Aquel día se había convertido en uno de los peores días en la corta vida del joven Monkey D. Luffy. El Red Force había regresado a los puertos de la aldea Foosha en la mañana. Luffy se había levantado temprano a la espera de la vuelta de su ídolo y a la de su mejor amiga. El niño estaba listo para proponerle nuevos retos y juegos a su amiga bicolor con la idea de al fin poder derrotarle de una vez por todas. Sin embargo, solo con ver las caras largas de los piratas, se dio cuenta que algo estaba mal.

Los piratas del pelirrojo se habían refugiado en el Party 's Bar de Makino. Ninguno de ellos en su humor normal. En lugar de la típica fiesta de celebración por otro viaje exitoso, un aura similar al de un sepulcro invadió los corazones de la tripulación entera.

Para la sorpresa de Luffy, Roo el glotón quien siempre se encontraba comiendo una gran pieza de carne, ahora se encontraba picando su comida en clara muestra de su falta de apetito. Yassop, quien casi siempre hacía sangrar los oídos de sus amigos con historias de su hijo y proezas en batalla, en estos momentos se encontraba sentado en un barril mirando por la ventana en dirección al mar a un punto fijo. Sus ojos llenos de remordimiento y miedo.

La única persona que actuaba dentro de lo esperado era Benn Beckman. El vicecapitan aun sereno y silencioso, fumando a un costado cercas de la ventana. A pesar de esto, Luffy podía jurar que el sonido de un zippo prendiendo y apagando (uno de los pocos ruidos que inundaban el callado bar) provenía cerca de su asiento.

El comportamiento de sus amigos acompañado de la nula aparición de Uta habían llenado al joven azabache de una sensación de incomodidad y nerviosismo, cosas que odiaba con todo su ser, pero ninguna de estas sensaciones se comparaba al vacío que comenzaba a formarse en su estómago al ver la imagen de su ídolo.

En una silla frente a Makino, un hombre cubierto de polvo, rasguños, y heridas se encontraba tomando lo que parecía su tercera botella de ron para la preocupación de la bartender. Shanks, el hombre burlón y alegre al cual Luffy había comenzado a idolatrar había desaparecido, en su lugar se encontraba lo que podría describirse como la cáscara vacía de un hombre.

Luffy estaba asustado, no sabia que hacer en estos momentos. Su corazón latía rápidamente por la falta de familiaridad que este ambiente generaba, no obstante, la imagen de un diva de blanco y rojo lo obligó a tragar saliva y poner su cara mas valiente. Con pasos temblorosos pero con propósito Luffy comenzó a acercarse a la silla cercana al capitan, listo para cuestionarlo.

"¡Oi! Shanks."

"..." Shanks ignorando al niño simplemente tomo otro trago de una nueva botella, esto molesto al niño pero en lugar de dejarlo en paz, decidio proseguir con su interrogatorio.

"¿Que tal… Que tal el viaje?" Una vez mas, el silencio reinó en el lugar, por otra parte, ahora todos los demas piratas ahora veían la interacción, todos con cierta cantidad de preocupacion.

"Bien… ¿Esta Uta bien?" Esto detuvo el trago de Shanks, lo cual alerto a los demas piratas. Con Benn rapidamente poniendose de pie y orservando con atención.

"¿Acaso ella esta enferma? ¿O solo esta dormida?" Luffy con cada pregunta, mas podia sentir una presion acumularse, el escalofrío en su espalda haciéndole saber sobre las miradas de los piratas puestas sobre ellos. A pesar de esto, Shanks parecia seguir fuera de si, el habia parado de tomar, pero su cara ahora miraba a la barra, al parecer en un intento de evitar la pregunta. Por su parte, la falta de respuestas comenzaba a sacar de sus cabales al mas joven de los Monkey D.

"Estoy preguntando…" Luffy murmullo rechinando sus dientes mientras apretaba sus manos con fuerza. "¿¡Dónde… está… UTA!?" El nombre de su amiga salio disparada en forma de grito con su cuerpo comenzando a temblar del esfuerzo. Esto llevo a la dueña a intentar calmar lo mas cercano que ha tenido a un hermanito.

"Luffy creo que deberi-" No obstante, la suave voz de Makino fue interrumpida por el sonido de una botella azotando la barra.

"Uta… Uta, ya no esta." Shanks finalmente hablo pero seguia sin levantar su rostro el cual seguía oculto en las sombras generadas por su sombrero de paja y mechones de pelo carmesí.

"¿Como que no esta aqui!? ¿¡Que le paso a Uta!? ¡Respondeme!" Por su parte, Luffy increpó a Shanks, se levanto sobre su silla y agarro de la camisa al pirata. Solo para ser empujado, haciendo que Luffy cayera de espaldas mirando a la figura de Shanks quien lo miraba con rabia, tristeza, y vergüenza con esos ojos rojos maltratados por lágrimas.

"¡Uta ya no está aqui y no volvera! ¡Nunca! Y espero que no vuelvas a hablar de ella… ¡JAMAS!" De repente, una fuerza misteriosa envolvio a Luffy. Podia sentir su conciencia paŕpadear, mientras su cuerpo comenzaba a sufrir ante la mirada de Shanks. Un miedo casi primordial se apoderó del chico al cual lagrimas comenzaban a brotar de sus ojos.

"¡Ya fue suficiente!" "¡Capitan!" "¡Deja al niño!"

Para la sorpresa de Luffy, los tres tenientes del pelirrojo ahora se encontraban sobre este, con Benn tratando de poner al capitan en una llave de submision, mientras Roo y Yasopp se encargaban de someter los brazos de Shanks.

"¡Luffy! Sal de aqui. ¡Ahora!" Grito Benn aun tratando de controlar a su amigo.

Luffy quien aun seguia en el piso, rapidamente se levanto y se limpio las lagrimas. El chico no sabia que hacer, la noticia sobre la desaparicion de su amiga bicolor y el ataque que habia sufrido de lo mas cercano que ha tenido a una figura paterna lo habian hecho pensar e ir al acantilado donde Uta y él habían confesado sus "nuevos génesis", por otra parte, estas memorias ahora se sentian agrias y dolorosas, lo cual hizo al chico replantearse la idea y en su lugar subio a la segunda planta de bar.

Una vez alli, entro en un cuarto pequeño, su cuarto. Azotando la puerta, el niño tomo un gran grupo de cobijas que habia en el piso y se enrollo en ellas para despues comenzar a llorar. La falta de su mejor amiga, lo estaban haciendo sentir debil y solitario. Lagrimas y gimoteos salieron del niño por lo que parecian horas hasta que poco a poco comenzo a quedar dormido.

No fue ya hasta altas horas de las noches que tuvo que despertarse por el insoportable hambre que se quito las cobijas y comenzó a bajar las escaleras. El niño estaba bajando la escaleras con las esperanzas de que Makino aun estuviera despierta y poder pedir un poco de comida. Para su sorpresa, a mitad de las escaleras pudo ver que el pelirrojo aun seguia sentado en el mismo lugar acompañado de Makino quien estaba limpiando los vasos con un pañuelo.

"Oh Makino…" Susurro con un tono algo torpe la persona que menos Luffy queria ver en estos momentos. "Enserio lo siento mucho…".

Makino solo veia con enojo al pelirrojo, el cual estaba con cara agachada, claramente avergonzado y evitando la mirada de la bartender. Tras varios minutos asi, Makino dio un suspiro y puso un lado el vaso de vidrio.

