- Itachi rio nervioso y le echó un brazo sobre el hombro- Sasuke se cayó de la cama esta mañana y se golpeó la cabeza muy fuerte ahora está algo confundido, los orbes oscuros de la mayor brillaron preocupados y se acercó a él a paso rápido, sintió el apretón de Itachi sobre su hombro entendiéndolo como una advertencia de permanecer quieto y entonces sintió el chakra verduzco de la mujer sobre su cabeza provocándole tensarse, no le gustaba que otras personas le tocasen, vio su rostro preocupado relajarse antes de negar suavemente y componer una expresión pensativa.
-No tiene lesiones, ni siquiera un golpe pequeño, está perfectamente… Sasuke-kun ¿Estuviste bebiendo con los chicos? ¿Kiba o Naruto te dieron algo extraño?
Negó en silencio sin expresión, su penetrante mirada de algún modo hizo a la mujer retroceder incómoda, Itachi se percató de ello, era claro que él tenía un aura distinta y Shizune empezaba a darse cuenta, en ese momento la puerta se abrió y por ella entró Sakura quitándose una mascarilla y soltándose el cabello descuidadamente vociferando quejas sobre lo complicado de ser la única cirujana disponible a esas horas.
-Oh chicos ¿Qué hacen aquí? - inquirió curiosa y en seguida su rostro se iluminó al posar sus ojos sobre él casi haciéndole sonrojar por la adoración que desprendían sus jades al mirarle, no despegó sus ojos de ella quien casi dando saltos se aproximó enganchándose cariñosamente a su torso riendo tan alegre y luminosa como era.
Como era cuando eran gennins…
-Nada, es Sasuke que al parecer se ha metido drogas- bromeó Itachi risueño, vio a Sakura cambiar de expresión para mirarle preocupada. Empezaba a asimilar que aquello no era un genjutsu, tampoco el tsukuyomi parecía más bien funcionar como una de las dimensiones de Kaguya, si todos ellos eran reales… significaba…
-¿Sasuke-kun?- fijó su mirada en ella, su cabello era más largo y ondulado, llevaba un maquillaje ligero, lucía relajada, incluso más femenina y delicada de lo que recordaba su perfume era exactamente el mismo y pero sus ojos verdes no brillaban igual, era como… si fuese más dulce, más inocente y al mismo tiempo más… reveladora, algo en su forma de mirarle le recordaba más bien a la Sakura de sus días de gennin, no poseía la misma madurez ni ese aire sabio y sereno que siempre rodeaba a su mujer, quizás porque lucía un par de años menor, casi como al final de la cuarta guerra… pero no por ello se veía menos confiable, paseó su mirada por sus muslos cubiertos por unas medias negras y la minifalda negra con una cinta roja coronando sus caderas, su torso estaba cubierto por una camiseta blanca con un discreto escote de corazón que apenas mostraba el inicio de sus senos pero no era lo que solía usar su Sakura, poque su Sakura odiaba el escote.
Ella no era su Sakura.
Pero definitivamente era una Sakura.
-Cariño ¿Estás bien? ¿Por qué me miras así? – inquirió acercándose a él sus ojos verdes llenos de preocupación le resultaron más familiares y se preguntó si era prudente apartarse cuando ella sin más le sorprendió robándole un casto y fugaz beso en los labios que le ruborizó, Sakura jamás le besaba en su trabajo, mucho menos frente a sus superiores- ¿Qué tienes eh? - rio ella- pensé que te despertarías del hechizo con un beso de amor o algo así- bromeó y escuchó la discreta risa de Shizune y fingida risa de Itachi quien no le quitaba los ojos de encima.
Había algo distinto en su forma de llamarle, incluso si le llamaba "cariño" no sonaba igual de tierno, no se sentía igual porque su Sakura… era más… moderada, como el fuego abrigador de una chimenea y la persona frente a él tenía una mirada y un aura intensas como el fuego de un incendio.
¿Qué estaba pasando?
Sintió la mirada oscura de su hermano acribillando su nuca esperando cualquier movimiento, el ambiente se había tornado algo tenso y entonces ella volteó hacia Itachi e inquirió curiosa.
- ¿Qué le hiciste a mi novio, Itachi? - como si nada le soltó y con una actitud mucho más familiar para él, pero raro dentro del contexto la vio golpear a Itachi en el hombro reclamándole sin indagar más.
- ¿Por qué siempre que le pasa algo a Sasuke tiene que ser culpa mía? - se quejó el mayor- No le hice nada, se cayó de la cama y ahora está tonto, pero Shizune dice que no tiene nada deja de pasar tanto tiempo con mi madre, te estás volviendo igual por eso este tonto tiene mamitis- puso los ojos en blanco ganándose otro golpe.
¿Mamitis?
Shizune carraspeó para llamar la atención de la pelirosa y asintió hacia Sakura.
-Bien… si eso es todo agradecería que vuelvan a casa para que Sasuke-kun pueda descansar y me dejen seguir trabajando- solicitó la mayor dirigiéndoles una mirada de "Ya váyanse" antes de sentarse tras su escritorio de vuelta.
Entre flojas despedidas y risillas nerviosas se alejaron del despacho de Shizune vagando por el pasillo.
- ¿Y bien? ¿Quién es este guapo impostor y dónde está mi verdadero novio? - inquirió la pelirosa con el ceño fruncido, Itachi en ningún momento había aflojado el agarre sobre sus hombros
-Verás…- Itachi rebuscó palabras sin dar con las correctas y se vio interrumpido por la divertida voz de Sakura otra vez.
