Disclaimer: todos los personajes que reconozcan y el mundo donde viven pertenecen a JK Rowling. El resto es producto de mi imaginación.

Escribo esto solo por diversión. No ha sido sometido a revisión beta ni profesional por parte de un editor.


3.- Ira

Se despertaba otra vez gritando, movimientos salvajes, trataba de liberarse de fantasmas del pasado, nunca podía recordar lo que soñaba, pesadillas inconexas, una tras otra, era frustrante y físicamente agotador. Por lo menos ahora ya no estaba desorientado cuando abría los ojos, se había acostumbrado a sentir el toque de aquellos que lo cuidaban, regresándolo pacientemente a su entorno, y siempre había una cara conocida para él.

A pesar de estar acostumbrado a lidiar siempre solo con sus problemas, agradecía internamente no estar pasando por esto sin ayuda, seguramente hubiera sido mucho peor, y dudaba pudiera estarse recuperando de sus heridas con tan salvajes ataques.

Pero no podía evitar sentirse furioso, por su debilidad, su frágil cuerpo, su necesidad de ayuda, su autocompasión que lo orillaba a una extraña depresión, y por mucho que lo detestara se volvía una espiral infinita de desesperación.

En esta ocasión eran Luna y Horace los que estaban a su lado, la cara de terror de Horace era significativa, nunca se había caracterizado por ser alguien con exceso de valor, pero retirando suavemente la mano del hombro de Severus, trató de recomponerse.

Luna lo miraba con una cara curiosa, no podía identificar el sentimiento en sus ojos. Pero parecía mucho más tranquila que Horace. Como cada vez que despertaba lo acomodaban cómodamente sobre la cama, le daban una poción contra el dolor y lo alimentaban pacientemente.

En esta ocasión en particular se sentía extrañamente enojado y sobrepasado, y la actitud calmada de Luna definitivamente no estaba ayudando.

"Por qué no pueden dejarme solo, dejarme morir en paz, no creen que estoy ya harto de esto", dijo Snape, sus labios en una fina línea, siseando con rencor.

"Vamos Severus, no seas tan malagradecido, solo estamos intentando que te recuperes pronto para que salgas de aquí". Dijo Horace casi paternalmente.

"No quiero su lástima, no quiero su ayuda, y definitivamente no quiero vivir, no lo pueden entender. Dependo completamente de la ayuda que ustedes quieran brindarme, no puedo valerme por mí mismo, y encima de todo ni si quiera puedo dormir un poco sin tomar ésta condenada poción". Giró la cara tratando de esconder su frustración.

"Su condescendencia me asquea, esa necesidad morbosa de sentirse mejor con ustedes mismos, su egoísta forma de tratar de enmendar lo que creen está roto, no soy un proyecto de caridad, no necesito ser arreglado, no necesito de nadie más", Escupió Snape con ondas de odio recorriéndole todo el cuerpo.

De repente sintió una pequeña mano tomando la suya, el calor del contacto humano calmando un poco su ira. Cuando levantó la mirada se encontró con los ojos de su alumna, no mostraban lástima, ira o compasión, solo eran dos pozos tranquilos y profundos, en los cuales podría haberse perdido.

Con un pesado suspiro se calmó, volteando nuevamente la cara lejos de sus miradas, se sonrojó. Luna seguía ahí, sosteniendo su mano, solo mirándolo y Horace se había acercado a su cama y se había sentado a sus pies, esperando pacientemente se calmara.

Últimamente tantas emociones lo abrumaban y lo sobrepasaban, nunca había aprendido a lidiar con los sentimientos, tanta compasión altruista hacia su persona era algo nuevo para él, y no se decidía por si era algo bueno o malo para su persona.

Estaba tan cansado, tan frustrado. Sus defensas caídas muchos días atrás y se sentía incapacitado para colocarlas nuevamente en su lugar. Después del ataque de ira su respiración aún era agitada, entrecortada, y ahí estaban profesor y alumna, aún a su lado, sin abandonarlo, esperando recuperara el control sobre sí para poder hablar.

Cuando por fin se sintió seguro de poder controlar un poco mejor su temperamento buscó con su mirada la de ellos e hizo la pregunta que hacía cada vez se despertaba en esta situación: "Por qué?"

Luna le dio una larga mirada antes de contestar: "Mira profesor, sabemos que estas cansado, frustrado y aún muy enojado, pero también debes entender que no eres el único pasando por esta situación. Todos tenemos cierto grado de traumas, a todos nos cuesta dormir sin tener pesadillas, la mayoría probablemente seamos ya adictos a la poción para dormir sin sueños. Pero a diferencia de ti, no estamos mortalmente heridos, ni nos estamos recuperando lentamente de nuestras lesiones encerrados en la enfermería", se detuvo un momento esperando las palabras llegaran a Snape.

"No puedo decirte cuando esto va a parar, o si va a mejorar, pero si algo hemos aprendido en las últimas semanas es que es más fácil sobrellevarlo estando juntos, y la rutina de cuidarte, lo creas o no, no sólo te ayuda a ti, nos ayuda a tener un poco de sentido y dirección en nuestras vidas, no es mucho, pero es suficiente por el momento".

Luna retiró suavemente la mano de la de su profesor y le dirigió una sonrisa llena de emoción y tranquilidad. Horace fue el siguiente en hablar: "No importa cuánto te esfuerces en corrernos, estamos aquí para ti. No es como si no estuviéramos acostumbrados a tu amargo carácter, unos cuantos gritos más no nos van a alejar. Querido muchacho, entiende de una vez, hay gente que aunque no lo creas te estima, y se preocupa por ti, y no es un acto egoísta querer asegurarnos de que pronto puedas salir de aquí".

Horace se acercó un poco más a él en la cama, y lo atrajo hacia sí, abrazándolo brevemente, tratando de no lastimar la herida aún abierta en su cuello. Cuando se separaron había una paternal sonrisa en su rostro. Volvió una vez más a repetir: "Estamos aquí para ti. Va a tomar un tiempo que te acostumbres, pero no dejaremos de intentarlo".