"Espero y sepas que lo que hiciste estuvo mal." Murmuró con cejas fruncidas la dueña del bar, para despues continuar. "Luffy solo estaba preocupada por su amiga. No, dejame corregir eso. ¡La única amiga que ha tenido Luffy en su vida!" Grito Makino, con voz estricta y apuntando con pañuelo en mano para enfatizar su punto, a lo cual Shanks solo hizo una mueca y se retraiga aun mas en si.

Una vez se aseguro que el pirata entendio su punto. Nego con la cabeza y sus rostro se torno mas triste pero empatico, acariciando con pena el brazo derecho del hombre. "Si bien no estoy de acuedo con lo que hiciste… Sigh… No puedo culpar la reaccion de un padre en luto…"

El pelirrojo se tenso ante las palabras de Makino, esto lo llevo a agarrar la botella de ron mas cercana y en un movimiento rapido, empino la botella y comenzo a tomar hasta no poder mas. No tardo mucho para que este comenzara a toser por la falta de aire. "¡Huff! ¡Huff! ¡Huff!"

"¡Shanks!" Makino dio la vuelta a la barra y comenzo a dar ligeros golpes a la espalda del hombre con la intencion de ayudarlo a respirar. Durante toda esta interacción, Luffy miro preocupado al pirata, nunca lo habia visto de esta forma. Una vez Shanks pudo recuperar la respiracion, Makino le retiro la botella de ron y le increpo con molestia. "¡Se que estas dolido Shanks! ¡Pero ahogarte en la botella no es una opción, tampoco lo que Uta hubiera querido!"

Casi por instinto, Shanks intento tomar la botella pero en una muestra de los reflejos de la bartender, esta pudo evitar los intentos del hombre. Una vez Shanks se dio cuenta que no podria recuperar la botella. Se tomo del cabello y fruncio los ojos. "Oh Makino… Soy un monstruo… ¡Uta…! ¡Luffy…!"

La barista simplemente miro con pena al hombre, dedicandose a acompañar al desamparado. Dandole caricias en la espalda, mientras este recargaba su cabeza en el delgado hombro de la mujer. Por su parte, desde las escaleras Luffy veia triste la forma de su figura a seguir, sintiéndose avergonzado y molesto consigo mismo al creer que Shanks no le importaba Uta. Olvidando que Uta antes de ser su amiga, ella habia sido la hija del pelirrojo.

Apartando la mirada, Luffy decidio que era mejor idea volver a dormir para pasar el hambre que bajar y arruinar aun mas el animo del pirata. Para su sorpresa, antes de si quiera dar un paso hacia la segunda planta, una voz lo detuvo.

"Ancla…" La voz rasposa de Shanks llamo la atencion del chico. "Se que estas alli, si quieres puedes acompañarnos…" Al principio, Shanks se preocupo de que chico correria a la segunda planta para evitarlo, grata fue sus sorpresa al escuchar los pasos del niño acercandose hasta donde Makino y Shanks se encontraban.

"Luffy…" Makino con un tono maternal se puso a la altura del niño mirando con preocupacion a la cara manchada con lagrimas secas de este. "¿Esta todo bien? ¿No pudiste dormir?"

Antes de que siquiera este pudiera responder, el estómago del niño lo hizo primero. Sus mejillas rapidamente se tiñeron de la verguenza mientras Makino soltaba una risilla y alborotaba el cabello del niño. "Iré a prepararte una cena ligera con un vaso de leche caliente. ¿Okey?" Luffy solo asintio, algo fuera de lo normal para el niño gloton que siempre se emocionaba por la simple mencion de comida.

Una vez Makino se retiro a la cocina, Luffy se subio al banco adyacente a un silencioso Shanks. Para Luffy, estos fueron los minutos mas incómodos de su corta vida. Al final, su subconsciente le hizo decir algo que sin saber, cambiaria el rumbo de su vida.

"Shanks… Lo siento…".

Esto tomo por sorpresa al pelirrojo, el cual veria extrañado al normalmente exuberante niño. "¿Porque me pides perdon, Luffy?"

Luffy se encogeria en su asiento ante el tono anormalmente serio de Shanks. "Por Uta…"

Shanks simplemente fruncio un poco las cejas y volvio a dirigir la vista a la botella. "Luffy-"

Antes de que si quiera este pudiera hablar. Luffy alzo su voz. "No debi de haber asumido que no te importaba Uta!"

Shanks por lo que seria una segunda vez, miraria sorprendido al azabache que estaba apretando los puños y dientes en un intento de mantener las lagrimas a rayas. "¡Tu la conocistes desde mucho antes que yo! ¡Tu la cuidaste desde pequeña!" A pesar de los esfuerzos del niño, las lagrimas finalmente escaparon de los ojos de Luffy, quejidos llenando el vacio silencioso del bar.

Luffy, se sintio horrible. Recuerdos de Uta llenando su mente, retroalimentando la produccion de lagrimas y quejidos, y hubiera seguido asi de no ser por el suave y calido abrazo de la paja rodeando su cabeza. El abrir sus ojos y ver la marea amarilla cumbriendo su vista le obligaron a tomar el sombrero y levantarlo para poder ver la sonrisa sincera de su idolo y su ahora descubierta cabellera escarlata.

"¡Hey! Luffy… Esta bien, es normal que te hayas sentido enojado… Uta y tú…" Por unos segundos, Shanks aparto su mirada. Sonriendo melancolicamente antes de voltear nuevamente al niño, solo para notar la familiaridad entre esos ojos tiernos pero preocupados, con los de cierto rey de los mares.

"¿Shanks? ¿Estas bien?" Una nueva oleada de recuerdos llenaron la mente del pirata, estas vez recuerdos de su niñez bajo el cuidado del hombre que se convertiria en el Rey de los piratas.

"¡Rojo! ¡Ven! Dime, ¿¡Que paso!? ¿¡Estas bien!?"

"¡Azul! ¡Rojo! ¡Wahahaha! ¡Ya veran cuando los encuentre, pequeñas sabandijas!~"

"¿Huh? ¡Oh! ¡Quieren escuchar las historia de como encontramos a Rojo otra vez? ¡Wahahaha!"

Por tercera vez en la noche. Shanks solo miraba asombrado ante las imagenes contra puestas de su viejo capitan y el niño al que tanto cariño le habia tomado durante su estancia.

"¿Shanks…?" El escuchar la voz preocupada de Luffy lo habia podido sacar su estupor, y sin embargo, algo quedó muy presente en la mente del hombre.

"¿Podrias… Podrias ser tu…?"

"¿Eh?" El confundido niño ladeo su cabeza no podiendo escuchar el murmullo de Shanks.

"Nada, lo siento Luffy, solo estaba recordado algunas cosas…"

"¿Historias? ¡Cuentame Shanks! ¡Cuentame!"

Por un momento, Shanks penso en negarlo, despues de todo, su vida como aprendiz del Rey de los piratas era algo personal, algo que nadie fuera de algunos grupos sabia, pero con cada segundo que veía ese legendario sombrero sobre la pequeña cabeza del niño podia sentir que habia encontrado a aquel que sucederia a su capitan.

"Dime Luffy, ¿sabias que cuando tenia tu edad fui el aprendiz de un pirata?"