-Admito que lo del aura letal, el silencio misterioso y esa mirada fría es sexy- rio Sakura despreocupada abriendo la puerta de la oficina indicándoles pasar antes que ella con un gesto de su brazo mientras sostenía la puerta- pero mi dulce Sasuke-kun jamás me mira así a menos que esté haciéndome cosas indecorosas que estoy segura prefieres no escucharme narrar, Itachi.
Si, definitivamente esa no era Sakura.
La mujer frente a él se veía fuerte pero no tanto como su Sakura, no tenía la marca del sello yin en su frente y era mucho más… ¿Atrevida? su Sakura era serena, más pura, jamás ventilaría sus intimidades de esa forma…
Observó a su alrededor sin poder reconocer nada, ni siquiera el hospital era como en la actualidad, lo que veía era por completo otra versión de Konoha, devolvió sus ojos hacia las personas en la habitación notando la mueca de asco que hizo Itachi ante el comentario de esa Sakura haciéndola soltar una corta carcajada divertida, ella tomó algunos implementos médicos canturreando alegremente y le indicó sentarse en la camilla, no podía dejar de observarla y compararla con su esposa.
Su cabello era más largo, desvió la mirada descaradamente hacia el escote, los pechos eran iguales. Sus ojos eran dulces, pero no se veía tan cansada como su mujer, incluso si era más que obvio para él que esta Sakura también gozaba de una enorme reputación en el hospital y probablemente realizaba casi las mismas funciones que la suya cuando no era la directora, así no podía evitar compararlas, su Sakura era más… discreta, profesional ¿Seria? No era tímida pero tampoco era una mujer tan… desvergonzada como la que tenía en frente… haciendo comentarios en doble sentido sin pudor alguno e interactuando con su hermano como si fueran… familia… su Sakura llevaba vestidos más largos, sencillos y cómodos, también usaba faldas cortas y camisetas para trabajar pero no iba así de descubierta y mucho menos en pleno invierno, no le disgustaba su manera de vestir, tampoco la de esta Sakura, el chakra curativo que le analizaba le transmitía la misma paz y eso le agradó.
La luz de la linterna de exploración en su ojo le incomodó un poco, ella la apagó y emitió un suspiro pensativo.
-Estás bien, no tienes nada cielo… - giró ligeramente el rostro confundida y arrugó su nariz haciéndole sonreír con suavidad y su mirada se ablandó, ese gesto le era más familiar, ella le sonrió de vuelta y tomó su rostro entre sus manos antes de besarle en la frente sonoramente.
Esta versión de Sakura era mucho más cariñosa, delicada y expresiva con él, la versión de Sakura a la que estaba acostumbrado era mucho más apacible y sintonizada con su forma de ser quien no era muy dado a las muestras de afecto en público, pero en la intimidad de su hogar no podía despegarse de ella.
No le disgustaba, pero tampoco podía decir que sería fácil acostumbrarse, estaba acostumbrado a que su relación con Sakura sea más bien intima, ella no iba por la aldea besuqueándole y diciendo cosas indecorosas como esta versión empalagosa de ella.
Pero necesitaba comprender ¿En qué contexto ellos estaban relacionados? Si, tenía claro que eran pareja, tenía claro que ella parecía llevarse en extremo bien con su hermano y confiar en él, por la manera en la que su "madre" mencionó su nombre podía deducir que en términos generales Sakura era cercana a su familia.
¿Estaban prometidos en ese mundo también? ¿Cuánto tiempo llevaban juntos? ¿Qué tan formal era su relación?
-Aún tengo trabajo que hacer así que puedes llevar al sexy impostor a casa hasta que decida confesar quien es y por qué intercambió lugares con mi novio- bromeó con una mirada perspicaz que le decía muy en el fondo que en realidad ella le había descubierto ya, eso era más Sakura de su parte, concluía ella seguía siendo igual de inteligente- Quizás Naruto le dio algo raro, asegúrense de que beba agua y si ven a Naruto golpéenlo por mi- le ordenó a su hermano mayor con ese tono mandón que a veces usaba con el susodicho rubio- por cierto, no sé si viste mi nota pero dentro de una hora deberías de ir a ver a Tsunade-sama al despacho Hokage, sonaba importante- comentó empezando a caminar de vuelta al escritorio para ponerse a trabajar.
Naruto…
Si, quizás Naruto…
Nah…
•••
Itachi largó un suspiro, un gesto cargado de una mezcla de aburrimiento y paciencia contenida, cuando ambos cruzaron el umbral hacia su despacho. El lugar, según sus memorias, era el antiguo cuartel de la policía militar dirigida por los Uchiha que por lo visto había sido remodelado y reubicado mucho más cerca del corazón de la aldea, aquello también era nuevo para él.
-Bien, no tenemos mucho tiempo, necesitamos prepararte, así que haremos esto rápido, luego podrás resolverme las dudas- declaró Itachi con su habitual tono decidido y antes de que pudiera reaccionar, los ojos de su hermano brillaron con el carmesí característico del sharingan, y en un segundo, ya había penetrado en su mente.
Intentar bloquearlo habría sido fútil. Era Itachi después de todo, directo y eficaz tal como siempre había sido.
Muy predecible de su parte pensó resignado.
Mientras Itachi exploraba su mente meditaba sobre el limitado poder de su cuerpo actual, la sensación de debilidad le resultaba frustrante.
