Los personajes de H.P. no me pertenecen, yo solo los tomo prestados.

Capitulo 12

1.-

No soy capaz de dormir en toda la noche, consumida por la culpa de no poder evitar recordar lo que sucedió ayer por la tarde aquí en mi habitación, deseando que se repita.

No puedo mirar a mi madre a la cara, así que, antes de que sea la hora en que ella baje a la cocina a preparar el desayuno, me levanto, lista, vestida con mi uniforme y salgo de la casa para dirigirme al colegio.

El plantel está casi vacío a esta hora; solo algunos que, como yo, debieron tener una razón de peso para llegar temprano, están dispersos por los bancos del patio.

No me siento en ninguno de ellos, camino hasta el árbol donde me senté y tuve la desdicha de haber escrito ese fatídico poema.

Me planto en la grama, limpiando una lágrima de mi mejilla, y rebusco en mi mochila, sacando mi Walkman y audífonos, para que la música me ayude a apagar el recuerdo de la sensación de los dedos de Harry tocando mi cuerpo.

2.-

—Estás extraña, no has hablado nada desde que comenzaron las clases —me dice Ginny cuando salimos de la clase de Biología al final de la tarde. De inmediato, el recuerdo de Harry y sus dedos tocándome me invade, pero tengo la voluntad de disimular y evitar que mi amiga note que me pasa algo. No estoy preparada para contarle lo que ocurrió y que ella decida no hablarme por lo que le he hecho a mi madre.

—No es nada, Gin, solo tengo la regla y no me siento bien —digo con mucha convicción. Ginny suspira y asiente, creyéndolo. Comienza a hablarme de Blaise y lo bien que se llevan ahora que son novios, que el fin de semana siguiente ha organizado una cena en casa de sus padres para presentarla como su novia oficial. Me alegro por ella, de verdad, pero me hace sentir mal saber que yo nunca estaré en su posición porque el chico que me gusta es uno prohibido.

Las dos nos despedimos a la salida del colegio, porque ella se irá con Blaise para que la lleve a casa, y yo tengo que regresar al infierno que he convertido en la mía.

Todo el camino lo hago llorando, y agradezco que Harry aún no haya llegado porque no veo su coche estacionado... Pero el auto de mi madre sí está, lo que hace que mi llanto se intensifique, cortándome la respiración. Sin embargo, trato de calmarme, porque debo entrar a la casa y no quiero que me vea en este estado y comience con preguntas que no sé si seré capaz de responder con mentiras plausibles. Así que seco mis lágrimas, respiro hondo y bajo del coche, caminando luego hacia la puerta de entrada de la casa. Abro sin muchos ánimos. Sin embargo, pienso que tal vez tenga suerte y no me encuentre con mi madre, y pueda seguir sin problemas hacia mi habitación. Pero no tengo tanta suerte, cuando la veo sentada en el sofá de la sala... Y está llorando.