Capítulo 43

* * * P.V.A * * *

Hoy hace un frío horrible en la calle, y más aún ahora que el sol se ha escondido hace rato, pero a pesar de la temperatura y lo friolera que soy, casi ni lo noto por los nervios que me inundan mientras me encamino al bar, sintiendo que estoy sudando debajo de abrigo y la bufada.

No sé por qué Ruka me ha dicho que vaya al bar si sabe que no quiero ver a Genji, pero me ha dicho que no me preocupe por eso, y que ella no podrá irse después de su actuación. No entiendo muy bien por qué, al igual que no entiendo el porqué de tanto misterio, pero no voy a dejar que siga dándome largas de por qué está tan ocupada y metida ahí todo el día; ahora estaremos cara a cara.

Creo que algo ocurre, porque no sólo Ruka está poco habladora conmigo, si no que Tamao tampoco me da muchos detalles cuando intento hallar respuestas, y simplemente me dice que todo está bien o que no sabe nada. Venga ya...

Entro en el bar y mi estómago se encoge de nuevo, pero me relajo al ver que Genji no está por allí, así que me encamino hacia la barra con el ceño fruncido al ver que Ruka está tras ella poniendo copas.

-Hola, ¿por qué estás de camarera? -Hablo cuando me pongo frente a ella tras que su cliente se vaya.

-Necesitaban ayuda estos días, Genji no ha estado. Por eso te dije de quedar aquí. –Me dice con una cara que no me da buena espina. Ruka no puede mentirme ni ocultarme cosas, así que empiezo a preocuparme al ver su reacción.

-¿Y dónde está Genji?

-Ha estado enfermo, en casa.

-¿Una semana entera? –Añado con extrañeza, escudriñando su rostro. -¿Y qué tiene para estar tan mal?

-No lo sé, la verdad. Ya sabes que él no da muchos detalles. Disculpa un segundo.

La veo alejarse para servir, a la vez que vislumbro como Ushiyama deja de prestarnos atención con disimulo, centrándose en sus copas y evitando mi mirada para que no vaya a por él. ¿En serio creen que soy tonta?

Empiezo a ponerme nerviosa a la vez que voy pensando en todas las horribles posibilidades que podrían haber pasado, y cuando Ruka vuelve y me pregunta qué tal estoy y cómo me fueron los exámenes, yo paso de sus preguntas y me centro en lo que realmente me importa ahora ante las evasivas.

-Ruka, basta ya. Dime qué coño ha pasado con Genji, y dime la verdad. ¿Está bien?

-Él no quiere que sepas nada, Airi. Ya has sufrido bastante...

-¡Dímelo! –Le exijo cortándola cuando alzo la voz. Veo que inspira con cara de culpabilidad, y entonces habla sin dar rodeos.

-Ha estado en el hospital hasta hoy. Hace una semana lo apuñalaron.

-Oh, Dios mío... –Me llevo la mano a la boca a la vez que mi corazón se para un segundo por el shock, volviendo a hablar cuando me repongo. -¿Vinieron a por él, o qué ocurrió?

-Él fue a por uno de esos hombres de Kuroki, aunque no tengo mucha información.

-Tengo que verlo. –Digo en voz alta, aunque en realidad lo digo para mí misma, y sin despedirme corro en dirección contraria para salir del bar, ignorando los gritos de Ruka para que me detenga.


Corro hasta llegar a la puerta de Genji, y antes de tomar aire incluso para aliviar los síntomas de mi carrera, llamo con los nudillos varias veces, esperando a que abra mientras los nervios vuelve a hacerme hiperventilar. En realidad, no debería estar aquí, tendría que dejarlo en paz aunque sólo fuera por mi orgullo, pero no puedo irme sin ver que está bien, soy incapaz.

-¿Qué haces aquí? –Pregunta secamente en cuanto abre y me ve, y siento una punzada en el pecho al ver su aspecto demacrado.

Parece más delgado, está medio borracho y despeinado, con ojeras bajos sus ojos apagados.

Sin responderle, directamente paso a levantarle la camiseta de manga corta que lleva, y antes de que me aparte de un manotazo veo en su costado una compresa ensangrentada que cubre su herida. No debería estar así después de una semana, seguro que no ha hecho caso de lo que le han dicho y ya la ha liado.

