Hikaru estaba en su sala real del templo, leyendo una carta de pergamino.
"Vaya… hoy sí es un día muy tranquilo"
"Sí, mi señora. Está demasiado tranquilo… y sospechoso"
dijo su dama de compañía principal, poniendo una taza de té al lado de la mesa. Hikaru miró por la ventana para disfrutar la vista del jardín.
"Aún es verano… pero ya es septiembre"
Hikaru dirige su mirada a Wiss, que estaba sentado en el piso tomando té.
"Dime, Wiss. Yuri ya está en los posibles días en los que dará a luz. Desde hace unos días, ¿no crees que deberíamos comenzar a prepararnos?"
"No debemos apresurarnos, Lady Hikaru, aunque sí debo decirle que por lo menos alistemos el cuarto donde se está quedando Yuri, para que cuando nazca la bebé ya esté todo lo que se necesita para recibirla"
"Sí, concuerdo contigo. Entonces ya sabes qué hacer, Shin"
La dama de compañía principal de Hikaru hizo una venia.
"Sí, mi señora. Ya mismo iré al ático a buscar la cuna que se usó cuando la princesa era bebé, más unas cosas que se necesitarán para el parto"
Y con eso, caminó hacia la puerta. Wiss tomó un sorbo de té.
"Debo admitir, Lady Hikaru, que usted es una persona a la que le gusta planear todo"
"Pues claro que sí. Un parto puede tener una fecha, pero no se sabe si será en esa fecha, antes… o después"
Wiss se ríe.
"Usted es tan controladora de cada momento y supersticiosa como dice el señor Beerus"
"Y tú eres igual de molesto que ese gato…"
dijo la diosa de la muerte refunfuñando.
"Honestamente no sé por qué tenías que venir aquí. Yo, con mis propias formas, puedo cuidar…"
"¡MI DIOSA!"
Una de las damas de compañía de Hikaru llegó corriendo y se inclinó frente a la diosa.
"¿Pero se puede saber por qué llegas de esa forma tan agitada?"
dijo la diosa, mirándola fríamente pero con curiosidad.
"Verá, mi señora, se nos entró una persona que no trabaja en el templo… ¡un polizón, mi señora!"
"¿Eh? ¿Cómo se entró un polizón a este palacio con la guardia que tenemos?"
dijo Hikaru, dirigiendo su mirada a Wiss. Wiss también tenía cara de curiosidad.
"Los guardias tampoco saben cómo se metió, pero… ese polizón me informaron que está armado y se dirige al jardín principal… donde está ahora mismo la diosa Yuri dando una vuelta"
Hikaru soltó la taza de té que tenía en la mano.
"¡¿QUÉ?!"
Mientras tanto, con Yuri
Yuri estaba recogiendo unas flores mientras la ayudaban las damas de compañía Shijo, Hime y Shizu. Yuri ya estaba en la etapa final de su embarazo; en cualquier momento o día podía comenzar el trabajo de parto.
"Ah, estas flores están muy hermosas. De seguro decorarán el pabellón donde me quedo"
dijo Yuri, poniendo la rosa en la canasta que tenía cerca.
"Estas flores en serio son muy hermosas, Lady Yuri. Será una hermosa decoración para el pabellón"
Yuri sonríe y se agacha, pero no logra incorporarse como quiere.
"Uff… cada vez es más difícil hacer lo que me gustaría. Y siempre tú ganas, mi pequeño retoño. Pero no me estoy quejando, ¿oíste? Te quiero mucho, y…"
Yuri siente que alguien la agarra desde atrás y le pone un kunai en el cuello, mientras le susurra al oído:
"No te muevas…"
"¡Hug…! ¡AH, LADY YURI!"
"¡UN PASO MÁS Y ELLA MUERE!"
gritó la persona misteriosa, clavando más el kunai en el cuello de Yuri.
"Hime, no te muevas más"
"Pero…"
"¿Qué no entiendes? ¡Si nos movemos, Lady Yuri saldrá lastimada!"
"¡Diles que se vayan ahora!"
ordenó la persona misteriosa. Yuri miró seria a las damas de compañía y les hizo unas señas especiales con las manos: "vayan por Hikaru". Shijo entendió las señales, asintió y cogió a las otras dos, y se fue a buscar ayuda.
"Espero que no hayas pedido ayuda… o despídete de este mundo, ¿me escuchaste?"
Yuri tragó saliva.