Le llenaba de cierta desconcertante tranquilidad saber que una vez que Itachi terminara de escudriñar su mente conocería todo: Su identidad, su pasado y su presente. Tal vez, solo tal vez, su hermano podría ayudarle a encontrar una manera de regresar a su propio mundo, si alguien tenía las respuestas, debía ser Itachi.
Una leve sonrisa se dibujó en su rostro.
-Toda una vida en un segundo… -suspiró el pelinegro, apartando la mirada de sus ojos mientras se acomodaba en su silla, sus brazos cayeron hacia atrás en una pose casual casi despreocupada, había algo en su expresión que lo hacía parecer más humano, menos distante- Sí que lo pasaste mal ¿no? —murmuró, con una mezcla de pesar y curiosidad.
… O tal vez no.
-Algo así…- respondió fríamente.
-Entonces… eres tú- continuó el pelinegro mayor captando su atención- desde que te vi por primera vez sentí que tenía que disculparme contigo en lugar de mi otro yo, así que… lo siento mucho Sasuke- había pena en su mirada como si su visita no fuera una novedad para él y le vio tomar una posición más erguida y seria en su silla, exhalando el aire en sus pulmones fijó sus ojos negros en él haciéndole sentir contrariado- no es la primera vez que vienes aquí, por si te lo preguntabas… en realidad muy en el fondo sabía que tarde o temprano algo así pasaría Uchiha Sasuke alterno.
- ¿A qué te refieres con alterno? - cauteloso se sentó en la silla frente a él cruzando sus manos sobre la mesa de madera y observándole con firmeza.
-Verás… Cuando mi hermano, el que has esfumado- aclaró con una mirada mordaz- tenía siete años un día despertó confundido y al borde de la locura por una pesadilla en la que el clan Uchiha era exterminado por mi- había incomodidad en su voz y en su gesto cuando apretó el puente de su nariz estresado- en ese entonces concluí que de algún modo el "futuro" le había sido revelado al entrar en su mente pues Sasuke sabía cosas que nadie más que Shisui y yo conocíamos, suprimí esos recuerdos por su bien y estuve esperando todo este tiempo a que apareciera la respuesta a ese suceso pero los años transcurrieron y Sasuke creció como un chico mimado y normal y por supuesto gracias a tus recuerdos en sus sueños el clan y la aldea pudieron salvarse en esta dimensión- sonrió- supongo que ahora estás atrapado aquí y querrás volver a como dé lugar a tu mundo considerando que te casarás en un mes y tu Sakura está embarazada, no tenemos idea de cómo corre el tiempo en tu dimensión ¿Verdad? ¿Cuántos años tienes actualmente?
Le escuchó en silencio y comprendió.
Se habían intercambiado o quizás fusionado sus mentes.
-Veinte - respondió escuetamente procesando aún sus palabras.
-Sasuke cumplirá diecinueve en unos meses, entonces… supongo que el tiempo fluye distinto si aquí han trascurrido más de diez años y en tu mundo dos o tres…- con expresión preocupada el pensamiento cruzó sus mentes, podrían pasar unos pocos días en su Konoha pero varios años en esta, en el momento estaba claro que sus mentes habían sido intercambiadas de una forma que no lograban comprender lo que significaba que probablemente Sasuke de esta dimensión había despertado o estaba por despertar en su versión de Konoha.
El silencio se ciñó sobre ellos por pocos segundos en los que cada uno trataba de procesar la información, era un suceso… impresionante, sus ojos volvieron a su hermano mayor cuando le escuchó bufar por lo bajo.
-Por lo tanto… recapitulando- masculló llevando sus dedos a su mentón en una expresión pensativa escudriñándole seriamente- en tu mundo asesiné a todos para evitar un golpe de estado, abandonaste la aldea, me asesinaste, te arrepentiste, quisiste vengarte destruyendo Konoha, pero estalló una cuarta guerra, entraste en razón, fuiste a prisión acusado por terrorismo y conspiración, te absolvieron, te casaste con una versión más seria y madura de Sakura, tienes un gato, dos patos y una bonita casa con un lago y tu Sakura está embarazada- numeró con sus dedos.
-Es un buen resumen, pero te faltó mencionar que oficiarán mi ceremonia de boda dentro de tres semanas y si no estoy mi esposa se volverá loca además en este mundo no poseo ni la tercera parte de mi poder real y por lo tanto no puedo intentar regresar con mi rinnegan ni comprobar si esto es un genjutsu muy bien elaborado…- masculló con un gesto serio y sombrío.
-Puedo asegurarte de que esto no es ningún genjutsu, además mi hermanito nunca tuvo la necesidad de perseguir el poder que tienes, porque estaba demasiado ocupado leyendo mangas con su linda novia, horneando galletitas con su mamá y siendo un mocoso normal ansioso por aprobación paterna -sonrió ladinamente burlándose, pero se arrepintió en seguida cuando un brillo adolorido cruzó los ojos de Sasuke- y por lo que puedo ver, yo tampoco poseo ni la mitad del poder que tuve en tu mundo. Casi se me antoja matar a Shisui… -bromeó, intentando aligerar el ambiente.
- ¿Por? -el susodicho salió del baño del despacho al tiempo que el sonido de la cadena del retrete se escuchaba detrás. Se acercó como si nada y se dejó caer pesadamente en el sillón cerca de la puerta con una expresión agotada-Entonces tú no eres nuestro Sasuke-chan.
A Sasuke le dio un tic en la ceja y asintió intentando contenerse para no mostrar su incomodidad, volvió su rostro a su habitual estoicismo y miró a Itachi con intensidad.