-Te has abierto la herida, y no deberías beber con la medicación que te hayan mandado.

-Déjame. Ibas a pasar de mí, ¿recuerdas?

Pongo el pie para empujar y que no me cierre en las narices, haciendo fuerza para abrir de nuevo, y me asusto cuando se tambalea al no esperarse mi actitud violenta, que desaparece en cuanto me acerco rápido para sujetarlo, aunque Genji se aleja bruscamente y trata de irse dentro, pero tiene que parar cuando parece que el dolor le golpea duramente.

-Estate quieto, por favor. Necesitas descansar y lavarte la herida.

-Quiero que te vayas.

-Me iré cuando te haya ayudado con la herida. Vamos, túmbate en el sofá.

Lo guío hasta el salón y hago que se siente despacio, quitándole la botella de whisky que pretende coger de la mesa, obligándole después a tumbarse mientras forcejeamos y consigo finalmente que deje de luchar contra mí, y sin poder evitarlo siento un gran dolor al verlo en ese estado, rodeado de cervezas vacías, colillas y polvo, pero sobre todo al verlo triste y sumergido en aquella soledad, sin fuerzas ni siquiera para ocultarlo.

Acaricio su mejilla expuesta y aparto los mechones de pelo que la surcan, maldiciendo interiormente que sea tan testarudo, y maldiciendo que la suerte nos dé la espalda tantas veces para complicarnos el camino.

Despacio él se gira un poco y agarra mi mano, apretándola mientras me mira fijamente, hablando en un susurro poco después que me hiela por dentro al encontrar en el tanto ruego, vislumbrando que sus ojos se tornan vidriosos.

-Airi, vete, joder. Por favor. No quiero joderte más la vida. No merezco que me ayudes.

-Eso no es cierto. Venga, deja que cure y me iré. –Contesto con mucho esfuerzo para mantenerme entera, queriendo huir de allí rápido en busca de las cosas necesarias, pero Genji se incorpora con un quejido y me retiene.

-Siento todo el daño que te estoy haciendo, aunque no lo parezca. Sólo quiero que estés bien, y conmigo eso no es posible.

-Genji, sí que se puede. Sólo puedo estar bien contigo, ¿no lo entiendes? –Hablo con voz trémula, sentándome a su lado mientras vuelvo a acariciar su cara con amor, perdiéndome en sus ojos oscuros, pero mis ilusiones vuelven a irse al garete cuando él niega con la cabeza, pasándose el dorso de la mano por los ojos para limpiar sus lágrimas.

No puedo contenerme y acabo llorando yo también de forma silenciosa, sin entender nada de esta absurda y dolorosa situación, pasando a abrazar a Genji con fuerza.

Él no tarda en responderme de igual modo, y como pocas veces antes siento la necesidad que surge de su cuerpo de sentirse querido.

El contraste de emociones que siento dentro es totalmente destructivo, porque quiero demostrarle lo mucho que lo quiero, pero a la vez quiero largarme y ser egoísta, sabiendo que en cuanto acabe su borrachera volverá a la actitud de siempre, aunque sus sentimientos sean los mismos. Olvidarme de él sería lo más sensato, y cada vez lo tengo más claro al ver el camino que está tomando esta situación. Mi llanto se incrementa al pensar que volverán a hacerle daño, que nadie podrá hacer nada, y continuará el bucle hasta que sea demasiado tarde para subsanar nada.

Me muerdo el labio para no sollozar ni emitir sonido alguno mientras seguimos abrazados, y me separo despacio cuando escucho que él me susurra que me quiere, y no necesito nada más para que todo deje de importarme y me sienta bien un segundo, juntando mis labios con los suyos para demostrarle que yo también.

Cuando nos separamos vuelvo a acariciar su rostro, sintiendo una gran nostalgia dentro al centrarme en su mirada y recordar tantas cosas que tengo miedo de que no vuelvan, y para mitigar aquel sentimiento doloroso lo abrazo de nuevo, recostando su cabeza contra mi pecho para acariciar su pelo.

Genji me besa poco después, con suavidad y lentitud para pasar a recostarse sobre mí, haciendo que lo imite y quedemos tumbados en el sofá, abrazados y envueltos en un silencio completo que nadie quiere romper ni con el pensamiento. Se respira paz, algo muy extraño, pero tremendamente reconfortante que sólo durará esta noche.