"¿¡Enserio!?" Pregunto con estrellas en los ojos el niño, esperando con ansias mas informacion.

"Si, su nombre era Gol D. Roger… El Gran Rey de los Piratas…"

Mientras el niño rebotaba en su asiento ante las historias y anecdotas del pelirrojo. Makino, solo miraba sastifecha desde el marco de la puesta, feliz de ver que dos de sus personas mas queridas ahora estaban en un estado mejor a como lo estaban en la mañana.

"(Realmente eres alguien especial, Luffy…)". Sonriendo y con plato en mano, se volvio a sentar en el otro lado de la barra poniendo el planto frente de Luffy, plato el cual comenzo a devorar sin dejar una migaja. Por su parte, Shanks se sobresalto ante la aparicion de Makino.

"¡Makino!" Chillo asustado el pelirrojo, algo que le parecio tierno a la cantinera. "Ejem. Perdon, pero… ¿Que tanto haz escuchado?" Pregunto sonriendo "inocentemente" el capitán.

"No lo se, tu dime… Rojo" Respondio picaramente la bartender, para el sonrojo del temido señor de los mares.

"¡Shishishishi! Tonto Shanks!" Rio con la boca llena el azabache para aun mas verguenza del pobre hombre.

"¡Luffy! ¡Deja en paz al Capitan! Si lo seguimos avergonzando, se transformara en una fresa." Dijo Makino, tapandose la boca para ocultar la sonrisa burlona.

"¡Oh ustedes dos!" Exclamo con dientes afilados el capitan, incitando las risas de las otras dos personas en el local. "Sigh…¡Huh! Esto me recuerda a una historia entre mi capitan y Azul…"

Durante toda la noche, los tres se mantuvieron riendo, llorando, y disfrutando sobre las historias de un joven pelirrojo en la embarcación del Rey Pirata. Durante las siguientes horas, se habian convertido en momento especial entre las tres personas.

Luffy solo escuchaba encantado, con cada historia contada mas crecia la necesidad del chico de salir al mar en busca de la total libertad que llego a gozar el Rey Pirata. La idea de formar su tripulacion desde cero y encontrar un hogar propio con el cual cruzar las aguas del mundo se habian convertido en un deseo de chico.

Por su parte, Makino veia con admiracion al capitan pelirrojo. Aquellas historias la hacian ver bajo otra luz al espadachin. En ese dia, Makino vio como el aventurero y despreocupado criminal se habia convertido en un hombre mas humano, con faltas y momentos bajos, pero tambien de anhelos y deseos. Sin saberlo, su corazon comenzó a latir un poco mas rapido al ver como su hermanito pequeño miraba atentamente al capitan.

Mientras tanto, Shanks nunca se habia sentido tan completo. Desde la muerte de su capitan, la disolucion de su antigua tripulacion, y la rotura de su amistad entre Buggy y el, se habia sentido solitario. Si bien su tripulacion lo ayudo con esta sensacion, no fue hasta que encontro a Uta, que ese hoyo se pudo llenar. Los proximos siete años de su vida se habian convertido en unos de los mas dificiles de su vida, pero tambien en sus años mas apreciados. Tras los eventos de aquel dia, ese mismo hoyo volvio a aparecer en su corazón y sabia que esta vez nunca se iria, no completamente. Pero, con cada sonrisa sincera de la bella bartender, con cada risilla burlona del niño, mas sabia que habia tomado la peor decision del mundo. Ahora que tenia esta nueva perspectiva de sus acciones, ahora que entendia que significaba ese hoyo en su corazon, ahora que sabia que era lo que queria. Entendio cual tenia que hacer, y todo gracias a estas dos bellas personas.

Con el pasar de la noche, los tres solo reian alegres y seguros en la comodidad del silencioso bar, hasta que poco a poco Morfeo comenzo a reclamarlos. La primera en caer fue Luffy, con Shanks no resistiendo mucho despues. Makino sonrio cansada ante la imagen de sus dos muchachos dormidos sobre la barra y con sus ultimas fuerzas, trajo una cobija y se acurruco entre los dos, cayendo finalmente.

A la mañana siguiente, Shanks fue despertado por los traidores de Lucky Roo y Yasopp quienes usaron una cámara para tomar una foto a la tierna escena del pelirrojo cubriendo al joven Luffy que aun dormia cercas de la barra. A pesar de que despues fueron asignados a trabajo de limpieza en el Red Force, el rostro de felicidad de su amigo pelirrojo y la copia en la recamara de cierta peliverde hizo que valiera la pena.


Habian pasado tres meses desde aquella noche, Luffy se encontraba en el puerto sentado sobre un barril, mientras balanceaba sus piernas y tarareaba una simple tonada. ¿La razon de su espera? La vuelta de los Piratas del Pelirrojo despues de una aventura por la Gran Ruta.

Tras varios minutos tarareando las notas de el "Sake de Binks", su rostro se ilumino al ver en la distancia el mascaron de proa en forma de dragón. No mucho despues, el Red Force termino de anclarse a las orillas del puerto, con Shanks saltando a tierra.

"¡Oi! ¡Ancla!" Un alegre Shanks se acerco al niño mientras cargaba un pequeño cofre en sus manos.

"¡Shanks!" Con una sonrisa de oreja a oreja, Luffy se lanzo al hombre el cual tuvo que hacer malabares para poder agarrar el chico y no tirar el cofre. Accion que provoco las burlas de los otros piratas. "¿A donde fueron? ¿Le trajiste algo a Makino? ¿Y cuanto tiempo se quedarán?".

La cantidad de preguntas y con la velocidad que fueron preguntadas abrumaron al pobre pelirrojo, lo cual provocó un resoplido de Roo quien se dirigio para ayudar a su amigo. "Espera niño, el capi apenas acaba de salir de las mareas de altamar. Deja que se tome un par de botellas para aclimatarse antes antes de abrumarlo."

"¡HEY!" "¡Oh! Lo siento Shanks, shishishi~".

La reaccion de su capitan ante el chiste del cocinero fue suficiente para la tripulacion, quienes carcajearon hasta caer al suelo. Siendo Beckman el unico que seguia haciendo su trabajo de desembarcación.

"Oigan, ¿y Yasopp donde esta?" Pregunto Luffy ahora que miraba con mas atencion a la tripulacion.

"Esta en las Islas Gecko, visitando a su familia. Lo recogeremos una vez volvamos a zarpar." Respondio Beckman mientras acomodaba un barril a un lado del muelle. "Por cierto, no olvides de darnos tu carta para entregarla".

"¡Si! Ya casi la acabo." Menciono Luffy mientras ayudaba a bajar una pequeña caja de madera, para la aprobación de Beckman.

No mucho despues, los tripulantes terminaron de desembarcar. Y se dirigieron al Party's Bar, donde una sonriente Makino los esperaba ya con comida preparada y varios tarros de alcohol. Las celebraciones se apoderaron del lugar, caciones piratas inundadando los confines del bar, bromas y retos reforjando los lazos de los aventureros. Por su parte, en la barra del establecimiento, un pelirrojo le daba un beso en la mejilla a la peliverde para el asco del niño que solo intentaba comer su comida.

"Es bueno verte sano y salvo capitan". Las mejillas rosadas de Makino reafirmando su declaracion.

"Puedo decir lo mismo de ti, Midori~" Correspondio Shanks con una sonrisa coqueta y un beso en la muñeca de la mujer.