-Este me cae mejor que el nuestro -rió Shisui- Nuestro Sasuke ya estaría lloriqueando con la tía Mikoto o con Sakura -lo observó acusador, con la vista entrecerrada- ¿Tú no vas a lloriquearle a mamá? ¿Verdad? -preguntó con una sonrisa arrogante, intentando picar al menor.
-No tuve una madre con quien llorar o compartir mis penas -aclaró cortante- ¿Cómo es el Sasuke de este mundo? -inquirió, serio.
-Para empezar, si quieres pasar por el Sasuke de este mundo, deja de mirar a la gente como si fueran a apuñalarte, relájate, hombre, aquí no hay guerras y tu padre fue Hokage ¿sabes? Nadie odia a los Uchiha y yo estoy vivo gracias a ti, supongo -se encogió de hombros Shisui, restando importancia al asunto-Si no hubieras aparecido fugazmente hace años, quizás Itachi y yo no habríamos podido detener el golpe de estado y encerrar a Danzo antes de que intentara robarme el ojo. Lo más probable es que pase lo mismo que la primera vez y regreses por ti mismo, así que… ¿por qué no solo disfrutas la estadía?
Sasuke se sorprendió.
Sus recuerdos les habían salvado… ¿Cuántas veces no soñó con poder cambiar el pasado?
Entonces él… era real…
Todos eran reales… y estaban vivos.
-O-oye… esto…
No pudo soportarlo. Sabía que iba a desear que la tierra se lo tragase después, pero era una oportunidad única, una excepción, un error en el universo que no sabía cuánto duraría, pero era, quizás, su única oportunidad en la vida para hacer aquello que dejó pendiente el día en el que se despidieron para siempre.
Rodeó a su hermano con sus brazos por encima del escritorio y sintió cómo él le correspondía con ligereza, exhalando aire con aburrimiento y resignación mientras daba palmaditas de consolación en sus hombros.
Incómodo, sintió al tercero en la habitación sumándose al abrazo, sacándole nuevamente un tic en la ceja.
- ¿Yo también soy tu hermano, es que no te alegra que esté vivo? -preguntó Shisui con ojos brillantes.
-A ti no te maté, pero con gusto lo haría… -masculló tétrico y Shisui se apartó de un salto, mirándolo cauteloso- Honestamente, te recordaba distinto… más respetable -declaró interrogante.
El rostro de Shisui se ensombreció, deprimido, y regresó a sentarse en la silla mirándolo con resentimiento.
-Sí… en algo se parece al nuestro -rió sin ganas- y yo que pensé que al fin le caería bien… -masculló- ¿Qué vamos a hacer? Sakura va a notarlo en seguida y si ya lo vio seguramente lo notó, sabes cómo es, empezará a sospechar si Sasuke no aparece en su consultorio a la hora del almuerzo, además, Sasuke se pone de muy mal humor cuando no ve a Sakura y si discuten está todo el día refunfuñando por todas partes, todos se darán cuenta de que algo raro le pasa…
Esta vez Sasuke sintió su ojo palpitar de estrés.
¿Ese Sasuke estaba… obsesionado con Sakura?
-Sí, estoy seguro de que ella ya lo notó, aunque quiso hacerse la graciosa -suspiró Itachi- Es muy obvio que va a darse cuenta, ella es quien mejor le conoce.
-Bueno… entonces es igual que en mi mundo… -masculló aclarando su garganta y sintiendo el calor subir por su cuello al pensar en su Sakura- En mi mundo, Sakura es la única familia que tengo y mi persona más cercana, necesito regresar lo antes posible. Por lo que puedo intuir, mi versión de este mundo podría asustar a mi esposa… Se suponía que hoy tendríamos nuestro primer control prenatal… -torció el gesto, preocupado.
Itachi y Shisui se miraron con seriedad.
-Oye… ¿Cómo es tu Sakura? -preguntaron al unísono.
•••
- ¡Sasuke-chan!
El corazón de Sasuke dio un vuelco al escuchar aquella voz. Antes de que pudiera reaccionar, unos brazos pequeños pero firmes rodearon su torso, por un instante se quedó rígido, sorprendido por la calidez y la familiaridad de aquel abrazo, bajó la mirada y allí estaba ella, mucho más menuda de lo que recordaba, pero tan increíblemente real.
Notó el leve aroma a jazmín que siempre asoció con su madre y un nudo se formó en su garganta.
Mikoto lo miró con una sonrisa radiante, sus ojos oscuros chispeaban con amor maternal, había pequeñas líneas de expresión alrededor de sus ojos, casi imperceptibles, fruto de los años que habían pasado, pero en lugar de apagar su belleza, la hacían más luminosa, era exactamente como siempre la había imaginado: feliz, tranquila, viva.
Él en cambio, se sentía un extraño en su propio "hogar".
-Mamá…- su voz se quebró, apenas un susurro, mientras trataba de contener las emociones que amenazaban con desbordarse, tragó saliva y parpadeó rápidamente, pero la humedad en sus ojos delataba su fragilidad en aquel momento.
Ella alzó una mano suave y cálida, acariciándole la mejilla con ternura, su sonrisa permanecía, pero sus ojos perspicaces lo escudriñaban como si intentaran desentrañar algo oculto en él.
- ¿Qué pasa, hijo? -preguntó con dulzura, aunque había un matiz de preocupación en su tono- ¿Te han dicho algo malo en el hospital? ¿Es por Sakura-chan?
La mención de su esposa hizo que un nuevo torrente de emociones lo golpeara.