"Tranquilo… ¿acaso crees que yo haría tal cosa? Oh, acaso…"
Yuri invoca su varita e hizo un movimiento, golpeando a la persona misteriosa.
"¿Crees que una embarazada no sabe defenderse?"
La persona misteriosa se enojó y lanzó dos estrellas ninja. Yuri las esquivó con su varita. Entonces la persona hizo un movimiento con los dedos, haciendo que Yuri cayera al piso.
"¡Auch!… Dios… no vi venir eso"
La persona apuntó su kunai a Yuri.
"Te aconsejaría que no hagas ninguno de tus trucos…"
Yuri puso las manos en el aire, lanzando su varita lejos de ella.
"Está bien, ¿ves? Ya no haré nada…"
Yuri pensó en su cabeza:
"*No quería usar esta técnica porque tengo miedo de los efectos en mi bebé… pero creo que en este momento no importa eso…*"
Yuri cerró los ojos y luego los abrió rápidamente con un color rojo, activando la técnica de su clan biológico: la de controlar la sangre. La persona misteriosa gritaba de dolor y se retorcía. Yuri tocó un arbusto cerca para que una rama se alargara y le trajera su varita. Cuando la tuvo, la transformó en flauta y comenzó a tocarla, haciendo que lianas atraparan firmemente a la atacante. Yuri se puso de pie y le quitó la máscara a la persona, reaccionando con sorpresa.
"¡Eres una mujer!"
"¿Y qué, que lo soy? ¿Acaso una mujer no puede venir y hacer su venganza?"
Yuri apuntó con su flauta, haciendo que las lianas la sujetaran aún más fuerte.
"Pues no fuiste muy sabia al atacar a una diosa, ¿sabes?"
"¿Qué…?"
La chica se puso pálida al ver el símbolo en la frente de Yuri.
"Yo… yo no sabía que eras la diosa de la naturaleza… ¡perdóname! De verdad, es solo que…"
La chica comenzó a llorar. Yuri se agachó y se puso frente a ella.
"Esa venganza que ibas a hacer… ¿era para Hikaru, verdad?"
"Se negó a hacer mi petición… que matara al líder de la aldea donde viví… entonces decidí vengarme de ella. Te vi una vez rondando en este jardín, y pensé que si me vengaba a través de ti, lograría mi objetivo… No quería hacerte daño, en serio… desde un principio supe que estabas en cinta… es solo…"
Yuri tomó con suavidad el mentón de la chica.
"¿Por qué querías que Hikaru matara a tu jefe de aldea?"
A la chica le salieron más lágrimas.
"Porque es un monstruo. Lo único que ha hecho es empobrecer más la aldea con sus tontas decisiones… y a las personas que van en su contra, las…"
Yuri dejó de tocarle el mentón y se puso más seria.
"¿Las…?"
"Las destierra, mi hermosa diosa… o las mata. A mi papá lo asesinó y a mi madre la desterró. Y ella tenía los mismos meses que usted tiene ahora cuando pasó eso…"
"¿Eh…?"
La chica bajó su cabeza, mirando al suelo.
"Poco después me enteré que dio a luz en la aldea vecina… pero ni ella ni el bebé sobrevivieron. Por eso quería que él recibiera el mayor castigo… y el mayor castigo que podía darle era…"
Yuri suspiró.
"La muerte… la fría y silenciosa muerte. Pero Hikaru odia hacer peticiones de venganza… por más merecidas que sean"
dijo la diosa mientras tocaba las lianas para soltar un poco a la chica.
"¿Cuál es tu nombre?"
"Kirara…"
"Muy bien, Kirara. Lamento mucho lo que le haya pasado a tu padre y a tu hermana… pero no puedes desear venganza, menos utilizando a un ser divino. Eso no está bien. Y tus acciones fueron riesgosas… y tendrán castigo. Pero…"
Yuri abrazó a la chica.
"Pero te prometo que ese tal líder va a tener su merecido. Y seré yo quien se encargue de eso. Lo juro"
La joven comenzó a llorar con más fuerza.
"Muchas gracias, mi Yuri… prometo desde este día alabarla como usted lo merece, hermosa madre de la naturaleza"
Yuri sonrió y dejó de abrazar a la chica.
"Y yo te prometo que me aseguraré de que las almas de tu padre, hermana y sobrino estén en el mundo espiritual…"
"¡YURI!"
Hikaru apareció y corrió a sujetarla, alejándola de la joven. Con ella venían dos soldados guardianes y las damas de compañía Shijo, Hime y Shizu.