"Oh~!" Fue todo lo que pudo decir la camarera antes de intentar ocultar su rostro ruborizado, sin embargo, el momento fue interrumpido por el sonido de asco de Luffy. Los adultos solo rodaron los ojos antes de tomar una conversacion mas normal.

"Supongo que viaje salio viento a popa, ¿eh capitán?"

"Correcto. Fue un viaje redondo, algo aburrido pero redondo al fin de cuentas."

"Es bueno escuchar eso". Asintio Makino satisfecha antes de tomar el tarro del capitan y servirle un poco mas de cerveza. "Por cierto, ¿qué significa ese cofre que tienes alli?"

El cofre al cual se refería Makino era el mismo que llevaba cargando Shanks desde que llego del puerto, ahora frente al tarro del pelirrojo. "¿Esto? Oh, no es nada. Solo un regalo para nuestro chico de aquí al lado."

Esto llamó la atencion de Luffy quien trago su comida antes de hablar. "¿Es para mi?"

"Si, aunque antes de dartelo me gustaria explicarte lo que es y sus consecuencias si lo llegaras a aceptar". El tono serio de Shanks hizo sobresaltar tanto a Luffy como Makino, quienes ahora miraban con diferentes grados de nerviosismo y preocupación al pequeño baúl. Shanks noto esto y para calmarlos se quito su sombrero de paja y lo puso sobre su pecho. "Les prometo que no es nada muy peligroso, y solo se lo daré a Luffy si él realmente lo quiere." Aquellas palabras lograron calmar las preocupaciones de la mujer, mientras que Luffy ahora miraba ansioso el baúl, tratando de imaginar que seria lo que habria dentro de este.

¡THUD!

De un momento a otro, la musica se corto y los piratas pararon sus actividades al escuchar el azote de las puertas. En la entrada un gran grupo de hombres se encontraban riendose entre ellos mirando con altanería a los demas clientes del bar. Frente al grupo, se encontraba un hombre de pelo negro con una barba corta y una cicatriz en forma de x sobre su ojo derecho. Este venia vestido con un gran saco rojo sobre una camisa blanca, un pantalon negro, y a su costado cargaba una espada curva.

"Con que estos son los famosos piratas de los que tanto escuche…" El hombre comenzo a caminar lentamente, inspeccionando a cada hombre con superioridad. "Solo son un montón de vagabundos".

Al mismo tiempo que el líder comenzaba su andar hacia la barra de la taberna, los bandidos comenzaron a seguirlo, mientras la tripulacion los observaban vigilantes. Listos para cualcquier cosa. Una vez el lider llego se puso a un lado de Shanks comenzó a chasquear los dedos.

"¡Hey mujer! ¿Eres tu la dueña de este lugar?"

"Si, digame. ¿En que puedo ayudarle?" Respondio Makino, con su sonrisa mas servicial.

El lider metio su mano dentro de un saco y de este extrajo un pedazo de papel el cual azotó sobre la barra, sin saberlo, esto provocó que el pequeño baul de madera se abriera.

"Mi nombre es Higuma, y como veraz…" Usando su dedo, Higuma apuntó al numero debajo de una foto suya. "soy un bandido con una recompensa de ocho millones de berries." Dijo el bandido con cierto grado de orgullo. "A si que te pedire que me des diez barriles de alcohol y prometo que no destruiré este lugar".

Makino en su mejor intento de mantener la calma, negó con la cabeza. "Lo siento, pero ya no tengo mas barriles de alcohol".

Al escuchar esto, el bandido comenzó a tocar el mango de su espada. "¿Perdone…?"

Sin embargo, antes de que el barbudo pudiera hacer algún movimiento, Shanks se interpuso poniendo una botella frente a este. "Lo que dice la señorita es cierto. Mis hombres y yo acabamos de llegar de un viaje. Si hubiera sabido que habia una escasez de alcohol, no habría comprado todo".

Mientras Shanks llamaba la atencion de los bandidos. Luffy tomo el baúl e intento ocultarlo de los ojos de Higuma, temiendo que este al ver el cofre intentará robarlo. Extraña fue su sorpresa al escuchar algo parecido al sonido de tambores siendo tocados dentro de la caja.

"Lo sentimos, pero oye…" Una vez más, Shanks le dio una botella de ron sin abrir a Higuma. "Esta botella es nueva, no es mucho pero algo es algo".

Higuma inspeccionó la botella, y tras pesarla con las manos un par de veces. La tomó del cuello y la estrello contra Shanks, haciendo que esta se rompiera en pedazos y empapara completamente al pirata.

Los bandidos comenzaron a reir, el rostro de Makino se volvio palido del miedo, y los piratas solamente fruncieran el ceño pero aun manteniéndose pasivos. Luffy sin embargo, soltó el cofre y tras bajar de su silla descubrió que lo está resguardaba era en realidad un fruta morada llena de espirales.

Una vez la recogio, se dio cuenta que los tambores provenían de la fruta, algo jamas visto por el niño de pelo azabache, Luffy estaba a punto de volver a meter la fruta en la caja, pero con cada segundo que escuchaba aquella melodía, mas tentado se sentia a morder de aquel extraño fruto.

Luffy levanto la mirada, y escucho al bandido recalcar algo sobre haber asesinado a un montón de gente, pero dificilmente podia concentrarse en otra cosa que no fuera aquella fruta. Finalmente, Luffy se rindió y lentamente mordio la fruta. Para mala suerte del chico, sus papilas fueron asaltadas por un sabor indescriptible que solo podia ser descrito como asqueroso. Curiosamente, el haberle dado el mordisco a la fruta hizo que aquellos tambores desaparecieran, permitiendole al niño finalmente enfocarse en los destrozos que habia dejado el lider bandido.

"Vay desastre…" Murmurro Shanks mientras ayudaba a limpiar los trozos de vidrio.

Makino quien estaba secando el piso con un mapeador, le toco el brazo izquierdo al pirata llamando su atencion. "Esta bien capitan. Yo puedo limpiar esto."

"¿Y dejar todo a una hermosa señorita como tu? ¡JA! Ni en sueños". Con estas palabras, los hombres de Shanks comenzaron a carcajear, algunos lanzando burlas a su capitán, y otros por su estado.

"Porque… ¿porque no te defendiste?" Aquellas palabras silenciaron de vuelta el lugar. Shanks se preparó para calmar a un iracundo Luffy, pero grata fue su sorpresa al ver que el chico solo lo miraba frustrado pero paciente por una respuesta.

"Porque no valia la pena". Esta respuesta hizo ladear la cabeza a Luffy, señal suficiente para Shanks que debia explicar su respuesta. "Podia haberme defendido, podia haber acabado a esos bandido pero, ¿de que me hubiera servido eso? Lo unico que hubiera conseguido hubiera sido un desastre mas grande".

Con esta explicación, Luffy podía entender el punto de su figura a seguir, pero eso no le pudo quitar el sabor amargo de ver como él mismo se dejó mancillar por un grupo de bandidos. Shanks noto eso pero decidió dejarlo asi, sabía que el chico lo entendería más tarde.

En un intento de aliviar el ambiente, Shanks levantó una mano y con una sonrisa pícara se dirigió a su pequeño amigo. "Ya recogí todos los pedazos de vidrio. Ancla, ¿me ayudas a levantarme?" Luffy al escuchar esto dejó el cofre sobre la barra y le dio una mano a Shanks. Una vez sintió que Shanks le tomó de esta, el chico comenzó a esforzarse para levantarlo.