La Sakura de su mundo… ¿Estaría bien? ¿Notaría su ausencia? Sus labios temblaron, pero forzó una sonrisa para calmarla.
-N-nada malo -respondió, con una suavidad que le costó mantener, la mirada de su madre lo envolvió, cálida y segura, como una manta en medio del invierno.
Mikoto inclinó la cabeza, observándolo con una mezcla de ternura y ligera confusión, pero no insistió, en lugar de ello, su sonrisa se amplió, iluminando la habitación y su herido corazón.
-Está bien, cariño, si dices que todo está bien te creo- rio- ¿Tienes hambre? -preguntó, intentando cambiar el tema con un tono fingidamente autoritario- ve a cambiarte y baja a desayunar algo.
Sasuke asintió en silencio mientras ella salía de la habitación y se internaba en la cocina, él permaneció en el mismo sitio sintiendo cómo el peso de aquel momento se asentaba en su pecho, por un breve instante no era un guerrero, ni un renegado, ni un vengador.
Era simplemente un hijo abrazado por su madre.
Nuevamente un llanto estruendoso lo sacó de sus pensamientos y curioso se escabulló escaleras arriba dando con la puerta de la que emergía el sonido, era la habitación de al lado, la abrió sin más encontrándose con una mujer de largos cabellos castaños meciendo a un bebé.
- ¿Trajiste los biberones mamá? ¿mamá? - Ella era…- ¡Oh, Sasuke-chan! Qué bueno que estás aquí ¿Puedes quedarte un momento con los niños? Iré por los biberones, estos pequeños monstruos el pecho lo quieren menos cada día- suspiró- ¿Estás mejor? - preguntó preocupada observándole fijamente antes de pasarle a la niña como si nada, la pequeña se calmó en seguida estando en su brazos haciendo a la castaña observarlos indignada.
-Aske- aplaudió la pequeña riendo alegre y tratando de agarrar su cabello con sus pequeñas manos, observó intrigado a la animosa criatura, su madre había desaparecido por el corredor presurosa y sin esperar respuesta- bien por lo que Itachi le informó, esos eran sus sobrinos y la mujer de antes su cuñada Izumi, tomó nota, en ese mundo Itachi ya tenía una familia propia, sonrió complacido, era el futuro feliz que su hermano merecía…
Sus nombres son Katsuro como el abuelo y Amane tu propusiste ese nombre por un personaje de un manga que le gusta a Sakura.
Sakura leía mangas en ese mundo…
Comenzó a preguntarse seriamente qué tan distinta había sido su infancia ¿Qué tan distinto era Sasuke Uchiha en ese mundo? ¿Qué tan distinto habría sido él de haber crecido rodeado por su familia tan lleno de amor? Ese Sasuke… parecía tener una vida absolutamente plena y feliz…
Casi sintió envidia.
-Gracias pequeño ¿Quieres darle el biberón a Amane?- regresó respirando algo agitada por la prisa y normalizando su respiración se sentó en la mecedora tomando al otro bebé en sus brazos con cuidado empezaba a crisparle los nervios que ella le tratase como a un niño- Mamá está ocupada con el desayuno y papá salió temprano a una reunión de clanes- suspiró viéndose profundamente agotada, asintió y se sentó al borde de la cama con la pequeña en brazos sin saber muy bien como sostenerla, pero se las apañó ligeramente ruborizado, vale viendo el lado positivo le serviría para practicar, en unos meses estaría cargando a su hijo o hija después de todo- ¿Te pasa algo? Estás muy callado hoy ¿Discutiste con Sakura por algo?
Negó con la cabeza despacio y la observó largamente aun intentando procesar aquella presencia, se le hacía extraño ser tratado con tanta familiaridad por esa persona a quien ni siquiera podía recordar, tenía memorias vagas de la niña que siempre estaba con su hermano y que solía ser su novia, pero había interactuado muy poco con ella en su mundo, no lo suficiente como para decir que realmente la conocía, no parecía ser desagradable, se veía amable, tranquila y muy desvelada, se preguntó si su Sakura se vería igual de cansada cuando su bebé llegue a casa.
- ¿Es difícil? - se le ocurrió preguntar viéndola mecer al niño en sus brazos tarareando despacio para calmarle.
- ¿Qué cosa? - inquirió Izumi observándole con una sonrisa divertida bailando en su rostro- ¿Te golpeaste muy fuerte no? - rio y repentinamente su sonrisa decayó convirtiéndose en un rostro intrigado miró a la bebé siendo alimentada en sus brazos y se levantó de la mecedora de un salto, dio un paso hacia atrás insegura acercándose a la puerta- no eres él- afirmó- ¿Quién eres? Un infiltrado…
-S-soy yo, tranquila, no le haré daño…- se refirió a la pequeña- soy yo solo… -¿Cómo carajos explicarían eso?- ella le miró cautelosa comenzando a mostrarse más a la defensiva- Itachi- se le ocurrió decir, sus ojos se tiñeron de interés y curiosidad- Itachi te lo explicará mejor, él lo sabe todo me trajo a casa dijo que lo entenderían, estoy algo confundido aún y no sé qué tan prudente es decirte la verdad en este momento porque yo tampoco entiendo bien que ocurre…- se aclaró la garganta y vio a Izumi dejar al bebé en la cuna y retirarle a Amane de los brazos con expresión sospechosa.
- ¿Qué verdad?
-Que soy Sasuke, pero… Argh… -suspiró derrotado- soy Uchiha Sasuke… pero…
- Pero ¿qué?