"¡Llévensela al calabozo! No la quiero ver suelta en mi jardín"
"Sí, mi señora"
contestaron los guardias, sujetando a la chica por los hombros y llevándosela. Kirara dirigió su mirada a Yuri, y con un gesto de cabeza, le agradeció.
"Kirara…"
"¿Yuri, estás bien? Esa chica no te hizo ningún daño, ¿verdad?"
dijo Hikaru, revisando con la mirada el cuerpo de Yuri.
"No te preocupes, Hikaru, estoy bien"
"¿Está segura, Lady Yuri? Esa persona le puso un arma muy filuda en el…"
Yuri hizo una señal para que Hime dejara de hablar.
"Estoy bien, ven, ya me pude levantar y todo. De verdad, no pasó nada"
Hikaru suspiró y tomó el brazo de Yuri.
"Solo por si acaso, vayamos al pabellón para que Wiss revise que en serio no haya pasado nada"
dijo la diosa, ayudando a Yuri a caminar.
"Sí, está bien… igual tengo que hacer una pequeña llamada"
Minutos después
Yuri estaba sentada en el sofá de la sala del pabellón, mientras Hikaru, sentada a su lado, tomaba té. Yuri estaba hablando con Beerus por su bola de cristal.
"Ya hice lo que me pediste, niña. El jefe de esa aldea fue castigado: perdió su hogar y su cultivo"
"Vaya… veo, qué bueno"
dijo Yuri mientras se tocaba el estómago.
"Por cierto, Yuri, lo que hiciste para defenderte fue muy riesgoso e imprudente de tu parte"
dijo Beerus con voz regañona.
"Sí, lo sé. Discúlpeme, señor Beerus. En ese momento no pensé que podía salir más lastimada de lo que salí…"
"¿Qué?"
"¡No, nada, Hikaru! No dije nada…"
Beerus suspiró.
"Me alegra que estés bien. Y por alguna razón… estoy orgulloso de ti. Se nota que lo que te enseñé para controlar el don de los Chinoike funcionó… pero por el tiempo que sigas embarazada, no lo vuelvas a hacer. No sabemos qué efectos tiene en tu chakra estando en esta etapa"
"Sí, señor"
Beerus suspiró de nuevo.
"Bueno, fue lindo hablar contigo, Yuri… pero ya me tengo que ir. Iba a jugar Shōgi con tu padre"
"¿Eh? ¿Mi papá está con usted, señor Beerus?"
"Sí, cuando se dio cuenta de que no podía volver a la batalla por primera vez, tomó el consejo que le diste y se refugió en mi templo"
Yuri sonrió y suspiró. Hikaru hizo lo mismo.
"Qué bueno… menos mal"
Hikaru pensó en su cabeza:
"*Esperemos que Korra y Naruto, que siguen en el frente, estén bien*…"
"Bueno, ahora sí me tengo que ir. ¡Adiós, Yuri, cuídate!"
"¡Adiós!"
"¡Espera, Yurei, no cuelgues! Tengo que decirle algo a Beerus… ¡Oye, Beerus, que no se te olvide que tú también me debes un…"
"¿Qué? ¡Arg! Perdón, la conexión es mala, ¡arg! Me tengo que ir, ¡arg! ¡Adiós!"
Beerus colgó, haciendo que una ceja de Hikaru se levantara en señal de pérdida de paciencia.
"¡Miserable gato mutante!"
"Jeje… bueno, bueno, no pierdas energía enojándote con él, Hikaru"
Hikaru suspiró.
"Ah… creo que tienes razón, Yuri. No perderé tiempo enojándome con ese sinvergüenza"
Hikaru se levantó.
"Ya casi es hora de la primera merienda del día. El tiempo hoy sí que no fue rápido esta vez. Mejor vayámonos, Yuri"
"Sí, ya voy…"
Yuri se levantó, pero sintió un pequeño dolor en el estómago.
"Eh… Hikaru…"
"¿Mmm? ¿Sí? ¿Qué pasa, Yu…?"
Hikaru vio el charco debajo de Yuri.
"Me duele mucho el estómago… y no sé por qué me duele tanto…"
dijo la diosa de cabellos rosados, agachándose de dolor. Hikaru se acercó a Yuri y la ayudó a sentarse.
"Ok, tranquila, Yuri. Todo va a estar bien, te lo prometo… ¡SHIJO, LLAMA A WISS! ¡YURI ACABA DE ENTRAR EN TRABAJO DE PARTO!"