Shanks al saber que el chico no lo podría ayudar a ponerse de pie comenzó a reírse entre dientes. "Está bien Ancla, deja me…" Cuando estaba por levantarse, el rostro del pelirrojo se transformó en uno de escándalo al ver como el brazo de Luffy comenzo a estirarse.

"¡L-LUFFY!" El grito de Shanks hizo que Luffy enfocara su atención al adulto. Ahora el chico veia como su brazo estaba estirado un par de metros en las manos de Shanks. Histérico, el niño comenzó a mover su brazo, sin saberlo, esto provoco que su brazo comenzara a retraerse, tomando por sorpresa a Shanks quien soltó dicho brazo el cual regreso en forma de puño al rostro de Luffy.

"Auch…" Mientras los demas piratas corrian para ayudar a su pequeño amigo, Shanks se levanto y teniendo una idea de lo que paso, comenzo a buscar con la mirada. Una vez fijo su atencion en el baul, lo tomo con prisa solo para encontrarse con una fruta mordida.

Ya con esta información Shanks se dirigió hacia el pequeño bribón. Por su parte, Luffy ya se había recuperado, mirandose las manos con asombro. "¿¡Luffy, que hicistes!?"

"¡Ah! ¡C-Cuando ese bandido golpeo la barra, el baúl se cayo y se abrio! Yo trate de esconderlo pero de pronto comenzaron a sonar tambores de esa cosa…" Luffy siguio contando lo que habia hecho pero Shanks se habia quedado en la parte de los tambores. Un sudor frio le recorrio la espalda mientras recordaba la ultima voluntad que le habia dejado su capitan.

(¿Asi que él es a quien esperabas? Eh, ¿capitán?)

"¿Shanks?"

Una voz aniñada saco de sus pensamientos al pirata. Ante el, se encontraba un pequeño Luffy esperando respuestas. Tomando su sombrero de paja, Shanks se puso a la altura de Luffy. "Lo que comistes fue una fruta del diablo…"

"Una fruta del diablo… ¿como la de Bleu?"

El escuchar ese nombre llamo la atencion de los comandantes presentes, quienes sabian a quien se referia el chico. De parte de Shanks, sonrio ante el nombre. "Mas o menos."

El pelirrojo tomo la fruta ya mordida y se la enseñó a Luffy. "Esta… Esta es la Fruta Goma Goma. Esta fruta le da a su usuario las capacidades de la goma."

Ante la revelacion, Luffy se tomo de la mejilla y la estiro un poco para despues soltarla. Esto hizo que su cabeza se moviera de lado a lado para la diversion del chico. "Genial!"

Shanks solo veia divertido las jugarretas de su chiquillo. Por unos momentos contemplo el no contarle el terrible precio que tenia el comer una "Nuez de Belcebú", pero recordando todas las veces que Luffy lo había molestado a él y sus chicos, tal vez era tiempo de desquitarse un poco.

"Otra cosa, el comer una fruta te impide flotar en el agua, ya no podras nadar nunca".

Al escuchar esto, Luffy quien aun seguia inspeccionando su cuerpo hizo que se detuviera en seco. Su cabeza volteando poco a poco hacia su idolo, esperando que lo dijera de broma. Una vez noto que su figura paterna decia la verdad hizo que podia hacer en ese momento.

"¿¡QUUUUUEEEEEEE!?"


Era otro dia soleado en la aldea Foosha. La gente se encontraba paseando por el lugar, haciendo las compras, jugando entre las pasturas, o simplemente admirando las vistas al océano. Era un dia muy activo para la mayoria de establecimientos, todos menos la taverna conocida como el Party's Bar.

Dentro de este lugar, solo se encontraban dos personas. La dueña del establecimiento, quien se encontraba limpiando uno de sus vasos, y enfrente de ella el chico que ha llegado a querer como un hermano pequeño. Sin embargo, en lugar de los tipicos discursos de Luffy sobre convertirse en el Rey de los Piratas, este se encontraba callado, concentrado en los hielos del vaso de jugo que le habia servido.

Curiosa, intento iniciar una conversacion. "¿El capitan y sus hombres ya han estado navegando por mucho tiempo, no es asi?"

"Aja…" El chico no quito sus ojos de su bebida, solo dejando ver su cara fruncida. Esto le dio la suficiente información a Makino, quien ya entendia como actuaba el chico.

"Estas pensando en algo. Dime, ¿qué es?" Pregunto Makino mientras dejaba el vaso y recostaba sus antebrazos sobre la barra, ofreciendo su atención total a Luffy.

"Sigh… Es sobre lo que dijo Shanks…"

"¿Mmm?"

"Lo que dijo sobre saber cuando pelear y cuándo no…"

Una vez entendio de que se trataba lo que tenia Luffy, Makino oculto una risita. "Asi que era eso. Dime, ¿Que piensas tú sobre eso?"

Luffy finalmente separo su mirada del vaso y cruzandose de hombros comenzo a pensar. "Creo que lo que dijo fue tonto".

Sonriendo, Makino coloco una de sus manos en su mentón, queria ver hacia donde iba el tren mental de Luffy. "¿Enserio?"

"¡Sip! ¡Yo creo que un hombre siempre debe hacerse respetar! ¡No importa que!"

Una vez conseguida su respuesta, Makino nego con la cabeza. Ella sabia que Luffy aun era muy joven, pero que con el pasar del tiempo, este entendería a que se referia su amado. "Si tu lo dices Luffy."

Al ver el comportamiento de Makino, Luffy solo tomó un sorbo de su jugo, gruñendo al ver que Makino no se tomo en serio sus palabras.

Sin embargo, el momento no duró demasiado. Las puertas del bar habian vuelto a ser azotadas y para el temor de las dos personas presentes, eran los mismos bandidos de la vez anterior.

"¡Vaya, vaya! Veo que los piratas huyeron. ¡Hehe! Ya hasta huele un poco mejor". Menciono con una voz arrastrada el lider de los bandidos, Higuma. Dando unos pasos hasta la mesa mas cercana, este comenzo a azotar el mango de su espada contra mesa.

"¡Hey tu, camarera! ¿Que no vez que somos clientes? ¡Traednos licor y espero que esta vez no queremos escusas!" Las exigencias del bandido fueron acompañadas por las risas de sus compañeros quienes comenzaron a acomodarse en la cantina.

"¡C-claro! ¡Solo denme un momento!" Respondio con una sonrisa la mujer de pelo verde. Una vez vio que nadie le ponia atencion, esta se inclino lo más posible a Luffy. "Sube a tu cuarto. Una vez se vayan ire a recogerte, ¿okey?"

Luffy apesar de no querer dejar sola a su hermana mayor, solo asintio para el alivio de Makino. "Muy bien, gracias por entender". Dijo Makino mientras le acariciaba el pelo al niño, para despues retirarse a la parte trasera de la taverna.

Luffy solo fruncio su cara, frustrado pero no queriendo causar ningun problema. Se levanto de su silla y cuando estaba dispuesto a retirarse, escucho algo que hizo que su sangre bullera en cólera.


Mientras tanto, en las olas cercanas de la Isla Dawn. Shanks se encontraba en las orillas de su barco, mirando al horizonte, contemplativo.