-Vengo de otra dimensión…
Izumi estalló a carcajadas dejando a la bebé en la cuna y se acercó a él sin dejar de reír divertida e intrigada.
-Sasuke realmente te golpeaste muy fuerte en la cabeza- declaró su risa se convirtiéndose en una pequeña sonrisa y sus ojos se tiñeron de preocupación al ver al chico sin expresión frente a ella a paso rápido se acercó tocando su frente- no tienes fiebre.
-No tengo fiebre porque estoy bien, no me golpee la cabeza tan fuerte y no estoy loco…- masculló controlando su irritación- no se supone que te diga esto, solo quiero que…- que me traten como a él…- pensó, su mirada afligida pareció convencer a Izumi quien confiando en su sinceridad se relajó y le pasó una mano por los despeinados cabellos acomodándoselos fraternalmente, sus ojos brillaron con cariño y asintió.
¡Sasuke!
-Vale Sasuke de otra dimensión- rio jovial- ve abajo mamá está llamándote a la tercera subirá y te arrastrará por las orejas- bromeó pero Sasuke le observó sorprendido y se apresuró a descender rápidamente las escaleras, confiando en sus palabras, sin embargo sus ojos se desviaron a los retratos colgados a lo largo de la pared lateral de esta y se quedó embelesado en las imágenes que parecían mostrarle un resumen de la vida de aquel Sasuke, varios cumpleaños, festividades de invierno y verano, su graduación de la academia con sus padres, su hermano y Shisui sonriendo en la foto y también su fotografía con el equipo siete en la que los tres reían a carcajadas mirando a Kakashi con la cabeza empapada por lo que seguramente había sido una broma de Naruto, lucían muy diferentes, más cercanos, más unidos que en su propio mundo.
Una risa corta emergió de su pecho conmovido.
Ese Sasuke era realmente feliz, su sonrisa amplia, el rostro ligeramente ruborizado en cada foto de su infancia y ojos brillantes llenos de vida le devolvían la mirada desde las fotografías, ahora podía entender a qué se referían, se miró en el espejo redondo dentro de una decoración con forma de un sol- sus ojos estaban apagados con un brillo de preocupación adornándolos, su rostro tenía una expresión serena y sosegada, notó una fotografía en especial donde aparecían él y Sakura a los trece años vestidos con yukatas en un festival de verano ella le tomaba de la mano y besaba su mejilla mientras él tenía una pequeña sonrisa plasmada en su rostro ruborizado, otra fotografía debajo de esa mostraba a los tres con unos diez u once años durante un festival deportivo de la academia, tenía la cara y la ropa con rastros de lodo, pasto y pintura pero lucían… como niños felices.
Podía asumir por las fotografías que en ese mundo el equipo siete fue cercano desde antes de ser formado, Naruto y Sakura eran sus mejores amigos de la infancia, vio otra fotografía de él y su padre con doce años levantando un gran pez, su padre le observaba con orgullo mientras el parecía batallar para sostener a la bestia sin caerse del bote.
- ¿Sasuke?
La dulce voz de su madre llegó a sus oídos e intentó limpiar rápidamente las lágrimas traviesas que se le estaban escapando sin querer para disimular, estaba completamente seguro de que si ese no era el Tsukuyomi entonces perfectamente podría haberlo sido pues era justamente lo que él en su mente consideraba lo que habría sido la versión más feliz de su vida.
-S-si ya voy- Mierda ¿Cómo se suponía que haría esto? No tenía idea de cómo ser el Sasuke Uchiha de ese mundo… y no confiaba en la palabra de Itachi y Shisui, su madre sospecharía, parecían cercanos, demasiadas fotos de ellos era más que obvio que su madre era la persona más cercana a él en esa casa y tenía cierta predilección por su hijo menor.
-¿Pasa algo?- inquirió sirviéndole un plato de arroz con verduras y tamagoyaki- lo probó y solo en ese momento se dio cuenta de lo hambriento que estaba y lo mucho que había extrañado ese sabor, fue como desbloquear un recuerdo muy profundo en su memoria, no se dio cuenta de que estaba engullendo la comida casi con desesperación, sus ojos ardían con las lágrimas no derramadas, era… emocionante… poder experimentarlo otra vez, pero necesitaba regresar, estaba aterrado por no saber si su Sakura se estaba casando en ese momento con otra versión desconocida de sí mismo o quizás ya estaba dando a luz, era estresante no saber si el tiempo transcurría más rápido, más lento o igual.
-Que hambriento estás – rio – Puedes tomar más si quieres cariño, es todo para ti, iré a hacer la compra no dejes sola a Izumi-chan ¿Si? Tu padre no tardará en regresar- se acercó dándole un suave beso en la coronilla antes de andar hasta el marco de la puerta y voltear para despedirse con una sonrisa y un suave gesto de su mano que correspondió con las mejillas llenas de arroz.
