Armonía:

Sentir su olor, escuchar su voz, ver su figura tallada… todo le encantaba al mayor de los Kamados. Kanao era, para él, lo que sus hermanos siempre le preguntaron sobre su mujer ideal.

La pelea contra Muzan nublaba esas ideas de su mente, en ese momento su objetivo solamente era volver a su hermana en una humana y lo demás era secundario.

Pero un día, ya en paz el mundo, Tanjiro se sentó a las afueras de las montañas donde estaban viviendo y entre pensamientos apareció la tsuyuri. La había visto esa mañana también esplendorosa como siempre, y no pudo evitar sonrojarse, le llevaba unas provisiones que ellos mismo habían cultivado esos meses y luego se fue a seguir con las entregas.

Recordar ese encuentro lo hizo pensar que no sabía exactamente desde cuándo veía tan radiante a Kanao, pero siempre fue consiente que oler su amable y adictivo aroma en los entrenamientos o en el lugar que sea lo reconfortaba y lo hacía feliz…. No hace mucho descubrió que era amor. Su sonrojo se hizo mayor ante esto

Por otro lado, recordó un momento de celos que sintió por la chica: "Zenitsu no paraba de sonreír cada vez que veía a Kanao en los entrenamientos, lo cual provocó un descontento por parte de su amigo…

- "¿Por qué miras tan pervertida mente a Kanao?" –dijo luego de darle un golpe a su cabeza-

- "¿POR QUIEN ME TOMAS PEDAZO DE IMBESIL?" –y al ver la molesta mirada de Kamado suspiró por lo idiota que era al estar celoso de una tontera así- "solamente escuchaba su sonido, el cual me alegra mucho al ser tan armonioso"

Tanjiro lo miró con asombro algo perdido por la respuesta. Siempre quiso sentir los sonidos como su amigo, pero antes de preguntarle cómo era ese sonido de Kanao, Inosuke los interrumpió."

Tanjiro sonrió ante este recuerdo, pensando que ese pequeño enojo no era solamente porque Zenitsu no tenga remedio con las mujeres, sino porque se sentía celoso de no poder escuchar lo que su amigo escuchaba y más tratándose de Kanao. Pero con el tiempo, entendió un poco lo que ese sonido significaba, puesto que con el tiempo el olor de la chica se volvió cada vez más fresco, como libre.

Y las armonías que escuchaba su amigo formaban música, la cual siempre fue tan libre como Kanao.