"¿Una moneda por tus pensamientos, capitán?"

La voz de su mejor amigo y segundo al mando lograron sacar de su meditacion al pelirrojo. "Sigh… No se que estoy haciendo, Benn"

"¿A que te refieres?"

"Todo esto". El pelirrojo se tomo la frente tratando de evitar un dolor de cabeza. "Desde que encontramos a Uta en ese cofre, no he podido hacer nada mas que cuestionarme las desiciones que he hecho".

Benn en lugar de responder inmediatamente, decidió exhalar una bocanada de humo. Conociendo como su capitan no necesitaba alguien con quien platicar, si no un oido que lo escuche… al menos por el momento.

"Por mucho que amé viajar por los mares bajo la proteccion de mi capitan, sabia que eso fue lo que nos daño tanto a Bleu como a mi…" Una sonrisa dolorosa se fijo en los labios al recordar a su hermano de juramento. "Dos adolecentes… Sin ningun lugar a donde ir… acabando de ver como asesinaban a su padre…"

Beckman al ver en este estado a su capitán, se acercó y puso una mano en el hombro del pelirrojo. Esto alivió un poco a Shanks, pero aún tenía algo de dolor por sacar de su sistema.

"Muy pocos saben lo maldito que es el llamado del océano para un niño." Por unos segundos, ambos compañeros se quedaron mirando las suaves olas que llevaba su barco. Tal tranquilidad no duró por mucho, ya que con ceño fruncido y mano en puño, el pelirrojo golpeó el barandal de madera del Red Force.

La demás tripulación del Red Force que se encontraban haciendo sus trabajos fueron sorprendidos por el errático movimiento del barco. El único que aun mantenía la calma fue el vice capitán, quien solo miraba al cielo como si nada hubiera pasado.

"¿¡Yo sabía lo dañino que era el mar para un niño y que es lo que hago!?" Un segundo golpe hizo ladrar el barco, llenando de gritos de reclamo el lugar.

"¡ADOPTE Y CUIDE A UNA HERMOSA NIÑA COMO SI FUERA MI HIJA! LE ENSEÑE LAS MARAVILLAS DE ESTAS TRAICIONERAS PERO HEMOSAS AGUAS ¿¡Y PARA QUE!?"

Un tercer golpe…

"¡SÓLO PARA ABANDONARLA CON UN HOMBRE MAYOR DESCONOCIDO! ¡SIN EXPLICACIÓN!"

Cuarto…

"¡SIN COMIDA, NI ROPA!"

Quinto…

¡SIN PROTECCIÓN!

En un rápido movimiento, el pelirrojo había desenvainado a su espada Gryphon, y amenazando a la ya destrozada barandilla de su amado barco, Shanks soltó un quejido de dolor, su espada lista para atacar.

"YA ES SUFICIENTE."

Con gran fuerza y haciendo uso de haki, Beckman tomó de su brazo dominante a su capitán. Con un rostro serio y dientes chirriantes, el hombre de pelo plateado obligó a Shanks a soltar su espada.

Una vez Gryphon cayó, Shanks tuvo que luchar para seguir de pie. Dolor no solo físico, sino también emocional recorriendo todo su ser. Con un suspiro, Beckman ayudó al Yonko a sentarse recargado de lo que quedaba del barandal, no mucho después, el mismo Beckman se unió a el.

"Je… ¡Y si eso no fuera todo, le acabo de dar al niño que comenzaba a ver cómo un hijo una fruta mística ancestral que es buscada por el gobierno mundial! ¡Ja! ¿No soy lo mejor, eh? ¿Benn?

si no bastaba con eso, le acabo de dar una fruta mística legendaria buscada por el gobierno mundial a otro niño!"

El segundo al mando se quedó callado, más enfocado en terminar de fumar su cigarrillo que en hablar con su sarcástico y dolido capitán.

Shanks solo suspiro, golpeando su nuca contra la madera de su barco, obligándose a ver el cielo rodeado de nubes y aves que volaban por el lugar.

Tras unos segundos con los ojos cerrados, y tras ver que Shanks se había calmado un poco, apagó la colilla de su cigarrillo, y poniéndose de pie se aseguró de cubrir al pelirrojo con su sombra.

"Te sere sincero Shanks. Ni yo, ni Roo, ni Yassop, ni nadie en esta tripulación va a entender ni entenderá porque tomaste la decisión abandonar a Uta. ¡Ciertamente, esa ha sido la idea más estúpida que has tenido y eso es decir mucho!"

Shanks solo trago saliva y oculto su rostro con su sombrero. No quería ver los ojos llenos de ira de su amigo.

"Pero te conocemos…" Murmuró Beckman, un poco más calmado pero aún con su tono serio. "Sabemos que tenías tus razones para hacer eso. ¡Y aunque me gustaría haber sabido cuales eran esas razones…!

Shanks podía sentir como el enojo revivía en la voz de Beckman, solo faltó escuchar otro suspiro para saber que su segundo al mando de había vuelto a calmar.

"Tu eres nuestro capitán, y sabemos lo mucho que te tomas en serio nuestro bienestar y que cualquier cosa que estés haciendo con Luffy, sera para el bien de todos."

Al sentir la finalidad de las palabras de su segundo al mando, Shanks finalmente apartó su sombrero de sus ojos, permitiendo ver la mano extendida de Beckman. Con una sonrisa sincera, el pelirrojo la tomó y se levantó.

Una vez ambos piratas estaban en pie y recuperados. Shanks ayudo a prender un nuevo cigarrillo para Beckman.

"Creo que ya hemos abusado nuestra bienvenida en el Mar del Este. Ya va siendo hora de regresar a la Gran Ruta."

Beckman asintió, de acuerdo con su capitán, pero tras pensarlo por unos segundos, decidió tirar una sugerencia rápida.

"Antes de irnos, creo que sería buena idea pasar por el Cinturón y visitar a cierta diva… Sé muy bien que si no lo hacemos, te pesará por el resto de tu vida."

El rostro de Shanks paso por una serie de emociones en muy poco tiempo. La sorpresa y el enojo dieron paso al miedo. Miedo que rápidamente pasó a tristeza para terminar en un rostro contemplativo el cual significaba que el pelirrojo estaba considerando la idea.

Cualquier intento de responder de Shanks fue cortada por Building quien gritó a los cuatro vientos que estaban a punto de arribar a villa Foosha.

Mientras la tripulación del Pelirrojo comenzaba a descargar algunas cosas del barco. Los tres oficiales y Shanks no pudieron evitar sentirse extrañados ante la falta de presencia de cierto chico de goma.

"Umm… ¿Tal vez este con Makino?" Se pregunto para si mismo Shanks, aunque dicha pregunta no escapo los oidos de Yassop y Lucky Roo.

"¡Je je je! ¡Claro! ¡Lo unico que quieres es ir y ver a Makino, capitan!" Dijo burlonamente Roo mientras masticaba una de sus caracteristicos aperitivos.

El francotirador de la tripulacion le dio un ligero golpe en la barriga a su compañero, pero manteniendo una sonrisa traviesa. "¡Hey! ¡Dejalo en paz, Roo! Tu no sabes como se siente el no poder ver a tu amada despues de tanto tiempo… ah~ Bashina.~" Tanto capitan como cocinero solo gruñeron molestos pero con cierto grado de felicidad por su compañero, hace apenas unos dias que lo habian recogido de su isla natal despues de tomar unas vacaciones de la tripulacion.