Bien, todos eran bastante similares a como lo recordaba…
Su madre era tan cariñosa y atenta como siempre, su hermano y Shisui tenían cambios notorios, se veían más idiotas, pero quizás esas eran sus personalidades reales, las que habrían tenido si todo no hubiera ocurrido como ocurrió en su mundo, pero empezaba a desesperarse…
Cuando acabó con todo el contenido de la olla arrocera y el estómago hinchado subió a la habitación en la que había despertado y miró a su alrededor ahora que lo veía con más calma todo se veía mucho más "Él" estaba organizado pero había algunas cosas que no le encajaban como la consola de videojuegos y tres mandos en el suelo con un par de juegos sobre la mesita como si hubiesen sido recientemente utilizados, había una foto de él y Sakura abrazados en un columpio que parecía reciente enmarcada sobre su escritorio, caminó hasta el armario y sacó ropas que no le convencieron del todo eran… suyas pero tenían más… ¿estilo? Quizás era la influenciade aquella Sakura… tomó una camiseta negra con cuello en V, unos pants holgados y ropa interior, al menos ese Sasuke guardaba las cosas exactamente como él lo hacía, recordó vagamente donde estaba el baño en esa casa y se internó en aquella habitación dispuesto a darse una ducha.
El agua caliente le enrojecía la piel de la espalda y relajaba los músculos, no había notado lo tenso que estaba hasta ese momento, podía deducir por la manera en la que le trataban y lo visto en las fotografías que quizás Shisui e Itachi tenían razón en algo, el Sasuke de ese mundo era una persona reservada como él, pero podía llegar a ser muy expresivo en presencia de su familia y amigos cercanos, al parecer no era tan bruto como él, no había sufrido como él y por lo tanto sus emociones no estaban delimitadas por su culpabilidad, resentimientos o un triste pasado por lo que su dinámica con Sakura era mucho más intensa, quizás más romántica e intensa de lo que él lo era en su realidad… es lo que podía concluir en su análisis inicial pero necesitaba encontrar a Sakura, necesitaba verla y que le ayudase a entender ese mundo.
•••
Su padre había tardado poco más de una hora en regresar y preguntándose interiormente por qué Izumi no podía quedarse sola en casa correspondió el saludo de su padre intentando con todas sus fuerzas lucir como creía que lo haría el Sasuke normal pero desde luego no lo consiguió pues su padre le había observado con cautela y una ceja encorvada antes de avanzar hasta su despacho preguntando a donde iría, su escueta respuesta "Con Sakura" no pareció convencerle del todo pero no dijo nada más, su padre parecía seguir exactamente igual a como lo recordaba y eso le hizo las cosas más fáciles en su proceso por asimilar su nueva vida que esperaba sucediese como algo temporal, tenía la esperanza de que al irse a dormir esa noche el simplemente volvería a su cuerpo y todo sería como un sueño el cual contarle a su esposa durante el desayuno.
A dos cuadras de "su casa" Naruto con una bolsa blanca en su mano derecha y la otra tras su nuca caminando despreocupado apareció en su campo de visión y tan estruendoso como era también en su mundo corrió hacia él gritando su nombre hasta alcanzarle el paso.
- ¡Sasuke! ¿Dónde vas? ¿Olvidaste que quedamos de acabar de jugar al Kagejin hoy? - le observó con el ceño fruncido y un mohín elevando la bolsa en su mano.
- ¿El qué?
-¡Kagejin! Duh Sasuke ya sabes tú, yo, día libre, cervezas, videojuegos, tarde de hombres…- numeró como si fuera lo más obvio sacudiendo la bolsa casi en su nariz sin dejar de caminar a su lado- no me digas que irás a acosar a Sakura-chan- puso los ojos en blanco sin parar de parlotear sobre el hecho de que él pasaba demasiado tiempo con Sakura y el único día en el que acordaban una tarde de amigos olvidaba su existencia como siempre.
Pestañeó lentamente, sin comprender del todo a su mejor amigo.
Entonces así sería su relación con Naruto si se hubiera quedado en la aldea…
Vale, kagejin era… ¿El videojuego? Recordó entonces que era uno de los títulos sobre la mesa de la consola- aa- respondió con un monosílabo- d-digo… lo recuerdo- se aclaró la garganta solo iba a… a comprar las cervezas…- inventó rápidamente señalando a una tienda de conveniencia junto a ellos.
-Que considerado Teme- rio escandalosamente- y pensar que perdonarías una apuesta, vale, no te preocupes creo que estas seis son suficientes o la tía Mikoto nos regañará por beber desde temprano, pero podemos comprar algunas botanas- alegremente empezó a caminar a paso ansioso hasta la tienda.
¿Tía Mikoto?
-Hm…
- ¿Qué te pasa Teme? Estas demasiado callado incluso para ser tú- Naruto también le observó con sospecha y realmente empezaba a preocuparse de que su versión en ese mundo no fuera un Naruto 2.0, Sakura parecía resplandecer en carisma y osadía lo que quería decir que Sasuke Uchiha en ese mundo debía tener una personalidad capaz de lidiar con eso ¿No? Por lo tanto, tenía algo más de… ¿personalidad? intentó sonreír como en las fotos, pero Naruto dio un salto hacia atrás asustado por aquella mueca torturada y le arrastró por el brazo.
-Dime la verdad… Sakura-chan… ¿Te hizo "algo doloroso" anoche? Pareces traumatizado…
Los colores subieron por su rostro azorado y le dio un fuerte puñetazo antes de salir del pasillo de productos farmacéuticos a paso apresurado, Naruto le alcanzó tirando de él por su hombro y haciéndole tropezar, no llegó a caerse, pero le observó hastiado y el rubio le devolvió una mirada confundida y una sonrisa socarrona se expandió en su rostro.
-Digamos que no es eso- rio- entonces… ¿Lograste sacarle la verdad y ahora estás procesándolo?
- ¿Sobre qué? - inquirió empezando a seguirle de vuelta a su casa tras comprar una bolsa de botanas, si Sasuke en esa dimensión tenía un plan con Naruto quizás negarse sería sospechoso, Naruto podría serle útil para entender la dinámica de ese mundo considerando que parecía ser igual de hablador y chismoso.