"Por cierto, ¿cómo está tu mujer Yassop? Trate de preguntarle a Hongo pero lo unico que entendi es que su enfermedad era grave." Pregunto el preocupado capitan con la mano en el hombro de su amigo.

Con un gruñido, Yassop se encorvó y su rostro se torno cansado. "Era malo, muy malo. Una enfermedad proveniente de la Gran Ruta…" Pero con una sonrisa pequeña pero alegre se dirigio al capitan. "Fue buena suerte que Hongo tuviera algunas medicinas para tratar el problema."

Lucky Roo al escuchar esto y terminar de tragar un pedazo de carne no pudo evitar preguntar. " 'Tratar'? No, curar?"

Una mueca de frustración y una pisca de odio se asomaron en las facciones de Yassop antes de recuperar la compostura y dar una ligera risilla. "El simple hecho de que ella siga viva es un milagro… No le veré los dientes a un caballo regalado, Roo."

Al ver a uno de sus oficiales en tal estado, Shanks aprento el hombro de su amigo para llamar su atencion. "Oye. Si necesitas una linea de envio para mandarle medicina a tu esposa, solo dimelo. Conozco a alguien cercas de la Montaña Inversa que podria ayudarte a pasar de contrabando la medicina."

Escuchar eso lleno de alegria el corazón de Yassop, quien limpiándose unas lágrimas de los ojos agradecio a su capitan. "Sabes, Bachina te mando unas palabras."

"¿A si? ¿Y que palabras manda tan estimable mujer?"

"Bueno, primero te mando saludos y…" Con mejillas rosadas, el francotirador comenzó a rascarse la nuca. "También te mando las gracias por… cuidarme…"

El lugar rápidamente se llenó de risillas de Roo y Shanks, risas las cuales hicieron enrojecer aun mas al pobre francotirador. Para su suerte, Benn decidio que ese era el momento para hablar. "¡Ejem!"

"¿Umm? ¿Que pasa Benn?" Preguntó Shanks curioso.

"La mayoria del pueblo esta reunida cercas del Party 's Bar, al parecer hay una gresca en progreso."

"Una pelea?" Tras recibir la confirmacion de su vicecapitan, Shanks fruncio en ceño. Tras pensarlo por unos segundos, este chiflo al aire, llamando la atencion del resto de su tripulacion.

"¿To'bien capitan?" Pregunto Building Snake quien dejo caer un barril que estaba cargando para usarlo de posadera.

"Llama a los demas, iremos al Partys Bar. Esten atentos, al parecer hay una pelea pasando por alli."

Una vez Snake corrio para avisar a los demas, Shanks cerro los ojos.

("Oh Nika… Por lo que mas quieras, por favor dime que Luffy no esta detrás de todo esto…")

Para la suerte del pelirrojo, Luffy estaba detrás de todo esto.

No habían pasado ni cerca de media hora desde que atracaron cuando su tripulacion se metió en una pelea con el mismo grupo de bandidos que los habian intentado intimidar hace un mes por haber.

¿La razón? El idiota de su lider aparecer le parecio buena idea atacar a unos de los dos niños que el habia llegado a considerar hijos. Ya si Luffy habia sido el primero en molestar al bandido, no importaba. Desde pequeño, Roger le habia enseñado que era imperativo defender a tus amigos y familiares aun si estos habian sido los culpables.

A pesar de haber acabado con la mayoria de enemigos, Higuma aun tenía un truco bajo la manga. Tras una bomba de humo, el cobarde habia escapado junto con Luffy, tal vez en un intento de usarlo como rehén. A pesar de que habia puesto una mascarada tonta para no alertar a los pueblerinos, adentro él estaba en desesperado.

Su mente estaba a mil por hora, un millón de posibilidades pasando en su cabeza sobre el destino de Luffy que le estaba siendo imposible al experimentado pirata el usar su haki de observacion para encontrar al unico niño el cual aun lo queria.

Si no hubiera sido por el suave pero calmador agarre de cierta bartender peliverde, Shanks estaba seguro que no podria haberse movido por el constante bombardeo de imágenes horribles que su imaginacion le estaba lanzando a cada segundo.

"Capitán, por favor mirame y cálmate…" Dijo Makino mentiras le acariciaba su brazo izquierdo para aliviar su mente.

Shanks, sonrio y cerró sus ojos nuevamente, al fin pudo usar su haki. Lo que vio le hizo saber donde buscar a su ancla, pero a la vez le dio a entender que tenía muy poco tiempo para salvarlo. Una vez abrió los ojos, le dio un beso en la frente a su amada, y tras ver sus hermosos ojos se lanzó con dirección al mar a gran velocidad

No tuvo que pasar demasiado para que pudiera ver con una anguila gigante (probablemente el monstruo marino conocido como el "Señor de la Costa") estaba a punto de tragarse a un pobre niño que luchaba en vano para seguir a flote.

Antes de que se diera cuenta, el monstruo marino se había sumergido tras enfrentarse a su espíritu de conquista, a la vez estaba sangrando de lo que quedaba de su brazo izquierdo, y abrazaba con todas sus fuerzas a su pequeña antla, el pobre niño que durante los ultimos meses había llenado de alegria su dañado corazón con sus tonterias y ocurrencias.

Con la adrenalina todavia al máximo, y sintiendo como el chico lo rodeaba como un mono con todas su fuerzas, Shanks le comenzo a acariciar el cabello en un intento de calmar al chico. "Makino me conto todo Luffy. Muchas gracias por defendernos."

El chico separo su rostro del pecho del pirata, con sus ojos llorosos llamo su nombre. "¿S-Shanks…?"

"Todo esta bien Luffy, yo estoy aqui. Todo estará bien."

Antes que pudiera taparle los ojos al niño. Luffy se exaltó de horror al ver su brazo… O bueno falta de este.

"¡SHANKS! ¡T-TU BRAZO! ¿¡QUE LE PASO A TU BRAZO!?"

Con voz calmada, y acariciando la cabeza del niño. Shanks obligo a Luffy a que lo viera a los ojos. "MI brazo no importa Luffy…" Con su mejor sonrisa, Shanks le quito algunas lagrimas de los ojos al niño. "Es solo un brazo, lo que importa es que tu estas vivo…"

Aquellas palabras llenaron de gran emoción a los pulmones del niño. Emoción que libero en forma de gritos de dolor y tristeza. Mientras que Shanks solo veia al cielo, la imagen de cierto Rey Pirata sonriendo orgulloso lleno de inmensa alegria al pelirrojo.

Aquel dia quedara marcado para Shanks, como el dia que nacio una nueva generación.

Un par de semanas habian pasado desde aquel incidente. Tanto el niño como el capitan se encontraban mirando como la tripulacion abastecen su barco para su proxima aventura. La brisa suave era un indicio de que era el tiempo de partir, pero Luffy decidio preguntar de todos modos.

"Asi que… ¿Ya no van a volver?"

Shanks, sin voltear a ver el niño asintió. "Ya hemos pasado mucho tiempo aqui, si no nos vamos ya, sera mas dificil para nosotros irnos despues."

El chico solo acepto la respuesta sin rechistar, lo cual llamo la atencion del capitán. "¿Que? ¿Nada de escabullirte a nuestro barco? ¿Nada de volarme las orejas pidiéndome que te lleve?"