-Ya sabes… sobre el bebé, escuché a tu abuela y la abuela de Sakura anoche en la cena con Mebuki-san y la tía Mikoto, estaban hablando seriamente de que ella podría estar embarazada porque se le hinchó la panza o algo así, creo que es un poco pronto para que ustedes dos se conviertan en padres, pero sabes que los apoyo siempre, son mis mejores amigos- sonrió ampliamente mostrando su pulgar en un gesto de aprobación- además tu madre parecía bastante ilusionada con la idea.
Naruto seguía siendo totalmente igual de tonto, suspiró aliviado al fin comenzando a sentirse más familiarizado con su entorno, estaba atrapado ahí y lo mejor sería intentar dejarlo fluir e inmiscuirse lo menos posible en la vida de Sasuke de esa dimensión para no alterar nada en su presente o futuro entonces… era posible que Sakura también esté embarazada en esa dimensión…
Por lo que Itachi le había dicho apenas había cumplido dieciocho ese año… pero él ya tenía veinte en su mundo…
-Uhm… n-no, aún no lo sabemos- se limitó a responder.
- ¿Estás nervioso Teme? Yo lo estaría- rio estruendosamente- ya ves cómo les va a Itachi-niichan e Izumi-chan.
-Quizás un poco- suspiró revelando su verdadero sentir, quizás sería fácil para él adaptarse, ahora comprendía que las miradas de intriga de sus padres no eran por desconocerle, estaban asociando su distante y retraída personalidad con el nerviosismo de convertirse en padre a una edad algo pronta… entonces solo tendría que seguirles el juego y preguntarle directamente a Sakura si estaba embarazada… pero ¿y si se suponía que ya lo sabía?
Quizás eso explicaría su melosidad al tratarle en la mañana…
-Ayer parecías bastante animado con la idea- sus cejas se movieron de arriba abajo sonriendo socarrón- ¿Y? ¿Cuándo vas a pedírselo? ¿Dijiste que Mikoto-baachan te dio ayer el anillo no? ¿Qué esperas?
Se descalzaron en el genkan y subieron las escaleras de dos en dos hasta su habitación, por lo que podía notar Naruto y él en ese mundo lo compartían todo y se contaban todo casualmente como dos mejores amigos normales, él y Naruto en su mundo compartían un lazo similar solo que él mismo no era tan comunicativo como al parecer lo era Sasuke en ese mundo y le estaba costando sostener la conversación con el rubio quien como siempre parloteaba sin cesar, cómodamente Naruto se dejó caer en el suelo dejando las bolsas con cervezas y botanas en el piso junto a él y se arrastró hasta la consola para encenderla, el título del videojuego que al parecer trataban de terminar de jugar apareció en la pantalla con temática sombría y sangrienta. En ese momento razonó que no tenía ni idea de cómo jugar a eso, ni siquiera sabía utilizar una consola de videojuegos…
Mierda.
No tenía un teléfono móvil en su mundo, nunca lo consideró necesario pues con el teléfono de casa le llegaba para comunicarse con Sakura, Naruto, Kakashi o sus suegros, Sakura sí que tenía uno por lo que más o menos tenía una idea de cómo usarlo. Mientras veía a Naruto prepararse para "Destruir a ese desgraciado" escaneó la habitación en un intento por inmiscuirse un poco más en la personalidad de aquel desconocido cuyo cuerpo ocupaba y reparó en la pequeña nota sobre la mesita de noche otra vez.
Lo siento cariño me fui temprano, tengo turno en el hospital, envíame un mensaje al móvil si puedes pasar por mi para almorzar juntos, te amo. PD: Ve a la torre Hokage, tienes que ver a Tsunade a las 11:00.
Sakura
-¡Mierda!- Exclamó en voz alta.
-¿Qué pasa Teme?- con el rostro ladeado y curioso Naruto parecía acribillarle con sus azules ojos.
-Tenía que ver a Tsunade a las once- el rostro de Naruto pasó a ser azul y se apresuró a levantarse sacando su propio teléfono móvil de un color naranja metálico que casi lo deja ciego y sus ojos casi escapan de su orbitas al exclamar:
-¡Son las 11:30! ¡La vieja te va a matar! - aterrorizado le empujó por la espalda instándole a salir por la ventana- ¿Qué te pasa? Tienes que correr pensarás en una excusa en el camino o dile que estabas con Sakura-chan y eso calmará al demonio- rio nervioso y rascó los rubios cabellos de su nuca- solo ve, yo me quedaré con Izumi-chan y los niños.
Entrecerró la mirada consternado, pero decidió no preguntar aquello que llevaba toda la mañana dando vueltas en su cabeza, por qué parecía haber una guardia montada alrededor de su cuñada ¿Es que pasaría algo malo si se quedaba sola en casa?
¿Tsunade era tan aterradora?
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Notas de autora:
¿Empieza a tener sentido el título de la historia verdad? ¡Bien! Tenemos a Sasuke 1 viviendo la vida de Sasuke 2, es un capitulo un poquito emotivo, en el siguiente tendremos el pov de Sasuke 2 viviendo la vida de Sasuke 1, lo sé muy enredoso pero me encanta esta historia, no la dejen morir plis, se que no estoy actualizando con tanta frecuencia como antes pero no pienso dejarla en hiatus, tranquilos, tendrá final cerrado xD
¡Gracias por leer!
Con cariño,
Azulen.