"¡Nope!" Dando un paso hacia adelante, Luffy puso sus manos en las caderas. Con una sonrisa de oreja a oreja, miro el mar con anhelo pero sin prisa. "¡He decidido que si llego a salir al mar, sera con mi propia tripulacion, siguiendo mi propio camino!"

"A si?" Pregunto picaro Shanks, queriendo escuchar las palabras de Luffy.

"¡A si es! ¡Es mas!" Girando su cuerpo, el niño alzó su puño al aire en señal de desafio. "Mi tripulacion sera mas fuerte que la tuya, ademas, ellos me ayudara a cumplir con mi nuevo génesis!"

Los piratas dejaron de mover las provisiones y con variadas sonrisas, voltearon a ver al ambicioso chico.

"¡Con ellos encontrarás el tesoro más grande de este mundo y…!¡ Y…! ¡Y…!" Tragando saliva y con lágrimas a punto de salir, el chico solo su mayor grito.

"¡ME CONVERTIRÉ EN EL REY DE LOS PIRATAS!"

Esta vez, en lugar de reirse o burlarse, Shanks se acerco a Luffy y con cuidado tomó su sombrero de paja.

"Si es así…" Una vez quitado el sombrero, se lo puso en la cabeza a Luffy, el cual debido a su tamaño, cubrio los ojos del chico. "Te dejo mi sombrero favorito, una vez te conviertas en un gran pirata me lo devolverás, ¿Si?"

El niño solo asintió, tallandose los ojos con el dorso de su muñeca. Con un ligero golpe en el hombro, Shanks le dio un último abrazo al niño y en un pequeño susurro, le murmuró al chico. "Se bueno Luffy…"

No mucho después, tres figuras se encontraban en el muelle, despidiendo el barco. El alcalde que murmuraba gracias a cualquier entidad por la ida de los piratas a pesar de que en el fondo tambien los extrañaria, una bartender enamorada que con corazon pesado pero alegres memorias recordara a los maleantes con cariño, y por ultimo un niño, aquel con una promesa muy grande por cumplir y la determinacion de hacerlo valer.

Bajo las rosados cielos del atardecer, los tres recordarian aquel dia como la despedida antes de un nuevo amanecer.


Un nuevo dia se presentaba en los tranquilos aposentos de la Villa Foosha. Había una brisa agradable y pocas nubes que pudieran sugerir cualquier tipo de mal clima.

Los niños jugaban cerca de los molinos, las aves sobrevolaban el pueblo, y los adulto conversaban animados entre ellos. Pero dentro de un pequeño bar, dos personas conversaban animados.

"Vamos de nuevo, ¿dinero?" Pregunto Makino mientras segui una lista que habia hecho unos días antes.

"¡Aqui!" Respondió un adolecente Monkey D Luffy el cual había pasado de camisetas a un chaleco rojo pero seguía con shorts de mezclilla, sus chancletas, y un sombrero de paja que ahora si le quedaba.

"¿Objetos personales?"

"Listos" Dijo Luffy mientras ponía su monedero dentro de una bolsa verde con espirales.

"¿Ropa?"

¡Aja!"

"¿Comida?"

Escuchar esto hizo que Luffy hiciera un puchero y viera con ceja levantada a su hermana mayor de todo menos sangre. "Makino…"

"¡Ya sé! ¡Ya sé! Tonto de mi pensar que de todas las cosas que se te podrian olvidar, la comida seria una de ellas". Bajando su lista, Makino se acercó a Luffy y le dio un gran abrazo. "¡No puedo creer que ya tengas 17 años! ¡Juro que apenas fue ayer cuando despedimos a Ace!"

Con nostalgia, Luffy aceptó el abrazo complementandolo con una sonrisa. "Lo sé…"

Ambos se quedaron abrazados por varios segundos antes de que Makino se separara y preguntara curiosa. "¿Sabes si Dadan y sus muchachos vendrán a verte antes de irte?"

"Le pregunté a Dadan y solo se limpio la nariz mientras gritaba que ya me fuera." Se encogió de hombros Luffy, a lo cual Makino se rio..

"Eso significa que si vendrán a verte…" El rostro feliz de Makino rápidamente se tornó en uno de preocupación y miedo, mirándolo a los ojos de su hermanito, ella decidió pedirle una última cosa. "Prométeme que te protegerás, que tendrás cuidado ahí fuera."

Luffy, poniendo su cara más seria, tomó del hombro a Makino.

"No prometo nada… Pero lo intentare, ¿esta bien?"

Makino solo sonrió y se limpio una lagrimita que luchaba por salir, "¡Je! Peor es nada…"

¡THUD! ¡THUD! ¡THUD!

"¡Makino! ¡Dile a Luffy que su bote está listo!"

"¡Entendido! ¡En un momento sale!" Al escuchar esto, el vecino se comenzó a alejar. Dándole tiempo a Makino de ver el rostro aun joven de su hermanito por lo que sería la última vez en mucho tiempo.

"¿Listo Luffy?"

"Nací listo."

Con orgullo, Makino abrió la puerta del bar. Dándole el pase a Luffy para que diera sus primeros pasos para cumplir sus sueños.


Una vez se había apartado de la costa un poco, Luffy comenzó a despedirse de los aldeanos, jurando haber visto entre el foliaje de los arbustos el cabello rojizo de Dadan. Con una gran sonrisa, sabía que nada podría salir mal en este día.

"¡GROARRRR!"

De repente, una vez se volvió a ver de donde provenía el ruido. Luffy no pudo evitar dar un paso atrás al ver al Señor de la Costa el cual lo miraba listo para comerse al joven y al bote.

Recuerdos de un Shanks sangriento y sin un brazo comenzaron a rondar por la mente de Luffy, con esto serias dudas comenzaron a sobrecargar su mente.

"¡Vamos Luffy! Demuestrale a ese pescado que es lo que tienes".

El grito de Makino no solo hizo reaccionar a Luffy, también provoco que los antes asustados pueblerinos comenzarán a darle ánimos, los bandidos no se quedaron atrás, con Dadan, Mogra, y Bagra gritando con todas sus fuerzas. Tal fue el punto que incluso Woodslap incluso comenzó a animarlo.

Con todo el apoyo recibido, Luffy volvió a ver a la anguila, y tomándose el sombrero, se dirigió a este.

"Lo siento mucho, pero he cambiado mucho desde hace diez años. Ya no soy ese niño indefenso que casi te comiste".

Con seguridad, Luffy lanzó un brazo hacia atrás. Este se estiró tanto como para tocar la orilla de la playa. Una vez sintió que su brazo había tomado una distancia decente, comenzó a retraerse en forma de puñetazo.

"¡Te enseñaré que fue mala idea haberme atacado a mi y a Shanks! ¡Pistola Goma Goma!

Con gran velocidad y fuerza, aquel impacto noqueó al monstruo marino, obligándolo a caer de vueltas a las profundidades del mar, los vitoreos no se hicieron esperar. La gente que había ido a despedir a Luffy, comenzaron a celebrar. Luffy solo sonrió, y con las manos en alto, gritó para el resto del mundo.

"¡Mi nombre es Monkey D. Luffy!" Recobrando un poco de aire, lanzó un grito todavía más potente que el primero.

"¡Y YO SERÉ EL REY DE LOS PIRATAS!"